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Sin adjetivos

Pleno del 27 de mayo de 2025

Proposición no de Ley de reconocimiento del movimiento vecinal.

Proposición no de Ley ante el Pleno.. Autor: Grupo Parlamentario Socialista. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 118.

Votación

  • 28 de mayo de 2025: salió adelante, 313 sí, 33 no, 0 abstenciones.

Susana Ros Martínez

PSOEDiputada.Página 45Vídeo

Gracias, señor presidente. Permítanme que, antes de entrar en materia, tome prestadas las palabras que dice cada noche uno de los grandes comunicadores de nuestro país —‌abro comillas—: «Bienvenidos, cuando son las 18:11, una hora menos en Canarias y una hora más en Gaza, porque sea la hora que sea, nos tenemos que acordar de Gaza» —c‌ ierro comillas—. (Aplausos).

Señorías, quiero comenzar saludando especialmente con afecto y agradecimiento a las federaciones de vecinos y vecinas de todo el territorio nacional que hoy nos acompañan en la tribuna de invitados y que también nos están viendo desde la sala Clara Campoamor. Su presencia aquí no es simbólica, son la esencia del motivo por el que el Grupo Parlamentario Socialista presenta hoy esta iniciativa, una proposición no de ley que es un acto de justicia democrática, un reconocimiento profundo y sincero al movimiento vecinal, que ha sido el primer cauce participativo y que sigue siendo uno de los pilares democráticos de nuestro país, auténticas escuelas de ciudadanía. Esta iniciativa no es un mero trámite parlamentario. Hablamos de personas, de fuerza, de unión, de mujeres y hombres que trabajaron duro, a pie de obra, sin rendirse nunca, para tener lo más básico en sus barrios: alumbrado, alcantarillado, centros de salud, bibliotecas, transportes, escuelas. Los derechos que hoy tenemos garantizados provienen de esas conquistas diarias en unos años donde no existían ni cauces formales para hacerlo ni garantías democráticas. (Aplausos).

Además, esta iniciativa nace precisamente del trabajo conjunto de reuniones y reivindicaciones que ya en febrero del 2023 nos trasladó la Confederación Estatal de Asociaciones Vecinales que ―les recuerdo― agrupa cerca de 3000 organizaciones y representa casi a un millón de personas. De ese diálogo comprometido surge esta propuesta, reflejo de sus demandas y del legado que han construido durante décadas. Ahora, que muchas de estas asociaciones cumplen cincuenta años, creemos que ha llegado el momento de valorar su trascendencia y de ponerlas en el lugar que se merecen, aquí, en la casa del pueblo, en el Congreso de los Diputados y las diputadas, símbolo de la soberanía democrática. Las asociaciones de vecinos construyeron esta democracia desde abajo, con pasos firmes y convicciones claras. Fueron motor de derechos y libertades, de implicación ciudadana y de dignidad en nuestro entorno urbano. Un ejemplo reciente de esa memoria colectiva lo encontramos en la película El 47, que refleja vivencias reales de esa acción vecinal en Barcelona. Pero no se dieron solo allí, porque también hubo un 57 en Madrid, en Puente Vallecas, o el de Recalde en Bilbao, y en un puñado de barrios invisibilizados, que decidieron actuar y alzar la voz por una vida más justa. Hoy en esta tribuna ponemos nombres a sus historias en el centro de la política.

Señorías, hagan conmigo un ejercicio de memoria. Piensen en cómo eran nuestras ciudades, nuestros pueblos, nuestros barrios en la Transición, en un momento donde se dobló la población de estas ciudades. En ese contexto, las asociaciones vecinales no solo pedían servicios, pedían dignidad, igualdad e implicación en la toma de decisiones. Insisto, fueron auténticas escuelas de ciudadanía democrática. (Aplausos). Muchos de nosotros y nosotras estamos aquí porque fuimos testigos, hijos e hijas de esas luchas conjuntas que, sin duda y sin ser conscientes, quizá sembraron nuestra vocación de justicia social a través de un sinfín de vivencias familiares y domésticas. De ahí que les pida que hagan un ejercicio de memoria, pues dichos grupos locales, las asociaciones de nuestros pueblos, nos inspiraron para tal vocación social y humana que nos lleva a pelear por tener libertades e igualdad de oportunidades sin tener en cuenta nuestra clase social o nuestro poder adquisitivo.

El Partido Socialista conoce bien su valor e incluso hemos compartido con muchas de ellas batallas en tiempos del tardofranquismo, donde vecinos y vecinas organizadas fueron quienes trazaron el camino. El pasado jueves en Bilbao fue el Gobierno, el Poder Ejecutivo, quien les rendía un merecido homenaje. Hoy nos toca a nosotros, señorías, el Poder Legislativo, que es lo que pretende con esta iniciativa que recoge expresamente las cuestiones solicitadas por las propias asociaciones, siempre respetando el ámbito de competencias autonómicas. Por eso, con humildad, pero con firmeza, queremos dirigirnos también al Grupo Popular, que votó no en la comisión. Reconsideren su posición, escuchen a quienes están hoy aquí y a quienes representan. Tienen la oportunidad de sumarse a un reconocimiento que trasciende ideologías y que pertenece a la historia colectiva de nuestro país.

Finalizo. Reconocer la labor de las asociaciones vecinales no es un gesto simbólico, es un deber moral y una responsabilidad institucional, porque con ellas la democracia en España ha sido posible y sin ellas el futuro sería menos justo. El Grupo Parlamentario Socialista les pide el voto favorable a esta iniciativa por memoria, por dignidad y por justicia.

Acabo como en empecé. Como diría nuestro queridísimo Forges, por favor, no se olviden de Gaza. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Para la defensa de las enmiendas formuladas por su grupo, interviene, por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), el señor Legarda Uriarte.

Mikel (GV (EAJ-PNV)) Legarda Uriarte

PNVDiputado.Página 47Vídeo

Muchas gracias, presidente. Arratsalde on, jaun-andreok. Nuestro grupo parlamentario y el partido que lo sustenta, el Partido Nacionalista Vasco, siempre han mantenido una actitud proactiva de apoyo y estímulo respecto a los movimientos vecinales. Así lo hemos venido haciendo en todas las corporaciones municipales, bien desde sus órganos de gobierno, cuando hemos sido elegidos para ello, bien como cuando nos ha tocado estar en la oposición. Y ello, efectivamente, como se dice en la exposición de motivos, tanto en las asociaciones vecinales por su efecto vertebrador del tejido social municipal, como por sus profundas raíces democráticas y dinamizadoras junto a otros movimientos y asociaciones del advenimiento de la democracia, sin olvidar su importantísimo papel a la hora del diseño del tejido urbano y de la ordenación territorial. En definitiva, señorías, vertebración y participación social en los asuntos públicos son señas de identidad del asociacionismo vecinal, dignas de reconocimiento en todo momento, como hasta la fecha se ha venido realizando en los distintos municipios, así como de reconocimiento desde la diversa legislación sectorial, estatal o autonómica, en función de sus competencias; lo son, por ejemplo, en materia urbanística, como he dicho, o de ordenación del territorio medioambiental, por citar algunos, pero también en la regulación más general atinente al régimen local, bien desde la legislación estatal o desde las distintas comunidades autónomas, donde la participación vecinal y sus asociaciones son tenidas en consideración para una gobernanza adecuada y de cercanía a la sociedad. En fin, señorías, y en coherencia con lo dicho, consideramos oportuno mostrar nuestro apoyo a la promoción del asociacionismo y al desarrollo del movimiento vecinal. Sin embargo ―de ahí nuestra enmienda―, en cuanto al marco jurídico, creemos que el diseño en la ley de asociaciones con carácter general ―en la Ley Orgánica 1/2002― y en las correspondientes de las comunidades autónomas en lo relativo a las asociaciones, además de la atinente al régimen local, es decir, tanto el marco estatal como el autonómico ya son marco suficiente con carácter general y no consideramos que el ordenamiento jurídico precise de nuevos marcos. Aun así, y por eso hemos planteado la supresión del punto 2 de la iniciativa, si efectivamente el Estado considerara que hay que promover el asociacionismo a través de un nuevo marco jurídico, en ese momento estaríamos dispuestos a considerarlo y a contemplar si realmente es necesario ―desde nuestro punto de vista, en este momento no― o si, en concreto, creyéramos que la regulación presentada vulnera algunas de nuestras facultades. Sin más, muchas gracias, señorías.

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra el señor Gavin i Valls.

Isidre Gavin i Valls

JuntsDiputado.Página 47Vídeo

Senyories, l’associacionisme a Catalunya té una llarga, jo diria llarguíssima, tradició. Es remunta al segle XIX, quan van sortir les primeres entitats per promoure la cultura, la llengua, els drets socials, en un context sovint de repressió política i en un moment sovint també de canvis econòmics. Aquest fenomen es va consolidar amb el moviment obrer, amb la renaixença, amb la necessitat de defensar la identitat catalana. Al segle XIX, neixen associacions com els Cors de Clavé, segur que vostès n’hauran sentit a parlar, promotors de la cultura popular i de la cohesió social, i entitats com el Centre Català l’any 1882, que defensaven la cultura catalana. També es creen societats obreres i mutualitats per millorar les condicions laborals dels treballadors, en aquell moment molt precàries. Al segle XX, l’associacionisme es diversifica amb el creixement del catalanisme polític. Per exemple, la Unió Catalanista i Cultural, l’Orfeó Català l’any 1891. Durant la Segona República es van crear i van florir moltíssimes associacions importants, associacions que després la dictadura franquista d’alguna manera va reprimir, i fins i tot segons com perseguir. I en aquell moment van néixer algunes de les entitats emblemàtiques encara avui dia. L’any 1961 es creà Òmnium Cultural. Òmnium Cultural és avui una de les entitats amb més socis d’Europa, amb 190 000 socis, segons les dades de l’any 2019, que són les darreres que he pogut consultar.

Precisament, durant la dictadura franquista i acompanyat del desenvolupament urbà, proliferen les associacions de veïns, com deia la ponent d’aquesta iniciativa, com a resposta a les múltiples necessitats de serveis i mancances d’infraestructures i necessitats no ateses per les ciutats d’aquell moment. Ciutats que creixien descontroladament, sense urbanisme ni serveis, que acceleraven la creació d’associacions per reivindicar aquestes necessitats. Serveis moltes vegades, serveis bàsics, com molt bé s’ha dit per part de la ponent de la iniciativa. Per tant, les associacions de veïns han estat sempre un emblema de la reivindicació democràtica i de la reivindicació social i de la reivindicació política. Hi ha exemples emblemàtics d’això que han triomfat el cinema, El 47. El 47 és una història que vostès deuen conèixer de com un conductor, el Manolo Vidal, segresta un autobús amb complicitat amb l›associació de veïns d›aquell barri de Torre Baró per aconseguir que arribés el transport públic en aquell barri. Un barri costerut, Susana. I aquesta bona combinació del lideratge del Manolo, vital, i de la força dels veïns, de la força reivindicativa i de la valentia dels veïns, va fer que per fi arribés l›autobús a Torre Baró, que, per cert, és un barri que avui encara ara reivindica moltíssims serveis i moltíssimes necessitats.

Bé, doncs avui, l’any 2025, les associacions són tot això i també són espais de socialització, són espais d’acollida, són espais d’integració, són espais de generació d’activitats de tot tipus, de prestació de serveis, d’associacionisme. I tot això ha anat evolucionant amb noves eines també per a aquest associacionisme. Parlàvem fa pocs dies amb la meva companya Marta Madrenas, com ella, quan era regidora de l’Ajuntament de Girona, sent alcalde el president Puigdemont, van posar en marxa una de les primeres experiències de pressupostos participatius. I m’explicava com el model que van agafar a Girona en aquell moment, el president Puigdemont i la Marta com a regidora, era un model en què eren les associacions de veïns de cada barri les que eren empoderades per dialogar directament amb l’Ajuntament, aportar les seves propostes i discutir-les i ser d’alguna manera un actor més de la política municipal i de l’execució de les polítiques públiques.

Per tant, una història, la de les associacions de veïns, que ha aportat molt a la nostra societat. I per això des de Junts per Catalunya ens hem volgut sentir sempre hereus d’aquest esperit associatiu i per això ens sumem a aquest reconeixement a les associacions de veïns. Nosaltres hem fet una esmena que el que pretén és, en el segon punt de la proposta, quan parla de fer una regulació, posar en evidència que a Catalunya tenim ja una regulació molt madura. Tenim la Confederació d’Associacions de Veïns, amb estatuts, amb un codi ètic, amb un règim intern de les associacions i, per tant, el que nosaltres hem fet amb aquesta esmena és, d’alguna manera, demanar que les competències que té transferides la Generalitat de Catalunya i potser d’altres comunitats siguin respectades i siguin tingudes en compte a l’hora de fer aquesta legislació. Si aquesta esmena és recollida d’alguna manera, doncs nosaltres, òbviament, votarem a favor de la iniciativa.

Señorías, el asociacionismo en Cataluña tiene una larguísima tradición, diría yo. Se remonta al siglo XIX, cuando surgieron las primeras entidades para promover la cultura, la lengua y los derechos sociales, en un contexto a menudo de represión política y en un momento, también a menudo, de cambios económicos. Aquel fenómeno consolidó con el movimiento obrero, la Renaixença, la necesidad de defender la identidad catalana. En el siglo XIX, nacieron asociaciones como los Coros de Clavé, promotores de la cultura popular y la cohesión social ―quizá hayan oído hablar de ellos― y entidades como el Centro Catalán, en 1882, que defendían la cultura catalana. También se crean en aquel entonces sociedades obreras y mutuas para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores. En el siglo XX, el asociacionismo se diversifica con el crecimiento del catalanismo político, por ejemplo, la Unión Catalanista; y cultural, por ejemplo, el Orfeón catalán en 1891. Durante la Segunda República se crearon muchísimas asociaciones importantes; asociaciones que después la Dictadura franquista de alguna manera reprimió, incluso se las persiguió. En aquellos momentos nacieron algunas de las entidades emblemáticas todavía hoy. En 1961 nació Òmnium Cultural. Hoy es una de las entidades con más socios de Europa: 190 000 socios, según datos del año 2019, los últimos que he podido consultar.

Precisamente durante la Dictadura franquista, y de la mano del desarrollo urbano, proliferan las asociaciones de vecinos ―como decía la ponente de esta iniciativa― como respuesta a las múltiples necesidades de servicios y la falta de infraestructuras, necesidades no atendidas en las ciudades de aquel momento. Eran ciudades que crecían descontroladamente, sin urbanismo ni servicios, que aceleraban la creación de asociaciones para reivindicar aquellas necesidades ―servicios básicos muchas veces, como ha dicho la ponente de la iniciativa―. Por tanto, las asociaciones de vecinos siempre han sido un emblema de la reivindicación democrática y de la reivindicación social, y de la política también. Hay ejemplos emblemáticos de ello, que triunfaron en el cine: El 47. El 47 es una historia ―que ustedes deben conocer― de cómo un conductor, Manolo Vital, secuestra un autobús con la complicidad de la asociación de vecinos del barrio de Torre Baró, para conseguir que llegara a aquel barrio el transporte público…, Susana. Esta buena combinación del liderazgo de Manolo Vital y la fuerza reivindicativa y la valentía de esos vecinos logró que por fin llegara a Torre Baró el autobús, que, por cierto, es un barrio que todavía hoy reivindica muchísimos servicios y muchísimas necesidades. Bien, pues hoy, en 2025, las asociaciones son todo eso y también son espacios de socialización, de acogida, son espacios de integración, son espacios de generación de actividades de todo tipo, de prestación de servicios, de asociacionismo, y todo eso ha ido evolucionando con nuevas herramientas también.

Hablaba hace pocos días con Marta Madrenas, mi compañera, cuando era regidora del Ayuntamiento de Gerona, siendo alcalde el presidente Puigdemont, pusieron en marcha una de las primeras experiencias de presupuestos participativos y me explicaba cómo el modelo que sacaron adelante los dos era con las asociaciones de vecinos de cada barrio. Eran ellas las que se empoderaban para dialogar directamente con el ayuntamiento, aportar sus propuestas y discutirlas y, de alguna manera, ser un actor más de la política municipal y de la ejecución de las políticas públicas.

Por tanto, la de las asociaciones de vecinos es una historia que ha aportado mucho a nuestra sociedad. Por eso, en Junts per Catalunya siempre nos hemos querido sentir herederos de este espíritu asociativo y, por tanto, nos sumamos a este reconocimiento de estas asociaciones.

Nosotros hemos planteado una enmienda en cuanto al segundo punto de la propuesta, que pretende poner en evidencia que en Cataluña ya tenemos una regulación muy madura. Tenemos la Confederación de Asociaciones de Vecinos, con estatutos, con un código ético, con un reglamento interno de las asociaciones y, por ello, en estas enmiendas pedimos que las competencias que ya se han transferido a la Generalitat de Catalunya, y quizás a otras comunidades, se tengan en cuenta a la hora de hacer esta legislación. Si se recoge de alguna manera esta enmienda, por supuesto, nosotros votaremos a favor de esta proposición.

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Martínez Hierro.

Lander Martínez Hierro

Grupo SumarDiputado.Página 49Vídeo

Gracias. Señorías, a veces este hemiciclo, con sus formas, con sus tiempos y con sus palabras tan medidas, olvida que fuera de aquí hay una red inmensa de personas que hacen política, que hacen activismo social, que hacen red cada día sin necesitar escaños ni focos; personas que construyen país desde los márgenes, desde lo cotidiano y desde la convicción de que lo colectivo importa, y hoy hablamos de ellas. Hoy hablamos del movimiento vecinal. El movimiento vecinal nació en los barrios, en las casas sin agua corriente, en las plazas sin nombre. Allí las vecinas y vecinos se juntaban para pedir una acera, una escuela, un ambulatorio, un transporte digno, incluso, a veces, propuestas contradictorias. Son, desde hace décadas, una fuerza silenciosa que mantiene vivos nuestros barrios y pueblos cuando las instituciones no llegan o lo hacen mal y tarde. Muchas de las conquistas que hoy damos por sentadas tienen una raíz vecinal, desde la urbanización de barrios hasta la creación de centros culturales, de zonas verdes y de espacios de encuentro. (Aplausos). Sin embargo, durante demasiado tiempo no se les ha dado el reconocimiento que merecen no solo institucional, sino también político y simbólico, porque el movimiento vecinal no es solo una red de asociaciones, es una forma de entender la ciudadanía, es una forma de ejercer la democracia en su sentido más profundo, la de quienes no esperan a que se les resuelva nada, sino que se organizan para hacerlo por sí mismas, la de quienes creen que participar no es solo votar, sino que es tomar parte. Hoy, señorías, tenemos una oportunidad sencilla pero importante de reconocer todo eso a través de un mensaje claro: este Congreso entiende que sin el tejido vecinal este país sería más frágil, más desigual y más frío. Yo quiero detenerme un momento en algo que a veces se nos olvida: lo que implica tejer comunidad en un momento como este. Vivimos tiempos donde lo individual se impone, donde cada vez hay más ruido, pero menos escucha. Frente a eso, el movimiento vecinal sigue apostando por lo contrario: por la escucha, por el cuidado mutuo y por lo común, por levantar la persiana del local del barrio para organizar una charla, una recogida de alimentos o, simplemente, un café compartido entre vecinos. Ahora también quiero recordar que en nuestros barrios existen, además, otros movimientos sociales: colectivos feministas, juveniles, antirracistas, plataformas para la vivienda, proyectos culturales autogestionados que también construyen comunidad, muchas veces, sin reconocimiento, sin recursos y sin voz en los espacios institucionales o, incluso, sufriendo ataques de esas mismas instituciones. Para defender la participación ciudadana debemos escuchar y defender a todas.

En medio de todo esto, señorías, hay algo muy especial que yo no quiero dejar de nombrar, más ahora que se acerca el verano: las fiestas populares; las fiestas de barrio; las de pueblo; las del verano; las que se montan sin grandes presupuestos, pero con una energía desbordante; las que no salen en telediarios, pero son el alma de nuestras comunidades; las que organizan las asociaciones vecinales, las comparsas, las comisiones de fiestas, las que celebran lo que somos. Yo vengo de una tierra donde eso se vive con especial intensidad. Las txosnas no son solo barras de bar, son espacios de encuentro, de organización, de cultura popular, son lugares donde conviven generaciones, donde se mezcla lo político y lo festivo, donde la alegría no está vacía, sino que es profundamente transformadora. Eso también es política, señorías, política de la buena. (Aplausos). Porque no hay democracia sin comunidad, no hay participación sin espacios donde ejercerla, no hay país sin gente que lo sostenga cada día desde abajo. Por eso, es fundamental que el reconocimiento que hoy votamos no se quede en palabras bonitas, que venga acompañado de los marcos necesarios para ejercer ―de ahí, también, la naturaleza de nuestra enmienda―, de las herramientas necesarias para poder ejercer y abrir estos espacios de participación.

SUMAR votaremos a favor de esta iniciativa, porque creemos en esa democracia de proximidad, de barrio, de plaza; porque el movimiento vecinal es presente, pero también el futuro que queremos, uno en el que nadie se queda solo, en el que lo común vuelve a tener sentido y en el que la participación no solo es una palabra vacía, sino una práctica viva. Defender el movimiento vecinal es defender una política que se escribe en plural, es defender los vínculos, es defender los cuidados, es defender los proyectos compartidos, es mirar a quienes construyen país desde el anonimato y decirles: gracias y seguimos.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. En turno de fijación de posiciones, por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra la señora Velarde Gómez.

Martina Velarde Gómez

PodemosDiputada.Página 50Vídeo

Gracias, presidente. Señorías, no se puede entender la transformación democrática del Estado español a finales de los años setenta sin el papel determinante de los movimientos y las asociaciones vecinales, que fueron después determinantes también para que cuestiones esenciales como la vivienda, los servicios públicos y el transporte estuviesen en el centro del debate y fuera de las disputas políticas. La acción cívica en aquellos tiempos de centenares de asociaciones y movimientos espontáneos sigue siendo hoy fuente de inspiración para vecinos y vecinas que representan, sin duda, una de las mejores expresiones de la participación política en nuestro país. Detrás de cada conquista de peso hay un movimiento ciudadano; detrás de luchas para traer la dignidad a nuestros barrios populares hay una lucha vecinal; detrás de la defensa de lo común y de lo público hay también siempre una lucha vecinal, y hoy lo vemos con claridad en los movimientos para el acceso a la vivienda digna, en las batallas medioambientales, en las luchas de defensa de los servicios públicos para que no se cierren los centros de salud o no se eliminen líneas educativas y se garantice un servicio de transporte público para toda la ciudadanía. Hace poco vi la película El 47, ganadora de varios goyas, que ponía el foco sobre una batalla tan sencilla como que llegara un autobús a un barrio de emigrantes andaluces en la periferia de Barcelona. Es una película que ponía el foco sobre la batalla vecinal, pero que lo hacía, de alguna manera, dejando fuera la política. ¿Qué quiero decir con esto? Es algo muy parecido a lo que hace esta proposición no de ley del Partido Socialista hoy. Porque, señorías, esta proposición no de ley será un ejercicio de reconocimiento hacia el movimiento y el asociacionismo vecinal, pero no plantea cómo proteger y garantizar realmente su acción política. Creo que el PSOE está hoy, una vez más, ‘psoeando’. Nada nuevo. A pesar de que es algo a lo que ya nos tiene bastante acostumbradas, consideramos que podemos y debemos ir mucho más allá. Digo lo de ‘psoeando’ porque, en realidad, es lo mismo que vemos con el movimiento feminista, con el movimiento ambientalista y ecologista, con la lucha por la regularización ya; también en cada paso por el acceso a la vivienda digna o ante cada paso que se intenta dar contra el genocidio o cuando se producen desahucios sin alternativa habitacional. En definitiva, hacen lo de siempre con los movimientos populares: una palmadita en la espalda y vamos a seguir en la misma senda. Lo que necesitan los vecinos y las vecinas es que se les escuche cuando se habla de urbanismo; que se les escuche cuando se habla de vivienda; que se les escuche cuando hablan de medidas para reducir la contaminación; que se les escuche cuando pelean para que no se pongan casas de apuestas en sus barrios; incluirlos en los debates cuando trabajan en planes integrales para dignificar sus barrios; cuando necesitan mejoras urgentes ―como he vivido yo también en Granada y en Córdoba―; o tenerlos en cuenta cuando se proponen políticas y medidas que impactan directamente sobre la vida de las ciudades, de los barrios y de las personas que habitan en ellos. No se trata de establecer protocolos y formalismos, se trata de establecer mecanismos reales de participación ciudadana y de acción política.

Yo creo que mejor que traer esta PNL, sinceramente, pueden traer, por ejemplo, una modificación de la Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local o de su artículo 72 para dotarla de capacidad real de acción. No sé, lo digo como idea, porque, después de cuarenta años ―porque esa ley es del año 1985―, igual sería mejor opción traer una modificación legislativa que presentar esta PNL, que no es vinculante. Eso si realmente queremos hacer algo de verdad, porque hoy lo que está en juego es cómo habilitamos espacios de presión democrática y ciudadana que sean capaces de resistir a los procesos de desmantelamiento de lo público, al alejamiento progresivo de los Gobiernos de los intereses de la mayoría social y también de la gentrificación, de la turistificación salvaje que expulsa hoy a los vecinos y a las vecinas de sus casas, de sus barrios y de sus plazas. Entiendo que esto debería ser el centro de nuestro objetivo aquí hoy y no limitarnos a darles un aplauso desde aquí, sino vincular la acción política de la autoorganización ciudadana con el Gobierno local, autonómico y estatal, que fue también una petición de lo que surgió en el 15M, que es hija de los movimientos y del asociacionismo de la Transición.

Por lo tanto, estoy convencida de que hoy estos espacios democráticos y participativos son más esenciales que nunca para garantizar un equilibrio en el modelo urbanístico, para que no sea monopolizado por los grandes poderes financieros y económicos, y también para garantizar que las instituciones democráticas realmente estén al servicio de la ciudadanía, de los vecinos y de las vecinas y no de un puñado de fondos de inversión.

Por eso ―termino―, todo el reconocimiento por parte de mi grupo político; menos aplausos a través de esta proposición no de ley, que no es vinculante, y más mecanismos de participación vecinal en la vida política.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra el señor Matute García de Jalón.

Oskar Matute García de Jalón

EH BilduDiputado.Página 51Vídeo

Presidente, señorías, quiero empezar la intervención expresando un sincero agradecimiento en nombre de Euskal Herria Bildu y de la izquierda soberanista independentista vasca, pero también mío en particular al movimiento vecinal. Lo hago aludiendo no tanto a la magnífica película El 47 y al protagonismo de su personaje, Manolo Vital, que seguramente ha refrescado o ha traído a la memoria de mucha gente lo que suponía la lucha vecinal para dignificar la vida de la gente en contextos difíciles, como eran las periferias de las grandes ciudades, sino desde el rincón de mi propia memoria, la de la periferia de una gran ciudad, en este caso Bilbao, y de un niño en un barrio periférico, en ese caso Uribarri.

Soy muy consciente de lo que hacía el movimiento vecinal en ese momento. Lo que no quiero es que lo que hacía el movimiento vecinal sea una página de la historia pasada, porque cualquier pueblo que olvida su pasado es un pueblo que, al no tener memoria, difícilmente puede tener futuro. Yo reivindico que el movimiento vecinal pueda seguir teniendo presente y pueda seguir teniendo futuro, y si esta iniciativa sirve para poner las bases para que el movimiento vecinal se reactive, se revitalice, porque la realidad es que ahora no está tan fuerte como lo estuvo, bienvenida sea, pero hacer solo esto por sí solo no va a ser suficiente.

Si uno ve la exposición de motivos, parece que el papel fundamental de los movimientos vecinales tendría y tuvo sentido en tanto en cuanto ayudó, como palanca de cambio, a traer la democracia al Estado español, a acabar con la dictadura fascista del régimen de Franco. Bien, agradecimiento eterno por la labor que hicieron. Pero no podemos, no debemos contentarnos solo con eso, porque también traían aires de libertad, de igualdad, de justicia y de solidaridad y todavía hoy vivimos en una sociedad desigual, injusta y profundamente segregada en lo que tiene que ver con las clases sociales. (Aplausos). Por tanto, su papel sigue siendo un papel de presente y de futuro.

Cuando digo que su papel es un papel de presente y de futuro, señalo que, aunque hoy aprobemos ―y nosotros votaremos a favor de esta iniciativa― este texto aquí, la realidad con la que se encuentran los movimientos vecinales sigue siendo muy tozuda, por no decir muy dura o muy ingrata, cuando van a los ayuntamientos y ven que lo único que les ha quedado por hacer o por decir es lo que puedan decir en los consejos de distrito como recomendación u opinión, nunca vinculante, o lo que puedan hacer con el escaso dinero, cada vez más menguante, que les dan para las fiestas populares en sus barrios, en detrimento de mayores inversiones para la gran ciudad, para la fiesta central en contra de las fiestas de los barrios. Esa es la triste realidad en la que viven los movimientos vecinales. Hay miles de ejemplos. La semana pasada, Bilbao acogió un gran evento deportivo. La Federación de Asociaciones Vecinales de Bilbao planteaba una revisión del modelo de atracción de espacios turísticos a Bilbao para que esto recayera en toda la ciudad y no solo en el centro, para que el dinero se repartiera entre todos y todas y no solo en el centro. ¿Dónde creen que ha caído esa crítica, esa exigencia? Por desgracia, en saco roto; por desgracia, en saco roto, y gobiernan quienes gobiernan y seguramente parte de los que gobiernan, si no todos, van a votar hoy a favor de esta iniciativa también.

También hay que tener en cuenta los movimientos vecinales cuando plantean oposiciones claras a los desahucios, cuando plantean que no cabe un piso turístico más en sus barrios, que no quieren que se gentrifique su barrio y los echen de su barrio, donde han vivido y han crecido, y ahí no vale que nos agarremos a que su opinión es solamente consultiva, a que se tiene en cuenta, que es importante conocer lo que dicen, pero que en cualquier caso no es decisoria, no es definitiva, y que hay informes técnicos que pasan por encima de la voluntad de quienes dan vida a los barrios, de quienes construían la vida en esos barrios antes de 1978 y también hoy, en 2025.

Por tanto, nosotros no vamos a terminar sino agradeciendo nuevamente el papel del movimiento vecinal, pero señalando que para nosotros y nosotras el movimiento vecinal es una parte más del movimiento popular, como se dice en Euskal Herría, del herri mugimenduak, que es aquello que presenta una cadena de eslabones que luchan como contrapoder, construyendo de abajo y hacia arriba una realidad diferente a la que se nos suele imponer; una realidad compuesta, sí, por el movimiento vecinal, pero también por el movimiento ecologista, por el movimiento antinuclear, por el movimiento antimilitarista, por el movimiento de insumisos e insumisas, por el movimiento antirrepresivo, por el movimiento de los gaztetxes y los espacios okupados autogestionados, por el movimiento en defensa del euskera, en defensa de la euskalkultura, en defensa del internacionalismo y en defensa de las olas sucesivas que tengan que venir del feminismo. Esa es la construcción del poder popular y esa es la construcción del poder popular a la que no renunciaba antes y no renuncia ahora Euskal Herria Bildu. Ojalá podamos seguir diciendo en el futuro aquello que Periko Solabarria, otro destacado dirigente vecinal, este de Lutxana, Barakaldo ―y seguro que ha habido cientos o miles de Perikos en todo el Estado―, que nos enseñó a las generaciones de militantes jóvenes, que descubrimos lo que era la lucha a través de sus esfuerzos: que si no nos dejan soñar, no les dejaremos dormir.

Bestele ez mila esker. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Salvador i Duch.

Jordi Salvador i Duch

ERCDiputado.Página 52Vídeo

Bona tarda a tothom. Gràcies, president. Quizás porque mi niñez sigue jugando en sus playas, em fa una especial il·lusió fer avui aquesta…, sortir a fer aquesta PNL. Vaig créixer en un d’aquells llocs que en deien barriada, suburbis, extraradi, perifèria. Aquells llocs estigmatitzats. Uns espais d’oblit institucional. I potser perquè un ja té una certa edat, vaig viure en carrers sense asfaltar, autobusos d’una empresa privada que es deia Gasol i que tancava el barri a partir de les deu de la nit, que quedava aïllat; que hi havia rates passejant pels carrers enfangats quan havia deixat de ploure, escoles insuficients, inacabades; lleure educatiu inexistent. Tot allò que avui considerem bàsic va ser conquerit, va ser… No va ser concedit. Conquerit gràcies a les lluites veïnals organitzades des de baix, sovint de la mà de l’antifranquisme, de moviments veïnals, del PSUC, de comissions obreres, d’organitzacions de la gent que aleshores dèiem de classe obrera. Aquestes associacions de veïns van ser molt més que entitats. Van ser escoles de democràcia, arquitectures, arquitectes de drets col·lectius i també diccionaris vius de dignitat i d’orgull, de dignitat i d’orgull. Jo he viscut als barris que llavors es deia que eren barris de treballadors, al barri de la IQA, de les diferents empreses. Portaven els pisos, els blocs de pisos portaven el nom de les empreses, blocs de la Aener, el bloc de la DOW, de la IQA, de la BIC, etcètera, etcètera. El barri de Torreforta, de Ricomar, de Riuclar, la Floresta, i allà un va aprendre una cosa que fa que avui estigui aquí, en aquest faristol, que és la consciència de classe i l’orgull de classe. Lluitàvem per l’asfalt, per l’aigua, per consultoris, o ambulatoris que dèiem llavors, i per no quedar desconnectats del món. I ho fèiem amb la força d’un col·lectiu, quan tot semblava que era possible, malgrat que a vegades va ser impossible. Per això el nostre vot avui serà crític, serà un sí crític, però serà un sí, per memòria, per justícia i també per responsabilitat. No regalarem cap vot. Reconeixem la força del moviment veïnal, però no deixarem que se’ns facin titulars buits. És un sí crític. Demanem que qualsevol futura llei sigui competència de les institucions catalanes. Ens sembla que això amb una esmena s’arregla i ho agraïm. Que cal posar fi també a una de les grans assignatures pendents de la democràcia: la manca d’una llei de finançament local justa. Els ajuntaments continuen prestant serveis essencials en un sistema dissenyat fa més de quatre dècades totalment desfasat, depenent majoritàriament d’impostos propis i de transferències que arriben tard, malament i sovint condicionades. Sense un marc estable suficient, no podem planificar ni invertir amb garanties i això ofega la capacitat de garantir drets i de fomentar una participació ciutadana lliure i transformadora. I ofega la democràcia de proximitat.

Que es blindi la independència també de les associacions de veïns. No podem ser la crossa de cap partit. Hem de fiscalitzar-nos i no servir-nos. Cal evitar un dels mals que viu avui dia l’associacionisme veïnal, que és el clientelisme. Per això demanem més transparència i autonomia, perquè les associacions de veïns no siguin avui dia una corretja de transmissió clientelar. Que recuperin aquest esperit que les fa grans i admirables. No vol dir que totes ho facin, però n’hi ha. Que es blindi, com deia, les associacions veïnals. Aquest sí crític no és només un posicionament polític, és una promesa de memòria i de futur. Alguns han comentat que això ho va reflectir molt bé la pel·lícula El 47 de Marcel Barrena, que reconstrueix amb tendresa i força la lluita de Torre Baró per tenir una simple línia d’autobús. És una pel·lícula molt real. Ara bé, el director s’oblida d’un detall. Marcel Barrena era militant del Partit Comunista, era militant del Partit Comunista. Formava part d’una cèl·lula. Formava part d’una cèl·lula comunista. No era un individu sol, estaven organitzats i formaven part amb tota la il·lusió del món d’aquelles cèl·lules comunistes que avui alguns d’aquests equips tornarien a afusellar. Però sí, gràcies a aquesta gent, avui aquests barris són més dignes que ho eren abans.

Per tot això, Esquerra Republicana de Catalunya diu sí, però també amb les condicions sobre la taula perquè no volem reconeixement de cartó, volem drets, finançament, autogovern i dignitat. Perquè la lluita veïnal no és només passat, és un exemple i una brúixola de compromís. Visca la lluita obrera! Gràcies.

Buenas tardes a todos. Gracias, presidente. Quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa, me hace especial ilusión salir a hablar hoy en esta PNL. Crecí en uno de esos sitios que se llamaban barriadas, suburbios, extrarradio, periferia, esos sitios estigmatizados, unos espacios de olvido institucional. Y quizá porque uno ya tiene cierta edad, vi calles sin asfaltar, buses de una empresa privada que se llamaba Transgasol, que cerraba a partir de las diez de la noche y el barrio quedaba aislado. Había ratas por las calles, que se llenaban de fango cuando acababa de llover, con un servicio educativo inexistente. Todo lo que hoy consideramos básico sé conquistó, no fue concedido. Se conquistó gracias a las luchas vecinales hechas desde abajo, de la mano del antifranquismo, movimientos vecinales del PSUC y Comisiones Obreras, organizaciones de la gente que entonces llamábamos de clase obrera. Esas asociaciones de vecinos fueron más que entidades, fueron escuelas de democracia, arquitectos de derechos colectivos y también diccionarios vivos de dignidad y orgullo. Yo he vivido en los barrios que se llamaban barrios de trabajadores, donde diferentes empresas tenían bloques enteros con nombres de empresas; el barrio de Torreforta, de Riuclar, de la Floresta, etcétera. Allí uno aprendió lo que hace que hoy esté aquí, en este faristol, que es la conciencia de clase. Luchábamos por el asfalto, por el agua, por consultorios o ambulatorios, como los llamábamos entonces, y para que nos conectáramos con el mundo, y lo hacíamos con un colectivo donde parecía que todo era posible, a pesar de que a veces no lo era. Por ello, hoy nuestro voto será un sí crítico, pero será un sí por memoria, justicia y también por responsabilidad. No regalaremos ningún voto. Conocemos la fuerza del movimiento vecinal y no dejaremos que se den titulares vacíos. Es un sí crítico. Pedimos que cualquier futura ley sea competencia de las instituciones catalanas. Creemos que esto, con una enmienda, se va a arreglar y lo agradecemos. También tenemos que trabajar en una gran asignatura pendiente de la democracia. Los ayuntamientos siguen prestando servicios asistenciales en un sistema diseñado hace más de cuatro décadas que está totalmente desfasado. Dependemos de impuestos propios y de transferencias que llegan tarde, mal y muchas veces condicionadas. Muchas veces no podemos planificar ni invertir en garantías, y esto hace que no podamos dar derechos ni tener una sociedad transformadora. Tenemos que garantizar la democracia de proximidad. Tenemos que blindar la independencia también de las asociaciones vecinales. No podemos ser la cruz de ningún partido. Nos tenemos que fiscalizar.

Tenemos que evitar uno de los males que el asociacionismo vecinal ve hoy, que es el clientelismo. Por ello, pedimos más transparencia y más autonomía para que las asociaciones de vecinos no sean hoy una correa de transmisión clientelar, que recuperen este espíritu que las hace grandes y admirables. No quiere decir que todas lo hagan, pero sí que hay algunas. Que se blinden, pues, las asociaciones vecinales.

Este sí crítico no es un posicionamiento político, es una promesa de memoria y de futuro. Algunos han comentado que esto se refleja bien con la película El 47, de Marcel Barrena, hablando de Torre Baró y la lucha para tener una simple línea de autobús. Es una película muy real. Pero el director olvida un detalle: Marcel Barrena era militante del Partido Comunista (aplausos); era militante del Partido Comunista, formaba parte de una cédula comunista. No era un individuo solo. Estaban organizados y formaban parte, con toda la ilusión del mundo, de esas cédulas comunistas que algunos de aquí quisieran que desaparecieran. Así que, por ello, estos barrios son más dignos de lo que eran. Por ello, Esquerra Republicana dice sí, pero también con condiciones encima de la mesa, porque no queremos reconocimiento de trampa y cartón; queremos derechos, queremos autogobierno y queremos dignidad para que la lucha vecinal no sea solo pasado. Es un ejemplo y una brújula de compromiso.

¡Viva la lucha obrera! Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Hernández Quero. (Aplausos).

HENÁNDEZ QUERO

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Gracias, señor presidente. Se pone el PSOE esta tarde el traje de grupo parlamentario, deja el de Gobierno y nos trae una PNL que sorprende; sorprende por su tono de reivindicación social, cada vez más extraño en un partido que desprecia a la gente corriente y que anda solamente entregado a pijotadas y cursiladas elitistas, y sorprende también por sus intenciones, la verdad. Quiere unas asociaciones vecinales libres, fuertes e independientes, ¡el PSOE! Siempre polifacético ‘don PSOE’, la verdad. El partido que ha capturado todas y cada una de las instituciones del Estado; el partido que se pone nervioso si la sociedad civil tiene vida propia sin respiración asistida; el partido que dispara a todo lo que se mueve; el partido que quiere vigilar lo que comes, lo que piensas, lo que tuiteas, lo que lees, lo que dices a tus hijos, lo que cultivas y lo que produces. (Aplausos). Este mismo partido, el mismo, resulta que es hoy un entusiasta defensor de la autonomía, en este caso, de las asociaciones vecinales. Como broma, yo reconozco que tiene un pase; personalmente, prefiero el humor negro, pero no está mal. Eso sí, si no es una broma, si quieren que lo tomemos en serio, entonces lo que merece es una crítica frontal. Comienza la iniciativa del Grupo Socialista situando, y todos los demás grupos así lo han hecho también en sus intervenciones, el origen del movimiento vecinal en el franquismo, que es algo así como decir que España existe solamente desde el año 1978. Otro de sus mitos. Para ustedes, todo aquello que no contenga trazas de PSOE sencillamente no existe. Es un ejercicio de adanismo que realmente asusta. (Aplausos). Y no, lo siento, las primeras sociedades vecinales son de finales del siglo XIX y principios del XX, y su historia nada tiene que ver con la historia del PSOE. Tiene que ver con la historia de cientos de miles de personas anónimas, de ciudadanos del montón, que construyeron desde abajo sus barrios, y el PSOE no tenía nada que ver en esta historia. De hecho, la relación de su partido con estas entidades, muchas veces informales, era pichí-pichá, la verdad. Aquello de que un tabernero, un albañil y un pequeño propietario pudieran confraternizar y cooperar en torno a objetivos comunes a ustedes, que estaban entregados a lo del exclusivismo de clase, les generaba sarpullido, les parecía que era algo que despistaba, que era un poco pequeñoburgués. Pero vamos ahora con la Transición. Ahí lo que ustedes hicieron fue domesticar la protesta urbana. Había unos líderes populares, efectivamente, salidos del barrio, salidos del barro, y ustedes lo que hicieron fue cooptarlos, instrumentalizarlos, meternos en las listas y, en definitiva, utilizarlos. Los utilizaron porque mientras ellos llevaban décadas luchando, ustedes dormían la larga siesta del franquismo, y eso en el mejor de los casos. (Aplausos). Pero vayamos a hoy. ¿Hay algún partido que esté más alejado del sentir de los vecinos de un pueblo o de un barrio que el PSOE? Vamos a verlo. ¿Le preocupa al Partido Socialista la degradación de las zonas populares? ¿Le preocupa la inseguridad? Más bien parece que las promueve, las celebra y señala al que se atreva a quejarse. ¿Le inquieta la carestía de la vivienda? No, la causa, con sus recetas una y mil veces erróneas. ¿Sufre por la sustitución cultural que se da en numerosas localidades del país y que lleva a los vecinos a sentirse extraños en su propia casa? No, la incita. ¿Se enfrenta a la deslocalización que arrasa y vacía núcleos industriales antaño boyantes? No, la estimula. ¿Lamenta la destrucción del pequeño comercio familiar? No, la propicia. ¿Le alarma la saturación de los servicios públicos? No, la incentiva. ¿Escucha el PSOE en algún momento cuando hace sus políticas a los paisanos, a los vecinos o a los productores? Los desprecia, los arrincona, acalla su voz y es celosísimo de cualquier ejercicio de soberanía de las familias o de las comunidades, celosísimo, que para eso ya está el partido, para decidir por la gente, ¡por Dios! (Aplausos).

De hecho, esta España de hoy, con barrios a medio camino entre la gentrificación y la ‘tercermundización’, con cascos históricos convertidos en parques temáticos, con campos saqueados para mayor gloria de los señores de las renovables, con vecindarios depredados por los buitres, con jóvenes sin casa y con comarcas sin tren, es el resultado exacto de lo que el PSOE ha querido para nuestro país y ha querido para los entornos locales en las últimas décadas. El fruto de su actuación es justamente la desestructuración social, la desligadura, la atomización, la precariedad material, el desarraigo. En definitiva, la ruptura del lazo local y del lazo social. Es decir, todo aquello que siempre ha amado y ha buscado proteger una asociación de vecinos. (Aplausos).

Comprenderán, en consecuencia ―y con esto ya termino, señor presidente―, que un conservador que cree genuinamente en la subsidiariedad, en la autonomía de los cuerpos intermedios, en los vínculos orgánicos, en la gente pequeña comprometiéndose por su familia, por su comunidad, por su terruño, por sus costumbres, no pueda, por tanto, compartir la retórica hueca y vacía de quien solo ve las asociaciones de vecinos como sucursales y extensiones de su partido.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, tiene la palabra el señor De Rosa Torner.

Fernando De Rosa Torner

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Muchas gracias, señor presidente. Señorías, permítanme que, en primer lugar, salude a los representantes del movimiento vecinal que están presenciando este debate. Muchas gracias por venir aquí esta tarde. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso dirigidos a la tribuna de invitados). Ya debatimos esta cuestión en la Comisión de Calidad Democrática y ustedes la vuelven a reproducir sin responder a las cuestiones que el Grupo Popular les planteó. Atendiendo la propuesta, estamos de acuerdo con lo solicitado en el apartado primero, ya que es necesario promover el asociacionismo y el desarrollo del movimiento vecinal. (La señora presidenta ocupa la Presidencia). Permítanme que cuente mi experiencia como vecino en mi ciudad de Valencia. Conocemos la fuerza de este movimiento, puesto que en la década de los setenta del pasado siglo fueron las asociaciones de vecinos quienes consiguieron que el antiguo cauce del río Turia no fuera una red de autopistas, sino el jardín verde que cruza nuestra ciudad. Igualmente, se consiguió la protección de la Albufera y que no se edificara más en la dehesa del Saler, convirtiendo estos parejes en el pulmón de la capital valenciana. Los valencianos siempre estarán agradecidos al movimiento vecinal. (Aplausos). Cada uno de nosotros podemos recordar ejemplos diferentes en nuestros pueblos y ciudades. La asociación vecinal es un pilar fundamental en la lucha por los derechos de los ciudadanos y, como he citado, ha logrado mejorar la vida de los pueblos y ciudades sin necesidad de que en ningún momento se imponga una regulación específica distinta al propio ordenamiento jurídico, porque su acción sin duda ha mejorado la calidad de vida de nuestros barrios y municipios. Señorías, en el Grupo Popular consideramos que el apoyo al movimiento vecinal debe hacerse con claridad y sin caer en el error de proponer nuevas regulaciones, como mencionan ustedes en su texto. Sinceramente, el apartado segundo de su propuesta nos preocupa. Por eso estaremos muy atentos al desarrollo legislativo. El asociacionismo no puede ser controlado ni politizado desde el poder; el trabajo de los vecinos no puede convertirse en un instrumento de intereses partidistas. El movimiento vecinal ha de ser autónomo e independiente para que, en su libertad, pueda realizar un control a la Administración y, en su caso, colaborar con los ayuntamientos (aplausos), pero sobre todo trabajar de forma totalmente ajena al color político de la Administración que tiene que controlar. Señorías, ¿qué tipo de derechos u obligaciones consideran que deben regularse? No lo dicen en esta proposición. ¿Qué limitaciones considera el Grupo Socialista que deben imponerse al derecho constitucional a la asociación? No lo dicen en esta proposición. ¿Qué tipo de reglamentación normativa proponen? No lo dicen en esta proposición. En el Grupo Popular creemos en la libertad y también en la libertad del movimiento vecinal. Dejemos que el asociacionismo se desarrolle según sus propios intereses. Un concepto intervencionista y limitativo en la acción de este movimiento no nos parece adecuado porque, si no, estaríamos traicionando a estos movimientos vecinales que, no lo olvidemos, tienen una labor fundamental en la mejora de la calidad de vida de nuestros municipios.

Además, queremos poner de manifiesto la preocupación del Grupo Popular, ya que esta proposición colisiona con la ley Begoña, puesto que pretenden eliminar la acción popular. El Gobierno socialista, por boca del ministro Bolaños, considera que la acción popular forma parte del fango y pretende eliminarla, y nos preocupa, sobre todo pensando cómo sería la calidad de vida de nuestros pueblos y ciudades sin que en muchas ocasiones los vecinos hubieran defendido sus derechos a través de la Administración de Justicia utilizando la acción popular que ustedes quieren derogar. (Aplausos). Señorías, no pueden estar defendiendo el asociacionismo y atacando su independencia, su independencia de poder recurrir en los tribunales de justicia cualquier arbitrariedad de la Administración. Ustedes se lo van a impedir. Por tanto, existe una total contradicción entre lo que ustedes dicen y los efectos que propugnan en la ley Begoña, que cercena derechos al movimiento vecinal. En el Grupo Popular queremos una autorregulación del movimiento vecinal, como se ha producido hasta ahora, y, sobre todo, respetar la acción popular para que estas asociaciones puedan defender a los ciudadanos.

Señorías, el Grupo Popular quiere rendir un homenaje a estos movimientos, que han logrado mejoras significativas en nuestros barrios, desde la reclamación e instalación de semáforos y pasos de peatones en las proximidades de los centros escolares ―así han conseguido la seguridad para nuestros hijos― hasta la lucha contra la violencia de género, pues también ha contribuido a la concienciación social todo este movimiento vecinal. Por eso, por favor, no sean intervencionistas, confíen en la libertad, llénense la boca con la palabra libertad, libertad también para el movimiento vecinal. (Aplausos). También el asociacionismo tiene derecho a autorregularse, no sean intervencionistas.

Muchas gracias. (Aplausos.―Varias señoras y señores diputados: ¡Bravo!).

Presidencia. Muchas gracias, señor De Rosa. MOCIONES CONSECUENCIA DE INTERPELACIONES URGENTES. ―  DEL GRUPO PARLAMENTARIO VOX, SOBRE LAS MEDIDAS QUE PRETENDE ADOPTAR EL GOBIERNO PARA GARANTIZAR EL FUNCIONAMIENTO DE LA RED FERROVIARIA. (Número de expediente 173/000100).

Presidencia. A continuación, pasamos a debatir la moción consecuencia de interpelación urgente del Grupo Parlamentario VOX, sobre las medidas que pretende adoptar el Gobierno para garantizar el funcionamiento de la red ferroviaria. Por el grupo autor de la iniciativa y para la defensa de la moción, tiene la palabra la señora Rueda Perelló. (Aplausos).