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Sin adjetivos

Pleno del 13 de mayo de 2025

Moción consecuencia de Interpelación urgente relativa a la posición del Gobierno sobre el control público de los sectores estratégicos.

Moción consecuencia de interpelación urgente.. Autor: Grupo Parlamentario Mixto. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 114.

Votación

  • 14 de mayo de 2025: no salió adelante, 43 sí, 302 no, 0 abstenciones.
  • 14 de mayo de 2025: no salió adelante, 30 sí, 303 no, 13 abstenciones.

Ione Belarra Urteaga

PodemosDiputada.Página 54Vídeo

Gracias, presidente. Buenas tardes, señorías. El pasado 28 de abril nuestro país vivió lo que los expertos llaman un cero eléctrico, una caída total de nuestro sistema eléctrico que ha dejado algunas importantes lecciones de las que deberíamos tomar buena nota. La primera es que es gravísimo que, casi quince días después de este evento crítico, el Gobierno no sepa qué ha pasado, que sigamos sin tener información concreta sobre las causas que provocaron el apagón. Todo apunta, no obstante, como venían alertando desde hace tiempo los expertos y las expertas en energía, que la avaricia del oligopolio eléctrico ha roto el saco ante la inoperancia y la irresponsabilidad de un Gobierno que ha renunciado a gobernar. El oligopolio eléctrico, señorías, ganó el año pasado 11 000 millones de euros y el motivo por el que no tenemos información es que el Gobierno y el bipartidismo, de forma absolutamente irresponsable, han permitido que un sector estratégico como es el sector de la energía esté exclusivamente en manos privadas sin ningún control público. (Aplausos). Mucha gente se preguntará hoy cómo hemos llegado hasta aquí. Señorías, yo voy a intentar responder hoy a esa pregunta. Este apagón es la escena final de una representación teatral que comenzó hace muchísimo tiempo. Acompáñenme en esta breve historia sobre el sector energético español. Acto 1. Corren los años noventa, los Gobiernos de Felipe González abrazan el neoliberalismo más salvaje y comienzan a desmantelar el Estado y, en concreto, a privatizar el sector energético. En 1987 se crea Repsol, en 1989 se empieza a privatizar y para cuando terminan los Gobiernos de Felipe González Repsol ya está prácticamente privatizada. Aznar en 1997 solo tuvo que vender el 10 % restante. En los noventa Felipe González privatizó también buena parte de Endesa y vendió Enagás a puerta cerrada, sin concurso público y por debajo de su precio real a Gas Natural. Aznar solo tuvo que terminar el trabajo ya muy avanzado del señor Felipe González, acabando de privatizar Endesa y lo poquito que quedaba de Enagás. El PP de Aznar terminó también de desmantelar el sector eléctrico público entregando la red eléctrica a los sectores privados. Rozaba ya el año 2000. El bipartidismo había cumplido su cometido: debilitar lo público y enriquecer al oligopolio. Acto 2. Todos los servicios prestados por Felipe González, del Partido Socialista, y por el señor Aznar, del Partido Popular, tenían que pagarse. ¿Cómo se pagaron? Garantizando, a través de puertas giratorias, retiros dorados para los cargos políticos responsables de la privatización del sector. El propio Felipe González fue al consejo de administración de Gas Natural Fenosa, hoy Naturgy, a quien habían regalado Enagás; su exministro de Industria, el señor Luis Carlos Croissier, a Repsol; José María Aznar fue asesor durante años de Endesa, la empresa que más privatizó; Isabel Tocino y Ana Palacio, sus exministras de Medio Ambiente y de Asuntos Exteriores, respectivamente, a Enagás. Por ese mismo camino que ya habían señalado sus mayores transitaron también el señor Pedro Solbes, ministro de Economía de Zapatero, que acabó en ENEL; el señor Antonio Miguel Carmona, que acabó en Iberdrola; y la, tristemente, hoy famosa Beatriz Corredor. No hablaré hoy de Repsol y de sus cachorritos del PNV por falta de tiempo. Acto 3. Durante las siguientes dos décadas, el oligopolio eléctrico patrio no para de acumular miles y miles de millones de euros en beneficios gracias a un sistema de fijación de precios en el mercado mayorista que, para que nos entendamos aquí todas, era como comprar zumo de naranja a precio de champán francés. Se pagaba la energía de todo el día al precio de la última que entraba en el pool, es decir, la más cara. Lluvia de millones para las empresas energéticas a costa del bolsillo de la gente trabajadora de este país. Acto 4. Llega Podemos al Gobierno. Se aprueba, por primera vez, un impuesto extraordinario a las energéticas; se aplica un tope al gas, por primera vez, para contener los precios en plena guerra de Ucrania. En ese mismo momento el Partido Socialista, con su macrocartera de Transición Ecológica, empieza a regar de dinero público con fondos europeos al oligopolio eléctrico forrándose las empresas energéticas a través de las renovables, para que se forren con las renovables, para que no le protesten al Gobierno y me imagino también que porque los altos cargos actuales del Partido Socialista tienen que tener algún retiro dorado también ahora. Eso sí sin exigirle al oligopolio que implementara ninguna mínima garantía de seguridad en la red que asegurara que no viviríamos un apagón como el que vivimos el pasado 28 de abril. Para que nos hagamos una idea, solo Iberdrola ha recibido 250 millones de euros en fondos europeos. Acto 5. El Partido Socialista echa a Podemos del Gobierno y usa al PNV y a Junts como excusa para eliminar el impuesto a las energéticas. Acto 6. Cero eléctrico, apagón. El oligopolio y el Gobierno empiezan a echarse las culpas unos a otros, cuando la realidad es que los dos son responsables: el oligopolio por acción y el Gobierno por omisión, por no haber establecido los controles adecuados y haber dejado un sector crítico en manos privadas. Este sistema privatizado de energía, señorías, ha demostrado ser un riesgo para nuestro país y para la ciudadanía. Un derecho como es el derecho a la energía y al suministro eléctrico nunca se puede dejar en manos de empresas como Iberdrola, como Repsol, como Endesa, como Naturgy, que son auténticos usureros avariciosos que no tienen más patria que su dinero. (Aplausos).

Así que miren, señorías del Gobierno, si tanto les preocupa la seguridad de nuestro país lo que tienen que hacer es destinar esos 10 500 millones de euros del plan de rearme a lo que sí de verdad nos daría seguridad, que son los servicios públicos y la desprivatización del sector eléctrico. Creen ustedes una empresa pública de energía fuerte que garantice información al Gobierno en todo momento, que introduzca competencia en el sector, asegurando que el oligopolio deja de estafar a los españoles y las españolas, que lidere desde lo público la transición ecológica y que asegure que a ninguna familia se le cortan los suministros en este país por no poder pagarlos. (Aplausos). Esta idea tan bolivariana, señorías del Partido Socialista, es exactamente lo que lleva haciendo la Francia de Emmanuel Macron desde que se declaró la guerra de Ucrania, porque es una temeridad en estos momentos, con este contexto geopolítico, tener el sector de la energía en manos privadas. Inviertan también lo necesario en actualizar la red eléctrica, para que algo así no vuelva a suceder. Pero, señorías, que lo paguen las empresas energéticas, que son las que se están lucrando con este negocio y que no se puedan repartir ni un solo euro de beneficios ni de dividendos hasta que aseguren que el apagón del 28 de abril no se vuelve a producir.

Presidencia. Señoría debe finalizar.

Ione Belarra Urteaga

PodemosDiputada.Página 55

Por último ―y termino ya―, dejen de gastarse nuestro dinero en armas, en drones, en defensa y en gasto militar y apuesten por los servicios públicos, que es lo que da verdadera seguridad. ¿Saben lo que es seguridad, señorías? Dos segundos, los dos segundos que tardan en entenderse los generadores, cuando se apaga la luz, para que puedan seguir funcionando los hospitales.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Para la defensa de la enmienda formulada por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Martín Urriza.

Carlos Martín Urriza

Grupo SumarDiputado.Página 55Vídeo

Se ha terminado la estupidez de que el mercado sirve para arreglarlo todo, la tontería de creer que el sector privado es siempre más eficiente que el sector público. Se acabó creer en el delirio de que el egoísmo individual conduce al bienestar colectivo o que la maximización del beneficio privado debe prevalecer sobre cualquier otro criterio de asignación. Todo esto ya no es una ideología trasnochada, sino pura teología, a la luz de lo que nos ha pasado o de lo que se puede avecinar. La pandemia, la crisis inflacionista, la guerra arancelaria o el apagón han mostrado la relevancia del Estado para gestionar la incertidumbre y la adversidad y asegurar aquello que es estratégico para nuestra independencia y supervivencia, pero también ha puesto de manifiesto que el Estado ha desertado de su obligación de garantizar un acceso universal y asequible a todo aquello que es básico para la vida, así como de cuidar lo estratégico para asegurar nuestra autonomía. Por eso, cuando llegó la pandemia descubrimos que no teníamos ni mascarillas ni respiradores, o recientemente se tuvo que reaccionar a toda prisa cuando nos enteramos de que el grupo directivo de la empresa líder de comunicaciones de El País maniobraba para que su control cayera en manos de una satrapía. Y, si miramos hacia el pasado, la historia de las empresas públicas estratégicas acabó como el rosario de la aurora. Déjenme darles un botón de muestra, la privatización de Endesa y de las cajas de ahorros: la primera se vendió a una compañía estatal italiana, bajo el argumento de que el Estado no gestiona bien empresas ―parece que en Italia no primaba esta máxima―, y las segundas, las cajas de ahorro, se vendieron a precios de saldo a los bancos privados tras un saneamiento multimillonario desembolsado por el contribuyente; a esto algunos lo llaman eficiencia de los mercados. (Aplausos).

Hace unos días descubrimos que podíamos quedarnos completamente en oscuridad en menos de un segundo y que ninguna de las empresas del sector, que llevan más de un siglo sacando beneficios multimillonarios a costa de los consumidores, se iba a hacer responsable del problema. El apagón nos ha permitido ver las consecuencias del fanatismo por el mercado de los años noventa y comienzos de siglo, antes de que el capitalismo mostrase su verdadera cara con la gran recesión y la creciente desigualdad provocada por la crisis financiera. Nos ha permitido ver que no nos podemos fiar del sistema eléctrico, dejado en manos de las grandes empresas privadas, como en su día dejamos el sistema financiero a expensas de los intereses de los bancos y los especuladores. La legislación del sector eléctrico ha estado contaminada por las influencias de los intereses de las grandes empresas. Contaba Miguel Ángel Fernández Ordóñez, cuando era presidente de la Comisión Nacional de la Energía, que hasta los años ochenta la legislación aprobada por el Consejo de Ministros era la que enviaba la patronal eléctrica, y ni siquiera se preocupaban de quitarle el logo de Hunosa. Seguramente, ahora esto no ocurre de la misma manera, pero no es rara la legislación que se aprueba sin su consentimiento. Acabamos de ver cómo, tras su presión, se alivió primero y se eliminó después el impuesto a las energéticas. ¡Basta ya, señorías! Tenemos que poner pie en pared y empezar a cambiar la situación con decisión.

Lo que proponemos en nuestra enmienda es restaurar el impuesto a las energéticas y recuperar para el Estado la propiedad total de la red de alta tensión (aplausos), pues es un monopolio natural y no tiene ningún sentido económico maximizar el beneficio para accionistas privados; esto es más bien un latrocinio. Redeia debe ser cien por cien pública y sus beneficios han de reorientarse hacia la mejora de la estabilidad de la red y abaratar el precio de la electricidad. Asimismo, también necesitamos crear una empresa pública que, en primer lugar, acumule la generación hidroeléctrica según vayan venciendo las concesiones públicas de los pantanos, y hay que fomentar las comunidades energéticas y sacar las manos de las grandes eléctricas de la autoproducción y el autoconsumo. Lo que necesitamos, en definitiva, señorías, es retomar el control, el control que nos han robado tantos años de religión neoliberal, de casta extractora y de lobbies insaciables.

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. En turno de fijación de posiciones, por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV) tiene la palabra la señora Sagastizabal Unzetabarrenetxea.

Idoia (GV (EAJ-PNV)) Sagastizabal Unzetabarrenetxea

PNVDiputada.Página 56Vídeo

Gracias. Tres mociones consecuencia de interpelación debidas al apagón del pasado 28 de abril, y voy a empezar haciendo un ejercicio de productividad, tal y como me aconsejó el diputado de SUMAR y amigo, el señor Lago; productividad porque voy a intervenir solo una vez intentando dar respuesta a las distintas mociones, bien distintas en sus petitum: por un lado, la de VOX, a la que no voy a dedicar ni un minuto porque, independientemente de lo que suceda, siempre plantea las mismas soluciones, derogar el Pacto Verde, derogar el del cambio climático y abogar por las nucleares, y creo que también podríamos decir lo mismo respecto de la de Podemos, porque nos plantean la misma solución, independientemente de lo ocurrido. Señora Belarra, yo creo que la ha hecho hoy un teatro aquí es usted, porque le recuerdo que lo que hace siempre es eludir responsabilidades o achacar responsabilidades a los demás, cuando usted ha estado en el Gobierno: quizá podía haber hecho mucho más. Y, por cierto, le recuerdo que los supuestos cachorros de Repsol están gravando los beneficios extraordinarios en todos los sectores, también en el energético, con el voto suyo, por si no lo sabía. Y vuelvo a decir que plantea la misma solución, independientemente de lo ocurrido: que hay un apagón, empresa pública, o que sube la luz, empresa pública, como si una empresa pública per se fuese sinónimo de eficiencia. La titularidad de una empresa ni cambia el precio del mercado ni es garantía de que no vuelva a ocurrir ningún apagón. La titularidad de una empresa sí cambiaría al directivo, pero ¿y la gestión? Precisamente de esto tenemos experiencia en el Estado, y, desde luego, fue de todo menos positiva; acuérdese de lo que pasó con las cajas de ahorro. La titularidad no es lo relevante, sino que quien esté al frente utilice criterios técnicos en la gestión y que exista un ente regulador y mecanismos de control eficientes. Por eso le decía que cuando estuvo en el Gobierno podía haber hecho algo al respecto en este sentido. ¿Qué entienden por empresa pública? Hoy nos plantean una empresa pública solo para la generación, pero a veces la han planteado también para la distribución o incluso para la comercialización, y las experiencias en ese sentido, desde luego, no demuestran su eficiencia; más bien, al contrario. ¿Con qué activos contaría esa empresa pública de generación si las centrales hidroeléctricas aún están bajo concesiones? ¿Una empresa pública garantiza que no se produciría un apagón? ¿Habría un apagón si Red Eléctrica fuera cien por cien pública? ¿Bajarían los precios de la luz? Lo cierto es que Red Eléctrica, como se ha dicho aquí, jurídicamente es privada, pero de facto tiene más de pública que de privada, y sobre ella todos los Gobiernos han dicho y mucho, y le recuerdo una vez más que ustedes también han estado en este Gobierno.

También habla usted de prohibir el reparto de dividendos hasta que faciliten toda la información acerca del apagón a los poderes públicos. Sin embargo, ya lo han hecho; lo ha dicho la vicepresidenta. De todas formas, no sé si conoce el sistema, porque Red Eléctrica tiene todos los datos en tiempo real y también ha debido entregar esas cajas negras; no lo sé.

Por otro lado, en cuanto a la moción del PP, resulta un tanto paradójico que hicieran una intervención tan crítica, por decirlo de una manera suave, porque luego nos sorprende su petitum, ya que se limitan a solicitar una auditoría independiente por parte de la Agencia de Cooperación de los Reguladores de la Energía, que se actualice la Estrategia de Seguridad Energética del CSN, que se aprueben de manera urgente los nuevos procedimientos de operación y requerimientos de protección de las instalaciones de producción y de red y que se aumenten las interconexiones; petitum con el que podemos estar de acuerdo. Creo recordar que el primer punto ya se está llevando a cabo, y, en cuanto a la propuesta que solicita que la revisión del PNIEC se sujete a los principios de neutralidad tecnológica, entendemos que lo que quieren incluir es el alargamiento de las nucleares, y nosotros no lo acabamos de ver por cuanto que ya hay una planificación de cierre, que, en caso de poner en riesgo el sistema, entendemos que podría ser revisada si así lo solicitan las propietarias y lo acuerda el Gobierno.

Por tanto, adelanto ya la postura del Partido Nacionalista Vasco: votaremos en contra de las mociones de VOX y Podemos, y estaremos a la espera del Grupo Popular, por si llega a alguna transaccional o la misma se vota por puntos.

Muchas gracias.

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra el señor Otero Gabirondo.

Mikel Otero Gabirondo

EH BilduDiputado.Página 57Vídeo

Eskerrik asco mahaiburu jauna. Arratsalde on guztioi. Buenas tardes, señora Belarra. Empezaré por subrayar las cosas en las que estamos de acuerdo, que entiendo que son bastantes. Estamos de acuerdo en que el sector eléctrico, el sector energético del Estado, en general, pivota en exceso sobre intereses privados. Estamos de acuerdo en que el nivel de privatización es injusto y es insostenible. Incluso, si lo comparamos con un entorno basado en el mercado, como Europa, llama la atención el escaso peso público. En transporte, solamente un 20 % público, de un monopolio que empezó en 1985 con un 100 % público, lo que contrasta con ese 100 % público de Holanda, Reino Unido, Eslovenia, Noruega, Suecia, Dinamarca, Polonia, o con una presencia pública importante en Italia, Bélgica o Francia. En distribución, casi el 100 % es privado. Y, en contraste, 100 % público en Francia, Polonia, Suecia, Noruega, Eslovenia, y participación pública mayoritaria en Bélgica, Dinamarca, Italia o Alemania. Este es un tema crítico, el de la distribución en la transición, porque las inversiones en red de transporte se controlan bastante desde presupuestos, pero no las inversiones en distribución, y son fundamentales porque gran parte de la potencia necesaria para descarbonizar la industria tiene que venir de la distribución, porque gran parte de la nueva generación renovable se conecta en distribución, porque la relación de ida y vuelta de los autoconsumos y comunidades energéticas pasa por la distribución, y no puede ser que la inversión en distribución venga acondicionada por que las empresas propietarias pidan un retorno determinado a esas inversiones. Todos sabemos que cuando se liberalizó el sector desde Europa, incluso antes, el Estado español se lanzó por la senda neoliberal más salvaje. El Partido Popular y el PSOE desmantelaron la pata pública, a cambio de jubilaciones doradas. También estamos de acuerdo en que no hay que aceptar ningún chantaje de las empresas energéticas ni plegarse a sus mandatos, cuando se decide que tienen que hacer una contribución sobre la base de ganancias milmillonarias en forma de tasación sobre beneficios. Y también estamos de acuerdo en que la transición energética debe servir para democratizar la energía, fortalecer el sector público, asegurar un suministro estable a un precio asequible para toda la población y tomar medidas para que los sectores más desfavorecidos no vean limitado el acceso a la energía básica. No tiene ningún sentido, como pasa hoy, que solo el 20 % de las personas que cumplen las condiciones para tener el descuento del bono social lo esté teniendo realmente. A partir de aquí, también creemos que especialmente desde las izquierdas no podemos permitirnos caer a la tentación de anticipar conclusiones antes de tener más información, porque, aunque las causas que ustedes han apuntado sobre la pereza inversora de ciertas empresas pudieran tener una relación con lo ocurrido, aún es pronto para darlo por supuesto. Y también creemos que se deben matizar algunas cuestiones que han señalado sobre la generación, cuestión sobre la que ustedes hablan de altísima concentración en pocas empresas. Esto es cierto para la distribución; de hecho, Endesa e Iberdrola controlan el 89 % de la distribución. Y también es cierto para la comercialización, donde Endesa e Iberdrola copan un 66 %. Sin embargo, en generación las cosas están cambiando, y aquí el tándem Endesa-Iberdrola apenas alcanza un 20 %. Hay muchísimos agentes con porcentajes pequeños, y esto también está relacionado con el poder de fijación de precios que ustedes denuncian, al menos en la exposición de motivos. En el año 2013 se cambió todo el sistema de fijación de precios porque había más que sospechas de que, en los días que se fijaban los precios para los siguientes tres meses, de pronto se fijaban unos precios más altos. Eso es poder de mercado, y hoy las empresas, por supuesto, buscan maximizar beneficios y conectan o desconectan centrales para tener el máximo de beneficios, eso es verdad. A menudo, la hidráulica es ofertada a precios mucho mayores de los que se podían ofertar, y, de hecho, muchas veces la casación se produce a través de la hidráulica, y no por el gas. Desde luego, son prácticas irregulares, que hay que denunciar, perseguir y castigar.

Sin embargo, afortunadamente, con las nuevas renovables, en lugar de más concentración, cada vez hay menos concentración. Y los datos hablan por sí solos: más agentes de diverso tamaño en el mercado, sin contar con los cientos de miles de autoconsumos, comunidades energéticas, etcétera, mientras que las grandes están perdiendo cuota de mercado de generación. Y esto repercute en la capacidad de fijar precios; tenemos una prueba de ello hoy mismo. Hemos tenido precios cero en el mercado mayorista desde las once de la mañana hasta las siete de la tarde, y no sé si todavía estamos en precios cero. Es una prueba de que la capacidad de fijación de mercado está reduciéndose. Y tampoco tendríamos nucleares desconectadas si hubiera ese control de fijación de precios. Y todo gracias a que las energías renovables están cambiando las reglas de juego.

Para terminar, respecto a lo que proponen, creemos que en el primer punto hay una especie de anticipación de las conclusiones, pero quería dedicar unos últimos segundos a la cuestión de la creación de la empresa pública que se encargue de generación, que acabe con el oligopolio, que abarate los precios, un poco toda la vez, porque me temo que aquí no hay una solución única ni una solución mágica. Además, ustedes hablan de una única empresa pública, entiendo que española, y todo esto tiene un poco de tufo centralista y de arriba abajo que nos chirría un poco. En Euskadi, en Nafarroa tenemos empresas públicas...

Presidencia. Vaya terminando.

Mikel Otero Gabirondo

EH BilduDiputado.Página 58

Voy terminando enseguida. … la energética está cogiendo vuelo en Cataluña, y entendemos que las cosas se pueden hacer de una manera más repartida, y no con una solución única. Nos encontrarán en la defensa de lo público y esperemos que encontremos propuestas que podamos defender conjuntamente para que la transición justa tenga un componente social, justo y democrático, por supuesto. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra la señora Jordà i Roura.

Teresa Jordà i Roura

ERCDiputada.Página 58Vídeo

Gràcies, president. Molt bona tarda, una altra vegada, a totes i a tots. Després de l’apagón de fa quinze dies, després de la compareixença del president del Govern fa justament una setmana, després de llegir aquesta moció i les dues mocions que vindran seguidament, i a l’espera d’escoltar la vicepresidenta tercera demà en aquest faristol, des d’Esquerra Republicana tenim clars, molt clars tres titulars per a nosaltres cabdals. El primer: és imprescindible desconnectar-se de l’oligopoli. Segon: l’energia ha de ser pública. I tercer: és vital recuperar la xarxa de distribució elèctrica, i ho és bàsicament per garantir l’accés universal, per garantir la sostenibilitat i alhora també la sobirania energètica. Comencem pel primer titular vinculat també directament al tercer. Tenim, senyories, una immensa oportunitat. Una oportunitat de fer la transició energètica. Però aquesta transició no es pot fer a la mida de l’oligopoli ni tampoc es pot fer a la mida del capital. El model ha de ser sí o sí un model distribuït, i no un model centralitzat, on qui té el capital és justament qui pot realitzar aquests projectes. Avui per avui, qui té les de guanyar, per variar, són les grans empreses energètiques i la seva enorme capacitat d’influència, també política, a través de les depravades portes giratòries, on els dos partits del règim, deixin-m’ho dir així, s’han fotut literalment les botes per endarrerir també durant anys la transició energètica.

I si no, fem una mica de memòria. L’impost al sòl, els canvis legislatius sobre les primes a les renovables, les traves a les instal·lacions d’autoconsum, el bloqueig permanent d’instal·lacions petites i mitjanes que són evidentment menys exigents econòmicament i, per tant, són més assumibles per la ciutadania amb una propietat distribuïda i, per tant, val a dir, infinitament més democràtiques. Cal, sens dubte, plantar cara a l’oligarquia de les elèctriques i recuperar el control sobre els nostres recursos. Cal, senyories, també molt important, cal legislar directament, actualitzar les normatives a favor de l’autoconsum, ja sigui individual, ja sigui col·lectiu, industrial. Cal treballar amb, i cal treballar per les comunitats energètiques.

Segon titular. Sí, l’energia ha de ser pública, nosaltres això ho tenim molt clar. De fet, deixin-m’ho dir així, ho tenim claríssim. Volem que la ciutadania tingui veu. Volem que la ciutadania pugui decidir sobre l’energia. Això justament és sobirania energètica. Això és sobirania energètica ben entesa. Això i cap altra cosa, perquè aquí tothom s’omple la boca parlant de sobirania energètica i aquesta és l’autèntica sobirania energètica. I, a més a més, justament ho és perquè l’energia és un bé comú i perquè totes i tots tenim dret d’usar-la, i perquè totes i tots tenim el deure també de fer-ne un bon ús. I per això a Catalunya vàrem crear l’Energètica Pública. L’Energètica Pública de Catalunya és un instrument, és una estructura d’estat que neix per accelerar la transició energètica al meu país, que neix per garantir que això justament es fa amb respecte, amb respecte al territori, i sobretot perquè ningú, ningú es pugui quedar enrere. I avui aquesta estructura d’estat té el consens de la majoria del Parlament de Catalunya i ha demostrat, òbviament, ser una eina absolutament útil.

Aquests són, doncs, els dos titulars sobre els quals Esquerra Republicana treballa: la desconnexió de l’oligopoli, l’energia pública i la descentralització a favor de la distribució. La realitat, però, i els titulars, malauradament, no són aquests, són uns altres. I això s’explica perfectament quan almenys 24 exministres han tingut càrrecs a les sis principals empreses energètiques espanyoles o quan fins i tot 19 secretaris d’Estat han estat directament vinculats a aquestes energètiques. Aquest, malauradament, és el titular.

En resum, i acabo, president, el pastís energètic es reparteix en poques mans i això és el que explica la relació fluida, deixin-m’ho dir així, i directa entre els governants del bipartidisme espanyol i els dirigents empresarials del negoci energètic. I això, diputades i diputats, és el que també explica, això també és el que explica les traves administratives. Això és el que explica l’absurd burocràtic, la manca de normatives valentes, la paranoia absoluta de marcar objectius inassolibles, la poca transparència i, sobretot, l’absurd d’exigir i demanar als qui porten anys cobrant desmesurats beneficis amb connivència dels governants que aconsegueixin descarbonitzar-nos i que aconsegueixin fer una transició verda, neta i justa, posant la ciutadania al centre. Tot plegat, creguin-me, una comèdia dramàtica de les autènticament dolentes.

Res més, moltes gràcies.

Gracias, presidente. Buenas tardes de nuevo a todas y a todos. Después del apagón de hace quince días, después de la comparecencia del presidente del Gobierno precisamente hace una semana, después de leer esta moción y las dos mociones que van a venir ahora y a la espera de escuchar a la vicepresidenta tercera mañana en esta tribuna, desde Esquerra Republicana tenemos muy claros tres titulares, para nosotros, caudales: primero, es imprescindible desconectarse de este oligopolio; segundo, la energía tiene que ser pública, y, tercero, es vital recuperar la red de distribución eléctrica, y lo es básicamente para garantizar el acceso universal y la sostenibilidad y, a la vez, también la soberanía energética. Empecemos por el primer titular, vinculado directamente al tercero. Señorías, tenemos una inmensa oportunidad, la oportunidad de hacer la transición energética, pero dicha transición no se puede hacer a medida del oligopolio ni tampoco a medida del capital. El modelo tiene que ser distribuido, y no un modelo centralizado, donde quien tiene el capital es precisamente el que puede realizar estos proyectos. Hoy por hoy quien lleva las de ganar, para variar, son las grandes empresas energéticas, con su enorme capacidad de influencia, también política a través de las depravadas puertas giratorias, donde los dos partidos del régimen ―permítanme decirlo así― realmente se han puesto las botas, para retardar durante años la transición energética. Y, si no, hagamos un poco de memoria: el impuesto al sol, los cambios legislativos sobre las primas a las renovables, las trabas a las instalaciones de autoconsumo, el bloqueo permanente a instalaciones pequeñas y medianas, que son menos exigentes económicamente y, por lo tanto, más asumibles para la ciudadanía, con una propiedad distribuida, y hay que decir que mucho más democráticas. Sin duda, hay que plantar cara a la oligarquía de las eléctricas y recuperar el control sobre nuestros recursos. Y, señorías, y es muy importante, también hay que legislar directamente, actualizar las normativas a favor del autoconsumo, ya sea individual o ya sea colectivo o industrial. Hay que trabajar con y para las comunidades energéticas.

Segundo titular, sí, la energía tiene que ser pública, y esto nosotros lo tenemos muy claro; de hecho ―permítanme decirlo así―, lo tenemos clarísimo: queremos que la ciudadanía tenga voz, queremos que la ciudadanía pueda decidir sobre la energía. Precisamente, esto es soberanía energética, esto es soberanía energética bien entendida; esto, y nada más, porque aquí todos se llenan la boca hablando de soberanía energética, y esta es la auténtica soberanía energética. Además, precisamente lo es porque la energía es un bien común, porque todas y todos tenemos derecho a usarla y porque todas y todos también tenemos el deber de hacer un buen uso de ella. Por eso, en Cataluña creamos la empresa pública La Energètica, que es un instrumento, una estructura de Estado que nace para acelerar la transición energética en mi país, que nace precisamente para garantizar que esto se haga con respeto al territorio y, sobre todo, para que nadie pueda quedarse atrás. Y hoy esta estructura de Estado tiene el consenso de la mayoría del Parlament de Cataluña y ha demostrado, obviamente, ser una herramienta muy útil.

Por tanto, estos son los titulares en los que Esquerra Republicana está trabajando, en la desconexión del oligopolio, en la energía pública y la descentralización a favor de la distribución. Sin embargo, desgraciadamente, la realidad y los titulares no son estos, son otros, y esto se explica perfectamente cuando, como mínimo, veinticuatro exministros han tenido cargos en las seis principales empresas energéticas y diecinueve secretarios de Estado han estado vinculados directamente con estas energéticas; desgraciadamente, este es el titular.

Resumiendo ―y acabo, presidente―, el pastel energético se reparte entre pocas manos y es lo que explica la relación fluida y directa —lo voy a decir así— entre los gobernantes del bipartidismo español y los dirigentes empresariales del negocio energético. Y, señorías, esto también explica las trabas administrativas, esto es lo que explica el absurdo burocrático, la falta de normativas valientes, la paranoia absoluta de marcar objetivos inasumibles, la poca transparencia y, sobre todo, la absurda exigencia a los que llevan años cobrando desmesurados beneficios, en connivencia con los gobernantes, de que consigan descarbonizar y hacer una transición verde, limpia y justa, poniendo a la ciudadanía en el centro. Créanme, todo esto es una comedia dramática de las verdaderamente malas.

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Aizcorbe Torra. (Aplausos).

Juan José Aizcorbe Torra

VoxDiputado.Página 60Vídeo

Muchas gracias, señor presidente. Señorías, ¿quién apagó España? ¿Fue el libre mercado? ¿Fueron los dividendos? ¿O fue esa obsesión doctrinaria y suicida de quienes han entregado el sistema eléctrico mayoritariamente a los caprichos de energías poco flexibles? ¿Dónde estaban ustedes, señores de Podemos y SUMAR, cuando se cerraban centrales térmicas, se demonizaba la energía nuclear y se arruinaba el equilibrio del mix energético? ¿Dónde estaban cuando se tejía esa red inestable, esa trampa de intermitencias y desequilibrios ya advertidos incluso en esta casa, sino alentando la eliminación de los elementos ónticos del Estado que garantizaban la seguridad del sistema eléctrico? Y ahora vienen aquí, altivos pero previsibles, ustedes, sostenedores del régimen socialista, disfrazados de alternativos, y pretenden blanquear sus fracasos culpando al mercado de los apagones que su sectarismo ha provocado. La enmienda que presenta SUMAR, pareja de baile de Podemos, sumisos a los deseos de su amo, no es más que la consagración de su modelo ruinoso: Estado siempre, para todo, por encima de todo e impuestos, y nacionalizar una empresa ya intervenida y dirigida por el Gobierno, donde colocan a los suyos por encima de los mejores. VOX no niega que en circunstancias excepcionales el Estado deba intervenir en sectores estratégicos ―es obvio, es su obligación―, pero para ello, señorías, hay que saber qué es bien común, qué debe proteger el Estado, y para ello hay que tener sentido de responsabilidad en la gestión, conocimiento técnico y una jerarquía clara de prioridades nacionales, y ustedes, desde la izquierda, ni lo saben ni lo entienden. Confunden bien común con ingeniería social y el interés general con su agenda ideológica. (Aplausos). El problema no es el mercado responsable, señorías. Además, es un sector regulado. El problema es la ineptitud del Gobierno y de sus socios, es la agenda del Pacto Verde dictada desde Bruselas y secundada con entusiasmo por el Partido Socialista, Podemos, SUMAR y también por el Partido Popular, que ha comprado sin rechistar el dogma climático, aunque ahora alguno haga aspavientos de oposición, depende de dónde y delante de quién.

El apagón fue consecuencia directa de una pérdida de robustez del sistema ―esto está claro―, por culpa de un diseño político que sustituye fuentes firmes por tecnologías intermitentes, sin respaldo, sin control y sin capacidad de corrección. Cuando se desajusta la frecuencia por una incidencia ―desconocida parece ser― sin inercia ni amortiguadores, el sistema entra en arritmia y colapsa. Así ocurrió y así volverá a ocurrir si no se busca el equilibrio racional, con producción flexible, diversificada y, a poder ser, nacional.

La izquierda propone más intervención, más impuestos, más empresas públicas. Pero ¿empresas públicas para qué? ¿Para generación? ¿Para producción? ¿Para distribución? ¿O para comercialización? Su visión particular del Estado ―de su Estado, que lo han deformado―, ha demostrado, con ustedes al frente, tal como lo plantean, que no saben ni pueden ni quieren garantizar el bien común, y eso es especialmente grave. Como tantas veces se ha recordado, el Estado no es una sociedad de momento, sino una asociación entre los vivos, muertos y los que han de nacer. El Estado no puede ser la puesta en marcha de ocurrencias provisionales al gusto. Ustedes han convertido esa continuidad histórica en un laboratorio ideológico al servicio de una agenda que no busca el bien común, sino el control político.

Nosotros defendemos un modelo en el que la sociedad civil es protagonista, en el que el Estado es subsidiario, en el que el Estado ampara, no suplanta; acompaña, no impone; en el que la energía no es un privilegio del poder político, sino un derecho del ciudadano libre. (Aplausos). Frente al dogmatismo verde y el colectivismo energético, VOX propone libertad, competencias, soberanía y sentido común. Donde ustedes ven oligopolios que no ve la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia nosotros vemos empresas responsables que deben cumplir las normas y el Estado debe estar alerta y vigilante. El problema no es el Estado, es cómo quieren ustedes gestionar el Estado. Donde ustedes quieren decretar escasez nosotros queremos garantizar abundancia. Esa es la diferencia entre un país que se apaga y una nación que se levanta.

Muchas gracias, señor presidente. (Aplausos de las señoras y de los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor Martín Martínez.

Andreu Martín Martínez

PSOEDiputado.Página 61Vídeo

Señor presidente, señora Belarra, señorías de Podemos, la senda del conflicto solo les hace parecerse al Partido Popular. En un sistema energético puntero como el nuestro la colaboración es básica, y el extremismo, manipulación. Hay 756 millones de datos que se están estudiando y el diputado de Podemos, el señor Sánchez, ya los debía de tener todos analizados la semana pasada, básicamente porque entendía que todas las explicaciones tendrían que haberse dado ya hace días, cuando se sabe bien que es un objetivo prioritario del Gobierno y es imposible conocerlas de manera inmediata. Dejen trabajar a los expertos. Y como todavía no hay conclusiones, esta semana han decidido sumarse al ruido y a la manipulación. Señorías de Podemos, este debate no va de extremos, dejen ese trabajo en nuestro país a la derecha. No sean como Feijóo: nucleares y nucleares, cuando en Galicia no las quería ni ver. No sean como Feijóo y acaben perdiendo toda su coherencia. Lo saben perfectamente: la eficacia de un sistema tan complejo no va de renovables o nucleares, porque no hay ninguna evidencia empírica que demuestre que lo que ocurrió fuera por el exceso de una o la falta de otra, y porque en un sistema energético tan complejo y potente como el nuestro la colaboración es básica y el extremismo una gran irresponsabilidad. Este país y este Gobierno apuestan por un modelo del siglo XXI, y ya estamos avanzando en uno que apuesta por una mayor interconexión con Europa, por el uso de tecnologías de última generación y por un mix energético, señorías de Podemos, donde las renovables han representado casi el 60 % de la producción eléctrica total, distribuyendo y democratizando la generación de energía. De hecho, les recuerdo que fueron las propias compañías energéticas las que pactaron el calendario de cierre de las nucleares y que ninguna de las energéticas ha solicitado formalmente que se prolongue ese calendario. Entiendo, señorías de Podemos, que están de acuerdo con estas energéticas, que participan en el sistema y que no están por aplazar ese cierre.

Es evidente que el patriotismo de la derecha no es más que servilismo a ciertos grupos económicos mundiales e igual que han vendido parques públicos de vivienda a fondos extranjeros, también lo promocionan para los operadores de telecomunicaciones o de energía, pero precisamente el energético es un sector muy regulado en nuestro país, y ahí es donde tenemos que seguir trabajando, para modificar la normativa, para más inversiones en transporte y suministro o para seguir aumentando la entrada de renovables. La clave está en combinar la ingeniería, el análisis económico y el derecho público. La clave está en la regulación y no exclusivamente en la titularidad. Crear una compañía pública de generación de energía no es la prioridad, pues supondría desviar fondos necesarios para otras prioridades, no garantizaría un mejor funcionamiento del sistema eléctrico y no sería garantía de un mejor servicio. En el sector privado también hay mucho talento, competencia y compromiso, también en las renovables, señorías de Podemos y del Grupo Popular. Hay que trabajar juntos y con una buena regulación que garantice siempre los intereses generales que se corresponden con la transición de un modelo eléctrico que necesitará de toda nuestra determinación, en el que no bastará con instalar placas solares o molinos de vientos; en el que también hay que ampliar y modernizar interconexiones con Europa; en el que tenemos que invertir en tecnologías, infraestructuras y almacenamiento; y en el que hay que apostar por marcos regulatorios que permitan a las renovables contribuir al mantenimiento del sistema. Y para que todo esto ocurra es necesario colaborar. Cuando sepamos lo que ocurrió en la crisis energética, se tomarán las medidas regulatorias que sean necesarias, se invertirá en las medidas que los expertos recomienden para mejorar el sistema eléctrico y, por supuesto, se exigirán las responsabilidades y obligaciones a cualquiera de las empresas que participan, si es el caso.

Así pues, señorías, para finalizar, en este camino, en esta apuesta defendida por tantos actores para un nuevo modelo energético, para esta nueva transición neta, limpia, verde y justa, pedimos menos manipulación y más responsabilidad, menos extremismo y más Estado que colabora.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, tiene la palabra el señor Cabezón Casas. (La señora presidenta ocupa la Presidencia).

Tomás Cabezón Casas

PPDiputado.Página 62Vídeo

Muchas gracias, presidente. Señorías de Podemos, esta moción es humo, esta moción es propaganda, esta moción es otro numerito suyo para simular que siguen pintando algo. Los españoles hace mucho tiempo que les cogieron la matrícula: mucho ruido, mucha pancarta y mucha exageración, pero luego tragan con todo. Tragan con que el gasto militar no se vote en el Congreso, tragan con los enchufes del PSOE en todos los organismos públicos y tragan también con la corrupción del Partido Socialista, con Koldo, con Ábalos, con las chicas de los catálogos y con los contratos de la familia de Sánchez. (Aplausos). Con todo, ustedes tragan con todo. Señorías de Podemos, voy a enseñarles una imagen de hace casi cinco años. (Muestra una fotografía). No sé si la recuerdan. Una imagen que hoy, si cabe, da más vergüenza. ¿Se acuerdan? Son ustedes y sus compañeros ministros aplaudiendo a Sánchez. ¿Se acuerdan de que aplaudían? No aplaudían ninguna de las iniciativas de los ministros de Podemos en el Gobierno, sino las políticas energéticas de Sánchez, las mismas que ocasionaron el apagón el día 28 de abril. Las mismas políticas que impulsó Sánchez en aquel momento fueron las que ustedes aplaudían. En esa foto vemos al señor Ábalos, cuyo criterio político y amistad tanto echa de menos Sánchez. También vemos a algunos de los miembros de su Gobierno de Podemos. Vemos a su exlíder, Pablo Iglesias, para algunos el maltratador, hoy reconvertido en recaudador de donaciones para su taberna. Vemos a la exministra Montero, la impulsora de la ley que permite que los violadores salgan a la calle. Y también vemos a la vicepresidenta actual de Podemos, Yolanda Díaz ―hoy de SUMAR, ayer de Podemos y anteayer del Partido Comunista―, especialista en mantenerse en el poder, pero incapaz de asumir responsabilidades (aplausos), que supongo que hoy estará algo inquieta o preocupada por saber qué opinarán Sánchez y Ábalos de ella. Pero volvamos a la foto. ¿Qué aplaudían entonces, señorías de Podemos? Si estaban en contra del modelo energético, ¿por qué aplaudían? ¿Cuántas iniciativas presentaron en aquel momento? ¿Por qué no se rebelaron entonces? ¿Por qué esperaron a bajarse del coche oficial para contarnos su solución? Eso es lo que tendrían que estar explicándonos hoy aquí, señorías de Podemos. ¿Pero qué han hecho? Nada. ¿Y saben cómo se llama eso? Hipocresía política. (Una señora diputada: ¡Muy bien!). Y, señora Belarra, usted ha relatado aquí seis actos de su obra de teatro, pero le han faltado el acto siete y el ocho. En el acto siete, todo Podemos aplaudiendo a Sánchez por las políticas energéticas. Y en cuanto al acto ocho, ¿usted se acuerda de Cristóbal Gallego, el podemita recolocado con puerta giratoria en Enagás? ¿Eso cómo se llama? ¿Pura casta, quizás? (Aplausos).

Señorías de Podemos, ustedes no son oposición; ustedes han sido, son y serán el salvavidas de este Gobierno. Y mientras ustedes levantan el puño, el Gobierno reparte contratos, cargos y poder a dedo, porque si algo sabe gestionar bien es el enchufe, el del BOE, el de Red Eléctrica, el del director de ENUSA y lo que a Sánchez se le ponga por delante. Y ahora quieren hacernos creer que el gran apagón fue culpa de todos menos de ustedes, pero no, el apagón del 28 de abril es un fracaso más del Gobierno y de sus políticas, por cierto, desde que estuvieron ustedes hasta antes de ayer, porque sabemos que si por algo se caracteriza este Gobierno es por la improvisación, por el sectarismo, por el desprecio técnico y por la ocultación de datos. Hubo 25 000 avisos de tensión en la red antes del apagón, ¿y la vicepresidenta tercera dónde estaba? Desaparecida. Y lo más grave, señorías, es cómo justificó el presidente el apagón. ¿Se acuerdan de lo que dijo la semana pasada aquí, en sede parlamentaria? Es como cuando saltan los plomos de casa. Así, con esa frivolidad, sin despeinarse, y todos ustedes, señorías socialistas, aplaudiendo. Qué irresponsabilidad, qué vergüenza y qué falta de empatía. (Aplausos). Esta es la explicación, que no solo ofende a los técnicos, sino también a los ciudadanos, y demuestra algo que todos los españoles sabemos y es que el único que tiene los plomos fundidos es el Gobierno de Sánchez, porque están en cortocircuito permanente.

Y, sinceramente, ¿cuál es la solución que propone Podemos? Pues una empresa pública energética ―al más puro estilo Maduro Chávez: ¡Exprópiese!― y menos calidad en los servicios esenciales. Más enchufes, más control político y menos gestión pública responsable. Pues bien, Red Eléctrica ya tiene suficiente control político. Tiene una presidenta nombrada por Sánchez, exministra y excompañera suya en el Ayuntamiento; tiene la mitad del consejo de administración elegido por el Gobierno, y una directora de operaciones también propuesta por el Ejecutivo. Por lo tanto, dejen de arrastrar el prestigio de Red Eléctrica y de sus técnicos.

Señorías de Podemos, de SUMAR, del PSOE y sus socios, ustedes solo se han preocupado de sus sillones y se han olvidado de lo más importante: garantizar el suministro eléctrico de los españoles. (Aplausos). Su moción ni mejora el sistema eléctrico ni baja los precios ni lucha contra el cambio climático. Lo único que garantiza es más enchufados y para eso no cuenten con el Partido Popular. El Partido Popular y Alberto Núñez Feijóo tenemos clara cuál es nuestra alternativa: una transición energética ordenada, estabilidad regulatoria, seguridad jurídica y neutralidad tecnológica. Sí, renovables, por supuesto, pero también nucleares. Y, sobre todo, una alternativa con respeto a los profesionales y al consumidor. España no necesita más ideología, necesita estabilidad, confianza y luz. Por eso votamos no, porque esta moción no es una solución, es una trinchera, una excusa más para tapar el fracaso de Sánchez y de sus socios. Y porque hay alternativa, una alternativa que no enchufa a los suyos, sino que conecta con la mayoría de los españoles, y esa alternativa se llama Alberto Núñez Feijóo. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Cabezón. PALABRAS DE LA PRESIDENCIA.

Presidencia. Para que los grupos parlamentarios se puedan organizar, les anuncio que ahora veremos la última moción del orden del día de hoy y dejaremos el resto de los puntos para mañana. MOCIONES CONSECUENCIA DE INTERPELACIONES URGENTES. (CONTINUACIÓN): — DEL GRUPO PARLAMENTARIO VOX, SOBRE LAS MEDIDAS QUE PRETENDE ADOPTAR EL GOBIERNO PARA GARANTIZAR EL SUMINISTRO ELÉCTRICO EN ESPAÑA. (Número de expediente 173/000097).

Presidencia. Moción consecuencia de interpelación urgente del Grupo Parlamentario VOX, sobre las medidas que pretende adoptar el Gobierno para garantizar el suministro eléctrico en España. Por el grupo autor de la iniciativa y para la defensa de la moción, tiene la palabra el señor Rodríguez Almeida por un tiempo de siete minutos. (Aplausos).