José Antonio Bermúdez de Castro Fernández
Gracias, presidenta. Señorías, la proposición de ley que esta tarde sometemos a consideración de esta Cámara es consecuencia del fracaso de la gestión del señor Tezanos al frente del CIS, un fracaso que viene acompañado de la negativa a realizar la más mínima autocrítica para revertir una situación que ha llevado a dicho centro a una crisis reputacional sin precedentes. Por eso, la iniciativa que hoy debatimos es también una exigencia de salud democrática. Señorías, el Centro de Investigaciones Sociológicas se había labrado durante décadas un nombre y una imagen, hasta tal punto de que era conocido por su acreditado prestigio, por sus magníficos profesionales y, sobre todo, por su rigor científico y neutralidad. Así lo reconocíamos todos los grupos de esta Cámara en la Comisión Constitucional en el año 2017, un año antes de la llegada al poder del señor Sánchez; repito, todos los grupos, también el Grupo Socialista, entonces no había ninguna duda. Sin embargo, ¿saben cómo se conoce ahora al CIS? Se conoce por el apellido de quien lo dirige, por la tendenciosidad de sus cuestionarios y por la parcialidad en sus encuestas electorales. Imagino que quien actúe esta tarde de portavoz socialista volverá a decirme que nadie cuestiona el CIS, que poco menos que nos inventamos la crítica. Pero ¿cómo pueden sostener un discurso tan alejado de la realidad, cuando el señor Tezanos ha conseguido alcanzar un consenso científico y mediático sobre el nefasto resultado de su gestión al frente del CIS? Fíjense, ¿saben ustedes qué ha dicho la señora Barreiro, que fue presidenta del CIS durante la etapa de Rodríguez Zapatero? Pues ha dicho que con Tezanos el CIS tiene un grave problema de reputación. ¿O el señor Lamo de Espinosa, elegido por el propio Tezanos para formar parte de su consejo asesor, que ha dimitido recientemente denunciando la ausencia de neutralidad del CIS y los sesgos de interpretación de datos, siempre en favor del Gobierno? ¿O el profesor Alberto Prendes, que ha acusado a Tezanos de estar dejando el CIS hecho cenizas e inservible para la ciencia y para el propio Gobierno? Podría ponerles muchos más ejemplos. Hasta el periódico de cabecera del Grupo Prisa, fuera de toda sospecha ultraderechista, ha dedicado recientemente varios artículos muy críticos al CIS, poniendo en duda su imparcialidad al demostrar que, de las cuarenta y dos elecciones celebradas desde el año 2018, Tezanos ha sobrerrepresentado el voto de su partido y de la izquierda en cuarenta y una. (Muestra un documento.―La señora Montesinos de Miguel: ¡Qué barbaridad!). De cuarenta y dos, en cuarenta y una, señorías; fuente: El País. (Aplausos). Por tanto, ni bulos ni conspiración partidista, señorías. Ya ven que su CIS ha conseguido poner de acuerdo a propios y extraños. Pero, señorías, lo peor no es eso. Lo peor es que esta situación no es ni inocente ni casual. Es una situación que trae causa de una estrategia preconcebida del sanchismo de asalto y colonización de las instituciones para luego ponerlas al servicio del partido del Gobierno, y en eso están convirtiendo ustedes al CIS, en un instrumento en manos del Comité Federal del Partido Socialista y en una máquina de propaganda del sanchismo. Por eso a nadie puede sorprender que las encuestas del CIS se estén caracterizando por la tendenciosidad en sus cuestionarios, con preguntas sesgadas que buscan predeterminar una respuesta a gusto del Gobierno. Así ha ocurrido con la encuesta flash tras el apagón, donde Tezanos ha eludido introducir preguntas sobre la posible responsabilidad del Gobierno o de Red Eléctrica para prevenir apagones como el que hemos sufrido; o con la última encuesta de calidad democrática, donde el cuestionario del CIS busca directamente deslegitimar a la prensa crítica y a la judicatura; o con la célebre encuesta de hace un año, tras el falaz periodo de reflexión de cinco días de Sánchez, donde se preguntaba si estaban justificadas las mentiras y los ataques personales a Begoña Gómez, prejuzgando con ello que el caso Begoña es un ataque personal y que no estaba justificada la apertura de una causa judicial. Señorías, eso tiene nombre; eso es tendenciosidad y sectarismo, además de una falta de respeto al Poder Judicial. (Aplausos).
Naturalmente, el CIS nunca pregunta por ningún tema que incomode al Gobierno. No ha preguntado la opinión de los españoles ni por la amnistía ni por el cupo separatista ni por el caso Ábalos ni por la cesión de competencias de inmigración a la Generalitat de Catalunya ni por la situación del fiscal general de Estado, etcétera. ¿Ustedes consideran que esto es normal? ¿Ustedes creen que para esto está el CIS? Y luego se sorprenden de que la Junta Electoral haya sancionado al señor Tezanos por vulnerar la ley electoral, condena que, por cierto, ha sido ratificada por el Tribunal Supremo. Eso por no hablar de las sombras de sospecha sobre los resultados de unas oposiciones con tribunales hechos a medida, de acuerdo con lo que han publicado y denunciado distintos medios de comunicación.
Finalmente, el CIS de Tezanos se caracteriza sobre todo por sus escandalosas desviaciones en las estimaciones electorales, un claro ejemplo de parcialidad y que han sido objeto de durísimos titulares por diferentes medios de comunicación. ¿Y por qué hablamos de parcialidad? Porque sus encuestas siempre tienen el mismo sesgo y siempre los mismos perjudicados, y también siempre los mismos beneficiados; todo ello con un objetivo: crear un clima de opinión en favor del Partido Socialista y expectativas a su partido que no se corresponden con la realidad. Otra cosa es que Tezanos lo consiga, naturalmente, porque los españoles no son tontos. Por ejemplo, en las elecciones municipales y generales del año 2023, el CIS de Tezanos en su última encuesta dio ganador al Partido Socialista cuando el resultado en ambas elecciones fue que las ganó claramente el Partido Popular. En las elecciones gallegas del año pasado, Tezanos pronóstico que el Partido Popular perdería la mayoría absoluta cuando el resultado fue mayoría absoluta aplastante del Partido Popular por más de 15 puntos de ventaja respecto a la segunda fuerza. (Aplausos). Y en las elecciones europeas del año pasado se produjo el esperpento predictivo, el error total: Tezanos falló en todas las horquillas de estimación de voto de todos los partidos. Eso sí, siguiendo su línea habitual, pronosticó la victoria del Partido Socialista por 5 puntos de ventaja respecto al PP cuando lo que ocurrió fue todo lo contrario: el Partido Popular ganó con claridad las elecciones por 4 puntos de ventaja. (Aplausos). ¿Es eso ciencia, señorías? ¿Es eso rigor científico? No, señorías, eso no es ciencia, eso es otra cosa.
Como tampoco es ciencia el descarado sesgo a la izquierda en la muestra de entrevistados, y es que cuando los entrevistados responden por su autoubicación ideológica, de media en el último año (mostrando un documento) hay el doble de entrevistados que se consideran de izquierda o centroizquierda respecto a los que se consideran de derecha o centroderecha. El doble, señorías. Y lo mismo ocurre cuando les preguntan por el recuerdo de voto, en que, según la respuesta de los entrevistados en su última encuesta de la semana pasada, las elecciones generales les habría ganado el Partido Socialista por más de 8 puntos de distancia cuando la realidad es que las perdió por 2, es decir, casi 10 puntos de desviación, y así salen luego los resultados de las encuestas del CIS. Es un sesgo que no se corrige a la hora de hacer estimaciones electorales y, señorías, cuando ese sesgo se mantiene en una o dos ocasiones, podemos hablar de un error, pero cuando ese sesgo no se corrige de manera sistemática, ya no estamos ante un error, sino ante una decisión consciente e intencionada, y a eso se le llama de otra manera, se le llama manipulación. (Un señor diputado: ¡Muy bien!). Sí, señorías, manipulación. (Aplausos). Por eso las encuestas del CIS ya no se las cree nadie, ni siquiera Sánchez, porque sabe que son pura ciencia ficción. Vamos a ver si tenemos suerte y en la siguiente encuesta Tezanos les da doscientos escaños de proyección y Sánchez se anima a convocar a elecciones (risas), pero yo creo que ni con esas. Eso sí, con lo que está haciendo, no me extraña que hayan premiado a Tezanos ascendiéndole a subsecretario. Aquí todo se paga, señorías.
Y un último dato. Yo tengo aquí (mostrando un documento) un cuadro resumen de todas las encuestas electorales que se han publicado por las empresas privadas en el último mes en diferentes medios de comunicación y en todas, si se celebraran ahora elecciones generales, se da como claro ganador al Partido Popular. En todas menos en la del CIS, y yo les pregunto: ¿alguien se puede que creer que medios de comunicación tan dispares como La Sexta, El Mundo, elDiario, La Razón, Vozpópuli, Público, El Debate, El Español, Onda Cero y la Cadena Ser se van a poner de acuerdo en tunear sus encuestas electorales para beneficiar a mi partido y perjudicar al Gobierno? Eso no se lo puede creer nadie. Eso raya en lo grotesco, señorías.
Y otra cosa, señores socialistas, ¿de verdad, están seguros de que el CIS hace bien sus encuestas? ¿De verdad? ¿Lo han pensado bien? Se lo digo porque, si fuera verdad que Tezanos acierta en sus encuestas y que, por tanto, el PSOE era el partido ganador al inicio de la campaña, eso tiene una derivada. ¿Saben cuál es? La consecuencia es que quienes pierden las elecciones son ustedes porque son muy malos candidatos. (Aplausos). Es así, piénsenlo. No, no miren para abajo, eso es así. Por supuesto que yo pienso que mis compañeros son muchos mejores candidatos, pero también pienso que las encuestas de Tezanos carecen del más mínimo rigor científico. Por cierto, eso mismo denunciaban hace apenas unos meses las señorías de Podemos, y también algunos diputados de SUMAR antes de alcanzar el Gobierno. En sus manos está apoyar esta iniciativa, pero les diré una cosa: si le dejan, Tezanos jugará en los próximos meses con las expectativas de voto de sus partidos en función de lo que convenga al Partido Socialista. Eso lo saben ustedes igual que yo, entre otras cosas porque lo han denunciado en muchas ocasiones en el pasado.
En definitiva, señorías, así no se puede seguir en el CIS. Sobran argumentos para justificar la necesidad de esta iniciativa. Con ella pretendemos garantizar que el presidente del CIS no solo tenga una acreditada trayectoria académica, sino también una actuación neutral. Por eso proponemos que la persona que opte a su presidencia no haya ocupado cargo político u orgánico en ningún partido en los últimos cinco años, una condición, por cierto, recogida en el acuerdo de elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial que acordamos con ustedes. También proponemos un consejo asesor del CIS independiente, compuesto por once catedráticos sin pasado político, quienes serían competentes para supervisar tanto los cuestionarios de preguntas como la composición de los tribunales de oposición y las becas. Por último, queremos evitar que el CIS incida en la campaña con encuestas que tengan proyecciones de voto y escaños que puedan resultar tramposas y partidistas. Y proponemos también que el CIS no haga encuestas durante los últimos días de campaña, eliminando así cualquier atisbo de duda de que se puede estar haciendo tracking en favor del Gobierno. Se trata de una iniciativa abierta a todos los grupos, para que todos puedan realizar aportaciones siempre que busquen el objetivo que nosotros perseguimos, una mayor neutralidad e independencia del CIS, y que persigan también corregir la deriva actual de dicho organismo.
Voy terminando, señora presidenta. Ustedes hablan mucho de regenerar la democracia, pero lamentablemente están caminando en sentido contrario. Porque regenerar la democracia no puede consistir en legislar en beneficio propio para lograr la impunidad o el privilegio de unos pocos, sino en garantizar la igualdad de trato ante la ley en beneficio de todos. Regenerar la democracia no puede consistir en debilitar los contrapoderes, sino en respetarlos y fortalecerlos. Y regenerar la democracia no puede consistir en colonizar o asaltar las instituciones, sino precisamente en asegurar su independencia. Por eso esta iniciativa es una iniciativa de salud y regeneración democrática, para que el CIS deje de ser un instrumento más al servicio de la propaganda del Gobierno.
Y una última cosa. Señores socialistas, es evidente que a estas alturas ustedes no tienen ninguna credibilidad para hablar de regeneración democrática, pero si quieren intentar recuperarla, tienen un camino. Comiencen primero por el CIS y apoyen esta iniciativa. (Una señora diputada: ¡Muy bien!― Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie.―La señora Montesinos de Miguel: ¡Bravo!).