Ester Muñoz de la Iglesia
Gracias, señorías. De nuevo el Grupo Popular trae una proposición no de ley para que se financie la ley ELA, que lleva siete meses aprobada, pero sigue sin tener ni un solo euro de dinero público del Gobierno de España para estar financiada y dotada. En este tiempo han fallecido tres pacientes al día y casi seiscientos en estos doscientos días. ¡Aquí estamos de nuevo! ¡No vamos a dejar de pelear desde este grupo parlamentario para que se financie esta ley! (Aplausos). La semana pasada, como todos ustedes saben, pregunté a la vicepresidenta Montero cuándo pensaba el Gobierno de España financiar esta ley, y la verdad es que la respuesta fue lamentable tanto en el fondo como en la forma, porque además no sabía ni de lo que hablaba. Yo me he traído el Diario de Sesiones para citar literalmente cosas que dijo la vicepresidenta Montero. Por ejemplo: «¿Las comunidades autónomas, según usted, no son responsables de la atención sanitaria de los pacientes con ELA? ¿Acaso las comunidades autónomas no son responsables de la totalidad de la asistencia sanitaria de los pacientes, o hacen ustedes un distingo con los enfermos de ELA para que los atienda el Estado?» ¡Si no estábamos hablando de la atención sanitaria! ¡Estábamos hablando de la dependencia! ¡No sabía ni de lo que hablaba! (Rumores). Empezó a decir que quienes tenían que pagar la dependencia de la ELA eran las comunidades autónomas. Y yo se lo dije dos veces en el Pleno la semana pasada. Esta es la ley que todos aprobamos por unanimidad. (Muestra un documento). Su disposición adicional cuarta dice, literalmente, que «los derechos, prestaciones y recursos de carácter social derivados de la presente ley serán financiados cumpliendo lo establecido en los artículos 9 y 32 de la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia». Cuando uno se va al artículo 9 de esa ley (muestra un documento), dice claramente que «la financiación pública de este nivel de protección correrá a cuenta de la Administración General del Estado». Y cuando uno va al punto 32, «la Administración General del Estado asumirá íntegramente el coste derivado de lo previsto en el artículo 9». (Aplausos). ¡No saben de lo que hablan! ¡Ni se lo han leído! Me decía también la señora vicepresidenta en la réplica que muere gente porque no les llega la dependencia, porque las comunidades del PP no ponen en dependencia. Miren, ¿saben lo que es esto? (Muestra un documento). Este es el acuerdo de Gobierno que se firmó en 2023 entre el PSOE y SUMAR. Cuando uno va a la página 22 del acuerdo, dice: «Continuaremos la senda de crecimiento de la financiación de la dependencia hasta que la financiación del Estado alcance el 50 % del total». Claro, cuando uno mira lo que ponen las comunidades autónomas del PP y lo que pone el Estado, uno se encuentra con que Madrid pone el 73 % y el Gobierno de España el 27 %, que Valencia pone el 85 % y el Gobierno el 15 %, que Extremadura pone el 75 % y el Gobierno el 25 %. ¿Saben sus señorías cuál es la comunidad autónoma que lleva quince años siendo la que saca sobresaliente en dependencia porque recibe antes a los pacientes? Una comunidad gobernada desde hace más de tres décadas por el Partido Popular: Castilla y León. (Aplausos). Como pueden ver, para algunos la justicia social y el progresismo solo es propaganda. Como decimos en mi tierra, unos tienen la fama y otros cardan la lana. Y ahora que ha quedado claro, con la ley y los datos, que quien tiene que poner el dinero, los 230 millones de euros, es el Gobierno de España, y no las comunidades autónomas, voy a pasar a la segunda parte de mi intervención, que es la más importante, porque yo quiero dar la palabra y la voz a muchos pacientes que tienen ELA que me han escrito para que diga, con sus palabras transcritas, lo que piensan acerca de lo que ha pasado en estos últimos siete meses.
Carlos de Pablo, de Madrid: «Señorías, permítanme que les invite a reflexionar un momento. ¿Se han imaginado alguna vez que su vida dependa de la economía de su familia, que cada día se enfrenten al temor de que no haya recursos suficientes para que puedan respirar, para que puedan vivir? Imagínense que esto les ocurre a ustedes. ¿Qué pensarían sus parejas? ¿Qué sentirían sus hijos? Yo no quiero que mi familia cargue con esa angustia. Solo quiero seguir aquí, disfrutando de ellos, de las personas más importantes que tengo, mi familia.»
Jordi Sabaté, de Cataluña: «Hace más de media década el presidente del Gobierno de España se comprometió conmigo públicamente a que él y su Gobierno financiarían la ley ELA. Pasaban los años y esas ayudas no llegaban. En septiembre de 2024, junto a ConELA, fui a Moncloa. Le pedí perdón al presidente del Gobierno, mirándole a los ojos, por mis dudas de que acabara financiando esta ley. Juro por mi madre, que en paz descanse, que mis disculpas fueron sinceras y estaba totalmente convencido de que se aprobaría la ley ELA y que se dotaría urgentemente para no vernos obligados a morir por una cuestión económica. Pero hoy no se ha hecho nada y seguimos exactamente con las mismas ayudas para vivir que antes de que se aprobara la ley, ninguna.»
Yolanda Marchite, de Aragón: «Hola, soy Yoli, y ya estoy con tráqueo en cama, con lo cual necesito atención veinticuatro horas al día y necesito varias cuidadoras para atenderme. Mi marido trabaja y le toca viajar, y tenemos una niña de cinco años. Imaginarán lo que esto supone económicamente para nosotros, y me siento afortunada porque de momento podemos soportarlo. Pero hay muchas personas que no pueden ni hacerse la tráqueo, porque, si no tienes quien te cuide durante las veinticuatro horas, no te la hacen aunque la necesites, y, si te tienen que dejar ir, te tienes que dejar ir aunque no quieras.»
Que ocurra esto en el siglo XXI es vergonzoso. Para que esto no pasara, ConELA y la sociedad forzamos para que se aprobara la ley ELA. Esta ley es fundamentalmente económica. ¿Para qué nos sirve si no la financian? Es una tomadura de pelo y una falta de respeto hacia todos, sobre todo hacia aquellos enfermos que se están yendo porque no tienen esas ayudas prometidas. «Me siento engañada, frustrada, horrorizada, pues veo que no importamos nada para las autoridades. Nuestras vidas valen cero. Es muy fuerte lo que digo, pero es la verdad que vivimos los afectados y nuestras familias. ¿En qué clase de seres humanos nos hemos convertido? La palabra empatía no está en su vocabulario. Por favor, financien ya la ley ELA, hay gente que se está muriendo esperándola.»
Y tengo muchos más pacientes, pero no dispongo de tiempo para explicar todo lo que me han dicho. Tengo escritos de José Luis Capitán, de Asturias; de Ilde Oliveras, de Cataluña; de Susi Seoane, de Galicia; de Xavi Gámez, de Cataluña; de Joaquín, de Cantabria; de Yaiza Páez, de Cataluña; de José, de Madrid, que era el cuidador de su mujer, que tenía ELA y falleció hace un mes. Y muchos más me han escrito, pero no voy a poder leerlos aquí, delante de todos ustedes. ¡Va por todos vosotros!, que esté aquí vuestra palabra, en este Parlamento. (Aplausos). Son sus palabras, su decepción, su frustración, y era de justicia que yo trajera aquí lo que me dicen en tantas y tantas ocasiones, que estuviesen presentes en este debate.
Hoy hemos tenido un anuncio. Hace unos meses, en enero, el Gobierno dijo a estos pacientes que tendrían, en principio, cuarenta millones de euros. Hoy el director general de Salud Pública, en Cantabria, anunciaba diez millones de euros. No pasaba ni una hora y el Gobierno lo desmentía. No va a haber ni diez millones ni nada. ¡Es lamentable! ¡Es impresentable! ¡Es de una profunda falta de vergüenza, de decoro! ¡Es profundamente inasumible que se esté jugando así con estas personas! (Aplausos).
Se ha puesto de moda por parte de algunas señorías de esta Cámara salir a esta tribuna y, muy dignos, muy serios, dar lecciones de honradez, dignidad, humanidad, y señalar incluso a los propios diputados, diciendo quién es buena persona y quién es mala persona. Generalmente, la falta de humanidad por parte de todos esos que salen aquí la ven siempre en el contrario; nunca la ven en los propios, siempre la ven en el contrario. Yo no voy a subir a esta tribuna y actuar como si esto fuera un púlpito, no, ni voy a hacer teatro ni voy a decir quién es buena persona o mala persona, pero sí voy a hacer una reflexión general para toda la Cámara. Respecto a cuando un Gobierno tiene el mayor presupuesto de la historia, cuando tiene el BOE, cuando están en el Gobierno, cuando se tienen todos los medios necesarios para financiar la ley ELA y no lo hacen, esos que sientan cátedra de humanidad, ¿qué piensan? ¿Es de ser buena o mala persona? No sé; piénsenlo, señorías, los que dan lecciones de humanidad.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).