… que lo más nocivo a corto y medio plazo es precisamente la incertidumbre y los efectos negativos que esta puede tener a la hora de tomar decisiones tan importantes y relevantes a medio y largo plazo como son decisiones de consumo o decisiones de inversión. De hecho, ya tenemos datos de la evolución de la economía americana en el primer trimestre que reflejan una contracción del PIB de 3 décimas después de tres años de una evolución en positivo del PIB americano, con una significativa distorsión, además, en materia de importaciones o de acumulación de inventarios por el temor ante la incertidumbre de lo que pueda venir. Por lo tanto, hay muchas incógnitas en este nuevo escenario, pero parece claro que este cambio de rumbo en la política comercial de Estados Unidos conlleva un coste, un coste para todos, pero esencialmente y en primer lugar para la economía americana.
Ante eso, la respuesta de la Unión Europea ha sido una respuesta fiel a su ADN, pero sin caer en la ingenuidad, sin ser naíf. Frente a este viraje hacia la fragmentación de Estados Unidos, la Unión Europea está manteniendo el rumbo, con un enfoque coherente —como decía— con sus valores. En primer lugar, con el valor de coordinación y de unidad en la respuesta como nuestro principal activo, que nos permite sentarnos a la mesa de negociación con fuerza y con las herramientas necesarias para alcanzar un acuerdo equilibrado y justo. (Rumores). En segundo lugar, con los valores de defensa del multilateralismo y del libre comercio, apostando por una negociación constructiva con nuestro principal socio, con nuestro socio transatlántico. De hecho, así lo muestra el compromiso pleno y la intención de buscar un acuerdo que favorezca a todas las partes; y, además, el hecho de que la Unión Europea está temporalmente suspendiendo las medidas que ya se diseñaron para responder a los aranceles del acero y del aluminio. Son medidas coherentes con la normativa internacional y denominadas de reequilibrio, que venían, como decía, a responder, a ser la contraparte de aranceles que ya están afectando a nuestros productos, al sector del acero y del aluminio, y que alcanzarían una afectación de un total de 22 000 millones de euros en importaciones de Estados Unidos. Como digo, estas medidas están suspendidas para evitar una interpretación o una narrativa descarada arancelaria que no beneficiaría a nadie y para favorecer la posibilidad de llegar a acuerdos con Estados Unidos que impulsen las relaciones entre estos dos grandes bloques comerciales.
No obstante, como he dicho antes, este enfoque no debe entenderse como un elemento de ingenuidad o de debilidad, sino como una aceptación de que es necesario avanzar de manera constructiva para intentar llegar a un acuerdo que sea equilibrado y justo. (Continúan los rumores) Seguiremos trabajando de manera activa, buscando soluciones, pero también sin ser ingenuos y teniendo una capacidad de respuesta proporcionada a estas medidas arbitrarias que afectan a nuestro tejido productivo. Este es el enfoque abierto, constructivo pero pragmático que estamos manteniendo en la Comisión Europea y con el respaldo de los Estados miembros. De hecho, la semana que viene volveremos a tener una reunión de ministros de Comercio de la Unión para continuar abordando y adaptando esta estrategia de respuesta de la forma más eficaz y eficiente posible.
Si pasamos ya al ámbito doméstico, al ámbito español, pese al contexto de enormes dificultades, incertidumbres e incógnitas, me gustaría señalar dos buenas noticias a nivel nacional. Por un lado, y como no puede ser de otra manera, me gustaría señalar el buen comportamiento de la economía española. Ha mantenido su dinamismo en los últimos meses; de hecho, a principios de esta semana conocimos los datos de afiliación del mes de abril, que mantienen precisamente ese pulso de crecimiento con la creación de 70 000 empleos en términos desestacionalizados en el mes de abril, 480 000 en los últimos doce meses. Este buen comportamiento permite además anticipar unas perspectivas favorables, lo confirmábamos así en el Gobierno la semana pasada, actualizando nuestro escenario macroeconómico, donde mantuvimos ese crecimiento del 2,6 % para 2025 y de un 2,2 % para 2026. El propio Fondo Monetario Internacional, hace apenas dos semanas, actualizaba al alza sus previsiones para la economía española en este 2025 hasta el 2,5 %, siendo la única economía avanzada para la cual el Fondo Monetario Internacional ha actualizado al alza sus previsiones y siendo, además, la economía avanzada para la cual el Fondo Monetario Internacional tiene unas mayores previsiones: un mayor crecimiento de PIB en este año 2025, como ya fue el caso del año 2024. El hecho de que España esté liderando el crecimiento entre las economías avanzadas desde luego no es una casualidad, es el resultado de un modelo de crecimiento equilibrado, es el resultado de un impulso decidido por modernizar nuestra economía y con una contribución esencial a este impulso modernizador de nuestra apuesta por las energías renovables.
La segunda buena noticia ―más allá de este buen comportamiento, de la resiliencia de la economía española― no es otra que el hecho de que estamos preparados para responder a este conflicto. Pese a tener una menor exposición a nivel agregado a esta perturbación comercial que otros socios, los efectos inevitablemente se van a dejar sentir de forma variable entre empresas, sectores o incluso regiones. Tenemos que cubrir estas necesidades. Y para ello ―y bebiendo, por supuesto, de la experiencia de los últimos años: respuesta a la pandemia, respuesta al impacto de la guerra de Ucrania, a la crisis inflacionaria, respuesta a la dana―, España fue el primer país de la Unión, como he dicho antes, en articular un plan con medidas específicas por un valor inicial de más de 14 000 millones. Lo hicimos en apenas doce horas, tras la rueda de prensa del anuncio de las medidas arancelarias por parte del presidente norteamericano. Ya estaban estas medidas sobre la mesa apenas doce horas después para dar certidumbre precisamente en el apoyo a nuestras empresas, para que empresas, trabajadores y ciudadanos sepan que pueden contar con esta garantía del apoyo incondicional por parte del Gobierno y de acompañamiento frente a una situación particularmente compleja.
Entro ya en el plan, en nuestra respuesta. Déjenme decirles de antemano que estoy convencido de que es el plan que necesitamos, el plan que España necesita, y lo es por tres razones: la primera de ellas es que responde a las necesidades que nos manifiestan las empresas en este momento, la segunda es que bebe del diálogo y de la unidad de acción y la tercera es que es un plan dinámico, está preparado para ir evolucionando conforme la situación lo exija. Déjenme ahora que entre en cada una de estas tres razones de manera escueta.
En primer lugar, como he dicho, es un plan que cubre las necesidades que nos manifiestan las empresas que se están viendo afectadas por este conflicto arancelario. Déjenme aquí que comparta con ustedes algunos resultados de una encuesta que ha lanzado ICEX a las principales empresas exportadoras españolas, donde apunta hacia cuáles son las necesidades de nuestras empresas en esta coyuntura actual. Más de 1150 empresas exportadoras han contestado ya a esta encuesta, con lo cual empieza a ser bastante significativa la respuesta que tenemos y, por lo tanto, también la interpretación de los resultados. Las empresas reflejan dos resultados principales: el primero de ellos es que es necesaria una respuesta que atienda tanto a los elementos de corto plazo como a la adaptación en el medio y largo plazo a un entorno más fragmentado estructuralmente. De hecho, en torno a la mitad de los encuestados prevén un impacto estructural, es decir, a largo plazo un mayor coste derivado de los aranceles impuestos por Estados Unidos. Este shock, según ellas, ha venido para quedarse. Y, de hecho, siete de cada diez empresas nos manifiestan que lo que van a ver a largo plazo es una disminución de su facturación en Estados Unidos.
El segundo elemento importante que sacamos de esta encuesta es que tanto el refuerzo de la presencia internacional como la financiación surgen como dos elementos esenciales para el futuro de las empresas. Ante esta situación, ellas identifican como elementos clave de apoyo, en estos momentos, la búsqueda de clientes en mercados alternativos, la obtención de información, el apoyo en materia de comunicación o marketing y también el acceso a la financiación.
Precisamente, el plan de respuesta que hemos puesto en marcha despliega estas dos dimensiones: instrumentos financieros y comerciales en torno a estos dos ejes de actuación. Por ejemplo, una red de protección y de ayuda inmediata al tejido productivo. Por la experiencia de las crisis pasadas, sabemos —como he dicho anteriormente— que la reacción inmediata de poner a disposición de las empresas la liquidez necesaria en estos primeros momentos es vital. Este elemento preventivo suele ser una de las principales características en el éxito de la respuesta ante crisis. De hecho, por ejemplo, la situación en la que una empresa no puede acceder a corto plazo a liquidez suficiente puede acabar provocando una reacción en cadena en proveedores o en su cadena de valor que acabe transformando un problema de liquidez de corto plazo en un problema estructural, un problema de solvencia, que es mucho más costoso y mucho más difícil de corregir. De ahí la urgencia de actuar en este ámbito y de proveer de esta liquidez, esta financiación, a corto plazo.
En este caso, el plan cuenta, como saben, con una línea de avales ICO de 5000 millones que aprobamos hace ya un mes, mediante este real decreto ley y cuya convalidación buscamos hoy. El plan cuenta también con una línea ICO de 1000 millones de financiación intermediada. Además, cuenta con la financiación del Fondo de Apoyo a la Inversión Industrial Productiva, es decir, hay una especial atención a la industria, que tiene retos estructurales por encima de estos retos asociados al conflicto arancelario. Y este plan cuenta también con los incentivos a la adquisición de vehículos eléctricos y despliegue de infraestructura de recarga, es decir, el Plan MOVES.
Hablábamos antes de lo que nos aporta la experiencia y, en este caso, yo creo que si nos atenemos, por ejemplo, a la experiencia que tenemos en materia del impacto positivo de los avales COVID, no hace falta retrotraerse demasiado, podemos irnos al impacto positivo que tuvieron en la respuesta al COVID, cuando favorecieron el acceso al crédito a 675 000 empresas en sectores variopintos: desde construcción a infraestructuras, turismo o servicios empresariales. Es una medida que nuestras empresas conocen, que nuestras entidades financieras están acostumbradas a repartir de manera granular y que sabemos que ha funcionado con éxito en el pasado reciente.
El primer tramo de 1000 millones de estos avales ICO ya está autorizado mediante acuerdo de Consejo de Ministros y les puedo informar, además, de que el ICO ha cerrado ya el contrato-marco con todas las entidades financieras para activar este instrumento, es decir, hemos seguido trabajando de manera diligente en este último mes. Además, en esta primera pata contamos también con la seguridad que aporta el Mecanismo RED, que también nació del éxito de la respuesta a la pandemia, del éxito de los ERTE, en este caso. Este mecanismo se podrá activar en los sectores más expuestos para aliviar al tejido productivo, para favorecer el mantenimiento del empleo y promover también ―esto es importantísimo― su cualificación en respuesta a las necesidades de los distintos sectores. El mantenimiento del empleo y también la importancia de mantener los centros de producción, de creación de valor en España son y seguirán siendo, en sucesivas capas, elementos esenciales de nuestra respuesta, en línea, además, con la sensibilidad que habéis demostrado muchos de los grupos parlamentarios.
Voy ya con el segundo eje de este plan de respuesta. Más allá de esta red financiera de carácter preventivo, el plan pretende incorporar, tal y como nos exigen las empresas, una visión de medio plazo que fomente precisamente la internacionalización de nuestro tejido productivo, una mayor competitividad y una mayor proyección internacional de nuestras empresas. Tenemos que contar de nuevo con mimbres que sabemos que funcionan y que nos permiten afrontar estos procesos con garantías. En este caso, tenemos instrumentos adicionales como son nuestros seguros de crédito a la exportación, provistos por CESCE, cuya capacidad financiera ampliamos con este real decreto ley. Este real decreto ley sirve también para ampliar el Fondo para la Internacionalización de la Empresa, FIEM, que contará con 220 millones más para apoyar de manera decisiva estos proyectos internacionales de nuestras empresas. Por lo tanto, el real decreto ley en esta segunda pata hoy pretende convalidar instrumentos financieros de más de 2200 millones de euros para acompañar este proceso de internacionalización de las empresas.
Además, en este segundo eje se insertan 5000 millones de euros del plan de recuperación, como saben, para permitir el acceso a estos elementos de financiación, orientados a las necesidades de las empresas más afectadas por el conflicto, para que puedan atender a necesidades de inversión, y asociados a sus necesidades de internacionalización y de redireccionamiento de su producción. Por lo tanto, señorías, estamos ante un plan ambicioso, articulado para estar a disposición de las empresas y trabajadores de manera inmediata, para responder a sus necesidades y que actúa a modo de red de seguridad, y con una hoja de ruta no solo de corto, sino también de medio plazo, para que salgan reforzados de esta compleja situación actual.
El segundo punto que he mencionado anteriormente, más allá de responder a las necesidades que nos están transmitiendo las empresas afectadas en las últimas semanas, es que este plan bebe ―como he dicho anteriormente― del diálogo y de la unidad de acción. Desde el principio, una característica esencial del plan es, efectivamente, que ha sido una herramienta abierta al diálogo con todos: agentes sociales, grupos parlamentarios, empresas, comunidades autónomas. Y desde aquí me gustaría agradecer a todos los grupos parlamentarios su buena disposición, el buen diálogo y el buen trato que hemos tenido en estas últimas semanas y que espero que continúe también en los próximos meses, puesto que, como he dicho muchas veces, esta respuesta va a ser una respuesta continuada en un entorno que sabemos que es complejo, cambiante y dinámico.
Esta respuesta abierta al diálogo es la que hemos tenido en la preparación del real decreto ley y es la que dimos también en la redacción del acuerdo del Consejo de Ministros para la línea de avales ICO, con un contacto continuo con los grupos, con ustedes señorías, que han contribuido a la redacción final de estos documentos. Y en eso seguimos: durante las últimas semanas, hemos seguido trabajando en construir este plan y en hacerlo entre todos. De hecho, espero que en los próximos días presentemos el plan de respuesta de ICEX, que ya anuncié en esta tribuna hace un mes cuando comparecí. Este plan de respuesta es fruto de la colaboración con las comunidades autónomas. Precisamente, como he dicho antes, busca apoyar a las empresas en esta actividad internacional. Déjenme que les dé algo más de detalle con respecto a este plan que, como digo, se está elaborando mano a mano con las comunidades autónomas.
El plan va a proporcionar un acompañamiento personalizado, intensivo, a las empresas que se vean particularmente expuestas, tanto para afianzar su posición en Estados Unidos, que muchas lo están pidiendo, como para buscar mercados alternativos. Además, el plan apuesta por la información pormenorizada, por la inteligencia comercial, que es también lo que están pidiendo nuestras empresas; formación especializada, refuerzo del talento y del posicionamiento que identifique a nuestros productos, a los productos de nuestro país, como productos de elevada calidad y excelencia en su elaboración. Por supuesto, este plan de ICEX busca acompañar de forma personalizada a nuestras pymes ―que son las que más lo necesitan―, ayudándolas en sus decisiones de crecimiento, inversión y apostando por su permanencia y por su inserción en las cadenas de valor globales.
Asimismo, este plan, al haberse elaborado de manera conjunta con las comunidades autónomas —c omo he dicho—, presta especial atención a algunos elementos idiosincráticos particularmente importantes: desde la insularidad o pertenencia a regiones periféricas, como la particular atención a sectores más vulnerables, que han surgido de nuestras conversaciones. Por ejemplo, sectores con inversiones significativas en Estados Unidos, como el de las conservas o congelados, o sectores particularmente afectados, desde máquinas de herramientas, siderurgia, metalurgia o las actividades logísticas portuarias. Es decir, este plan pretende dar respuesta precisamente a esta idiosincrasia de nuestro tejido productivo y hacerlo de manera que vaya alineado con las necesidades que manifiestan nuestras empresas.
Y la tercera dimensión, por la cual considero que estamos poniendo sobre la mesa el plan adecuado para las necesidades de nuestro país, es que es un plan abierto y en construcción. Como ya señalé en su día, este carácter abierto y dinámico es uno de los elementos fundamentales de este plan de respuesta al conflicto arancelario. Hoy traemos —ya lo dije hace un mes— una primera capa de este plan, un punto de partida que es necesario. Lo iremos adaptando, lo iremos complementando —como he dicho antes, en un entorno cambiante, de enorme incertidumbre—, por ejemplo, con actuaciones que nos van pidiendo las empresas y las organizaciones en el marco del diálogo continuo que estamos teniendo con ellas, en los cinco grupos de trabajo que hemos creado de bienes agroalimentarios, bienes de consumo, bienes de equipo y material eléctrico, productos industriales y también química y medicamentos. Pues bien, en ese marco, nos señalan algunas medidas complementarias en las que ya estamos trabajando, algunas de ellas que tienen que ver con el ámbito europeo, por ejemplo, el refuerzo de las medidas de salvaguarda del sector del acero, para evitar elementos tan importantes y tan potencialmente dañinos como la desviación del comercio en el contexto actual, o a nivel doméstico; medidas complementarias, como seguir avanzando en herramientas, en instrumentos y en medidas de apoyo a la competitividad, en este caso a través de la reducción, de la simplificación normativa y la reducción de barreras administrativas. Y todo lo estamos haciendo de la mano de las comunidades autónomas y también de las corporaciones locales en el marco de nuestro Régimen 20, respetando de nuevo las especificidades y las competencias de cada uno en este ámbito.
Cierro ya, señorías, haciendo lo que he hecho al principio: invitando a los grupos a votar a favor y convalidar las medidas de este Real Decreto Ley 4/2025. Les animo, les invito a apoyar estas palancas financieras que ponemos a disposición de nuestras empresas para ayudarlas a hacer frente a un contexto complejo, para dotarlas de más garantías y más certidumbre en este escenario. Como decía, hemos aprovechado la experiencia que nos da la retahíla de crisis a las que hemos ido respondiendo y que hemos ido superando en los últimos años. Y además de votar a favor y convalidar estas medidas, les invito a seguir trabajando de manera conjunta en el desarrollo de las siguientes capas de esta respuesta necesaria ante un entorno complejo, como he dicho, dinámico y cambiante, en la definición de las medidas de apoyo a empresas y trabajadores ante este conflicto arancelario. Como ya saben sus señorías, mi mano está tendida.
Muchas gracias. (Aplausos).