Rocío De Meer Méndez
Gracias, señora presidenta. Hay algo que hiela la sangre y es que nos hemos acostumbrado al titular de que este Gobierno —el Gobierno que ahora mismo tiene nuestro país— libera a violadores y pederastas. (El señor vicepresidente,
Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). No es un titular, no es una frase hecha, no es algo a lo que nos hayamos acostumbrado en los discursos, es una realidad y es una realidad escalofriante. (Rumores). Y, aunque sea desagradable, voy a leer y contarles algunos de los perfiles que este Consejo de Ministros, presidido por el señor Sánchez, ha puesto en la calle y a los que ha reducido condenas. Son tipos que, cuando sus hijas salgan a las cenas de Navidad, estarán de caza por las calles, gracias a ustedes. Ustedes han liberado a Daniel, un depredador sexual que con treinta y siete años tiene veinte violaciones a sus espaldas. (Continúan los rumores). Ustedes han liberado al masajeador de niños, un peligroso pederasta cuyo informe penitenciario dice que va a ser reincidente. Ustedes han liberado al agresor del cuchillo, un tipo que el 8 de marzo de 2009 se persona en casa de una amiga, la encierra, coge un cuchillo de la casa, le hace cortes por todo el cuerpo, la viola con violencia y que solo cuando ella consigue escapar gritando, puede alertar a los vecinos y acuden los agentes. Pues, señorías, ustedes han reducido su pena y le han liberado, ya está en las calles de caza. Ustedes han liberado a un nacional de Costa de Marfil, al que no sabemos si han expulsado o no, que también violó salvajemente a una chica en Avilés, en Asturias. Ustedes han liberado al violador múltiple. Ustedes han liberado a un marroquí que violó a una empleada de su empresa. El primero de los violadores y pederastas a los que liberaron fue un profesor de inglés de San Sebastián de los Reyes, acusado por abusos sexuales a los niños del colegio. Señorías, ustedes han liberado a un hombre que violó a una anciana de ochenta años que paseaba por una carretera en Villamayor de Campos; han reducido su condena de trece a nueve años y está de nuevo en la calle de caza. Ustedes han liberado a un hombre que violó a una niña de cuatro años ―el libidinoso tío Simón, dice el expediente penitenciario―; una niña de cuatro años. Ustedes, su Consejo de Ministros presidido por el señor Sánchez, y no es una frase hecha, han dejado que bestias como este violador de una niña de cuatro años estén en la calle.
Señorías, este es un debate muy serio y no podemos acostumbrarnos a frases como esta. No podemos acostumbrarnos a barbaridades como esta. No podemos frivolizar con barbaridades como esta, sobre todo cuando hay que hablar de proteger a las mujeres. Ya sabemos —n osotros desde luego lo tenemos claro— lo que a ustedes les importan las mujeres, que es nada; pero su propaganda no dice lo mismo, porque ustedes necesitan sus discursos como mercancía electoral. Pero la realidad es que 570 millones después de un ministerio feminista, 20 000 millones de un plan estratégico de igualdad con cursos de perspectiva de género y perspectivas en todas las administraciones públicas —20 000 millones de euros, señorías, lo equivalente a diez ministerios de Sanidad—, después del Plan Corresponsables, después de su pacto de Estado, después de cientos de comités interministeriales, cientos de pancartas y manifestaciones el 8 de marzo, la realidad es demoledora para las mujeres en nuestro país. La realidad es que 2023 ha sido el año más negro en asesinatos de mujeres desde 2019. La realidad es que se denuncian ocho violaciones al día. La realidad es que las violaciones llevan creciendo de forma imparable desde el año 2021. La realidad es que la Fiscalía alerta de un aumento del 45 % de agresiones sexuales desde 2022, pero ustedes dedican más tuits y más entrevistas en prime time al pico de Rubiales que a la niña salvajemente violada en Igualada. (Aplausos).
Sé que ustedes no lo van a decir nunca ―es algo que se niegan a asumir―, pero ya se lo decimos nosotros: según datos de su propio ministerio, del Ministerio de Igualdad, el 49 % de los asesinos de las mujeres matadas a manos de sus parejas o exparejas este año —lo que ustedes conocen como violencia de género― son de origen extranjero.
Señorías, ¿cuánto tiempo van a huir ustedes de este debate? ¿Quieren proteger a las mujeres de verdad? Pues dejen los cursitos de educación sexual a los violadores de Dolors, en Alicante, y empiecen a endurecer las penas en el Código Penal. (Aplausos). Porque se trata de elegir. Si queremos proteger a las mujeres de verdad, se trata de elegir. Y sus políticas ya las conocemos: los cursitos de reinserción y de educación sexual, los lacitos morados y las pancartas. Los puntos violetas no salvan mujeres. Cerrar las fronteras, controlar quién entra a nuestra casa, sí salva mujeres. (Aplausos).
Señorías, la realidad es que ustedes no quieren protegerlas. Para ustedes, las mujeres son solo mercancía electoral, una estrategia más, una cartera de votos. Por eso hacen las políticas que hacen, porque si a ustedes les importaran las mujeres analizarían las realidades en sus comités de crisis, no las ficciones feministas ni la conspiración blanca heteropatriarcal; analizarían el aumento de violaciones en manada en nuestro país; analizarían que todos esos jóvenes que violan sistemáticamente a mujeres en nuestro país y en el resto de Europa vienen de ‘Jovenlandia’, les parecería reseñable que el 49 % de los asesinos de esas mujeres sean de otro país. ¿No les parece un dato relevante —según datos, también, del Ministerio del Interior— que el 34,5 % de los investigados por delitos contra la libertad sexual sean extranjeros siendo el 10 % de la población? ¿Se toman ustedes en serio la protección de las mujeres? Ya se lo analizamos nosotros. Las mujeres corren peligro con una política que ustedes aplican unánimemente, de izquierda a derecha, desde hace mucho tiempo: las fronteras abiertas. Señorías, traer masivamente a personas de culturas muy distintas a la nuestra es una irresponsabilidad y decirlo no es odio ni es racismo, es la realidad. Ya sabemos el porqué de sus políticas. Nosotros ya sabemos que ustedes tienen estas estrategias de fronteras abiertas precisamente porque obedecen órdenes de algunos poderes económicos, como el Banco Mundial o el Foro de Davos, que les han pedido que, ante la crisis demográfica que vive Europa, abran las fronteras a una masa laboral ingente. El problema es que con esa masa laboral, con esa fuerza de trabajo, también viene la cultura de algunos trabajadores, y esa cultura es incompatible con la nuestra. Y con esa inmigración masiva también viene la precariedad, también viene la ruptura de la convivencia, también viene el fracaso de nuestros barrios y viene, en definitiva, la condena de los más humildes de Europa.
Señorías, los lugares que las mujeres no quieren pisar por miedo los han provocado ustedes. Y no es el heteropatriarcado opresor, es traer masivamente a personas con culturas que nos tratan a las mujeres como trapos. Señorías, ¿no analizan ustedes en sus comités de crisis por qué aumentan las mutilaciones genitales femeninas o los matrimonios forzosos en nuestro país? Voy a hablarles solo de los datos que aportan los Mossos d’Escuadra para Cataluña ―que está más cerca, por cierto, del emirato que de la república―: del año 2009 al año 2021 se ha atendido a 194 niñas desde los 14 años por ser víctimas de matrimonios forzosos y desde el año 2008 hasta el año 2021 se ha atendido a 392 niñas por mutilación genital femenina ―niñas desde un mes de vida―, 191 de esos casos en Gerona.
Señorías, la criminología importa. Saber el origen de los problemas importa, si no, no podemos solucionarlos. Y vendarse los ojos y crear un pensamiento mágico para entretener a la gente es una irresponsabilidad. Pero la criminología importaría algo si importase algo la búsqueda de la verdad, si importase algo un análisis serio y preocupado de lo que sufre realmente la gente humilde de nuestro país, si importase algo buscar soluciones reales, si no fueran ustedes unos sectarios y les importaran realmente las mujeres de nuestro país.
Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).