María Adrio Taracido
Gracias, señor presidente. Señorías, vivimos tiempos inciertos de geopolítica convulsa en los que peligran los valores democráticos. Hemos visto asaltos a Parlamentos y a instituciones. Hemos sufrido desinformación y ciberataques. Vivimos tiempos en los que se quiere imponer la ley del más fuerte, en los que se pisotean los derechos humanos. Por eso, señorías, es ahora más necesario que nunca dar ejemplo y defender la democracia y las instituciones, y una de las mejores maneras de hacerlo es con transparencia. Señorías, hoy tenemos la oportunidad de dejar bien claro a la ciudadanía que estamos en contra de la corrupción y que queremos unas instituciones limpias y transparentes. Nos lo exige la ciudadanía y debemos poder ser un espejo en el que se vea reflejada la sociedad que representamos. Pero algunos son los magos del escapismo. Se les llena la boca hablando de corrupción, pero a la hora de la verdad no quieren romper mecanismos para acabar con ella. ¿Por qué será? ¿Será porque algunos y algunas de ustedes, señorías de VOX y del Grupo Popular, han incumplido el código ético y mandato de las Cortes y de la ley electoral, declarando menos patrimonio y ocultando parte de sus ingresos? (Aplausos). Como ha hecho el señor Abascal y unos cuantos cargos electos de VOX, que ocultaron sobresueldos recibidos al hacer sus declaraciones de bienes en el Congreso y en las distintas instituciones a las que pertenecen. Y como hizo el señor Feijóo en el Senado, ocultando parte del mismo, o la señora alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz, a la que el Senado instó para que rindiera cuentas y explicara su patrimonio. Ello implica falta de transparencia, de ética, ocultación a la ciudadanía y pone en entredicho la forma de haber adquirido un patrimonio. Por eso es más necesaria que nunca una reforma del Reglamento, tal como recogemos en esta proposición: este plan de Parlamento abierto, el primero de la historia del Congreso, para aumentar la transparencia y rendición de cuentas e impulsar la participación ciudadana, la sensibilización y formación de los miembros del Congreso, desde los parlamentarios al personal de las Cortes; es decir, acercar la Cámara a la ciudadanía. Esta proposición de reforma del Reglamento del Congreso incorpora un nuevo título XIV para la regulación de los grupos de interés y los incumplimientos o infracciones por parte de los diputados y grupos parlamentarios. Como dice esta proposición en su exposición de motivos, el Gobierno ha puesto en marcha el Plan de Acción por la Democracia, para fortalecer los principales elementos de nuestro Estado de derecho y también para combatir los riesgos que sufren las democracias con la desinformación y dar más herramientas y poder a la sociedad española para evaluar la acción de los poderes públicos. Así, uno de los tres ejes del plan es reforzar el Poder Legislativo, mediante reformas que garanticen una mayor transparencia, mayor publicidad y fiscalización en el ejercicio de la labor legislativa. El artículo 23 de la Constitución recoge la participación de la ciudadanía en los asuntos públicos y se han puesto en marcha numerosos mecanismos a través de los cuales los servidores públicos interaccionan con la ciudadanía y escuchan las demandas para seguir mejorando nuestro modelo de convivencia. La regulación de la actividad de influencia de los grupos de interés en el seno de las Cortes Generales es una asignatura pendiente. Cumplidos cuarenta y cinco años de la aprobación de la Constitución hay que abordarla, pues se han producido numerosas transformaciones en el seno de la política española que deben encontrar respuesta en el ordenamiento jurídico español. Entre los nuevos instrumentos para influir en los acuerdos adoptados por los poderes públicos han cobrado especial protagonismo los grupos de interés y personas físicas y jurídicas que actúan en su representación, entre las que se encuentran empresas de representación institucional o de asuntos públicos.
Señorías, esta reforma pretende aportar mayor claridad y orden a la labor de los representantes de estos a través de la imposición de una serie de obligaciones que serán de aplicación a su interacción con los miembros y empleados públicos del Congreso de los Diputados. La transparencia que aportará esta reforma permitirá dar a conocer qué entidades están tratando de influir en las políticas públicas que a diario preparan, debaten y aprueban en el seno del Congreso, así como regular los grupos de interés, conocidos como lobbies, mediante la creación de un registro de inscripción obligatoria. Estos grupos incluyen toda entidad, plataforma y persona física o jurídica que pretenda incidir en la toma de decisiones del Congreso. De esta forma, todo aquel que quiera comunicarse con diputados, grupos, personal eventual, asesores y personal de la Cámara deberá inscribirse en un registro gratuito de grupos de interés de nueva creación, siendo los datos consignados de consulta pública. Otra propuesta de reforma es mejorar el principio de integridad en la vida política. La corrupción es una lacra grave que afecta negativamente a la calidad democrática, por lo que esta reforma se orienta a fortalecer la capacidad de nuestros órganos constitucionales para prevenir y castigar conductas contrarias a los estándares de ética exigibles a los representantes públicos. También es muy importante la limitación que recoge la reforma por la que no podrá actuar en representación de los grupos de interés quien haya ostentado la condición de miembro de las Cortes Generales o haya sido alto cargo del Gobierno, en ambos casos en los dos años anteriores, ni tampoco quien haya sido inhabilitado judicialmente para acceder a cargo público. También se exige total transparencia en la identificación de grupos de interés y sus representantes, con el compromiso de no difundir información confidencial. Tal y como recoge el artículo ciento sesenta de la Ley del Régimen Electoral General, las y los parlamentarios están obligados a formular declaración de todas las actividades que puedan constituir causa de incompatibilidad y de cualesquiera otras actividades que les proporcionen o puedan proporcionar ingresos económicos. También deben dar cuenta de sus bienes patrimoniales, tanto al adquirir como al perder su condición de parlamentarios, y también cuando se modifiquen sus circunstancias. En octubre de 2020 aprobaron en las Mesas del Congreso y Senado un código de conducta de las Cortes Generales, cuyo objetivo es desarrollar las obligaciones de diputados y diputadas, senadores y senadoras, incluidas en los reglamentos de ambas Cámaras, para garantizar la ejemplaridad y transparencia, porque como representantes del pueblo deben responder con su comportamiento a los más exigentes imperativos éticos, y esta reforma recoge un sistema de sanciones para asegurar el cumplimiento de esas obligaciones. Así, promueve sanciones a diputados que falseen su patrimonio u oculten sus agendas y su relación con los lobbies; también para las diputadas y diputados que incumplan las previsiones reglamentarias, y especialmente para los que falseen sus declaraciones de bienes, actividades o intereses económicos o no cumplan con el código de conducta de las Cortes.
Voy terminando. Señorías, la democracia es el Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, y está íntimamente ligada a la participación ciudadana, por ser esa forma de gobierno la que reconoce la relación de derechos basada en la libertad e igualdad que se traduce en el involucramiento de la ciudadanía en los asuntos de Estado. Hagámosla, por tanto, partícipe, que se sienta bien representada, otorguémosle la confianza que nos pide. Como dijo Mahatma Gandhi, «la democracia se romperá con las riendas tensas, solo podrá existir apoyada en la confianza», y Rigoberta Menchú afirmó: «la democracia no es una meta que se pueda alcanzar para dedicarse después a otros objetivos; es una condición que solo se puede mantener si todo ciudadano la defiende.» En este momento crucial de la historia, hagamos que la ciudadanía confíe en sus representantes y defienda la democracia. Señorías, estamos en un momento decisivo y, como representantes de la soberanía popular, tenemos la oportunidad de confirmar que estamos en contra de todo tipo de corrupción. Tenemos que aportar todo tipo de garantía con transparencia. Somos los representantes del pueblo, el espejo en que se pueden mirar, representamos sus intereses, y, ante una sociedad que clama para que acabemos con situaciones de corrupción, más que nunca tenemos que estar desde el momento uno asistiendo y atendiendo a las demandas de la ciudadanía, y tenemos que hacerlo declarando todo nuestro patrimonio e ingresos al tomar posesión del acta y al finalizar la legislatura, con transparencia en nuestra gestión, en nuestras reuniones con distintos grupos de interés, tanto personas físicas como jurídicas.
Ahora sí que termino. Señorías, demos ejemplo, que podamos ir con la cabeza bien alta, que los ciudadanos se sientan realmente representados por nosotros, tal como exige una sociedad democrática. Por eso espero que apoyen esta iniciativa, una iniciativa a favor de la transparencia y la rendición de cuentas para los ciudadanos que nos votaron. Señorías del Grupo Popular, confío en que al menos hoy dejen a un lado la ley que más les gusta, la ley del embudo, y apoyen esta iniciativa. (Aplausos). Los socialistas no tenemos nada que ocultar. ¿Y ustedes?
Muchas gracias. (Aplausos).