Ricardo Chamorro Delmo
VoxDiputado.Página 109Vídeo
Muchas gracias, señor presidente. Buenas tardes, señorías, señora ministra. Llevamos una mañana bastante intensa hablando de un tema muy grave que pasó el 28 de abril y en el que vamos a insistir, porque durante horas España quedó a oscuras. Lo más dramático de todo este asunto es que hubo muertos. El Grupo Parlamentario VOX, por supuesto, da el pésame a todas las familias afectadas y a todas las víctimas de ese terrible apagón. (Aplausos). Sin electricidad no funciona un hospital, no funciona un ascensor, no funciona una ambulancia, no funciona, en general, España. No hablamos de un corte puntual ni de un error técnico aislado, hablamos de un fallo generalizado, de un colapso energético que ha puesto en jaque la seguridad de millones de ciudadanos españoles. Lo más grave es que este apagón era previsible, según prácticamente todos los técnicos, aunque ustedes insistan en alargar cualquier tipo de explicación.
En 2021, en nuestro grupo parlamentario, en VOX, ya alertamos del riesgo real de apagones. Nos dijeron que era un bulo, que era alarmismo, que era ultraderecha y todas estas cuestiones que no paramos de escuchar de manera absurda; los bulos son los que cuenta el señor presidente, como hemos escuchado esta mañana. En 2023, el propio Gobierno admitió ante Bruselas que los apagones eran un riesgo cierto; de hecho, han planteado también desde Bruselas que había que comprar un kit por si acaso había apagones o problemas a nivel general. Red Eléctrica de España lo reflejó ese mismo año también en sus informes y hace apenas dos meses el Consejo General de Ingenieros Industriales advirtió con claridad que el sistema eléctrico español estaba al límite. Y, mientras tanto, la Estrategia de Seguridad Energética Nacional lleva caducada cinco años; la actual tiene diez años y, por supuesto, ya está obsoleta. Además, es casual también que hace diez años se firmara el Acuerdo de París, impulsado por el Partido Popular, por Arias Cañete, y ratificado en 2017, los mismos años en los que se llevó a cabo esa estrategia de seguridad que no se ha modernizado, a pesar de que el Acuerdo de París planteaba retos climáticos y energéticos para España que hubieran obligado a cambiar el concepto de esa red eléctrica. Aun así, seguimos con la misma estrategia de hace diez años.
El pasado 28 de abril España sufrió el mayor apagón de su historia reciente. En cuestión de minutos, la electricidad desapareció de la mayor parte de nuestro territorio: millones de hogares sin luz, ascensores detenidos, trenes bloqueados, centros sanitarios trabajando a duras penas con sistemas de emergencia, todo se paró, y, lo peor, como he dicho antes, es que hubo muertos. Señora ministra, ¿por qué pasó esto?, ¿por qué el sistema eléctrico de nuestro país es más débil de lo que ustedes nos han querido hacer creer? Este Gobierno ha querido imponer una transición energética a toda velocidad, según todos los indicios, sustituyendo energías estables, como la nuclear o el gas, por otras, como la solar y la eólica, que dependen del tiempo que haga, es decir, del viento, del sol. Pero ese no es el problema en sí, siempre que se haga con inteligencia, que se invierta en la red y que se tenga en cuenta que, evidentemente, esa apuesta necesita una serie de mejoras, una serie de inversiones, una serie de cambios en la red eléctrica. Sin embargo, lo han hecho ustedes todo mal: lo han hecho sin red, sin garantías, sin respaldo. El día del apagón, la mayor parte de la energía que circulaba por la red venía de fuentes inestables, que no pueden responder con rapidez si hay un fallo o un pico de consumo; lo saben todos los técnicos, aquellos con los que hemos podido hablar y aquellos que, además, han hecho declaraciones en los medios de comunicación. Como no había centrales preparadas para compensar ese desequilibrio, el sistema colapsó como una torre de naipes. Lo saben ustedes, aunque no lo quieran admitir.
También se ha agravado un problema que los expertos llaman la curva de pato; es decir, durante el mediodía, cuando más brilla el sol, se genera mucha energía solar que no se consume, pero al caer la tarde, cuando la demanda se dispara, esas plantas solares dejan de producir y no hay otra fuente que cubra ese salto. Esa transición, como digo, mal gestionada, fue una de las causas del colapso y de la caída del sistema eléctrico. Tampoco se han creado sistemas de almacenamiento suficientes, ni interconexiones, ni capacidad de respuesta rápida, simplemente se ha apostado por el marketing verde, pero no por la seguridad del sistema. Es decir, han ofrecido ustedes oportunidades económicas a las eléctricas en renovables con todo este Acuerdo de París, con todo este Pacto Verde, sobre una red que estaba absolutamente obsoleta, y no han hecho ningún tipo de inversión ni han preparado la red precisamente para eso. Las empresas eléctricas ven una oportunidad y se meten en ella. Por tanto, los responsables son ustedes, que son Gobierno y que, además, tenían que haber predicho lo que iba a ocurrir. El apagón del 28 de abril no fue una sorpresa, fue la consecuencia de una cadena de errores, de una política energética que ha sacrificado la estabilidad por el eslogan, por el ecologismo y por el fanatismo climático.
Señora ministra, España no funciona. Lo vimos también en el desastre que tuvimos en Valencia con la dana y también en Letur, en Castilla-La Mancha; lo vimos con los mineros muertos en Asturias, que trabajaban en una mina sin licencia, pero que recibía subvenciones de su ministerio; lo vimos y lo vemos en cada rincón del país, cada día, donde lo básico ha dejado de funcionar; lo vimos también el lunes con ese problema que tuvimos en la red ferroviaria, con 10 000 clientes de Renfe y de otras compañías ferroviarias tirados por las estaciones de toda España. Y mientras todo eso ocurre, el Gobierno sigue adelante con su agenda ideológica, una agenda que no responde a las necesidades reales de los españoles, sino a las exigencias de ese ecologismo dogmático, de ese fanatismo climático, elitista y profundamente irresponsable por parte de esa Bruselas de socialistas y populares, que son los que han planteado toda esta estrategia, sin invertir, como digo, ni en la red ni en la seguridad de los españoles y de los europeos. Y lo hacen, además, desde instituciones que han colonizado, ocupadas por comisarios políticos, no por profesionales, no por técnicos. ¿Dónde están los técnicos independientes? ¿Dónde están los servidores públicos? Todo lo han convertido ustedes en propaganda, todo, y en muchas ocasiones, además, con la complicidad, tristemente, del Partido Popular. Hasta el presidente Sánchez, en plena crisis, tuvo el cinismo de afirmar que las nucleares fueron un problema porque estaban apagadas; lo que no dijo es por qué estaban apagadas.
Por otra parte, si fue difícil la reposición del sistema eléctrico ―se tuvo que hacer por gas y por las centrales hidráulicas―, fue porque estaban apagadas las centrales y volver a ponerlas en funcionamiento es bastante complicado. Además, estaban apagadas, señora ministra, porque ustedes las han arruinado desde el punto de vista fiscal; bueno, no las han arruinado, sino que las eléctricas quieren cerrar las nucleares porque, con tantos impuestos que les han puesto ustedes, no tienen ningún tipo de viabilidad. Hoy, una central nuclear paga 28 euros el megavatio hora en impuestos y tasas, mientras el precio de la electricidad en el mercado, por ejemplo, ese día, fue de 18 euros el megavatio hora. Producir energía nuclear es más caro que no hacerlo. Por lo tanto, el resultado es que las centrales cierran, o paran, y las empresas eléctricas, evidentemente, no quieren mantenerlas por ese coste fiscal que les digo; por lo tanto, la red queda expuesta, como ocurrió ese día en el que hubo ese colapso. El señor presidente del Gobierno se ha llenado la boca diciendo: es que las eléctricas no lo piden. ¿Cómo lo van a pedir si tienen unos impuestos que hacen inviable cualquier tipo de inversión en nuclear?
Es verdad que durante la legislatura ustedes han subido los impuestos un 70 % a las nucleares, pero no solo el Partido Socialista Obrero Español, también el Partido Popular los subió antes un 90 %, es decir, los duplicó. Hoy, ambos, Partido Popular y Partido Socialista, son responsables de que la energía firme, como la nuclear, haya desaparecido del sistema; se puede tirar del gas, se tiró de la energía hidráulica, de los saltos de agua para recuperar el sistema el otro día, el 28 de abril, pero la nuclear, ustedes dos, se la han cargado.
Después del apagón, su Gobierno presumió de que Francia y Marruecos nos salvaron, pero, claro, nos salvaron con las energías que ustedes demonizan, con la nuclear francesa y con el carbón marroquí, con las térmicas. Es decir, nos salvó lo que ustedes quieren destruir. ¿No es hora de reaccionar ante el fracaso del modelo energético que han planteado ustedes? Piensen un poco, reaccionen, reflexionen. No se dediquen ustedes solamente al marketing verde para hacer la pelota ―digamos― a las élites de Bruselas y decir «somos los primeros». Piensen ustedes en los españoles, no en las élites de Bruselas. (Aplausos).
Y la siguiente crisis ya está servida. Será por el agua y también tendrá nombre y apellidos, que será el Partido Socialista Obrero Español. España tampoco debería tener problemas de abastecimiento de agua ni de agua para el regadío, porque nuestros ríos aportan más de 105 000 hectómetros cúbicos anuales. El consumo del regadío y de la industria es de 21 500 ―añádase el Tratado de la Albufeira y los caudales ecológicos― y, aun así, nos sobrarían 42 500 hectómetros cúbicos al año, es decir, el doble de lo que consumimos. Pero ustedes permiten que esa agua se pierda también en el mar, en lugar de almacenarla, de construir infraestructuras, de impedir tragedias que han ocurrido con estos desastres ecológicos, que además eran previsibles, porque siempre ha habido riadas en la zona de Levante. Podían ustedes hacer esas infraestructuras para canalizarla, poner al servicio del campo español también esa agua a nivel de regadío. Pero, como si no fuera suficiente, últimamente han cambiado, unilateralmente además, las reglas del trasvase Tajo-Segura, condenando el regadío de Levante. Ayer todo el Levante estaba en pie de guerra: agricultores, cooperativas, familias enteras… y con razón, porque ustedes han declarado la guerra al regadío, han declarado la guerra a la agricultura, en una zona de Levante donde había rentabilidad, donde éramos líderes en exportación hortofrutícola, porque parece ser que ustedes odian lo que representa el arraigo, el esfuerzo y la soberanía alimentaria. Y dicen ustedes que impulsan la estrategia del reto demográfico.
En VOX, lo decimos alto y claro, no vamos a permitir que destruyan ni el regadío ni la energía ni la economía nacional.