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Sin adjetivos

Pleno del 13 de mayo de 2025

Proposición de Ley de modificación de la Ley 39/1995, de 19 de diciembre, de Organización del Centro de Investigaciones Sociológicas, para reforzar su independencia.

Proposición de ley de Grupos Parlamentarios del Congreso.. Autor: Grupo Parlamentario Popular en el Congreso. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 114.

Modelo territorial

Votación

  • 13 de mayo de 2025: salió adelante, 178 sí, 167 no, 0 abstenciones.

José Antonio Bermúdez de Castro Fernández

PPDiputado.Página 15Vídeo

Gracias, presidenta. Señorías, la proposición de ley que esta tarde sometemos a consideración de esta Cámara es consecuencia del fracaso de la gestión del señor Tezanos al frente del CIS, un fracaso que viene acompañado de la negativa a realizar la más mínima autocrítica para revertir una situación que ha llevado a dicho centro a una crisis reputacional sin precedentes. Por eso, la iniciativa que hoy debatimos es también una exigencia de salud democrática. Señorías, el Centro de Investigaciones Sociológicas se había labrado durante décadas un nombre y una imagen, hasta tal punto de que era conocido por su acreditado prestigio, por sus magníficos profesionales y, sobre todo, por su rigor científico y neutralidad. Así lo reconocíamos todos los grupos de esta Cámara en la Comisión Constitucional en el año 2017, un año antes de la llegada al poder del señor Sánchez; repito, todos los grupos, también el Grupo Socialista, entonces no había ninguna duda. Sin embargo, ¿saben cómo se conoce ahora al CIS? Se conoce por el apellido de quien lo dirige, por la tendenciosidad de sus cuestionarios y por la parcialidad en sus encuestas electorales. Imagino que quien actúe esta tarde de portavoz socialista volverá a decirme que nadie cuestiona el CIS, que poco menos que nos inventamos la crítica. Pero ¿cómo pueden sostener un discurso tan alejado de la realidad, cuando el señor Tezanos ha conseguido alcanzar un consenso científico y mediático sobre el nefasto resultado de su gestión al frente del CIS? Fíjense, ¿saben ustedes qué ha dicho la señora Barreiro, que fue presidenta del CIS durante la etapa de Rodríguez Zapatero? Pues ha dicho que con Tezanos el CIS tiene un grave problema de reputación. ¿O el señor Lamo de Espinosa, elegido por el propio Tezanos para formar parte de su consejo asesor, que ha dimitido recientemente denunciando la ausencia de neutralidad del CIS y los sesgos de interpretación de datos, siempre en favor del Gobierno? ¿O el profesor Alberto Prendes, que ha acusado a Tezanos de estar dejando el CIS hecho cenizas e inservible para la ciencia y para el propio Gobierno? Podría ponerles muchos más ejemplos. Hasta el periódico de cabecera del Grupo Prisa, fuera de toda sospecha ultraderechista, ha dedicado recientemente varios artículos muy críticos al CIS, poniendo en duda su imparcialidad al demostrar que, de las cuarenta y dos elecciones celebradas desde el año 2018, Tezanos ha sobrerrepresentado el voto de su partido y de la izquierda en cuarenta y una. (Muestra un documento.―La señora Montesinos de Miguel: ¡Qué barbaridad!). De cuarenta y dos, en cuarenta y una, señorías; fuente: El País. (Aplausos). Por tanto, ni bulos ni conspiración partidista, señorías. Ya ven que su CIS ha conseguido poner de acuerdo a propios y extraños. Pero, señorías, lo peor no es eso. Lo peor es que esta situación no es ni inocente ni casual. Es una situación que trae causa de una estrategia preconcebida del sanchismo de asalto y colonización de las instituciones para luego ponerlas al servicio del partido del Gobierno, y en eso están convirtiendo ustedes al CIS, en un instrumento en manos del Comité Federal del Partido Socialista y en una máquina de propaganda del sanchismo. Por eso a nadie puede sorprender que las encuestas del CIS se estén caracterizando por la tendenciosidad en sus cuestionarios, con preguntas sesgadas que buscan predeterminar una respuesta a gusto del Gobierno. Así ha ocurrido con la encuesta flash tras el apagón, donde Tezanos ha eludido introducir preguntas sobre la posible responsabilidad del Gobierno o de Red Eléctrica para prevenir apagones como el que hemos sufrido; o con la última encuesta de calidad democrática, donde el cuestionario del CIS busca directamente deslegitimar a la prensa crítica y a la judicatura; o con la célebre encuesta de hace un año, tras el falaz periodo de reflexión de cinco días de Sánchez, donde se preguntaba si estaban justificadas las mentiras y los ataques personales a Begoña Gómez, prejuzgando con ello que el caso Begoña es un ataque personal y que no estaba justificada la apertura de una causa judicial. Señorías, eso tiene nombre; eso es tendenciosidad y sectarismo, además de una falta de respeto al Poder Judicial. (Aplausos).

Naturalmente, el CIS nunca pregunta por ningún tema que incomode al Gobierno. No ha preguntado la opinión de los españoles ni por la amnistía ni por el cupo separatista ni por el caso Ábalos ni por la cesión de competencias de inmigración a la Generalitat de Catalunya ni por la situación del fiscal general de Estado, etcétera. ¿Ustedes consideran que esto es normal? ¿Ustedes creen que para esto está el CIS? Y luego se sorprenden de que la Junta Electoral haya sancionado al señor Tezanos por vulnerar la ley electoral, condena que, por cierto, ha sido ratificada por el Tribunal Supremo. Eso por no hablar de las sombras de sospecha sobre los resultados de unas oposiciones con tribunales hechos a medida, de acuerdo con lo que han publicado y denunciado distintos medios de comunicación.

Finalmente, el CIS de Tezanos se caracteriza sobre todo por sus escandalosas desviaciones en las estimaciones electorales, un claro ejemplo de parcialidad y que han sido objeto de durísimos titulares por diferentes medios de comunicación. ¿Y por qué hablamos de parcialidad? Porque sus encuestas siempre tienen el mismo sesgo y siempre los mismos perjudicados, y también siempre los mismos beneficiados; todo ello con un objetivo: crear un clima de opinión en favor del Partido Socialista y expectativas a su partido que no se corresponden con la realidad. Otra cosa es que Tezanos lo consiga, naturalmente, porque los españoles no son tontos. Por ejemplo, en las elecciones municipales y generales del año 2023, el CIS de Tezanos en su última encuesta dio ganador al Partido Socialista cuando el resultado en ambas elecciones fue que las ganó claramente el Partido Popular. En las elecciones gallegas del año pasado, Tezanos pronóstico que el Partido Popular perdería la mayoría absoluta cuando el resultado fue mayoría absoluta aplastante del Partido Popular por más de 15 puntos de ventaja respecto a la segunda fuerza. (Aplausos). Y en las elecciones europeas del año pasado se produjo el esperpento predictivo, el error total: Tezanos falló en todas las horquillas de estimación de voto de todos los partidos. Eso sí, siguiendo su línea habitual, pronosticó la victoria del Partido Socialista por 5 puntos de ventaja respecto al PP cuando lo que ocurrió fue todo lo contrario: el Partido Popular ganó con claridad las elecciones por 4 puntos de ventaja. (Aplausos). ¿Es eso ciencia, señorías? ¿Es eso rigor científico? No, señorías, eso no es ciencia, eso es otra cosa.

Como tampoco es ciencia el descarado sesgo a la izquierda en la muestra de entrevistados, y es que cuando los entrevistados responden por su autoubicación ideológica, de media en el último año (mostrando un documento) hay el doble de entrevistados que se consideran de izquierda o centroizquierda respecto a los que se consideran de derecha o centroderecha. El doble, señorías. Y lo mismo ocurre cuando les preguntan por el recuerdo de voto, en que, según la respuesta de los entrevistados en su última encuesta de la semana pasada, las elecciones generales les habría ganado el Partido Socialista por más de 8 puntos de distancia cuando la realidad es que las perdió por 2, es decir, casi 10 puntos de desviación, y así salen luego los resultados de las encuestas del CIS. Es un sesgo que no se corrige a la hora de hacer estimaciones electorales y, señorías, cuando ese sesgo se mantiene en una o dos ocasiones, podemos hablar de un error, pero cuando ese sesgo no se corrige de manera sistemática, ya no estamos ante un error, sino ante una decisión consciente e intencionada, y a eso se le llama de otra manera, se le llama manipulación. (Un señor diputado: ¡Muy bien!). Sí, señorías, manipulación. (Aplausos). Por eso las encuestas del CIS ya no se las cree nadie, ni siquiera Sánchez, porque sabe que son pura ciencia ficción. Vamos a ver si tenemos suerte y en la siguiente encuesta Tezanos les da doscientos escaños de proyección y Sánchez se anima a convocar a elecciones (risas), pero yo creo que ni con esas. Eso sí, con lo que está haciendo, no me extraña que hayan premiado a Tezanos ascendiéndole a subsecretario. Aquí todo se paga, señorías.

Y un último dato. Yo tengo aquí (mostrando un documento) un cuadro resumen de todas las encuestas electorales que se han publicado por las empresas privadas en el último mes en diferentes medios de comunicación y en todas, si se celebraran ahora elecciones generales, se da como claro ganador al Partido Popular. En todas menos en la del CIS, y yo les pregunto: ¿alguien se puede que creer que medios de comunicación tan dispares como La Sexta, El Mundo, elDiario, La Razón, Vozpópuli, Público, El Debate, El Español, Onda Cero y la Cadena Ser se van a poner de acuerdo en tunear sus encuestas electorales para beneficiar a mi partido y perjudicar al Gobierno? Eso no se lo puede creer nadie. Eso raya en lo grotesco, señorías.

Y otra cosa, señores socialistas, ¿de verdad, están seguros de que el CIS hace bien sus encuestas? ¿De verdad? ¿Lo han pensado bien? Se lo digo porque, si fuera verdad que Tezanos acierta en sus encuestas y que, por tanto, el PSOE era el partido ganador al inicio de la campaña, eso tiene una derivada. ¿Saben cuál es? La consecuencia es que quienes pierden las elecciones son ustedes porque son muy malos candidatos. (Aplausos). Es así, piénsenlo. No, no miren para abajo, eso es así. Por supuesto que yo pienso que mis compañeros son muchos mejores candidatos, pero también pienso que las encuestas de Tezanos carecen del más mínimo rigor científico. Por cierto, eso mismo denunciaban hace apenas unos meses las señorías de Podemos, y también algunos diputados de SUMAR antes de alcanzar el Gobierno. En sus manos está apoyar esta iniciativa, pero les diré una cosa: si le dejan, Tezanos jugará en los próximos meses con las expectativas de voto de sus partidos en función de lo que convenga al Partido Socialista. Eso lo saben ustedes igual que yo, entre otras cosas porque lo han denunciado en muchas ocasiones en el pasado.

En definitiva, señorías, así no se puede seguir en el CIS. Sobran argumentos para justificar la necesidad de esta iniciativa. Con ella pretendemos garantizar que el presidente del CIS no solo tenga una acreditada trayectoria académica, sino también una actuación neutral. Por eso proponemos que la persona que opte a su presidencia no haya ocupado cargo político u orgánico en ningún partido en los últimos cinco años, una condición, por cierto, recogida en el acuerdo de elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial que acordamos con ustedes. También proponemos un consejo asesor del CIS independiente, compuesto por once catedráticos sin pasado político, quienes serían competentes para supervisar tanto los cuestionarios de preguntas como la composición de los tribunales de oposición y las becas. Por último, queremos evitar que el CIS incida en la campaña con encuestas que tengan proyecciones de voto y escaños que puedan resultar tramposas y partidistas. Y proponemos también que el CIS no haga encuestas durante los últimos días de campaña, eliminando así cualquier atisbo de duda de que se puede estar haciendo tracking en favor del Gobierno. Se trata de una iniciativa abierta a todos los grupos, para que todos puedan realizar aportaciones siempre que busquen el objetivo que nosotros perseguimos, una mayor neutralidad e independencia del CIS, y que persigan también corregir la deriva actual de dicho organismo.

Voy terminando, señora presidenta. Ustedes hablan mucho de regenerar la democracia, pero lamentablemente están caminando en sentido contrario. Porque regenerar la democracia no puede consistir en legislar en beneficio propio para lograr la impunidad o el privilegio de unos pocos, sino en garantizar la igualdad de trato ante la ley en beneficio de todos. Regenerar la democracia no puede consistir en debilitar los contrapoderes, sino en respetarlos y fortalecerlos. Y regenerar la democracia no puede consistir en colonizar o asaltar las instituciones, sino precisamente en asegurar su independencia. Por eso esta iniciativa es una iniciativa de salud y regeneración democrática, para que el CIS deje de ser un instrumento más al servicio de la propaganda del Gobierno.

Y una última cosa. Señores socialistas, es evidente que a estas alturas ustedes no tienen ninguna credibilidad para hablar de regeneración democrática, pero si quieren intentar recuperarla, tienen un camino. Comiencen primero por el CIS y apoyen esta iniciativa. (Una señora diputada: ¡Muy bien!― Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie.―La señora Montesinos de Miguel: ¡Bravo!).

Presidencia. Muchas gracias, señor Bermúdez de Castro. En turno de fijación de posiciones, por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), tiene la palabra el señor Legarda Uriarte.

Mikel (GV (EAJ-PNV)) Legarda Uriarte

PNVDiputado.Página 17Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Arratsalde on guztioi. Buenas tardes, señorías. Debatimos en la legislatura pasada una iniciativa con una finalidad similar a la presente, también propuesta por el Grupo Popular. En aquella ocasión hubo unanimidad, salvo por el Grupo Socialista, en calificar la iniciativa como una ley anti-Tezanos. Hoy también habrá esta cuasi unanimidad al achacársele al presidente del CIS, al señor Tezanos, con mayor o menor intensidad en función del grupo parlamentario, una utilización partidista del CIS, a la vez que también se reprochará al grupo proponente no tener legitimidad para criticar las manipulaciones porque en su momento hacía algo parecido. Lo cierto es, señorías, que la realidad práctica nos muestra que las ciencias sociales y los estudios sociológicos no solo influyen en la percepción de la realidad, sino que sirven para establecer marcos, crear opinión y generar tendencias. Y el CIS, como Centro de Estudios Sociológicos, siempre ha estado inmerso, con mayor o menor intensidad, en estas realidades, porque no es indiferente qué proyecten sus estudios y análisis; porque aquello hacia lo que atrae nuestra atención existe y lo que queda a la sombra de nuestra atención lo hace con mucha más dificultad; porque, señorías, determinar el estudio sobre lo que se debate en la sociedad es lo más cercano a determinar el debate mismo, que es lo propio del debate político y de la política.

En definitiva, como señalaba ―lo decía en la anterior legislatura― Max Weber, la ciencia no solo proporciona conocimiento para entender la vida, sino que además proporciona conocimiento para dominarla a través de sus herramientas. Por eso decíamos en aquel debate de la legislatura pasada que las ciencias sociales con sus herramientas y los centros de investigación sociológica no solo investigan sobre nuestros intereses y opiniones, sino que al investigarlas las condicionan y en buena medida las conforman, y también los marcos políticos y las tendencias. Algo así como sucede con el principio de incertidumbre de Heisenberg o según el refrán popular: las cosas son según el cristal con que se mira o, mejor dicho, con el cristal con que se nos hace mirarlas.

Hechas estas consideraciones, señorías, sobre los sesgos en general de las prospecciones sociológicas y sus efectos en las sociedades, y muy en particular el cuestionamiento por ello de la actual presidencia del CIS en opinión abundante de distintos agentes sociales, académicos, profesionales de las ciencias sociales, políticos y medios de comunicación, no compartimos, sin embargo, los cambios que nos propone la iniciativa, unos por afectar a los periodos electorales en general y otros al periodo de las campañas electorales en particular y, por tanto, a nuestro juicio, ser materia de la LOREG, de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, lo que no solo reclama una ley orgánica, sino también un proceder para su reforma por ser materia políticamente tan sensible, con unos usos inveterados que no concuerdan con la presentación por un grupo parlamentario de una iniciativa de este tipo sin previo debate y consenso.

En cuanto a los condicionantes sobre los estudios de intención de voto, no parece que lo propuesto sobre las muestras añada mejor calidad al manejar conceptos indeterminados ni árbitro que los pueda concretar y requerir la predeterminación, en buena medida opinable, de las variables sociológicas del ámbito geográfico a considerar.

Por lo que se refiere al sistema de nombramiento, examen de idoneidad con capacidad de veto por la mayoría absoluta de esta Cámara y causas de inelegibilidad tanto del presidente del CIS como de los miembros de su Consejo Asesor y la ampliación de las facultades de este último, del Consejo Asesor, respecto a las actuales competencias de la Presidencia, queremos señalar, como ya hicimos en la legislatura pasada, que ello supone alinear el CIS, que es un organismo autónomo, en la órbita de una autoridad administrativa independiente, es decir, alejándolo del ámbito del Poder Ejecutivo y acercándolo al ámbito del Poder Legislativo, cosa que no compartimos no solo, como en su día se dijo en la Cámara, por la experiencia de bloqueos de la Cámara, sino también porque facilitaría un nuevo reparto de nombres entre los dos partidos mayoritarios de la Cámara, además de que el nivel de alejamiento del Gobierno de las autoridades administrativas independientes viene motivado por la especial autonomía e independencia que de ella se reclama por ejercer la regulación y supervisión y control de sectores económicos o actividades determinadas, tal como sucede con la Agencia de Protección de Datos, con la AIReF, con la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, con la Comisión Nacional del Mercado de Valores, con el Consejo de Seguridad Nuclear, con el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno y con el FROB, ordenación bancaria; con regulaciones particulares, pero con unas notas comunes a todas ellas: comparecencia ante el Congreso antes de su nombramiento para un examen de idoneidad, carácter colegiado de sus órganos de Gobierno y cualificación técnica. Todo ello, en buena medida, por encomendárseles una misión pública al margen de la relación de confianza del Gobierno con la Cámara y ser su existencia una excepción al normal funcionamiento democrático de las instituciones y al desplazamiento del Poder Ejecutivo en la dirección de la política interior y de la Administración. Modelo, señorías, que legalmente no es imposible, si así se determinara por una ley, pero que nosotros no consideramos oportuno promover respecto al CIS, al margen de la consideración que del señor Tezanos tengamos, que en buena y en importante medida coincide con la de distintos agentes sociales, académicos, profesionales de las ciencias sociales y medios de comunicación social.

Nada más y muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Legarda. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria-Bildu, tiene la palabra la señora Aizpurua Arzallus.

Mertxe Aizpurua Arzallus

EH BilduDiputada.Página 18Vídeo

Arratsalde on. Kongresura lege proposamen baten eztabaida iristen denean, printzipioz arazo bat konpontzeko izan beharko litzateke. Hala ere, hori ez da PPk gaur aurkeztu duen egitasmoaren helburua. CIS erakundearen jarduna arautzen duen legea aldatzeko eskatu dute. Baina ez gaitezen engainatu. Proposamenaren oinarrian dagoena CISeko burua, José Félix Tezanos, kargutik kentzeko asmoa da, besterik ez.

Duela bi urte, antzeko egitasmo bat aurkeztu zuen Alderdi Popularrak, eta ez gara gu izango ikerketa soziologikoaren zentroari buruz eztabaidatu behar ez dela esango dugunak. Noski daudela eztabaidarako arrazoiak eta argudioak: dituen funtzioen inguruan, eskaintzen dituen zerbitzuen inguruan edo bere eginkizunen inguruan. XIX. mendeko mundu ziurgabe eta konplexu honetan, arazoa da aipatu ditudan arrazoi horiek ez daudela PPren proposamen honen atzean.

Buenas tardes. Cuando se trae una proposición de ley para su debate en el Congreso, en principio debería ser para solucionar algún problema, pero esta no es la intención de la iniciativa que nos ha presentado hoy el Grupo Popular. Piden que se modifique la ley que regula el funcionamiento del CIS, pero, no nos engañemos, lo que realmente buscan es quitar de su cargo al director actual del CIS, al señor José Félix Tezanos, nada más. Hace dos años el PP presentó una iniciativa parecida y no vamos a ser nosotras las que digamos que no hay que debatir sobre el Centro de Investigaciones Sociológicas. Claro que hay razones y argumentos para el debate. Se podría debatir, por ejemplo, sobre sus funciones, sobre los servicios que ofrece o sobre el papel que debe jugar en el siglo XXI en un mundo tan complejo e incierto. El problema es que las razones que he nombrado no las encontramos en esta proposición presentada por el PP.

En estos tiempos de ruido, de mezcla de información, desinformación y mensajes basura, se crean debates interesados, debates interesados como este que, en realidad, solo giran en torno a una persona y sobre la precisión con la que el CIS consigue acercarse o alejarse en sus encuestas, pero solo en las electorales, naturalmente, porque el resto me da la impresión de que no importa demasiado a las señorías del Grupo Popular. Y empiezo por la exposición de motivos, que sostiene que el CIS fue antes un organismo de gran prestigio ―se ha dicho aquí, en tribuna―, de notable relevancia, merecedor de una confianza social abrumadora, o sea, la joya de la corona que el PSOE, según el Partido Popular, ha erosionado, echando por tierra el prestigio conseguido en otras décadas, prodigiosas al parecer. Pues miren, el cuento será muy bonito, pero sucede que no fue así.

Para empezar, el CIS fue el sucesor del Instituto de la Opinión Pública, refundado en 1963 como órgano estatal dependiente del Ministerio de Información de Manuel Fraga Iribarne, controlado por falangistas y franquistas, que luego, en 1977, como tantas otras estructuras de poder, simplemente cambió de nombre. A tanto se limitó el súbito cambio del franquismo a la democracia ―y eso sí que era prodigioso― que el último presidente del Instituto de la Opinión Pública y el primer presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas, del CIS, fue la misma persona. Y a partir de ahí, año tras año, el CIS se ha ido consolidando como una institución politizada, con logros, seguro que sí, pero también con un evidente y nada conveniente protagonismo y centralidad en el debate político. Y es sabido, efectivamente, que las encuestas electorales y los estudios sociológicos sirven también para generar marcos comunicativos, para crear tendencias y para moldear la opinión pública aquí y fuera de aquí, pero resulta que aquí, en este Estado, donde no hubo una ruptura real con el franquismo y donde la transición ha ido arrastrando todo esto durante décadas, se han ido construyendo realidades como esta que realmente nos alejan muy mucho de la tradición demoscópica europea. Y la transición es uno de los factores que explican que esa neutralidad que ahora el Partido Popular echa en falta sea la misma que ha habido en décadas anteriores y que el PSOE echaba en falta cuando ustedes estaban en el Gobierno.

Es cierto que a lo largo de su historia el CIS ha tendido a hacer pronósticos sesgados en favor del Gobierno; sí, de cualquier Gobierno, pero lo que propone el Grupo Popular en esta proposición de ley ni es solución ni ayuda en absoluto a promover un CIS más independiente, como quieren hacernos creer. Proponen que el presidente del CIS sea elegido por mayoría absoluta del Congreso y, miren, por un lado, teniendo en cuenta que el CIS es un organismo autónomo ―ya lo ha señalado el señor Legarda―, no parece el mejor método de elección si no va a tener atribuciones de regulación y control, como sí tienen las autoridades administrativas ―esas sí― elegidas por el Congreso. Además, señorías del PP, hay algo que no se puede obviar en esta propuesta: no son ustedes la mejor muestra de cómo despolitizar los órganos del Estado, porque la politización la han practicado y la practican ustedes siempre que están en el poder. Mientras han querido y han podido, han copado y han bloqueado la renovación de los órganos, y tenemos ejemplos muy recientes de ello.

Por ahondar un poco en otra propuesta que contiene la proposición, ¿cuál es el argumento que nos lleva a que una persona que haya tenido un cargo político, una representación sindical o haya sido cargo electo quede automáticamente invalidada para el cargo de la presidencia del CIS? ¿Por la neutralidad que no se le supone? ¿Por esa misma neutralidad que, sin embargo, debemos presuponer a un alto cargo de una empresa energética, a un representante del sector bancario, a un directivo de los medios de comunicación? ¿Nos van a decir que en esas condiciones se garantiza la no politización? No, ¿verdad? Porque no somos ingenuos y sabemos que estas condiciones, señorías del PP, no garantizan nada. Lo que sí denota esta proposición de ley y su propuesta de elección a través de la mayoría absoluta del Congreso es la querencia, la añoranza que sienten por los tiempos del bipartidismo, esa alternancia en el poder que se ha dado en este Estado hasta hace relativamente poco y que tanto echan de menos. ¿Que el CIS necesita un cambio de modelo? Seguro, pero no es cuestión de cambiar el color político del presidente. El CIS debe ser una institución fundamental para el análisis y la comprensión de lo que es la realidad política y social del Estado, una realidad que no es la que a ustedes, señorías del Grupo Popular, les gustaría que fuera, una realidad plurinacional ―este hemiciclo es una muestra de ello― que debe ser tomada en cuenta como tal. A la vez, es cuestión también de entender que la preponderancia que tiene la cuestión electoral en el CIS debería aminorarse bastante en beneficio de la investigación sociológica para saber y analizar los cambios y movimientos que se están dando en la sociedad.

Al CIS se le pueden achacar errores ―sí, claro, muchos―, pero también es cierto que se han dejado de hacer preguntas fundamentales que nos abocan, por ejemplo, a elucubrar sobre la razón de que en tiempos del PP se dejara de preguntar por la monarquía y que el PSOE no lo haya retomado. En fin, así están las cosas.

CIS zentroari buruz luze eta zabal hitz egin dezakegu, eta gure ustez ez litzateke bakarrik epaitu behar hauteskundeetako emaitzak aurreikusteko duen moduagatik. Baina lege proposamen hau sustatu dutenei ez zaie hori interesatzen, CISaren kontrol politikoa nork daukan baino ez zaizue interesatzen. CISaren kontrol politikoa berreskuratzea baino ez duzue nahi. Azken hamarkadetan eskuz esku aldatzen ibili zaretelako batzuen eta besteen artean. Horren ondorioz, kontra bozkatuko dugu.

Eskerrik asko.

Por lo tanto, como ya he dicho, se podría hablar largo y tendido sobre el CIS, pero su labor no debería de ser juzgada solo por el modo que tiene para prever resultados electorales. Pero a los promotores de esta iniciativa no les interesa esto, solo les interesa quién tiene el control político del CIS, solo quieren recuperar el control político del CIS. Y es que las últimas décadas han estado llevando este control político tanto unos como otros alternándose en este poder y, por tanto, vamos a votar en contra.

Muchas gracias.

Presidencia. Mucha gracias, señora Aizpurua. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra el señor Pagès i Massó.

Josep Pagès i Massó

JuntsDiputado.Página 20Vídeo

Els sondejos del CIS i també els del CEO, per cert, s’han convertit en una eina prospectiva de propaganda política. No importa l’anàlisi sociològica. El que importa, i encara més si estem en campanya electoral, és l’efecte polític de l’enquesta, influir en el debat públic i canviar la intenció de vot dels ciutadans.

A més a més, el CIS espanyol, el de Tezanos i el de tots els seus antecessors, nega la realitat sociològica i territorial de l’Estat, per posar-se al servei del relat d’una Espanya homogènia que no es correspon amb la realitat plurinacional. S’assignen mostres estadísticament irrellevants a les formacions polítiques no estatals. Els qüestionaris són tendenciosos i busquen explotar els biaixos i les polaritzacions que li interessen al PSOE i amagar el que no li interessa. No es pregunta per la monarquia ni pels negocis del rei emèrit, ni tampoc per la guerra bruta contra l’independentisme, no fos cas que aquests temes es posessin sobre la taula. Les preguntes estan ideològicament orientades i amb un enfocament centralista que ignora la pluralitat nacional i l’existència de sistemes polítics i electorals diferenciats a Galícia, Euskadi i Catalunya, que justificarien preguntes adaptades a les identitats, interessos i preocupacions d’aquestes nacions. La metodologia no té cap aval científic, és el que diu Francisco José Llera sobre el mètode Alaminos-Tezanos. I la manca de transparència és total, perquè les úniques dades que es publiquen són les agregades i no les microdades, no fos cas que es poguessin fer altres anàlisis que no fossin els del propi CIS.

Amb aquestes eines, el CIS dedica els recursos públics, no a l’anàlisi de la realitat sociològica, sinó a distorsionar-la, a distorsionar aquesta realitat i a crear relat polític de l’Espanya homogènia somniada pel Tezanos de torn. Nosaltres, els nacionals no espanyols, som els altres. Una bossa infrarepresentada i heterogènia de vots sense analitzar que no té cap importància, encara que després aquí, en aquest Congrés, resulti que sí, que els vots independentistes són determinants.

I una última qüestió, l’escàndol de les enquestes flaix. Els posaré un exemple, no de les enquestes flaix de la Dana del passat octubre, o de les enquestes flaix de l’apagada elèctrica de fa dues setmanes, sinó de fa una mica més. Em podria remuntar a fa dos anys, quan el CIS havia eliminat Xavier Trias de la cursa per l’alcaldia i va acabar guanyant les eleccions. Però em centraré en el 2024, la campanya electoral de les eleccions catalanes d’ara fa un any. Mirin, no s’enganyin, no qüestionem el resultat, però volem deixar clar que no hi va haver joc net. No n’hi havia prou que el nostre candidat, el president Carles Puigdemont, hagués de fer la campanya des de l’exili, havent-hi una amnistia aprovada i vigent. No n’hi havia prou i per això el Govern, el president espanyol Pedro Sánchez, va jugar brut i va utilitzar tots els recursos a les seves mans per interferir en el joc democràtic en plena campanya.

La famosa carteta i els cinc dies de reflexió no van ser altra cosa que un cop a la campanya electoral. Es va deixar de parlar de finançament, de l’amnistia, de la gestió de la Generalitat. Va ser un cop polític per desviar l’atenció dels temes que interessen als ciutadans de Catalunya a la narrativa, al psicodrama personal de Pedro, senyora i amics. I no havent-hi prou a copar tota l’atenció mediàtica, el CIS va venir a rematar la feina amb una enquesta flaix. Mirin, que en plena campanya electoral la policia faci informes falsos sobre comptes inexistents del president Mas o l’alcalde Trias, i que després els publiqui El Mundo és guerra bruta. Però que, en lloc d’un informe de Villarejo, tinguem un xou de tot un president amagant amb la seva retirada en plena campanya electoral catalana, fent el número de la llagrimeta per un al·legat assetjament judicial i mediàtic, també és guerra bruta. També és Operació Catalunya contra l’independentisme. És guerra bruta que es generi amb els diners de tots un efecto Sánchez per arribar allà on no arribava Salvador Illa. I també és guerra bruta que el CIS rematés la feina amb una enquesta flaix per capitalitzar aquest efecte electoralment, donant la imatge d’un PSC guanyador. Allò va ser un cop demoscòpic, un cop demoscòpic pagat entre tots, que va permetre en plena campanya que la Ser, El País i El Periódico poguessin titular «El CIS dispara la intención de voto del PSOE tras la carta de Sánchez y su periodo de reflexión». Exactament igual que les portades d’El Mundo amb Mas i Trias, i els informes falsos sobre els seus comptes a l’estranger. Això és guerra bruta. Això és corrupció. Això és malversar fons públics per interessos particulars.

Vaig acabant. Nosaltres tenim una certesa també davant d’aquesta proposició de llei que avui ens ocupa. I és que per a vostès, per a PP i PSOE, per a PSOE i PP, el CIS és una estructura d’estat més, com Ràdio Televisió Espanyola, la Fiscalia, els tribunals i com tantes altres institucions que només serveixen per avalar la seva visió d’Espanya, que tampoc difereix tant. Per això ja els avanço que no tenim cap confiança en la proposta que se’ns presenta, que té més d’hipocresia política que de voluntat democràtica. Però en qualsevol cas, el cert és que el CIS no compleix el mandat constitucional de l’article 103 de la Constitució, segons el qual les institucions de l’Estat han de servir amb objectivitat els interessos generals. I també és cert que impera la instrumentalització política i la manca de neutralitat. No tenim gaire clar que el CIS sigui una institució necessària, ni tampoc tenim gens clar que el CIS hagi de continuar existint. Però en tot cas, el que necessita és menys Espanya, menys opacitat i menys manipulació electoral.

Creiem que, efectivament, un òrgan d’aquest tipus hauria d’evolucionar cap a un sistema de governança, cap a una arquitectura de governança diferent de l’actual i també, també, per cert, diferent de la qual se’ns proposa. En primer lloc, menys presidencialista. En segon lloc, més autònom i menys dependent del Govern de torn, amb més control parlamentari, amb un consell rector més plural i amb més competències executives, insisteixo, un consell rector i no un consell assessor; amb metodologia clara i una transparència total en les dades, i amb una planificació que garanteixi la neutralitat, sense enquestes flaix a la carta i amb garanties de no interferir en les campanyes electorals.

Moltes gràcies.

Los sondeos del CIS, y también los del CEO, se han convertido en una herramienta prospectiva de propaganda política. No importa el análisis sociológico; lo que importa, y aún más si estamos en campaña electoral, es el efecto político de la encuesta: influir en el debate público y cambiar la intención de voto de los ciudadanos. Además, el CIS español, el de Tezanos y el de todos sus antecesores, niega la realidad sociológica y territorial del Estado para ponerse al servicio del relato de una España homogénea que no se corresponde con la realidad plurinacional.

Se firman muestras estadísticamente relevantes en las formaciones políticas no estatales, los cuestionarios son tendenciosos y buscan explotar los sesgos que le interesan al PSOE y esconder lo que no le interesa. No se pregunta por la monarquía ni por los negocios del rey emérito ni por la guerra sucia contra el independentismo, no fuera que estos temas se pusieran sobre la mesa. Las preguntas están ideológicamente orientadas y con un enfoque centralista que ignora la pluralidad nacional y de existencia de sistemas políticos y electorales diferenciados en Galicia, en Euskadi y en Cataluña, que suscitarían preguntas adaptadas a las identidades, intereses y preocupaciones de estas naciones. La metodología no tiene ningún aval científico ―es lo que dice Francisco José Illera sobre el método Alaminos-Tezanos― y la falta de transparencia es total, porque los únicos datos que se publican son agregados y no los microdatos, no fuera a ser que se pudieran hacer otros análisis distintos a los que hace el CIS. Con estas herramientas, el CIS dedica los recursos públicos no a los análisis de la realidad sociológica, sino a distorsionar esta realidad y a crear un relato político de la España homogénea soñada por los Tezanos de turno. Nosotros, los nacionales no españoles, somos los otros, algo infrarrepresentado y heterogéneo de votos que no tiene ningún tipo de importancia, sin analizar. Después resulta que aquí esos votos independentistas sí que son determinantes en el Congreso.

Y luego hay una última cuestión, el escándalo de las encuestas flash. Voy a darles un ejemplo, pero no de las encuestas flash de la dana del pasado octubre o de las encuestas flash del apagón eléctrico de hace dos semanas, sino de hace un poco más. Me voy a remontar a hace dos años, cuando el CIS eliminó a Xavier Trias de la carrera por las elecciones, y me voy a centrar en el 2024, en las elecciones catalanas de hace un año. Miren, no se engañen, no cuestionamos el resultado, pero queremos dejar claro que no hubo juego limpio. No hubo bastante con que nuestro candidato, Carles Puigdemont, tuviera que hacer la campaña desde el exilio habiendo aprobado una amnistía. No hubo bastante, y por eso el Gobierno, el presidente español, Pedro Sánchez, jugó sucio y utilizó todos los recursos que tenía en sus manos para jugar contra ese juego democrático en plena campaña. Con esos cinco días de reflexión no hizo más que, una vez más, dar un golpe a la campaña electoral. Se dejó de hablar de financiación, de amnistía y de gestión de la Generalitat, y fue un golpe político para desviar la atención de los temas que interesan a los ciudadanos de Cataluña en la narrativa, con el psicodrama personal de Pedro, señora y amigos.

Y no teniendo bastante con ocupar toda la atención mediática, vino el CIS a acabar la jugada con una encuesta flash. Que la policía haga informes falsos sobre cuentas inexistentes del presidente Mas o del alcalde Trias y que después esto se publique en El Mundo es guerra sucia. Que en lugar de un informe de Villarejo tengamos un show de todo un presidente amagando con su retirada en plena campaña catalana, con el drama de la lagrimita, también es guerra sucia, y eso también es operación Cataluña contra el independentismo. Es guerra sucia que, con dinero de todos, genera un efecto Sánchez para llegar adonde no llegaba Salvador Illa. Y también es guerra sucia que el CIS rematase la tarea con una encuesta flash para capitalizar ese efecto de forma electoral para dar una imagen del PSC ganador, un golpe demoscópico pagado entre todos que hizo que la SER, El País y El Periódico titulasen: «El CIS dispara la intención de voto del PSOE tras la carta de Sánchez y su periodo de reflexión». Exactamente igual que las portadas de El Mundo, con Mas y Trias, y los informes falsos sobre sus cuentas en el extranjero. Eso es guerra sucia, eso es corrupción, eso es malversar fondos públicos para intereses particulares.

Voy acabando. Nosotros tenemos una certeza, teniendo en cuenta esta ley que hoy nos ocupa, y es que para ustedes, PP y PSOE, PSOE y PP, el CIS es una estructura de Estado más, como Radiotelevisión Española, la Fiscalía, los tribunales y tantas otras instituciones que solo sirven para avalar su visión de España, que tampoco difiere tanto. Por eso, ya les avanzo que no tenemos ninguna confianza en la propuesta que se nos presenta, que tiene más de hipocresía política que de voluntad democrática. Pero, en cualquier caso, lo cierto es que el CIS no cumple el mandato constitucional del artículo 103 de la Constitución, según el cual las instituciones del Estado deben estar al servicio, con objetividad, de los intereses generales. Y también es cierto que impera la instrumentalización política y la falta de neutralidad. No tenemos muy claro que el CIS sea una institución necesaria ni tampoco tenemos nada claro que el CIS tenga que seguir existiendo. Pero, en cualquier caso, lo que necesita es menos España, menos opacidad y menos manipulación electoral.

Creemos que, efectivamente, un órgano de este tipo debería evolucionar hacia un sistema de gobernanza y una arquitectura de gobernanza que fuera distinta a la actual y, por cierto, distinta a la que se nos propone hoy. En primer lugar, menos presidencialista; y, en segundo lugar, más autónoma y más independiente del Gobierno de turno, con más control parlamentario, con un consejo rector más plural y con más competencias ejecutivas. Insisto, un consejo rector y no un consejo asesor, con una metodología clara y una transparencia totales en los datos y con una planificación que pueda garantizar la neutralidad, sin encuestas flash a la carta y con garantías de que no se interferirá en las campañas electorales.

Muchas gracias.

Presidencia. Moltes gràcies, senyor Pagès. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra la señora Estrems Fayos.

Etna Estrems Fayos

ERCDiputada.Página 23Vídeo

Bé, avui tinc una mica la sensació que assistim a allò típic del cinema, del director de «cal endurir el codi penal dels marroquins», arriba «el CIS ha de ser un mecanisme independent». L’única diferència aquí està que el director no és ben bé el mateix, però bé, podrien ser cosins germans. La setmana passada VOX va ser qui va portar aquesta pel·lícula al Congrés i avui és el Partit Popular, que realment ens sorprèn amb una proposta valenta, gairebé revolucionària. Volen que el CIS sigui un mecanisme independent. El PP, de cop i volta, està preocupat per la independència dels organismes públics. Això sí que és una novetat, senyores i senyors del Partit Popular, una estrena a la cartellera dels cinemes d’aquesta setmana. Fins i tot podríem pensar que han tingut una revelació democràtica. O potser tot és més senzill i és que com que ara vostès no estan al Govern, el CIS ja no els agrada tant. Perquè sincerament, no tinc cap dubte que, si estiguessin al Govern, aquesta llei mai hauria vist la llum en aquesta cambra.

Mirin, en el fons la seva proposta, l’objectiu de la seva proposta fins i tot podríem compartir-lo. El CIS necessita una reforma, sí, però jo crec que la credibilitat del Partit Popular en aquestes coses també necessita una bona reforma, perquè quan vostès governaven, recordem-ho, no només no van fer res per independitzar el CIS, sinó que el van utilitzar, com han fet tots els governs espanyols, com un aparell més de comunicació política. I ara que estan a l’oposició, de cop i volta volen transparència, mètode i neutralitat. Però sento dir-los que ja fa dies que ens coneixem aquí tots, sabem que això no va de millorar el CIS, això va de desgastar el PSOE. Avui fan política amb el CIS, exactament igual que feien politica amb el CIS quan vostès governaven i el PSOE estava a l’oposició.

La qüestió aquí no és qui el manipula millor, sinó com el transformem perquè ningú el pugui manipular més. Perquè el CIS fa temps que arrossega problemes greus: un funcionament antiquat, una direcció massa dependent del Govern de torn, una metodologia poc permeable... I aquí és on cal posar el focus. Volen un CIS útil? Doncs comencem a fer-lo transparent. Que publiqui no només el resultat, sinó també la metodologia completa, les microdades i fins i tot el codi estadístic utilitzat, com ja fa el CEO a Catalunya. El Centre d’Estudis d’Opinió ha demostrat que es pot fer ciència des del sector públic, que es poden fer enquestes amb criteris objectius i que es poden replicar i revisar els resultats amb garanties. I això només es fa amb voluntat política, perquè la qualitat democràtica no es construeix només votant cada quatre anys, sinó també garantint que la ciutadania disposa d’informació veraç, rigorosa i completa sobre què pensa i què sent el país.

Nosaltres no estem aquí per jugar a fer veure qui manipula millor el CIS. El que proposem, o podríem proposar, és reformar-lo de veritat. I per fer-ho cal connectar-lo amb el món acadèmic, com fan tots els estudis demoscòpics seriosos a Europa. Obrir el CIS a col·laboracions amb universitats, amb experts independents, amb equips de recerca que aportin noves mirades, nous mètodes, noves preguntes. I els dono una idea, perquè avui en dia tot està inventat, copiïn una mica el CEO. Això ja ho vam inventar nosaltres i creiem que funciona bé.

I ja que parlem del CIS, no puc deixar de posar sobre la taula quines són les preguntes que fa el CIS, perquè amb això vostès també fan política. Vostès i vostès. El CIS fa anys que evita preguntar sobre la monarquia. Quina por tenen de preguntar sobre la monarquia? Que guanyi de forma clara l’opció republicana? Que la Casa Reial tregui mala nota? Ara, si algú vol saber què pensa la ciutadania sobre Felip VI, el rei emèrit o la infanta Leonor, millor s’ha de buscar la vida amb una enquesta privada. El CIS, l’organisme públic encarregat de prendre el pols de l’opinió ciutadana, fa com si la Corona fos invisible. Un detall menor, una institució decorativa sense gaire interès. Doncs no, no ho és. I si no ho pregunten, no és per rigor metodològic ni per democràcia, és per por al resultat, és per servilisme institucional. I això, en una democràcia que es vol madura, és inacceptable. Si el rei ha d’estar per damunt del bé i del mal, almenys tinguin l’honestedat de dir-ho. Però si és el cap d’estat, com diu la seva sacrosanta Constitució, llavors cal saber què en pensa el poble. I si no es pregunta, és perquè saben que no els agradarà la resposta.

I per tant, sí, fem una reforma del CIS, però fem-la amb cara i ulls, no només per evitar el que fa el Govern actual, sinó també per evitar el que vostès van fer i tornarien a fer si governessin. No volem un CIS al servei del PSOE ni al servei del PP. Volem un CIS al servei de la veritat, de la recerca, del debat públic i de la ciutadania. I mentrestant, si em permeten una recomanació, deixin d’utilitzar el CIS com a termòmetre electoral per fer campanya permanent i comencin a tractar-lo com el que hauria de ser: una eina per entendre què passa a la societat. Però clar, potser això a vostès no els interessa tant, igual que no els interessa què contestaria la gent sobre la monarquia espanyola.

Moltes gràcies.

Bien, hoy tengo un poco la sensación de que asistimos a eso típico del cine, del director del Código Penal de los marroquíes, y llega el CIS y tiene que ser un mecanismo independiente. La única diferencia aquí es que el director no es el mismo, pero, bueno, podrían ser primos hermanos. La semana pasada VOX fue quien trajo esta película al Congreso y hoy lo hace el Grupo Popular, que realmente nos sorprende con una propuesta valiente y prácticamente revolucionaria, quieren que el CIS sea un organismo independiente. De repente, el PP está preocupado por la independencia de los organismos públicos. Eso sí que es una novedad, señoras y señores del Partido Popular, un estreno en la cartelera de los cines de esta semana. Podríamos pensar incluso que han tenido una revelación democrática, o quizás es que todo es más sencillo y, como ahora ustedes no están en el Gobierno, el CIS ya no les gusta tanto. Porque, sinceramente, no tengo duda alguna de que si estuvieran ustedes en el Gobierno esta ley nunca habría visto la luz en esta Cámara.

Miren, en el fondo, el objetivo de su propuesta incluso podríamos compartirlo, pues el CIS necesita una reforma, claro, pero yo creo que la credibilidad del Partido Popular en estas cosas también necesita una buena reforma, porque cuando gobernaban ustedes, recordémoslo, no solo no hicieron nada por independizar el CIS, sino que lo utilizaron como lo han hecho todos los Gobiernos españoles, como un elemento más de control político, y ahora, que están en la oposición, quieren transparencia, método y neutralidad. Siento decirles que hace días ya que nos conocemos aquí todos y sabemos que eso no va de mejorar el CIS, sino que va de desgastar al PSOE. Hoy hacen política con el CIS igual que hacían política con el CIS cuando ustedes gobernaban y el PSOE estaba en la oposición. La cuestión aquí no es quién manipula mejor, sino cómo lo transformaremos para que nadie lo pueda manipular más. Porque el CIS hace tiempo que arrastra problemas graves, con un funcionamiento anticuado, una dirección demasiado dependiente del Gobierno de turno y una metodología poco permeable, y aquí es donde tenemos que poner el foco.

¿Queremos un CIS que sea útil? Pues empecemos a hacerlo transparente para que publique no solo los resultados, sino también la metodología completa, los microdatos e incluso el código estadístico utilizado, como ya hace CEO en Cataluña. El Centro de Estudios de Opinión ha demostrado que se puede hacer ciencia desde el sector público, que se pueden hacer encuestas con criterios objetivos y que se pueden replicar y revisar los resultados con garantías, y eso solo se hace con voluntad política, porque la calidad democrática no se construye únicamente votando cada cuatro años, sino garantizando también que la ciudadanía disponga de información que sea veraz, rigurosa y completa sobre lo que piensa y lo que siente el país.

Nosotros no estamos aquí para jugar a hacer ver quién manipula mejor el CIS. Lo que proponemos, o podríamos proponer, es que se reforme de verdad, y para hacerlo hay que conectarlo con el mundo académico, como hacen todos los estudios demoscópicos serios de Europa; abrir el CIS a colaboraciones con universidades, con expertos independientes y equipos de investigación que aporten nuevas miradas, nuevos métodos y nuevas preguntas. Y les voy a dar una idea, porque hoy en día todo se ha inventado: copien un poco el CEO. Nosotros ya lo hemos inventado y creemos que funciona bien.

Ya que hablamos del CIS, no puedo dejar de poner sobre el tapete cuáles son las preguntas que hace el CIS, porque con esto ustedes también hacen política, ustedes y ustedes (señalando los escaños de los grupos parlamentarios Popular en el Congreso y Socialista). El CIS hace años que debería haber preguntado sobre la Monarquía. ¿Qué miedo tienen de preguntar sobre la Monarquía?, ¿que gane de forma clara la opción republicana?, ¿que la Casa Real saque mala nota? Pues bien, si alguien quiere saber qué piensa la ciudadanía sobre Felipe VI, la infanta Leonor o el rey emérito, tendrá que buscarse la vida con una encuesta privada. El CIS, el organismo público encargado de tomarle el pulso a la opinión ciudadana, hace como si la Monarquía fuera invisible, un detalle menor o una institución decorativa sin demasiado interés. Pues no, no lo es. Y si no lo preguntan, no es por rigor metodológico ni por democracia, sino por miedo al resultado, es por servilismo institucional, y eso en una democracia que quiere ser madura es inaceptable.

Si el rey tiene que estar por encima del bien y del mal, al menos tengan la honestidad de decirlo. Pero si es el jefe de Estado, como dice la sacrosanta Constitución que tienen ustedes, hay que saber qué es lo que piensa el pueblo. Y si no se pregunta, es porque saben que no les va a gustar la respuesta. Por lo tanto, sí, hagamos una reforma del CIS, pero hagámosla con cara y ojos, no solo para evitar lo que hace el Gobierno actual, sino para evitar también lo que hicieron ustedes y lo que volverían a hacer ustedes si volvieran a gobernar.

No queremos un CIS al servicio ni del PSOE ni del PP. Queremos un CIS que esté al servicio de la verdad, de la investigación, del debate público y de la ciudadanía. Mientras tanto, si me permiten una recomendación, dejen de utilizar el CIS como termómetro electoral para hacer campaña permanente y empiecen a tratarlo como lo que debería ser, un instrumento para entender qué es lo que pasa en la sociedad. Pero, claro, quizá eso es algo que a ustedes no les interesa tanto, igual que no les interesa saber qué es lo que contestaría la gente sobre la Monarquía española.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Estrems. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Guijarro García.

Txema Guijarro García

Grupo SumarDiputado.Página 25Vídeo

presidenta. Buenas tardes a todas y a todos. Señor Bermúdez de Castro, buenas tardes también a usted. Vuelven ustedes a la carga, ¿verdad? Supongo que se han cansado ya de las innumerables comparecencias del presidente del CIS, el señor Tezanos, a petición del Partido Popular, a las que el hombre, como ustedes bien han podido comprobar en estos años, viene siempre encantado y presto a entablar un duelo dialéctico en buena lid con ustedes. También digo que deben andar ustedes cansados para, además, haber tenido que desempolvar una vieja iniciativa suya, como ya les han recordado hoy aquí, que se discutió en abril del 2013, si no me equivoco. Supongo que vuelven a presentarla con la esperanza de correr mejor suerte que entonces. Hace dos años la llamábamos la ley anti-Tezanos, y puesto que no han cambiado apenas nada, debemos llamarla entonces ley anti-Tezanos segundo asalto, ¿verdad? Nuevamente vuelven ustedes a proponer un régimen de incompatibilidades para el cargo de presidente de la institución. Hablan así de catedráticos y profesionales de reconocido prestigio, preferentemente en el ámbito de la sociología o ciencias políticas, que en los últimos cinco años blablablá, blablablá, que, entre otras cosas, no hayan ostentado cargo orgánico alguno en ningún partido político, organización sindical o empresarial, valorándose especialmente la independencia y la objetividad de criterio. Llama la atención, señor Bermúdez, que hayan añadido con respecto a su anterior propuesta la incompatibilidad de pertenecer a una organización empresarial. Llama la atención. Como hace dos años en gran parte de las réplicas que recibieron a esta propuesta se les afeó que incluyeran ahí la pertenencia a un sindicato, han tenido ustedes que compensar por el lado patronal. Lo que pasa es que, fuera de la academia, ya me dirán ustedes dónde vamos a encontrar a una persona profesional de reconocido prestigio que no haya pertenecido a una organización empresarial. Habrá vivido del aire, entonces. Así que tenemos que asumir que deben ser, en el fondo, catedráticos. Este patrón de incompatibilidades se repite a la hora de conformar el Consejo Asesor del CIS, del que también se ha hablado y que ustedes vienen proponiendo en la iniciativa como una suerte de instancia de control parlamentario, tal y como queda redactada. El asunto aquí es que encontramos una sustancial diferencia: el sindicalista sigue vetado, como en el caso de la elección del presidente, pero no así el empresario, que ahora resulta en consecuencia y milagrosamente absuelto. Entonces, yo les pregunto, ¿se trata acaso de una mala jugada, de un despiste provocado por un corta y pega defectuoso? ¿O de verdad piensan que la patronal goza de una objetividad innata de la que carece el sindicalismo? En todo caso, nos queda claro que lo que ustedes quieren ver al frente del CIS es a un catedrático o catedrática sin carné. Muy bien. Como hacían ustedes, ¿verdad? La señora Pilar del Castillo, Ricardo Montoro, Félix Requena o Cristóbal Torres, todos nombrados por Gobiernos del Partido Popular y, estrictamente, no afiliados al Partido Popular. Ahora bien, hagamos un pequeño recuento. Señora del Castillo, de presidenta del CIS a ministra de Aznar. Hombre, independiente, independiente… Es complicado. (Aplausos). Señor Ricardo Montoro, no sé si les suena el apellido, hermano del entonces poderoso ministro de Hacienda, conocido también en el gremio por sus opiniones extremadamente conservadoras y con su correspondiente sesgo metodológico. El señor Requena, que creo que fue nombrado, además, patrono de la Fundación Centra por la Junta de Andalucía, un claro síntoma de independencia, clarísimo. O no, porque a lo mejor así le paga al Partido Popular sus servicios después de haber eliminado en su momento del cuestionario del CIS las incómodas preguntas sobre los recortes que estaban entonces ustedes perpetrando y sobre la Monarquía. Y, por último, el señor Torres, una buena persona ―siempre lo he dicho―, un hombre por el que tengo, desde luego, el mayor de los respetos, sociólogo de prestigio, pero eso no le animó a dar a conocer al público información relevante sobre el grado de aceptación que tenía en aquel momento la Corona. A lo mejor, como político hizo su trabajo, pero como sociólogo, menos.

Por lo tanto, señorías del Partido Popular, yo no tengo ni idea de si alguno de ellos tuvo alguna vez el carné del partido o no, pero lo que tengo clarísimo es que todos ellos, absolutamente todos, respondían a sus intereses, cuando no directamente a sus directrices.

¿Quiere decir esto que mi grupo parlamentario pone al señor Tezanos como el ejemplo y el epítome de la buena gestión en el CIS? Hombre, pues tampoco. De hecho, somos los primeros en señalar que las propias estimaciones publicadas por el CIS barren para casa. También se lo he dicho en alguna ocasión. Además, tampoco nos gusta que el señor Tezanos haya heredado gustoso ese papel de último bastión de los borbones, que parece venir adjunto al cargo, y que mantenga el silencio atronador sobre su legitimidad o su falta de ella a ojos de la ciudadanía. También me preocupan algunas críticas que han salido directamente de la comunidad científica ―esto también lo hemos hablado en alguna ocasión―, del gremio de sociólogos e investigadores sociales, que en gran medida se nutren de estas fuentes y que hacen una labor tan importante para todos. Muchas y muchos de ellos se han quejado, por ejemplo, de la ruptura de algunas series históricas ―esta es una de las cosas que más se comenta en los círculos de iniciados― porque dificulta e imposibilita su comparación temporal. Hablo también de elementos en el cuestionario sobre el contexto político general relativo a la escala de valoración de líderes o a la situación económica, por citar solo algunos casos polémicos.

De todos modos, es justo reconocer las novedades en positivo que ha introducido el señor Tezanos y que, por cierto, son motivo también de aprobación por parte de la comunidad científica, aunque, señor Bermúdez de Castro, sean cuestiones con las que ustedes se muestran bastante perezosos a la hora de reconocer. Pienso, por ejemplo, en la ampliación de los tamaños muestrales, la agilización de los plazos de disponibilidad de los ficheros, la puesta en práctica de metodologías cualitativas o la incorporación de nuevos temas como salud mental o hábitos sexuales. Son cosas que antes no se trataban.

Señora presidenta, voy concluyendo. Desde luego que es posible y aconsejable una revisión de la Ley 39/95 de Organización del Centro de Investigaciones Sociológicas en los términos que decía la compañera de Bildu. No ya solo para incorporar medidas que mejoren su eficacia y su vocación de servicio público, que también, sino porque los dispositivos de investigación empírica en sociología han evolucionado enormemente en estos últimos tiempos y el legislador de hace treinta años seguramente no tenía ni idea del impacto brutal que los avances tecnológicos iban a tener, y han tenido de facto, sobre los hábitos y opiniones del universo investigado en la sociedad digital. Pero, señor Bermúdez de Castro, miedo me da una revisión del texto legislativo en los términos en que la defiende el Partido Popular. En primer lugar, porque las propuestas aquí esbozadas seguramente politizarían aún más la gestión del instituto, cosa que ya le han advertido aquí anteriores oradores, colocando además una camisa de fuerza sobre su propia labor investigadora. El segundo argumento es puramente ad hominem, se lo reconozco. Sencillamente, el proponente nos resulta sospechoso. Un partido que ha pretendido patrimonializar los recursos públicos con semejante descaro, que hizo un uso opaco de tantas instituciones públicas durante sus mandatos y que amenaza la independencia de otras instancias del Estado no está, en absoluto, capacitado para liderar una reforma sana en el sentido que defendemos nosotras y, por lo tanto, votaremos en contra.

Muchas gracias. (Aplausos)

Presidencia. Muchas gracias, señor Guijarro. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Flores Juberías. (Aplausos).

Carlos Flores Juberías

VoxDiputado.Página 26Vídeo

Con la venia, señora presidenta. ¿Me aceptan una sugerencia, señorías? No me escuchen a mí, bájense un ratito a la hemeroteca y lean. El Confidencial de 11 de junio de 2024: «La escopeta de feria que falla siempre al mismo lado»; «el trabajo de campo del CIS de Tezanos es bueno, pero la cocina destroza la estimación de voto». El Mundo, 10 de junio de 2024: «Tezanos logra el error total: el CIS falla en las horquillas de todos los partidos en las elecciones europeas». «El barómetro público no consigue acertar el resultado de ninguno de los nueve partidos con representación». El País de 5 de julio de 2023: «¿Por qué no fiarse del actual CIS? Sus estimaciones son imprecisas y exageran el voto de la izquierda». ABC de 29 de mayo de 2023: «Tezanos vuelve a fallar con estrépito en los sondeos del CIS». O, si lo prefieren, vayan y hablen con los expertos.

Kiko Llaneras, doctor en Ingeniería de Datos y profesor de la Universidad Politécnica de Valencia: Las estimaciones del organismo han sobrevalorado prácticamente siempre el voto de la izquierda; hemos analizado sus estimaciones y los resultados en las doce elecciones autonómicas que se celebraron el pasado 28 de mayo y en todas menos en una el CIS sobrevaloró a la izquierda nacional, en tres de ellas el error fue de más de 10 puntos y ha ocurrido igual en las treinta y seis elecciones que hemos analizado desde 2018. Las estimaciones del CIS han sido, además, poco precisas. O si no, abran sus móviles y entren en sus grupos de WhatsApp. ¿Qué leerán? Pedro Sánchez, nuevo papa, según el CIS. Pedro Sánchez supera a Rafa Nadal en tierra batida, según el CIS. De cada dos palabras que Sánchez dice tres son verdad, según el CIS. Pedro Sánchez I de España y V de Alemania, según el CIS. (Aplausos).

Periodistas, analistas y simples ciudadanos de a pie. ¿Saben lo que significa esa secuencia? Significa que los errores del CIS, que empezaron siendo tema de editorial o noticia de portada, han pasado a ser objeto de investigación científica, y no parándose ahí han acabado convirtiéndose en materia prima de memes, que las encuestas del CIS hayan dejado de ser objeto de controversia entre políticos y politólogos para ser objeto de mofa entre tenderos y taxistas, o que los españoles hayamos dejado de decir «es más falso que un duro de madera» para decir, sencillamente, «según el CIS». Es la prueba más fehaciente de que hemos sobrepasado el límite de lo tolerable, de que la institución otrora presidida por Salustiano del Campo, Rafael López Pintor, Julián Santamaría o Pilar del Castillo ―y estoy citando a cuatro directores nombrados por cuatro partidos distintos que han gobernado este país― haya dilapidado bajo la batuta de José Félix Tezanos el prestigio acumulado durante todo este tiempo.

El descrédito del CIS es tan evidente que ni siquiera una encuesta del CIS diciendo que el centro se ha situado por delante del Ejército y de la Justicia en el ranking de las instituciones más respetadas por los españoles conseguiría taparlo. De modo que urge detectar cuál es la causa de este descrédito y eliminarlo. Ahí, la respuesta del Grupo Parlamentario Popular parece evidente. El primer problema del CIS no es la estructura del centro, no son los medios con los que cuenta, no son los métodos que utiliza, sino el método por el que se elige su presidente, ya que ese y no otro es el primer cambio normativo que su proposición pone sobre la mesa. Pues bien, si así fuera el caso ―y no se lo discuto―, ¿dónde están sus disculpas, señorías del Grupo Popular? No me han oído mal. ¿Por qué no han empezado pidiendo perdón a los españoles porque el CIS engaña sondeo tras sondeo? Porque el actual sistema de elección del presidente del CIS ―que no es otro que el recogido en el artículo 10 de la Ley 39/1995, de 19 de diciembre, de Organización del Centro de Investigaciones Sociológicas― prescribe que este será nombrado y separado del cargo mediante real decreto acordado en Consejo de Ministros a propuesta del ministro de la Presidencia, no solo contó con el voto unánime de todos los diputados de su grupo, sino que fue idea suya. ¿Les tengo que recordar que la actual ley reguladora del CIS fue adoptada a instancias del Grupo Parlamentario Popular, que fue defendida en esta Cámara por el señor Michavila y que fue votada no una vez, sino dos, en junio y en noviembre de 1995, por los 141 diputados del Grupo Parlamentario Popular? Treinta años han tardado ustedes en darse cuenta del error. (Aplausos). Perdón. He dicho que el sistema de elección del presidente del CIS fue idea del Grupo Popular, pero igual no estoy siendo riguroso. Como sus señorías seguramente no sabían hasta hace unos minutos, el CIS fue creado mediante Decreto de 3 de enero de 1963 con la denominación de Instituto de Opinión Pública, y solo en 1977 recibió su actual denominación, manteniendo intacto el sistema de elección. De modo que los 120 diputados socialistas que de aquí a un rato van a votar por mantener el actual sistema de elección del presidente del CIS, que lo sepan, van a estar apoyando un sistema ideado ―¡sorpresa, sorpresa!― por Manuel Fraga Iribarne y Francisco Franco Bahamonde. (Aplausos). Mi más sentido pésame a quien tenga que subir aquí a defenderlo.

Bueno, he dicho que el Partido Popular ha tardado treinta años en darse cuenta del error, pero igual tampoco fue tan error, igual fue un calculado arreglo entre los dos grandes partidos del régimen del 78 que, como buenos amigos, han venido sucediéndose en la Presidencia del Gobierno y que ‘un rato pa ti, un rato pa mí’, lo han hecho en el control de la más influyente institución demoscópica de nuestro país. Hasta hoy, que el Grupo Popular ha decidido romper la baraja. Bueno, romper la baraja no, dinamitar la baraja, porque el Grupo Popular viene aquí, a esta Cámara, con una furia de conversos para proponernos un nuevo sistema enloquecido de designación de los órganos rectores del CIS que no se conforma con elevar los niveles de excelencia de los futuros presidentes y consejeros del centro o introducir cautelas en el sistema de elección, sino que llega a plantear exigencias que nuestra legislación no contempla ni siquiera para la elección de los magistrados del Tribunal Constitucional, del Defensor del Pueblo o del Fiscal General del Estado, y que de la manera más desconcertante posible se combinan con la exigencia de que en periodos electorales el centro reduzca su actividad y que en los restantes abdique de algunas de las tareas que son más propias de un instituto demoscópico, colocándonos en el absurdo de proponer que se incrementen las garantías y al mismo tiempo se disminuyan sus tareas y sus responsabilidades.

No se preocupen, señores del Grupo Parlamentario Popular, VOX ―que ya en el año 2021 propuso la reforma de esta ley con este mismo objetivo de reforzar la independencia de la institución, solo que con un poquito más de tino en el modo de hacerlo que el que se ve en esta iniciativa― votará favorablemente su toma en consideración. El Grupo Parlamentario VOX, que ya en esa fecha propuso la destitución inmediata del señor Tezanos por haber utilizado las facultades que tiene atribuidas como presidente del CIS para influir en un proceso electoral ―infracción tipificada como muy grave por el artículo 29.1 de la Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno―, hace mucho tiempo ―y lo repetiré― que piensa que se ha sobrepasado el límite de lo tolerable. Señorías, un centenar de empleados públicos, cuyo buen nombre está constantemente en el alero, varios millones de dinero público, que es lo que cuesta mantener esta institución, y, sobre todo, 25 millones de electores cuyos ojos están puestos en esa institución y que son objeto de su sistemático engaño nos lo demandan.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Flores. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor Rodríguez Palacios. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia).

Javier Rodríguez Palacios

PSOEDiputado.Página 28Vídeo

Buenas tardes a todos los presentes. Señor Bermúdez de Castro, de los diez minutos de su intervención solo ha dedicado uno para defender su propuesta y nueve a decir que no le gusta al señor Tezanos. Para eso no hacían falta nueve minutos, lo sabemos desde hace años. (Aplausos). Señor Juberías, que ha sido el último en intervenir, mucho ruido y pocas nueces. Al final, VOX está siempre, en esa cobardía que les caracteriza, apoyando al Partido Popular. Se suben aquí a hablar de lo malos que son los dos partidos, pero el voto siempre va para apoyar al Partido Popular y a ese bipartidismo que dicen combatir. Por lo tanto, nada nuevo hasta el momento. (Aplausos). Ustedes, señorías del Grupo Popular, no traen esta proposición de ley por indignación, porque estén preocupados por el CIS, la traen por miedo, la traen por miedo porque el CIS acierta y, además, acierta en los momentos estelares. Ustedes tienen miedo a que ocurra lo que ocurrió en el año 2023. En julio de 2023 había un presidente demoscópico en España que se llamaba Alberto Núñez Feijóo, pero pasaron las elecciones de julio de 2023 y ese presidente demoscópico no pudo ser presidente del Gobierno de España y volvió a serlo Pedro Sánchez, que tiene la costumbre de ser presidente real del Gobierno, para transformar este país. Eso fue lo que ocurrió. Sin embargo, en abril de 2023 trajeron una propuesta muy parecida a esta para quitar del tablero de juego al CIS. En ese momento también se reían del señor Tezanos, en ese momento también cuestionaban al CIS, pero la sonrisa se les congeló después del mes de julio, cuando las personas reales votaron en las urnas y a finales de 2023 el presidente del Gobierno de España era el señor Pedro Sánchez. (Aplausos). ¿Sabe quién acertó? Acertó el CIS frente a esos campeones demoscópicos como el señor Rivera, como el señor Casado, como el señor Núñez Feijóo; campeones demoscópicos que pagan con su dinero a medios, pseudomedios, con pseudoencuestas que ni tienen ficha técnica, pero al final llega la realidad, la realidad que les preocupa, la realidad de que perdieron las elecciones, porque no están gobernando a día de hoy. Por lo tanto, ustedes traen hoy una proposición de ley y se permiten decir que estamos alejados de la realidad. Sí, naturalmente, en los bares de este país, en las casas de este país, no se habla de Trump, no se habla de Putin, solo se habla de Tezanos. La gente joven de este país, desde luego, está preocupadísima por el CIS, no en absoluto por el precio de la vivienda, por ejemplo, aquí en Madrid. Desde luego, los productores de aceite de oliva deben estar muy preocupados por el señor Tezanos y no porque ustedes no han respaldado las medidas contra los aranceles de la semana pasada para apoyar al campo español que aquí trajimos y que no las votaron. (Aplausos). La realidad es que Tezanos y el CIS les preocupan solo a ustedes. Luego, no se extrañen que digan que vivimos en una burbuja alejados de la realidad, porque desde hace tres meses su gran propuesta legislativa, su proposición de ley, que han traído aquí hoy, es para hablar de Tezanos. ¡Vaya vergüenza de Partido Popular! No me extraña que estén preparando un cónclave para solucionar tanto desatino, que no es culpa del señor Tezanos, sino de su posición política en las últimas semanas.

¿Y qué es lo que traen aquí? Lo que traen aquí es una proposición de ley que choca con principios constitucionales. Ustedes quieren que la militancia política, sindical o empresarial sea una suerte de antecedente penal. ¿Ustedes consideran que los artículos 6, 7, 23, 97, 103 o 152 de la Constitución no son derechos? ¿Ustedes consideran que una mujer que sea una profesora brillante de Sociología en una universidad pública, si es elegida delegada sindical por sus compañeros, ya no puede formar parte del Consejo Asesor del CIS?, ¿o que una persona que es concejal de su pueblo está condenada a no poder participar, siendo sociólogo, como asesor del Consejo Asesor del CIS? ¿Ustedes están diciendo eso? ¿Ustedes se avergüenzan de la política, ustedes se avergüenzan de lo que somos, políticos? (Aplausos). Sin embargo, nos dicen que cualquier catedrático puede ser presidente del CIS. Cualquier catedrático, es lo que dice la propuesta del Grupo Popular. Un catedrático de Botánica, con todo el respeto a la Botánica, podría ser presidente del CIS, pero un profesor de Sociología sindicado o con ideales políticos no puede serlo. ¡Vaya propuesta que nos traen ustedes aquí! Ahora pregunto a los grupos políticos, a las señorías que estamos aquí, a los que en este momento ocupamos el escaño: ¿Se avergüenzan ustedes de ser diputados de Junts? ¿Se avergüenzan ustedes de tener compromiso político con el Partido Popular?, ¿con ERC?, ¿con Unión del Pueblo Navarro?, ¿con Coalición Canaria? ¿Es un demérito pertenecer a SUMAR? ¿Es un demérito militar en Podemos? ¿Es un demérito estar en VOX? ¿Es un demérito ser del Partido Socialista? Porque lo que aquí se vota es que la política es algo de lo que hay que avergonzarse, eso es lo que nos trae el Grupo Popular. ¡Vaya hipocresía! (Aplausos).

Voy terminando. Consejos vendo que para mí no tengo. ¡Vaya independencia la de Pilar del Castillo!, ¿verdad? ¡Vaya independencia colocar al hermano del gran ministro!, el señor Cristóbal Montoro, o, como usted está diciendo ahora mismo, ¡vaya papelón en Andalucía! ¿Saben quién es el presidente del CIS de Andalucía? El señor consejero de Presidencia del Gobierno andaluz. ¡Vaya vergüenza! ¿Qué tenemos que hacer ahora los socialistas? Tal vez tenemos que traer aquí la propuesta de que el señor Bolaños sea el presidente del CIS para ser coherentes con lo que hacen ustedes en Andalucía. (Aplausos). O tal vez nuestros compañeros de Andalucía podrían llevar la propuesta de cesar al señor Sanz Cabello, puesto que no es coherente con lo que aquí traen hoy sus compañeros del Grupo Popular. Ese es el nivel.

Paso a las dos últimas cuestiones que plantean. En primer lugar, que el CIS se aparte de toda publicidad, de toda relevancia en los momentos electorales. Ustedes van contra la LOREG. Esta norma va contra la ley que regula las elecciones en este país. Ustedes dicen que se aparte lo público para que las encuestas que generan esos campeones demoscópicos campen a sus anchas para que no les estropeen la fiesta como en 2019 o como en 2023. Eso es lo que ustedes están pidiendo aquí.

Acabo. Periódicos y titulares los hay de todos los colores. Les voy a dar dos porque no quiero abrumarles. En el año 2019, El Mundo, periódico de cabecera también ―como usted ha dicho― de algunas de sus señorías, sin duda alguna. «Elecciones 2019: al final el CIS de Tezanos tenía razón». The Objective, no suelo leerlo mucho, pero creo que en sus escaños lo leen bastante. En el año 2023, «Fracaso histórico de las encuestas privadas frente al CIS, que casi clava los resultados». Son estas elecciones las que les preocupan, las del 2019, las del 2023 y las del 2027, que volverá a ganar Pedro Sánchez. (Aplausos). Yo les comprendo, entiendo que les preocupe, y mucho, que actualmente el CIS dé siete puntos de intención de voto al Partido Socialista por encima de ustedes. Entiendo que por eso traen esta proposición de ley. Entiendo que la trajeron hace cuatro años porque les preocupaba no poder gobernar en esta legislatura. Yo pido sinceramente a todos los grupos políticos que no se sumen a esta pantomima, que no sigan ni apoyen un camino que nadie comprendería, porque nadie comprendería que un grupo político que no sea el Partido Popular apoye a los que pusieron a los hermanos de los ministros a cargo del CIS, a sus ministros o a los que crearon la policía patriótica para espiar a otros políticos.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. PROPOSICIONES NO DE LEY: — DEL GRUPO PARLAMENTARIO SOCIALISTA, EN DEFENSA DEL PACTO VERDE EUROPEO. (Número de expediente 162/000478).

Presidencia. Pasamos al punto del orden del día relativo a las proposiciones no de ley. Comenzamos con la proposición no de ley del Grupo Parlamentario Socialista en defensa del Pacto Verde Europeo. Para la presentación de la iniciativa, tiene la palabra el señor Senderos Oraá.