David García Gomis
Muchas gracias, presidenta. Señora ministra, buenos días. Señorías, me dirijo a ustedes ―la ministra está con el móvil y no me hace caso― para tratar de dar voz a millones de españoles que día tras día sufren un calvario constante cuando se tienen que enfrentar a esta franca decadencia que sufre el sistema ferroviario. Muchos usuarios, señora ministra, se han levantado hoy sin saber si llegarán a tiempo a su puesto de trabajo, a los institutos, a las universidades; si llegaran a esa cita médica que llevan esperando meses, o incluso a coger una conexión o un vuelo para unas más que merecidas vacaciones. (El señor vicepresidente Rodríguez Gómez de Celis ocupa la Presidencia). Y esto, señora ministra, no es ninguna exageración, es la realidad; la realidad que sufrimos todos aquellos que usamos el tren con asiduidad o diariamente: no saber qué nueva sorpresa nos esperará cuando vayamos a coger un tren. Puede ser un retraso, una avería o, como pasa muchas veces con los cercanías, que directamente se cancele. Le pregunto: ¿hasta cuándo van a seguir abusando de la paciencia de los españoles? Hace unas semanas, justamente cuando registramos esta interpelación, hubo tres jornadas de caos total. Por eso le pregunto, señora ministra: ¿les va a decir a todas esas personas que se quedaron tiradas en la estación de Santa Justa, en Sevilla, que estamos viviendo el mejor momento de la historia? ¿Se lo va a decir a los miles de pasajeros atrapados por el gran apagón que se quedaron sin atención, sin agua, sin comida, sin que nadie les informara, sin que nadie se preocupara por ellos y sin ofrecerles ninguna alternativa de evacuación? ¿Se lo dirá usted, ministra, o el señor Puente? Yo creo que no. Que, si lo hacen, lo harán por las redes. En persona no serían capaces porque les tocaría salir más rápido de lo que salió Sánchez de Paiporta. Y, ojo, que me los veo venir: jamás aprobaremos la agresión o los intentos de agresión como forma de protesta o manifestación. Eso se lo dejo a sus socios de SUMAR, de Podemos o de Bildu, que en eso son expertos―. (Aplausos). Mire, es que llega un punto en que los españoles están hartos; hartos de retrasos, de averías, de cancelaciones y de quedarse tirados en una estación sin información o engañados con mentiras, sabotajes o patrañas varias que se inventen. Todo para no asumir una sola responsabilidad, y ya llevan casi siete años gobernando. ¿Este es el modelo de gestión del que ustedes tanto presumen? ¿Hasta cuándo van a seguir viniendo a esta tribuna a ofrecernos excusas y mentiras para justificar su incapacidad para gestionar las infraestructuras españolas? ¿Hasta cuándo van a permitir el deterioro del servicio de tren, un servicio que es básico para la vida cotidiana de los españoles? ¿Por qué no asumen la responsabilidad y se marchan de una vez por todas? ¿A qué hay que esperar? ¿A una desgracia que cueste vidas? ¿Hasta cuándo, señora ministra? Más de mil incidencias solo en 2024, muchas de ellas atribuibles a falta de inversión, material obsoleto y falta de planificación, según datos oficiales, no de VOX ni de conspiranoicos, según sus propios datos, señora ministra. Ustedes presumen de haber venido a esta tribuna a dar explicaciones y usan gráficos y cifras sin contrastar para justificar actuaciones, pero la experiencia cotidiana de los usuarios son retrasos, cancelaciones y desesperación. Nosotros sí hemos querido contrastar sus excusas y hemos concluido que son mentiras, porque ustedes están más ocupados en perseguir tuiteros que en dar solución a los españoles. Esa es la realidad. Viven en una desconexión total y absoluta entre propaganda y justificaciones alejadas de la realidad de los españoles. Nos mintieron una y otra vez. Nos mintieron cuando dijeron que no había caos y que la situación estaba bajo control. ¿Qué control, señora ministra? El propio informe de resultados operativo de Renfe afirma que los retrasos y cancelaciones en cercanías y media distancia aumentaron un 30 % respecto al 2024. Más de 1500 incidencias en un mes. Nos mintieron cuando nos dijeron que las inversiones en infraestructuras son históricas y el Tribunal de Cuentas les pinta de nuevo la cara en su informe anual diciendo que la ejecución presupuestaria en mantenimiento ferroviario fue un 15 % inferior al anunciado por el ministerio. Prometen inversiones millonarias, pero las mejoras no llegan y los servicios básicos siguen deteriorándose. Nos mintieron cuando nos dijeron que no existe descoordinación entre Administraciones y resulta que el sindicato ferroviario SEMAF denunció públicamente la descoordinación entre Renfe, ADIF y el Ministerio de Transportes. Igual que los presidentes autonómicos, los presidentes de Madrid, de Cataluña ―el suyo― y de la Comunidad Valenciana, que han reclamado mayor implicación estatal y coordinación para acabar con las incidencias. Y nos mintieron cuando nos dijeron que durante la contratación de las amigas de Ábalos no hubo regularidades o que no se habían amañado contratos y la realidad es que el Ministerio de Transporte es el foco de la corrupción del corrupto presidente Pedro Sánchez. (Aplausos).
Mientras ustedes mienten y persiguen tuiteros, el sistema ferroviario se degrada, las infraestructuras no avanzan y la ciudadanía, señora ministra, se desespera. Usted no sabe lo que es quedarse tirada esperando un cercanías en una parada, a pleno sol, sin ningún tipo de información. Por eso, sus mentiras, señora ministra, duelen y mucho. (Aplausos). Por eso les digo que basta ya de mentiras. Queremos soluciones. Ya no nos pueden mentir más porque ese crédito se les agotó hace mucho tiempo. Ustedes han convertido el Ministerio de Transportes en una sucesión de polémicas y de gestos vacíos, de grandes anuncios y alardes de planes futuros, de grandes cifras de inversión, pero la realidad es que los ciudadanos sufren a diario un sistema tercermundista en todos los trayectos, sin distinción. Y los españoles, señora ministra, estamos hartos.
Y encima, cuando alguien les señala, les critica su gestión política o se queja de su gestión administrativa, ya hemos visto lo que pasa: insultos, persecución y ataque en lo personal, con una postura pública agresiva, ofensiva, partidista e impropia de un Gobierno democrático del Reino de España. Por todo ello, Óscar Puente ya no es que merezca una nueva reprobación como la de ayer, es que lo único que queda ya es cesarlo inmediatamente, de manera fulminante. (Aplausos). Pero yo, que suelo ser bastante vehemente en mis intervenciones, no voy a caer en el estilo de Óscar Puente. Ni siquiera lo voy a calificar. Eso ya lo ven todos los españoles y ya le digo yo que, si usted hablara con ellos, se lo dirían. Nosotros nos vamos a limitar a denunciar su reiterada incompetencia y vamos a hacer lo posible para que se vaya. La crispación como estilo político no tapa las carencias como gestores; los españoles ya hemos sufrido mucho y sabemos la magnitud de su incompetencia. Ustedes pueden insultar, chillar, hagan lo que quieran, pero, señora ministra, como le digo, los insultos o los gritos no sustituyen los argumentos y demuestran una gran incapacidad. Después de siete años de gobierno socialista, los trenes han dejado de ser un transporte fiable en España. Cuando anuncian nuevas líneas, cada inauguración es un bochorno por los retrasos o incidencias. Los cercanías de Madrid, Barcelona y la Comunidad Valenciana son un drama diario por el estado crítico de un servicio vital para los españoles. La delincuencia ha hecho de las instalaciones ferroviarias un objetivo principal. Los servicios de alta velocidad se han convertido en una especie de lotería de averías sin ninguna fiabilidad. La alta velocidad, antes envidiada por todo el mundo, ahora es una vergüenza porque los pasajeros no saben a qué hora llegarán a su destino. Tanto es así, señora ministra, que tuvieron que cambiar el tiempo de retraso al triple para que los pasajeros no pudiesen reclamar las indemnizaciones a la hora de sufrir sus tropelías. (Aplausos). Y el 20 % de los trenes Renfe, fuera de servicio, reconocido por el propio ministro. Es una cifra escandalosa y que retrata completamente el abandono operativo y la incapacidad para asegurar un transporte público fiable.
Y mientras los españoles sufrimos la incompetencia y dejadez de este Gobierno ―hoy no está aquí el ministro Puente; le han dejado a usted las tarjetas preparadas―, lo que hace falta, señora ministra, es dar la cara y, sobre todo, tener gestores públicos responsables y que sepan de lo que hablan. Señora Saiz, háganos un favor y transmítale al señor Puente que se marche antes de que ocurra alguna desgracia que cueste vidas y el ministro, por supuesto, corra a echarle la culpa a lo que sea, a algún sabotaje, a la turboultraderecha o al sursuncorda. Pero la culpa es de este Gobierno, y la realidad es que este Gobierno, cuando tiene que quitar una lona porque se llama corrupto a un corrupto no tarda ni veinticuatro horas, pero cuando tiene que mandar la ayuda a Valencia, eso es otro cantar. (Aplausos de las señoras y de los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).