Roberto García Morís
Gracias, señora presidenta. Señorías, debemos dirigirnos con claridad a la comunidad científica confrontando dos modelos de políticas públicas en materia de ciencia. Por un lado, está el modelo de la derecha, caracterizado por el recorte de fondos públicos, con una base seudocientífica y negacionista, abanderada por la Administración de Estados Unidos y defendida por sus satélites en España: VOX, al que se suma el Partido Popular. Por otro lado, está el modelo por el que ha apostado este Gobierno, un modelo de fuerte inversión pública que aboga por la ciencia, que se informa de ella para desplegar políticas públicas y que tiene en el programa ATRAE una de sus principales banderas. Señorías, estamos ante un panorama internacional que nos muestra un auge de la ultraderecha y del ideario que defienden estas formaciones; un retroceso claro que cuestiona la democracia, que pone en duda los avances científicos y el papel de la ciencia; un ideario que fomenta el uso de argumentos seudocientíficos y negacionistas, y ese panorama no es ajeno a nosotros. Lo observamos aquí semana tras semana, con sus señorías de VOX presumiendo de su desconocimiento, haciendo gala de la burricie, utilizando argumentaciones contrarias a la evidencia científica y propagando fake news. Probablemente esta situación sería menos preocupante si fuera algo propio de diputados ultraconservadores y ahí se quedase, pero preocupa, y preocupa mucho, porque el principal partido de la oposición, el Partido Popular, compra ese mensaje, y no solo lo compra, sino que hace suyo el bulo y lo amplifica difundiendo noticias falsas con la pretensión de hacer realidad estos posicionamientos cuando firma coaliciones de Gobierno con la ultraderecha o cuando pacta presupuestos. Señorías, la situación es tan grave que la semana pasada uno de los portavoces del Grupo Popular en la Comisión de Ciencia afirmó en este mismo Pleno que el presidente del Gobierno había dicho que hubo un hackeo ruso el día del apagón. Fue tan sonoro ese falso argumento que fue señalado como fake en una televisión para nada sospechosa de apoyar al Gobierno. Ese es el nivel de la derecha. (Aplausos). Señorías, hay dos vías claras para legislar y gobernar contra la ciencia y contra la atracción del talento: la primera, desprestigiando la evidencia y el conocimiento científico y, la segunda, aplicando fuertes recortes presupuestarios. En esta materia debemos hacer memoria. Con las políticas de austeridad, cuando gobernaba el Partido Popular, se perdieron 10 000 empleos en I+D. Por el contrario, las políticas que el Gobierno de España puso en marcha desde 2018 han permitido revertir esta situación, hasta el punto de que casi uno de cada cinco nuevos empleos se ha creado en ámbitos relacionados con la ciencia y la innovación. Son los sectores que más crecen, muy por encima de la media. Hoy tenemos más personas trabajando en I+D en España que nunca: un 25 % más que cuando llegamos al Gobierno en 2018. Cuando la derecha tiene responsabilidad de Gobierno se traduce en recortes de fondos públicos destinados a la ciencia y a la investigación. Un ejemplo de políticas recesivas en materia de ciencia lo tenemos hoy en Estados Unidos con la Administración Trump. La potencia número uno en el mundo en el ámbito científico recorre hoy un camino que podría revertir sus logros mediante la paralización de proyectos y la asfixia financiera de su personal científico e investigador, gran parte del cual llegó a Estados Unidos desde otros países ―también desde España― para desarrollar su carrera investigadora y ahora, en algunos casos, tras décadas de trabajo, ve peligrar sus puestos y sus proyectos científicos. El personal científico en Estados Unidos habla de incertidumbre, sale del país empujado por la falta de financiación y porque el Gobierno se ha mostrado contrario a proyectos que tratan asuntos como la diversidad, la inclusión o el cambio climático. Científicos y científicas hacen declaraciones en los medios de comunicación con seudónimos por miedo a perder la financiación y sus trabajos. Ese es el panorama, señorías.
Ante esta situación, los países europeos, que son un referente de bienestar y de política informada por la ciencia, tienen que aprovechar la oportunidad histórica para confrontar modelos y reforzar los mecanismos ya existentes para que los exiliados del modelo de recortes vean en Europa, y particularmente en España, un territorio amigo para la ciencia y sus proyectos científicos. El Programa ATRAE es un buen ejemplo de estas políticas. Este programa nos muestra cómo, gracias al compromiso del Gobierno con la ciencia, se ha producido un cambio de paradigma que ha llevado a España a transformarse en un país atractivo para las personas investigadoras de otros países. El programa se ha consolidado como uno de los principales instrumentos para la atracción y retención de talento investigador de máximo nivel. Tras los buenos resultados de 2023 y 2024, en ATRAE 2025 el presupuesto se eleva a 45 millones de euros, lo que permitirá captar nuevos científicos y científicas en áreas estratégicas como la inteligencia artificial, el cambio climático o las tecnologías espaciales. En total, se invertirán 135 millones de euros en dos años para reforzar el impacto de estas líneas de investigación en nuestro país. (Aplausos). En resumen, esto es lo que tenemos en juego, señorías: un modelo contra la ciencia o un modelo con y desde la ciencia. Este compromiso del Gobierno de España necesita también del compromiso e implicación de las comunidades autónomas.
Termino, señorías. En los últimos años, con la acción legislativa de una mayoría de este Congreso, hemos conseguido apostar por el talento joven, por la estabilización de las plantillas docentes y por la atracción de personas expertas en diversas áreas de investigación del ámbito internacional. El reto, por tanto, no es solo mantener el esfuerzo, sino elevar el nivel conforme a las necesidades del sistema científico universitario. Por ello, les pedimos a todos los grupos parlamentarios que vienen haciendo posible esta realidad su apoyo a esta proposición no de ley.
Muchas gracias, señorías. (Aplausos).