Ione Belarra Urteaga
PodemosDiputada.Página 54Vídeo
Gracias, presidente. Buenas tardes, señorías. El pasado 28 de abril nuestro país vivió lo que los expertos llaman un cero eléctrico, una caída total de nuestro sistema eléctrico que ha dejado algunas importantes lecciones de las que deberíamos tomar buena nota. La primera es que es gravísimo que, casi quince días después de este evento crítico, el Gobierno no sepa qué ha pasado, que sigamos sin tener información concreta sobre las causas que provocaron el apagón. Todo apunta, no obstante, como venían alertando desde hace tiempo los expertos y las expertas en energía, que la avaricia del oligopolio eléctrico ha roto el saco ante la inoperancia y la irresponsabilidad de un Gobierno que ha renunciado a gobernar. El oligopolio eléctrico, señorías, ganó el año pasado 11 000 millones de euros y el motivo por el que no tenemos información es que el Gobierno y el bipartidismo, de forma absolutamente irresponsable, han permitido que un sector estratégico como es el sector de la energía esté exclusivamente en manos privadas sin ningún control público. (Aplausos). Mucha gente se preguntará hoy cómo hemos llegado hasta aquí. Señorías, yo voy a intentar responder hoy a esa pregunta. Este apagón es la escena final de una representación teatral que comenzó hace muchísimo tiempo. Acompáñenme en esta breve historia sobre el sector energético español. Acto 1. Corren los años noventa, los Gobiernos de Felipe González abrazan el neoliberalismo más salvaje y comienzan a desmantelar el Estado y, en concreto, a privatizar el sector energético. En 1987 se crea Repsol, en 1989 se empieza a privatizar y para cuando terminan los Gobiernos de Felipe González Repsol ya está prácticamente privatizada. Aznar en 1997 solo tuvo que vender el 10 % restante. En los noventa Felipe González privatizó también buena parte de Endesa y vendió Enagás a puerta cerrada, sin concurso público y por debajo de su precio real a Gas Natural. Aznar solo tuvo que terminar el trabajo ya muy avanzado del señor Felipe González, acabando de privatizar Endesa y lo poquito que quedaba de Enagás. El PP de Aznar terminó también de desmantelar el sector eléctrico público entregando la red eléctrica a los sectores privados. Rozaba ya el año 2000. El bipartidismo había cumplido su cometido: debilitar lo público y enriquecer al oligopolio. Acto 2. Todos los servicios prestados por Felipe González, del Partido Socialista, y por el señor Aznar, del Partido Popular, tenían que pagarse. ¿Cómo se pagaron? Garantizando, a través de puertas giratorias, retiros dorados para los cargos políticos responsables de la privatización del sector. El propio Felipe González fue al consejo de administración de Gas Natural Fenosa, hoy Naturgy, a quien habían regalado Enagás; su exministro de Industria, el señor Luis Carlos Croissier, a Repsol; José María Aznar fue asesor durante años de Endesa, la empresa que más privatizó; Isabel Tocino y Ana Palacio, sus exministras de Medio Ambiente y de Asuntos Exteriores, respectivamente, a Enagás. Por ese mismo camino que ya habían señalado sus mayores transitaron también el señor Pedro Solbes, ministro de Economía de Zapatero, que acabó en ENEL; el señor Antonio Miguel Carmona, que acabó en Iberdrola; y la, tristemente, hoy famosa Beatriz Corredor. No hablaré hoy de Repsol y de sus cachorritos del PNV por falta de tiempo. Acto 3. Durante las siguientes dos décadas, el oligopolio eléctrico patrio no para de acumular miles y miles de millones de euros en beneficios gracias a un sistema de fijación de precios en el mercado mayorista que, para que nos entendamos aquí todas, era como comprar zumo de naranja a precio de champán francés. Se pagaba la energía de todo el día al precio de la última que entraba en el pool, es decir, la más cara. Lluvia de millones para las empresas energéticas a costa del bolsillo de la gente trabajadora de este país. Acto 4. Llega Podemos al Gobierno. Se aprueba, por primera vez, un impuesto extraordinario a las energéticas; se aplica un tope al gas, por primera vez, para contener los precios en plena guerra de Ucrania. En ese mismo momento el Partido Socialista, con su macrocartera de Transición Ecológica, empieza a regar de dinero público con fondos europeos al oligopolio eléctrico forrándose las empresas energéticas a través de las renovables, para que se forren con las renovables, para que no le protesten al Gobierno y me imagino también que porque los altos cargos actuales del Partido Socialista tienen que tener algún retiro dorado también ahora. Eso sí sin exigirle al oligopolio que implementara ninguna mínima garantía de seguridad en la red que asegurara que no viviríamos un apagón como el que vivimos el pasado 28 de abril. Para que nos hagamos una idea, solo Iberdrola ha recibido 250 millones de euros en fondos europeos. Acto 5. El Partido Socialista echa a Podemos del Gobierno y usa al PNV y a Junts como excusa para eliminar el impuesto a las energéticas. Acto 6. Cero eléctrico, apagón. El oligopolio y el Gobierno empiezan a echarse las culpas unos a otros, cuando la realidad es que los dos son responsables: el oligopolio por acción y el Gobierno por omisión, por no haber establecido los controles adecuados y haber dejado un sector crítico en manos privadas. Este sistema privatizado de energía, señorías, ha demostrado ser un riesgo para nuestro país y para la ciudadanía. Un derecho como es el derecho a la energía y al suministro eléctrico nunca se puede dejar en manos de empresas como Iberdrola, como Repsol, como Endesa, como Naturgy, que son auténticos usureros avariciosos que no tienen más patria que su dinero. (Aplausos).
Así que miren, señorías del Gobierno, si tanto les preocupa la seguridad de nuestro país lo que tienen que hacer es destinar esos 10 500 millones de euros del plan de rearme a lo que sí de verdad nos daría seguridad, que son los servicios públicos y la desprivatización del sector eléctrico. Creen ustedes una empresa pública de energía fuerte que garantice información al Gobierno en todo momento, que introduzca competencia en el sector, asegurando que el oligopolio deja de estafar a los españoles y las españolas, que lidere desde lo público la transición ecológica y que asegure que a ninguna familia se le cortan los suministros en este país por no poder pagarlos. (Aplausos). Esta idea tan bolivariana, señorías del Partido Socialista, es exactamente lo que lleva haciendo la Francia de Emmanuel Macron desde que se declaró la guerra de Ucrania, porque es una temeridad en estos momentos, con este contexto geopolítico, tener el sector de la energía en manos privadas. Inviertan también lo necesario en actualizar la red eléctrica, para que algo así no vuelva a suceder. Pero, señorías, que lo paguen las empresas energéticas, que son las que se están lucrando con este negocio y que no se puedan repartir ni un solo euro de beneficios ni de dividendos hasta que aseguren que el apagón del 28 de abril no se vuelve a producir.