José Vicente Marí Bosó
Gracias, señor vicepresidente. Presentamos esta proposición no de ley no solo por la incapacidad manifiesta del señor Puente, ni siquiera solo por el hecho de que sea ministro a los exclusivos efectos de tapar la corrupción de los socialistas en las mascarillas, en las adjudicaciones de obra pública o en los chanchullos en los rescates de las aerolíneas, sino que la presentamos sobre todo por la soberbia de un señor que, pese a tener sumido el sistema ferroviario en el caos, o en la indigencia las instalaciones aeroportuarias como Barajas, o recortados los servicios de autobús en la España rural, o bacheada toda la red nacional de carreteras, pese a esta situación, la soberbia del señor Puente le hace desdeñar la ayuda y hace caso omiso al mandato del
Congreso para que deje de atenderse a sí mismo frente al espejo y, al menos, atienda a los pasajeros que su ministerio lleva en los trenes. Por eso presentamos esta proposición no de ley. (Aplausos).
Señorías, desde que el señor Sánchez decidió que este señor fuera ministro, vivimos un caos permanente en el sistema ferroviario. El ministro, con su palabrería habitual, mantiene que el tren en España vive el mejor momento de su historia, casi como si él hubiera inventado el tren, pero la realidad que viven los españoles son las crisis ferroviarias constantes en este casi año y medio de Gobierno del señor Puente: En 2023, Renfe alcanzó la mayor cifra histórica de retrasos por encima de sus competidoras; en 2024 dijo el señor Puente que las incidencias fueron menos, pero muy llamativas, todo un eufemismo; y para 2025 predijo que las incidencias serían muchas menos que en 2024. Mentiras, señorías, mentiras. Y en lugar de ponerse a arreglarlo, a trabajar en arreglar este desastre de retrasos ferroviarios, para vergüenza de todos lo que deciden es: por un lado, recortar las indemnizaciones por retraso y, por otro lado, maquillar los horarios para que los retrasos no lo parezcan. Típico del sanchismo, señorías (aplausos), típico del sanchismo. La realidad es la de las incidencias, que son graves y continuas, y las excusas del ministro, que son permanentes; excusas y, lo que es más grave, la intención deliberada de querer confundir a los ciudadanos. Cada vez que por su incompetencia nos ha metido en problemas, el ministro ha salido con la milonga de los sabotajes: en diciembre del 2023, ante una incidencia en cercanías de Madrid, Oscar Puente dijo que se trataba de un boicot alimentado por la señora Díaz Ayuso; en mayo del 2024, cuando se produjo una avería generalizada en Rodalies de Catalunya, el señor Puente lo atribuyó a un sabotaje y se tomó la libertad de enmendar la plana incluso a los Mossos d’Escuadra, que lo habían descartado; en diciembre del 2024, cuando un AVE descarriló en el túnel de Atocha, al ministro le faltó tiempo para sembrar la duda, diciendo que no descartaba sabotajes porque era muy raro lo que había ocurrido. Y ahora, el pasado 5 de mayo, en un nuevo caos ferroviario de vergüenza, con más de 11 000 pasajeros afectados y abandonados a su suerte, el ministro del bulo salió nuevamente con lo de los sabotajes. Es decir, señorías, no sabe gestionar y no solo no sabe gestionar, sino que, además, esparce bulos para engañar a la gente; típico sanchismo, señorías, sanchismo. (Aplausos). Pero si hablamos de sabotaje, para sabotaje el del señor Sánchez a los españoles, que, primero, decidió nombrar ministro de Transportes al señor Ábalos, dedicado a las corrupciones de la trama y a enchufar a señoritas, y, segundo, decidió nombrar ministro de Transportes a un tuitero falto de competencia pero encantado de conocerse. Eso sí que es sabotaje, señorías; sabotaje y, nuevamente, sanchismo. (Aplausos).
La realidad de estos meses del señor Sánchez ha sido el permanente caos. Los episodios más graves incluyen retrasos masivos, trenes parados sin electricidad durante horas, corte de servicios en los momentos más críticos, como las vacaciones de verano. Y esto no es la excepción. Lo triste es que esto es la regla general. En el caos del 28 de abril con el apagón y el pasado día 5 de mayo, nadie se hizo cargo de nada: miles de pasajeros abandonados a su suerte a los que nadie recogía ni nadie informaba; trenes que salían cuando ya se sabía que la única dirección que podían tener era estar retrasados horas y horas; gente, durante el apagón, con billetes de media distancia a la que ni siquiera dejaron dormir en las estaciones para bochorno de todos; personas mayores necesitadas de asistencia que nadie atendía. Eso sí, a la subdelegada del Gobierno en Zaragoza la rescataron ustedes en coche oficial al borde de la vía. Eso sí, señorías. (Aplausos). Sanchismo. Sanchismo.
Hay una responsabilidad clara en este desastre y corresponde al señor Puente, por eso merece la reprobación. Hay una responsabilidad clara de no atender el mandato del Congreso, que en octubre pasado ya le dijo que hiciera un plan de choque para atender a los pasajeros en situaciones extraordinarias. Hay una falta de planificación que asusta: caos interno con Renfe que cubre ADIF, ADIF que habla en nombre de Renfe, olvidándose de que es la administradora de la infraestructura y que no puede olvidar a las otras operadoras. En fin, señorías, hay un batiburrillo y no hay orden ni concierto.
Nosotros dijimos que era necesario un plan de atención urgente a los pasajeros, tanto en estaciones como en trayecto. Lo hicimos todos, señorías, la mayoría de los grupos de esta Cámara votó a favor de todo ello. Y creemos también necesario auditar los sistemas de señalización y de seguridad. Lo hicimos en octubre y hoy lo volvemos a traer, y nosotros cumplimos: señalamos su negligente gestión y al tiempo proponemos medidas que ayuden…