Roberto García Morís
Gracias, señor presidente. Señorías, hace siete años nos encontramos un país cuyas políticas públicas en materia universitaria estaban caracterizadas por la pérdida de derechos y por los recortes presupuestarios. Esas políticas fueron muy negativas para nuestro sistema universitario. Sí, señorías del Grupo Popular, los recortes y las reformas que sus Gobiernos aplicaron al sistema universitario español generaron bolsas de precariedad entre el profesorado universitario y a su vez expulsaron talento al exterior, y algo aún peor, impidieron el acceso a la educación superior y expulsaron a estudiantes de la universidad por no poder costearse los estudios. Sus políticas, sin duda alguna, fueron una fuente de desigualdad que aún estamos revirtiendo. Esta política devastadora fue llevada a cabo utilizando dos mecanismos: el primero, a través de una drástica subida de los precios de las matrículas universitarias; y, en segundo lugar, a través del endurecimiento de los requisitos para estudiar con beca, con el consiguiente descenso de becados y becadas, rebajando, además, la cuantía de las ayudas. La combinación de estos dos mecanismos fue letal y truncó las expectativas de futuro de muchos de nuestros jóvenes. Todo eso está en su hoja de servicios. Por eso, a pesar de lo que escucharemos a su portavoz aquí, en la tribuna, la sociedad y la comunidad educativa no se olvidan de sus letales políticas. Permítanme que me aventure, porque casi seguro que no me equivoco: ustedes no hablarán hoy aquí de nada que tenga que ver con la universidad, todo con tal de dañar al Gobierno. Señorías, en unos días se cumplirán siete años desde que Pedro Sánchez es presidente del Gobierno. Desde el primer momento, todas nuestras políticas públicas en materia educativa, al igual que en otros ámbitos, han estado centradas en poner fin a los recortes, en impulsar el sistema educativo y en generar igualdad de oportunidades. Desde que Pedro Sánchez es presidente del Gobierno tenemos un sistema universitario más robusto y equitativo, y podemos demostrarlo con hechos. En política de becas, los datos hablan por sí solos. En el año 2018 se invertían 837 millones de euros en becas universitarias; en el año 2024 se invirtieron 1169 millones de euros. (Aplausos). Un incremento, señorías, del 40 %. Y no solo eso. La cuantía media de beca en el año 2018 era de 2960 euros y en el año 2024 superó los 4200. Estas son realidades, señorías. Por eso creo que es muy importante contraponer modelos, porque las diferencias son abismales, porque es cuestión de política, porque es cuestión de prioridades, y el Gobierno de Pedro Sánchez situó la educación y la ciencia en el corazón de sus políticas. El modelo de la derecha se caracteriza por el recorte de fondos públicos, por la infrafinanciación de la universidad pública y por la concepción de la política educativa y universitaria como un negocio, porque ustedes no defienden la calidad del sistema universitario. Puedo entender que prefieran la privada frente a la pública, pero el caso es que ustedes no defienden la calidad de las universidades, porque si lo hicieran, ustedes antepondrían la calidad al negocio y apostarían allí donde gobiernan por universidades privadas de calidad. Por el contrario, lo que hacen es autorizar centros con informes negativos, porque solo les importa el negocio frente a la formación de calidad de nuestros jóvenes. Frente a su modelo está el nuestro, un modelo de fuerte inversión pública; un modelo que apuesta por la ciencia y que se informa de ella para desplegar las políticas públicas; un modelo que apuesta por las universidades de calidad y por la igualdad de oportunidades para que nuestros jóvenes puedan acceder a la educación superior, independientemente del origen socioeconómico. (Aplausos). El Gobierno de Pedro Sánchez ha apostado desde el minuto uno, como nunca se había hecho en este país, por nuestro talento, por cuidarlo, por reivindicarlo y por protegerlo; una apuesta clara por la ciencia y por la educación. En esa apuesta por la universidad de calidad y por las universidades públicas, hay que destacar el esfuerzo de este Gobierno en la estabilización del profesorado y la lucha contra la precariedad. El ministerio de Diana Morant ha puesto en marcha el Programa María Goyri, que solo en Madrid supone financiar la incorporación de 1091 profesores y profesoras ayudantes-doctores en las universidades públicas de la comunidad; 5600 en todo el país. Y el Partido Popular, en vez de considerar positivo que el Estado financie al profesorado universitario, lo consideró, en Madrid, una injerencia. Por una sencilla razón, porque no quiere más profesores en la pública y porque en Madrid el número de universidades privadas ya dobla al de universidades públicas. (Aplausos).
Hablábamos de dos modelos y los dos están vigentes, porque mientras el Gobierno de España despliega políticas públicas en favor de la universidad española, ustedes, a través de sus Gobiernos autonómicos, pretenden revertir los avances e intentan boicotear las políticas del Gobierno de España. Por eso el modelo de la derecha no es un modelo del pasado, es un modelo que tiene vigencia en el presente. Y podemos afirmar, porque es un hecho, que ustedes en la mayoría de las comunidades autónomas que dirigen, legislan y gobiernan contra la universidad pública. Sí, contra la universidad pública, para asfixiarla financieramente, para intervenirla y para expulsar al alumnado a la privada. Aquí nos dicen lo contrario, pero los ejemplos están ahí y son escandalosos. Madrid y Andalucía son el paradigma de esas políticas. Desde que gobiernan Andalucía se han aplicado en erosionar el sistema universitario público andaluz que tanto nos costó construir, al igual que están haciendo con el madrileño. Veamos cómo lo hacen.
En Andalucía, las universidades han tenido que pelear como nunca por la financiación pública. Las nuevas leyes de ciencia y universidades socavan la autonomía universitaria e intervienen en la agencia de calidad autonómica. El Gobierno de Moreno Bonilla fomenta las universidades privadas, autorizando incluso proyectos con informes negativos. Esas son sus políticas universitarias en Andalucía. (Aplausos).
La infrafinanciación en Madrid de las universidades públicas es algo ya crónico. Ayuso apuesta claramente por las privadas de dudosa calidad, combate las políticas públicas del Estado en materia universitaria desde la comunidad.
Pero, señorías, tenemos buenos ejemplos de lo contrario. Yo tengo la fortuna de venir de una comunidad como Asturias, y en Asturias no se subieron las tasas universitarias con el tijeretazo de Mariano Rajoy. La universidad pública asturiana cuenta con una financiación estable. En Asturias se exige el informe positivo vinculante a los proyectos privados que pretenden instalarse en nuestra región. Y les digo más: el Gobierno socialista de Adrián Barbón acaba de aprobar la gratuidad de la matrícula a todo el alumnado asturiano de nuevo ingreso. Esta medida supone un importante esfuerzo presupuestario que se irá extendiendo a todos los cursos en los próximos años. (Aplausos). Creo que las diferencias son más que evidentes. Esto no son palabras, son hechos. Es apuesta por la calidad, por la equidad, por lo público.
Señorías, España es hoy uno de los países que más crece entre las economías más desarrolladas del mundo; un crecimiento que se está traduciendo en más y mejor empleo que nunca. Estamos generando empleo de calidad y empleo más cualificado. Casi uno de cada cinco nuevos empleos se ha creado en ámbitos relacionados con la ciencia y la innovación, que son los sectores que más crecen, muy por encima de la media. Y esto no es baladí, esto es fruto de una apuesta decidida por el sistema universitario y por la ciencia. A pesar de las políticas de la derecha, vamos a continuar dando la batalla en todos los frentes posibles para que no se carguen la universidad pública en nuestro país, porque la universidad pública forma parte de las políticas socialistas, está en nuestro ADN.
Señorías, sobre la igualdad de oportunidades va también esta proposición de ley que traemos hoy a esta Cámara para su toma en consideración. Al igual que hicimos para la Formación Profesional, queremos extender al ámbito universitario la misma regulación para garantizar las prácticas académicas externas; prácticas cuya finalidad es la de complementar la formación académica. Para ello, las universidades establecerán acuerdos con instituciones y organizaciones públicas y privadas que aseguren prácticas de calidad.
La norma modifica el apartado 5 del artículo 9 de la LOSU para poner fin a la posibilidad ―permítanme la expresión― de comprar plazas de prácticas en centros profesionales. Es decir, pagar a empresas para que primen los convenios de prácticas de unos centros educativos sobre otros a la hora de elegir a estos estudiantes. Con esta medida garantizaremos la igualdad en el acceso a la formación sin que puedan primar criterios económicos. Creo que es una modificación de justicia que mejora la normativa en esta materia y protege al conjunto del estudiantado.
Por ello, señorías, les pedimos su apoyo, especialmente a los grupos parlamentarios, que con su voto y sus aportaciones vienen haciendo posible toda la realidad legislativa que hace avanzar al sistema universitario de nuestro país y que ha hecho de él uno de los sistemas más equitativos del mundo. Les pido por ello su apoyo.
Muchas gracias, señorías. (Aplausos).