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Sin adjetivos

Pleno del 7 de mayo de 2025

Solicitud de comparecencia urgente del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara, para informar sobre el Plan de Seguridad y Defensa aprobado en el Consejo de Ministros del día 22/04/2025, que supone un incremento de gasto en defensa de 10.471 millones de euros, con el fin de alcanzar el 2% del PIB en el año 2025, y que en ausencia de Presupuestos Generales del Estado, requiere una votación previa del Congreso de los Diputados.

Comparecencia del Gobierno ante el Pleno.. Autor: Tellado Filgueira, Miguel (GP) y 130 Diputados. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 112.

Se debatió junto con

  • Solicitud de comparecencia urgente del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara, para rendir cuentas sobre las causas y consecuencias de la crisis eléctrica nacional del día 28/04/2025, de todas las actuaciones e inacciones del Gobierno, de las medidas adoptadas, o no, para impedir un apagón y, posteriormente para proteger a los ciudadanos, las empresas y la seguridad nacional, y de los planes puestos en marcha para evitar que semejante colapso vuelva a repetirse.
  • Solicitud de comparecencia, a petición propia, del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara, para informar de la acción del Gobierno ante la crisis energética que tuvo lugar el día 28/04/2025.
  • Solicitud de comparecencia, a petición propia, del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara, para informar sobre las medidas que el Ejecutivo va a adoptar para responder a las nuevas necesidades de seguridad y defensa de la Unión Europea.
  • ¿Cree que España merece la agonía de su desgobierno?
  • ¿Considera oportuno perfeccionar el control jurisdiccional del Tribunal Constitucional para garantizar los acuerdos de las Comisiones Mixtas de Transferencias y Juntas de Seguridad?
  • Solicitud de comparecencia del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara, para informar del origen del gran apagón producido el día 28/04/2025 y la gestión realizada por el Gobierno al respecto.
  • ¿Cuándo va a reconocer que su gestión es nefasta para Navarra y España?

ImpuestosEnergía y climaDefensa y exteriorModelo territorialJusticia y corrupción

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 7Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Buenos días, señoras y señores diputados. También doy los buenos días a los medios de comunicación y a los ciudadanos que sigan esta comparecencia por las redes sociales y por los distintos medios de comunicación.

Como bien ha dicho la presidenta, comparezco ante ustedes para compartir información, también ideas, sobre dos cuestiones que son distintas, pero que están vinculadas tanto por la actualidad como por su naturaleza. Estamos hablando del Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, que, como saben, el Gobierno aprobó en un reciente Consejo de Ministros y enviamos a Bruselas el pasado 23 de abril, y también estamos hablando de la crisis eléctrica que afectó a la península ibérica una semana más tarde. Si les parece, empezaré transmitiéndoles con absoluta transparencia lo que sabemos, por el momento, del corte de suministro eléctrico que sufrimos el pasado 28 de abril.

Como saben, el 28 de abril, en concreto a las doce y treinta y tres minutos de la mañana, se produjo una concatenación de anomalías que en pocos segundos desestabilizó nuestro sistema eléctrico y provocó un corte masivo de suministro. La información técnica preliminar nos dice que primero se registró una perturbación en el sur de España, que podría haber generado esa pérdida de generación, y que pocos segundos después se dieron otras dos más, esta vez en la zona sudoeste de nuestro país. El sistema logró superar esas dos primeras perturbaciones ―creo que es muy importante recordar esto―, pero evidentemente no pudo contener la tercera, que se fue extendiendo por el sistema eléctrico peninsular, pese al aporte extra de la potencia a través de la interconexión, en particular con Francia, y pese a la intervención de los llamados, como dicen los técnicos, relés de deslastre de demanda. ¿Qué es el relé de deslastre de demanda? Para que los ciudadanos se hagan una idea, estos relés son unos mecanismos de seguridad similares a los plomos que tenemos en nuestras casas. Están diseñados precisamente para eso, para evitar daños permanentes en la red mediante una reducción abrupta de ese suministro. La activación de estos cortafuegos evitó ―y esto también es importante recordarlo para demostrar la resiliencia y la robustez de nuestro sistema de distribución eléctrica― que se produjeran pérdidas estructurales en el sistema y facilitó la posterior reposición. Desgraciadamente, lo que no impidió fue que el sistema se fuese a cero, que es lo que ocurrió el pasado 28 de abril.

Instantes después de que se produjese ese apagón, las instituciones competentes activamos todos nuestros protocolos de emergencia. Los operadores privados, es decir, las empresas energéticas, se centraron, ¿en qué?: en reenergizar la red para restablecer el suministro, una operación que es sumamente compleja ―en otros países que han afrontado este tipo de apagones ha durado días― y también muy delicada y, además, nunca se había hecho a la escala y a la velocidad que se hizo en nuestro país. ¿Cómo se llevó a cabo? Se llevó a cabo mediante la reactivación secuencial de las interconexiones eléctricas que tenemos con Francia, también con Marruecos, con las centrales hidroeléctricas y con el ciclo combinado en toda la península ibérica. Mientras, el Ejecutivo y el resto de Administraciones públicas nos centramos en asistir a la población y en mantener o recuperar el funcionamiento de los servicios públicos afectados por este corte de suministro; labores que fueron orquestadas por el Consejo de Seguridad Nacional y que se llevaron a cabo en buena coordinación con la amplia mayoría de los Gobiernos autonómicos de nuestro país, también con la amplia mayoría de ciudades de nuestro país, a quienes, de nuevo, quiero agradecer públicamente su trabajo, su lealtad y su cooperación en esos momentos tan críticos. (Aplausos).

Como se pueden imaginar, mantuvimos un contacto permanente con los líderes de la Comisión Europea, también con la OTAN, con Francia, con Portugal y con Marruecos, así como con todos los presidentes y presidentas autonómicos, de distinta orientación política, y evidentemente también con sus señorías, con los representantes de los grupos parlamentarios, al menos con la amplia mayoría de los grupos parlamentarios que están aquí presentes. Además, nos reunimos en tres ocasiones con los equipos técnicos de la empresa Red Eléctrica y con los representantes de las energéticas, y celebramos seis reuniones del Consejo de Seguridad Nacional en poco más de cuarenta y ocho horas.

Señorías, es evidente que fueron muchos los bancos, el tejido productivo, los negocios y los supermercados que tuvieron que cerrar como consecuencia de este apagón cuando se produjo el corte de suministro, pero también la buena noticia es que los servicios públicos, como los hospitales, los centros de salud y las residencias para mayores, continuaron funcionando sin grandes incidencias durante todo el día, gracias precisamente a sus sistemas de generación autónoma. En las escuelas, sin ir más lejos, las clases se mantuvieron hasta que se garantizó la recogida segura de los menores por parte de sus familiares. Y en las calles, el buen hacer de conductores, policías nacionales, guardias civiles, policías municipales y policías autonómicas permitió gestionar las retenciones y la falta de señalización sin apenas incidentes. Todos los semáforos y radares del país se apagaron de golpe y, aun así, ese día hubo un 24 % menos de siniestros en nuestras carreteras que el lunes de la semana anterior. (Rumores).

Los tráficos marítimo y aéreo también supieron capear bien la crisis. Los puertos operaron con normalidad, afortunadamente, y solo se cancelaron, fíjense, 460 de los más de 6200 vuelos que estaban programados para esa jornada del 28 de abril, apenas un 7 %, en uno de los países con más tráfico aéreo del mundo por el turismo internacional que tenemos. Como es lógico, y lo vimos además a través de los medios de comunicación, fueron las redes ferroviarias donde se produjeron los mayores problemas. En concreto, 116 trenes se quedaron parados en mitad del campo y 35 000 viajeras y viajeros tuvieron que ser evacuados, y muchos de ellos fueron auxiliados incluso por los vecinos de los mismos pueblos. Quiero poner en valor el trabajo de vecinos y vecinas de pueblos como Alcanadre, Flix, Hornachuelos, Malagón, Mesas de Guadalora o Tocón. Señorías, me gustaría que el nombre de estas localidades quedara recogido en el Diario de Sesiones como evidencia histórica de que la mal llamada España vaciada está en realidad llena de personas solidarias y generosas. (Aplausos).

En todo caso, señorías, cinco horas después, tan solo cinco horas después de la caída del suministro este se había reestablecido en áreas tan importantes para nuestro país como Aragón, Cataluña, País Vasco, Galicia, La Rioja, Asturias, Navarra, Castilla y León, Extremadura y Andalucía. (Rumores). A las siete y media de la tarde casi la mitad de las subestaciones de la red de transporte peninsular ya tenían tensión y se había recuperado más de una quinta parte de la potencia. A las 22:45, es decir, a las once menos cuarto de la noche, se había restituido más del 50 % del suministro y a las seis de la mañana del día siguiente, del 29 de abril, se alcanzó el 99,5 %. A esa misma hora, a las seis de la mañana, del día siguiente, del 29 de abril, la telefonía móvil y la fibra óptica ya operaban al 90 % y, en consecuencia, la práctica totalidad de los negocios se disponían de nuevo a abrir sus puertas y, afortunadamente, la mayoría de los ciudadanos se preparaban para recuperar su vida cotidiana, algo que se logró de forma plena a las cuatro y media de la tarde de ese 29 de abril, cuando todos los trenes del país volvieron a circular con absoluta normalidad. (Rumores).

Señorías, como ven, nuestros servicios públicos, las empresas, los empresarios, las empresarias, los trabajadores y trabajadoras estuvieron una vez más a la altura de las circunstancias, como también lo estuvieron nuestros servidores públicos y el conjunto de la ciudadanía española. Es cierto que en las series de ciencia ficción de Netflix nos habían contado que bastaría un apagón para que el civismo se esfumara y el orden social entrara en colapso. (Rumores). Quizás sea verdad en otros países, pero afortunadamente no ha sido así en el caso de España. En España ocurrió todo lo contrario: los españoles y españolas sacaron lo mejor de sí mismos durante las horas de corte de suministro. (Rumores). La gente circuló con prudencia, ayudó a sus vecinos y vecinas, se reunió con sus familiares y con sus amigos, y en nuestras calles se mantuvo un clima de seguridad y de confianza. Tanto es así, señorías, que el número de delitos reportados en los primeros tres días de la semana pasada fueron un 50 % inferior a los de la semana anterior. (Aplausos.―Rumores). Es decir, señorías, sea cual sea la adversidad, nuestros conciudadanos siempre responden de manera unida, dando un ejemplo no solamente al conjunto de la sociedad y, en particular, a los representantes políticos, sino también al mundo. (Rumores). Lo hicieron durante la pandemia, en la respuesta solidaria a la dana de Valencia, ante la invasión de Ucrania y también la derivada energética de esa invasión, y frente a la guerra comercial que ahora mismo estamos padeciendo en Europa y en el mundo como consecuencia de las acciones unilaterales al otro lado del Atlántico, y de nuevo lo ha vuelto a hacer el día del corte de suministro.

Señorías, yo estoy convencido de que muy pocas sociedades hubieran respondido mejor que la nuestra a esta situación. Por tanto, sobre todo a los ciudadanos, además de darles las gracias, les quiero reiterar una convicción, y es que España es un país extraordinario. (Aplausos). Por eso quiero dar las gracias al conjunto de la ciudadanía y, en particular, a todos los empresarios, trabajadores y servidores públicos, hombres y mujeres, que una vez más dieron lo mejor de sí mismos. Frente a la visión apocalíptica ―que la hubo y estoy convencido de que vamos a poder debatir a lo largo y ancho de este día sobre ello― y también la visión catastrofista de los que nunca creen en España, la sociedad española demostró, otra vez más, su grandeza.

Además, señorías, gracias a todo lo anterior ―la recuperación rápida, el comportamiento calmo y también solidario de la ciudadanía española en cualquiera de los ámbitos en que desempeñaron su día a día en ese momento tan crítico―, el impacto económico del apagón fue limitado. Señorías, el 28 de abril ―lo dijo el ministro de Economía, Carlos Cuerpo― las compras cayeron en 415 millones de euros respecto a un lunes habitual. Estos datos no me los invento, son datos de Redsys. (Risas). Repito, 415 millones de euros. (Rumores). Yo sé que hay grupos parlamentarios a los que los datos les dan igual. (Aplausos). Vamos a verlo, sin duda alguna, a lo largo de este debate, pero ya entraremos en ello. Hablamos de 415 millones de euros, según los datos de Redsys. Sin embargo, y esto creo que es lo importante, en los días posteriores el consumo repuntó con fuerza, siendo muy superior al de un martes y un miércoles normal. (Rumores). ¿Qué quiero decir con eso? (Un señor diputado: A ver). Que en solo dos días más de tres cuartas partes de la caída del consumo sufrida ese lunes 28 de abril ya se había recuperado completamente.

Señorías, dice el refranero universal que la verdadera fortaleza no está en no caer, sino en saber levantarse cada vez que caemos. (Rumores). El sistema eléctrico español no se había caído a escala nacional nunca. En todo caso, a lo largo de los últimos cincuenta años se han sufrido apagones masivos en muchos países altamente desarrollados, como puedan ser Estados Unidos o Canadá, y también en otros países como Chile, Croacia, Italia, Islandia o Nueva Zelanda. (Rumores). En España, insisto, nunca había pasado. Es verdad que había ocurrido en determinadas localidades o en determinados territorios, pero es cierto que nunca lo había hecho a nivel estatal. Y es así porque tenemos uno de los sistemas más seguros y garantistas del mundo (risas), y tenemos que reconocerlo y reivindicarlo. De hecho, señorías, la rápida recuperación del suministro eléctrico es la prueba misma de la fortaleza del sistema, hecho que además ha sido reconocido por los propios reguladores europeos. Aun así, lo que nos dicen los expertos es que evidentemente el riesgo cero no existe y que los sistemas alguna vez fallan. Por eso nuestra prioridad, la del Ejecutivo, es averiguar qué sucedió y poder plantear las medidas para que esto no vuelva a ocurrir.

Como saben, ese mismo martes, 29 de abril, el Gobierno pidió a la empresa Red Eléctrica y al resto de empresas energéticas que llevaran a cabo un examen exhaustivo de lo que llaman los técnicos sus telemetrías, examen cuyos resultados ya estamos recibiendo y analizando en el Gobierno. Al mismo tiempo, pusimos en marcha un comité de análisis técnico, liderado por la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, en el que participan varios organismos competentes, entre ellos, por ejemplo, la CNMC, que evidentemente emitirá su informe. Este comité —‌para que lo sepan los ciudadanos y ciudadanas y, por supuesto, también sus señorías— consta de dos grupos de trabajo: el primero, dedicado a la ciberseguridad y, el segundo, a examinar la operación desde el punto de vista eléctrico. Además, ¿qué hemos hecho? Hemos solicitado al Grupo Europeo de Coordinación de Electricidad, que depende de la Comisión Europea y también de los reguladores independientes, que elabore un informe independiente de Bruselas, que será redactado por un panel de expertos independientes. Es verdad que los plazos de la comisión son mucho más largos, mucho más extensos que los nuestros; estamos hablando de que será a partir de seis meses cuando empecemos a conocer algunos de los detalles de este informe. En todo caso, señorías, nosotros estamos trabajando ya en ese informe con absoluta rigurosidad, cautela, prudencia y también absoluta transparencia. Y, además, como saben ustedes, en un Estado social y democrático de derecho como el nuestro la Audiencia Nacional ha abierto una causa para investigar el origen del apagón, depurar responsabilidades y, lógicamente, el Gobierno de España colaborará con la Audiencia Nacional en esta cuestión.

Yo sé, señorías, y el Gobierno sabe y es plenamente consciente de que los ciudadanos quieren saber qué sucedió, y quiero transmitirles que el Gobierno, también. Por eso se está trabajando, como he dicho antes, con prudencia, rigor, transparencia y en colaboración con aquellas empresas energéticas y operadores desde la misma mañana del incidente. Todos los actores involucrados en el sistema eléctrico están colaborando, y eso quiero también agradecerlo, para esclarecer qué provocó esas tres oscilaciones de las que he hablado y determinar si fueron fenómenos independientes o, efectivamente, estaban relacionados. Y puedo asegurarles, señorías, que todo lo que descubramos desde el punto de vista de la comisión técnica de análisis se va a hacer público, con absoluta transparencia.

Pero también tengo que decirles, señorías, y creo que además es de puro sentido común y lo entenderán aquellos ciudadanos y ciudadanas que estén siguiendo esta comparecencia, que el proceso va a llevar su tiempo, porque para hacerlo habrá que examinar, para que nos hagamos una idea, de forma minuciosa unos 756 millones de datos, que son los valores que generaron las 4200 plantas del sistema entre las 12:15 y las 12:35 del 28 de abril; es decir, 756 millones de datos que tenemos que investigar de manera escrupulosa, que generaron las 4200 plantas del sistema entre las 12:15 y las 12:35 del 28 de abril.

Por tanto, señorías, nosotros lo que no vamos a hacer es cerrar ningún debate en falso. No vamos a precipitarnos en las conclusiones precisamente porque queremos resolver el problema y queremos anticipar cualquiera de las vulnerabilidades que haya podido sufrir el sistema. No vamos a trabajar en conclusiones superficiales o incluso interesadas, como estamos viendo por parte de algunas de sus señorías y también de grupos de interés en los medios de comunicación. Nosotros lo que vamos a hacer es llegar al fondo del asunto porque queremos asumir esas responsabilidades políticas, exigirlas también y, sobre todo, porque queremos usar esta experiencia para mejorar y hacer de nuestro sistema eléctrico un sistema aún más fiable de lo que es hoy. (Aplausos). En cada crisis, señorías —‌y ya llevamos unas cuantas—, hay un aprendizaje valioso y debemos aprovechar que ese aprendizaje valioso se pueda materializar en políticas concretas para el bienestar y la seguridad de nuestros conciudadanos.

Pero, insisto, y es lo que quisiera trasladar a sus señorías y también a los ciudadanos, para hacer bien su trabajo los técnicos necesitarán el tiempo que requieran, y nuestra responsabilidad, la del Gobierno de España, es dárselo, respetar la complejidad del asunto, que lo tiene, señorías, y no aprovechar este tiempo de investigación y análisis para generar ruido o para escorar ciertos debates de forma interesada, como ya están haciendo algunos. No deja de ser paradójico —‌se lo planteo a los ciudadanos que estén siguiendo esta comparecencia y también a sus señorías— que los mismos que acusan al Ejecutivo de no haber dado aún ninguna información sobre el apagón llevan días recomendando una solución. Una solución ―insisto, una solución― que consiste, ¡qué casualidad!, en su agenda ideológica y en los intereses de algunas empresas energéticas que tienen propiedad en las centrales nucleares. (Aplausos). No presentan datos, no esperemos datos ni pruebas (rumores), solo pontifican con la certeza de quienes no entienden nada o de quienes no quieren entender, porque no les interesa entender, porque han vendido su espíritu crítico a un buen pagador.

Y a este respecto, me gustaría recomendar algo a la ciudadanía en este debate que vamos a tener hoy y también en los debates que vamos a tener a lo largo de las próximas semanas hasta que sepamos exactamente qué sucedió ese 28 de abril, y es que desconfíen de quienes les dicen que esto va de renovables o de nucleares porque no es así. (Protestas.—Aplausos). Hoy quisiera decirles a los ciudadanos para su tranquilidad, también a sus señorías y a aquellos que quieran escuchar, evidentemente, y dar peso específico a los datos y a la evidencia empírica, que no hay ninguna evidencia empírica que nos diga que el incidente fuera provocado por un exceso de renovables o por la falta de centrales nucleares en España. De hecho, conviene saber, y es lo que quisiera trasladarles, que el lunes 28 de abril, el día de autos, nuestro sistema eléctrico estaba operando con niveles de renovables inferiores a los que se habían producido en muchísimos días anteriores. Me temo, por tanto, señorías, que el asunto es un poco más complejo, que no es blanco o negro, es un poco más complejo, por no decir mucho más complejo, y que vincular este apagón al debate de las nucleares, a mi juicio, a juicio del Gobierno de España, no solamente es irresponsable, sino que además es una gigantesca manipulación. ¿Por qué? Primero, porque gracias a las innovaciones que habrán escuchado decir en los medios de comunicación a muchísimos técnicos, la electrónica de potencia permite que las renovables puedan cumplir el mismo papel en la generación de inercia y mantenimiento de la tensión que el resto de las energías síncronas, que son aquellas que producen electricidad mediante la rotación de turbinas. De hecho, para que nos hagamos una idea, señorías, con datos específicos, el 50 % de las plantas fotovoltaicas de nuestro país ya incorporan esta tecnología y van a poder contribuir a la estabilidad del sistema tan pronto como la CNMC culmine la regulación y sean habilitadas por Red Eléctrica. La clave, por tanto, es apostar por ellas y que los operadores privados hagan las inversiones necesarias.

En segundo lugar, porque, entrando de lleno en el debate sobre la energía nuclear, si nos atenemos a los hechos de esos pasados 28 y 29 de abril, la energía nuclear ha demostrado no ser ―insisto, no ser― una solución efectiva en situaciones como las que vivimos el pasado 28 de abril. De hecho, señorías, las centrales nucleares tuvieron que pararse, y quiero compartir con los ciudadanos y ciudadanas, y también con sus señorías, el siguiente dato: antes de las 12:33 del 28 de abril, que fue el momento del suministro eléctrico absolutamente cortado, la nuclear aportaba al sistema 3000 megavatios y tras el incidente la nuclear cayó a cero. (Rumores). ¿Para evitar qué? El sobrecalentamiento de las centrales nucleares, de sus núcleos. Y añado, para tranquilidad de los ciudadanos, que las nucleares tampoco contribuyeron a la recuperación del suministro eléctrico porque, de hecho, hasta las 3:15 de la madrugada del 29 de abril, fecha en la cual el suministro eléctrico ya había recuperado más del 60 % de su capacidad, hasta las tres y cuarto de esa madrugada del 29 de abril el parque nuclear no desactivó sus protocolos de emergencia. ¿Se imaginan ustedes lo que estaría diciendo la oposición si en lugar de horas hubieran sido días para la recuperación del total del suministro eléctrico en la península ibérica? (Aplausos). Señorías, no fueron las centrales nucleares, fueron las centrales de ciclo combinado y las interconexiones con Francia y Marruecos y las presas hidroeléctricas las que permitieron esta pronta recuperación en esos primeros instantes. (Rumores). Y, señorías, estas afirmaciones que hago no son ideológicas, son científicas. (Varias señoras y señores diputados: ¡Nooo!). Son científicas. Son científicas. (Aplausos). Son científicas y se pueden demostrar.

Es verdad ―y lo vamos a ver hoy aquí en el debate― que la oposición de los señores Feijóo y Abascal intenta proyectar al Gobierno como un ultra antinuclear ―podemos llamarlo así―, pero es importante que los ciudadanos y ciudadanas sepan al respecto la verdad, y la verdad es que la posición del Gobierno de España en esta materia es muy racional y muy razonable. Lo es, y no ha cambiado en estos últimos siete años, señorías.

Fíjense, para su información. En 2019, las grandes empresas energéticas, que son propietarias de estos núcleos, de estas centrales nucleares, pactaron entre ellas mismas ―no el Gobierno de España, entre ellas mismas― un calendario de cierre para las centrales nucleares que aún estaban operativas, un calendario de cierre que se iba a iniciar en el año 2027 y que iba a prolongarse hasta el año 2035. El Gobierno, lógicamente, apoya su decisión y desde entonces hemos dicho siempre lo mismo: si las empresas acuerdan entre ellas otro calendario distinto que prorrogue la vida de estas centrales nucleares más allá del año 2027, nosotros les escucharemos, como escuchamos a todos los sectores, porque somos un Gobierno dialogante. (Risas). Ahora bien, señorías, lo haremos siempre y cuando se cumplan tres requisitos que, a mi juicio, son de absoluto sentido común. El primero de ellos, que esa prórroga garantice la seguridad de los ciudadanos. Creo que podemos estar todos de acuerdo, ¿o no, señorías? Segundo, que sea económicamente viable. Es decir, que no sea a costa del bolsillo del contribuyente, sino a costa del bolsillo, por cierto, de los ultrarricos que presiden esas grandes energéticas, que son propietarios de las centrales nucleares. (Aplausos). Creo que podemos estar también de acuerdo. Y tercero, que la medida sea conveniente para garantizar la seguridad del suministro eléctrico. Son tres criterios que me parecen absolutamente de sentido común. Ya me dirán lo ideológico que es esto. Uno, seguridad ciudadana; dos, seguridad en el suministro eléctrico; y tres, que lo paguen las empresas, no el contribuyente pagando más factura de la luz. (Rumores).

En todo caso, señorías, la realidad ―y también se lo quiero decir a los ciudadanos― es que en este momento, por mucho que escuchen a los medios de comunicación y las declaraciones que vamos a escuchar en esta tribuna, estamos muy lejos de que esos tres requisitos se cumplan. De hecho, en primer lugar, quiero decirles que ninguna de esas empresas ha solicitado formalmente que se prorrogue el calendario de cierre. Insisto, ninguna de esas empresas ha solicitado formalmente que se prorrogue el calendario de cierre. Ninguna. Por tanto, ni el Consejo de Seguridad Nuclear ni el operador del sistema han realizado los informes preceptivos sobre la idoneidad de la medida. Es que no hay ninguna que lo haya hecho, señorías. Las propias empresas todavía dicen que están estudiando si tiene sentido hacerlo, lo que demuestra que la cuestión no es tan evidente como algunos lobistas amateurs que tenemos en estas Cortes Generales quieren proyectar, sobre todo cuando se tiene en cuenta que estas tecnologías son mucho menos competitivas que las energías renovables. Lo son. De hecho, ¿qué ocurre cuando aquellos grupos parlamentarios dicen, por ejemplo, en el debate de aranceles con el ministro Cuerpo: no queremos apoyar las medidas contra los aranceles de Estados Unidos? Las dos primeras medidas son: uno, prolongar la vida de las centrales nucleares; y dos, rebajar el impuesto a la generación eléctrica y también de Enresa. Yo no sé en miles de millones, señorías, cuánto supone esto de pérdida de recaudación, pero una cosa y la otra van juntas, porque lo que quieren estas grandes empresas propietarias de las centrales nucleares es que sea la clase media y trabajadora y no ellos quien pague el coste de prolongar la vida de estas centrales nucleares. (Aplausos).

Pero el debate tiene mucha más sustancia. El debate tiene mucha más sustancia, porque los mismos Gobiernos autonómicos que exigen que las centrales ubicadas en su territorio se mantengan operativas miran hacia otro lado cuando se les pregunta si estarían dispuestas a pagar la factura o si estarían dispuestas a localizar un cementerio nuclear en su territorio. Y los mismos que se muestran partidarios de prorrogar el cierre de las nucleares, como he dicho antes, omiten deliberadamente la cara B de esa propuesta, que es exigir una bajada sustantiva del impuesto energético y de la tasa Enresa. Es decir, que lo paguen no los grandes empresarios, sino los consumidores. Además, con un coste de oportunidad bien importante de merma de recaudación de los ingresos públicos que podría afectar, efectivamente, a políticas públicas muy importantes para este país, como pueden ser, por ejemplo, la política social o la política educativa.

Esta es parte de la realidad que se oculta tras este debate deliberado e interesado por parte no solamente de los lobistas legítimos que hay fuera de estas Cortes Generales y que defienden los intereses de las grandes empresas energéticas propietarias de estas centrales nucleares, sino también de los lobistas políticos que tenemos en estas Cortes Generales, y vamos a tener algunos que otros ejemplos interesantes a lo largo de esta sesión del Congreso.

En todo caso, señorías, lo cierto es que en la actualidad no hay un solo estudio serio ―insisto, ni un solo estudio serio― que diga que las nucleares son imprescindibles en España. Puede que lo sea en otros países. (Risas). Sí, sí, puede que lo sea en otros países, por sus realidades climáticas, por su geografía o, efectivamente, por sus cuestiones y condiciones sociales, muy distintas a las nuestras, pero aquí, en España, el futuro de la energía reside en otras fuentes, afortunadamente: en la hidroeléctrica, en la solar, en la eólica y en el hidrógeno verde. Y esto no lo dice el Partido Socialista Obrero Español o sus señorías de SUMAR. Tampoco lo dice SUMAR, si me permiten que hable en su nombre, aunque sea en esta única cuestión. Lo dice una amplísima mayoría de expertos y de expertas. (Risas). Lo dice la propia Unión Europea. Ayer mismo veíamos lo que decía el comisario de Energía. Lo dicen los propios mercados. Lo dicen los propios inversores extranjeros, que, por cierto, no son comunistas, créanme, y están apostando masivamente en nuestro país por esas fuentes y no por otras. Y a mí me parece, señorías, que esta consideración es esencial para el debate que vamos a tener hoy en el hemiciclo. Este Gobierno de coalición progresista, señorías, apoya las energías limpias no por ideología o por oscuros intereses económicos; lo hace porque sabe que el futuro energético de España o es verde o no será. (Aplausos).

En este momento, después de lo sucedido, y después de lo escuchado y de lo que vamos a escuchar, creo que es importante poner las cosas en su sitio. Cuando nosotros llegamos al Gobierno en el año 2018, nuestro país tenía un modelo energético absolutamente obsoleto, poco competitivo ―no hacía falta más que hablar con las empresas, no digo las grandes, las pequeñas y medianas empresas, para saber cuál era la factura energética que pagaban en sus presupuestos anuales―, altamente contaminante y muy injusto, porque ese mercado energético estaba absolutamente dominado por una serie de nombres y apellidos concretos. Era un modelo que gravaba fiscalmente al sol, señorías, un modelo que volcaba a la atmósfera millones y millones de toneladas de gases de efecto invernadero y que descansaba principalmente en el consumo de unos hidrocarburos ―aquellos que hablan de soberanía nacional― que teníamos que importar del exterior, gastándonos, señorías, anualmente la friolera de 42 500 millones de euros cada año. Repito la cifra: 42 500 millones de euros cada año de transferencia de riqueza de España a los países productores del petróleo y del gas. Es decir, para que los ciudadanos se hagan una idea, estamos hablando de que esos 42 500 millones de euros de transferencia de riqueza a terceros países anual, con ese sistema que puso en pie una Administración conservadora, estábamos gastando el doble de lo que gastamos en prestaciones por desempleo y ocho veces más de lo que gastamos en educación. Imagínense ustedes el coste de oportunidad que esto representa para el bienestar, la prosperidad y el progreso de nuestro país.

Aquel modelo energético generaba tres efectos terribles para España que quisiera compartir con ustedes y con los ciudadanos. En primer lugar, nos hacía extraordinariamente vulnerables y dependientes del contexto internacional. En segundo lugar, causaba un inmenso impacto ambiental. Habrá grupos parlamentarios que no presten atención a esto, que no crean en la evidencia científica de la emergencia climática, pero este Gobierno sí cree en el asesoramiento técnico y en la evidencia científica y, por tanto, sí presta atención a lo que dicen las alarmas sobre la emergencia climática. Y, finalmente, nos condenaba a tener unos precios de electricidad que eran los más caros de Europa ―los más caros de Europa― y, por tanto, la industria, los hogares y las pequeñas y medianas empresas se veían condenados a pagar facturas mucho más altas como consecuencia ―esto sí― de un modelo energético absolutamente ideológico y de interés y beneficio para unos pocos, algo que a su vez, además, provocaba un hecho adicional que me gustaría compartir con ustedes, y en el que me gustaría entrar luego, y es que nos impedía atraer inversión extranjera para nuestra industria porque restaba competitividad a nuestras empresas y, por tanto, frenaba las posibilidades de crecimiento económico en nuestro país.

Evidentemente, nosotros desde 2018 hemos ido abandonando progresivamente este modelo anticuado, absolutamente injusto y carente de cualquier interés para nuestro país y para nuestros conciudadanos, salvo para tres o cuatro, para adaptarnos a uno nuevo, propio del siglo XXI, un modelo que apuesta por la mayor tarea que tenemos pendiente no solamente entre la península ibérica y Francia, sino también entre la península ibérica y el conjunto de Europa ―esta es una cuestión que ha afectado no solamente a Administraciones socialdemócratas o progresistas, como es el caso de esta, sino también a Administraciones conservadoras―, que es la mayor interconexión eléctrica con Europa, la mayor integración tanto desde el punto de vista energético como eléctrico con el continente europeo, algo que se ha exacerbado y se ha evidenciado de manera mucho más dramática como consecuencia de la invasión de Putin a Ucrania. Y además de esa mayor interconexión, el uso de tecnologías de última generación, el empleo de un mix energético que, si queremos que sea más seguro, necesariamente tiene que ser más diversificado, en el que energías renovables autóctonas, como pueda ser el sol ―tenemos esa bendición― representaron el año pasado nada más y nada menos que el 57 % de la producción eléctrica total. (Aplausos).

Se puede decir que esta es una apuesta que solamente hace España, que esta es una apuesta que hace solamente el Gobierno chavista del malvado Sánchez. Bueno, pues es una apuesta que están haciendo países desarrollados con Administraciones tanto socialdemócratas como con Administraciones del Partido Popular. No somos el único país desarrollado que está acometiendo esta transformación, esta necesaria transición energética de nuestra economía; otros muchos lo están haciendo. De hecho, conviene recordar que economías que tampoco son sospechosas de no ser desarrolladas, como, por ejemplo, Alemania, Dinamarca, Austria, Suecia o Noruega, los países nórdicos, que en numerosas ocasiones miramos como gran ejemplo de muchas cosas a seguir, tienen ya una mayor presencia de renovables que nosotros. Y conviene recordar también que es la propia Comisión Europea, liderada por una presidenta del Partido Popular Europeo ―es verdad que hay distintas almas en el Partido Popular Europeo―, la que está animando y cofinanciando este esfuerzo de transformación energética y de transición hacia energías verdes. ¿Y por qué lo hace? Lo hace porque primero existe un consenso global sobre su idoneidad. Y, de nuevo, no son opiniones; son datos, son hechos. Los datos demuestran que nuestro nuevo modelo energético es mucho más eficiente y sostenible que el que teníamos antes. Y esto no lo digo yo; lo dice, por ejemplo, el último ranking global del Consejo Mundial de Energía, que, para que nos hagamos una idea y los ciudadanos lo sepan, mejora nuestra puntuación respecto a hace siete años, en el año 2018. Yo creo que esto es un enorme motivo de orgullo para las señorías que han apoyado esta transformación energética desde el plano legislativo y también, lógicamente, para el Ejecutivo, y espero que para una amplia mayoría de los ciudadanos. El Consejo Mundial de la Energía mejora nuestra puntuación ―repito― respecto al año 2018 y nos ubica como el decimotercer país con el sistema más robusto y sostenible del mundo. (Aplausos). Esto es lo que hemos hecho en siete años, señorías.

Y esto, ¿en qué se traduce en céntimos de euro para que los ciudadanos y ciudadanas que estén escuchando esta intervención digan: muy bien, pero esto en qué se traduce en mi día a día, en mi bolsillo y en mi factura de la luz? Se traduce, señorías, en que hoy España tiene una de las electricidades no más altas, como tuvimos en 2018 como consecuencia del modelo energético de otros, sino de las más baratas de Europa. (Aplausos). Se traduce en que, en todo ese crecimiento económico, en toda esa reindustrialización que estamos acometiendo durante estos años de Gobierno de esta Administración, hemos aumentado casi un 30 % más la potencia instalada en nuestro país respecto a la que había cuando gobernaba el Partido Popular. Un 78 % más de energía renovable. Y algo importante para aquellos soberanistas, que nosotros también lo somos, defendemos la autonomía y la soberanía nacional como el primero. Gracias a esta transformación energética, la dependencia energética del exterior en nuestro país se ha reducido en 6 puntos y produce un 60 % menos de gases de efecto invernadero al planeta. Esto, señorías, son resultados concretos, son resultados prácticos, no son consignas políticas, que es lo que vamos a escuchar esta mañana.

Me gustaría decirles también a sus señorías y a los ciudadanos que este dato me parece que es de los más importantes, porque no deja de ser llamativo que, en un país que ha sufrido una dana en Valencia, con una situación absolutamente dramática, y en una península como la nuestra, la península ibérica, que hace dos semanas el panel de científicos de Naciones Unidas situó como uno de los lugares, no de Europa, sino del mundo, potencialmente más afectados como consecuencia de la emergencia climática, la emergencia climática haya desaparecido del debate público y de las principales preocupaciones de algunos grupos parlamentarios. Ya no hablan ni de ello. La derecha no dice que exista o no exista, simplemente actúa como si no existiera la emergencia climática, y la ultraderecha ―lo vamos a escuchar aquí, porque ya les adelanto que el señor Abascal va a decir que todo es culpa de la Agenda 2030― directamente niega esa emergencia climática.

Yo quisiera trasladar a los ciudadanos lo siguiente. A mí me parece que es un gran acto de cortoplacismo indignarse por esos 400 millones de euros perdidos este 28 de abril como consecuencia del corte de suministro eléctrico y no pensar en los más de 150 000 millones de euros que se perderán en las próximas décadas si no nos adaptamos y mitigamos la emergencia del cambio climático. (Aplausos). Y qué gran acto de cinismo es lamentar las cinco vidas que tristemente se perdieron por el apagón e ignorar las más de ocho mil que se pierden cada año en España como consecuencia del cambio climático. (Rumores).

Señorías, nunca olvidaré un comentario que me hizo uno de los principales CEO de una industria automovilística europea con fuerte presencia e importantes inversiones en nuestro país. Me dijo, textualmente, que apostaban por España y que creían en España, no tanto por los fondos europeos, que sin duda alguna son importantes para apalancar inversión privada como estamos haciendo, sino por nuestro capital humano, por nuestro ecosistema industrial vinculado a la industria del automóvil y también ―me dijo y lo subrayo― por nuestros precios energéticos. Y es así. Los ciudadanos tienen que saber que, si España explica hoy el 40 % del crecimiento económico de la zona euro y el 30 % de su creación de empleo, también es por la transformación energética que estamos impulsando Gobierno y empresas. (Aplausos). Y los ciudadanos también deben saber que, si hoy España es, tras Estados Unidos, que es la primera economía, el segundo país del mundo en atraer proyectos de hidrógeno verde, es por la transformación energética que está poniendo en marcha el Gobierno con las empresas durante estos últimos siete años. Y que si Extremadura, Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Galicia, Andalucía, la Comunidad Valenciana, todos y cada uno de los territorios, particularmente aquellos llamados de la España interior, se están reindustrializando, es también por la política energética de este Gobierno. (Aplausos).

Por tanto, señorías, quiero asegurarles que no vamos a desviarnos ni un solo milímetro de la hoja planificada en materia energética desde el año 2018. Las renovables no son solo el futuro energético de nuestro país, son nuestra única y mejor opción. Son la única manera de reindustrializar España. Son la única manera de modernizar y de recuperar sectores tradicionales que son fundamentales para el crecimiento económico y el empleo de nuestro país, como es, por ejemplo, el sector del automóvil. Es la única manera de crear oportunidades en territorios de la España interior. Es la única manera de evitar la catástrofe medioambiental. Y es la única manera de construir una Europa autónoma que no dependa del gas, del petróleo o del uranio de Rusia. Porque mucho hablan de las centrales nucleares, pero poco de que en España no hay uranio y, por tanto, tendremos que importarlo. ¿De dónde, señorías? Esa es también la soberanía nacional de aquellos que defienden las centrales nucleares. (Rumores).

Por eso, señorías, lo que tenemos que hacer es seguir avanzando en la dirección que hemos tomado, porque la transición hacia un modelo eléctrico va a ser compleja, pero exige determinación. No basta con instalar más paneles solares o molinos de viento, hay que ampliar y modernizar las interconexiones con Europa. Creo que esta es una de las lecciones que hemos aprendido desde hace ya mucho tiempo, desde la invasión de Putin a Ucrania. Hay que continuar reforzando las infraestructuras de almacenamiento y de distribución. Hay que seguir invirtiendo en tecnologías. Hay que desarrollar marcos regulatorios que permitan a las renovables contribuir al mantenimiento de la tensión del sistema, como hacen las energías síncronas. En definitiva, señorías, esto es lo que llevamos haciendo desde hace siete años a esta parte. Les doy algunos datos, porque en este debate también se va a hablar de inversiones. Desde el año 2018 hemos aumentado en un 55 % las inversiones en la infraestructura del transporte eléctrico respecto a la planificación que hizo el señor Rajoy cuando estaba en el Gobierno. Se han invertido nada más y nada menos que 522 millones de euros en digitalizar la red de distribución. Se han adjudicado ayudas para crear más de 4,4 gigavatios de almacenamiento para aportar robustez y flexibilidad al sistema y se han realizado trabajos que nos van a permitir aumentar las interconexiones con el extranjero en 1000 megavatios a finales de este año.

Evidentemente, vamos a seguir optimizando el sistema con las acciones recogidas en la nueva planificación para el periodo 2026-2030, que presentaremos en breve, y, por cierto, con una revisión exhaustiva gracias a la información que obtengamos del corte de suministro eléctrico que se produjo la semana pasada, para que, como he dicho antes, a los ciudadanos les quede claro qué falló y poder aportar las soluciones necesarias. ¿Y qué me gustaría, señorías, de ustedes? Desde el Gobierno pedimos colaboración y responsabilidad. Colaboración y responsabilidad, porque cuando hablamos de energía no estamos hablando de un debate ideológico, aunque algunos lo pretendan situar en el debate ideológico, sino que estamos hablando del futuro del país. Estamos hablando de la actividad económica, de la prosperidad social, de la cohesión territorial y de soberanía nacional. Por eso hay que abandonar cualquier tacticismo político y hay que hacer caso a los técnicos y a la ciencia para, posteriormente, poder tener un debate político como se merece este tema. Es lo que hace el Gobierno.

Señorías, el ejemplo que debemos seguir los miembros de esta Cámara es el que está ahí fuera, en las calles. Lo vimos el pasado 28 de abril y también el 29 de abril. Nuestra ciudadanía no se dejó arrastrar por el miedo, por el interés individual o por la ira; al contrario, apostó por la responsabilidad, por el civismo, por la solidaridad y por la calma. (Aplausos). Es decir, el cero de suministro eléctrico hizo también que tuviéramos una sociedad de diez. Por tanto, somos nosotros los que debemos estar a la altura.

Señoras y señores, presidenta, ocurre lo mismo con el otro asunto que abordaremos en esta sesión y en esta comparecencia, que es el fortalecimiento del espacio europeo de seguridad y defensa. Creo que es una evidencia para todo aquel que se aproxime al debate político ―ya no digo nacional, sino también internacional y europeo― que el contexto internacional ha cambiado bruscamente en estos últimos meses. Todos lo sabemos. Llevamos tres años sufriendo el neoimperialismo de Putin y la inestabilidad en el Sahel, que ha sido objeto de múltiples comparecencias por parte del Gobierno y también de intervenciones por parte de sus señorías, a la cual se ha sumado un giro de 180 grados en la estrategia política y geopolítica de la nueva Administración estadounidense, un país, para que nos hagamos una idea, que supone el 60 % ―repito la cifra, el 60 %― de la financiación total de la Alianza Atlántica y que había tenido hasta ahora, desde la Segunda Guerra Mundial, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, un papel absolutamente central en la política de seguridad de la Unión Europea. Podremos mirar hacia otro lado, podremos hacer la técnica del avestruz, pero creo que España y Europa debemos adaptarnos a esta realidad. Nos guste o no, debemos adaptarnos y anticiparnos a las consecuencias de esta nueva realidad.

Por eso el pasado 22 de abril fue objeto de debate y aprobación en el Consejo de Ministros el informe sobre el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa de España, un plan que tiene tres objetivos principales y que me gustaría compartir con ustedes y con los ciudadanos. El primero, lógicamente, es garantizar la seguridad de los españoles y españolas, de todos nuestros territorios, en un nuevo contexto geopolítico y tecnológico. Lo hemos dicho en muchas ocasiones cuando hemos hablado de la invasión de Putin a Ucrania. Es evidente que Europa está sometida a unas nuevas amenazas que durante muchas décadas parecían ajenas a Europa y a su entorno, amenazas que, por cierto, no se limitan solo al uso de tanques y de misiles, como desgraciadamente estamos viendo en el suelo ucraniano, y que adoptan, como consecuencia de la revolución tecnológica, nuevas formas, como el sabotaje a infraestructuras críticas, la instrumentalización que estamos viviendo en algunas partes de Europa del Este sobre los flujos migratorios o el uso de redes sociales para propagar desinformación y para erosionar y crear desafección entre los ciudadanos con las instituciones democráticas. En definitiva, señorías, creo que hay un amplio elenco de medidas que se están poniendo en pie por parte de estos enemigos de Europa que, evidentemente, tenemos que poner de relieve para poder explicar las decisiones que están detrás de este plan industrial y tecnológico.

¿Qué es lo que debe hacer España? Creo que lo que debe hacer España, en línea y en coherencia con aumentar la seguridad de los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país, es neutralizar estas amenazas. Por tanto, debemos ser capaces de ayudarnos, de ayudarnos a nosotros mismos y de ayudar a los aliados europeos a hacerlo, porque, a fin de cuentas, la Unión Europea no puede acabar dividiéndose ―creo que sería un absoluto error histórico― entre quienes viven con miedo porque están cerca del frente de guerra, como es el caso de muchos países en el este y en el oriente de Europa, y aquellos otros que observan ese temor desde la distancia geográfica y, por tanto, desde una indiferencia mayor de la que puedan tener estos países. Yo, señorías, también he sido el presidente del Gobierno que tuvo que gestionar la pandemia, y tengo muy presente ese momento. (El señor Tellado Filgueira: Y los españoles también). Sé que nuestros vecinos del este y del norte de Europa nos apoyaron durante esa crisis, y ahora lo que nos piden es que nosotros les ayudemos a ellos y, por tanto, debemos hacerlo, primero, por solidaridad; segundo, por compromiso con Europa, y también ―y esto me parece importante― porque la seguridad en el frente oriental y el este de Europa es también la seguridad y la prosperidad de nuestro propio país.

Junto con este primer objetivo, que es el de la seguridad y, por tanto, neutralizar las amenazas que, derivadas no solamente de un cambio del contexto geopolítico, sino también de la revolución tecnológica que no es que sufriremos, sino que estamos sufriendo ya los españoles y españolas, el segundo objetivo de este plan es consolidar a España como un miembro fiable y central de la OTAN y, sobre todo, de la Unión Europea, cumpliendo con nuestras obligaciones y con nuestros compromisos.

Se ha hablado mucho del 2 %. Es verdad que siempre, de manera interesada, hay quienes obvian que hay otros dos compromisos que se asumieron en el año 2014 y que España cumple con creces. Lo dice en muchas ocasiones la ministra de Defensa, Margarita Robles. No solamente está ese 2 % del producto interior bruto vinculado al gasto en defensa, sino también está la participación en misiones internacionales por parte de España y también está el que, del total de ese presupuesto, al menos el 20 %, se destine a inversión en nuevo equipamiento. Nosotros estamos en el 30 %. Por tanto, de los tres objetivos, dos los cumplimos de sobra y nos faltaba el compromiso del 2 % del producto interior bruto. Es cierto, señorías, que este compromiso de Gales fue legítimamente asumido por un Gobierno ―el señor Rajoy era presidente del Gobierno entonces― allá por el año 2014. Y, como en otras muchas ocasiones, cuando hablamos del señor Rajoy y de Administraciones del Partido Popular, asumen compromisos para que otros los cumplan. Y no es solamente una valoración política y un reproche político que legítimamente podríamos hacer, es que ahí están los datos. En 2014 el señor Rajoy se comprometió a cumplir con el 2 % del PIB en presupuesto en defensa y, cuando nosotros llegamos al Gobierno en el año 2018, el presupuesto en defensa estaba en el 0,9 % del producto interior bruto. Es decir, lejos de acercarse, se alejó aún más de ese 2 % del producto interior bruto. (Rumores).

Desde entonces, ¿qué hemos hecho? Tanto en la pasada legislatura como en esta, el Gobierno ha ido escalando la inversión para cumplir con sus compromisos. Al fin y al cabo, estamos hablando de una ecuación y su resultado, que es el gasto en defensa partido por el producto interior bruto. Afortunadamente, además, España ha tenido un desempeño económico absolutamente extraordinario. Hemos sido la mejor economía del mundo en el año 2024, con un crecimiento superior al 3 %. Este mismo año, el Fondo Monetario Internacional ha rebajado las previsiones de crecimiento económico de todas las principales economías del mundo salvo una, la de España, que no solamente la ha mantenido, sino que la ha aumentado en dos décimas del producto interior bruto. (Aplausos). Quien quiera simplemente hacer una ecuación de división verá que, evidentemente, aun con todo el esfuerzo que hemos hecho de aumento durante la pasada legislatura en más de 10 000 millones de euros en el gasto en defensa, hemos llegado, según las estimaciones que hace el Gobierno de España, en el año 2024 al 1,4 % de nuestro producto interior bruto, pero es como consecuencia también de una gran noticia, y es que España está creciendo, como no lo están haciendo otras muchas economías en un contexto geopolítico tan complejo como el que saben los ciudadanos y también saben sus señorías.

Este plan, ¿qué nos va a permitir? Nos va a permitir cumplir con lo que aquellos otros comprometieron y no cumplieron, que es el llegar al 2 % del producto interior bruto no en el año 2029, como acordamos, sino este año, en el año 2025. Esto, en términos de cifras, para que lo sepan sus señorías y también los ciudadanos, representa un incremento considerable que va a movilizar más de 10 000 millones de euros, en concreto, 10 471 millones de euros este año. Es un incremento considerable, como he dicho antes, pero creo que es un incremento proporcional a los desafíos a los que nos estamos enfrentando como consecuencia de la nueva tecnología y del cambio geopolítico que estamos experimentando desde Europa.

El plan tiene un tercer objetivo, que explicité precisamente en esa rueda de prensa cuando comparecí después del Consejo de Ministros y ministras y que entronca, por cierto, señorías, con la política económica y con la política social de este Gobierno. ¿De qué se trata? Se trata de impulsar una nueva ola de innovación y también de reindustrialización que genere las condiciones para un crecimiento económico aún más potente y que genere también las condiciones para una mayor reindustrialización de nuestro país desde el punto de vista tecnológico y, por tanto, también la creación de empleo en todo el territorio. Como en todo, señorías, no elegimos las crisis, pero sí la respuesta que damos a esas crisis. Lo hicimos con la pandemia, lo hicimos durante la guerra y la crisis energética, lo hicimos con la dana, lo hicimos con el volcán de la isla de La Palma y lo estamos haciendo también cuando hablamos de seguridad y de defensa. Lo que vamos a hacer es aprovechar esta crisis securitaria que han causado otros, este giro copernicano ―si me permiten la expresión― en la política internacional de alguna gran potencia ¿para seguir haciendo qué? Modernizando nuestro tejido productivo y seguir convirtiendo a nuestro país en la locomotora económica de Europa.

Para cumplir con estos tres objetivos, el de la seguridad, el de desarrollo económico y el de la centralidad que debe tener España en Europa y en la Alianza Atlántica, el plan articula cinco grandes partidas de inversión, esos 10 471 millones de euros para este año 2025 adicionales a los ya actuales que destinamos a la inversión en seguridad y en defensa. Hay cinco grandes partidas de inversión. Yo creo que son cinco grandes partidas que si reflejan algo es la visión integral y coherente que tiene el Gobierno sobre la seguridad y la defensa y, por cierto, que guardan una coherencia absoluta con los contextos, los marcos de los que nos hemos dotado, uno, en Europa, con la brújula estratégica que fue definida por un alto representante español, en este caso por Josep Borrell, y también por el concepto estratégico de la OTAN aprobado en Madrid en el año 2022.

La primera partida de esas cinco grandes partidas, y que representa un 35 % del total, de esos 10 471 millones adicionales, ¿a qué se va a destinar? Los ciudadanos tienen que saber que se va a destinar, en primer lugar, a mejorar las condiciones laborales de la tropa y de la marinería. Se va a destinar a mejorar la preparación y a modernizar el equipamiento de nuestra tropa y de nuestra marinería. Nuestros militares, señorías, contarán con mejores salarios, que esta era una de las demandas absolutamente insatisfecha por Administraciones previas (aplausos), con una formación renovada y con un equipamiento más avanzado. Y serán más, porque además vamos a aumentar el número de efectivos de las Fuerzas Armadas. Un 35 % para la mejora de las condiciones de la tropa y la marinería y un aumento de nuestras Fuerzas Armadas. En torno a 7600 nuevos soldados, ministra. Si no me fallan las cifras, entre 7400 y 7600 soldados.

La segunda partida, que representa el 31 % del total del plan, ¿a qué se va a destinar? Se va a destinar a adquirir nuevas capacidades en telecomunicaciones y en ciberseguridad. Lo he dicho en otras muchas comparecencias, señorías, España sufre más de mil ciberataques a infraestructuras críticas, y cuando hablamos de infraestructuras críticas estamos hablando de hospitales, de aeropuertos o de servicios financieros. No aparece en los medios de comunicación, no forma parte de las principales portadas de los periódicos en nuestro país, pero, aunque no esté ahí presente, existe y es real. Más de mil ciberataques a infraestructuras críticas como servicios financieros, aeropuertos u hospitales en nuestro país. El plan, ¿qué va a hacer? Va a destinar 3000 millones de euros a combatir esa clase de amenazas mediante el desarrollo de sistemas de ciberseguridad basados en la inteligencia artificial y en la computación cuántica, donde España afortunadamente está bien posicionada. Lo que vamos a hacer también es reforzar nuestras capacidades en telecomunicaciones de nuestras Fuerzas Armadas, con nuevos satélites, comunicación satelital, para no depender de alguno ―y no quiero mencionarlo―, con radares y también redes 5G. Precisamente ayer mismo el Consejo de Ministros y ministras dio un importante paso en este sentido y aprobó, ministro, un primer paquete de inversión con 1157 millones de euros para desplegar las acciones que ya están recogidas en el Plan Nacional de Ciberseguridad.

Por tanto, el 35 % de esos 10 471 millones de euros irá destinado a mejorar las condiciones de la tropa y la marinería; el 31 % a mejorar la capacidad en telecomunicaciones y ciberseguridad de nuestras Fuerzas Armadas y de nuestro país; y una tercera partida supone un 19 % de la inversión total y va a centrarse en la modernización de nuestras capacidades de defensa y de disuasión. No se trata, señorías, de tener más buques, de tener más tanques, se trata de actualizar y de reemplazar los que ya tenemos, y de contar con medios más punteros para que nuestras Fuerzas Armadas puedan operar en las mejores condiciones y con la mayor seguridad posibles.

Señorías, España cree en la diplomacia. No somos un país belicista. España es un país pacifista; lo ha demostrado en múltiples ocasiones. Pero ahí fuera, evidentemente, no todos comparten esa misma visión de España y de Europa y, por tanto, no podemos ser ajenos ni debemos obviar esa realidad. Y debemos, en consecuencia, actuar en consecuencia ―perdón por la redundancia― para disuadir a aquellos que nos quieren mal. Así pues, 35 %, 31 % y 19 %. Y ahora una cuarta partida del plan, de esos 10 471 millones de euros, que yo creo que es de puro sentido común en un país que sufre el desgarro de la emergencia climática como lo hace nuestro país, y que tan orgulloso se siente, precisamente, de nuestra Unidad Militar de Emergencias. Vamos a aumentar un 17 % la inversión para mejorar las capacidades duales de nuestras Fuerzas Armadas, especialmente en la gestión de emergencias y desastres naturales. ¿Esto qué va a incluir? Va a incluir, por ejemplo ―para que me entiendan los ciudadanos y ciudadanas y sus señorías―, mejores helicópteros de rescate, va a incluir un nuevo buque hidrográfico, otro de apoyo logístico, y el refuerzo de efectivos, y también de materiales, de la UME. Esto es el 17 %, y resta un 3 % ―que yo creo que, en fin, es de puro sentido común, y que la amplia mayoría de ciudadanos y ciudadanas que estén escuchando esta comparecencia compartirán con el Gobierno―, que representa un 3 % de ese total de 10 471 millones de euros adicionales, ¿y a qué va a destinarse? Pues se va a destinar a optimizar las condiciones de despliegue de nuestras Fuerzas Armadas en las misiones de paz.

Lo he dicho antes, España, en su política de defensa, tiene tres pilares: uno es nuestra participación en las misiones de paz de Naciones Unidas; el segundo es nuestra participación en las misiones de la Alianza Atlántica, y el tercero es en las misiones de la propia Unión Europea. Nosotros, cuando hablamos de las misiones de paz de Naciones Unidas, somos el séptimo contribuyente en número de efectivos y el onceavo del mundo en número de recursos destinados. (Rumores). El número once, perdón. (Un señor diputado: ¡El onceavo!). Discúlpeme, discúlpeme. Ya está el señor… Segundo, en relación con la OTAN, somos el número once también en contribución de números de efectivos. (Rumores.―Risas). Bueno, permítanme, señorías, el poder explicarme ante los ciudadanos y también ante ustedes. Y somos el segundo a nivel europeo. ¿Esto qué significa? Esto significa que hay 3000 militares españoles que participan en dieciséis misiones de paz bajo banderas de Naciones Unidas, de OTAN y de la Unión Europea. 3000 militares que están arriesgando su vida por nosotros, por nuestros valores, y que, en consecuencia, merecen disponer de los mejores recursos que podamos darles.

Estas son las cinco partidas en las que se va a distribuir esa cantidad adicional de 10 471 millones de euros que hemos enviado a Bruselas bajo el marco de ese Plan industrial y tecnológico para la seguridad y la defensa; 10 471 millones de euros ―que es un esfuerzo considerable― que se van a sumar a lo ya invertido en años previos, hasta alcanzar una cifra, en concreto este año, de 33 123 millones de euros en seguridad y en defensa; es decir, el 2 % del PIB español.

Quiero reiterar a los ciudadanos que nuestro objetivo no es amenazar a nadie ni, por supuesto, alentar ninguna carrera armamentística. Nuestro objetivo es protegernos, disuadir a aquellos que nos quieren mal. Nuestro objetivo es modernizar nuestras Fuerzas Armadas con capacidades de disuasión y de seguridad, para que España y Europa continúen adelante en su proyecto de derechos, libertades y democracia. Nuestro objetivo es mejorar las condiciones de nuestras Fuerzas Armadas, la modernización de nuestros equipos, como consecuencia también de los avances tecnológicos, y el desarrollo propio de las nuevas tecnologías, con un enfoque absolutamente prioritario en aquellas aplicaciones y dispositivos de doble uso que van a poder servir no solamente para el ámbito militar, sino también para el ámbito civil.

Ese esfuerzo adicional va a estar a la altura del momento que vive el mundo, de las amenazas que enfrenta Europa, pero también estará, señorías, a la altura de los intereses de España y de los valores y principios del Gobierno de coalición progresista. (Aplausos). Unos valores e intereses que se materializan en cuatro compromisos que adquirí ante la ciudadanía ese pasado 22 de abril cuando comparecí ante los medios de comunicación, y que me gustaría repetir hoy aquí.

El primero de ellos es que este plan se va a financiar con recursos que no van a implicar ni una merma; insisto, no vamos a tocar ni un céntimo de euro de gasto social ni tampoco de política medioambiental. No vamos a acometer nuevas subidas de impuestos ni tampoco a incurrir en un mayor endeudamiento público. El grueso de la financiación prevista para el año 2025, ¿procederá de dónde? Procederá de la reorientación de algunas partidas del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia ―el ejemplo es el que acabo de explicar sobre las telecomunicaciones y la ciberseguridad―; de los ahorros generados por el buen desempeño de nuestra economía ―afortunadamente, hemos creado un colchón de ahorro, por ejemplo, en el ámbito del pago de intereses de la deuda de 3000 millones de euros, por poner otro ejemplo―, y del margen que nos dan ciertas partidas de un presupuesto prorrogado, como es el del año 2023, y que ya no tienen mucho sentido porque fueron definidas, precisamente, para responder a una crisis afortunadamente solventada como fue la de la COVID-19. Esto nos va a permitir cumplir con Europa y va a permitir reforzar nuestra seguridad sin renunciar ―sin renunciar― al avance social ni a nuestro bienestar. Algo que, por cierto, señorías, quiero recordar a los ciudadanos y ciudadanas ―porque llevamos siete años gobernando― que no hemos hecho durante estos últimos años; no hemos renunciado a ninguna de esas partidas. De hecho, les recuerdo que, desde el año 2018, este Gobierno, gracias a sus compromisos y, también, al acierto de su política económica, ha incrementado en 12 000 millones de euros la inversión en seguridad y en defensa y, al mismo tiempo, hemos aumentado la inversión en servicios públicos y en prestaciones sociales la friolera de 120 000 millones de euros. Han sido 12 000 millones de euros; 120 000 millones de euros, y más de 30 000 millones de euros en el apoyo a la transición energética.

Quienes se obcecan en presentar un escenario de, en el que hay que elegir entre una cosa u otra ―y eso lo vamos a ver también en este debate― o quieren desinformar, o no saben cómo funcionan las cuentas públicas. Cuando la economía crece ―afortunadamente, la economía española está creciendo con muchísimo vigor, y este plan, precisamente, lo que va a hacer es mejorar las previsiones de crecimiento económico porque aporta positivamente al crecimiento entre 0,4 y 0,7 puntos al producto interior bruto― y cuando, además, se gestionan los recursos públicos con responsabilidad y con rigor fiscal, se pueden hacer distintas cosas a la vez. Hemos venido haciéndolo siete años y lo vamos a seguir haciendo hasta el año 2027, el final de la legislatura. Por tanto, no vamos a tocar un céntimo de euro ni del gasto social ni del gasto medioambiental.

Nuestro segundo compromiso es que la mayor parte del dinero movilizado se quedará en Europa y, particularmente, en España. Estimamos que ocho de cada diez. En concreto, si me apuran, casi nueve, el 87 % del plan ―en torno a unos 9000 millones de euros, para que se hagan una idea―, irá a parar a empresas de todo volumen y dimensión y, por tanto, a trabajadores y trabajadoras localizados en la práctica totalidad de los territorios de España, en sectores muy diversos y, por tanto, se quedará aquí, en España, porque creemos en la autonomía estratégica, porque defendemos que tenemos que desarrollar aquello en lo que nos hemos quedado atrás respecto a Estados Unidos y respecto a China. Lo digo cuando hablamos de Europa. Por tanto, lo que vamos a hacer es canalizar los fondos hacia los corredores industriales de seguridad y de defensa que ya están consolidados con el objetivo de crear más empleo y de modernizar sus procesos productivos; vamos a extender la inversión a sectores estratégicos muy vinculados con las tecnologías digitales, con las telecomunicaciones y también con aquellos más vulnerables, desde esta perspectiva, a la política arancelaria unilateral impuesta por la Administración estadounidense; y vamos a exigir algo muy importante de esas empresas extractoras de unos y otros sectores, señorías, y es que involucren a las pequeñas y medianas empresas porque lo que queremos es que haya cadena de valor en España y en Europa. En España y en Europa. (Aplausos). Finalmente, lo que vamos a hacer, junto con la ministra de Educación, Formación Profesional y con la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, es lanzar un gran programa de formación profesional, también de colaboración con las universidades para que los jóvenes y aquellos que no son tan jóvenes y que están desempleados puedan ver en esta apuesta tecnológica e industrial que estamos haciendo una oportunidad laboral, o bien para crear empresas, o bien para poder ser empleado.

En total, señorías, estimamos que estas acciones van a contribuir a incrementar nuestro producto interior bruto entre 0,4 y 0,7 puntos porcentuales. Van a permitir algo muy importante también en un país donde necesitamos seguir aumentando la inversión en I+D+i. Se trata, precisamente, de aumentar la I+D+i estatal, la del Gobierno de España, nada más y nada menos que en un 18 %. Se prevé que se van a crear más de 36 000 empleos directos y 60 000 indirectos; es decir, casi 100 000 empleos de los cuales muchos de ellos van a tener unos niveles de cualificación y salarios superiores a la media. Por tanto, la principal meta del Gobierno es, y ha sido siempre, se pueden imaginar, mejorar la condición de vida de nuestros conciudadanos, crear riqueza, repartir esa riqueza, tanto a nivel social como también a nivel territorial, y creo que con esto también lo vamos a poder lograr. Crecemos muy por encima de la media europea, creamos más empleo que ningún otro país de Europa, estamos reduciendo la pobreza y la desigualdad, aunque nos queda todavía pendiente el tema de la vivienda, y ese estímulo yo creo que permitirá seguir haciéndolo. Por tanto, no vamos a recortar políticas de gasto. En segundo lugar, vamos a aprovechar esta crisis para dar un nuevo impulso tecnológico e industrial a nuestro país que contribuirá a la cohesión territorial, al desarrollo económico y también a la creación de empleo.

El tercer compromiso que adquiero ante ustedes y que adquirí el pasado 22 de abril cuando presenté este plan a la ciudadanía en la rueda de prensa del Consejo de Ministros es que vamos a trabajar de forma participativa y absolutamente transparente. Creo que lo estamos haciendo. A lo largo de estas últimas semanas nos hemos reunido con todas las empresas de los sectores afectados; con los representantes de casi todos los grupos parlamentarios y con numerosos expertos nacionales e internacionales. Hemos hecho públicos los detalles técnicos que están a disposición no solamente de sus señorías, sino visitando la página web para que, lógicamente, los ciudadanos y ciudadanas que tengan interés en saber exactamente el detalle concreto de este plan lo tengan a su disposición; y, evidentemente, hemos acudido a las Cortes para rendir cuentas sobre el mismo. Hoy, señorías, lo que voy a hacer es tratar, como siempre, de responder con la mayor precisión a todas las preguntas que me planteen sus señorías y les iremos informando, por cierto, puntualmente de todos los avances que se realicen, como no podía ser de otro modo.

En fin, nuestra Constitución, nuestras leyes, en un Estado democrático, social y de derecho como es el nuestro, son bastante claras al respecto en este asunto. ¿Qué es competencia del Ejecutivo? ¿Qué es competencia también del Legislativo? La competencia del Gobierno es diseñar y desplegar la política de seguridad y de defensa. Y es competencia del Parlamento fiscalizarla. Nosotros vamos a proporcionar toda la información que sea necesaria, como hemos hecho siempre y como continuaremos haciendo, con absoluta transparencia.

Hay un cuarto y último compromiso que sí quisiera recordar porque creo que es muy importante para el conjunto de los ciudadanos y las ciudadanas. Probablemente, de todos ellos, a mi juicio, es el más importante, porque no estamos hablando de defensa y de disuasión, estamos hablando sobre todo de seguridad. La seguridad, señorías, también es reivindicar la diplomacia y el multilateralismo como principales herramientas para articular un orden internacional que estamos viendo que se está desestabilizando por todos lados. Ayer mismo por la noche vimos como dos potencias nucleares, India y Pakistán, se atacaban mutuamente. India, en este caso, a Pakistán. Pakistán ha propuesto una medida de respuesta proporcional. En definitiva, diplomacia, reivindicación del orden multilateral y reivindicación de la paz. De hecho, señorías, me comprometo a que, de la misma forma que no tocaremos un céntimo de euro de gasto social para financiar el fortalecimiento de nuestra seguridad, tampoco vamos a tocar un céntimo de euro en la inversión en diplomacia ni tampoco en cooperación al desarrollo. (Aplausos). Como ya dije públicamente este pasado 22 de abril, el Gobierno se compromete a presentar un plan a la ciudadanía y también a sus señorías para el fortalecimiento del sistema multilateral dotado de acciones concretas y de hitos específicos. El ministro Albares ya está trabajando en ello desde hace unas semanas.

En definitiva, señorías, a finales del próximo mes de junio y principios de julio, España va a albergar una de las principales conferencias multilaterales del sistema de Naciones Unidas, la financiación para el desarrollo, en la ciudad de Sevilla, en Andalucía, y este Gobierno, sin duda alguna, está comprometido con unas Naciones Unidas fuertes, eficaces, representativas y, por tanto, legitimadas ante este cambio tan drástico del orden internacional que estamos viviendo. El mundo lo que necesita es eso, unas Naciones Unidas cohesionadas; el mundo necesita unos bancos de desarrollo potentes; y el mundo necesita unos organismos de arbitraje internacional capaces como puede ser, por ejemplo, la Organización Mundial del Comercio, que es la absoluta olvidada cuando estamos hablando de la guerra comercial iniciada por la Administración estadounidense. España va a contribuir, humildemente, conforme a su capacidad y recursos a lograr estos objetivos.

Señorías, termino ya diciendo dos cosas. La primera es que, como he dicho a lo largo de mi intervención, después de siete años en el Gobierno, después de haber trabajado y habernos enfrentado a múltiples crisis el conjunto de la sociedad, las Administraciones públicas y, por supuesto, también el Gobierno de España, no elegimos las crisis, pero sí elegimos cómo responder a esas crisis. Si algo he aprendido en estos siete años al frente del Gobierno es que gobernar es asumir la realidad tal y como es, sin renunciar al compromiso de transformarla, pero no mirar a otro lado, no esconder la cabeza. (Un señor diputado: ¿Noooo?) Eso ya lo hicieron otros y nos llevaron al desastre que tuvimos que recoger y que nos legaron en el año 2018. Nosotros somos un Gobierno que coge las cosas y el toro por los cuernos. Y es precisamente eso lo que viene haciendo el Gobierno de coalición progresista desde hace siete años. Nosotros tenemos claros los objetivos. Respondemos a la urgencia, pero tenemos muy claro cuál es el horizonte de lo importante para nuestro país, porque tenemos un proyecto de avance social y de modernización de nuestro país; un modelo que está dando sus frutos en plena tormenta geopolítica. Ahí están, de nuevo, los datos en crecimiento, en creación de empleo, en reducción de la desigualdad, en ganancias de poder adquisitivo a la clase media y trabajadora después de la crisis financiera y la respuesta neoliberal austericida que provocaron otros. Por tanto, vamos a perseverar en ello, no les quepa ninguna duda, a lo largo de estos años que restan de legislatura.

España yo creo que ha logrado convertirse en una democracia próspera y plena en muy pocas décadas si nos comparamos con otros países que han tenido y han sido testigos también de unas transiciones como la que nosotros, efectivamente, iniciamos hace ya cincuenta años. Pero para seguir siéndolo, debemos ser capaces de defender nuestro territorio físico y también de asegurar nuestro espacio digital frente a las amenazas crecientes como consecuencia de la revolución tecnológica. Por eso, hemos puesto en marcha este plan que les he presentado. Quiero trasladarles a los ciudadanos y ciudadanas, y también a nuestros socios europeos, que, por supuesto, España va a estar a la altura de este momento histórico, y lo vamos a estar, junto a nuestros socios europeos, para defender nuestros valores y nuestros intereses, porque no queremos ser, como algunos que están sentados en esta Cámara, ni apóstoles del caos ni vasallos de los oligarcas internacionales. (Aplausos). Nuestro deber como españoles y europeos es claro: proteger lo que somos, lo que hemos construido y lo que está por venir. En esa tarea, señorías, desde luego ―no va con mi carácter ni con el de los ministros y ministras de este Gobierno ni, por supuesto, con el de los grupos parlamentarios Socialista y SUMAR―, nosotros no vamos a eludir nuestras responsabilidades; todo lo contrario, y con esto termino, las asumimos con un alto grado de honor y con una gratitud eterna por la confianza depositada por la mayoría de los españoles y las españolas.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de la mayoría de los miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. Antes de dar la palabra a los grupos parlamentarios, les recuerdo que ayer, en la Junta de Portavoces, a petición de sus señorías, se acordó ampliar un poco los tiempos tanto de la comparecencia como de la réplica a condición de que fuéramos muy estrictos. Por tanto, advierto a los diferentes portavoces que van a intervenir que, cuando se ponga la luz en rojo, se les va a cortar el micrófono. Lo digo para que todos llevemos el debate de la mejor manera posible. A continuación, en primer lugar, por el Grupo Parlamentario Popular, interviene el señor Alberto Núñez Feijóo. Cuando quiera, tiene la palabra. (Aplausos).

Alberto Núñez Feijóo

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Gracias, presidenta. Señorías, creo que debo empezar felicitándole, señor Sánchez. ¡Enhorabuena por el gran apagón! Oyéndolo, los españoles estarán deseando que se repita, señor Sánchez. (Aplausos). ¡Qué vergüenza, señor Sánchez! ¡Qué vergüenza! Señorías, vamos a hablar en serio. El pasado lunes, 28 de abril, cinco españoles fallecieron por los efectos colaterales del gran apagón. Una semana más tarde, once mil personas estuvieron desatendidas ―sin agua, sin alimentos y sin luz― durante más de catorce horas en los trenes de alta velocidad de España. Y el señor Sánchez considera que mencionar a las cinco personas que han fallecido es un acto de cinismo; yo sí lo haré (aplausos): a ellos, a sus familias, a todos los que sufrieron angustia, incomunicación y pérdidas. Señor Sánchez, de que España es un país extraordinario no le quepa la menor duda, lo sorprendente es el nulo respeto que tiene usted por los españoles, y eso se mide en que ni siquiera ha pedido usted disculpas, ni a los españoles ni a nuestros vecinos portugueses ni a nadie. Es el mismo respeto que demuestra mezclando el apagón con el plan de rearme: ninguno. (Aplausos). Un totum revolutum: mejor mezclarlo todo para hablar de nada. Yo estoy seguro de que esa no era su intención, pero al final la combinación de los dos temas ha quedado muy ilustrativa. Mientras toda Europa refuerza su defensa, en España no sabemos ni siquiera si podemos sufrir otro apagón mañana. Ciertamente, es revelador; es así. El kit de supervivencia que necesitan los españoles incluye radio a pilas para cuando se vaya la luz y agua para varias horas antes de coger un tren. Así que, señor Sánchez, ¿cómo puede venir a pedir confianza para escenarios bélicos si es incapaz de asegurar el transporte o la electricidad en tiempos de paz? (Aplausos). Pónganse como quieran, señorías; esto no va de cambiar la realidad, que es que todo lo que tocan se deteriora. Su cohete debe de ir a pilas, señor Sánchez. Y así ha llevado a la nación a un colapso generalizado. Claro que hay una España que funciona: la que no depende de su Gobierno, es evidente. Los españoles contribuimos religiosamente pagando nuestros impuestos, que desde que ustedes gobiernan cada vez son más, más y más. Pagamos más impuestos que en los países más desarrollados, pero demasiadas veces recibimos servicios de países tercermundistas. (Aplausos). Señorías, la cuarta economía del euro no va a tolerar que lo ocurrido el 28 de abril se salde sin dimisiones. (Aplausos). Fallaron en la previsión, en la reacción, en la transparencia, ¡y aún se felicitan! Señor Sánchez, el único español que recibió con alivio el gran apagón fue su hermano. (Aplausos). A él igual le vino bien, el día que le procesaban por corrupción, pero a los demás, a los que no nos apellidamos Sánchez PérezCastejón, ver a España sumida en el caos, dejar sin electricidad a todo el Estado y tener que pedir el rescate energético a Marruecos y Francia ―y aprovecho para darles las gracias― nos abochorna. Y nos abochorna aún más tener que escuchar las lindezas de su Gobierno. Voy a citar literalmente lo que dijo su Gobierno: «Queremos poner de relieve la fortaleza del sistema», la ministra portavoz. El gran apagón debe causar «orgullo de país», la vicepresidenta Montero. El trabajo de la presidenta de Red Eléctrica ha sido «extraordinario», la vicepresidenta de Transición Ecológica. Y el resumen de su falta de vergüenza es ―cito literalmente―: Así se gobierna un país, según fuentes del Ejecutivo. (Aplausos). Señorías, pero ¿de verdad esto es de recibo? En todo caso, la conclusión es clara: sí, se ríen en nuestra cara. Señor Sánchez, en la España de 2025 no es ninguna proeza que la luz vuelva doce horas después. Lo normal debería ser que no se apague, que no colapse toda la Península ni que hasta una nación en guerra como Ucrania se sienta en el deber de ofrecernos ayuda. Así que deje su soberbia para otra ocasión, señor Sánchez. (Aplausos). Señor Sánchez, tenía que haber estado en la calle durante las primeras horas, cuando nadie de su Gobierno dijo ni una sola palabra. Todo el mundo estaba hablando de un ataque ruso y resulta que todo parece indicar que para desestabilizar este país tan solo hace falta una exministra de Zapatero recolocada por usted en la dirección de Red Eléctrica. (Aplausos). Hoy no solo ha venido aquí sin una explicación clara y convincente, ¡diez días después! No, usted ha venido aquí con la osadía de victimizarse. Como siempre, en vez de buscar soluciones o explicaciones, usted busca al culpable. Oiga, el principal responsable de que haya luz en España es el Gobierno. O, por si me entiende mejor en su perverso lenguaje, el máximo responsable de que haya luz en España es el máximo accionista del operador privado; es decir, el Gobierno; es decir, usted. (Aplausos). El Gobierno es quien tiene que garantizar la luz, como operador público, privado o a pedales, y no lo ha hecho. Se lo repito, no lo ha hecho; no lo ha hecho usted.

Primera pregunta: ¿por qué no lo ha hecho? Afirma que no se podía saber, que no lo saben, que tienen que analizar 750 millones de datos. Oiga, usted ha tenido once avisos en cinco años. En 2020 ya avisó Red Eléctrica; en 2022, aviso de la Agencia Internacional de la Energía; en 2024, Europa insistió, aviso de la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad; en mayo de 2024, de nuevo, aviso de Red Eléctrica (el señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón: No es verdad); en diciembre, aviso de su propio Ministerio para la Transición Ecológica; en enero, aviso de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia; en febrero, otro aviso de Red Eléctrica; en abril, aviso de las empresas energéticas (el señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón, pronuncia palabras que no se perciben); cinco días antes, aviso de Repsol, y el mismo día de autos, media hora antes del cero energético, aviso del sistema de fuertes anomalías. Once avisos de riesgo de inestabilidad en los últimos cinco años. (Aplausos). ¿Cómo que usted no tenía avisos? ¿Cómo que usted no sabía lo que podía ocurrir? ¿En serio va a repetir que fue una sorpresa o estaban tan cegados por su sectarismo que ignoraban todos los avisos? Se han esforzado tanto en aparentar que son los más verdes del mundo que llevaron a España a negro. (Aplausos.―Un señor diputado: ¡Muy bien!).

Segunda pregunta: ¿qué pasó a las 12:33 del día 28 de abril? Dice que también lo ignora y que así será durante meses. No sé qué es más grave, que lo sepa y nos lo oculte o que no tenga ni idea. Usted ha hablado de concatenación de anomalías, perturbación y relés, y nos ha explicado que los relés son el sistema de plomos. Conclusión sanchista: a España se le fundieron los plomos el 28 de abril. (Aplausos.― Risas). Esta es la mayor aportación del señor Sánchez durante una hora y media de comparecencia. Hombre, si tiene cero información concluyente, pero cero cero, ¿cómo sabe que su política energética no tuvo nada que ver? (Rumores). ¿Y cómo puede asegurar que no va a volver a repetirse si no sabe lo que ocurrió? (Rumores). ¿O es que sí lo sabe y lo que pretende es ganar tiempo para fabricar una versión?, ¿o es que sí lo sabe y está buscando el camino para evitar indemnizaciones millonarias? (Rumores).

El apagón moral es estratosférico, pero se ve tanto el truco que ya no da miedo a nadie. Apagón: Sánchez apunta ciberataque; Red eléctrica lo descarta. Trenes: Puente apunta sabotaje; la Guardia Civil niega e investiga un robo común. Si de verdad se creyeran todo esto que dicen, ¿qué hace el ministro del Interior todo tranquilo con el móvil? (Risas.―Aplausos). Señor Marlaska, estará encantado, porque así no se habla de cómo le han desautorizado con las balas de Israel, pero, como sigan así, vamos a tener que organizar un careo entre usted y los ministros. (Aplausos).

Los españoles tenemos derecho a que no se nos tome el pelo, y no vamos a tragar, señor Sánchez. Como mínimo tiene que hacer usted tres cosas. La primera es una investigación internacional independiente y confiable, a fondo y con consecuencias, y para que cumpla todos estos requisitos, evidentemente, no lo podrá liderar el investigado, es decir, su Gobierno. (Rumores.―El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón: Hombre, investigado..).. Sí, sí, su gobierno. Le pido que delegue su elaboración en la Agencia de Cooperación de los Reguladores de la Energía de la Unión Europea, como acaba de hacer su colega el primer ministro portugués. ¿Y esto qué nos permite identificar? Las causas del cero energético y las medidas para evitar un nuevo ridículo internacional. Y sobre la comisión parlamentaria de la que ustedes hablaron ayer, supongo que renunciarán a su control, porque si no va a tener usted una comisión parlamentaria en el Senado para garantizar la neutralidad de la investigación. (Aplausos.―Rumores). No impida ninguna de estas dos iniciativas. (Risas.―El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón: En el Senado). Veo que no le gusta la comisión de investigación en el Senado. Le anuncio que la tendrá. (Rumores.―Aplausos).

Segunda obligación. Conociéndole, usted jamás será responsable de nada, pero alguien tendrá que asumir responsabilidades. Es decir, pedimos su dimisión. (Rumores.―El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón: Y ahora tengo que dimitir). Y, por descontado, la de toda la cúpula del Ministerio de Transición Ecológica por su fanatismo y la de la presidenta de Red Eléctrica. (Rumores). Sí, sí, a la que usted puso ahí, en un organismo estratégico, porque tiene carné del Partido Socialista. Señor Sánchez, si todos sabemos que al único al que hacen caso es a usted. (El señor presidente del Gobierno,

Sánchez Pérez-Castejón: Claro, claro). ¿Qué se pensaba, que Red Eléctrica era como un puesto fantasma en la Diputación de Badajoz? (Risas.―Aplausos). ¿Y qué se cree ahora, que de verdad va a convencernos de que Red Eléctrica es pública para colocar a sus colegas y es privada cuando vienen mal dadas? (Rumores).

Y su tercera obligación es aceptar que su modelo energético ha fallado. Dice que España salió del apagón gracias a Marruecos ―por cierto, cada vez le debe más, ¿verdad, ministro de Exteriores?― y a Francia; es decir, gracias a un país en el que predomina la térmica de carbón y a otro en el que predomina la nuclear. Tuvimos que mendigar energía de respaldo a terceros. Sí, señor Sánchez, usted tuvo que mendigar energía nuclear a Francia. (Aplausos). ¿Hay mayor reconocimiento que un fracaso como este?

Y ya que no descarta ninguna hipótesis, le voy a añadir una más: un modelo energético que se guíe por criterios técnicos es mejor que uno ideológico, como el suyo. Desde luego, si yo estuviese en su lugar le aseguro que por encima de la ideología les haría caso a ellos, a los expertos. ¿Y sabe lo que dicen? Que renovables sí, por supuesto, y que tecnología de respaldo también. Efectivamente, no va de renovables o de nucleares, sino de renovables y de nucleares, señor Sánchez. (Aplausos.―La señora Montesinos de Miguel: ¡Muy bien!). Es ciencia, señor Sánchez. Para una electricidad estable hace falta un mix energético equilibrado. Sin un equilibrio entre energías estables y energías con mucha oscilación no hay garantía de suministro ―se lo ha dicho Red Eléctrica de forma constante―, lo que puede provocar ―y provocó― una caída del sistema. Red Eléctrica no aseguró un mix equilibrado durante el apagón y su Gobierno no asegura una planificación energética equilibrada para evitar nuevos apagones. ¿De verdad que ni por una mínima prudencia va usted a rectificar? Fíjese, según me informan, el día del apagón había siete ciclos en mínimo técnico; hoy hay veinticuatro ciclos gastando gas. Señoría, por cierto, habla usted de los ricos, ¡se referirá usted a los oligarcas rusos, a los que usted compra 23 000 millones de gas para financiar la guerra de Rusia contra Ucrania! (Aplausos.―Varios señores diputados: ¡Muy bien!). ¿Son esos oligarcas rusos, señoría? ¡Por favor!

Mire, desde el día 12 de septiembre de 2022 tiene usted una propuesta alternativa. Esta, señor Sánchez. (Muestra un documento). Esto se lo he mandado a su despacho. (Una señora diputada pronuncia palabras que no se perciben). Hombre, no, si este es el presidente del Gobierno que tenemos. (Risas). Le mandé una propuesta de pacto energético el día 12 de septiembre de 2022 y se la acompañé, por si acaso usted no leía el texto, de una carta. (Muestra un documento). ¿Sabe qué me respondió? Nada. (Aplausos). Ese 12 de septiembre del año 2022 le propuse un pacto energético. ¿Sabe cuál era la primera propuesta? Intensificar las renovables. ¿Sabe cuál era la segunda? Mantener las nucleares. ¿Sabe cuál era la tercera? Hidroeléctrica. ¿Sabe cuál era la cuarta? Las baterías. Aquí está, señor Sánchez. Aquí está. ¿Y sabe lo que ha pasado? Que no ha cumplido ninguna de las tres propuestas que necesita: rechaza usted la neutralidad tecnológica, ha desatendido el desarrollo de almacenamiento a las centrales de bombeo hidroeléctricas, las baterías, y no ha conseguido las interconexiones. Reflexione, es demasiado importante, y le pido que lo corrija. No es a una malvada derecha a la que contraría, sino a ingenieros. Son ingenieros con décadas de experiencia los que están diciendo que su modelo no es ecológico, sino ideológico. Y no nos venga con lo de los negacionistas, se lo pido por favor. Quien niega la evidencia científica es quien diseña planes energéticos que acaban en apagones. (Aplausos). ¡Si hasta la señora Ribera ha rectificado! Por eso, señorías, le vuelvo a insistir: tiene aquí nuestras propuestas desde hace casi tres años. (Muestra los dos documentos anteriores). No se ría de ellas. Ya sé que no las ha leído; ponga a alguien a que las lea.

No quiero dejar de subrayar que el gran apagón no ocurrió en un momento cualquiera, eso es verdad, sino en un tiempo en el que la defensa de las naciones ha adquirido una relevancia crucial. El apagón nos mostró que somos vulnerables en un mundo que exige fortaleza. Por cierto, en este contexto no se les ocurre nada mejor que pregonar, para que se entere todo el mundo, primero, que no tienen ni idea de por qué nos hemos quedado sin luz y, segundo, que en cualquier momento nos pueden robar las líneas de alta velocidad en España. Oigan, si nos creemos el relato oficial del Gobierno es que estamos mucho peor de lo que dice mi partido. ¡Menuda clase de seguridad nacional nos ha dado usted esta mañana en su comparecencia! (Aplausos).

Hablemos de defensa. A lo que ha venido hoy es a repetirnos que la mayor inversión de su mandato la hará sin presupuestos y sin autorización parlamentaria, y respecto al plan de rearme, seguridad y soberanía, que nosotros no cuestionamos ―cumplir los compromisos con la OTAN― sí discutimos su actitud. Porque usted ha venido a decir aquí que apoyemos su informe, que es lo que llevó al Consejo de Ministros, un informe. ¿Que le apoye esta Cámara cuando no le apoyan sus ministros? ¿Usted nos pide el apoyo y no le apoyan sus ministros? (Risas). ¿Que le apoye cómo, si no nos dejan votar? ¿Y qué plan exactamente? ¿Dónde está la memoria económica? ¿Dónde está la estrategia? ¿Dónde está el contenido? ¿Dónde está el calendario? ¿De qué partidas va a detraer los primeros 10 000 millones? ¿Cómo se va a hacer sostenible en el tiempo el 2 % del PIB para defensa? ¿Y cuando pueda llegar al 2,5 o al 3 %? ¿Va a equiparar el salario de los militares a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado? ¿Por qué no permite que el JEMAD hable con mi partido, como sí lo permitieron presidentes anteriores? No se ría, señora Montero, mire la hemeroteca. ¿Dónde está el mínimo respeto?

Por resumir, ningún presidente constitucional ha tenido ni tendrá jamás un comportamiento como el suyo. Entonces, ¿usted quién se ha creído que es? (Aplausos.—Protestas). ¿Quién se ha creído que es? (La señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, Montero Cuadrado: ¿Y usted? Pretende actuar como si fuese todopoderoso porque no tiene nada, no tiene un Consejo de Ministros entero que le respalde, no tiene el apoyo del Congreso que pueda autorizarlo, no tiene cuentas que le permitan pagarlo sin seguir asfixiando a los españoles con impuestos y no tiene presupuestos. Casi hora y media de comparecencia —c‌ asi no, hora y media— sobre el apagón y sobre el armamento y no ha explicado ni por qué se fue la luz ni cómo vamos a pagar los 10 400 millones de euros.

Ha dicho que por segundo año consecutivo no va a presentar el presupuesto. Oiga, ¿presumen ustedes de economía y ni tan siquiera son capaces de hacer un presupuesto al año? ¿Y tampoco van a someter el plan de defensa a votación? Pues solo cabe decirles una cosa, no a usted, que es un caso perdido, sino al resto de los diputados: ¿de verdad que ustedes lo van a permitir? ¿Van a seguir mirando para otro lado sin hacer nada? ¿Van a permitir, con su silencio, lo que dicen no compartir: la corrupción, los problemas de vivienda, el rearme, los apagones, los trenes parados, las mentiras y hasta que el Legislativo pueda pasarse toda una legislatura sometido al Ejecutivo? ¿Lo van a permitir ustedes? (Aplausos).

Señorías, este Parlamento no es un trámite, es la expresión de la voluntad popular. Usted está marginando al conjunto de los españoles y todos ustedes, que apoyan al Gobierno, lo están consintiendo. Esto ya no va solo de un plan que no existe, ya no va solo de sostener un Gobierno en confrontación interna y constante, va de respeto a la separación de poderes, va de que el Gobierno responda ante los españoles. La consulta popular no se decide a discreción, señor Sánchez, así que, o autorización del Parlamento o elecciones; es decir, o democracia o democracia, señorías. (Aplausos.—Una señora diputada:¡Muy bien!).

Mire, señor...

Presidencia. Señor Feijóo, se le ha terminado el tiempo. (Protestas.—El señor Núñez Feijóo: No se preocupe, señoría). Quedamos en la Junta de Portavoces… (Protestas). Yo lo siento muchísimo, lo discutimos en la Junta de Portavoces y yo propuse... (Prolongados aplausos de las señoras y de los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie.—El señor Hernando Fraile: ¡Nunca en la historia de España se ha visto algo como esto! ¡Nunca!—Un señor diputado: ¡Vaya repaso!—Varios señores diputados pronuncian palabras que no se perciben.—Aplausos del señor Núnez Feijóo dirigidos a su grupo parlamentario).

Presidencia. Gracias, señor Núñez Feijóo. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Abascal Conde. (Aplausos).

Santiago Abascal Conde

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Comparece el presidente del Gobierno, Pedro Chávez, para hablarnos de seguridad y defensa (protestas), pero debería comparecer para presentar su dimisión por no ser capaz de garantizar ni la seguridad ni la defensa. Porque, ¿alguien puede imaginar en qué circunstancias una nación pasa a estar más insegura e indefensa que sin acceso a la energía? Pues eso es lo que vivimos la semana pasada: España absolutamente insegura, España absolutamente indefensa y España absolutamente apagada por primera vez en la historia. (Aplausos).

La luz se le ha apagado a usted, no se le apagó a Rajoy, no se le apagó a Zapatero, no se le apagó a Aznar, no se le apagó a González, no se le apagó a Calvo-Sotelo, no se le apagó a Suárez, no se le apagó a Franco, no se le apagó a la República, no se le apagó a Primo de Rivera. Se le apagó a usted, no sabemos si porque estaba jugando a ser el señor de las placas solares o porque estaba entretenido desenterrando muertos y rescatando viejos odios entre españoles. (Aplausos). Por eso, el ‘número 1’ del Gobierno solo debería venir hoy a la Cámara a comparecer para anunciarnos su dimisión por haber dado instrucciones políticas que nos han llevado al apagón. No lo digo yo, es que lo dice el señor Jordi Sevilla, que se ha referido ayer mismo al mesianismo renovable, por eso lo fusilaron ustedes en Red Eléctrica; igual que los ponen los quitan cuando no siguen su fanatismo.

Debería dimitir por haber dicho que era imposible que se produjese el apagón cuando denunciamos esa amenaza y cuando muchos le advirtieron, y ahora debería dimitir porque sigue sin explicar lo que ha sucedido y por decir que es imposible que se repita. ¿Cómo puede asegurar que no se va a repetir si no sabe por qué ha sucedido?

Debería comparecer, señor Sánchez, para presentar su dimisión porque han muerto cinco españoles —‌probablemente más, nunca lo sabremos— a consecuencia del apagón, a consecuencia de sus políticas, y porque millones han sido damnificados. Sin embargo, parece que le tenemos que dar las gracias por los que no van a morir en el futuro gracias a sus políticas. (El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón, hace signos negativos). Es lo que ha dicho en la tribuna, ¿no le da vergüenza? ¿Pero usted de qué va? (Aplausos).

Debería dimitir porque todos hoy se sienten inseguros hasta el extremo de que los españoles andan comprando kits de supervivencia, agotando linternas y grupos electrógenos en los puntos de venta. (El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón: ¡Yo no he comprado!). Porque los españoles saben que mientras Pedro Sánchez siga ejerciendo como presidente nada está asegurado: ni la energía, ni la comida, ni la seguridad de sus hogares, ni la protección de sus hijos, ni el cuidado de sus mayores. (El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón: ¿He comprado yo?). No se ponga nerviosos, señor Sánchez, que ha hablado mucho tiempo y luego lo hará tres horas.

Todo está amenazado, porque el señor Sánchez no es un presidente del Gobierno, es una calamidad histórica para España, es una calamidad antidemocrática que está destruyendo este país a la misma velocidad a la que se han enriquecido familiares, amigos y compañeros de partido. (Aplausos). Y en ese contexto, histórico por patético, comparece el señor Sánchez, el ‘número 1’ del Gobierno y de las distintas tramas de corrupción, para hablarnos de seguridad y de defensa. ¿Qué seguridad puede proporcionar el primer responsable de que durante doce horas no se encendiera la luz en España? ¿Qué defensa ante cualquier amenaza puede proporcionar el que busca un conflicto nada más y nada menos que con Estados Unidos y es felicitado por grupos y Gobiernos terroristas de todo el mundo? Y es aplaudido y abrazado también por China, por supuesto, de donde viene de rendir pleitesía y de meternos en más problemas. Porque el señor Sánchez viene a hablar de seguridad y defensa de la mano de su nuevo aliado, de China, que es la única mano de Putin.

¿Pero usted sabe lo que es la democracia de la que tanto habla? ¿Usted sabe lo que son los derechos humanos? Porque no consiste en utilizar pronombres aleatoriamente, es algo mucho más importante. La democracia también consiste en respetar el derecho a la vida y a la libertad de expresión, que es lo que no respetan sus nuevos aliados. ¿Usted sabe lo que hacen en China con los disidentes, con los religiosos de cualquier religión o con los periodistas? Respóndame, haga una excepción, porque usted habla mucho de multilateralismo, de democracia, de derechos humanos, pero es todo bla-bla. Cuando usted conoce cómo sus aliados torturan, encarcelan, eliminan a los disidentes, ¿qué siente?, ¿cierta lástima?, ¿o bien siente envidia de cómo se puede tratar a la oposición con esos métodos? Con ese gesto que hace usted ya me ha respondido, porque estamos viendo estos días las filtraciones en los medios de comunicación, los argumentarios, las explicaciones que dan a los españoles de lo que está pasando: sabotajes, ciberataques, responsabilizar a los ricos… ¿Usted se oye? Pero si usted ha comprado todos los discursos de Maduro y de Chávez, incluso de los castristas en su extensión, porque no sabe qué hacer para llegar al telediario. Pero ¿ustedes se creen capaces de aplicar en España los métodos chavistas, como hace en la tribuna cada vez que comparece? ¿Qué van a hacer ustedes con la oposición?, ¿lo mismo que hacen sus socios? ¿Se oyen ustedes las cosas que dicen en esta tribuna? Porque, después de oírle hoy esta larguísima intervención, la conclusión es que, sin luz, la gente vive mejor, hay menos accidentes, hay menos delincuencia e incluso somos mejores personas. Debe decirlo para que nos vayamos acostumbrando a la restricción de libertades, como durante la pandemia. (Aplausos).

En realidad, después de ver cómo ha tenido usted la desvergüenza de exigir a las empresas españolas boicots contra VOX, o de cómo ha tenido la desvergüenza de utilizar el Tribunal de Cuentas contra VOX, no podía esperar que le quedara a usted un mínimo residuo de demócrata. Usted, por gentileza del Partido Popular, invade el Tribunal Constitucional para que diga con toda desfachatez que el Partido Socialista no ha robado en Andalucía. (Risas). Esa frase no tiene cabida ni en un monólogo cómico en España. Y ahora, de nuevo, por gentileza del PP, asalta el Tribunal de Cuentas para que le ponga multas a VOX, multas absolutamente sin precedentes a ningún partido por el gravísimo delito de vender pulseras en las carpas. Primero, esas carpas las apedrearon sus fanáticos, sí, incluso los escoltas de su vicepresidente del Gobierno. Y ahora los comisarios políticos vienen a robarnos las huchas como si fueran matones gubernamentales de los años treinta.

Usted, señor Sánchez, quiere silenciar a la oposición, como lo hacen sus aliados, porque somos los únicos en este hemiciclo que llevamos años denunciando su locura de política energética. (Aplausos). Somos los únicos que les advertimos de que era una irresponsabilidad del Gobierno imponer una transición energética que no es segura y que resulta más cara. ¿Cuántas veces le hemos dicho que es una criminal estupidez impulsar la destrucción de centrales energéticas? ¿Cuántas veces ha presumido usted en esta Cámara de sus reformas energéticas, que no son más que una disparatada imposición de la agenda woke a la energía?

Usted ha impulsado el nuevo modelo energético español, no lo niega, ¿verdad? Lo ha afirmado reiteradamente en el día de hoy. Usted ha impulsado la destrucción del anterior modelo energético para que fuera más difícil y costoso rectificar su política. ¿Lo niega? (Pausa). Usted ha afirmado que la posibilidad de un apagón era un bulo de la extrema derecha. Se refería a nosotros porque le habíamos advertido de esa posibilidad. ¿Lo niega? ¿Lo niega también, señor Sánchez? (Pausa). Suba después y diga algo. Usted ha diseñado un plan energético que ha multiplicado el gas que le compramos a Rusia. Es curioso que nunca se haya dignado a responderme de esa denuncia que le he hecho tantas veces en esta tribuna. ¿Cómo se atreve a hablar de Ucrania constantemente?

En definitiva, usted se atreve a hablar de dinero para la defensa mientras deja a España a oscuras y mientras financia el régimen de Putin mucho más de lo que apoya a Ucrania. Y eso ni lo niega ni lo explica porque ni lo puede negar ni lo puede explicar. El señor Sánchez lleva a cabo una política que solo aplauden los enemigos de España, y por eso aquí le aplauden Bildu y Puigdemont, que le dan su voto desde dentro, y fuera le aplauden Maduro y Hamás. Y lo más miserable de todo es que ese camino energético y político usted lo mantiene arruinando a las clases medias; saqueando a los autónomos, que no pueden llegar a final de mes, y a los españoles con sueldos más bajos; ahogando a las empresas con restricciones y regulaciones ideológicas y, en definitiva, haciendo a los españoles más pobres y con menos poder adquisitivo.

Usted está dejando España a oscuras, porque usted, como todos los corruptos, se mueve mejor entre tinieblas. Ahora le ha dado por las expropiaciones de tierras a agricultores para proceder a una tala masiva de olivos, para imponer su régimen de placas solares y de apagones. También le ha dado por los asaltos ya sin ningún tipo de miramiento a las empresas públicas. Y, por supuesto, es usted responsable de la falta de vivienda, de la que habla y habla, pero en siete años no han construido ustedes ni una vivienda ni han hecho absolutamente nada para abaratar el precio de la vivienda.

Es verdad, no se lo niego, que a algunos españoles les ha ido mejor: a su hermano, a su mujer, a su ‘número 2’, a su fiscal general del Estado, a su Tribunal de Cuentas ―que también es suyo, como casi todo, por gentileza del Partido Popular―, y a los miembros del Tribunal Constitucional, que ya hemos visto que, una vez que asaltan Telefónica, también pueden colocar allí a sus familiares. (Aplausos). También le ha ido mejor al que fuera presidente de Paradores, que después de la fiesta de Teruel tuvo la suerte de que le hicieran ministro. Sin duda, el ‘número 1’ le debía agradecer al señor Óscar López los encantos con los que se había agasajado a sus ministros en el parador. Es que la corrupción que ustedes han practicado, el descaro con el que lo han hecho, la brutalidad de esa corrupción, la impunidad con la que la practican es algo cada vez más insoportable.

Mientras los españoles padecían el COVID, mientras los españoles estaban secuestrados en sus casas, mientras los españoles tenían prohibido trabajar, algunos se enriquecían con las mascarillas. Mientras la gente moría, prohibían decir en redes sociales y en medios de comunicación el origen chino del virus. Y mientras todo eso pasaba, su Gobierno, de fiesta, y su Gobierno feminista, de putas en un parador. ¡Qué asco de Gobierno y qué vergüenza lo que hemos tenido que soportar! (Aplausos).

Mientras todo esto pasa, señorías, se vacían las estanterías de los supermercados de linternas y de kits de supervivencia, porque este es un régimen de miedo. ¿Qué nuevo desastre nos espera para este Gobierno que pisoteó las libertades durante el COVID, que impidió limpiar los barrancos que llevaron a la muerte en Valencia, que criminalizó las presas y que ha destruido nuestra seguridad energética? ¿Será un ciberataque? ¿Será un atentado yihadista? España tuvo récord de detenciones de yihadistas. No sé si ustedes lo saben, creo que el señor ministro sí. ¿Será una guerra comercial con Estados Unidos, acrecentada por los flirteos con China del presidente del Gobierno, una guerra comercial que provoque escasez de artículos de primera necesidad? ¿Será otro virus escapado de su gran aliado, el Partido Comunista Chino?

La verdad es que no me extraña que los españoles hagan acopio de papel higiénico, porque el señor Sánchez produce miedo y vive de ese miedo, sabe utilizar ese miedo como lo hacen los villanos, sabe que ya nadie le respeta y por eso solo aspira a que le temamos. Y, desde luego, con nosotros el señor Sánchez pincha en hueso. Ya puede subir a esta tribuna, como lo hará dentro de unos minutos, a intervenir el tiempo que le dé la gana, a difamarnos brutalmente a todos, a mentir sin ningún tipo de límite; ya puede subir, como hizo en la anterior comparecencia, como un macarra, a reírse como un perturbado de la oposición. Puede hacer lo que quiera, pero no nos da miedo, y se lo puede preguntar a sus socios de investidura, que llevan mucho tiempo intentándolo. (Aplausos).

Señor Feijóo, déjeme que concluya haciéndole alguna petición. Sabe usted que no exagero, usted sabe que todo lo que he dicho es verdad; le gustará más o menos cómo lo digo, pero sabe que es verdad. Y después de todo lo que ha oído usted con esta intervención del señor Sánchez, yo no sé qué más necesitan para no llegar a ningún tipo de acuerdo con el Partido Socialista y para no ofrecerle ningún tipo de pacto, como ha vuelto a hacer hoy en la tribuna. Usted no puede seguir escuchando al señor del Partido Popular Europeo, al señor Weber, que le anima a confrontar con VOX, mientras le anima a buscar acuerdos con Sánchez. Usted tiene la responsabilidad de romper todos los acuerdos con el PSOE a nivel nacional y europeo. Creo que usted no puede seguir la estela de su socio alemán, responsable, entre otras cosas, de una reforma constitucional hecha con el Parlamento saliente y burlando la voluntad de los alemanes y hecha contra la voluntad de su pueblo, y que ahora amenaza con ilegalizar al segundo partido. O no puede seguir la estela de sus socios en Austria, que han pactado contra el primer partido de Austria, que es lo mismo que usted le reprocha aquí al señor Sánchez, porque usted fue la lista más votada en las elecciones. Ni puede seguir la estela bipartidista en Rumanía, que ha sido contestada soberanamente y con claridad también por el pueblo rumano. (Aplausos). Ni puede seguir los ataques a la democracia en Francia. Ese camino contra la democracia y contra la libertad que llevan el Partido Popular y el Partido Socialista en Europa puede camuflarse durante un tiempo, puede disfrazarse de otras cosas, pero, créame, no lleva a ningún sitio en el que usted quiera estar. Por allí creo que no le irá bien. Y por eso, señor Feijóo, creo que tiene la responsabilidad de abandonar todos los acuerdos con este Gobierno y de no volver nunca más a ofrecerle un pacto de ninguna naturaleza al señor Sánchez. (Aplausos). Usted tiene la responsabilidad de exigir en Europa que se excluya a Sánchez del pacto entre populares y socialistas. Usted no puede seguir haciendo caso a las órdenes que da el PP europeo para seguir pactando con Sánchez, tratando de desgastarlo inútilmente, confrontando con VOX y ofreciendo pactos ante cada crisis que utiliza para mantenerse en el poder. En definitiva, señor Feijóo, creo que no puede dar apoyo a ninguna de las medidas e iniciativas de Pedro Sánchez ni ofrecerle un pacto energético ni nada. Porque, cuando lo hace, comprendo que le han cogido la medida, porque Sánchez solo sabe defenderse a sí mismo, y lo ha visto usted en el día de hoy. No sabemos cuántas veces se lo van a tener que demostrar. Sin embargo, si continúan haciendo caso a los que sueñan con un pacto entre el Partido Popular y el Partido Socialista, creo que solo conseguirá la continuidad del desastre. Tengo el deber de advertírselo: o usted cambia radicalmente, o va a conseguir que Sánchez gane las próximas elecciones, porque las convocará en medio del caos y de la corrupción suficiente como para adulterar la voluntad de los españoles. Por la seguridad de España y por la defensa de España, el único camino es colaborar todo lo necesario para poner a Sánchez sentado en el banquillo con sus familiares, colaboradores y cómplices.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Gracias, señor Abascal. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Martínez Barbero.

Verónica Martínez Barbero

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Muchas gracias, presidenta. Ministros y ministras, señorías. Presidente, ha comentado usted su intervención por la cuestión energética; va a permitirme que yo lo haga hablando de defensa. No podemos abordar la cuestión de la seguridad sin empezar hablando del genocidio que Israel está cometiendo en Gaza. (Aplausos). Y menos aún después de que estos días hayamos conocido que Israel ha dado luz verde a su plan de ocupación y anexión de Gaza, algo que, mucho nos tememos, incluirá también el destierro de los y las gazatíes, en una nueva Nakba. Un genocidio mediante bombardeos y ataques contra la población civil en hospitales, colas de pan o campos de refugiados y refugiadas. Un genocidio también mediante el hambre. Un genocidio con la complicidad absoluta de Estados Unidos y de buena parte de los Estados miembros de la Unión Europea. (Aplausos).

Y un genocidio que contribuye a instalar dos ideas, dos realidades vinculadas entre sí que construyen un futuro cruel y negro: una, la de la necropolítica, la de que hay vidas que no importan, que no cuentan y que pueden ser exterminadas; y la segunda, la de la impunidad, una impunidad que se contagia y se amplía a escala global, que va desde Netanyahu hasta Trump pasando por Putin. En Palestina nos estamos jugando nuestra humanidad, nos jugamos que el mundo se rija por el multilateralismo y el respeto a los derechos humanos o por el autoritarismo y la ley de la jungla. Por eso, hoy quiero reivindicar la pelea dada por mi grupo parlamentario y por los ministros y ministras de SUMAR para que se respete inequívocamente el compromiso de no comprar armas a Israel. (Aplausos). Dijimos que no íbamos a permitir que mientras se comete un genocidio en Palestina España comprara material bélico a quienes violan sistemáticamente el derecho internacional. Lo hemos conseguido y seguiremos trabajando para garantizar que ni ahora ni en el futuro haya compra de armas a Israel. Y si algún ministerio, como hizo el de Interior, tiene la intención de incumplir dicho compromiso, nos volveremos a plantar. Por cuestiones como estas somos tan necesarias en este Gobierno.

Aprovecho también esta tribuna para mandar nuestro apoyo y solidaridad a las personas integrantes de la Flotilla de la Libertad, que han sufrido un criminal ataque por parte de Israel por un único motivo: tratar de hacer llegar ayuda humanitaria a Gaza. (Aplausos). Señor presidente, Asuntos Exteriores y el ministro Albares tienen que hacer lo que haga falta para que la flotilla tenga acceso a un puerto seguro en la Unión Europea. España no puede mirar hacia otro lado mientras Israel dinamita una vez más todas las normas de derecho internacional.

Señor presidente, como ya señalé en su anterior comparecencia, nos encontramos en un momento de profunda transformación del escenario internacional. Junto con el genocidio en Palestina, hay otras dos cuestiones que determinan este cambio que se está produciendo en las relaciones internacionales. Por un lado, la invasión criminal de Ucrania por parte de Rusia, que nos recuerda con brutalidad que la paz en Europa no puede darse por sentada. Es urgente encontrar una solución justa y duradera que respete la soberanía del pueblo ucraniano y su derecho a elegir su futuro en libertad. Esto no pasa, evidentemente, por un reparto imperialista de sus recursos ni de su tierra. Y, por otro, el avance de la internacional del odio liderada por Donald Trump, cuya estrategia está basada en dinamitar los valores democráticos, la institucionalidad, el orden internacional y en alimentar a la extrema derecha de todo el mundo. Sus alianzas con Putin y su ataque sistemático al orden multilateral son una amenaza no solo en los propios Estados Unidos, sino para Europa y para todo el planeta. Europa ―efectivamente, esto lo compartimos― no puede mantenerse impasible, debe decidir qué papel jugar en el mundo.

Señor presidente, el debate sobre la seguridad no se puede reducir a cuánto invertimos o con cuántos tanques, balas o misiles contamos, como afirmó hace unos días el comisario europeo de Defensa. Una seguridad exclusivamente militarizada no solo resulta ineficaz frente a las amenazas tan complejas que ahora mismo afronta Europa, sino que erosiona las bases democráticas del proyecto europeo. La seguridad va mucho más allá de la política de defensa. Hemos tenido un gran ejemplo la semana pasada: hablar de seguridad también es garantizar suministros imprescindibles como el energético o el agua. Debemos avanzar hacia un modelo de seguridad verdaderamente europeo, fundado en nuestra soberanía estratégica, que se nutra de la cooperación entre los Estados miembros. Reitero hoy lo que desde mi espacio político hemos dejado claro en multitud de ocasiones: no aceptamos el dogma de incrementar el gasto militar hasta alcanzar cifras arbitrarias de porcentaje del PIB. La seguridad europea no puede construirse con criterios contables, ni mucho menos mediante compra compulsiva de armamento a países como Estados Unidos, que hoy son actores que introducen inestabilidad global. (Aplausos). Una verdadera seguridad europea pasa por una autonomía estratégica real, por una industria tecnológica propia y por una defensa renovada de los valores en los que se fundó la Unión Europea: la defensa de los derechos humanos, la protección de los servicios públicos y la justicia social. Ningún blindaje militar será efectivo si nuestras sociedades no disfrutan de cohesión social y de bienestar. Señor presidente, esto se lo hicimos saber en el Consejo de ministras y ministros y por ello hoy volvemos a insistir: se debe hacer una evaluación rigurosa de las amenazas reales y una estrategia defensiva basada en la cooperación europea, tal y como demanda la estrategia de acción exterior y los compromisos de defensa compartida. Una Europa fuerte es una Europa que combina disuasión equilibrada con puentes de diálogo. Una Unión Europea fuerte es una Unión Europea que rechaza la visión bélica como única respuesta y que cree firmemente en que la paz duradera se construye con justicia y solidaridad. Por eso, SUMAR propone esta unión de objetivos: avanzar en las capacidades estratégicas sin renunciar a nuestros derechos, reforzar nuestra soberanía sin abandonar nuestra solidaridad y poner la mirada en el futuro que queremos construir en Europa. Porque seguridad y justicia social no son objetivos opuestos, sino complementarios.

Señor Sánchez, señorías, los mismos principios y criterios que impulsamos en nuestra política doméstica deben ser los que nos guíen en nuestra acción exterior. Europa no va sobrada precisamente de Gobiernos progresistas. Necesitamos que el Gobierno español sea un referente y un líder dentro de la Unión Europea. Esperamos un impulso decidido de este Gobierno en los espacios de decisión europeos para estar a la altura del reto al que nos enfrentamos. Y para ello es importante comprender que solo ampliando consensos en defensa basados en los valores progresistas que compartimos la mayoría social de España es posible impulsar nuestra política exterior. No podemos ser un Gobierno progresista hacia adentro y uno diferente cuando hablamos de política internacional.

Señor presidente, tomemos el reconocimiento del Estado palestino y la búsqueda de una paz justa en Ucrania como la base para construir una política exterior progresista también hacia afuera. Y eso, señor presidente, incluye no abandonar al pueblo saharaui. Porque no se puede hablar de derechos humanos en Gaza y mirar hacia otro lado en el Sáhara. (Aplausos).

La coherencia en política exterior no es solo una cuestión de principios, es una cuestión de credibilidad. Podemos empezar por reconocer ya la nacionalidad a los y las saharauis que nacieron bajo la colonia española. (Aplausos). La proposición de ley de mi grupo parlamentario fue admitida a trámite por esta Cámara; hagamos que llegue al BOE.

Señorías, apenas unas horas sin electricidad han bastado para poner en evidencia nuestra dependencia de un sistema energético privado. El apagón del pasado 28 de abril no fue solo una interrupción del suministro, fue una alerta, una llamada de atención sobre una infraestructura clave, esencial; una infraestructura que no puede depender de decisiones privadas en un ámbito que debe estar guiado por el interés general. Este incidente ―del que todavía nos faltan conocer todos los detalles―, que afectó a millones de personas, ha evidenciado carencias graves de planificación en la interconexión y en la resiliencia de nuestro sistema eléctrico. Reconocemos y valoramos el trabajo de Red Eléctrica, que permitió restablecer el sistema en poco más de quince horas, pero no podemos pasar por alto las preguntas que este apagón ha abierto y que exigen respuestas urgentes. ¿Por qué no se pudo estabilizar la caída? ¿Dónde falló el sistema de protección? ¿Por qué no se activaron los mecanismos previstos para frenar el efecto cascada?

Señor presidente, todo esto nos lleva a una conclusión ineludible: no podemos permitir que el suministro eléctrico de todo un país dependa de decisiones empresariales orientadas al beneficio privado. (Aplausos). Ahora bien, dejemos algo claro: lo sucedido el 28 de abril fue que a las 12:33 el sistema sufrió una desestabilización que provocó la desconexión de distintas tecnologías, incluyendo el 55 % de la energía solar, un 40 % del gas, un 40 % de la eólica y hasta el 100 % de la energía nuclear. Sí, señor Feijóo, el 100 % de la nuclear. Imagínese cuántos días hubiera tardado España en recuperar la energía si fuese más dependiente, como usted propone, de la energía nuclear. Señor Feijóo, la planta nuclear de Almaraz, esa que ustedes defienden a capa y espada con mentiras como que el Gobierno de España ha decidido sin previo aviso su cierre, esa que su vicesecretario de Economía, Juan Bravo, iba a visitar el 28 de abril, esa misma sigue sin producir electricidad a día de hoy. (Aplausos).

Lo que sucedió el 28 de abril fue una caída sistémica, fue el reflejo de una dependencia excesiva de decisiones privadas, como demostró el hecho de que la energía hidráulica no estuviera presente ese día en el mix por los precios negativos del mercado; es decir, porque algunos iban a ganar poco dinero. Por eso, frente a los que aprovechan cada crisis para sembrar el caos o justificar pasos atrás, nosotras defendemos un modelo energético limpio y democrático, porque la energía, como pasa con otros bienes que algunos entienden de mercado como la vivienda, no es solo un bien económico, es una infraestructura esencial para el bienestar ciudadano. Del mismo modo que hoy consideramos inadmisible que la sanidad pública dependa del poder adquisitivo individual o que la educación se reserve para quien puede pagarla, deberíamos rechazar que el acceso a la energía esté mediado por criterios puramente mercantilistas. No es solo una cuestión de justicia social, es una condición imprescindible para una democracia real. (Aplausos). Por eso debemos hablar de soluciones y desde SUMAR lo tenemos claro. Señor presidente, necesitamos una red eléctrica cien por cien pública, eficiente y resiliente; una red que garantice la seguridad energética sin estar sujeta a los intereses de un oligopolio. Si concebimos la energía como un derecho y la infraestructura eléctrica como una pieza estratégica clave, entonces debemos avanzar hacia un modelo de control público y democrático.

En segundo lugar, las energías renovables son la respuesta al reto energético que afrontamos y deben serlo de manera aún más destacada. Esto solo será posible si reforzamos el concepto de autoconsumo, que cada día más familias puedan producir y almacenar la energía que generan sus hogares. Además, es esencial que avancemos hacia un modelo de soberanía energética que permita a los países del continente europeo asegurar su suministro sin depender de actores externos.

En tercer lugar, señor presidente ―lo decía antes―, el apagón nos recuerda que el sistema energético no debe estar solo al servicio de los intereses económicos de las grandes empresas. Es un escándalo que tan solo el año pasado las energéticas obtuvieran más de 11 000 millones de euros de beneficio. Se forraron en la crisis energética y se forraron en la COVID. Estamos hablando de miles de millones de euros que las eléctricas no reinvierten en el sistema. Socializamos pérdidas y ayudas, pero se privatizan los beneficios. Por eso, y más que nunca, necesitamos una fiscalidad energética. Las grandes empresas deben contribuir de manera justa al desarrollo y al mantenimiento de las infraestructuras. No podemos permitir que el coste de la transición recaiga únicamente sobre las familias y los pequeños consumidores. (Aplausos).

Es fundamental que sigamos avanzando hacia la descarbonización del sistema energético. La energía nuclear, que algunos en esta Cámara defienden como solución, no es sostenible ni es segura a largo plazo. Es cara y nos hace depender del exterior. Por ejemplo, el 40 % del uranio enriquecido que necesitan las centrales nucleares para su funcionamiento proviene de Rusia. Señorías del PP, sabemos que sus aliados de la ultraderecha, los de aquí y los de Europa, mantienen magníficas relaciones con Putin. ¿Esta es también su apuesta política? Señorías, lo recuerdo porque de cuando en vez hace falta señalar las cosas más básicas para que a nadie se les olviden.

La transición energética no es una opción, es una necesidad imperiosa y es una prioridad absoluta de este Gobierno que debe guiar todas y cada una de las políticas que se diseñen. El retardismo climático es un error mayúsculo, igual que lo es pensar que estamos abocadas al colapso. Depende de nosotras, de las políticas que decidamos adoptar. Para eso está aquí también SUMAR y para eso está también la política, para construir futuros vivibles y deseables.

Debemos seguir impulsando y fortaleciendo la infraestructura de energías renovables en nuestro país con el objetivo de garantizar el derecho a la energía de manera limpia y justa. La descarbonización de la producción eléctrica está haciendo a nuestro país más competitivo y lo está haciendo más seguro. La producción renovable tiene, además, el potencial de construir un sistema energético democrático y soberano, un sistema de producción al servicio del interés general y no al de un mercado injusto como son todos aquellos controlados por unos pocos.

Señorías, hoy están en disputa dos modelos de sociedad. Por un lado, el del sálvese quien pueda, el modelo de la derecha, que solo utiliza el Estado para su propio beneficio, debilita y privatiza los servicios públicos y deja a la ciudadanía sola frente a la crisis. Y, por otro, el modelo que defendemos desde SUMAR, el de una sociedad que cuida, que se protege desde lo común con un Estado fuerte, que garantiza derechos, combate la desinformación y pone la vida en el centro. Porque cuando hay una emergencia, ¿qué propone el Partido Popular? ¿Qué propone VOX? Son ustedes patriotas de otro país. Sufren cuando la ciudadanía se comporta de manera razonable. Pidieron la intervención del Ejército porque son tan cobardes e irresponsables que no quisieron hacer uso de las competencias de las comunidades autónomas en las que ustedes gobiernan. (Aplausos). También les digo que a nosotras no nos extraña, que a mí no me sorprende en absoluto viendo la gestión que hicieron ustedes de la dana en Valencia, la gestión de El Ventorro, que el máximo responsable estuviera desaparecido durante horas, que se hiciera caso omiso a las alertas y se reaccionara cuando decenas de personas ya se estaban ahogando o eran arrastradas por las riadas, que no se diera una sola explicación creíble y se impida que en les Corts se pueda preguntar por los movimientos de Mazón el día de la dana a las personas que estuvieron con él. ¿Ese es el modelo de gestión que proponen, el de las muertes evitables y las mentiras?

Lo que ocurrió el 28 de abril fue lo suficientemente grave como para que cualquier organización política responsable adoptara una posición de prudencia, pero eso sería si la oposición fuera responsable. Diez minutos después de recuperar la cobertura algunos dirigentes del PP y de VOX ya habían lanzado un diagnóstico exprés en redes sociales: las renovables eran las culpables, el Gobierno era irresponsable y la solución pasaba por traer de vuelta las centrales nucleares. ¿Saben por qué pudieron hacer esto, por qué pudieron volver a esparcir sus mentiras y sus ataques contra el Gobierno? Porque volvió la luz, señorías, gracias al esfuerzo y al trabajo de este Ejecutivo y de las instituciones públicas. (Aplausos). Con la vuelta de la electricidad la derecha encendió automáticamente su máquina de mentiras y alarmismo. Así, vimos al señor Hernando, del Partido Popular, compartiendo una imagen satelital completamente falsa con toda España a oscuras, incluyendo Baleares; Baleares, donde no se fue la luz en ningún momento. Y lo hacía, además, a una hora en la que ya se había restablecido el suministro eléctrico en gran parte del país. Una forma muy peculiar de reforzar la confianza ciudadana, ¿verdad?, difundir imágenes falsas como si fuesen ciertas para ver si pueden seguir con su teoría de que España se dirige hacia el apocalipsis. Curioso apocalipsis, señorías, buena suerte con la teoría del caos y el Gobierno irresponsable, porque se lo están diciendo al Gobierno que fue capaz de hacer frente a la crisis pandémica más grande de la historia, la crisis de inflación provocada por la invasión de Ucrania y al Gobierno del único país de la Unión Europea que prospera económicamente y que da récords de empleo cada mes. (Aplausos).

Esto es todo lo que puede ofrecer la derecha de nuestro país: ruido, miedo y confusión. Frente al esfuerzo de los trabajadores y trabajadoras de Red Eléctrica, frente a la serenidad de la ciudadanía en las calles, que se comportó de una manera ejemplar, PP y VOX eligieron lo de siempre: intoxicación y mentira. Cuando la realidad no les da la razón, lo mejor es fabricarse una, ¿verdad, Feijóo?, ¿verdad, señor Feijóo? Este es el respeto que usted demuestra, el que pide a esta Cámara.

Hannah Arendt lo advirtió claramente: cuando la mentira se convierte en método, el objetivo ya no es convencer, sino desorientar; no es debatir, es destruir el espacio común donde podemos reconocernos como ciudadanía. Miren, la democracia se defiende con transparencia, con pedagogía por parte de las instituciones y también con decisiones políticas valientes. Lo he dicho antes, no podemos permitir que decisiones que afectan a millones de personas sigan siendo tomadas por quienes priorizan la cuenta de resultados sobre la seguridad energética del país. España necesita recuperar Red Eléctrica para lo público, porque es una empresa muy rentable que nunca debió ser privatizada. España necesita que Red Eléctrica deje de repartir dividendos a sus accionistas y los reinvierta en una red y en un sistema que asegure que nunca más se produzca lo que pasó el 28 de abril. (Aplausos).

Señor presidente, necesitamos un Estado que planifique, que supervise, que recupere el control público de las infraestructuras estratégicas, y lo cierto es que no hay mejor momento para lograrlo que este.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR y de algunos miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señora Martínez. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Rufián Romero.

Gabriel Rufián Romero

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Casi hay más gente en la tribuna que en los escaños. Este, señorías, debería ser un debate de Estado y, evidentemente, no lo está siendo. Y no lo está siendo porque esto de hoy no va de tecnología, va de ideología, y esto de hoy no va de energía, va de dinero. Una ideología que niega la emergencia climática como si negara la ley de la gravedad; y un dinero —‌intentaré ser lo suficientemente claro— que aquí pagan según qué lobbies a según qué diputados y diputadas como si fueran empleados y empleadas con acta de diputado y de diputada para decir, defender y votar según qué cosas, aunque vayan directa y frontalmente en contra de la gente. Repito, intentaré ser lo suficientemente claro: quien diga hoy aquí que lo que pasó el 28 de abril es por culpa de lo público, miente. Quien diga hoy aquí que lo que pasó el 28 de abril es por culpa de un exceso de renovables, miente. Y quien diga hoy aquí que lo que pasó el 28 de abril es por falta de nucleares, miente. Miente porque quiere intoxicar, miente porque quiere cobrar o miente por ambas. Y les pongo nombre y apellidos a esos pagadores de esos empleados con acta de diputados: el lobby de las nucleares y el lobby de las grandes eléctricas, así de claro. Y les pongo nombre y apellido también a los empleados: la derecha española, la ultraderecha española y, sí, también la derecha catalana. Exactamente los mismos que aquí, con sus votos, les quitaron un impuesto a las grandes eléctricas, y ganaron 11 000 millones de euros más al año, exactamente los mismos. (Aplausos). Y nosotros también nos hemos abstenido en algún momento, y quizá lo seguiremos haciendo, en algún momento en alguna votación en torno al futuro de las nucleares, más que nada porque la gente que trabaja en esas centrales nucleares —‌y nosotros en Cataluña tenemos centenares— necesita un horizonte vital, necesita una alternativa, y cerrar esas centrales sin una alternativa es hacernos trampas. Ahora bien, jamás, jamás trabajaremos al servicio de según qué lobbies. Pero, señorías, el debate en torno a las centrales nucleares, en torno a la bondad de las centrales nucleares, en torno a la eternidad de lo nuclear, se acaba rápido. Que levanten la mano los diputados y diputadas que están aquí de acuerdo con que se mantengan las centrales nucleares sine die. Levanten la mano. (Rumores). ¿No levanta la mano nadie? Es increíble, es extraordinario, maravilloso; nadie levanta la mano. ¿No están de acuerdo con que las centrales nucleares sigan? (Rumores). ¿Nadie? Es maravilloso. Con lo cual, las cerramos, ¿no? Ustedes, la derecha española y catalana, están de acuerdo con que las centrales nucleares continúen sine die, pero el debate se acaba rápido. ¿Quiénes de ustedes están de acuerdo con tener un cementerio nuclear al lado de sus casas, al lado de donde duermen sus hijos e hijas? ¿Cuántos? Ninguno, ¿verdad? El debate se ha acabado. El debate en torno a la bondad de lo nuclear se ha acabado.

Pero da igual, el lobby paga y el lobby manda, y si hace falta se miente, y si hace falta se intoxica. Un ejemplo: una semana llevan los principales mercenarios políticos, mediáticos y digitales del PP, VOX y Junts colgando los mismos discursos de los mismos políticos de izquierdas, desmintiendo el mismo bulo de hace cuatro años. Desde Tellado a Buxadé, pasando por Rahola y el abogado de Puigdemont, un tal Boye, colgando exactamente los mismos discursos de los mismos políticos y políticas de izquierdas, desmintiendo el mismo bulo de ustedes de hace cuatro años: Ojo, cuidado con la izquierda y sus manías de cerrar nucleares y poner placas solares, porque la van a liar, porque va a haber un gran apagón por falta de energía. Por falta de energía. Eso es lo que ustedes vendían hace cuatro años, eso es lo que nosotros desmentíamos y eso es lo que están colgando desde el PP y VOX hasta Junts, mercenarios políticos, mediáticos y digitales, para vender hoy exactamente la misma moto: Esto que ha pasado es porque no hay suficientes nucleares; esto que ha pasado es porque la izquierda tiene la manía de poner placas solares; mira, mira, mira a ese zurdo, mira a ese zurdo cómo se equivoca, cómo la lía. Exactamente la misma intoxicación. Y ha pasado exactamente lo contrario. Pero da igual, porque al final el mensaje de la moto que ustedes quieren vender es que lo público, mal; la izquierda, fatal; las renovables, peor. Pero las nucleares, genial, y las grandes eléctricas, fenomenal. ¿Las nucleares son más baratas? No. ¿Las nucleares son más seguras? No. Pero las nucleares hacen ganar muchísimo dinero a muchísima gente que a ustedes al final les pagan por decir y por votar aquí según qué cosas. Así de claro.

Y ahora, después del apagón, siguen vendiendo la misma moto. Porque aquí hoy se están defendiendo intereses aún más oscuros que el apagón del otro día. Unos intereses que, por ejemplo, dan lugar a que se multe a un partido con representación en este hemiciclo con 800 000 euros de multa —s‌ e llama VOX— por recibir donaciones opacas o donaciones poco explicables. Algo que, por lo que sea, tiene según qué repercusión. Por cierto, el lunes se volvieron a ver las tres maneras de funcionar del Partido Popular frente a una desgracia: desaparecer, delegar y rajar. Desaparecer como Mazón, delegar como Ayuso y rajar como Feijóo. Porque la verdad, señorías, es que, a la media hora del apagón, siete comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular llamaron al Gobierno y dijeron: Esto, pa ti; esto, pa ti. Incluso hemos visto al miserable, al mentiroso y al inútil de Mazón pidiendo explicaciones; pidiendo explicaciones y dando lecciones de ejemplaridad. Bueno, yo supongo que alguno el lunes ya estaría comprando baterías eléctricas a China a ver si podían hacer algún negocio.

Pero ¿qué pasó exactamente el lunes 28 de abril? Lo que explica cualquier experto imparcial, cualquier experto o experta que no cobre de un lobby: un apagón por exceso de energía. Un apagón porque el sistema eléctrico español no está preparado, porque no se invierte lo suficiente desde lo privado para recibir la cantidad de energía renovable que recibe. El 80 % de Red Eléctrica, como ustedes saben, señorías, es propiedad de las grandes eléctricas, que no invierten lo que deberían invertir. Porque es muchísimo más barato desconectar las empresas del sistema de respuesta rápida que quemar gas, por ejemplo, para equilibrar el sistema. En definitiva, que una vez más lo privado imperó sobre lo público.

Así, señorías, el culpable no ha sido lo público, el culpable no ha sido la izquierda y sus manías verdes. Aquí el culpable no ha sido un exceso de renovables. Aquí el culpable no ha sido una falta de nucleares. De hecho, si el sistema eléctrico español se hubiera sustentado exclusivamente en las centrales nucleares, el apagón hubiera durado como mínimo treinta horas. Aquí el culpable, una vez más, ha sido la codicia de un oligopolio privado que cree que su beneficio salvaje está por encima de un derecho, de un bien esencial, que es que la gente tenga luz. Ni más ni menos. Para que todo el mundo lo entienda: el oligopolio eléctrico privado ha preferido su beneficio a tus derechos. Una vez más, han preferido su dinero a los derechos de la gente. ¿Y por qué? Porque pueden. Las grandes eléctricas privadas de este país hacen lo que hacen porque pueden. Porque pueden. Porque este Gobierno (señala al presidente del Gobierno) y los Gobiernos que han antecedido a este Gobierno se han plegado a sus deseos. ¿Y por qué? Señorías, todo el mundo lo sabe: porque el 40 % —e‌ l 40 %— de los expresidentes y exministros y exministras de este país han acabado en el consejo de administración de una gran eléctrica, muchos de ellos sin saber distinguir un enchufe de un interruptor. Pero da igual, da lo mismo. Y es así exactamente como lo privado acaba controlando lo público.

Señorías, lo del 28 de abril ha sido un aviso para que se invierta y planifique más en un sistema que no se debe basar solo, repito, en el beneficio salvaje de cuatro oligopolios, sino en el derecho de millones de personas a tener luz. Por cierto, lo del apagón no es algo nuevo. De hecho, hay gente en este país que vive en un apagón crónico. La Cañada Real, por ejemplo, o asentamientos de jornaleros migrantes en Huelva y en Almería. Casi 15 000 personas en este país, señorías, viven en un apagón crónico, sin luz, 15 000 personas. Y aquí no pasa nada. Ojalá tras lo que sucedió el lunes 28 de abril el debate nacional se centre más en nacionalizar un bien como la luz que en el kit de supervivencia.

Señorías del govern. 5 anys. Hi ha hagut una pandèmia, un volcà, dues guerres, un temporal de neu històric, una inflació disparada, una dana, dues vegades Trump, una guerra d’aranzels i un gran apagón. Això sembla Jumanji, però és el que ha passat en aquest país els últims cinc anys. Però senyor president i senyores del govern tinguin clara una cosa: van trigar. Van trigar una eternitat a sortir a parlar. Van trigar una eternitat. Concretament, el president del govern va sortir a les sis de la tarda amb un retard de quaranta-cinc minuts. I jo estic d’acord que potser en aquell moment, les primeres hores, la gent no necessitava saber què era un mix elèctric. La gent potser no necessitava saber què era un gigahercio. Sí, estic d’acord. Però la gent sí que necessitava en aquelles primeres hores, el màxim representant públic d’aquest govern explicant què s’havia de fer, si estaves tancat a un ascensor. Si havies o no havies d’anar a un súper, si havies o no havies de trucar al 112. Això sí. I van trigar una eternitat. Van trigar una eternitat a sortir a parlar. I és un terrible error polític tot plegat.

I també siguin conscients d’una cosa, senyor president, senyories del govern. La primera és que d’aquesta crisi no se’n pot culpar a ningú ni a res de fora. I dos: aquesta crisi no era inevitable. El que va passar el 28 d’abril no era inevitable. Qualsevol expert explica i explicava i explicarà que els oligopolis d’aquest país fa molt de temps que no inverteixen el que han d’invertir en la red del sistema elèctric espanyol. De fet, concretament, un 32 % del que deuen d’invertir no acaba sent invertit. Així que jo, davant d’això, proposo dos idees.

Señorías del Gobierno, cinco años. Cinco años, y hemos pasado una pandemia, un volcán, dos guerras, un temporal histórico, una inflación disparada, una dana, dos veces Trump, una guerra de aranceles y un gran apagón. Esto parece Jumanji. Bueno, es lo que ha ocurrido en este país durante los últimos cinco años. Pero, señor presidente y señorías del Gobierno, tengan claro algo: tardaron una eternidad en salir a hablar. Tardaron una eternidad. Concretamente, el presidente del Gobierno salió a las seis de la tarde, con un retraso de cuarenta y cinco minutos. Yo estoy de acuerdo en que quizá en ese momento, durante las primeras horas, la gente no necesitaba saber qué era —u‌ n problema eléctrico…—, quizá la gente no necesitaba saber qué era; estoy de acuerdo. Pero la gente sí que necesitaba en esas primeras horas al máximo representante público de este Gobierno para que explicara qué teníamos que hacer: si estabas encerrado en un ascensor, si tenías o no tenías que ir a un supermercado, si tenías o no tenías que llamar al 112. Eso sí, tardaron una eternidad. Tardaron una eternidad en salir a hablar. Y es un terrible error político.

Y también sean conscientes de algo, señor presidente y señorías del Gobierno, lo primero es que de esta crisis no se puede culpar a nadie ni a nada de fuera. Y lo segundo es que esta crisis no era inevitable. Lo que ocurrió el 28 de abril no era inevitable. Cualquier experto explica, explicaba y explicará que los oligopolios de este país hace mucho tiempo que no invierten en lo que tienen que invertir: en la red del sistema eléctrico español. De hecho, concretamente, un 102 % de lo que tienen que invertir acaba no siendo invertido. Así que yo, ante esto, propongo dos ideas.

La primera: si el oligopolio eléctrico español no invierte lo que tiene que invertir y, sobre todo, no da la información que tiene que dar, hay un artículo maravilloso de su sacrosanta Constitución, el artículo 128, que dice que toda la riqueza de este país está supeditada al interés público, al interés de la ciudadanía. Y la segunda idea que les doy: Red Eléctrica de España, según datos actuales, vale ahora menos de 10 000 millones de euros. Ustedes tienen un 20 %; es decir, renacionalizar Red Eléctrica española valdría unos 8000. De repente, ustedes tienen 10 000 millones de euros para comprar armamento. Son lentejas, que diría mi abuela. (Aplausos). Quizá sería mejor dedicar ese dinero a que la luz vuelva a ser un derecho para todos y todas que a comprar más armas.

Por cierto, señorías del Gobierno, ustedes hablan de que quieren investigar a las VTC después de lo que sucedió el 28 de abril porque subieron los precios de una forma abusiva. Sinceramente, no hay absolutamente nada que investigar. Es un algoritmo que lo que hace es fijar el precio no por el coste del servicio, sino por la necesidad. Se llama usura. Es perverso. Pero es que no hay nada que investigar. Se llama también capitalismo salvaje. Así que sorprende esa inocencia. Para que todo el mundo lo entienda: es como si en una panadería el pan costara un 300 % más a las dos de la tarde que a las nueve de la mañana por la cara. Eso se permite bajo un Gobierno supuestamente progresista.

Acabo hablando de lo que en teoría hoy se debería hablar: el aumento inaudito del gasto en defensa. Señor presidente, usted aprovechó la muerte del papa ―que ya está feo― para salir a anunciar esto: un aumento de 10 000 millones de euros en defensa. (El señor presidente del Gobierno, Sánchez PérezCastejón: No es verdad). Un aumento que no pasará por el Congreso ―lo que es aún más feo―. (El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón: No es verdad). Pero lo que es totalmente inadmisible es que Europa se convierta en una especie de colonia, ya clara, de Estados Unidos. Y créanme, que soy catalán y sé de lo que hablo cuando hablo de colonias. Pero lo que está aún más feo y es inadmisible, lo que es terrible, es que ustedes negaran el comercio, el intercambio de dinero en definitiva, con un Estado genocida como Israel; que lo negaran. A mí el señor Albares un día me echó la bronca y me dijo: «No hay derecho a lo que has dicho. Dices que seguimos comerciando con Israel después del 7 de octubre. No hay derecho, es mentira». Bueno, señor Albares: al final el que mentía era usted. (El señor ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Albares Bueno, hace gestos negativos). ¿No? ¿Lo sigue diciendo? Ustedes adjudicaron cuarenta y seis contratos a empresas de armas israelíes entre los años 2023 y 2025. Y no lo digo yo, es que lo dice Israel. Israel asesina, pero también miente. ¿Qué interés tiene en mentir que sigue comerciando con ustedes? De hecho, los contratos que ustedes tienen con Israel superan los 1000 millones de euros desde octubre del año 2023. Han revocado uno, pero es que les quedan nueve. ¿Qué van a hacer? ¿Van a seguir echando la bronca a diputados que digan esto que estoy diciendo yo hoy aquí? Ustedes colaboran, y lo digo claramente, con un genocidio que ya ha asesinado y actualmente asesina ―casi más de hambre que con bombas― a 16 000 niños y niñas. Lleva ya asesinados a 16 000 niños y niñas. Colaboran con esto de forma directa o indirecta. Solamente hay algo peor que pegarse un tiro político en el pie, que es lo que ustedes hicieron el otro día: pegarse un tiro en el pie con una bala israelí, con una bala de genocidas. Es exactamente lo que ustedes hicieron el otro día.

Nada más y muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Rufián. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra la señora Nogueras i Camero.

Míriam Nogueras i Camero

JuntsDiputada.Página 34Vídeo

Gràcies, presidenta. Avui, senyor Sánchez, ha comparegut per parlar dels milions d’euros que vostès volen destinar en matèria de defensa i de seguretat. També sobre l’apagada que una setmana després encara ningú sap explicar què ha passat, i mentrestant vostès han anat acumulant silencis. També ha parlat d’altres temes d’actualitat política que també comentarem. A la reunió que vam tenir vostè i jo fa unes setmanes, senyor Sánchez, respecte a l’actual vulnerabilitat en matèria de defensa de la Unió Europea, li vam deixar molt clara, sobretot, i especialment una cosa, i ara li recordaré: si el 20 % del que vostè vol invertir, ―i ara estem parlant de l’àmbit de la defensa, però ho podem fer extensiu a tots els altres àmbits― si aquest 20 % no es queda a Catalunya, que és el que li correspon, vostè no té el suport de Junts per Catalunya. Per nosaltres és claríssim que invertiríem aquest 20 % que ens correspon, ho invertiríem en la indústria catalana, en la tecnologia dual, en el talent que tenim a Catalunya, també en un bon acompanyament a totes aquelles empreses, petites i mitjanes, que estan fent una contribució increïble en el progrés i també en l’àmbit de la ciberseguretat, de la seguretat, també en l’àmbit de l’energia. Si el govern del senyor Illa, amb els seus socis, Esquerra i Comuns, que són els que ara governen a Catalunya, prefereixen gastar-se els diners dels catalans en l’exèrcit espanyol, això ho hauran d’explicar i aclarir ells. En tot cas, amb la resta de diners, els seus senyor Sánchez, facin vostès el que vulguin. Però si depèn de nosaltres, ni un sol euro dels catalans anirà a una estructura militar que no és la nostra. Quan vostè parla de defensa, molts de Catalunya no podem evitar fer-nos una pregunta i és: defensarnos de què exactament? Perquè si parlem de defensar-nos d’amenaces externes li acabo de dir la nostra opinió i el nostre posicionament i és: si el 20 % que correspon a Catalunya arriba a Catalunya, nosaltres no ens hi oposarem, perquè la nostra lògica és molt senzilla de comprendre: a Catalunya han de decidir els catalans, no Madrid. Però em temo que quan un polític espanyol com vostè, o un polític espanyol com el senyor Feijóo, o un polític espanyol com molts, i la gran majoria dels que són aquí, parla de defensar- nos, es refereixen també a defensar-se de les nacions internes com la catalana, que han gosat desafiar el marc polític i al marc jurídic espanyol per exercir drets democràtics bàsics com el dret a decidir. Perquè en això, en defensar-se d’una bona part del poble de Catalunya, és exactament en el que vostès s’han gastat molts milions d’euros públics i reservats els darrers anys.

Mentre nosaltres denunciàvem els jutges prevaricadors de la cúpula judicial espanyola, com Marchena o com Llarena, mentre votàvem i vostès ens fotien pallisses, mentre rebien postals amenaçadores de soldats del règim, com el senyor Macías, ―actual magistrat del Tribunal Constitucional per un acord del PP i el PSOE― o mentre ens encaràvem a tota aquesta patuleia que no ha tingut la decència de dir la veritat a la comissió d’investigació de la Operación Cataluña: Rajoy, Soraya, Camacho, Fernández Díaz i companyia. Mentre tot això i més passava, vostès s’han posat al costat incorrecte de la història. Es van posar al costat del 155, atacant als que, de manera democràtica, vam defensar la nostra llengua, la nostra cultura, la nostra nació i també els nostres drets, que són també els drets de tots vostès. I tot això ho han pogut fer sempre amb la inestimable col·laboració de l’esquerra espanyola. Com diem sempre, quan es tracta de Catalunya, no hi ha res que s’assembli més a un polític de dretes espanyol que un polític d’esquerres espanyol.

Lamentablement, i durant dècades, l’aparell de l’Estat espanyol, amb tots els seus col·laboradors, ha dedicat més esforços a contenir l’anhel democràtic i legítim català que a atendre demandes socials, culturals, econòmiques. I si no, com s’explica, per exemple, que ara ens vingui aquí a demanar un aval per gastar-se 10 000 milions d’euros en un pla de defensa molt poc detallat, mentre és incapaç de pagar, senyor Sánchez, els 40 milions d’euros que necessiten els afectats per l’ELA. Que els necessiten i que fixa la llei que vam aprovar aquí fa uns mesos amb els seus vots, també socialistes. Però permetin-me que digui amb els seus vots hipòcrites, perquè la llei està aprovada, però els diners no arriben i depèn exclusivament de vostès que aquests diners arriben a qui els necessiten.

Com es pot parlar també de defensa compartida quan un dels pobles que hi ha a la península se sent històricament ocupat i, per tant, gens defensat. Catalunya ha vist desfilar tancs espanyols pels seus carrers, ha vist assassinar i empresonar presidents, ha tingut presos polítics. De fet, el president de Catalunya és avui a l’exili. Catalunya ha estat amenaçada amb la suspensió del seu autogovern. En moltíssimes ocasions ha vist perseguida i menystinguda la seva llengua. Ha patit un 155 i ha viscut com l’estructura militar i d’intel·ligència de l’Estat espanyol ha servit, no pas per garantir la seva seguretat, sinó per espiar, per perseguir i per criminalitzar. I sempre, senyor Sánchez, amb la seva col·laboració. Segurament el més reprovable en el seu discurs sobre defensa és que no ha tingut espai per a l’autocrítica ni cap menció a l’ús coercitiu del poder estatal contra un poble que només vol decidir.

Vostè ha parlat també de guerra comercial: que cal que ens preparem, que cal que ens adaptem, que hem d’estar forts i superar-ho que cal generar valor afegit a la petita i mitjana empresa. Però el que diu vostè aquí és totalment el contrari del que acaba aprovant amb els seus socis en el Consell de Ministres. Els catalans, senyor Sánchez, som uns pencaires. Ens han ensenyat generació rere generació el que és la cultura de l’esforç. Ens han ensenyat a pencar, a pensar, a crear. Fins i tot ens han ensenyat a moure muntanyes. Ens han ensenyat a guanyar-nos la vida. Ens han ensenyat a defensar la nostra nació, la nostra llengua, la nostra cultura, les nostres empreses petites i mitjanes, els nostres autònoms, els nostres treballadors. Ens han ensenyat a defensar-nos el futur. No ens han ensenyat a ser uns ganduls. No ens han ensenyat a anar pidolant molles. No ens han ensenyat a ser un poble de subsidis. Som Catalunya, un poble que té iniciativa i que té molt talent. El que la gent necessita és no patir per arribar a final de mes. És poder tenir una llar i no una fucking habitació, que és el que vostès defensen. Oferir un futur digne als nostres fills. Aconseguir que els nostres fills no hagin d’anar-se a buscar les garrofes fora de Catalunya. Defensem, per tant, un model molt diferent del que defensen vostès. I han fet aquesta llei mal anomenada reducció de la jornada laboral, sense comptar amb l’opinió dels catalans. Només els ha interessat l’opinió dels sindicats espanyols. Uns sindicats liderats per persones que són afins als seus partits i totes aquestes polítiques espanyoles que vostès defensen i que s’estan carregant Catalunya, el model català i que s’estan carregant a la classe mitjana catalana, mai veuran la llum si depèn de Junts per Catalunya. Han tingut la mala sort de topar-se amb nosaltres, perquè nosaltres ho tenim molt clar. Ni la dreta espanyola, ni l’esquerra espanyola, ni vostès: Catalunya. Però vostès això els importa un rave, mentre tinguin el seu titular la nostra pregunta.

Però arribats a aquest punt, és molt clara respecte a la defensa respecte a l’apagada. Respecte a les lleis espanyoles que vostès aproven el Consell de Ministres i que van en contra dels interessos de Catalunya. Què faran els 19 diputats del PSC? Què faran els 19 diputats que el senyor Illa té aquí a

Madrid? Seguiran callant i votant sí a tot el que marca l’amo espanyol? Perquè fins avui han callat i han aplaudit mentre ens han anat fotent els quartos als catalans. Ara són els set vots de Junts que estan frenant aquest saqueig. A nosaltres ens agrada parlar clar i vostès ho saben perfectament. De què serveix el PSC? De què ha servit, per exemple, que el PSC i Esquerra hagin votat a favor dels pressupostos generals de l’estat espanyol els darrers anys? Ha servit per donar molts titulars, això sí, però la realitat, els números, què diuen? Doncs els números diuen que s’ha pagat el doble a Madrid del què s’ha pagat a Catalunya. Els números diuen que un madrileny ha cobrat el doble que un català, i no ve d’ara això, ha passat sempre, governi la dreta espanyola o governi l’esquerra espanyola, sempre hi perd Catalunya.

Els hi pronostico el què faran els 19 diputats del PSC: seguir callant com el senyor Illa, un president de Catalunya que fa tot el contrari del que s’espera d’un president de Catalunya. Està posant la catifa vermella a les polítiques espanyoles i els partits espanyols i no està defensant els interessos de la nostra nació i del nostre país. Expliquin als catalans, senyors socialistes, per què han permès i han callat mentre ens han saquejat tots aquests anys. Expliquin als catalans per què han de pagar més que un madrileny o un extremeny. Expliquin als catalans per què els trens, que vostès gestionen, no funcionen. Expliquin als catalans per què no arriben a final de mes. Expliquin als catalans per què Madrid rep el doble del que rep Catalunya quan els catalans paguen més impostos. Expliquin, per tant, als catalans, senyors socialistes, de què serveixen vostès aquí i de què serveixen vostès a Catalunya si van al dictat de Madrid?

Ens ha alertat senyor Sánchez, del perill de les apagades elèctriques i ha dit, literal, «s’equivoca qui situa el debat en les renovables i les nuclears». I ho compartim. Però després de dir això, vostè ha començat un monòleg sobre les renovables o les nuclears situant el debat en renovables o nuclears. I veig que alguns hi han caigut de quatre potes. I ho fa perquè ja li està bé despistar-nos i situar el debat o treure el debat de l’objecte principal d’aquesta compareixença, que era respondre a la pregunta «què ha passat?» Quines són les causes de l’apagada? I una setmana més tard no ha donat ni una sola dada nova que no hàgim publicat ja els mitjans de comunicació. I òbviament, no ha contestat la pregunta objecte d’aquesta compareixença.

I només un apunt, però què és important: l’impost del valor de la producció elèctrica, què és un impost que posa el Partit Popular al 2012, el paguen tots els generadors d’electricitat, senyor Sánchez, no només les nuclears. I, per tant, vostè no és creïble quan diu «o serà verda o no serà» perquè l’Estat espanyol és l’únic estat de la Unió Europea que penalitza amb aquest impost a les renovables. I ho fan amb els que van de defensors de les renovables. I l›últim apunt respecte a aquest tema: les grans elèctriques espanyoles fan el que fan, òbviament, perquè els diferents governs permeten que ho facin. Els governs espanyols, però també els qui col·laboren amb els governs espanyols. I els recordo que Junts per Catalunya és l’únic partit català d’aquest hemicicle que va votar en contra de compensar amb milions d’euros, amb més de 2000 milions d’euros, les grans elèctriques espanyoles. L’únic.

Deia que ens alertava vostè, senyor Sánchez, del perill de les apagades elèctriques com a problema de seguretat nacional. I no li falta raó, però a Catalunya sabem perfectament què vol dir viure una apagada, i no només energètica, sinó també institucional i democràtica. La defensa d’un territori comença per garantir la seguretat i el benestar de tot el poble. I vostès, el govern espanyol de torn, ―dretes o esquerres― han estat incapaços de garantir ni tan sols el servei de Rodalies. En el servei de Rodalies no li cal una apagada per no funcionar. Després de dècades de diners promesos que no han arribat. Lluvias de millones que tots han anunciat. El sistema de Rodalies de Catalunya continua sent una vergonya estructural. Inversions ridícules a Catalunya que contrasten amb inversions milionàries a Madrid. Hi ha hagut una apagada general a Renfe a Catalunya que està gestionada per vostès. Mentre l’operador que gestionem des de Catalunya, Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya, ha funcionat perfectament. I aquesta deixadesa només s’acaba d’una manera: que siguem els catalans els qui gestionem els nostres propis recursos, que fins ara han gestionat vostès i que no han arribat a Catalunya. Aquest desastre començarà a acabar el dia que siguem independents i el temps i els números ens estan donant la raó.

I vaig acabant. Els discursos i titulars simplistes i bonistes ens porten a una esquerra espanyola demagògica i una dreta espanyola populista i inútil. I entre tots estan contribuint a carregar-se el model català per imposar un model espanyol que és petit i que no és ambiciós, que és tot el contrari del que és Catalunya.

I ara que li he agafat afició a això de fer consultes, senyor Sánchez, li podem fer algunes propostes. Llàstima que no consultés als catalans quina havia de ser el nom, per exemple, de l’aeroport de la capital del nostre país. Llàstima que no preguntés als barcelonins si volien que el seu partit pactés amb el Partit Popular per treure de l’alcaldia a la gent de Junts per Catalunya. Llàstima que no consultés als catalans que ens semblava que el seu govern desinverteix tants diners a Catalunya per invertir-ne el doble a Madrid. Llàstima que no consultés als catalans si ens sembla bé el funcionament dels trens de rodalies que estan sota el seu poder i que administren vostès, o si ens sembla bé que els jutges prevariquen o que els fiscals es coordinin amb policies patriòtics per interferir en el funcionament de la democràcia o per posar pedres als partits independentistes, o si ens sembla bé, que es gastin milions d’euros en espiar persones només pel fet de ser independentistes. La llista és llarga, senyor Sánchez. I no, no li demanarem una consulta sobre el futur de Catalunya. Això els catalans ja ho vam decidir en el referèndum de l’1 d’octubre. Un referèndum que vostès van contribuir a reprimir. Si un banc mereix una consulta, un país mereix un referèndum.

No estem al seu costat, senyor Sànchez, tampoc estem al seu costat, senyor Feijóo. És fàcil d’entendre: nosaltres estem al costat de Catalunya i quan fan mal a Catalunya i els catalans, nosaltres votem que no. I el cost que paguem cada cop que diem que no el tenim absolutament assumit. Paga la pena, dir no a l’Estat espanyol si és per Catalunya. Moltes gràcies i visca Catalunya lliure.

Gracias, presidenta. Hoy, señor Sánchez, ha comparecido para hablar de los millones de euros que quieren ustedes destinar en materia de defensa y de seguridad, también sobre el apagón, que una semana después todavía nadie sabe explicar qué ha pasado, y, mientras tanto, ustedes han ido acumulando silencios. Y ha hablado de otros temas de actualidad política que también comentaremos. En la reunión que mantuvimos usted y yo hace unas semanas, señor Sánchez, sobre la actual vulnerabilidad en materia de defensa de la Unión Europea le dejamos muy clara sobre todo y especialmente una cosa que ahora le voy a recordar: si el 20 % de lo que quiere usted invertir ―y ahora estamos hablando del ámbito de la defensa, pero lo podemos hacer extensivo a todos los demás ámbitos― no se queda en Cataluña, que es lo que le corresponde, usted no tiene el apoyo de Junts per Catalunya. Para nosotros está clarísimo en qué invertiríamos ese 20 % que nos corresponde: lo invertiríamos en la industria catalana, en la tecnología dual, en el talento que tenemos en Cataluña, también en un buen acompañamiento de todas aquellas empresas pequeñas y medianas que están realizando una contribución increíble en el progreso. También en el ámbito de la ciberseguridad, de la seguridad y en el ámbito de la energía. Si el Gobierno del señor Illa, con sus socios Esquerra y Comuns, que son quienes ahora gobiernan en Cataluña, prefieren gastarse el dinero de los catalanes en el ejército español, eso lo tendrán que explicar y aclarar ellos. En cualquier caso, con el resto del dinero, el suyo, hagan ustedes lo que quieran, pero si dependiera de nosotros, ni un solo euro de los catalanes iría a un ejército militar que no es el nuestro. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). Cuando usted habla de defensa, muchos en Cataluña no podemos evitar hacernos una pregunta: ¿defendernos de qué exactamente? Porque si hablamos de defendernos de amenazas externas, le acabo de decir cuál es nuestra opinión y nuestro posicionamiento: si el 20 % que le corresponde a Cataluña llega a Cataluña, nosotros no nos vamos a oponer, porque nuestra lógica es muy sencilla de comprender. En Cataluña tienen que decidir los catalanes, no Madrid. Pero me temo que cuando un político español como usted, un político español como el señor Feijóo o un político español como muchos, y la gran mayoría de los que están aquí, habla de defendernos se refieren también a defenderse de las naciones internas que, como la catalana, han osado desafiar el marco político y el marco jurídico español para ejercer derechos democráticos básicos como el derecho a decidir. Porque en eso, en defenderse de una buena parte del pueblo de Cataluña, es exactamente en lo que se han gastado ustedes muchos fondos de euros públicos y reservados en los últimos años. Mientras nosotros denunciábamos a jueces prevaricadores de la cúpula judicial española como Marchena o como Llarena, ustedes se reían de nosotros, mientras recibíamos christmas amenazantes por parte de soldados del régimen como Macías, actual magistrado del Tribunal Constitucional, por un acuerdo del PP y el PSOE, o mientras nos enfrentábamos a todo ese rebaño que no ha tenido la decencia de decir la verdad en la Comisión de Investigación de la Operación Cataluña: Rajoy, Soraya, Camacho, Fernández Díaz y compañía, mientras todo esto pasaba, y más, ustedes se han puesto del lado incorrecto de la historia; se han puesto al lado del 155, atacando a los que, de manera democrática, hemos defendido nuestra lengua, nuestra cultura, nuestra nación y también nuestros derechos, que son también los derechos de todos ustedes. Y todo esto lo han podido hacer siempre con la inestimable colaboración de la izquierda española. Como decimos siempre, cuando se trata de Cataluña, no hay nada que se parezca más a un político de derechas español que un político de izquierdas español.

Lamentablemente, durante décadas, el aparato del Estado español, con todos sus colaboradores, ha dedicado más esfuerzos a contener el anhelo democrático catalán y legítimo que a atender demandas sociales, culturales, económicas. Si no, ¿cómo se explica, por ejemplo, que ahora nos vengan aquí a pedir un aval para gastarse 10 000 millones de euros en un plan de defensa muy poco detallado? Mientras es incapaz de pagar, señor Sánchez, los 40 millones de euros que necesitan los afectados por la ELA, que los necesitan y que fija la ley que aprobamos aquí hace unos meses con sus votos también, los socialistas. Pero permítame que se lo diga: con sus votos hipócritas, porque la ley está aprobada, pero el dinero no llega, y depende exclusivamente de ustedes que llegue ese dinero a los que lo necesitan.

¿Cómo se puede hablar también de defensa compartida cuando uno de los pueblos que hay en la península se siente históricamente ocupado y, por lo tanto, nada defendido? Cataluña ha visto desfilar tanques españoles por sus calles. Cataluña ha visto cómo asesinaban y encarcelaban presidentes. Ha tenido presos políticos. De hecho, el presidente de Cataluña está hoy en el exilio. Cataluña se ha visto amenazada con la suspensión de su autogobierno en muchísimas ocasiones; ha visto cómo se perseguía y menospreciaba su lengua; ha sufrido un 155; ha vivido cómo la estructura militar y de inteligencia del Estado español ha servido no para garantizar su seguridad, sino para espiar, para perseguir y para criminalizar; y siempre, siempre, señor Sánchez, con su colaboración. Seguramente, lo más reprobable en su discurso sobre defensa es que no ha tenido ninguna cabida para la autocrítica ni ha hecho mención del uso coercitivo del poder estatal contra un pueblo que solo quiere decidir.

Usted ha hablado también de guerra comercial: que hay que prepararse, que tenemos que adaptarnos, que tenemos que estar fuertes y superarlo, que hay que generar valor añadido a la pequeña y mediana empresa. Pero lo que dice usted aquí es totalmente lo contrario de lo que acaba aprobando con sus socios en el Consejo de Ministros. Los catalanes, señor Sánchez, somos unos currantes; nos han enseñado generación tras generación lo que es la cultura del esfuerzo, nos han enseñado a currar, a pensar, a crear; incluso nos han enseñado a mover montañas, nos han enseñado a ganarnos la vida, nos han enseñado a defender nuestra nación, nuestra lengua, nuestras empresas, nuestra cultura, nuestras empresas pequeñas y medianas, nuestros autónomos, nuestros trabajadores; nos han enseñado a defendernos ante el futuro. No nos han enseñado a ser unos vagos, no nos han enseñado a ir mendigando, pidiendo migas. No somos un pueblo de subvenciones. Cataluña es un pueblo que tiene iniciativa y que tiene mucho talento. Lo que la gente necesita es no sufrir para llegar a final de mes, es poder tener un hogar y no una puta habitación, que es lo que ustedes defienden. Queremos ofrecer un futuro digno a nuestros hijos, que no tengan que irse a ganar las lentejas fuera de Cataluña, defendemos, por lo tanto, un modelo muy diferente al que defienden ustedes. Y hemos hecho esta ley, mal llamada de reducción de la jornada laboral, sin contar con la opinión de los catalanes. Solo les ha interesado la opinión de los sindicatos españoles, unos sindicatos liderados por personas que son afines a sus partidos. Y todas estas políticas españolas que defienden ustedes y que se están cargando Cataluña, el modelo catalán, y se están cargando la clase media catalana nunca van a ver la luz si eso depende de Junts per Cataluña. Han tenido la mala suerte de toparse con nosotros, porque nosotros lo tenemos muy claro: ni la derecha española ni la izquierda española ni ustedes, Cataluña. Pero a ustedes eso les importa un rábano mientras tengan su titular.

Nuestra pregunta, llegados a este punto, es muy clara: respecto a la defensa, al apagón y a las leyes españolas que ustedes aprueban en el Consejo de Ministros, que van en contra de los intereses catalanes, ¿qué harán los diecinueve diputados del PSC? ¿Qué harán los diecinueve diputados que tiene aquí, en Madrid, el señor Illa? ¿Van a seguir callando y votando sí a todo lo que marca el amo español? Porque hasta hoy han callado y han aplaudido mientras nos han ido quitando el dinero a los catalanes. Ahora son los siete votos de Junts los que frenan este saqueo. A nosotros nos gusta hablar muy claro, y ustedes lo saben perfectamente: ¿de qué sirve el PSC? ¿De qué ha servido, por ejemplo, que el PSC y Esquerra hayan votado a favor de los presupuestos españoles en los últimos años? Ha servido para darles muchos titulares, eso sí, pero la realidad de las cifras ¿cuál es? ¿Qué dicen? Los números dicen que se ha pagado el doble en Madrid de lo que se ha pagado en Cataluña. Los números dicen que un madrileño ha cobrado el doble que un catalán. Y esto no es de ahora, esto ha pasado siempre. Gobierne la derecha española o gobierne la izquierda española, siempre pierde Cataluña.

Les pronostico lo que van a hacer los diecinueve diputados del PSC: van a seguir callándose, como el señor Illa, un presidente de Cataluña que hace todo lo contrario de lo que se espera que haga un presidente de Cataluña. Está poniéndole la alfombra roja a las políticas españolas y a los partidos españoles y no está defendiendo los intereses de nuestra nación, de nuestro país. Expliquen a los catalanes, señores socialistas, por qué han permitido y han callado mientras nos han saqueado todos estos años. Explíquenles a los catalanes por qué tienen que pagar más que un madrileño o un extremeño. Explíquenles a los catalanes por qué los trenes que gestionan ustedes no funcionan. Explíquenles a los catalanes por qué no llegan a final de mes. Explíquenles a los catalanes por qué Madrid recibe el doble de lo que recibe Cataluña cuando los catalanes pagan más impuestos. Explíquenles, por lo tanto, a los catalanes, señores socialistas, de qué sirven ustedes aquí y de qué sirven ustedes en Cataluña si van al dictado de Madrid.

Nos ha alertado usted, señor Sánchez, del peligro de los apagones eléctricos, y ha dicho literalmente que se equivoca quien sitúa el debate entre renovables y nucleares, y lo compartimos, pero después de decir eso ha empezado usted un monólogo sobre las renovables o las nucleares, situando el debate en renovables o nucleares, y veo que algunos se han caído con todo el paquete. Lo hace porque le va bien despistarnos y sacar el debate del objeto principal de esta comparecencia, que es responder a la pregunta de qué ha pasado, cuáles son las causas del apagón, y una semana más tarde no ha dado ni un solo dato nuevo que no se haya publicado en los medios de comunicación y, obviamente, no ha respondido a la pregunta objeto de esta comparecencia.

Un apunte solo, que creo que es importante: el impuesto sobre el valor de la producción eléctrica, que es un impuesto que fijó el Partido Popular en 2012, lo pagan todos los generadores de electricidad, señor Sánchez, no solo las nucleares. Por lo tanto, usted no es creíble cuando dice que o será verde o no será, porque el Estado español es el único Estado de la Unión Europea que penaliza a las renovables con este impuesto, y lo hacen con los que defienden o van de defensores de las renovables.

Y un último apunte sobre este tema. Las grandes eléctricas españolas hacen lo que hacen, obviamente, porque los diferentes Gobiernos españoles han permitido que lo hagan; los Gobiernos españoles, pero también aquellos que colaboran con los Gobiernos españoles. Les recuerdo que Junts per Catalunya es el único partido catalán de este hemiciclo que votó en contra de compensar con más de dos mil millones de euros a las grandes eléctricas españolas, el único.

Decía que nos alertaba usted, señor Sánchez, del peligro de los apagones eléctricos como un problema de seguridad nacional, y no le falta razón, pero en Cataluña sabemos perfectamente lo que quiere decir vivir un apagón, y no solo energético, sino también institucional y democrático. La defensa de un territorio empieza por garantizar la seguridad y el bienestar de todo el pueblo, y ustedes, el Gobierno español de turno, sea de izquierdas o de derechas, han sido incapaces de garantizar ni siquiera el servicio de rodalies. El servicio de rodalies no necesita un apagón para no funcionar. Después de décadas de dinero comprometido que no ha llegado, de lluvias de millones que han anunciado todos, el sistema de rodalies en Cataluña sigue siendo una vergüenza estructural; inversiones ridículas en Cataluña que contrastan con inversiones millonarias en Madrid. Ha habido un apagón general en Renfe Cataluña, que está gestionada por ustedes, mientras que el operador que gestionamos desde Cataluña, Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya, ha funcionado perfectamente. Esta dejadez solo se acaba de una forma: que seamos los catalanes quienes gestionemos nuestros propios recursos, que hasta ahora han gestionado ustedes y que no han llegado a Cataluña. Este desastre empezará a acabar el día que seamos independientes, y el tiempo y los números nos están dando la razón.

Voy acabando. Los discursos y titulares simplistas y del buenismo nos llevan a una izquierda española demagógica y a una derecha española populista e inútil, y entre todos están contribuyendo a cargarse el modelo catalán para imponer un modelo español, que es pequeño y que no es ambicioso, que es todo lo contrario de lo que es en Cataluña.

Y ahora que le ha cogido usted afición a lo de las consultas, señor Sánchez, le vamos a hacer algunas propuestas. Lástima que no consultara usted a los catalanes cuál debía ser el nombre, por ejemplo, del aeropuerto de la capital de nuestro país. Lástima que no preguntara a los barceloneses si querían que su partido pactara con el PP para quitar de la alcaldía a la gente de Junts per Catalunya. Lástima que no consultara a los catalanes qué nos parecía que su Gobierno desinvirtiera tanto dinero en Cataluña para invertir el doble en Madrid. Lástima que no consultara a los catalanes si nos parece bien el funcionamiento de los trenes de cercanías que están bajo su poder y que ustedes administran; si le parece bien que los jueces prevariquen o que los fiscales se coordinen con ‘policías patrióticos’ para interferir en el funcionamiento de la democracia y para poner piedras a los partidos independentista, o si les parece bien que se gasten millones de euros en espiar a personas solo por el hecho de ser independentistas. La lista es larga, señor Sánchez, pero no, no le pediremos una consulta sobre el futuro de Cataluña, eso ya lo decidimos los catalanes en el referéndum del 1 de octubre, un referéndum que ustedes contribuyeron a reprimir. Si un banco merece una consulta, un país merece un referéndum.

No estamos a su lado, señor Sánchez; tampoco lo estamos del señor Feijóo. No estamos a su lado, señor Feijóo, es fácil de entender. Nosotros estamos al lado de Cataluña, y cuando hacen daño a Cataluña y a los catalanes, nosotros votamos que no, y el coste que pagamos cada vez que decimos que no lo tenemos absolutamente asumido. Compensa decir no al Estado español si es para decir sí a Cataluña. ¡Visca Catalunya lliure!

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra la señora Aizpurua Arzallus.

Mertxe Aizpurua Arzallus

EH BilduDiputada.Página 40Vídeo

Egun on. Buenos días. Lehenik eta behin, aurreko asteleheneko itzalaldi elektrikoa bezalako ezusteko krisi berri baten aurrean, herritarrek duten jarrera nabarmendu nahi dut. Pandemian edo Balentziako Danan gertatu zen bezala, herritarrek lezio izugarria eman dute berriro. Itzalaldia egoera benetan zailean jasan zuten milaka herritarrek, trenetan edo igogailuetan harrapatuta, komunikaziorik gabe, eta etxera itzuli ezinik. Ziurgabetasun eta beldur une horiek kaos soziala eragin zezaketen gizartean ondorio ezezagunekin. Baina, zorionez, ez zen horrelakorik gertatu. Badira kaos hori gertatzea nahi zuten sektoreak. Beti bezala, krisi baten erdian etekin politikoa atera nahian. Baina horren aurrean, herritarrek erantzukizuna, elkartasuna, autoorganizazioa eta konpromiso ikaragarria erakutsi zuten. Milioika pertsona aritu ziren elkarri laguntzen eta elkarren artean informazioa partekatzen. Txalotzea merezi duela uste dugu. Izan ere, inokulatzen hainbeste ahalegintzen diren beldurraren, berekoikeriaren eta indibidualismoaren aurrean, herritar gehienek komunitateak eta zerbitzu publikoek ematen diguten segurtasunaren alde egin zuten. Indibidualtasunaren aurrean, kolektiboaren babesa izango dugula jakiteak eskaintzen duen segurtasunaren alde. Eta ez delako espekulatzeko unea, zuhurtziaz aritzekoa baizik. Pandemian ikasi genuen lezioa da, ahaztuta genuela zirudiena. Baina asteleheneko itzalaldiak berriro erakutsi digu krisi baten aurrean segurtasuna kolektiboak eta zerbitzu publikoek soilik eskaintzen digutela. Horri balioa emateaz gain, egunero gogoratu, bultzatu eta aplikatu beharko genuke berriro ez hasteko.

En primer lugar, quiero destacar la actitud de la ciudadanía ante una nueva crisis inesperada como la del apagón eléctrico del pasado lunes. Como ocurrió en la pandemia o con la dana de Valencia, la ciudadanía nos ha vuelto a dar una enorme lección. Miles de ciudadanos y ciudadanas vivieron el apagón en situaciones realmente difíciles, como atrapados en trenes o ascensores, sin comunicación y sin tener la posibilidad de volver a casa. Estos momentos de incertidumbre y temor podrían haber provocado un caos social con consecuencias desconocidas en la sociedad, pero afortunadamente no fue así. Hay sectores que querían que ese caos se produjera para, como siempre, intentar sacar rédito político a una crisis, pero, ante ello, la ciudadanía mostró responsabilidad, solidaridad, autoorganización y un compromiso enorme. Millones de personas se ayudaron mutuamente y compartieron información entre ellas. Creemos que merece la pena aplaudir todas estas actitudes. De hecho, frente al miedo, el egoísmo y el individualismo que tanto se esfuerzan en inocular, la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas apostó por una seguridad que nos brinda la comunidad, lo común y los servicios públicos, la seguridad que ofrece saber que frente a la individualidad vamos a tener la protección del colectivo. Y porque no es momento para especulaciones, sino de actuar con prudencia. Esto es una lección que aprendimos durante la pandemia y que parecía que habíamos olvidado, pero el apagón de lunes nos ha vuelto a demostrar que ante una crisis solo lo colectivo y los servicios públicos son capaces de ofrecernos la seguridad que necesitamos. Además de poner todo esto en valor, deberíamos recordarlo, impulsarlo y aplicarlo todos los días para no volver a olvidarlo.

En medio de esta situación de incertidumbre y confusión, en la que la ciudadanía respondió una vez más con responsabilidad, solidaridad, autoorganización y compromiso, surgieron las amenazas, los bulos, las intoxicaciones y los relatos interesados. Otra vez la máquina del fango de las derechas y sus extensiones mediáticas se pusieron a funcionar para intentar generar más caos, más miedo y más enfado, con el único objetivo de sacar algún rédito político y económico. Y es que no fallan, mientras la ciudadanía buscaba seguridad y respuestas, ellos buscaban caos y beneficio propio, y así ha sido una vez más. Porque, señor Sánchez, según las informaciones que tanto ustedes como Red Eléctrica están ofreciendo, las causas podrían ser diversos incidentes concatenados que pudieron originar el apagón, aunque, teniendo en cuenta la complejidad del funcionamiento del sistema y la red eléctrica y los diferentes agentes y factores que participan de él, entendemos y somos plenamente conscientes de la dificultad de conocer detalladamente lo ocurrido, pero, claro, como he dicho, el rigor y la prudencia eran algo de lo que las derechas políticas y mediáticas, junto con el poder económico, podían prescindir.

Si bien es cierto que la comunicación del Gobierno en las primeras horas debería haber sido más fluida y pública, consideramos que actuar con transparencia y esclarecer con todo rigor lo sucedido es la labor que ahora el Gobierno debe afrontar con premura para poder comenzar a aportar soluciones. Por eso hoy nosotras no especularemos, no construiremos teorías ni bulos interesados sobre lo que no conocemos y no contribuiremos a alimentar los supuestos análisis y causas que se difunden sin rigor alguno en medios y redes, pero sí queremos pedir que con todas estas dificultades y en el menor plazo posible se conozca lo ocurrido y se depuren las responsabilidades necesarias, todas las responsabilidades. Esperaremos a que la vicepresidenta para la Transición Ecológica, la señora Aagesen, comparezca la semana que viene con toda la información disponible para, entonces sí, poder debatir desde un punto de vista más técnico sobre certezas y soluciones. Por ello, vamos a proponer que, más allá de su comparecencia, podamos habilitar en la Comisión de Transición Ecológica una subcomisión para analizar el funcionamiento y los cambios necesarios del sistema energético, para escuchar a diferentes actores del sistema, obviamente a Red Eléctrica, pero también a diferentes expertos y expertas, instituciones y agentes, y analizar además los diferentes sistemas del entorno y el sistema europeo que tantos debates ha suscitado; un espacio donde, al igual que deberemos hacer en Euskal Herria, podamos recibir información, analizar y poner encima de la mesa soluciones para el presente y futuro energético en el nuevo escenario.

Algunos se apresuraron a responsabilizar a los poderes públicos para intentar desviar la atención sobre las responsabilidades de los privados, y lo hemos vuelto a ver con la comisión de investigación que la derecha pretende presentar, que, convenientemente, olvida a las empresas y operadores privados, que recuerdo son todos los que operan. La generación energética en este Estado es más del 95 % privada; el transporte, Red Eléctrica, en un 80 % privado; la distribución, casi un 100 % privada, y, salvo algunas excepciones pequeñas en forma de cooperativas, la comercialización también es 100 % privada. Esta es la fotografía, señor Sánchez: privatizaciones que Partido Popular y PSOE, PSOE y Partido Popular llevaron a cabo por fascículos, privatizando un sector estratégico que era básicamente público y dejándolo en manos de quienes siempre priorizan y priorizarán el beneficio económico particular sobre el beneficio social y general. En consecuencia, las decisiones que se tomen por el sector se adoptarán en función de la ganancia que les generen a estas empresas, sin importar las consecuencias que ello tenga para la ciudadanía, porque el sector energético es básicamente un negocio, no un servicio. Esto debe cambiar, señor Sánchez, porque un sector estratégico para el bienestar de la ciudadanía no puede seguir funcionando y pivotando sobre los intereses privados. Por eso le pedimos que recupere completamente para lo público el transporte y la distribución eléctrica, comenzando por Red Eléctrica, para asegurar que ningún interés económico y empresarial vuelva a estar por encima del interés de la mayoría social. Esta es una cuestión que le hemos pedido todos los grupos de esta Cámara que no estamos alineados con los intereses de las grandes energéticas, porque, ahora que se habla mucho de seguridad, esto es lo que ofrece seguridad a la ciudadanía, tener bajo control público los servicios esenciales para todos y para todas.

Señor Sánchez, ¿está dispuesto a abrir el debate y tomar las decisiones que apostar por una publificación conllevaría? ¿Está dispuesto a enfrentarse al lobby energético para hacerlo posible?

Si abrimos el debate y lo trasladamos a la ciudadanía, la apuesta será clara, porque se demostró que, frente a lo privado, es y será lo público lo que proteja a la gente. Esto es justo lo que tanto temen las grandes empresas energéticas y sus terminales políticas de derechas de todo signo, que se cree una opinión mayoritaria y favorable a recuperar el control público del sector. Lo estamos viendo desde el primer minuto. Estando incluso aún sin electricidad, se apresuraron a generar un relato perfectamente orientado a proteger a los operadores privados. La causa eran las renovables, la culpa era del Gobierno y la solución, las nucleares. Quienes el día del apagón corrieron a ceder todas sus competencias a papá Estado, porque no eran capaces ni de gestionar la crisis en sus propias autonomías y ciudades, demostrando lo absolutamente inútiles e incapaces que son, ya tenían claras las causas y las soluciones, porque la lógica necesidad y exigencia de información por parte de la ciudadanía para encontrar respuestas a lo que estaban viviendo se utilizó por la derecha y por los intereses empresariales para cuestionar la apuesta por las renovables y recuperar ese debate superado de las nucleares. Hasta en una crisis así intentan aprovechar la oportunidad de negocio y la oportunidad política contra la transición ecológica y energética contra la que fanáticamente parecen luchar. Y consiguieron instalar el debate, aunque la realidad les desmienta, porque lo cierto es que la aportación energética de las renovables de aquel lunes era muy similar, incluso con menor aportación renovable, a la de muchos días y semanas anteriores y a la de días posteriores hasta hoy, lo que demuestra que el sistema puede funcionar con las renovables que había en el momento del apagón y más. Es más, fueron las renovables las que contribuyeron a que en un tiempo récord se recuperara prácticamente la totalidad del suministro en tan solo dieciséis horas, mientras que la supuesta solución mágica de las nucleares ni estaba ni se la esperaba.

Itzalaldia energia nuklearraren aldeko eztabaida berpizteko eta energia berriztagarrien aurka egiteko aprobetxatzen ari dira lobby ezberdinak. Baina Euskal Herrian, zorionez, oso errotua dago nuklearren aurkako tradizioa, eta ez diogu horri uko egingo. Guk trantsizio energetiko bidezko eta ordenatuaren aldeko apustua egiten jarraituko dugu, energia berriztagarrietan oinarrituta. Bide horretatik soilik lortuko dugulako deskarbonizazio helburu anbiziotsuak erdiestea, Europako bataz bestekoaren oso azpitik dauden prezioak lortzearekin batera.

Itzalaldi elektrikoak ere agerian utzi du gure herriaren menpekotasun energetikoa. Horregatik, burujabetza energetikora bidea egiten jarraitzea dagokigu esparru guztietatik.

Los diferentes lobbies están aprovechando el apagón para reavivar el debate a favor de la energía nuclear y luchar contra las energías renovables, pero, afortunadamente, la tradición antinuclear está muy arraigada en Euskal Herria y no vamos a renunciar a ella. Nosotras seguiremos apostando por una transición energética justa y ordenada basada en las energías renovables. Solo por esa vía conseguiremos alcanzar objetivos ambiciosos de descarbonización al tiempo que alcanzaremos precios muy por debajo de las medias europeas.

El apagón eléctrico también ha puesto de manifiesto la dependencia energética de nuestro país. Por eso nos corresponde seguir avanzando hacia la soberanía energética desde todos los ámbitos.

Es por ello por lo que seguiremos apoyando el cierre de las nucleares y su desmantelamiento, porque ni es una fuente de energía limpia ni es segura ni es barata ni aporta ningún tipo de beneficio social o económico a la ciudadanía. Es una energía muy cara que acabará pagando la ciudadanía mediante sus impuestos y facturas para el enriquecimiento de unas pocas empresas.

Decimos no a las nucleares porque sabemos bien lo que es tener una central y sus consecuencias. Lo vimos con Garoña: años de lucha social y política contra una central impuesta que nadie quería y que nadie echa de menos, porque por mucho chantaje que se haga con los supuestos beneficios laborales o económicos que aportan, no es cierto: Araba es hoy un territorio más seguro y su ciudadanía no se ha visto afectada por el cierre de Garoña. Por tanto, no; las nucleares no son opción alguna porque solo representan el pasado. Son las renovables las que nos dibujan un futuro más limpio, más seguro, más barato y estable. Pero para que ese futuro sea realidad, efectivamente, la red deberá adaptarse a ese nuevo escenario, y es algo que ha quedado demostrado en estos últimos días. Es una red que deberá acometer los cambios e inversiones necesarios para poder ofrecer un servicio seguro, económico y eficiente a la ciudadanía, y también a la industria que tanto tiempo lleva demandando estas inversiones y que en nuestro país, en Euskal Herria, supone uno de los grandes pilares del tejido productivo y laboral vasco que debemos proteger, adaptar e impulsar frente a los nuevos escenarios.

Es cierto que tanto recuperar para lo público el sector, comenzando por la red, como las inversiones y adaptaciones necesarias de esta van a requerir de una gran financiación para hacerlo posible. Hoy hemos escuchado y escucharemos a las derechas exigir estas inversiones y cambios, sí, pero desde lo público, claro, porque, como es habitual, pretenden socializar las pérdidas y privatizar los beneficios, que es justo lo contrario de lo que habría que hacer. Las derechas también podrían exigir a las energéticas que, con las mil millonarias ganancias récords que cada trimestre nos restriegan por la cara y los más de mil millones que les regalaron tumbando el impuesto energético, acometieran esas necesarias inversiones. Pero esto es algo que hoy no escucharemos ni del Partido Popular ni de VOX ni del PNV ni de Junts, porque quieren que sea desde lo público y desde la ciudadanía, mediante nuestras facturas, como siempre, desde donde se financien las inversiones que las empresas privadas no han hecho. Pues bien, hagámoslo, hagámoslo desde lo público, sí, pero si las inversiones son públicas, la red también debe serlo; es justo y es democrático.

Señor Sánchez, dinero parece que hay, porque si sacan ustedes 10 000 millones de la nada para financiar el rearme es lógico pensar que sería posible contar con esa inversión para recuperar para el bien común sectores estratégicos, como el eléctrico, que, no tenemos duda, aportarán más seguridad a la ciudadanía que el hecho de disparar el gasto militar. Una, la primera, supone invertir en ampliar y mejorar un servicio que debería ser público y la otra supone gastar en guerras. Creo que ustedes, que se dicen un Gobierno progresista, no deberían dudar ante esta disyuntiva. Por eso, en Euskal Herria Bildu consideramos —‌y seré clara— un error la apuesta por el rearme que usted ha asumido; un error mayúsculo, un error político, un error social y un error geoestratégico, porque se asume así la estrategia de guerra de la OTAN y de los Estados Unidos. En plena guerra económica desatada por Trump y en medio de las llamadas a la guerra letal de la OTAN, Europa vuelve a dar la espalda a construir su autonomía estratégica en todos los ámbitos, plegándose una vez más ante unos planes y unas estrategias que difieren y confrontan con los intereses de la ciudadanía.

Señor Sánchez, se lo pedimos en su anterior comparecencia y volvemos a hacerlo ahora: no se pliegue a una Comisión Europea y a una organización, la OTAN, que buscan generar un escenario de guerra y una escalada militar, inculcando miedo e inseguridad, y que, lamentablemente, nos van a empujar hacia un escenario de nefastas consecuencias para el presente y el futuro de nuestras vidas en todo el continente europeo, para el presente y el futuro de nuestro bienestar social y nuestras libertades democráticas. Son unas estrategias de las que solo se van a beneficiar las fuerzas reaccionarias. Con los retos que tenemos en términos de bienestar social, de fortalecimiento de los servicios públicos y de la industria de la transición ecológica no entendemos cómo es posible que un Gobierno que se autodenomina progresista pueda defender un aumento del gasto en defensa como este y las consecuencias que ello pueda acarrear. Por tanto, desde Euskal Herria Bildu ni apoyaremos ni defenderemos el aumento del gasto militar, y no lo haremos porque así lo comparte la mayoría de la sociedad vasca, una sociedad que ya dijo no a la OTAN y que volverá a decir no a los chantajes que esta organización pueda trasladar a nuestras sociedades. Seguiremos apostando por la diplomacia, por el diálogo y por la paz como las mejores herramientas para ofrecer seguridad y estabilidad en un mundo en llamas.

Además, aunque sostenga usted que este aumento no supondrá recorte social alguno —‌ya lo veremos, está por ver—, lo que sí nos tememos que supondrá es la congelación de la inversión social, y esto, señor Sánchez, son recortes en diferido o lo serán. Quizás no recortarán, pero tampoco invertirán, y, como le hemos transmitido muchas veces, no podrán contar con nosotros para realizar recortes sociales y estaremos vigilantes para que esto no ocurra.

Euskal Herria Bilduk ez du inolaz ere babestuko gastu militarra areagotzea eta NATOren aginduak betetzea. Argi eta garbi diogu berrarmatzea akats ikaragarria delako, gatazka konpontzeko bide okerra delako eta ondorio izugarriak izan ditzakeelako, baita euskal herritarrentzat ere. Armagintzara eta defentsara bideratutako gastua handitzeak gerra hotsak hauspotzeko soilik balio du eta murrizketa sozialak eragin ditzake, bai behintzat inbertsio sozialean. Gure esku dagoen guztia egingo dugu horrela izan ez dadin. Gastu igoera honek erakusten du nahi denean posible dela gobernuak hamar mila milioi gehiago atera baititu berrarmatzea ordaintzeko. Hemendik aurrera espero dugu finantziazio arazoak ez aipatzea gehiengo sozialaren eta langileen bizi baldintzak hobetzeko proposamena egiten ditugunean, ez duzuelako zilegitasunik izango. Hori da hain justu, indartzea dagokiguna esan duguna, zerbitzu publikoak eta horiek eskaintzen dizkiguten ongizatea. Hori da defendatuko dugun jarrera irmoa Europan eta munduan zabaltzen ari diren gerra hotsen aurrean.

Por tanto, no; Euskal Herria Bildu no va a apoyar de ninguna manera el aumento del gasto militar y el cumplimiento de los mandatos de la OTAN. Lo decimos claramente, porque rearmarse es un error terrible, porque es una vía equivocada de resolver conflictos y porque puede tener unas consecuencias tremendas también para la ciudadanía vasca. El aumento del gasto destinado a armamento y defensa solo servirá para dar más volumen a esos ecos de guerra y, además, puede provocar recortes sociales, por lo menos en lo que respecta a la inversión social. Haremos todo lo que esté en nuestras manos para que no sea así. Este aumento de gasto demuestra que cuando se quiere, se puede, ya que el Gobierno ha puesto a disposición 10 000 millones más para costear el rearme. Esperamos que a partir de ahora no se hable de problemas de financiación cuando hagamos propuestas para mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la sociedad y de las personas trabajadoras, porque no tendrán ninguna legitimidad. En los últimos cinco años hemos sufrido varias crisis que nos han golpeado de diferentes maneras, y eso es precisamente lo que debemos reforzar: los servicios públicos y el bienestar que nos brindan. Esa es la posición firme que vamos a defender ante estos ruidos de guerra que se están propagando por Europa y por el mundo.

Y como hablamos del mundo, termino mirando al mundo, mirando a Gaza, donde un Estado genocida como Israel anuncia impunemente a ojos de todo el mundo que ocupará Gaza y expulsará a los palestinos de su propio pueblo. Es una vergüenza, señor Sánchez, una auténtica vergüenza que Israel esté perpetrando un genocidio y una limpieza étnica con la permisividad de muchos de los Gobiernos occidentales y de la propia Comisión Europea. Por mucho que usted haya mostrado y demostrado su posición frente a esta barbaridad resulta que no es suficiente, y no es suficiente porque todo lo que Israel está haciendo contra el pueblo palestino no sería posible sin la complicidad de poderes europeos y estadounidenses. Netanyahu se sabe tan impune que no ha tenido reparo en atacar la flotilla de la libertad en aguas europeas, un ataque que se ha encontrado con el mutismo de Europa, que ni siquiera ha sido capaz de criticarlo. Hay silencios elocuentes. Lo que ha pasado, pasa y pasará en Palestina es y será responsabilidad también de Europa.

Señor Sánchez, acabe con todos y cada uno de los contratos que su Gobierno mantiene con Israel; renuncie con hechos, no con palabras, y comprométase a no firmar ninguno más. Alce la voz en las instituciones europeas y exija terminar con esta vergonzosa complicidad con Israel que Europa está demostrando. Hágalo porque está en su mano.

Palestinaren ondoan egoteko, haien aldarrikapenak defendatzeko eta palestinarrak ez baztertzeko unea da. Horrela egiten jarraituko dugu Euskal Herritik beti egin dugun bezala.

Es el momento de estar al lado de Palestina, de defender sus reivindicaciones y de no excluir a los palestinos y palestinas. Así seguiremos haciéndolo desde el País Vasco, como siempre lo hemos hecho. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señoría. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), tiene la palabra la señora Vaquero Montero.

Maribel (GV (EAJ-PNV)) Vaquero Montero

PNVDiputada.Página 44Vídeo

Seguridad y energía, dos temas estrechamente relacionados y que merecen un serio debate y en profundidad, que se han convertido en una nueva disputa y en un nuevo toma y daca, y en el que la ciudadanía que nos escucha poco o nada puede sacar en claro, más allá de la escenificación de la bronca política. Y esa bronca política escenificada hoy solo busca ganar la batalla por el relato. Estamos ante dos temas que son objeto de debates incómodos a los que debemos enfrentarnos; aquí todos y todas, todos nosotros, estamos interpelados y no podemos mirar hacia otro lado.

Hace poco leía un artículo que alertaba de los peligros del alarmismo, pero también de lo que denominaba el antialarmismo, es decir, de huir de determinados debates. O, dicho de otra manera, de tratar a la ciudadanía como si no fuera mayor de edad para formarse una opinión sobre el modelo energético más adecuado o sobre cómo abordar la seguridad, temas que hoy tratamos. En este sentido, lamentablemente, desde la desinformación, desde la bronca constante, poca pedagogía se puede hacer. Presidente, no afrontar hoy los debates que marcarán nuestro futuro hace que ganen terreno aquellos que pretenden que la gente deje de creer en las explicaciones oficiales y en las instituciones. Y la confianza en las mismas es clave para que ese sistema democrático, aunque imperfecto, funcione.

En relación con el apagón que afectó a la península hace apenas una semana, el Gobierno nos llamó. El ministro Bolaños nos comunicó y nos transmitió la poca información que tenían hasta ese momento, y también nos pidió colaboración para atajar los bulos. ¿Que la comparecencia del Gobierno tuvo que haberse producido antes? Pues seguramente, pero no voy a entrar a valorar la prontitud o no. Tampoco voy a valorar la oportunidad de la última encuesta del CIS.

Presidente, usted ha realizado hoy una exposición sobre lo que sucedió el 23 de abril a las 12:33 horas del mediodía, y no ha aportado ningún dato más. Seguimos sin saber por qué pasó y si esto volverá a ocurrir. No pretendemos que nos asegure que haya riesgo cero; es imposible asegurarlo. La certeza en un sistema tan complejo como el eléctrico es imposible, pero necesitamos más certidumbres. Y esa certidumbre la tiene que dar quien gobierna para que la desinformación y los bulos no generen el caldo de cultivo contra las instituciones, contra los sistemas democráticos. No podemos obviar que hay un debate ideológico interesado en relación con la transición energética y que algunos, como se ha evidenciado hoy aquí, intentan arrimar el ascua a su sardina, pero no crean que es para vender o defender cada cual su propio modelo energético. No, no se equivoquen. El objetivo es crear alarmismo, generar ruido, porque todo vale para ganar ese relato. Sin embargo, a pesar del ruido y a pesar también de alguna declaración suya —‌quizá, presidente, un tanto precipitada, al señalar culpables cuando aún se desconocían las causas—, tengo que reconocer, y estoy de acuerdo con usted, que se actuó con rapidez, y que el comportamiento de las instituciones, tanto públicas como privadas, los servidores públicos y de la ciudadanía en general, fue decisivo para que las incidencias fueran prácticamente nulas; también en Euskadi, que recuperó en tiempo récord la normalidad.

Pero ahora la preocupación de la mayor parte de la ciudadanía está en conocer, como he dicho antes, por qué pasó y si esto volverá a ocurrir. Y esas son certidumbres que desde el Gobierno se tienen que dar. Porque el lapso de tiempo desde el día del apagón hasta que se conocen las causas es el que precisamente aprovechan quienes buscan desinformar para colar a la ciudadanía sus hipótesis y teorías. Y ya saben lo que dice el refrán: a río revuelto, ganancia de pescadores. En este grupo de pescadores puede incluirse la oposición más ocupada, que no preocupada, en acusar al Gobierno; los negacionistas y contrarios a la transición energética y los intereses particulares que pretenden abrir debates que, hoy por hoy, creíamos cerrados. En este sentido, compartimos la necesidad de una investigación interna y también externa, una auditoría a todo el sistema para entender qué falló y por qué falló, para actuar y para cambiar o adaptar aquello que sea necesario. Asimismo, también nos parece procedente la investigación que llevará a cabo el Comité Técnico de la Red Europea, por la gravedad y la excepcionalidad del apagón.

Presidente, son numerosas las veces que hemos instado y urgido a que se invierta en determinados sectores estratégicos, y se lo hemos hecho saber tanto en público como en privado. Y el apagón lo está evidenciando. Una de esas últimas veces fue en este Pleno, donde nuestro portavoz, Aitor Esteban, le hablaba sobre la necesidad de impulsar inversiones en redes, almacenamiento, interconexiones dentro del Estado y con la Unión Europea.

Le suena, ¿no? Hablábamos de aprovechar toda la potencia que tenemos para que no se desperdicie energía por decisiones cortoplacistas y por leyes rígidas. Le hablábamos de la necesidad de modificar la Ley del Sector Eléctrico, de la necesidad de ofrecer a las empresas que lo demandan para descarbonizarse la posibilidad de una conexión que la ley impide y Redeia no facilita. Tampoco voy a enumerar todas aquellas ocasiones en las que la portavoz en materia de economía y energía de nuestro grupo, la señora Idoia Sagastizabal, ha realizado propuestas, ha instado al Gobierno para que avance con propuestas reales, constructivas y beneficiosas para la industria, los comercios y la ciudadanía; propuestas que le hacemos llegar desde Euskadi, que son beneficiosas para todo el Estado y que van en línea con lo que demanda Europa. Hoy vuelvo a insistir en todas ellas y, presidente, le pido que las tenga en cuenta y las aplique.

Ya sabe que al Partido Nacionalista Vasco no lo va a encontrar haciendo conjeturas y mucho menos debatiendo acerca de hipótesis. No es riguroso, como tampoco lo es la solución que algunos traen cuando hay cualquier problema energético. Es decir, ¿que los precios están disparados? Solución: empresa pública de energía. ¿Que hay apagón? Empresa pública de energía. A lo que algunos ahora añaden la coletilla de «lo haremos, además, con el dinero que se va a destinar al gasto militar». Populismo. Populismo, señorías.

Nos hablan de la panacea cuando aún no se conoce la causa o causas que han motivado el apagón y cuando saben perfectamente que lo público per se no es sinónimo de eficiencia. Y tenemos claros ejemplos de lo que estoy diciendo en el Estado. ¡Ojalá fuera tan fácil! No nos engañemos ni engañemos a la sociedad porque no hay soluciones fáciles a problemas complejos, y el ámbito energético, precisamente, es muy complejo. Otra cosa diferente es si reconociendo que hay controles, y estos controles son públicos, tras las investigaciones se demuestra que estos son insuficientes o que hay que modificar los protocolos o modelos de gestión. Pero este es un debate que ya tendremos aquí tras el estudio técnico de lo ocurrido. Abrir comisiones, llámense de investigación en esta Cámara, investigaciones políticas, ahora no tiene sentido sin tener los datos técnicos y conocerlos.

En cualquier caso, el debate no debe centrarse en renovables o nucleares, sí o no. Eso solo genera ruido y no aporta ninguna solución. Y aunque desde el Partido Nacionalista Vasco defendemos que el futuro energético pasa por las renovables, lo que hoy necesitamos es una combinación de fuentes, es decir, un mix energético que aporte seguridad al suministro. En Euskadi, siendo conscientes de nuestras limitaciones, apostamos por las renovables. La apuesta de mi grupo, el Partido Nacionalista Vasco, es clara. Nunca hemos tenido dudas en este tema. Y lo hemos hecho, pese a haber contado en el camino con quienes llevan años con la pancarta del no a cualquier fuente de energía verde: no a las eólicas, no a las placas solares. Lo hemos visto en los ayuntamientos, en el Parlamento Vasco o en las diputaciones forales, oponiéndose durante años al despliegue eólico y fotovoltaico. Y este también significa ir en contra de las energías limpias.

¿Cómo lograr la independencia energética si por sistema hay algunos que dicen no a todo? No valen los planteamientos filosóficos y etéreos. Hay que aterrizar en los deseos. Y nosotros sí tenemos propuestas.

Presidente, le acabo de enumerar solo algunas y ahí queda también la hemeroteca y el registro. En el Grupo Vasco apostamos por un modelo de renovables y almacenamiento, con más inversión en redes. Y, por cierto, señora Aizpurua, diga la verdad o no mienta. Aquí no se trajo ningún impuesto energético, sino una prestación que no se puede recaudar. Pero Euskadi, sin su ayuda, ya ha regulado los beneficios extraordinarios para todos los sectores, también para los energéticos. Es decir, que los que tengan un beneficio extraordinario neto del 30 % superior a su media en los tres últimos años, están sufriendo un impuesto, con su voto en contra. Y eso, los beneficios extraordinarios, se gravan en Euskadi.

Siguiendo con los temas del apagón, el auténtico malabarismo consistirá, presidente, en cuadrar la política energética para dotarnos de más independencia, asegurar el suministro y que este sea a un precio asequible. Lograrlo requiere consolidar la penetración de las renovables con el almacenamiento y reforzar las redes a través de inversión. También para ello necesitaremos un consenso social y político que hoy en día no existe, lo que dificulta llevar a cabo una transición energética pragmática, inteligente y sostenible que mire al futuro.

Finalizo esta parte de mi intervención, la relativa al apagón energético, con una doble petición. Presidente, en primer lugar, tenga en cuenta las propuestas que en esta materia le hemos formulado y cuente con nosotros para un debate sosegado, que mira al futuro sin alarmismo y sin contraalarmismo. Y, en segundo lugar, aproveche el tratado de amistad y cooperación entre España y Francia, que aprobaremos la siguiente semana, para exigirle al Gobierno francés colaboración para garantizar la interconexión energética, que es una necesidad para la península y también para el resto de Europa. Nos ha pedido colaboración y responsabilidad. La tendrá. Pero, presidente, hoy ha venido aquí a contarnos lo que ocurrió y seguimos sin saber por qué ocurrió.

Pasa den asteko hitzaldia eta gero bat gatoz adituen barneko eta kanpoko ikerketa baten beharrarekin. Zerk huts egin zuen eta zergatik egin zuen ulertzeko? Itzalaldiak energiari buruzko eztabaida berriro mahai gainean jarri du. Aprobetxa dezagun eztabaida zintzo eta eraginkorra egiteko. Ardura hartu dezagun. Euskal taldeak legegintzaldi honetan kontrol galderak, interpelazioak, mozioak eta proposamenak egin ditu energiaren inguruan. Guk urteak daramatzagulako kezkatuta, baina ezin uka genezakeen trantsizio energetikoaren inguruan eztabaida ideologiko bat dagoenik. Eusko Alderdi Jeltzaleak etorkizun energetikoa berriztagarrietatik pasatzen dela defendatzen du, jakinda iturri konbinazio bat behar dugula gaur egun, hau da, energia mix bat, energia horniketan segurtasuna emango duena. Nire taldearen apustua argia da. Inoiz ez dugu zalantzarik izan gai honetan, eta hala egin dugu, nahiz eta urteak daramatzaten batzuek ezezkoaren pankartarekin edozein energia iturriren aurrean, ez eolikoei, ez eguzki plakei, ez denei. Nola lortu independentzia energetikoa, orduan, sistema guztiari ezetz esaten badiogu? Ez du balio planteamendu filosofiko eta etereoekin. Horrekin ez du balio. Desio horiek lurreratu egin behar dira. Eta guk bai, guk baditugu proposamenak gure herriarentzat.

Tras el apagón de la semana pasada, coincidimos en la necesidad de una investigación interna y externa de los expertos para entender qué falló y por qué lo hizo. El apagón ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la energía. Aprovechemos para hacer un debate sincero y eficaz. El Grupo Parlamentario Vasco ha planteado durante esta legislatura preguntas de control, interpelaciones, mociones y proposiciones, porque nosotros llevamos años preocupados. Pero no podemos negar que existe un debate ideológico en torno a la transición energética. El PNV defiende que el futuro energético pasa por las renovables, sabiendo que hoy en día necesitamos una combinación de fuentes, es decir, un mix de energía que proporcione seguridad en el suministro energético. La apuesta de mi grupo es clara, nunca hemos dudado en este tema y hemos actuado en consecuencia, aunque algunos llevan años con la pancarta del no ante cualquier fuente de energía: ni eólicas, ni placas solares, ni gas. ¿Cómo lograr la independencia energética si dicen no a todo por sistema? No vale con planteamientos filosóficos y etéreos, porque estos deseos hay que materializarlos. Y nosotros sí tenemos propuestas para nuestro pueblo.

El apagón ha evidenciado nuestra vulnerabilidad y dependencia, la personal y la colectiva. Hemos tomado conciencia de los riesgos, de lo dependientes que somos y de que tenemos que reforzar nuestra seguridad integral.

Este debate nos lleva al otro objeto de esta comparecencia, el de la seguridad. Debemos ampliar el foco o ser conscientes de que la seguridad integral es energética, tecnológica, climática, alimentaria, de suministro de agua, de educación y de salud pública. Seguridad para proteger el modelo de vida europeo que hemos construido y consensuado la mayoría de los europeos y que, con todas sus imperfecciones, tiene una base de justicia social y valores democráticos no comparables con otras partes del planeta. Queremos que siga siendo así, sin dejarnos despistar por los cantos de sirena de modelos contrarios, que lo único que conseguirán será estrellarnos contra las rocas, como ya adelantaba Homero en la Odisea. Es decir, proteger el modelo de sanidad universal, educación y servicios sociales que hoy conocemos y que se ve amenazado.

Este debate de la seguridad lleva tiempo encima de la mesa y nos afecta especialmente a Europa. Como usted ha dicho, Trump ha cambiado el orden de alianzas hasta ahora conocido, que se mantenía desde la Segunda Guerra Mundial. En esta nueva era, Estados Unidos ha girado su posición geoestratégica y ya no es un aliado fiable en el ámbito económico ni tampoco en el de defensa. Sus decisiones políticas son contrarias a Europa. Impone aranceles, actúa en contra de políticas que garantizan la sostenibilidad ambiental, rechaza de plano los pilares sociales del estado de bienestar y hace del alarmismo y del bulo constante su modo de actuación. Evidentemente, no son valores que nosotros compartimos y son contrarios a los valores democráticos que defiende Europa. Ante este nuevo panorama geopolítico, Europa debe reforzarse para ser menos dependiente, más resiliente y posicionarse nuevamente en este mundo globalizado que está cambiando las reglas. Porque, si no, quedaremos en manos de lo que decidan otros y las amenazas, las queramos ver o no, son reales.

Sin embargo, no es cuestión de crear alarmismos que no nos llevan a ningún lado; no es cuestión de solo preocuparnos, también nos tenemos que ocupar. Toca actuar también en este sentido y en este ámbito con unidad para garantizar la autonomía económica, energética y la seguridad integral ante grandes potencias como Estados Unidos, China o Rusia ―de nuestros aciertos, de los aciertos de la Europa de hoy, dependerá el futuro y el mantenimiento del estado del bienestar que conocemos― y para que nuestros hijos e hijas sientan que nos preocupa su futuro y que estamos tomando medidas para garantizarlo.

Presidente, nos anunció en su última comparecencia que presentaría un plan de seguridad, que presentó. Un plan que aprobó el Consejo de Ministros y que se resume en un documento de apenas 20 páginas para justificar, eso sí, una inversión de 10 471 millones de euros para este año, y así alcanzar el objetivo del 2 % del PIB en gasto de defensa adquirido ante la Unión Europea y la OTAN. Entiéndame, presidente, no somos contrarios al aumento de gasto en defensa, pero hay cuestiones que se recogen en ese documento que necesitan una mayor concreción y explicación. Compartimos con usted la necesidad, lo hemos expresado tanto públicamente como en privado, pero queremos conocer no solo el qué y para qué, sino también el cómo: cómo se va a financiar esta subida de gasto en defensa. Usted se ha comprometido, y lo ha vuelto a hacer hoy aquí, a que esto no conllevará recortes sociales ni generará déficit en las cuentas. Lo ha repetido. Compartimos esta posición: invertir en seguridad no puede ir en detrimento de partidas que son necesarias para asegurar los servicios sociales y tampoco de las inversiones necesarias que se tienen que acometer. Pero no nos ha aclarado, aunque ponga en valor su gestión económica, que lo ha hecho durante bastante tiempo, qué partidas no gastadas se van a utilizar o a qué afecta la reorientación de los fondos europeos, que, por cierto, también fueron usados para los gastos de la dana. ¿Qué nos queda? ¿Qué nos queda de esa reorientación de partidas, de fondos y de gastos no realizados y que no son necesarios? Y, además, ¿cómo se va a financiar? Tendrá que quedar claro no solo en qué va a invertir España, sino también el resto de Europa. ¿Cómo se va a coordinar? ¿En qué se va a invertir para ser complementarios, para invertir, en definitiva, mejor?

Nosotros creemos que hay que invertir también en I+D+i y en producción europea para garantizar nuestra autonomía. Y que bien establecido el plan de inversión, además de dotarla de una mayor independencia, puede convertir la industria, industria vasca, la del Estado y la europea, en un referente en materia de I+D+i en ámbitos civiles. Como se ha visto durante la comparecencia de hoy, algunos no han puesto énfasis en la cuestión de la defensa, en si hay que invertir más o no, tampoco en cómo se va a hacer esta inversión o en si está coordinada con Europa. Presidente, el Partido Popular ha aprovechado el debate no para hablar de lo importante, sino para escenificar la división de su Gobierno también en este tema. Nosotros lo tenemos claro: queremos defender el modelo de bienestar europeo, sus valores y la democracia, y lo queremos hacer en y con Europa. Una Europa en la que Euskadi tenga voz propia, también en seguridad. Una Europa de la que Euskadi es parte y a la que contribuye y contribuirá para defender lo que Euskadi es y su forma de vida y la de su ciudadanía.

Por otro lado, algunos portavoces han defendido, con toda legitimidad, una Europa antimilitarista y pacifista. Sin embargo, quienes defienden estas posturas también tendrán que aclarar quién se encargará de la defensa de Europa y cómo van a defender a la ciudadanía europea, su economía y su modo de vida. Tenemos muy lejos el frente ucraniano; tal vez nuestras urgencias serían diferentes si viviéramos a 100 kilómetros. Nosotros no consideramos que una mayor inversión en seguridad, coordinada incluso en un ejército propio para toda Europa, sea defender la guerra, sino todo lo contrario. Señorías, la paz hay que construirla y la guerra hay que combatirla. Para ello se necesitan herramientas tanto de índole política, diplomática o de seguridad que no se pueden ni se deben improvisar. Por ello, tampoco compartimos el antimilitarismo intermitente, aquel que tiene dos principios, que cuando se le pregunta es incapaz de condenar la violencia de otro signo, es decir, en la que el pacifismo depende de según cuándo y quién es el agresor.

Termino, presidente. El plan necesita más concreción y en algunos temas, como en lo referente a la financiación y a su coordinación con el resto de Europa, mayor transparencia. Sabemos que el debate de la seguridad y la defensa, al igual que el energético, es un debate incómodo, pero es un debate que urge abordar y nosotros lo hacemos, porque nos jugamos el futuro de Euskadi y el futuro de Europa, y las decisiones que se tomen aquí en temas energéticos y en defensa nos afectan. Presidente, el Partido Nacionalista Vasco asume su responsabilidad y se compromete con Europa y con los valores democráticos. Cuente con nosotros en ese cometido, pero cuéntenoslo todo.

Mila esker.

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Mixto, que acumula en este turno su turno de réplica, tiene la palabra la señora Belarra Urteaga.

Ione Belarra Urteaga

PodemosDiputada.Página 48Vídeo

Gracias, presidente. Buenas tardes ya, señorías. Presidente, creo que su comparecencia de hoy, 7 de mayo del año 2025, aquí, en este Congreso, va a quedar registrada como una de las páginas más oscuras de la historia de nuestro país. Usted va a pasar a la historia como el presidente del Gobierno que hizo el mayor aumento de gasto militar de la historia de nuestro país, el que impulsó el belicismo y el régimen de guerra en un país que no solo ha anhelado siempre la paz, sino que siempre ha militado en la paz. El Partido Socialista se equivocó de manera definitiva en el año 2010 asumiendo las políticas austericidas que se imponían desde Europa y, hoy, ustedes se vuelven a equivocar asumiendo acríticamente el régimen de guerra impuesto por la señora Von der Leyen y por la OTAN. Le pusieron entonces una alfombra roja a la derecha y se la están volviendo a poner ahora. Por ese motivo, el compromiso de mi formación política y el mío propio es sencillo, pero es muy profundo: su Gobierno de la guerra, igual que cualquier otro Gobierno de la guerra, nos va a encontrar enfrente, levantando la bandera de la paz y oponiéndonos frontalmente a un rearme criminal. (Aplausos). Señorías, este rearme es un robo a la clase trabajadora de este país. Ustedes están robando el dinero que con tantísimo esfuerzo los españoles y las españolas consiguen cada día y destinan a sus impuestos para derivarlo a empresas armamentísticas que ya de por sí tienen beneficios milmillonarios. De hecho, señor Sánchez, usted ha repetido hoy, desde esta tribuna, que no van a hacer recortes para llevar a cabo este rearme. Desde esta tribuna, hoy quiero decirle que están mintiendo. Ya están haciendo recortes para lograr este rearme. Van a destinar 3000 millones de euros que tenían que ir a las comunidades autónomas ―las principales garantes de la sanidad, la educación pública, la dependencia y el parque público de vivienda― a armas y armamento. Van a destinar 1300 millones de euros, que eran de fondos europeos y que básicamente eran para la transición ecológica y para impulsar el sistema de cuidados, a gasto militar. Señor Sánchez, sus mentiras y sus recortes son gravísimos, pero muchísimo más grave es lo que viene. Mire, el 27 de marzo del año 2025 el secretario general de la OTAN, el señor Rutte, anunciaba que España iba a cumplir con el aumento del gasto militar al 2 % del PIB en verano, y ustedes corrieron a mandar al diario El País a desmentir airadamente estas declaraciones. Menos de un mes después, señor Sánchez ―menos de un mes después―, usted estaba anunciando que no en verano, sino que ya en abril íbamos a cumplir con las órdenes de la OTAN y del fascista Donald Trump. Ahora, el comisario europeo de Defensa está diciendo ya que España tiene que aumentar, como mandata la OTAN, la inversión en gasto militar al 3 %. Está diciendo que no bastará con decir que gastos de la Seguridad Social van a ser gasto militar, sino que gasto militar es ―y cito literal― y se mide en tanques, piezas de artillería, drones y similares. Eso es lo que está diciendo el comisario europeo de Defensa, y ustedes han sacado rápidamente también al señor Borrell a desmentir airadamente estas declaraciones ¿Sabe cómo acaba esa película, señor Sánchez? Se lo digo yo: con usted firmando en la próxima cumbre de la OTAN en La Haya, el 21 de junio, el aumento del gasto militar al 3 %. Por ahí nosotras no vamos a pasar. (Aplausos). Este rearme criminal no se va a hacer con nuestro silencio.

Además, a usted le presentan los medios afines a su partido como una alternativa ideológica a Donald Trump, pero, por desgracia, esto no es así. Frente a Donald Trump ustedes han demostrado una total cobardía. Ha sido cobarde frente a los jueces prevaricadores y frente al Partido Popular, entregándole el Consejo General del Poder Judicial, ha sido cobarde frente al Estado genocida de Israel y ha sido cobarde frente a la OTAN, cumpliendo con este aumento del gasto militar, y España no se merece un presidente cobarde.

La realidad es que el real decreto que aprobaron ustedes contra los aranceles de Trump no sirve para nada. No sirve para proteger nuestro tejido productivo y no sirve para proteger a la gente. La única manera de enfrentarse a un monarca autoproclamado que se cree el rey del mundo, como Donald Trump, es dándole donde le duele, y el único lugar donde le duele a Donald Trump es en su dinero y en el dinero de sus amigos superricos. Por eso, señor Sánchez, Podemos solo va a apoyar su real decreto contra los aranceles si hacen lo que tienen que hacer, que es expropiar las viviendas de los fondos buitre norteamericanos en España. Eso nos permitiría empezar a resolver de una vez por todas el que sí es el verdadero problema de la clase trabajadora de este país, que es la vivienda. (Rumores).

Presidencia. Un momento, señora Belarra. Cuando quiera.

Ione Belarra Urteaga

PodemosDiputada.Página 49Vídeo

Gracias. Si de verdad le preocupa la seguridad de nuestra gente, yo hoy le traigo dos propuestas para avanzar en ese sentido. La primera, es que recuperemos el control público de los sectores estratégicos, particularmente del sector de la energía. Personalmente, me produce un bochorno insoportable que el Gobierno de mi país, nueve días después del mayor apagón de nuestra historia, venga aquí a comparecer en Pleno sin ninguna explicación y sin datos que nos permitan entender qué ha pasado. El oligopolio eléctrico, como el señor Sánchez Galán, la señora Corredor, el señor Reynés, y el resto le están diciendo a la gente de este país que mandan más que el Gobierno y que el presidente del Gobierno, y eso no nos lo podemos permitir como país. Es indecente. Su obligación es recuperar el control público del sector de la energía y prohibirles que se repartan ni un solo euro en dividendos o en beneficios ―como hicieron el año pasado, 11 000 millones de euros en beneficios― hasta que aclaren por qué pasó el apagón y hasta que aseguren que la red eléctrica es segura en España, independientemente de que entren las renovables. (Aplausos). Ustedes les han regalado fondos europeos durante todos estos años, a pesar de que les dijimos que el oligopolio eléctrico tenía que hacer la transición ecológica pagándola de su bolsillo, porque son los principales responsables de la emergencia climática y, en vez de eso, les regaron de fondos europeos para que ahora controlen el sector de las renovables. Digo yo que lo mínimo que deberíamos hacer es obligarles a pagar los costes del apagón y a garantizar la seguridad de una red para que no pase nunca más. La segunda propuesta que le traigo hoy es que nuestro país cumpla y haga cumplir la legalidad internacional para que en el mundo no se imponga la ley del más fuerte. Creo que es vergonzoso que España mande hidroaviones para ayudar contra un incendio al Estado genocida de Israel al mismo tiempo que hemos sido incapaces de garantizar que entre la ayuda humanitaria en Gaza durante dieciocho meses de genocidio. Presidente, creo que es una vergüenza que no hayan sido capaces siquiera de condenar el ataque a la Flotilla de la Libertad, un barco cargado de ayuda humanitaria que ha sido atacado con drones por Israel a las puertas de Europa. Suba aquí y condene el ataque a la Flotilla de la Libertad. Pero creo que si hay algo que usted tiene que explicar muy bien hoy, pero muy bien, señor Sánchez, es cómo ha sido posible cancelar un contrato de 6 millones de euros de balas del Ministerio del Interior a un Estado genocida como el Estado de Israel y que sigan en vigor esos 46 contratos de armas comprados al Estado de Israel, que se firmaron después del 7 de octubre de 2023. (Aplausos). Especialmente esos diez contratos que están sin formalizar, en la misma situación que el contrato que se canceló hace dos semanas y que siguen en vigor: 576 millones de euros para lanzacohetes de alta movilidad con la filial de Elbit Systems, que es una empresa que tiene las manos manchadas de sangre, con dinero de los españoles y las españolas. Tiene que explicar muy bien por qué, como publica hoy el Centre Delàs, ha habido 88 envíos de armamento español desde que comenzó el genocidio. Tiene que explicar muy bien por qué se siguen utilizando los puertos españoles, como el de Algeciras y el aeropuerto de Zaragoza, para enviar armamento a Israel. Creo que la explicación que tienen que dar es cómo ha sido posible cancelar ese contrato de 6 millones de euros y no sea posible cancelar los demás. Lo peor es que la explicación a eso es que ustedes llevan siendo, desde el 7 de octubre, colaboradores necesarios en este genocidio. Eso es porque ustedes tienen una fuerte y estable relación política y comercial con un Estado que está exterminando al pueblo de Palestina. Espero que algo así pese gravemente sobre sus conciencias, porque, desde luego, no representa la voluntad del pueblo español, que ha manifestado una y otra vez su solidaridad con Palestina, y porque lo que están haciendo no solo es abiertamente ilegal, es absolutamente inmoral. Por eso le pido que hoy suba aquí y diga de una vez la verdad, que ha mantenido la compra, la venta y ha permitido el tránsito de armas con destino a Israel y que va a pararlo de inmediato. Acuerde un embargo formal de armas y rompa de una vez por todas las relaciones con Israel.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Tiene la palabra el señor Rego Candamil.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 50Vídeo

Obrigado, señor presidente. Moi boa tarde, señor Sánchez. A verdade é que esperabamos algunha explicación máis das que hoxe vostede deu aquí. O BNG solicitou a súa comparecencia porque diante dunha situación excepcional que impactou no normal da vida de moitas persoas, servizos públicos e actividades económicas, o goberno ten a obriga de actuar coa máxima transparencia, ofrecendo información completa sobre as causas e sobre como se vai actuar para evitar calquera repetición dun acontecemento similar. E o máximo que nos dixo é que se debeu á concatenación de avarías. Faltou na súa intervención información, mais non só, tamén faltou a autocrítica. Sumámonos ao recoñecemento do comportamento exemplar da cidadanía e dos empregados e empregadas públicas, mais o goberno debería pedir desculpas polo acontecido e vostede non o fixo. Tampouco fixo referencia ao feito de que o sistema eléctrico do Estado español está privatizado, como se iso non importase. Felipe González iniciou a privatización de Endesa, labor que completou gustosamente o PP de Aznar e con ela doutras empresas como Repsol ou Rede Eléctrica, hoxe Redeia. 80 % de capital en mans privadas con BlackRock ou Amancio Ortega como principais accionistas privados. Convén lembralo porque o PP na súa demagoxia e hipocrisía infinita fala nestes días como se a rede eléctrica continuase sendo pública e como se eles non tivesen ningunha responsabilidade en que xa non sexa así. O feito é que o sistema de xeración, distribución e comercialización están en mans privadas. O BNG sempre defendeu que se a enerxía é estratéxica, debe estar baixo control público, por iso hoxe nacionalizar as grandes eléctricas e Redeia ten máis sentido do que nunca. Permitiría ter un maior control sobre o sistema do que agora existe. A verdade é que xa vimos que outros hoxe viñeron aquí a intoxicar só para aproveitar politicamente o acontecido, para levar a auga ao seu muíño, especialmente para reiterar, para insistir na súa aposta louca pola enerxía nuclear e por defender o grande negocio privado das eléctricas. Dicía eu onte nesta mesma tribuna a propósito dunha proposta do Partido Popular que defendía prolongar a vida das centrais nucleares e que se de algo se pode sentir lexitimamente orgulloso o nacionalismo popular galego —‌e pode facelo de moitas cousas— é de ter freado nos anos 70 a construción dunha central nuclear en Xove, na Mariña. Hoxe a Galiza é un país libre de ameaza nuclear e queremos que continúe a selo. Dito sexa de paso, señor Sánchez, o pobo galego tombou a nuclear en Xove e tombará tamén a megacelulosa de Altri en Palas de Rei. Máis unha vez reclamamos ao seu goberno que non financie con diñeiro público unha industria contaminante que ameaza con estragar sectores produtivos fundamentais na Ulloa e na Arousa e con destruír centenas de postos de traballo. Voltando ao rego, rexeitamos a nuclear, mais iso non significa que esteamos dispostos a aceptar un despregamento descontrolado da eólica en mans de grandes empresas privadas, como está a acontecer. En 2023 Galicia xerou 25 000 xigavatios, 80 % de fontes renovábeis, máis de 40 % foron para fóra, mais continuamos soportando unha ofensiva de espolio eólico brutal con máis de 300 proxectos e megaproxectos de parques na terra e no mar. A Galiza está a ser tratada como zona de sacrificio ou, para sermos máis exactos politicamente, como unha verdadeira colonia destinada a producir enerxía, asumindo todos os impactos negativos, económicos, ambientais, patrimoniais, sociais e sen obter ningún beneficio. Nin sequera contamos cunha tarifa eléctrica galega que continuamos a reclamar. Porque non é xa que os lucros empresariais e impostos vaian para fóra, fundamentalmente a Madrid, e que o trato dado ao noso país no apagón da segunda feira, día 28, foi escandaloso. Os grandes saltos hidroeléctricos do Miño e do Sil puxéronse a funcionar a tope, mais a Galiza foi a última, non como vostede dixo a primeira, foi a última en recuperar a subministración eléctrica. Para onde foi a enerxía producida? Evidentemente para Madrid. O Concello de Arzúa foi o último en recuperar a subministración de forma completa ás 14:15 do día seguinte, 26 horas despois, a pesar de ter ao lado o encoro de Portodemouros, que funcionou durante horas para que na Castellana puidesen recuperar a electricidade. En fin, señor Sánchez nestes días, e dado que este é o ano Castelao, continúa soando con forza reduplicada unha máxima do noso grande líder patriótico: estamos fartos de ser unha colonia. Queremos ter o control dos nosos recursos en beneficio do benestar e do progreso do pobo galego.

Fico sen tempo mais non quero finalizar sen constatar que vostede non resistiu a tentación de relacionar o apagón e o aumento do gasto militar. Evidentemente para alimentar a doutrina do shock, porque é claro que a súa deriva militarista non só non conta co apoio das forzas soberanistas e de esquerda deste congreso, senón tampouco co apoio da sociedade que ve con preocupación a escalada belicista e tamén o inevitábel desvío para armamento de recursos que poderían e deberían servir para fortalecer as políticas sociais e os servizos públicos.

Muchas gracias, señor presidente. Muy buenas tardes, señor Sánchez. La verdad es que esperábamos alguna explicación más de las que hoy ha dado usted aquí. El BNG solicitó su comparecencia porque, ante una situación excepcional que impactó en lo habitual, en lo normal de la vida de muchas personas, servicios públicos y actividades económicas, tiene el Gobierno la obligación de actuar con la máxima transparencia, ofreciendo información completa sobre las causas y sobre cómo se va a actuar para evitar una repetición cualquiera de un acontecimiento similar. Lo máximo que nos ha dicho es que se ha debido a una concatenación de averías. Faltó en su intervención información, pero no solo, sino también autocrítica. Nos sumamos al reconocimiento del comportamiento ejemplar de la ciudadanía y de los empleados y empleadas públicas, pero el Gobierno debería pedir disculpas por lo sucedido, y usted no lo ha hecho. Tampoco ha hecho referencia al hecho de que el sistema eléctrico del Estado español está privatizado, como si no importase. Felipe González inició la privatización de Endesa, labor que completó gustosamente el PP de Aznar, y con ella la de otras empresas, como Repsol o Red Eléctrica, hoy Redeia. El 80 % del capital en manos privadas, con BlackRock y Amancio Ortega como principales accionistas privados. Conviene recordarlo porque el PP, en su demagogia e hipocresía infinitas, habla estos días como si Red Eléctrica continuase siendo pública y como si ellos no tuviesen ninguna responsabilidad en que ya no sea así. El hecho es que el sistema de generación, distribución y comercialización está en manos privadas. El BNG siempre ha defendido que si la energía es estratégica debe estar bajo control público. Por eso hoy nacionalizar las grandes eléctricas y Redeia tiene más sentido que nunca, pues permitiría tener un mayor control sobre el sistema del que existe ahora. La verdad es que ya hemos visto que otros vinieron hoy a intoxicar, solo para aprovechar políticamente lo sucedido, para llevar el agua a su molino, y especialmente para reiterar e insistir en su loca apuesta por la energía nuclear y para defender el gran negocio privado de las eléctricas. Decía yo ayer aquí, en esta misma tribuna, a propósito de una propuesta del Partido Popular que defendía prolongar la vida de las centrales nucleares, que, si de algo se puede sentir legítimamente orgulloso el nacionalismo popular gallego, y puede hacerlo en muchas cosas, es de haber frenado en los años setenta la construcción de una central nuclear en Xove, en A Mariña. Hoy Galicia es un país libre de amenaza nuclear y queremos que siga siéndolo. Dicho sea de paso, señor Sánchez, el pueblo gallego tumbó la nuclear en Xove y también tumbará la megacelulosa de Altri, en Palas de Rey. Una vez más también reclamamos a su Gobierno que no financie con dinero público una industria contaminante que amenaza con dañar sectores productivos fundamentales en Ulloa, en Arousa, y con destruir centenares de puestos de trabajo. Volviendo a lo que nos ocupa, rechazamos la nuclear, pero eso no significa que estemos dispuestos a aceptar el despliegue descontrolado de la eólica en manos de grandes empresas privadas, como está pasando. En 2023, Galicia generó 25 000 gigavatios, el 80 % de fuentes renovables, y más de un 40 % se fueron para fuera. Pero seguimos soportando una ofensiva de expolio eólico brutal, con más de trescientos proyectos y megaproyectos de parques en la tierra y en el mar. Galicia está siendo tratada como zona de sacrificio o, para ser más exactos, políticamente como una verdadera colonia destinada a producir energía, asumiendo todos los impactos negativos ―económicos, medioambientales, patrimoniales y sociales― y sin obtener beneficio alguno. Ni siquiera contamos con una tarifa eléctrica gallega, que seguimos reclamando. Porque no es ya que los núcleos empresariales y los impuestos se vayan fuera, fundamentalmente a Madrid, es que el trato dado a nuestro país en el apagón del lunes día 28 fue escandaloso. Los grandes saltos hidroeléctricos del Miño y del Sil se pusieron a funcionar a tope, pero Galicia fue la última ―no, como dijo usted, la primera, sino la última― en recuperar el suministro eléctrico.

¿A dónde fue la energía producida? Evidentemente, a Madrid. El Concello de Arzúa fue el último en recuperar el suministro de forma completa, a las 14:15 del día siguiente, veintiséis horas después, a pesar de tener al lado la central hidroeléctrica de Portodemouros, en el río Ulla, que funcionó durante horas para que en la Castellana pudiesen recuperar la electricidad. En fin, señor Sánchez, actualmente, en estos días, en el Año Castelao, sigue sonando con una fuerza redoblada una máxima de nuestro gran líder patriótico: estamos hartos de ser una colonia. Queremos tener el control de nuestros recursos en beneficio del bienestar y del progreso del pueblo gallego.

Me quedo sin tiempo, pero no quiero finalizar sin constatar que usted no ha resistido la tentación de relacionar el apagón y el aumento del gasto militar; evidentemente, para alimentar la doctrina del shock, porque está claro que su deriva militarista no solo no cuenta con el apoyo de las fuerzas soberanistas y de izquierda de este Congreso, sino tampoco con el apoyo de la sociedad, que ve con preocupación la escalada belicista y también el inevitable desvío para armamento de recursos que podrían y deberían servir para fortalecer las políticas sociales y servicios públicos.

Presidencia. Gracias, señoría. Tiene la palabra la señora Valido.

Cristina Valido García

Coalición CanariaDiputada.Página 52Vídeo

Buenas tardes ya, señorías. Tengo muy poco tiempo para temas de tanta enjundia y tan relevantes, así que tendré que concretar. Quiero decirles una cosa. En pocas ocasiones en Canarias nos hemos alegrado de estar tan lejos, y una de ellas fue el día 28, cuando el apagón no nos afectó, pero no se equivoquen, no se confundan. Desde el año 2009, Canarias ha sufrido siete ceros energéticos y cuando digo esto, digo que nuestro sistema eléctrico, obsoleto y desfasado, no sabemos si forma parte o no de ese magnífico y puntero sector eléctrico del Estado español, porque, desde luego, en Canarias ninguna isla escapa a la obsolescencia de su equipo. Tanto es así, que hay informes claros de Red Eléctrica que advierten de la fragilidad y de la vulnerabilidad del sistema y del riesgo de nuevos apagones. Estoy hablando de siete ceros energéticos. Desde 2023, Canarias tiene declarada la emergencia energética y nosotros no hemos visto ni que se den prisa con los concursos necesarios ni que los expedientes se muevan. Y como tengo tan poco tiempo, aprovecharé la comparecencia de la ministra la próxima semana para poder profundizar en esto. Pero no quiero que se confundan cuando oyen hoy que a Canarias, a las islas afortunadas, no se les va la luz. Se nos va demasiado a menudo. El Gobierno tiene que garantizar el suministro eléctrico y, por supuesto, en todos sus territorios, también en nuestra región ultraperiférica, tan alejada del territorio peninsular. Hoy aquí se han mezclado ciencia e ideología con intereses partidistas, un cóctel molotov que dinamita la confianza de la ciudadanía, una confianza que entre todos y todas vamos a lograr que se extinga. Esto es muy peligroso, y ocurre también con el plan de seguridad y defensa. En momentos tan críticos como los actuales, con tantas incertidumbres, con tantas amenazas, toca apartar los cálculos electorales y los intereses partidistas. Dejemos de pensar en las próximas elecciones y pensemos en las próximas generaciones. Hace poco leí a Simone Weil, que decía que la única esperanza para Europa es Europa misma, y nosotros lo compartimos. Coalición Canaria lo comparte. (La señora presidenta ocupa la Presidencia). Estamos convencidos de que la única manera de que un Estado como el Estado español se haga respetar es cumpliendo sus compromisos y contribuyendo a la construcción de una Unión Europea garantista, segura y respetada, de la que los canarios y las canarias queremos formar parte. Nuestras guerras, sin duda, no serán como las de nuestros antepasados. Es necesario que nos pongamos las pilas en cuestiones tecnológicas, en la protección ante ciberataques que ya se producen en muchas infraestructuras críticas. Tenemos que trabajar, y ahí nos van a encontrar. En su ronda de contactos en la Moncloa, presidente, así se lo dije, convencida de que Europa tiene que ser fuerte, autosuficiente e independiente, tomar sus propias decisiones y ser ―insisto― respetada. Pero también le pedí una información, que en ese momento usted no me podía dar, sobre los orígenes del gasto que había que producir y dónde, cómo y cuándo se iba a hacer. Más adelante nos sorprendió con esa información para todos los españoles, de cuyo detalle no hemos tenido conocimiento, y a mí me gustaría ―creo que tenemos derecho a ello― que esta Cámara tuviera el detalle de esas partidas que no se han gastado y que se van a utilizar: a dónde iban, para qué eran y dónde se van a poner. Pero también me gustaría conocer toda esa economía positiva, ese excedente, fruto de la buena economía española, que nos permite ese gasto. Porque, cuando oímos eso, yo no puedo evitar ponerme en el lugar de muchos palmeros que se preguntan: si esto es así, ¿por qué el dinero de la reconstrucción de La Palma no llega? ¿O por qué las compañías aéreas están anunciándonos quiebras y crisis porque no se les abona el dinero que se les adeuda? Tenemos muchos asuntos que cumplir de nuestra agenda de investidura que por falta de presupuesto no han visto la luz. Señor presidente, queremos ese detalle presupuestario. Queremos saber cuáles son esas partidas y cuál es el margen que esta buena economía nos deja para atender a los más vulnerables.

Es una máxima económica que una buena economía no es capaz de acabar con la pobreza y con la vulnerabilidad, pero las decisiones de gasto de futuro y el crecimiento de la deuda pública sí pueden ir en contra de los más vulnerables en un futuro cercano. Hagamos lo necesario, pero con luz y taquígrafos. Traigan los presupuestos generales del Estado. Transparentemos los compromisos y que cada uno se retrate.

Gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señora Valido. Tiene ahora la palabra el señor Catalán Higueras.

Alberto Catalán Higueras

Diputado.Página 53Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Señorías, muy buenos días. Señor presidente, el Gobierno ha realizado o está realizando una consulta pública para conocer la opinión de los españoles relativa a una opa sobre dos entidades bancarias privadas. Nosotros le preguntaríamos: ¿por qué no hace lo mismo con este plan de rearme? ¿Por qué no lo hizo con el tema de la ley de amnistía? ¿Por qué no lo hace? Fundamentalmente, porque este Gobierno está gobernando y gestionando desde el engaño y la manipulación: trilerismo puro y duro, como hemos podido comprobar en su intervención. No deja de ser un sarcasmo, señorías, comprobar cómo el mayor incremento en materia presupuestaria de defensa en nuestro país se realiza a través de un Gobierno de izquierda, de extrema izquierda, con el apoyo también del secesionismo. El Gobierno del rearme, que dicen sus propios socios. Pero tranquilidad; ni la izquierda ni la extrema izquierda saldrá a las calles, no se manifestará. En ningún caso hará algaradas ni escraches, eso lo deja para cuando gobiernan otros. Porque ¿qué hubiesen dicho y hecho si estas mismas decisiones las hubiesen tomado otro tipo de Gobiernos? Evidentemente, señorías, aquellos a los que les repugna que se hable de la unidad de defensa nacional, aquellos que desprecian incluso a las Fuerzas Armadas, hoy callan o critican muy poquito. Prefieren ser sumisos y obedientes. ¿Para qué? Para seguir chantajeando al Gobierno. Es una auténtica hipocresía haber comprobado en algunas intervenciones cómo formaciones políticas que reniegan de Estados Unidos y de la OTAN, que tan orgullosos están de su voto contrario a la OTAN, hoy se han callado. Hipocresía pura y dura. Tienen otras prioridades. Recuerden cómo algunos hablaban de presos por presupuestos. Señorías, en cualquier país democrático un plan de rearme de esta naturaleza, y con necesidades presupuestarias de tal magnitud, se sometería a la deliberación y a la votación de la Cámara, donde están presentes los representantes del pueblo español. ¿Por qué en este caso no? ¿Por qué en este caso no? Eso es lo que nos debiera explicar convenientemente el presidente, porque, con o sin presupuestos, estas cantidades económicas van a tener repercusión económica y social en otras materias, diga lo que diga el presidente. Al final, como todos sabemos, este presidente no tiene ninguna credibilidad. Ha dicho en numerosas ocasiones una cosa y luego ha hecho la contraria. Por lo tanto, como le han dicho algunos de sus socios en esta misma sesión, habrá afecciones a aquellas cuestiones también de ámbito social. Pero, señorías, hablando también del apagón eléctrico, nuestras primeras palabras, en nombre de Unión del Pueblo Navarro, deben ser para manifestar nuestra solidaridad y cariño por las personas fallecidas. Fallecieron en unas circunstancias muy tristes. Y he de decir, señor presidente, que usted va a tener la posibilidad de rectificar en su intervención las referencias que ha hecho sobre estas víctimas. Aquí nadie las utiliza. Lamentamos su fallecimiento como lamentamos el de otras víctimas. Señorías, en el año 2008 fue el entonces presidente, Rodríguez Zapatero, quien dijo aquello de que España tenía el sistema financiero más sólido del mundo; a continuación, la crisis bancaria arruinó a más de medio país. Fue usted en el año 2022 quien manifestó que el sistema eléctrico español no iba a sufrir ningún apagón, que era impensable; al final, pasó lo del 28 de octubre. Pero también lo dijo la propia presidenta de la Red Eléctrica de España, que se vino arriba e incluso dijo que teníamos el mejor sistema eléctrico del mundo. En fin, trilerismo puro y duro, que viene a ratificar lo que decía, ese engaño y esa falsedad con la que se viene gobernando. Además, señorías, ustedes obviaron las advertencias que se les venían planteando a lo largo de estos últimos años y encima tardaron en dar explicaciones. Salieron seis horas después en una comparecencia pública, detrás de responsables políticos como, por ejemplo, los de Portugal o de la Unión Europea. Por lo tanto, lo hicieron tarde y mal. Muchas de las cosas que se dijeron se podían haber avanzado muchas horas antes.

Además, señorías, en esta cuestión hay algo fundamental: cómo padecieron los propios ciudadanos. La mayoría de ellos se comportaron como cabría esperar de gente sensata, pero hubo otros ciudadanos que también padecieron la injusticia, la mala praxis del propio Gobierno y de los responsables de las Administraciones públicas. Lo que ocurrió en el transporte ferroviario, como lo calificaron los propios usuarios, fue vergonzoso e inhumano. La información llegó limitada o fue nula. Una vez más, la radio ―la convencional, la de pilas― nos tuvo conectados con el mundo. Parece mentira, ¿verdad, señorías?, en pleno siglo XXI, pero esa es la realidad y por ello hay que conocer las causas de lo que ocurrió, porque de esa manera se podrán adoptar las medidas adecuadas para que no vuelva a pasar. Pero, señor presidente, si ustedes dicen que no se conocen las causas, puede pasar mañana mismo o el próximo lunes. Los lunes negros, o los viernes negros. Si ustedes no dicen las causas, volverá a pasar.

Y hablando de energía, en Unión del Pueblo Navarro siempre hemos defendido y seguimos apostando por las energías renovables. En este tema nadie nos puede dar clases de comportamiento, pero también apostamos decididamente por otro tipo de fuentes de generación de energía eléctrica, como pueden ser las nucleares y también… (Aplausos).

Presidencia. Señor Catalán, lo siento, se ha acabado el tiempo. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor López Álvarez. Cuando quiera.

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 54Vídeo

Gracias, presidenta. Presidente, la verdad es que iba a empezar mi intervención con otras cuestiones, pero es que esta mañana hemos vuelto a ver la enorme diferencia que existe entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición y tengo que empezar por ahí. (Protestas.―Aplausos). Sí, verán. (Un señor diputado pronuncia palabras que no se perciben). No, no he empezado. Verán, es que el presidente del Gobierno ha traído a esta Cámara asuntos de una enorme trascendencia, asuntos que ocupan la práctica totalidad de la agenda política nacional e internacional y que merecen un debate serio, y para eso ha traído ideas, propuestas, respuestas concretas para que podamos tener el debate que merecen estos asuntos. Y en frente, sin embargo, hemos vuelto a tener al señor Feijóo, un líder de la oposición que, en lugar de hacer ese debate serio, ha hecho una intervención de un nivel tan bochornoso como lamentable. Además, se ha permitido el lujo de decir que el presidente solo ha venido a la tribuna a buscar culpables. No, oiga, el presidente lo que ha puesto encima de la mesa ha sido un plan y han sido propuestas y han sido soluciones a los problemas. (Aplausos). El que tiene culpable para todo es usted, porque, claro, Pedro Sánchez es el que ha apagado la luz y es el que ha robado el cable del tren y es el que hizo que lloviera en Valencia y es el que firma los decretos arancelarios con Trump. Ese es su nivel, esa es la profundidad de sus análisis. Este es el infantilismo al que ha llevado usted, señor Feijóo, al Partido Popular. En el debate más serio, chascarrillos, bromas, insultos y una mentira tras otra, pero nada más. (Aplausos). Nada más. Ha tenido los veinte minutos que pidió su grupo y ni un solo minuto ha dedicado a decirnos cuál es su propuesta, qué piensa usted de la seguridad, qué piensa de la energía, cómo piensa garantizarlas. Como digo, una vez más, la nada más absoluta, porque eso es lo que representa, la nada más absoluta. Pero ya basta de mirar hacia otro lado, ya basta de esconderse detrás del insulto permanente; hay que decir lo que cada uno piensa sobre estas cuestiones y el momento es aquí y ahora. Aquí y ahora, y empiezo por la seguridad. Aquí y ahora, porque durante décadas los ataques y las amenazas que ponían en riesgo la seguridad internacional, que es también la seguridad nacional, nuestra propia seguridad, aunque alguno no quiera verlo, era algo que ocurría en otro sitio, era algo abstracto que se debatía en cumbres lejanas, con informes técnicos que rara vez llegaban a la opinión pública española, pero eso, como decía el presidente esta mañana, ha cambiado radicalmente. Hoy hablamos de riesgos que son certezas, hablamos de amenazas que ya sufrimos y hablamos de desafíos concretos que pueden golpear ―algunos ya lo han hecho― nuestra vida cotidiana. Y de repente, la seguridad ya no es un concepto estratégico, abstracto y lejano, no, es una necesidad y yo diría que una obligación real. Hoy ya sabemos que la amenaza no se limita a los misiles y a los tanques. En 2017, un virus informático se propagó por más de 150 países y paralizó infraestructuras estratégicas. En plena pandemia, hospitales europeos fueron atacados por comandos virtuales que solo necesitaron una conexión a la red y un algoritmo para poner en peligro las vidas de la gente. Y es que la sociedad hoy es así: la sociedad hoy es digital. Compramos con el móvil; las operaciones de los hospitales se hacen con máquinas conectadas a la red; nos reunimos con conexiones a distancia; dirigimos aviones, barcos y trenes a través de ordenadores; los sistemas de abastecimiento de luz, de agua y de gas están absolutamente informatizados. Esta es la forma en que vivimos y por eso esta es también la naturaleza de la amenaza en el siglo XXI: híbrida, volátil, incesante.

Europa ha empezado a reaccionar, porque no podemos escondernos mientras el mundo cambia a nuestro alrededor y porque ya sabemos que nuestra seguridad no se puede subcontratar más. Durante demasiado tiempo encargamos a otros nuestra propia seguridad y pensamos que esos otros podían asumir lo que nosotros nos negábamos siquiera a discutir, y hoy estamos aquí para cambiar esto. Hoy estamos aquí para decidir, porque nos toca decidir a nosotros y a nosotras, y para esa decisión es bueno saber que asumir la seguridad y la defensa nacional, hacernos cargo de nuestra propia seguridad es una cuestión, sobre todo, de responsabilidad democrática. Porque mucho que nos duela, no basta con creer en la paz, hay que garantizar las condiciones para que esa paz sea posible. Y no se trata de renunciar a lo que somos, sino de protegerlo, sabiendo que no se puede proteger nuestro modelo de vida solo con buenas intenciones. Por eso el plan del Gobierno que ha presentado el presidente esta mañana no nace de una lógica militarista, sino de una convicción profundamente cívica, convencidos de que un país no cuidará de su gente si no puede protegerla, convencidos de que no habrá sanidad pública sin hospitales seguros, de que no habrá educación pública si las escuelas no pueden operar con normalidad, de que no habrá estado del bienestar si el propio Estado es vulnerable.

Señorías, yo no sé si, como decía Rousseau, la seguridad es la primera de las libertades, pero sí sé que la seguridad, lo queramos o no, es un cimiento silencioso y sólido de todo lo que damos por hecho, incluida la libertad. Por eso, y para garantizar eso, el Gobierno presenta un plan ambicioso asumiendo su responsabilidad, un plan que, como ha contado el presidente, se sustenta en cinco pilares. El primero, para mejorar las condiciones de los miembros de tropa y marinería. El segundo, para crear un verdadero escudo digital que ampliará, además, nuestra soberanía tecnológica. El tercero, para la defensa y la disuasión modernizando nuestro equipamiento militar. El cuarto, para mejorar la respuesta ante las emergencias, porque el objetivo es salvar vidas y reconstruir lo que las catástrofes destruyen. Y el quinto, para refrendar nuestro compromiso global mejorando nuestras misiones de paz. Cinco pilares que son cinco compromisos ante un mundo y un tiempo complejo.

A alguno le sorprenderá y nos criticará ―ya lo han hecho― que seamos los socialistas los que estemos impulsando el mayor fortalecimiento de nuestra seguridad y de nuestra defensa en décadas, pero les tengo que decir que era evidente que íbamos a ser nosotros. Era evidente que iba a ser así porque los socialistas no nos escondemos ante la realidad. (Aplausos). Encaramos los problemas de frente y asumimos nuestra responsabilidad, aunque no le guste a todo el mundo, y esto, como me dijo un viejo socialista, es simplemente porque los socialistas siempre cumplimos con nuestra obligación. (Risas). Sí. (Aplausos). Defendemos el multilateralismo, sí, y la diplomacia y la búsqueda de acuerdos y, por supuesto, la paz, pero sabemos por experiencia propia que cuando las buenas intenciones se sustentan en el vacío suelen acabar en papel mojado. Sabemos que la diplomacia solo funciona entre quienes pueden sostener su palabra y que los acuerdos de paz solo se firman entre partes que se respetan. Por eso este plan no solo no traiciona nuestros valores, sino que los hace posible, porque la España avanzada, la España solidaria, la España igualitaria necesita ser, sí o sí, una España segura, y eso es lo que estamos construyendo. Y construiremos y construimos ambas cosas a la vez, porque, como ha asegurado el presidente, los más de 10 400 millones de euros destinados por este plan a mejorar nuestra seguridad y nuestra defensa no van a significar de ninguna manera reducción de recursos que destinamos a los servicios públicos, a las políticas sociales, a las infraestructuras. No. Vamos a aumentar nuestra seguridad sin tocar ni un solo derecho. Vamos a aumentar nuestra seguridad sin aumentar ni un solo impuesto y sin recortar ni un solo pilar de nuestro estado del bienestar. Habrá quien diga que esto es imposible, pero este Gobierno ha dado sobradas muestras de que puede hacer compatible lo que otros consideran imposible: subir los salarios y crear empleo, reforzar los servicios públicos y crecer económicamente, revalorizar las pensiones y aun así ahorrar en la hucha de la Seguridad Social, y ahora conseguirá más seguridad y más bienestar a la vez. (Aplausos). Esta es la respuesta de un Gobierno que asume la responsabilidad de garantizar la seguridad de su país y de su ciudadanía y que pone un plan encima de la mesa para conseguirlo.

Mientras tanto, la pregunta vuelve a ser, una vez más, qué hace el principal partido de la oposición. ¿Qué hace el señor Feijóo? Pues lo acabo de decir y lo acabamos de ver. El señor Feijóo, desde que se presentó, nos ha dicho que este plan es una burla a los españoles, que es una cacicada antidemocrática, que es un engaño, que es una incoherencia, pero, eso sí, por supuesto que no nos han dicho nada de dónde está la burla, dónde está el engaño o dónde está la incoherencia porque no tienen ni idea de lo que hablan. (Aplausos). Porque si tuviera idea, en lugar de insultar, vendría aquí a decirnos cuáles son sus propuestas, cuál es su alternativa, pero, como decía antes, una vez más, nada, el vacío más absoluto. Y ya sabemos que se les da muy bien la política del aldeano, la de tirar la piedra y esconder la mano, porque el compromiso de llegar al 2 % del PIB en gasto de defensa es suyo. Es de un Gobierno del Partido Popular en la Cumbre de Gales del 2014, pero, como siempre hacen, en lugar de cumplir el compromiso, lo que hizo fue alejarnos de él, como decía el presidente esta mañana. Y resulta que ahora, cuando viene un Gobierno que va a cumplir con los compromisos internacionales de este país, aunque no los haya firmado él, ¿qué va a hacer el PP? ¿Apoyarlo? No, insultarlo, que es lo que hace siempre, y esa es la única política conocida del señor Feijóo: descalificar y no proponer, insultar y desaparecer cuando hay que arrimar el hombro en este país, siempre igual.

Lo van a volver a hacer mañana. Mañana, cuando el Gobierno traiga el decreto con más de 14 000 millones de euros para ayudar a empresas y a trabajadores para hacer frente a las posibles consecuencias de los aranceles de Trump, van a votar en contra. Cuando se traen aquí medidas para sostener el empleo y a las empresas, para buscar nuevos mercados y nuevos productos, el PP una vez más va a votar en contra. Dicen que lo hacen porque no aceptamos sus propuestas y sus propuestas son ―¡oh, sorpresa!― bajar los impuestos a la producción energética y abrir centrales nucleares. Junten ambas cuestiones, como ha dicho el presidente esta mañana, y verán quién pone los recursos y quién se lleva los beneficios. Es decir, verán quién se divierte y quién paga la fiesta; una vez más, los de siempre. Los de siempre. Y una vez más, el Partido Popular vuelve a abandonar a los miles y miles de trabajadores y empresas de este país para defender los intereses de unos pocos privilegiados. Esto es lo mismo que hace también, por ejemplo, con todo lo que está alrededor del corte de suministro eléctrico que sufrió nuestro país la semana pasada.

Lo primero que quiero destacar de esto no es, desde luego, el papel del PP, que ha sido también lamentable, sino el comportamiento cívico y modélico de la sociedad española. Yo creo que no hay una sociedad mejor en el mundo y lo que han visto los observadores extranjeros les ha llenado de asombro, de admiración y, por qué no decirlo, de envidia, porque el comportamiento de la sociedad española ha sido ejemplar. (Aplausos). También lo ha sido el de los servicios y los servidores públicos, que una vez más han estado a la altura, demostrando el enorme valor de lo que tenemos y hemos construido en este país.

Pero, en medio de este apagón, también hemos visto intervenciones con muy pocas luces, y era evidente que iba a ser así, porque cuando volvió la luz, se frotaron enseguida las manos los propagadores de bulos, que corrieron a coger el móvil para intoxicar a todo el mundo, los conspiranoicos, que vieron sus teorías terraplanistas confirmadas, y, cómo no, los «aprovechategui», que rápidamente elaboraron argumentos sin base alguna para avalar la bondad de los intereses de las energéticas que ellos defienden y la maldad de todas las demás. Es curioso, pero el señor Feijóo, que lleva más de seis meses intentando averiguar dónde estuvo Mazón el día de la dana, exigió saber lo que pasó con el corte de suministro en veinticuatro horas, ¡él! (Aplausos). Es sorprendente, porque él solo tenía que manejar dos datos, Mazón y El Ventorro, pero los expertos, que están estudiando millones de datos y, efectivamente, tardarán un tiempo en llegar a la verdad de lo sucedido tenían que decirle a él ya, exigía ya que le dijeran qué había pasado. Claro, él no podía esperar y, como no podía esperar, parece que volvió a asesorarse por el primo de Rajoy, aquel que dijo eso de que el cambio climático no era para tanto. Él ya sabía entonces que la culpa era de las renovables y de haber cerrado centrales nucleares, que por cierto estaban funcionando igual que las renovables y que los ciclos combinados cuando se cortó el suministro. Ahora sí, lo que no les dijo es que la primera central nuclear la cerró su primo, el señor Rajoy, en este país. (Aplausos). Pero da igual, porque ellos no pueden esperar a saber la verdad porque no vaya a ser que esa verdad les fastidie una buena crítica y un buen insulto, porque eso es lo importante: que pase lo que pase, todo sirva para criticar e insultar al Gobierno y a Pedro Sánchez.

Pero lo preocupante es que, desgraciadamente, la espiral en la que llevan metidos desde el inicio de esta legislatura les obliga a ir cada vez un poco más lejos, a ser cada vez más hiperbólicos, cada vez más histriónicos, cada vez más propagadores de apocalipsis varios y teorías de la conspiración más surrealistas, cada vez buscando crear mayor alarma social, algo tan peligroso como preocupante. Esto no lo hace VOX, que es quien tiene el copyright, esto lo hacen ustedes, señorías del PP. Ahora, como hay que seguir avanzando en esa terrible espiral para no caerse, están jugando a exacerbar los ánimos de la gente extendiendo su teoría del caos: España se hunde, nada funciona, el Gobierno no sirve, todo es un caos. Juegan a crear un clima, que, aunque ustedes crean que va en contra del Gobierno, va en contra de todos, que solo beneficia a los que quieren demoler el sistema, por mucho que ustedes pacten con ellos. Y la cuestión es: ¿de verdad, esto es lo mejor que pueden hacer por este país? ¿Extender la sensación de caos para que ganen los que quieren cargarse el sistema?

Pues hablemos de caos y veamos cómo hemos reaccionado unos y otros; voy a ver si lo hago en estos dos minutos. Verán, el Gobierno de Pedro Sánchez se ha enfrentado a una serie de crisis. En la del COVID, se respondió de una manera que fue ejemplar en el mundo: la vacunación y el confinamiento, que salvaron millones de vida; los ERTE, que protegieron el empleo de millones de trabajadores; la red de protección social, que ayudó a los más vulnerables; los fondos europeos para el relanzamiento del país. En la de la guerra de Ucrania, el primer país en tener un plan para contrarrestar los efectos fue España, además, con la excepción ibérica para frenar la subida incontrolada del precio de la energía. En la de la dana, solo les recuerdo una foto que lo resume todo muy bien, porque en esa foto se veía quién tenía las botas manchadas de barro porque había estado en la calle, donde estaba la tragedia, que era la delegada del Gobierno de España, y quién tenía los mocasines bien limpios porque venía de comer de El Ventorro. (Aplausos). En la del corte de suministro de la semana pasada, en menos de veinticuatro horas se consiguió restablecer ese suministro, a pesar de la gravedad del hecho. Es decir, es un Gobierno con una enorme capacidad de respuesta ante las crisis y con unos resultados que están a la vista

Y los Gobiernos del PP también se han enfrentado a sus crisis. En la del Prestige, como solo eran unos hilillos de plastilina, no se adoptó ninguna decisión sobre el barco y llenaron de chapapote toda la costa, todas las playas y las vidas de mucha gente. En la del Yak42, como lo importante era lavarse las manos, entregaron los restos equivocados a las familias. En la del COVID y las residencias en Madrid, hubo 7291 fallecidos. (Aplausos). En la de Filomena, la gran nevada que tuvo lugar el día 8, hasta el día 20 no se restableció la normalidad de los colegios. En la de la dana, más de seis meses después, seguimos sin saber dónde estaba Mazón, pero lo peor es que su ausencia hizo que no se diera la alarma cuando se debía, 231 muertos. Señorías del PP, hablan del caos y el caos son ustedes, ¡ustedes! La actuación de este Gobierno salva vidas, la actuación del Partido Popular aumenta las catástrofes. Así que, simplemente, elijan. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie.―Aplausos de algunos miembros del Gobierno presentes, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor López. Haremos cinco minutos de receso. (Pausa). Reanudamos la sesión. Tiene la palabra el señor presidente del Gobierno. Cuando quiera. (Aplausos).

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 57Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Gracias, señorías. De nuevo, buenas tardes. Responderé, evidentemente, a todos y cada uno de los portavoces de los grupos parlamentarios, empezando por el jefe de la oposición y portavoz del Grupo Parlamentario Popular. En fin, señor Feijóo, no sé por qué y para qué exige usted explicaciones del apagón si parece que ya tiene todas las respuestas: ya sabe lo que ocurrió, por qué ocurrió y cómo resolverlo. De hecho, como si fuera un visionario, parece que la solución al problema no la diseñó hoy, sino en el año 2022, cuando nos envió ese plan energético que ha mostrado hoy en la tribuna. (Aplausos). Evidentemente, nos tomamos la molestia de leer lo que proponía el principal partido de la oposición, como no puede ser de otra manera, pero lástima que el señor Feijóo olvidara que ese plan no es más que un corta y pega de un plan de ahorro presentado meses antes por la Xunta de Galicia. Señor Feijóo, usted se limitó a cambiar el logotipo del Xacobeo 2021 por el logotipo del Partido Popular nacional. (Risas). Esos son el rigor y la calidad de su política energética, una oposición al nivel del Rincón del Vago. (Risas.―Aplausos). Por cierto, en ese plan ―leo textualmente― usted decía que las energías renovables deben ser activadas a plena potencia ―a plena potencia―, porque son una parte importante de la solución de la crisis ―cierro comillas―. ¿Y sabe qué decía usted en la carta que adjuntaba al informe, ese que también me ha enseñado? Usted decía que su gran preocupación era el precio de la energía y nos acusaba de no actuar. Pues bien, señor Feijóo, el precio de la luz en septiembre de 2022, cuando presentó esa propuesta al Gobierno de España, era de 216 euros el megavatio/hora; este mes de mayo está siendo de 35 euros. (Aplausos). Yo entiendo que usted no tiene equipo y que el señor Tellado aún está tratando de entender la diferencia entre el vatio y el voltio (risas), y que por eso tiene usted que sacar información de determinados periódicos digitales, pero, hágame caso, y no haga ni crea todo lo que lee en ellos.

Sobre los once avisos de inestabilidad de la red que usted ha mencionado, evidentemente no son tal cosa, señoría. Son reportes de incidencias habituales en el sistema o informes de largo plazo que de hecho confirman lo que he dicho antes y lo que dije en mi intervención: que las energías renovables son necesarias, que son imperiosamente necesarias, y que hay que invertir en la infraestructura para su integración, que es exactamente lo que ha hecho el Gobierno de España tanto en la planificación 2021-2025 como también en la planificación 2026-2030.

Por tanto, señor Feijóo, yo le pregunto: si usted da crédito a estos avisos, ¿en base a qué vamos a poder tener un debate racional, razonable, donde el Gobierno de España pueda tener en cuenta las propuestas que su Gobierno, lógicamente, pueda hacer? Si realmente cree que había tantas alertas graves hechas por organismos públicos, ¿por qué no hizo nada? ¿Por qué solo las menciona ahora? Usted lleva tres años siendo el jefe de la oposición y no le hemos escuchado hablar jamás sobre este asunto.

Ha dicho usted textualmente que España tuvo que mendigar ―utilizó el verbo mendigar― energía nuclear a Francia. Esa afirmación ya de por sí demuestra que usted no sabe nada sobre cómo funciona el sistema eléctrico, señor Feijóo, por dos motivos. El primero de ellos, porque España no mendiga nada a nadie. (Aplausos). España colabora con sus países vecinos, como pide la Unión Europea. Los del aislacionismo son ustedes y sus socios de VOX, nosotros creemos en un sistema europeo eléctrico.

Segunda consideración. Si para usted las once horas en las que España recibió electricidad de Francia son la prueba definitiva de que se necesitan nucleares en España, entonces, ¿qué prueban los más de 280 días en los que España estuvo enviando a Francia electricidad en 2022 para compensar el parón de las centrales nucleares? (Aplausos). Le digo más. ¿Qué demuestra el hecho de que incluso el día 28 de abril, es decir, el día del apagón y a pesar del apagón, España exportara el doble de electricidad a Francia de lo que importó? (Rumores). ¿Qué demuestra? 25 700 megavatios enviados antes del corte de suministro, de las 12:33, y 12 700 megavatios traídos cuando hubo que reenergizar nuestra red. Yo creo que esto no es, efectivamente, el planteamiento que usted hace. Aquí lo único que fallan son sus argumentos, señoría. En fin, dígale a sus asesores que se estudien mejor los temas porque al final queda como queda.

El otro día me llamó mucho la atención, señor Feijóo, porque veía un acto de su partido con un lema. Han pasado del «Política para adultos» a «La política que sirve». Me pareció interesante, lo que pasa es que tras escuchar su intervención y recordar su historial de votaciones en este Parlamento ―vamos a tener una mañana mismo sobre los aranceles―… Decía antes el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, el señor Patxi López, que este Gobierno se ha anticipado a algunas de estas crisis porque hemos sido el primer Gobierno en Europa en plantear un plan de respuesta a la crisis arancelaria provocada unilateralmente por los amigos de Abascal, y el señor Feijóo va a decir que vota en contra, o sea, que no apoya al sector agrícola, que no apoya a los pequeños y medianos empresarios de este país que van a sufrir las consecuencias de unos aranceles que no hemos buscado. (Aplausos). En todo caso, tras escuchar su intervención y recordar su historial, la pregunta que yo creo que legítimamente nos podemos hacer todos es ¿para qué sirve su política? Y, sobre todo, ¿a quién sirve su política? Porque, escuchándole, hoy reflexionaba sobre ello y creo que su política, en efecto, sirve para algunas cosas, pero no para las que España necesita.

Le voy a poner tres ejemplos. En primer lugar, su política no sirve para animar ni para unir a la ciudadanía, no sirve, todo lo contrario, sirve para sembrar zozobra y desafección entre la ciudadanía ante sus instituciones públicas. Lleva usted amenazando con que España estaba a las puertas de la recesión económica y en 2024 crecimos más del 3 %, en 2025 vamos a crecer por encima del 2,5 % y en 2026, también. Dijeron que la reforma laboral iba a destruir empleo y hay casi 22 millones de personas afiliadas a la Seguridad Social, cotizando y trabajando; lo nunca visto. Dijeron que la solución ibérica era un timo y resultó que ha sido una de las mejores formas reconocidas dentro y fuera de España para ahorrar 5000 millones de euros de la factura de la luz a los contribuyentes del país. Dijeron que nuestro estado del bienestar iba a colapsar como consecuencia de las políticas sociales que estamos poniendo en marcha desde el Gobierno de coalición progresista, y resulta que estamos por debajo del 3 % en déficit público y la previsión es que vamos a acabar la legislatura en 2027 por debajo del 100 % de deuda pública en relación con el producto interior bruto.

Llevan ustedes años ―usted, los tres años que lleva― mirando a ver si hay un resquicio para aprovechar cualquier ocasión, cada coyuntura para generar sensación de caos. Y lo hace no porque crea que la verdad es lo que ha dicho desde esta tribuna. Tampoco lo hace porque piense que una crítica constructiva nos pudiera ayudar como país no al Gobierno de España, sino como país ―por cierto, siempre va a ser bienvenida una crítica y una oposición constructiva―, lo hace simple y llanamente porque no soporta que España avance y que estemos desmontando uno por uno todos los viejos dogmas del neoliberalismo que usted defiende y que también defiende la ultraderecha de este país. Lo estamos demostrando con hechos, no solamente de palabra, señorías, que se puede crecer al mismo tiempo que se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero.

En su intervención y en la intervención del señor Abascal no se menciona en absoluto la emergencia climática. Estamos demostrando que gracias a las energías renovables podemos bajar la factura de la luz a los hogares, a las empresas, que podemos reindustrializar y también garantizar la cohesión territorial de todas y cada una de las autonomías de nuestro país, que España puede crear empleo y mejorar las condiciones laborales y salariales de sus trabajadores, como decía antes el portavoz Patxi López, y que España, por supuesto, puede reforzar lo público y reducir la deuda y el déficit públicos. Yo entiendo que les moleste, pero el éxito del modelo español es la viva prueba del fracaso del dogmatismo neoliberal que ustedes y la ultraderecha defienden desde hace ya muchos años, pero no por el interés general, desde luego que no, sino porque al final, como le he dicho en mi primera intervención, ustedes son portavoces de una serie de intereses económicos lejanos a los de la mayoría social y, como no pueden soportarlo, pues ustedes siempre lo apuestan todo en contra del Gobierno. Llegan hasta incluso el absurdo de reprochar a este Gobierno que cumplamos con el presupuesto en defensa del 2 % en relación con el producto interior bruto, cuando fueron ustedes quienes en 2014 pidieron que se cumpliera ese acuerdo y dejaron en 2018 el gasto en defensa en el 0,9 % del producto interior bruto. En fin, como siempre, a la contra, especialmente en momentos difíciles, y llevamos unos cuantos desde la pandemia hasta esta cuestión.

Esta última semana, por cierto, lo ha vuelto a hacer. Usted me ha reprochado y ha reprochado también de manera sesgada a algunos de los portavoces del Gobierno y del Grupo Parlamentario Socialista lo que pusimos en redes sociales los días 28 y 29 de abril. Pero vayamos a usted, señor Feijóo. ¿Usted qué dijo y qué escribió a las 21:30 horas del lunes 28 de abril, es decir, cuando ya estábamos reenergizando y también recuperando y reponiendo la energía en nuestro país? España se estaba enfrentando a un apagón inédito y usted escribió en redes sociales que, para garantizar la seguridad durante la noche, había que movilizar a las Fuerzas Armadas. En lugar de llamar a la calma, en lugar de apelar al civismo de la población, en lugar de reconocer el valor de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, de la Policía Nacional o de la Guardia Civil, usted se dedica a instigar el miedo (aplausos), a alimentar la expectación de una noche distópica, con disturbios, con incendios, con soldados patrullando por las calles, en fin, como un apocalipsis zombi. (Rumores). Pretendía con ello, señoría, dañar al Ejecutivo, pero en realidad usted dañó a la gente, porque mucha gente también cree en lo que dice el Partido Popular y usted lo que hizo fue que pasaran noches asustados por nada y para nada. (El señor Tellado Filgueira: ¡Qué vergüenza!).

Tres días después, señorías de la bancada del Partido Popular, usted, señor Feijóo volvió a las andadas. Se plantó delante de varios primeros ministros, presidentes y jefes de Estado de la Unión Europea, miembros del Partido Popular Europeo, y les dijo nada más y nada menos que España no es un país fiable. Y lo dijo después de que nuestra ciudadanía y nuestras instituciones gestionaran de manera modélica una crisis eléctrica sin precedentes. Y lo dijo, además, en Valencia, al lado del presidente de la Comunidad Valenciana, el señor Mazón. Permítame un consejo, señoría. Uno no es, en fin, un profeta en su tierra, pero, a base de anunciar apocalipsis que nunca llegan, usted no llegará a ser presidente del Gobierno. (Aplausos). Seguirá usted sin serlo, y no porque no quiera, sino porque no sabe.

En fin, pensábamos que la cosa había terminado ahí, pero antes de ayer usted volvió a ver la oportunidad, el resquicio de agitar la bandera del caos cuando se produjeron los cortes ferroviarios en Andalucía. Y no lo dudó un instante. En lugar de condenar el hecho criminal, en lugar de pedir calma, sosiego y confianza a los ciudadanos o, en este caso, a los usuarios afectados, usted se dedicó a echar más leña al fuego, a descartar cualquier hipótesis sin tener ninguna prueba y a poner en solfa el trabajo de los servidores públicos.

El Gobierno, señoría, evidentemente, lamenta profundamente la incidencia ferroviaria del lunes. Hubo miles de viajeros y viajeras afectados. Es un problema grave que no puede volver a ocurrir. Nadie cuestiona eso. La pregunta es ¿qué aporta usted en esta clase de circunstancias? ¿Qué aporta el Partido Popular? Porque cada vez que hay una crisis, usted no ayuda a gestionarla; al contrario, trata de amplificarla. Cuando el país necesita más que nunca una oposición de Estado, usted se empeña en continuar con la oposición destructiva que le caracteriza. Siempre se suma al problema, nunca a la solución. Y todo ello sencillamente porque no pueden soportar que España avance con políticas progresistas poniendo en evidencia lo injusto y lo caduco e ineficaz de sus dogmas neoliberales. Y además lo hace, y esto es lo grave, engañando a la gente. Fíjense, en la noche del día 5 de mayo, usted tuiteó que España volvería a funcionar cuando el PP gobernara. Pero vamos a ver, señor Feijóo, si es que el Gobierno de coalición progresista ha invertido un 72 % más en el sistema ferroviario de lo que invirtió su partido cuando estaba en el Gobierno. (Aplausos). ¡Si solo en el año 2024 hemos ejecutado obras por valor de 5600 millones de euros, dos veces y media más de lo que dejaron en 2017, y hemos hecho la mayor compra de trenes de nuestra historia, por valor de 5500 millones de euros!

En fin, el transporte ferroviario de España es uno de los mejores de Europa, y esto no lo digo yo, lo dice la Federación Europea del Transporte. ¿Tiene cosas que mejorar, desafíos pendientes, sobre todo consecuencia de la prolongación y extensión que hemos hecho, inédita, durante estos siete años de la alta velocidad? Sin duda alguna. Pero no pretenda que nadie piense que va a ser usted quien lo solvente.

A este Gobierno le ha tocado gestionar crisis diversas, muy complejas ―antes se han relatado―, pero creo sinceramente, señoría, con los errores que hayamos podido cometer ―y siempre estamos dispuestos a aprender―, que hemos trabajado de manera eficaz y equitativa. Ahí están los datos socioeconómicos después de la pandemia y también de la guerra de Ucrania y su traslación a los bolsillos, vía factura de la luz, de la clase media y trabajadora de nuestro país. Y lo hemos tratado de hacer de manera dialogante, porque somos un Gobierno de coalición en minoría parlamentaria, y además por convicción y, sin duda alguna, con absoluta transparencia. Con otras instituciones hemos colaborado en favor de la cogobernanza y también, lógicamente, con los grupos parlamentarios, apoyándonos siempre en lo mismo, señorías: en el conocimiento técnico, en la ciencia, que tiene mucho que aportar, y protegiendo siempre a las clases medias y trabajadoras y usando, lógicamente, todos los recursos del Estado para lograr una pronta recuperación. Y creo, de verdad, que los resultados han sido siempre positivos, aunque, por supuesto, estamos para aprender y para mejorar.

Pero, como decía antes el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, lo que no vamos a aceptar son las lecciones de un partido como el Partido Popular a la hora de gestionar crisis. No vamos a admitir lecciones del partido del Prestige, del Yak-42, del 11M, del accidente del metro de Valencia, de los incendios de Galicia, del partido del que ‘se iban a morir igual’ en nuestras residencias de mayores de Madrid. (Aplausos). No, nosotros no vamos a aceptar lecciones del partido del Ventorro, que, seis meses después, sigue sin asumir su responsabilidad y cambia de versión cada vez que le preguntan.

Miren, ustedes siempre gestionan las crisis en tres fases. Primera, niegan el problema ―lo ha dicho antes el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista―: ‘son unos hilillos de plastilina’. Segunda fase, elusión de responsabilidades: se marchan a cazar a Toledo mientras un petrolero cargado de chapapote se hundía en las costas gallegas o a comer al Ventorro mientras se inundaba Valencia. (Protestas). Y si les piden explicaciones, ustedes escurren el bulto y culpan a otro: por supuesto, a ETA; por supuesto, al trabajador que pilota el barco, el tren, el avión y, sin duda alguna, vicepresidenta tercera, a la AEMET. Y, por supuesto, ya uniéndose al partido del señor Abascal, a la Agenda 2030. Y finalmente, junto con estas dos fases, la tercera es la mentira. Mienten descaradamente, ocultan información a la opinión pública, manipulan las pruebas, falsean informes técnicos, se inventan conversaciones que dudamos que existieran. Esto no ha ocurrido hace cinco años, ha ocurrido hace pocos meses, señor Feijóo. Suba aquí y diga, si de verdad el día 30 de octubre, cuando usted estuvo en Valencia y afirmó que había estado en contacto permanente con el presidente de la Generalitat Valenciana, con el señor Mazón, durante el día de la dana y que sabía perfectamente, porque estaba informado, lo que había ocurrido, cómo es posible que cuando entregó el registro de llamadas el señor Mazón no hubiera ninguna llamada a usted. (Aplausos). No hace falta que me responda, que yo creo que ya todos lo hemos pillado. (Aplausos y risas). Señoría, está constantemente faltando a la verdad para generar zozobra entre los españoles.

Dicen que somos una dictadura. Lo dice el señor Abascal también, el demócrata Abascal. (Risas). Claro, dice que somos una dictadura mientras los rankings internacionales sitúan a España como una de las democracias plenas del mundo. Dicen que nuestro patrón de crecimiento tiene los pies de barro y el semanario The Economist —‌que no es nada sospechoso de comunista— consideró a España la mejor economía del mundo en el año 2024. Su portavoz, señor Feijóo, la señora Gamarra, dijo hace unos días textualmente lo siguiente: Este Gobierno ―por supuesto el malvado Sánchez; esto lo añado yo, pero imagino la elipsis— es el Gobierno que más daño ha hecho a la libertad de prensa desde 1978. O sea, bastante, ¿eh? ¡Desde 1978! (Risas). Y lo dice exactamente el mismo día que una prestigiosa asociación, Reporteros Sin Fronteras, publica su informe anual y dice que España tiene la mejor puntuación de la historia en relación con la libertad de prensa. (Aplausos). Es que, de verdad, es que no hay por dónde cogerlo. Nos sitúa ocho puestos por delante en el ranking global de donde estaba en 2018, cuando gobernaba el Partido Popular. Ahora dicen que el Ejecutivo oculta las razones del apagón. Abascal dice que como hicimos con China y el virus (risas), y que no estamos vigilando las vías del AVE. La realidad es que desde que gobernamos la inversión en seguridad ferroviaria ha aumentado un 20 % y que hay 17 200 policías y guardias civiles más que cuando ustedes gobernaban el país. (Aplausos).

¡Pues claro que hay que mejorar! Por supuesto que tenemos que mejorar, señoría. Nosotros estamos dispuestos a mejorar, lo saben bien los ministros y ministras. Yo, el primero. Pero no solamente el Gobierno tiene que mejorar, yo creo, y se lo digo con absoluta franqueza y con total cordialidad, que sería bueno que mejorara también la oposición. De verdad. Porque no resulta creíble que todo esté mal en el país. Todo está mal. Todo es desorden. Todo es alarma social. Todo es caos. Hablan de lo mal que va la economía española. Pero luego yo enciendo la tele y veo a los presidentes autonómicos del Partido Popular sacar pecho por los datos de empleo territorializados. (Aplausos y risas). Lo comentaba el otro día precisamente con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. ¡Alarma sobre el sanchismo! El sanchismo, el malvado Sánchez… Bueno, la señora Ayuso en esto le gana; por poco, pero le gana. (Risas). Y el Gobierno de Madrid fue el último en desescalar, en pedir la desescalada del nivel 3 al nivel 2 en emergencia de protección civil y, por tanto, en tener la intervención del Ministerio del Interior y del Gobierno de España.

Critican mi viaje a China: está mal, muy mal, muy inapropiado. Ellos han ido a China, por supuesto, pero yo no puedo ir. (Rumores). Pero decía que critican mi viaje a China, pero bien que sus presidentes autonómicos sacan pecho por los proyectos de inversión territorializados en sus comunidades autónomas gracias a la diplomacia del Gobierno de España. Demandan más financiación autonómica, pero votan en contra de las entregas a cuenta. Alarman sobre la deriva dictatorial del Gobierno, pero esta misma semana hemos conocido otro récord en visitas de turistas internacionales. Hombre, yo creo que es un poco raro, ¿no?

Le voy a leer algo, señor Feijóo ―abro comillas―: «Hoy Galicia tiene el 67 % de su potencia eléctrica instalada basada en fuentes renovables, pero debemos ir más allá. Nos proponemos alcanzar más de 14 500 megavatios de potencia instalada de energías renovables en 2030. Esta apuesta va a permitir que el cien por cien de la energía eléctrica consumida en Galicia sea de origen renovable». Cierro comillas. ¿Usted sabe de dónde viene esto? ¿Sí o no? ¿Sabe de dónde viene? ¡De su programa electoral! (Risas). Del último con el que usted se presentó a la presidencia de la Xunta de Galicia. (Aplausos). Es impresionante. No nos queda claro si el señor Feijóo en 2020, cuando se presentó a la Xunta, tenía una posición clara sobre las energías nucleares, lo que sí nos queda claro después de leer el programa electoral del señor Feijóo cuando se presentó por última vez a la Xunta de Galicia es que las nucleares las quería en España, pero no en Galicia. (Aplausos.―El señor Tellado Filgueira pronuncia palabras que no se perciben). La verdad, tengo que decirle, señor Feijóo, que es impresionante, que es formidable. Es una tras otra.

La segunda es, ¿usted a quién sirve? Usted dice, la política ¿para qué sirve? Ya hemos señalado más o menos, al menos desde mi punto de vista, para qué sirve y para qué no sirve. Pero ¿usted a quién sirve, señoría? Mañana tenemos una importante votación, porque hay mucha empresa, mucho autónomo, mucha economía social, mucho campo, señor Abascal, y mucha industria en todos y cada uno de los territorios de España que va a estar muy pendiente de lo que se vote aquí con la convalidación del real decreto ley de medidas urgentes para paliar los efectos de unos aranceles que nadie ha buscado en Europa y que solamente ha impuesto unilateralmente una Administración, que es la estadounidense, y en muchos momentos, desde esta tribuna, yo he tenido ocasión de reprochar, creo que con argumentos y con datos sólidos, su sistemático voto en contra de medidas que benefician a la mayoría social del país, vote lo que vote esa mayoría, hasta incluso votando al Partido Popular o votando a la ultraderecha de VOX, en materia de pensiones, de salario mínimo, de reforma laboral… En fin, creo que el track record que tiene usted, como líder de la oposición, en votar sistemáticamente que no a todas aquellas cosas que benefician hasta incluso a sus propios electores es bastante sorprendente.

El último ejemplo de esta férrea defensa que usted y su partido hacen de los intereses particulares, con nombres y apellidos, de determinadas personas lo tenemos esta misma semana con su voto en contra del decreto de defensa de los aranceles a los sectores productivos. No es que voten abstención, que podrían hacerlo ―para que lo sepan los ciudadanos y las ciudadanas, y sobre todo los sectores afectados, el Partido Popular perfectamente podría votar abstención y facilitar la convalidación del real decreto ley―, sino que van a votar en contra. A mi juicio, y ya no lo digo desde el punto de vista de compromiso de país, señor Feijóo, sino también desde el punto de vista político, es un tremendo error.

Pero, claro, lo que no saben los ciudadanos y las ciudadanas es que es peor la justificación, es impúdicamente peor. Porque su argumento central, los puntos uno y dos, en los que exigen al Gobierno de España transigir para que ustedes puedan votar a favor del decreto de aranceles, es que tenemos que prolongar la vida de las centrales nucleares y que tenemos que bajar los impuestos energéticos a los propietarios de esas centrales nucleares. (Aplausos). Pero, vamos a ver, ¿qué tiene que ver la velocidad con el tocino, señor Feijóo? (Risas). ¿Qué relación tiene usted en la cabeza que une nucleares y aranceles? Usted está, por supuesto, en su derecho, faltaría más, de defender los intereses sectoriales de personas ultrarricas con nombres y apellidos concretos. Está en su derecho. Pero si usted elige la opción de convertirse en portavoz de las grandes energéticas nucleares, le sugiero que lo haga desde la sala de prensa de una de esas empresas, no desde esa tribuna. (Aplausos). O mejor aún, señor Feijóo, que se presente a las elecciones al que usted representa, a ver si las gana. Desde luego, ya le adelanto que va a ganar menos dinero.

Señor Feijóo, de verdad me pregunto cómo le va a decir usted a la gente que su partido rechaza avalar un decreto de 14 100 millones de euros. Ya me dirá usted qué ideología hay detrás de avales para facilitar la liquidez, de ayudas para reorientar capacidades productivas a sectores que son… (El señor Tellado Filgueira: Insuficientes). Dice el señor Tellado: insuficientes. Perfecto, absténganse, pero no voten en contra. Con el argumento del insuficiente, les vale todo. ¿Qué argumento hay para que usted vote en contra, incluso no se abstenga, de esos 14 100 millones de euros? Y encima usted pone los puntos primero y segundo como requisito, que tengamos que acordar con ustedes la prolongación de la vida de las centrales nucleares y la reducción de los impuestos para financiar precisamente a las grandes empresas energéticas. Yo no sé cómo se lo va a explicar, por ejemplo, al sector del aceite de oliva, a del vino, al de la cerámica o al del automóvil. En mi opinión, España no necesita políticos al servicio de los poderosos, España necesita políticos valientes que defiendan el interés general de la gente. (Aplausos). Le insisto, en mi caso, como presidente del Gobierno, he tenido reuniones con estos empresarios, lógicamente, como las tengo con otros muchos empresarios, señor Feijóo, ¿y sabe qué me han dicho estos empresarios? Que, por supuesto, estaban interesados en cerrar las centrales nucleares porque no les sale a cuenta, porque no son competitivas financieramente. Por eso, señoría, yo creo que nosotros tenemos una posición bastante racional y bastante razonable, que no ha cambiado en estos siete años. Fueron las empresas las que acordaron un calendario pactado de cierre de las centrales nucleares a partir del año 2027 y hasta el año 2035, y el Gobierno lo aceptó. Y el Gobierno, por supuesto, escuchará al sector si es que tiene algún planteamiento que hacer, pero ―lo he dicho en mi primera intervención― formalmente no han hecho ninguna petición. Y, desde luego, yo creo que los tres criterios son puro sentido común. Uno, garantizar la seguridad de la población, porque estamos hablando de centrales nucleares ya con bastantes años de vida. Dos, garantizar la seguridad del suministro eléctrico. Y, tres, hombre, que lo paguen ellas, no que lo pague el contribuyente. (Aplausos). Lo que no vamos a hacer es obligar a los ciudadanos españoles a arriesgar su salud o a tener que pagar más factura de la luz para que determinadas empresas se sigan forrando. Lo ha dicho antes el señor Patxi López, no deja de ser curioso que el primer cierre de una central nuclear se hiciera bajo una Administración del Partido Popular, de su compañero Mariano Rajoy. Por cierto, el impuesto que ustedes quieren quitar para regalárselo a las centrales nucleares y a las grandes empresas energéticas, ¿sabe quién lo puso en marcha? El Partido Popular en el año 2012. (Rumores.―Aplausos).

Señoría, llegamos así al tercer gran uso de su política. Todo su discurso tremendista y catastrofista. Viene aquí deseando siempre a ver si, por favor este día sí, pero luego se levanta, ve los datos y, al final, a quien blanquea es al partido del señor Abascal. Fíjese, la semana pasada ha ocurrido algo muy importante, que abrió todas las páginas de los principales medios de comunicación escrita no solamente en España, sino en Europa. (El señor Tellado Filgueira: ¡El apagón!). También, también el apagón, señor Tellado, por supuesto que sí. Y es que Alternativa por Alemania ―para que nos entendamos, el VOX alemán― fue declarado, textualmente, un partido extremista; textualmente, un partido incompatible con la democracia por los servicios de inteligencia de Alemania. Algo que hizo que su colega de la CDU, el actual canciller, corroborase su determinación de no pactar con ese partido. Yo le pregunto, señor Feijóo, ¿se atrevería usted a hacer lo mismo aquí, en España? (Rumores). Míreme y responda a esta pregunta. ¿Se atrevería usted o no a hacer lo mismo que hizo el actual canciller alemán? Mirar para abajo, señor Feijóo, es la manera de decir que, efectivamente (aplausos), ustedes seguirían haciendo lo mismo que han hecho hasta ahora: blanquear a la ultraderecha y gobernar con la ultraderecha, porque es la única mínima posibilidad de intentar llegar a la Moncloa. Es la única mínima posibilidad que tiene usted de llegar a la

Moncloa, de la mano del señor Abascal.

Usted ha venido aquí y lo hace, además (El señor Tellado Filgueira pronuncia palabras que no se perciben)… Me encanta, señor Tellado, esta relación interactiva que tenemos usted y yo. (Risas). Decía, señor Feijóo, que usted habla de mis discrepancias con mis socios de Gobierno de coalición, y es verdad, las tengo. Son públicas y notorias. Nunca las he escondido. De hecho, somos partidos diferentes, con culturas diferentes. Defendemos aproximaciones diferentes a temas que son muy importantes; luego, encontramos un mínimo común denominador y damos una respuesta que creo que está siendo eficiente y eficaz para muchos de los desafíos que está afrontando España, sobre todo el de la transformación social y económica de nuestro país. Tenemos perspectivas diferentes ―se han visto aquí― sobre cómo disuadir y proteger a nuestro país y a Europa y sobre cómo abordar algunas políticas económicas y fiscales. Esto es evidente. Pero, como he dicho antes, ahí están los resultados de nuestra gestión y, si me lo permite, señor Feijóo, le voy a hacer una consideración: yo prefiero una y mil veces las discrepancias que tengo con mi socio de coalición, con SUMAR, a pactar con la ultraderecha, con el señor VOX y con la internacional ultraderechista. (Aplausos).

Lo prefiero una y mil veces. Nosotros podemos discrepar sobre políticas sociales, políticas energéticas, políticas fiscales, políticas laborales, por supuesto que sí, pero, vamos, de la mano de los antieuropeístas, de los xenófobos, de los negacionistas climáticos, de los machistas, de los clasistas que desprecian a las clases sociales de nuestro país, de esos por supuesto que no; de esos por supuesto que no. (Protestas).

Señor Feijóo, ¿le ha contado esto a sus amigos del Partido Popular Europeo? ¿Aprovechó que estaban ustedes en Valencia para explicarles los detalles del pacto del Ventorro y la renuncia al Pacto

Verde, por ejemplo? Qué incómodo debió ser aquello, ¿no? Se le veía en la cara al señor Feijóo. Era incómodo ver al señor Feijóo con el señor… iba a decir con Abascal. Bueno, con ese también, pero quería decir con el señor Mazón; no fue usted ni al debate por no estar con él. Quiso sacar el congreso de su partido ―del Partido Popular Europeo― de Valencia y no le dejaron porque tenía que pagar el señor

Feijóo y no el Partido Popular Europeo. Entonces, se inventó la mejor manera. ¿Cómo podemos resolver esta crisis? Pues le compramos un billete al señor Mazón para que se vaya a Nueva York. El problema es que se les olvidó que tenía que ser solamente de ida; fue de ida y vuelta y tenemos de nuevo al señor

Mazón como president de la Generalitat de Valencia, lo cual es un bochorno y un sufrimiento para el pueblo valenciano y también para el pueblo español. (Aplausos).

En fin, habla de política para adultos; su nuevo eslogan es una supuesta política que sirve. A ver, mi impresión, señor Feijóo, es que, viendo las caras de algunos dirigentes y parlamentarios de su grupo, visto lo visto, no le sirve ni a los suyos. Por muchos aspavientos que haga cuando sube a esta tribuna, por muchos insultos que me lance, lo que va a hacer este Gobierno es continuar con su hoja de ruta de transformaciones y avances sociales hasta 2027. No sé si era el señor Catalán quien decía: elecciones.

Usted también ha pedido elecciones. Una consulta pública, decía el señor Catalán, de UPN, la terminal del

PP en Navarra. Ya hubo una gran consulta el 23 de julio de 2023 y los ciudadanos fueron claros. Y habrá otra en 2027, cuando haya elecciones generales, y nosotros aspiraremos legítimamente a repetir mandato.

Mientras tanto, lo que tenemos que hacer es lo que hace cualquier democracia: el Gobierno a gobernar y la oposición a ser una oposición algo, algo constructiva, y no digo que estén tendiendo constantemente la mano al Gobierno, pero al menos en aquellas cuestiones que son de sentido común, como es por ejemplo la convalidación mañana del decreto de aranceles, pues que piense más en su país, en el sector primario, en el sector industrial y en los territorios. En fin, si algún día rectifica su forma de hacer oposición destructiva aquí me encontrará, señor Feijóo, y creo que además el país se lo agradecerá. (Aplausos).

Por cierto, veo que ustedes han dicho en las redes sociales que nuestro país tiene mucho uranio.

Bueno, de nuevo engañan mediante una sobresimplificación de la realidad. Lo cierto es que los yacimientos de uranio que existen en España dejaron de explotarse hace décadas porque eran absolutamente inviables desde el punto de vista económico y altamente contaminantes. La minería del uranio, ¿qué es lo que hace? Generar residuos radiactivos de larga duración que requieren medidas muy complejas, costosas de gestión y que suponen ―se pueden imaginar― un extraordinario riesgo de salud y también para el medioambiente. Y no olvidemos una cosa. A aquellos que hoy están en las redes sociales diciendo que

España tiene uranio les diré que España no podría procesar ese uranio ni enriquecerlo para usos en reactores. Solamente hay cuatro empresas en el mundo que tienen capacidad de hacerlo y el 60 % de ellas, señor Abascal, en Rusia y en China. Además, hay un tratado de no proliferación, señor Feijóo, del que España es firmante desde el año 1987, que efectivamente impone restricciones muy, muy estrictas a la transferencia de tecnologías de enriquecimiento a países no nucleares. En fin, crear toda la cadena de valor del uranio, desde la minería hasta el enriquecimiento y la gestión de residuos, sería imposible, ya que implicaría un coste económico, social y medioambiental que, por supuesto, el Gobierno de España no está dispuesto a asumir, como creo que tampoco lo está la mayoría social de nuestro país.

El señor Abascal ha vuelto a demostrar que VOX vive instalado en la teoría de la conspiración. Además, se le nota que la alienta y que la disfruta mucho. Fíjense cómo se comportó. Creo que es importante para los ciudadanos y las ciudadanas de nuestro país que estén siguiendo esta comparecencia y para sus señorías que nos fijemos en cómo se comportó el potencial vicepresidente del Gobierno del señor Feijóo durante una de las crisis más inéditas que ha vivido España. Lo primero que se le ocurrió decir al señor Abascal cuando se produjo el apagón es lo siguiente ―y cito textualmente, señor Abascal―: Todo lo que nos cuenten a partir de ahora simplemente es mentira. Usted escribió eso. ¿Estamos de acuerdo sí o no? (El señor Abascal Conde: Sí, sí). Estamos de acuerdo. Bien. Por cierto, en esa misma declaración mencionó la COVID ―como ha hecho hoy aquí desde esta tribuna― y también la dana como planes orquestados por el Gobierno para controlar a la gente con el apoyo de las élites globalistas y la prensa. En fin, un cacao impresionante. (Risas). A VOX le gustan tanto los bulos como a los dirigentes del Partido Popular las sobremesas. (Risas). Después, se dedicó a insuflar temor a la población. Sí, sí, el señor Abascal dijo lo siguiente. Dijo que los saqueadores iban a sacar provecho del caos. Dijo, al igual que el señor Feijóo, que el Ejército tenía que tomar las calles. Y uno de los suyos, señor Abascal ―para que veamos, señorías, la gravedad de lo que dice gente que, efectivamente, podría llegar al Gobierno de España en un futuro―, uno de los suyos, dijo lo siguiente ―y cito textualmente―: la noche que se viene en Barcelona no la imaginan ni en Alepo. Es muy grave. (Rumores). Primero, por la inhumanidad que expresa la persona que dice algo así, con el sufrimiento de millones de sirios y de sirias después de muchos años de guerra civil. (Aplausos). Y, en segundo lugar, por la impudicia al decir algo tan grave. Una vez más, ustedes confundieron sus deseos con la realidad. Mucho gritar ¡viva España! y qué poco conocen a España y a los españoles. Ustedes estaban deseando que se produjeran altercados; ustedes estaban deseando que hubiera inseguridad y violencia; lo deseaban porque saben que la única manera que tiene la ultraderecha de prosperar en nuestro país es con el caos y el enfrentamiento entre individuos. Por eso vertió esta clase de comentarios y por eso alentó todas las campañas de desinformación en las redes sociales mediante un ejército de bots, de opinadores que se esconden, lógicamente, bajo el pasamontañas del anonimato en las redes sociales, como hizo, por cierto, con la dana, durante la pandemia o también durante el temporal Filomena en muchas partes de nuestro país. Usted soñaba, señor Abascal, con una España en llamas. Se le vio el plumero. Pero la ciudadanía, afortunadamente, le sacó del ensueño. Le demostró, como ha hecho en todas y cada una de las emergencias que hemos tenido que afrontar durante todos estos años, que el nuestro es un pueblo sereno, responsable y solidario. (Aplausos).

Una vez pasó la noche ―y le recuerdo que en los tres días siguientes, esa noche y los dos días siguientes, desde el 28 de abril, bajó drásticamente el número de delitos en nuestro país; lo digo más que nada para que seamos conscientes del ejemplo cívico que nos dieron los españoles y españolas―, una vez que se constató que esa España en llamas que deseaban el señor Abascal y su partido no llegaba y se recuperó el suministro, lo que hizo el señor Abascal es competir con el señor Feijóo para ver quién se llevaba el premio nuclear del año, y además lo hicieron sin tener ninguna prueba. Bueno, al señor Abascal, lo de las pruebas y los datos… Usted atribuyó, como ha hecho hoy aquí de nuevo, ese apagón al fanatismo climático de la izquierda y del Gobierno, a las energías renovables, a la falta de centrales de carbón y nucleares y, por supuesto, con la Agenda 2030 siempre detrás.

Habrá gente, señor Abascal, que incluso piense que usted lo dice por convicción. Yo creo que no se lo cree ni usted, de verdad. Usted sube aquí, dice muchas cosas, lo hace de una manera muy seria y tal, pero no se lo cree ni usted. Usted y yo sabemos que su posición sencillamente no está dictada por las ideas y el proyecto político de VOX en España. No, no lo está. Está dictada por señores en el extranjero, que son quienes mandan sobre usted. Sí. No lo digo yo, lo dice el Tribunal de Cuentas. ¿De qué manera puede justificar lo injustificable? Pues nada, es que el Tribunal de Cuentas está controlado por el PSOE, por supuesto, por el señor Sánchez.

El Tribunal de Cuentas, para que lo sepan los ciudadanos y ciudadanas, porque ha pasado desapercibido, ha condenado varias veces al señor Abascal y al partido de VOX por financiación irregular. Y no es la venta de pulseritas, señor Abascal. No, que usted ha subido aquí y ha dicho: No, si nosotros vendemos pulseras. (Risas). No, no, son más de 6 millones de euros desde un banco húngaro y 400 000 euros mediante sospechosos ingresos a cajeros automáticos, señor Abascal (la señora Romero Vilches:

Pero ¿qué está diciendo? Eso sí que es un bulo), no vendiendo pulseritas. (Risas y aplausos). No les gusta la migración; ahora, cuando hay pasta de por medio…, ¿eh, señor Abascal? Cuando hay pasta de por medio… (Aplausos). Lo dicen, además, sin ningún reparo. Si esto no le vale ni tampoco a sus diputados y diputadas, ustedes dicen sin ningún reparo que dependen de decisiones que son ajenas a VOX y que pertenecen a otras esferas. Fíjense, en el verano de 2024 ―y además en un hecho inédito, porque generalmente es la derecha quien rompe los Gobiernos con la ultraderecha, y aquí en España ha ocurrido lo contrario, es la ultraderecha quien sale de los Gobiernos de la derecha―, poco después de que usted rompiera los Gobiernos autonómicos con el Partido Popular, una persona autorizada de VOX, el secretario general de su partido, el señor Ignacio Garriga, trataba de tranquilizar a los consejeros caídos. ¿Y cómo lo hizo? Les aseguró, y cito textualmente ―abro comillas―: esta es una decisión muy meditada, tomada por personas que saben mucho y que están por encima de nosotros ―cierro comillas―. Esta es la explicación que la dirigencia de VOX dio a los militantes para salir de los Gobiernos autonómicos en los que estaban con el Partido Popular. Repito: esta es una decisión muy meditada, tomada por personas que saben mucho ―eso lo deja a usted un poco mal (risas)― y que están por encima de nosotros. ¿Quién está por encima de ustedes, señor Abascal? ¿Quién está por encima de ustedes? ¿Quién manda en VOX, señor Abascal? ¿Por qué no se lo cuenta a sus señorías? ¿Por qué no se lo cuenta a los españoles y a las españolas? Ustedes no son más que una terminal, una franquicia de la internacional ultraderechista; la marca blanca de Alternativa por Alemania o del Frente Nacional en Francia. Usted va de patriota, pero en realidad trabaja para los enemigos de España y de Europa. Tengo aquí muchos ejemplos, pero creo que es relevante, dado que ustedes dicen que son el partido del campo, de la España rural, que las personas que efectivamente están en el tajo, trabajando en el campo, sepan que ustedes mañana van a votar en contra de un paquete de ayudas de 14 100 millones de euros diseñado para ayudar a nuestros agricultores a lidiar con la guerra arancelaria absurda e injusta que ha puesto en marcha su ídolo. (Aplausos).

Señora Martínez Barbero, del Grupo Parlamentario SUMAR, usted ha hecho una reflexión inicial sobre el conflicto en Gaza, en Palestina, del planteamiento que tiene Israel en esta absoluta catástrofe humanitaria que estamos presenciando, y me gustaría referirme a esta polémica que, en las últimas semanas, efectivamente, ha contaminado el debate público con medias verdades y también con insinuaciones que desde esta tribuna me parece necesario clarificar, porque considero que además son injustas.

Como ustedes saben, señorías, el Gobierno de España se comprometió ―y yo personalmente, desde el 7 de octubre de 2023, que es la fecha del inicio de la invasión de Israel a Gaza― a no vender ni comprar armamento ni munición procedente de Israel. Ese es el compromiso del Gobierno de España. Y hemos cumplido ese compromiso, señorías, y ahora me voy a explicar. Lo repito: hemos cumplido con nuestro compromiso.

Los contratos que han circulado recientemente en los medios de comunicación presentan innumerables imprecisiones, repeticiones y, también tengo que decirlo, interpretaciones absolutamente erróneas. En relación con el listado que se ha difundido por los medios de comunicación proveniente de una ONG, es importante señalar que dos de las licitaciones fueron paralizadas en 2024 en estricto cumplimiento del compromiso adquirido. En cuanto al resto de contratos mencionados, todos cumplen al menos una de las siguientes condiciones, que me parece que son absolutamente razonables y que, además, en algunos otros debates también he planteado: o se trata de adquisiciones que no implican armamento ni munición, como es, por ejemplo, el caso de elementos de iluminación para cascos de la Guardia Civil —‌lo sabe bien el ministro Marlaska— o de chalecos antibalas ―estamos hablando de eso, de chalecos antibalas y de iluminación de cascos de la Guardia Civil―, o se trata de ese tipo de adquisiciones, o son componentes absolutamente imprescindibles para el funcionamiento y la seguridad de los equipamientos ya existentes en las manos de las Fuerzas Armadas. Por ejemplo, le pongo un caso: inhibidores de frecuencia antibombas, escáneres de explosivos cuya función, por cierto, no es otra que proteger a los españoles y a las Fuerzas Armadas españolas que están desplegadas en misiones de paz. O son contratos adjudicados a empresas con sede y producción en España, que no son fabricados en Israel, que son fabricados y que tienen sede en España y ante las cuales, lógicamente, la normativa vigente lo que hace es impedir adoptar esas medidas restrictivas.

La única excepción ―usted tuvo razón, señoría, y el Gobierno, en un lamentable error, lo subsanó― correspondió a la licitación de la Guardia Civil iniciada antes de la invasión de Gaza, que, posteriormente, fue adjudicada a una empresa israelí y, por tanto ―como usted sabe― ya anunciamos la semana pasada que ese contrato estaba en proceso de rescisión.

Han circulado hoy, de nuevo, algunos datos por parte de una ONG que yo, desde luego, encuentro imprecisos, porque esta considera como venta de armas a Israel lo que en realidad son exportaciones temporales para reparar equipamientos de nuestras Fuerzas Armadas; reparaciones que no se pueden hacer en España, señoría. Hablamos ―para que nos hagamos una idea, señorías, y también los españoles y españolas― de piezas que salen de nuestro país, que van a una empresa israelí, que se reparan y que vuelven a nuestro país. Por tanto, no se usan por parte del Ejército israelí ni por parte del Estado de Israel. Creo que es muy importante ser precisos y concretos en esta cuestión, porque este es un Gobierno comprometido con la causa de los palestinos, con el reconocimiento de los dos Estados. Creo que, además, es algo que es reconocido, para bien y para mal, por la comunidad internacional; desde luego, por aquellos países que están en Oriente Medio y más directamente implicados en esta crisis humanitaria. Es verdad que no se puede obviar lo que han hecho durante años los ejércitos europeos, incluido el nuestro. Y ahí también yo señalo el punto de contradicción, porque hay grupos parlamentarios que critican el que aumentemos el presupuesto en tecnología de seguridad y defensa, pero también critican el que seamos dependientes tecnológicamente de determinados terceros países. Evidentemente, tenemos que desarrollar esa tecnología también en Europa, porque algunos de nuestros vehículos y buques incorporan sistemas y componentes cuya operatividad depende del mantenimiento y la tecnología suministrada por empresas de ese país. Esta es una realidad preocupante, sí, pero que, evidentemente, no puede perpetuarse. Por eso yo creo que es importante que uno de los ejes que acabamos de presentar sea ese, precisamente: el de desarrollar capacidades industriales en suelo español, en suelo europeo, que nos permitan poner fin a esta dependencia tecnológica de países que han cambiado radical y drásticamente su política exterior, ya sea al otro lado del Atlántico o, también, como estamos viendo, en Oriente Medio. Y nadie está más comprometido con ese objetivo que nosotros.

Señora Martínez Barbero, el Gobierno de España, junto con el de Irlanda, ha sido el único país de Europa que ha decidido paralizar tanto la venta como la compra de armamento de Israel desde el inicio de la ofensiva en Gaza. Esta decisión, evidentemente, no solamente obedece a principios éticos de responsabilidad internacional, de cumplimiento con el derecho internacional humanitario, sino que también es una estrategia consciente de soberanía tecnológica, que es lo que también querría reivindicar, y de defensa de nuestros valores democráticos. Y no solo eso, porque España ha sido y sigue siendo uno de los países más comprometidos con la paz en Oriente Medio y con el futuro de Palestina. Hemos sido y somos uno de los países que más claramente ha condenado la invasión de Gaza. Nos hemos sumado a la causa contra Netanyahu, el primer ministro israelí, impulsada por Sudáfrica en la Corte Internacional de Justicia. Reconocimos el Estado de Palestina en plena ofensiva israelí. Establecimos los primeros vínculos oficiales con la Administración palestina, que estuvieron precisamente aquí, en Madrid, en una reunión bilateral. Exigimos a la Unión Europea en su momento, y lo hacemos también hoy, que desbloqueara sus transferencias a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina. Incrementamos nuestra aportación ―la aportación nacional, me refiero― a esa agencia. Y nos hemos convertido en el mayor donante de ayuda humanitaria para Oriente Medio en Europa; España es el mayor donante para Oriente Medio en Europa. Acogimos una de las reuniones de grupo del contacto árabe-islámico sobre Gaza. Mantenemos una posición protagónica, yo creo, en los foros regionales que tratan de este asunto. Impulsamos y hemos apoyado todas las resoluciones condenatorias en la Asamblea General de Naciones Unidas. Y ahora, precisamente, habiendo hablado con la vicepresidenta segunda, la señora Díaz, y también de acuerdo con el ministro de Asuntos Exteriores, como no puede ser de otra manera, no solamente estamos impulsando la cumbre para la solución de los dos Estados que se celebra el Nueva York, sino que también ―y eso es lo que me gustaría anunciar― el Gobierno ha decidido presentar un proyecto de resolución en la Asamblea General de Naciones Unidas que se pronuncie sobre lo que está ocurriendo en Gaza (aplausos mientras el orador está en el uso de la palabra), con el objetivo de proponer medidas urgentes para detener la matanza de civiles inocentes y asegurar la ayuda humanitaria que llegue desde el espacio multilateral. (Aplausos). En fin, creo que la comunidad internacional no puede permanecer impasible ante lo que está sucediendo en Palestina. Nosotros al menos, señoría, no lo vamos a hacer.

Señor Rufián, hay una precisión y, de verdad, lamento mucho que lo diga, porque yo no he utilizado el fallecimiento del papa para presentar este plan. No, no lo he utilizado, señoría. Simplemente, quiero puntualizar esta cuestión porque me parece grave; no es banal. Yo presenté ese plan el día antes de la fecha límite planteada por Europa y por la OTAN para presentar los planes de ejecución presupuestaria vinculados con la seguridad y la defensa de los Estados miembros. Esa fue la cuestión. Yo no tenía planteado ni planeado que falleciera el papa Francisco precisamente en esa fecha.

Ha dicho usted que, efectivamente, necesitamos un debate sobre tecnología, no sobre ideología, sobre los intereses generales, y no sobre el dinero y, por tanto, los intereses particulares, y yo no puedo estar más de acuerdo. Es verdad que distintos grupos parlamentarios progresistas, como es el de Esquerra Republicana, han planteado sistemáticamente ―lo han hecho también otras formaciones políticas, también SUMAR― la necesidad de que el Gobierno de España aumente su presencia en un sector que se ha demostrado de interés estratégico, como se vivió y se padeció el 28 de abril y el 29 de abril. Bueno, señoría, yo creo que lo importante ahora es dejar trabajar a los técnicos, saber exactamente qué sucedió y, a partir de ahí, de ese diagnóstico preciso, poder plantear medidas y transformaciones estructurales para nuestro país. Pero, además de eso, señoría, tenemos ―creo que desde el año 2018― un track record de regulación bastante importante, cuando estamos hablando de control y de intervención pública de este sector.

Quiero recordar, señoría, que este Gobierno, en el anterior mandato, la primera decisión que tomó en Consejo de Ministros y ministras fue declarar la emergencia climática en nuestro país. Quiero recordar, señorías, que este Gobierno aprobó en el año 2021 la primera ley de emergencia climática en nuestro país. Hasta entonces, hasta el año 2021, no se había aprobado ninguna por las Cortes Generales. Y que en el año 2021 planteamos lo que en acrónimo se llama el PNIEC, que es, alineado con Bruselas, la estrategia de energía y de clima del Gobierno de España del año 2021 al año 2030, con una movilización ―cuando hablamos, por ejemplo, de mejorar las infraestructuras energéticas, que ha sido algo que usted ha dicho en su intervención― de nada más y nada menos que 308 000 millones de euros; 308 000 millones de euros. Eso es lo que establece el PNIEC y eso es lo que está ejecutando el Gobierno de España como consecuencia del PNIEC, por cierto, aplaudido por las instituciones comunitarias. Y, además de eso, hemos aprobado ―si la memoria no me falla, señora vicepresidenta tercera― en el año 2023 o 2024 el plan de modernización de la red de transporte de la energía eléctrica en nuestro país, con un presupuesto aproximado de 7000 millones de euros, si no un poco más. Por tanto, desde el punto de vista de la regulación y de la acción en aquello que usted señala, que es la modernización de las infraestructuras energéticas, señoría, estamos haciendo los deberes, pero probablemente tengamos que hacer más, evidentemente, a la luz del diagnóstico que nos den los técnicos.

Comparto con usted, señoría, su análisis sobre las nucleares. Evidentemente, hay muchos grupos de presión, hay mucho dinero detrás de esos intereses, y lo que hemos visto ―y a eso juegan―, con ese tiempo que necesitan los técnicos para saber y esclarecer cuáles son las causas del apagón que se sufrió en España el día 28 de abril, es que aprovechan que el Pisuerga pasa por Valladolid para volver a poner encima de la mesa el cierre de las centrales nucleares. Que, por cierto ―vuelvo a insistir porque es muy importante―, lo propusieron y lo acordaron las empresas energéticas propietarias de esas plantas nucleares, y a día de hoy no tenemos ninguna propuesta formal de esas empresas sobre una eventual prolongación de su vida útil. Pero usted lo ha dicho antes y hay un análisis que se olvida, y es el que usted ha señalado: el de la bajada de impuestos que proponen el señor Feijóo y el señor Abascal, que implicaría una merma de recaudación de 1500 millones de euros a las arcas públicas. A lo cual, si añadimos la caída del impuesto a las grandes energéticas que permitía a la Hacienda pública recaudar 1500 millones de euros de esas grandes energéticas, con el voto en contra del señor Feijóo y del señor Abascal, el drama que tenemos es que el coste de oportunidad es de 3000 millones de euros que podríamos estar destinando a políticas públicas vinculadas con algunas de las materias que usted ha señalado en su intervención.

Además de todo ello, no olvidemos la gestión de los residuos radiactivos, porque, como yo he dicho en mi primera intervención, ¿quién quiere poner un cementerio nuclear, como usted bien ha dicho, en su territorio? Ya hemos visto que el señor Feijóo, cuando era presidente de la Xunta de Galicia, en cualquier parte de España menos en Galicia. Si le preguntáramos a la señora Ayuso, que, por cierto, no tiene ninguna central nuclear, diría lo propio: en cualquier parte de España, salvo en Madrid. Bueno, como Madrid y España es lo mismo para ella… Ya me entiende, señor Rufián. Pero, en todo caso, me daba el dato la vicepresidenta tercera de Transición Ecológica: solamente de una central nuclear lo que le pagamos a Francia en la gestión de esos residuos radioactivos provenientes de una central nuclear, solamente de una, son 84 000 euros al día. Por tanto, sí, ha habido un claro interés en demonizar una energía que es barata, que es segura, que es competitiva, que está trayendo inversión y que está creando empleo, industria y, por supuesto, haciendo frente al principal desafío que tiene la humanidad, que es la emergencia climática.

La señora Nogueras ha hablado del sistema eléctrico; ha hablado, por supuesto, de la seguridad; ha planteado la pregunta de ¿defendernos de qué? Yo creo que, señoría, puedo dudar del compromiso que ustedes tienen para con España, pero, evidentemente, no puedo dudar del compromiso que tienen ustedes para con Europa. Y si uno mira cuáles son los objetivos de la brújula estratégica aprobada por la Unión Europea o también el concepto estratégico de la OTAN, verá dónde están las amenazas para Europa, para la relación transatlántica y, por supuesto, también para España y para Cataluña. Están en el uso de la migración como un arma más de desestabilización de las naciones. Lo hemos visto en Lituania, por ejemplo, por parte de Bielorrusia. Está en el ataque o el ciberataque, mejor dicho, a infraestructuras críticas. Antes, en mi primera intervención, hacía una referencia a que al año España sufre mil ataques o ciberataques a infraestructuras críticas. Y hablamos de servicios financieros; hablamos, lógicamente, de hospitales y también de todo tipo de infraestructuras vinculadas con la seguridad; hablamos, lógicamente, de Rusia; hablamos también del Sahel, donde se están sufriendo golpes de Estado de manera reciente. En definitiva, señoría, creo que defendernos de qué, protegernos de qué es bastante evidente porque hay bastante literatura y acuerdos políticos que hemos hecho los distintos Estados miembros de la Unión Europea y también en el ámbito trasatlántico.

Sobre el impacto territorial que vaya a tener este plan de seguridad y defensa, puedo garantizar a todas sus señorías, que son representantes todos y cada uno de ustedes de distintas circunscripciones, de distintas provincias del país ―lo sabe bien la ministra de Defensa, lo sabe también bien la vicepresidenta segunda y la vicepresidenta primera― que hemos tratado de que llegue a todos los territorios, a todos los rincones de España. Es decir, que esta crisis también represente una oportunidad de reindustrializar, de crear empleo y oportunidades de empresa en todas y cada una de las provincias de nuestro país. Es algo que ya veníamos haciendo. Pongo el caso de la ciudad y la provincia de Jaén, también de la ciudad y de la provincia de Córdoba, por citar dos casos de Andalucía; pero, evidentemente, podríamos poner otros muchos casos en otras provincias de España. Evidentemente, cuando hablamos de Cataluña, señorías del Grupo Parlamentario Junts, estamos hablando de que hay proyectos vinculados con la ciberseguridad y con la inteligencia artificial que yo creo que van a ser muy significativos y potentes para el interés de Cataluña.

Sobre las centrales nucleares, señoría, creo que he planteado una respuesta clara también a otros grupos parlamentarios. Insisto, el Gobierno de España va a avalar siempre, en este caso con las empresas energéticas propietarias de esas centrales nucleares, pero creo que la propuesta del Gobierno de España es bastante sensata, de sentido común y descargada absolutamente de ideología. Estamos hablando de seguridad, de seguridad ciudadana, de seguridad en el suministro eléctrico y, hombre, de una cierta justicia en cuanto a quién paga la prolongación de la vida de las centrales nucleares.

A la señora Aizpurua quiero decirle que comparto con usted, efectivamente, el comportamiento cívico, la calma y la solidaridad con la que se expresó el conjunto de la ciudadanía del país. Comparto también que, en efecto, hubo mucha desinformación y bulos. Les voy a contar una anécdota. No recuerdo qué grupo parlamentario ―me parece que ha sido el señor de UPN― me ha reprochado que tardara en comparecer y decía que, precisamente, había habido autoridades comunitarias que habían comparecido antes. Bueno, la señora presidenta de la Comisión Europea, la señora Von der Leyen, tuvo que comparecer antes para desmentir un extraordinario y magnífico bulo que decía poco menos que estábamos siendo atacados por los rusos, de seguro. (Aplausos). Acuérdense ustedes de que este era el bulo, la desinformación que obligó nada más y nada menos que a la presidenta de la Comisión Europea a tener que desmentir públicamente ese bulo. Pero le voy a poner otro ejemplo, porque hoy nos desayunábamos con un supuesto informe en un medio de comunicación donde, de nuevo, señalaban al Gobierno como que sabíamos ya lo que iba a pasar. Luego, cuando preguntas sobre ese informe, resulta que, efectivamente, Red Eléctrica nos traslada que a las siete de la tarde de ese día, del 22 de abril ―no el 28 de abril, sino el 22 de abril―, coincidieron en el sistema una serie de circunstancias, que no incidentes ―circunstancias, que no incidentes―, principalmente, el cambio importante del programa de intercambio con Portugal ― saben ustedes que en la península ibérica estamos integrados―, una reducción de la producción fotovoltaica ―era por la tarde, siete de la tarde―, la existencia de trabajos de mantenimiento en la interconexión que tenemos con Francia y el operador, en este caso, Red Eléctrica, lo que añade que estas circunstancias ―textualmente, abro comillas―: relativamente frecuentes en el sistema eléctrico de forma individual originaron, al coincidir en el tiempo, oscilaciones de tensión que el operador resolvió en solo cinco minutos ―cierro comillas―. Bueno, esto es lo que dice Red Eléctrica, que asegura que en ese supuesto informe del que dicen que ya se alertó al Gobierno de España no puede correlacionarse este hecho aislado y excepcional con el cero energético ocurrido el 28 de abril.

En cualquier caso, señorías ―y este es mi compromiso―, siempre hemos defendido el Ministerio de Transición Ecológica y el Gobierno de España que cualquier hecho que pueda ayudar a esclarecer lo que sucedió el 28 de abril va a ser tomado con la rigurosidad y la prudencia que merece en el análisis que haga ese comité técnico. Por tanto, no les quepa duda, se está solicitando toda la información a los operadores, Red Eléctrica entre ellos, no solo los datos completos de los minutos previos al evento, como he dicho antes, sino también una valoración amplia de lo sucedido y toda la información, lógicamente, que ayude a explicar los hechos se incorporará. Agradezco, señoría, que ustedes también entiendan que el tiempo de los técnicos no es el tiempo de la información publicada y que si de verdad queremos abordar seria y rigurosamente lo que sucedió para que no vuelva a suceder lo acaecido el 28 de abril, el tiempo que necesiten los técnicos, al menos por parte del Gobierno de España, será dado, con transparencia, con rigor, lógicamente, con colaboración y con prudencia.

Se habla mucho, señoría, y lo ha dicho el jefe de la oposición, de una auditoría independiente. Bueno, vamos a ver, hay una comisión de análisis técnico del Ministerio de Transición Ecológica, hay una solicitud a la Comisión Europea y a la Asociación de Reguladores Europeos de que haya un panel de expertos independientes que también hagan un diagnóstico de lo que ocurrió. Además, aquellos que se quejan de la falta de tiempo o de la falta de ―vamos a decirlo de una manera más explícita y concreta, por tanto, fehaciente― datos o de información sobre lo que acaeció una semana después, hombre, la Comisión Europea, señorías, va a tardar meses, va a tardar más de seis meses. Nosotros no aspiramos a llegar a ese plazo, lógicamente, queremos que sea cuanto antes; pero lo digo más que nada para que los ciudadanos entiendan la complejidad del sistema eléctrico; un sistema que, por cierto, es europeo, con pocas interconexiones en el caso de España o de la península ibérica, pero, en todo caso, es un sistema eléctrico europeo y, por tanto, necesitamos acumular los datos primero y luego poder analizarlos para extraer las conclusiones que merecemos para poder poner los frenos y los cortafuegos y que no vuelva a suceder.

Además de la Comisión Europea, de la comisión técnica que ha puesto en marcha el Gobierno, tengo entendido, ministro de Relaciones con las Cortes, que va a haber una comisión de investigación, no solamente en el Senado sino también en el Congreso de los Diputados, para sacar conclusiones sobre esta cuestión, y yo, desde luego, no puedo sino aplaudir esta iniciativa. Y también, señorías, está la Audiencia Nacional, que ha requerido al Centro Criptológico Nacional para que extraiga un informe preliminar para saber exactamente si podemos descartar que hayan sido ciberataques o no lo que sufrió nuestro sistema eléctrico el 28 de abril. Nosotros, evidentemente, hasta que no tengamos los datos no vamos a excluir ninguna de las opciones, porque lo imprudente sería lo contrario; no vamos a excluir opciones hasta que no tengamos los datos concretos y claros. Por eso, en esa comisión de análisis técnico hemos creado dos grupos de trabajo: uno vinculado con la electricidad y otro vinculado con la ciberseguridad de los operadores.

A la señora Vaquero, del Grupo Nacionalista Vasco, le damos la bienvenida como portavoz del grupo. Ha planteado dos ejes en su intervención: uno, energía; otro, seguridad. Sobre energía, y siguiendo con los bulos, lo hemos vuelto a ver aquí: diversos seudomedios ―vamos a decirlo así― han hablado de la existencia de tres informes previos de Red Eléctrica, que son los que apoyan la crítica ―yo creo que injusta e injustificada― del Partido Popular y de VOX para hablar sobre el buen o mal hacer del Gobierno de España en esta cuestión. Todos estos informes, señoría, lo que hacen es considerar escenarios hipotéticos, con tiempos de interrupción de suministro puntuales, y lo que hacen es plantear soluciones: de almacenamiento, de desarrollo de la red, para adaptarnos a una mayor penetración de las renovables, como estamos haciendo. Los tres informes coinciden, además ―me parece que es justo reivindicar esto―, en señalar la necesidad de reforzar las infraestructuras destinadas al control de la tensión y a la generación, la inercia de la red. Y todo eso son las recomendaciones que hemos hecho el Gobierno de España desde el ministerio de Transición Ecológica tanto en la planificación de los años 2021-2025 como en la de los años 2026-2030. Precisamente, hemos impulsado inversiones orientadas a fortalecer esa red: hemos incrementado la capacidad operativa ―también de almacenamiento―, adaptándola al avance de las energías renovables y también al mix energético.

Antes, el señor Rufián y usted misma hablaban de la necesidad de diversificar las fuentes de energía, y eso es lo que ha hecho el Gobierno de España, tanto con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima como también con la Ley de Cambio Climático y el impulso que hemos dado a las energías renovables. Para que nos hagamos una idea, la potencia renovable instalada ha crecido más de un 74 % desde el año 2018 —‌como he dicho en mi primera intervención— y el 57 % de nuestro mix energético proviene de las fuentes renovables. Y para que la ciudadanía no se lleve a equívoco, cuando hablamos de fuentes renovables estamos hablando de distintas fuentes renovables: de la eólica, que es la primera fuente de energía de nuestro mix, y que representa el 23 % de la generación total; la solar fotovoltaica, que representa el 17 %; la nuclear, que en el mix representa el 20 %; y los fósiles, el ciclo combinado y carbón, que cayeron un 24 % en el año 2024. Es decir, estamos diversificando nuestro mix energético para hacer más seguro nuestro suministro energético, pero, lógicamente, con un criterio de transición ecológica, porque, evidentemente, este es un Gobierno comprometido con el futuro de las próximas generaciones cuando hablamos precisamente de la emergencia climática. No nos olvidemos, por favor, de la emergencia climática, que parece ser la gran olvidada en toda esta crisis. Ya nadie habla de la emergencia climática cuando, en efecto, estamos año tras año registrando récords de calentamiento global del planeta y cuando la ciencia señala a la península ibérica y particularmente a España y al Mediterráneo como uno de los puntos calientes, como bien nos recuerda la catástrofe de Valencia.

He dado datos sobre el PNIEC, señoría, he dado datos también sobre el Plan de Desarrollo de la Red de Transporte de Energía Eléctrica. Es importante lo que usted ha señalado: las interconexiones con Europa. Este es un Gobierno que, después de la crisis energética producida por la invasión de Putin a Ucrania, ha defendido siempre las interconexiones ―energéticas, de hidrógeno verde a través del H2med, península ibérica con Francia― e incorporarnos a todo el mercado energético europeo, como las interconexiones eléctricas. Usted lo sabe bien, proviene de un país como el País Vasco y sabe perfectamente que las interconexiones eléctricas son primordiales para la península ibérica y que tenemos un problema, no la península ibérica con Francia, sino Europa, y es que ahora mismo la única interconexión eléctrica que va avanzando es precisamente la del Golfo en Euskadi, porque el resto, que va por los Pirineos, lógicamente cuenta con muchísimo rechazo por parte de autoridades locales en los municipios franceses, y eso, evidentemente, es algo que no depende de nosotros únicamente. Pero estamos en ello, señoría, no le quepa la menor duda.

Sobre seguridad y defensa, yo no puedo estar más de acuerdo: tres años de invasión de Rusia, golpes de Estado en el Sahel, cambio de la política transatlántica de la nueva Administración estadounidense.

Habla usted de las fuentes de financiación y de la información pública. Nosotros hemos colgado, y está a disposición de toda la ciudadanía, toda la información de este Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, pero, de todas formas, tampoco se preocupe, porque si necesitan más información, afortunadamente vivimos en un Estado social y democrático de derecho, y el Gobierno, cuando acomete modificaciones presupuestarias, tiene que informar trimestralmente a la Oficina Presupuestaria de las Cortes Generales. Por tanto, ustedes van a tener información absoluta de cuáles serán esas modificaciones presupuestarias que se hagan para financiar este compromiso que asumimos.

Y, de nuevo, yo creo que lo importante, señoría, es que no caigamos en el juego de. Yo he dado datos en mi primera intervención que creo que son importantes: el efecto sobre el crecimiento económico va a ser de 0,4 décimas a 0,7 décimas porcentuales del producto interior bruto, en favor; vamos a aumentar en un 18 % el gasto en I+D+i del Estado, que siempre es uno de los talones de Aquiles; vamos a crear en torno a 100 000 empleos directos o indirectos y se van a beneficiar más de 300 empresas de todas las dimensiones. Le hemos pedido a las empresas tractoras que subcontraten con pequeñas y medianas empresas, también con startups estatales; les hemos dicho que tienen que involucrarse con nosotros en Formación Profesional y también entre universidad y empresa para que muchos de los jóvenes puedan encontrar oportunidades laborales en tecnologías que van a ser de doble uso. Hay mucha gente que puede pensar que todo este presupuesto va solamente a la seguridad o a la defensa, mejor dicho, pero también buena parte de él va a la producción ―por qué no― de aviones no tripulados que nos van a poder servir para hacer frente a la emergencia climática en nuestro país, como todos sabemos.

Europa. Todo es absolutamente coherente y está coordinado con las prioridades y objetivos marcados por Europa. Antes lo he dicho a otros grupos parlamentarios, estamos hablando de la brújula estratégica, del concepto estratégico de Madrid, del Libro Blanco sobre la defensa planteado por la Comisión Europea recientemente. Quiero decir, señoría, que nosotros tenemos una perspectiva de seguridad de 360 grados. Mi principal empecinamiento cuando hemos hablado de esta cuestión en el Consejo Europeo ha sido en dos cosas: primero, no hablar de rearme, hablar de seguridad, de protección, porque no podemos ni debemos contribuir a una dialéctica armamentística o a una carrera en la dialéctica armamentística; y, segundo, mi obsesión ha sido que los países del este de Europa y del norte de Europa vean que el sur de Europa también tiene una serie de amenazas ―antes he mencionado el Sahel― que debemos disuadir y resolver.

Paso al Grupo Mixto, a la señora Belarra. Yo entiendo buena parte de las cuestiones que plantea, comparto algunos de los valores que usted ha proferido desde esta tribuna, pero no estoy de acuerdo con usted, señoría, no lo estoy. Sinceramente, creo que ustedes han optado por no afrontar la nueva realidad en la que vive España y en la que vive Europa y el mundo. Entiendo que su posición probablemente sea una posición lo más cómoda posible, pero, desde luego, no creo que sea la más justa con sus votantes ni tampoco con la ciudadanía española. Creo que estamos todos de acuerdo en que es evidente que el mundo ha cambiado, y lo ha hecho además de forma abrupta: tres años de guerra de Putin en Ucrania, con una vocación claramente imperialista; una amenaza seria al continente europeo y un nuevo presidente en Estados Unidos que ha dado un giro copernicano a la política económica y a la política arancelaria y exterior con Europa. Por tanto, yo creo que no es que estemos en una época de cambios, estamos, si me permiten este manido juego de palabras, en un cambio de época. Y nuestra obligación, al menos la de los partidos que estamos en el Gobierno, es preparar a España y a Europa en ese nuevo contexto, con una aproximación pacifista, claro que sí, no belicista. Pero las fuerzas progresistas tenemos, lógicamente, que abordar un debate que se nos ha impuesto. Nosotros no lo hemos creado. El mundo ha cambiado, estamos en un cambio de época y nuestra obligación, nuestra responsabilidad, como bien decía antes el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, es dar una respuesta para garantizar la prosperidad y la seguridad de nuestros conciudadanos, así como nuestro proyecto de vida, nuestro proyecto político, que está basado en la democracia, en las libertades y en los derechos. Y ello implica mejorar nuestra capacidad para protegernos y defender nuestros valores e intereses en el mundo.

Durante su paso como ministra en el Gobierno de España, el Ejecutivo incrementó un 55 % la inversión en seguridad y en defensa, con el voto a favor de las diputadas y diputados de Podemos. ¿Eso a usted la convierte en una señora de la guerra? Yo creo que no. No, en absoluto. Permítame recordarle unas palabras ―abro comillas―: «El ejército es fundamental en una sociedad democrática. Aumentaría el presupuesto de defensa si es necesario para asegurar la independencia del país y los derechos sociales y civiles» —‌cierro comillas—. ¿Sabe quién dijo estas palabras, señoría? ¿Sabe quién las dijo? El señor Pablo Iglesias. (Aplausos). Y tengo que decirle una cosa, señora Belarra: no le considero un señor de la guerra —‌no tiene ninguna pinta—; y tengo que decirle que estoy de acuerdo con él, que el ejército es fundamental en una sociedad democrática y que habría que aumentar el presupuesto en defensa si es necesario para asegurar la independencia del país y los derechos civiles y sociales de España. Es que no puedo estar más de acuerdo en esto con el señor Iglesias, porque la inversión en seguridad y en defensa es fundamental en una sociedad democrática para defender precisamente nuestra independencia y nuestros valores, que es lo que hemos hecho cuando hemos presentado este Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa. Y lo vamos a hacer precisamente, señoría, sin aumentar el déficit y sin aumentar impuestos ni recortar la política ambiental y la política social, que es precisamente lo que hicimos cuando ustedes también estaban en el Gobierno. Les recuerdo: aumentamos en 12 000 millones de euros el presupuesto en defensa, aumentamos en 120 000 millones de euros el presupuesto en prestaciones sociales y en servicios públicos y aumentamos en 30 000 millones de euros el presupuesto en políticas medioambientales. Por tanto, creo que el juego de, señoría, no vale si ustedes están fuera del Gobierno y si ustedes están dentro del Gobierno no. Creo que hay que ser honestos también cuando nos aproximamos a un debate con rigor y, desde luego, de la gravedad que tiene este.

En cuanto al señor Rego, del Bloque Nacionalista Galego, creo que he respondido a muchas de las cuestiones. Dice usted que no me he disculpado. Por supuesto que me disculpo. Lo hice desde el primer día, pero si usted no lo ha escuchado o piensa que no ha sido así, por supuesto que pido disculpas en nombre mío y en nombre del Gobierno, faltaría más. Simplemente quiero mencionar una cuestión sobre el despliegue de las renovables, porque, en fin, ahí la normativa garantiza el cumplimiento de los estándares medioambientales, el proceso es absolutamente participativo y, además, quiero decirle, como ha comentado la vicepresidenta tercera, que hemos innovado desde el punto de vista de los concursos de nuevo acceso a la red de alimentación, con todos aquellos proyectos para que de verdad sean proyectos que, de alguna manera, maximicen el beneficio en los territorios y en las localidades donde se despliega la energía renovable.

Y sobre la información, le digo lo que le he dicho antes a la portavoz del Grupo Parlamentario Vasco: está la oficina de control del Congreso de los Diputados. Trimestralmente, ustedes tendrán información absolutamente transparente de las modificaciones presupuestarias, pero, hoy en día, ustedes ya tienen información pública desde el pasado 22 o 23 de abril ―creo recordar―, cuando presenté el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa.

A la señora Valido, de Coalición Canaria, quiero decirle, como ha dicho la vicepresidenta tercera, que ya estamos con ese concurso del parque térmico en las Islas Canarias. Las medidas de emergencia, usted lo sabe, pertenecen al ámbito competencial de las comunidades autónomas. Tengo entendido que, en el Gobierno de coalición que ustedes tienen con el Partido Popular, esta es una de las carteras que es responsabilidad del Partido Popular. También quiero decirle que en el PRTR, es decir, en los fondos europeos y el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, tenemos un programa que es el de Islas Sostenibles, que usted conoce bien, de autoconsumo, de movilidad sostenible, de puntos de recarga, tanto para las Islas Canarias como para las Islas Baleares. Son 700 millones de euros, de los cuales más de 400 millones de euros van a las Islas Canarias. Sobre la ejecución en la isla de La Palma, quiero decirle que, de los 1000 millones que hemos presupuestado, el 99 % lo hemos ejecutado, señoría. Y sobre la planificación vigente de la red de transporte, tengo que decirle que las Islas Canarias, después de las Islas Baleares, se llevan el grueso del presupuesto: son 815 millones de euros los que está destinados a las Islas Canarias.

El señor Catalá ha hablado de las manifestaciones. Yo creo, en primer lugar, que la gente está en todo su derecho de poder manifestarse, faltaría más, a favor o en contra de este Gobierno o de anteriores y de posteriores cuando vengan. Este Gobierno lo que hace es defender el derecho internacional, señoría, defender el derecho internacional humanitario, y yo creo que eso es apreciado y valorado por la ciudadanía. Creo que es de puro sentido común, señoría, que al estar ante un cambio de esta profundidad, tectónico, en el orden internacional, y también ante las amenazas que tenemos desde el punto de vista tecnológico, demos un paso al frente, sobre todo para ganar en autonomía estratégica en el conjunto de la Unión Europea, Y le digo lo mismo que al señor Feijóo: la mayor consulta se hizo en el año 2023 y habrá otra en el año 2027. Y en el año 2027 aspiraremos a revalidar la mayoría parlamentaria que nos permita continuar gobernando hasta el año 2031, porque yo creo que esta década es muy importante; es muy importante para consolidar avances sociales y transformaciones que, sin duda alguna, con un Gobierno del Partido Popular con VOX pues lógicamente se verían derogadas. Lo que lamento es que su partido eso no lo vea, no lo aprecie y no comparta buena parte de este análisis.

Al portavoz del Grupo Parlamentario Socialista quiero darle las gracias por su intervención. (Rumores y risas). Yo creo que, efectivamente, como él ha dicho, estamos respondiendo al apagón con rigor y transparencia, con prudencia y también con la colaboración de los operadores en el interés general, no en el interés particular de personas con nombres y apellidos concretos que, por cierto, evidentemente tienen sus legítimos intereses, pero no son los intereses de la mayoría social. Estamos hablando de una transformación energética, señoría, que, en efecto, es segura, es competitiva, es democrática, porque estamos democratizando también la energía. Yo siempre digo que el hecho de que el Gobierno anterior, el de Mariano Rajoy, impusiera un impuesto al sol no era un capricho solamente ideológico, había detrás un interés concreto, y era no democratizar la energía y que se quedara en manos de tres empresas oligopolísticas del mercado de la electricidad y de la energía. Al haber quitado eso y haber incrementado el autoconsumo, lo que estamos haciendo es democratizar también la energía, y eso es bueno porque garantiza precios más competitivos. También promovemos el ahorro a la clase media trabajadora en la factura de la luz y, por supuesto, también estamos en dar respuesta a la emergencia climática. Señoría, lo he dicho en mi primera intervención: ayer —‌creo que de manera muy brillante—, la presidenta del Partido Socialista, Cristina Narbona, que es una persona muy conocedora, de todas estas cuestiones tanto desde el punto de vista técnico como político, decía una cosa de Perogrullo: buena parte del éxito económico de España en este contexto tan difícil también se justifica como consecuencia de la transformación energética, y yo no puedo estar más de acuerdo, señora Narbona, señor López, en esta cuestión.

Un último apunte sobre la seguridad y la defensa. Usted lo ha dicho, asumimos nuestra responsabilidad, pero al igual que hablamos de seguridad y de defensa, también hablamos de política exterior. Este Gobierno ―no recuerdo qué portavoz lo ha dicho antes― aprobó una política exterior feminista, con una aproximación feminista a los asuntos multilaterales. Este Gobierno aprobó también una política exterior respetuosa con los derechos humanos. Este Gobierno va a albergar los próximos meses de junio y julio en la ciudad de Sevilla, en la capital de Andalucía, una de las principales conferencias en un momento en el que se está poniendo en cuestión el orden multilateral. ¿Para qué? Para hablar de cómo financiamos la emergencia climática y el desarrollo económico en los países de renta baja y de renta media. Y este Gobierno defiende causas tan nobles y tan justas como la paz, y por supuesto la libertad y el reconocimiento del Estado de Palestina. Por tanto, señoría, gracias por su intervención.

Quiero decirles, señorías, que más allá de cuáles sean las dúplicas, más allá de cuáles sean las intervenciones que hagan sus señorías en esta otra ronda de intervenciones, el Gobierno de España va a trabajar con rigor, con prudencia, y tiende la mano a todos los grupos parlamentarios para aprender y para mejorar. Y sin duda alguna, con total transparencia, cuando tengamos datos precisos, los compartiremos con los representantes del pueblo español, que son ustedes, y con el conjunto de la ciudadanía.

Nada más y muchas gracias, señora presidenta. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie, y de los miembros del Gobierno, algunos puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. A continuación, intervendrán los representantes de los diferentes grupos parlamentarios. En primer lugar, por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Núñez Feijóo.

Alberto Núñez Feijóo

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Muchas gracias, señora presidenta. Señor Sánchez, usted cumple el patrón en todas sus comparecencias. Lleva hoy hablando más de tres horas; ha dedicado más tiempo a descalificarme a mí que a explicar el plan de defensa a todos los españoles. (Aplausos). Además, tiene usted un problema. Mire, desde mi escaño, que le he escuchado con todo interés, me fijaba en sus señorías. Oiga, la mitad de los portavoces de los grupos parlamentarios que le apoyan ni siquiera estaban cuando usted hablaba. La mitad del Grupo Socialista ha desconectado cuando usted hablaba. Desde ahí veo diez ministros, y le voy a dar un dato: de los diez ministros que veo desde mi escaño, siete estaban con el móvil. Es la primera vez que usted saca mayoría absoluta, señor Sánchez, la primera vez (aplausos); ¡la mayoría absoluta de los ministros estaban viendo el móvil mientras usted hablaba! Pero, en fin, yo le veo muy preocupado por mí y quiero tranquilizarle, porque ya tiene bastantes problemas usted. A ver qué le parece: esta tarde ―ponga usted hora― venga conmigo a la calle, demos un paseo juntos (rumores) y testeemos lo que dice la gente. (Aplausos). Y no se preocupe, ¿eh?, si no le gusta lo que ve, siempre puede hacer lo mismo que con el rey: correr e irse, señoría. (Aplausos.— Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien!—El señor Tellado Filgueira: Sí, sí). Le confieso mi asombro. No sé si es más bochornoso ver que su Gobierno, diez días después del apagón, está totalmente sobrepasado o ver que meses después, cada vez que habla del plan de defensa, usted se queda solo. Hoy ha habido un nuevo apagón: ¡el apagón parlamentario al señor Sánchez! ¡Y es que a usted no le ha apoyado nadie salvo su Grupo Parlamentario! Se va usted con un apagón parlamentario y democrático que no lo ha tenido ningún presidente del Gobierno en la historia. (Aplausos). Señoría, me dice usted que si nosotros sabemos la causa del apagón. Once avisos en cinco años. (Muestra un documento) ¿Usted esto tampoco lo lee? ¡Cinco años, once avisos, y coinciden en lo mismo! Señoría, ¿me dice usted que después de tres años se ha enterado de que le he hecho una propuesta de energía? Es evidente que usted sigue sin leérsela. Pero parece ser que se la han leído algunos. Usted no ha hablado de que en la propuesta de energía yo propongo la creación de una AIReF energética. No es un tema menor, ¿verdad, señor López? Usted no habla de que yo propongo medidas fiscales para fomentar la inversión, abaratar la factura y favorecer a las familias; lo contrario de lo que ha dicho. Usted no ha dicho que yo quiero efectivamente un mix energético basado en renovables y manteniendo las nucleares. Eso lo digo en el plan energético. Y hablo de infraestructuras y de interconexiones, de las políticas que refuercen y eviten los shocks energéticos; eso lo digo. El problema, señoría, es que el plan ni se lo ha leído y lo que ha acreditado que sabe usted de energía después de siete años ¡es poco o nada! (Aplausos). Señorías, otra más: dice que un diputado se ha confundido. Hombre, señor Sánchez, si usted no sabe la diferencia entre onceavo y decimoprimero, señor doctor en Economía. (Rumores.―Aplausos.—El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón: ¡Un lapsus!). Pero ¡un poco de respeto, señoría! Y dice que yo dije no sé qué en un tuit. No, no, lo que yo pedí es que se declarase la emergencia nacional. ¿Sabe lo que le dijo a usted su jefe de gabinete cuando estaba en una reunión? Presidente, tenemos una emergencia nacional ―eso dice un periódico de los que a usted le gustan―. Pues yo pedí que se declarase la emergencia nacional. Por cierto, ¡la inmensa mayoría de las comunidades autónomas, incluida la Comunidad de Castilla-La Mancha, pidieron la emergencia nacional! ¡Y esto le parece un disparate y tensionar la sociedad! (El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez-Castejón: No, no). Todos los presidentes autonómicos, incluido el único que tiene vida propia, el de Castilla-La Mancha, han pedido la emergencia nacional. Dice usted que ha bajado la deuda pública, y lo dice aquí. Señoras y señores, subir la deuda pública a 443 000 millones de euros para el sanchismo es bajarla. (Aplausos). ¡Eso no tiene desperdicio!

Me recrimina usted que apueste por las renovables y a la vez dice que tengo un lobby con las nucleares. ¿En qué quedamos, apuesto por las renovables o tengo un lobby con las nucleares? Pregúntele a la vicepresidenta tercera qué tal le va con las renovables.

Habla usted de los aranceles y se queja de que vayamos a votar que no. Oiga, usted, que es el autor de la patente del ‘no es no’ ¡ahora me dice que me tengo que abstener! Esto es una cosa sorprendente. (Aplausos). Señor Cuerpo, parece que el señor presidente está boicoteando cualquier posibilidad de dialogar; allá usted, allá usted. (El señor ministro de Economía, Comercio y Empresa, Cuerpo Caballero, señala los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso). Si no le dejan dialogar, señor Cuerpo. Si lo que le hemos pedido, en primer lugar, ha sido un alivio fiscal para las empresas, la bajada de las cotizaciones de la Seguridad Social. (El señor ministro de Economía, Comercio y Empresa, Cuerpo Caballero, hace signos negativos). No enrede, señor Cuerpo, ¡si usted no tiene autoridad, consígala o si no, por lo menos, cállese! (Aplausos.—Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien!―Rumores).

Señorías, sobre el cierre de las centrales nucleares, ¡otra mentira más! Dice que el cierre lo hizo un presidente del Partido Popular; el cierre lo firmó el señor Zapatero. Dice también que los impuestos sobre las nucleares los puso el Partido Popular y es verdad. En consecuencia, ¿de qué se nos acusa, de cobrar impuestos a las eléctricas, señor Sánchez? Mire, a ver si se aclara, porque la ensaladilla de disparates que ha dicho hoy no tiene desperdicio, ¡no tiene desperdicio! (Aplausos).

E incluso más: habla usted de Alemania, me dice: ¿usted sería capaz de hacer lo que ha hecho su colega alemán? Sí, ¡mi colega alemán ganó las elecciones y yo también! ¡El Partido Socialista le votó y usted no! ¡Claro que soy capaz de hacer lo que hacen en Alemania; el que no es capaz de hacerlo es usted!

Señor Sánchez, a usted le interesan mucho las nucleares. Ha nombrado al gerente de su partido presidente de la Empresa Nacional del Uranio; fíjese si le interesa.

¿Quiere que le diga una cosa antes de que me corten el micro? ¿Sabe cuál es el resumen de hoy? El resumen del resumen después de tres horas es: apagones y sermones.

Muchísimas gracias, señorías. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie.—Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien!).

Presidencia. Muchas gracias, señor Núñez Feijóo. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Abascal Conde. (Aplausos).

Santiago Abascal Conde

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Entre tanta mentira, de vez en cuando asoma alguna verdad, y esta vez la verdad ha asomado en forma de sueño húmedo de ‘Pedro Chávez’; la verdad en esta ocasión ha sido la ilegalización de VOX, porque ha comparecido muy esperanzado el presidente del Gobierno para contarnos que hay un informe de la inteligencia alemana que plantea que Alternativa por Alemania, el primer partido de Alemania en las encuestas, es un partido extremista y que abre la puerta a la ilegalización, pero se le ha olvidado contar que el anterior director de esa misma agencia ha dicho que sus actuales directores han puesto la inteligencia alemana al servicio de la persecución de la oposición política, que yo creo que es con lo que de verdad sueña el señor Sánchez. Lo que queremos saber es si va a dar usted también las instrucciones al Centro Nacional de Inteligencia y a la inteligencia española; lo que queremos saber es cómo va a explicarles que VOX es extremista, cuando el centrista Sánchez se ha rodeado, para acceder al poder, nada más y nada menos que de gente que defiende el asesinato de los opositores políticos, de gente que defiende la acción del terrorismo de ETA durante décadas en España, de gente que defiende la ideología más criminal que ha habido en la historia de la humanidad y de gente que defiende la destrucción de la nación. Por lo tanto, señor Sánchez, es usted el extremista y el que está rodeado de extremistas. (Aplausos). Le deseo suerte en su intento de ilegalizar a VOX. Solo me pregunto cómo va a conseguirlo. Fui el primero en esta tribuna que le llamó a usted autócrata; hoy ya se lo llama todo el mundo y hoy ya lo cree todo el mundo.

Ha venido también aquí a mentir sobre el Tribunal de Cuentas. Sí, sí, la multa era por vender pulseras, no tiene nada que ver con ningún crédito. Es una nueva mentira que usted trae a la tribuna porque le gusta confundir. El crédito obtenido por VOX de un banco europeo, húngaro, ha sido denunciado ante la Fiscalía por el Partido Socialista. ¿Y sabe qué? Es un crédito que hemos devuelto con intereses elevados. Nosotros ya hemos devuelto el dinero, ¿han devuelto ustedes el dinero que le pedí que devolvieran en la anterior comparecencia, el dinero gastado en rufianería por parte del Partido Socialista?, ¿lo han devuelto? Me parece que no, señor Sánchez. (Aplausos). Por lo tanto, ya puede subir usted a la tribuna como quiera y ya puede decir misa, porque efectivamente no le creemos nada, y por eso anunciamos, cuando usted va a hablar, que a partir de ahora llegarán las mentiras.

Y, sí, lo que nos ha pasado ha sido por fanatismo ideológico; sí, ha sido por mesianismo renovable, como le ha dicho el señor Jordi Sevilla. Es fanatismo ideológico renunciar a explotar nuestros recursos naturales; es fanatismo ideológico imponer una transición energética sin garantías, como se comprobó el pasado lunes; es fanatismo ideológico provocar apagones sin precedentes en la historia de España, y, por supuesto, es fanatismo ideológico echarse en brazos de China, porque usted habla de todas las democracias del mundo, pero calla sobre todos los crímenes que comete la dictadura china. (Aplausos). Lo único en lo que ustedes no se dejan llevar por el fanatismo ideológico es en la corrupción, pero creo que en ese caso responde más a su naturaleza que a su ideología.

Por cierto, yo no había mencionado la energía nuclear, pero lo hago ahora, porque ha dicho el señor Sánchez que con la energía nuclear dependemos de Rusia y acabamos dando dinero a Putin por importar uranio. ¡Pero si le da nueve veces más en gas que lo que le compra en uranio! ¿Qué les dice a los ucranianos?, ¿qué les dice a los ucranianos? No se enfade, hombre, con lo que miente usted. Hay que ser cínico, porque comparece usted aquí con esa jeta y ¿qué le dice luego al señor Zelenski sobre el gas que le compramos a Rusia? Y lo grave es que compramos gas, que compramos uranio porque usted, con su fanatismo ideológico, en este caso en connivencia con el PP y con su Pacto Verde en comandita, han prohibido extraer los recursos naturales con la ley de cambio climático. Es verdad que el PP no votó a favor, pero obtuvieron, como hoy ha dicho, que es lo que le gusta, la abstención del Grupo Popular, y en el Boletín Oficial del Estado ustedes prohibieron la exploración de nuestros recursos.

Diga lo que diga y mienta como mienta, usted no puede ocultar sus lamentables récords, en primer lugar, el del que hoy hemos hablado, porque el primer apagón de nuestra historia moderna ha sido bajo su Gobierno. También durante su Gobierno ha conseguido el récord de la electricidad más cara, porque su modelo era el más caro y no quieren saber nada del modelo que sería el más barato, que es el de la soberanía energética, por supuesto, con sol, con viento, con energía hidráulica, con energía nuclear, con térmica, explorando todas nuestras reservas y sin renunciar a nada.

Por todo esto y por mucho más, señor Feijóo, le pedimos al Partido Popular que renuncie a cualquier tipo de pacto con el señor Sánchez. Yo creo que no es buena idea pasearse por la calle con el señor Sánchez. Yo, desde luego, no lo haría. (Aplausos). Es verdad que muchas de las cosas que usted ha criticado hoy aquí responden a lo que defienden una parte del Partido Popular Europeo y la señora Von der Leyen. Por ejemplo, me refiero a la transición energética en estos términos y al Pacto Verde. Por eso yo le pido al señor Feijóo que se aleje de esa parte del Partido Popular Europeo que le recomienda pactar con el señor Sánchez.

Señor Sánchez, insisto, se ponga como se ponga y mienta como mienta, el poder adquisitivo de los españoles está por los suelos; la vivienda, por las nubes; el paro, a la cabeza de Europa; los impuestos, abusivos; los servicios públicos, cada vez más degradados; las calles, inseguras; las mujeres, aún más inseguras; los jóvenes, sin futuro, y las libertades, pisoteadas por su Gobierno. Lárguese, señor de las calamidades, y cierre la puerta al salir, pero, por favor, deje la luz encendida. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Abascal. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Martínez Barbero.

Verónica Martínez Barbero

Grupo SumarDiputada.Página 75Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Señor presidente, le agradezco la iniciativa que va a presentar el Gobierno de España ante la Asamblea de la ONU y le agradezco asimismo sus explicaciones acerca de los contratos con Israel, pero siento decirle que nosotras queremos ir mucho más allá, porque, como le he dicho, en Palestina nos jugamos la humanidad, como país y como Gobierno. Creo que todas hemos visto las imágenes de los últimos días sobre niños desnutridos. Este es un genocidio mediante el hambre, no solo mediante las bombas, y es algo que tenemos que atacar. (Aplausos). Como usted sabe, nosotras defendemos que la Unión Europea rompa el acuerdo de asociación con Israel y aplicar todas las acciones necesarias para poner fin al genocidio y hacer cumplir las órdenes de detención de los tribunales internacionales. En lo que se refiere al ámbito de la energía, señor presidente, compartimos parte de las cosas que usted ha dicho aquí y otras no. Ahora bien, lo que nosotras creemos es que de la melodía del discurso ha de pasarse a la partitura del BOE. Necesitamos avanzar y pasar de las palabras a los hechos, y para que esto suceda, para empujar en esta dirección, está aquí mi grupo parlamentario y están los ministros y ministras de SUMAR.

De las palabras a los hechos: ha mencionado usted la importancia de la energía de las hidroeléctricas; pues bien, señor presidente, nosotras trajimos hace unos meses a esta Cámara una iniciativa para que HUNOSA se hiciera cargo de la gestión de las centrales cuando vayan expirando sus concesiones privadas. ¿Y sabe lo que pasó? Pues que el Grupo Parlamentario Socialista votó en contra, junto con el Grupo Popular. Nosotras entendemos que sería conveniente que el Grupo Socialista revisase esta decisión para que sus acciones estuviesen a la altura del discurso que usted ha hecho hoy aquí. (Aplausos).

De las palabras a los hechos: hagamos Red Eléctrica 100 % pública; convirtamos los 5400 millones de euros de dividendos que ha estado repartiendo Red Eléctrica a accionistas privados en inversión pública, la inversión que además necesitamos para una transición ecológica justa; dejemos de entregar lo que corresponde a la ciudadanía española a fondos buitre, como el estadounidense BlackRock, uno de los especuladores que está tras la crisis de vivienda que afecta a miles de familias y jóvenes en España.

De las palabras a los hechos, señor presidente: tenemos que poner en marcha una fiscalidad justa y verde, y esto pasa por un impuesto específico a las eléctricas. Que paguen más quienes más tienen. Es una obligación ética, es social y es política. Solo un dato: el año pasado, estas grandes empresas dedicaron menos del 3 % de sus 11 250 millones de euros de beneficios al pago de impuestos. Todo esto son propuestas que refuerzan ―estaremos de acuerdo― lo público y que nos reforzarían como país.

Señorías, me ha parecido escuchar al señor Feijóo decir en su primera intervención que tiene que haber una planificación gubernamental de la producción eléctrica, y he pensado: debe de ser un error. ¿Sabe usted, señor Feijóo, cómo se llama que el Estado planifique la producción y la transición energética para que se haga de manera justa?: ecosocialismo. (Aplausos). Sus hipótesis políticas han quedado tan viejas que, para atajar al Gobierno, tiene usted que realizar propuestas que en realidad no soporta. Su discurso es tan falaz como incongruente, y usted ha hablado aquí de incongruencia; en fin. Su modelo energético, ya lo sabemos, es bajarles los impuestos a las centrales nucleares para seguir llenando los bolsillos del oligopolio energético. Pero ¿saben qué? Nosotras, SUMAR, somos la garantía de que este Gobierno defienda e impulse la planificación y la intervención del Estado para proteger y ampliar los derechos de todas y para acabar con todas las privatizaciones y con toda la riqueza que ustedes les han ido regalando a sus amigos, una riqueza, por cierto, que viene del esfuerzo de la clase trabajadora. (Aplausos).

Ha dicho usted, además, señor Feijóo, que los únicos territorios de España que funcionan son aquellos en los que ustedes gobiernan. Ah, ¿está seguro? Pues no sé, pregúnteles a los vecinos y vecinas de la Cañada Real, en Madrid, o de Palmete, o de Los Pajaritos, en Sevilla, qué piensan de la gestión de la señora Ayuso o del señor Moreno Bonilla. O pregunten en Galicia, en mi tierra ―que es la suya, señor Feijóo―, por Altri, a ver qué le responden. (Rumores.―Aplausos). Igual basta con que escuche a los miles de gallegos y gallegas que se lo han dicho claro al PP de Galicia: Altri, non, señor Feijóo. (Rumores.― Aplausos).

Señorías de la oposición, han hablado ustedes mucho de responsabilidad en este debate. Pues precisamente mañana este Congreso trae a votación algo muy importante: la convalidación del real decreto ley de respuesta arancelaria. Trump ―estaremos de acuerdo, ¿no?― es una amenaza seria para nuestra economía. No es momento de oportunismo ni de pulsos partidistas. Mañana se vota proteger el empleo, las empresas y la industria. Si quieren dejar de ser unos patriotas de pulserita, tienen una oportunidad de oro: voten a favor. Yo no les pido la abstención, les pido lo que debe hacer un partido de oposición que se dice de Estado: votar a favor del real decreto ley. (Rumores.―Aplausos). Miren, mañana tienen una oportunidad y pronto tendrán otra para votar a favor de lo que quiere la gente de este país, de lo que quieren 12 millones de personas, para votar a favor de casi 2 millones de mujeres con contrato a tiempo parcial votando a favor de la reducción de la jornada laboral. (Aplausos).

El señor Abascal no está —¿para qué se va a quedar a escucharnos?―, pero lo voy a decir igual: lo del señor Abascal es de una pereza terrible. Da igual el tema que estemos debatiendo, el discurso siempre es el mismo: calamidad histórica, caos, miedo, inseguridad, rendición a la agenda woke, gestión criminal… Empiezo a pensar que, en realidad, lo que hace es cambiarle el título y la fecha y hacer el mismo discurso. Tampoco nos extrañaría, ¿verdad?, porque todos sabemos que el gusto por el trabajo no es su mayor virtud. El señor Abascal solo ha aportado hoy una novedad: ha alabado en esta Cámara al dictador Primo de Rivera. Muy bien. De nuevo, ninguna sorpresa; un paso más en su normalización del fascismo.

Termino, presidenta.

Señor presidente, como he empezado diciéndole, creo que hay bastante consonancia en los análisis, pero diferimos en las soluciones y en el ritmo. Nosotras entendemos que hay que avanzar ya hacia una red eléctrica 100 % pública, en el impuesto a las energéticas y en recuperar la gestión pública de las hidroeléctricas. Son propuestas sencillas, perfectamente factibles y realizables con voluntad política. Sencillo, señor presidente. Nuestra mano la tiene tendida para ello: para pasar de las palabras a los hechos.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR y de algunos miembros del Gobierno presentes en el hemiciclo, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señora Martínez. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor López Álvarez.

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 77Vídeo

Presidenta. En más de seis horas de debate hemos tenido un poco de todo, ¿no? Hemos tenido mítines: «Este es el Gobierno de la guerra, con un presidente belicista». Y, claro, la pregunta es la siguiente: ¿y qué hizo alguna cuatro años en el Gobierno de la guerra con el presidente belicista? Algunas hipérboles no hay por dónde cogerlas. Posiblemente, este es el Gobierno que ha procurado mayor tranquilidad y mayor paz social, con derechos y libertades, de la historia de nuestro país. Y, ahora, lo que está haciendo con el plan que ha presentado es garantizar que esto siga siendo así a pesar de las amenazas que nos rodean. Les repito: ¿de qué sirve tener el mejor sistema sanitario si un ciberataque paraliza los hospitales? (Aplausos). ¿De qué sirve aprobar leyes que reconocen derechos si no podemos garantizar que vivimos en un país seguro para poder disfrutar de estos derechos? La España avanzada ―como les decía antes―, la solidaria, la igualitaria necesita de una España segura, y en eso está el Gobierno. También hemos tenido lecciones de pureza, que, si se basan en lo que dicen algunos medios de comunicación, mejor que no nos las hubieran dado. Claro, yo también podría decir ―como nos acabamos de enterar hace bien poco― que un Gobierno presidido por Esquerra compró material de espionaje a Israel en pleno ataque a Gaza, pero, como no me fío de lo que dicen esos medios, pues no lo digo. Hemos escuchado afirmaciones que aseveran que esta inversión en seguridad va en detrimento de las inversiones en servicios públicos, en políticas sociales…, que son incompatibles. Ya ha explicado el presidente del Gobierno de dónde se van a obtener estos recursos y que no van a tocar ni un solo euro de lo que se destina a estas políticas, pero ninguno de los que han hecho estas afirmaciones ha respondido a una pregunta que a mí me parece también fundamental: ¿pero es necesario o no invertir en seguridad? Ya sabemos que en políticas sociales y en servicios públicos y en infraestructuras, sí. Claro, la seguridad no se ve, pero es la que permite que todo lo demás funcione, que todo lo demás exista. Esto es como esas viejas cañerías de plomo que tenemos en casa. Oye, nadie quiere gastar en ellas porque no se ven, pero son fundamentales para garantizar la salud y el suministro. ¿Hay que cambiarlas, sí o no? ¿Hay que invertir en seguridad, sí o no? Esta también es una pregunta fundamental que nadie ha respondido, y nosotros lo hacemos: Sí, hay que invertir. Luego hemos tenido lo del Grupo Popular. Es verdad, señor Feijóo, a usted le da igual el tiempo que intervenga el presidente del Gobierno: ni escucha ni entiende ni aprende nada de nada, porque su atención, cuando hay un debate serio, cuando hay propuestas, está a un onceavo de lo que debiera estar, que es como decir que su atención casi está en un apagón total. (Aplausos). Usted a lo único que viene aquí es a echar pestes del Gobierno y del presidente. Claro, lo que pasa es que, luego, los zascas que le ha dado el presidente con datos se han oído hasta en China. (Algunas señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso: «¡Oooh!»). Y no es de extrañar, porque esta es la fórmula que utiliza el Partido Popular. Es muy curioso ver cómo los presidentes y las presidentas de Gobiernos autonómicos del Partido Popular reclaman recursos y reclaman competencias permanentemente y cómo otros se lo pasan muy bien pagando carreras de Fórmula 1, subvencionando centros educativos religiosos o desviando recursos a la sanidad privada, pero, cuando aparece una crisis, cuando aparece un problema de verdad, se lavan las manos y le dicen al Gobierno de España: Bueno, quédate tú con esta competencia, y luego, ya si eso, cuando arregles el problema, ya me la devuelves. ¡Esto es lo que han hecho! (Rumores). ¿Y esto es gobernar? (Rumores). No, esto es ocupar el poder, simplemente; ocupar el poder y disfrutar de lo que les aporta ese poder, y así es como gobiernan ustedes.

Nosotros asumimos nuestra responsabilidad, y más ante las crisis, y los resultados están ahí. Pero uno mira y dice: ¿cuáles son los modelos del PP ante las crisis? Modelo Mazón: desaparecer. Modelo Ayuso: puff, esto no va conmigo, esto que lo arreglen los de La Moncloa. O modelo Feijóo: no sé qué ha pasado, pero la culpa es de Pedro Sánchez. (Risas y aplausos). Estos son los modelos de enfrentarse a las crisis del Partido Popular. Miren, cuando pase el tiempo, los que nos sucedan preguntarán: ¿Qué hicisteis cuando el mundo cambió? Y debemos poder decirles que hicimos lo que había que hacer, que protegimos nuestra libertad, que defendimos nuestra democracia y que apostamos por una Europa y por una España más fuerte, más unida y también más segura. Y en eso es en lo que estamos los socialistas. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de algunos miembros del Gobierno presentes en el hemiciclo, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor López. Para concluir el debate, tiene la palabra el señor presidente del Gobierno.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 78Vídeo

Gracias, señora presidenta. Intervendré de manera muy breve. No era consciente de que había cometido ese lapsus, señor Feijóo, pero tiene usted razón. Lo que pasa es que quisiera que, al menos, constase en el Diario de Sesiones, señor Feijóo. Además, quiero concederle el beneficio de la duda. Usted, al referirse al presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha dicho que es el único presidente autonómico del Partido Socialista Obrero Español que tiene vida propia. (Rumores.—El señor Núñez Feijóo hace gestos negativos). Sí, ha dicho eso. En todo caso, no quiero entrar en polémicas, señoría, yo lo único que pido es respeto a todos los presidentes autonómicos que son fieles a la defensa de los intereses de sus territorios y leales a las siglas del Partido Socialista Obrero Español, como lo son también los suyos a las siglas del Partido Popular. Por tanto, un respeto, señor Feijóo, y que conste en el Diario de Sesiones esta puntualización, al menos por mi parte. En segundo lugar, quiero agradecer a los grupos parlamentarios el tono del debate, en su mayoría, por supuesto, y trasladarles lo que he dicho antes desde la tribuna: que nosotros, por supuesto, vamos a trasladar toda la información en cuanto sea remitida por los técnicos y que entiendan la complejidad del asunto. Creo que, si queremos entrar de lleno y a fondo en lo que ocurrió el pasado 28 de abril, necesitamos darles tiempo a los técnicos. A partir de ahí, evidentemente, se asumirán las responsabilidades que se tengan que asumir y se tendrán que hacer, lógicamente, las mejoras que se tengan que hacer y reforzar un sistema que, insisto, es robusto, prueba de ello es que fueron pocas horas, en comparación con lo que ocurrió en otras economías desarrolladas, y no quiero mencionar ninguna. En lugar de días, fueron horas. Como me ha sugerido algún portavoz de algún grupo parlamentario, quiero pedir disculpas de nuevo a la ciudadanía y agradecerle su comportamiento, su calma y su solidaridad. Nada más y muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno presentes en el hemiciclo, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. PREGUNTAS: —  DEL DIPUTADO DON ALBERTO NÚÑEZ FEIJÓO, DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, QUE FORMULA AL SEÑOR PRESIDENTE DEL GOBIERNO: ¿CREE QUE ESPAÑA MERECE LA AGONÍA DE SU DESGOBIERNO? (Número de expediente 180/000587).

Presidencia. Continuamos ahora con las preguntas dirigidas al Gobierno, conforme al orden remitido por el mismo. Empezamos con las preguntas dirigidas precisamente al presidente del Gobierno. La primera la formula el diputado don Alberto Núñez Feijóo, del Grupo Parlamentario Popular, que tiene la palabra. Cuando quiera.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 78Vídeo

Señor Sánchez, para respeto a los presidentes autonómicos, el que le tiene usted a la presidenta Ayuso. (Aplausos). Por cierto, supongo que el señor Page no se ha molestado por lo que dije y los demás presidentes del Partido Socialista me han entendido perfectamente.

Ahora bien, usted sabe que el apagón aumentó la angustia de miles de enfermos que dependen de máquinas para vivir. Lo sabe, ¿verdad? Hablando solo de los pacientes de ELA, 4000. Hace seis meses que aprobamos en esta Cámara la ley ELA. ¿Sabe qué pasa? Que hace seis meses desde que la hemos aprobado y no han recibido ni un euro. Por eso le pregunto: ¿cree que España merece la agonía de este desgobierno? Señor Sánchez, ¿de verdad que esto no le da vergüenza?

Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Feijóo. Señor presidente, tiene la palabra.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 79Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Señor Feijóo, el compromiso del Gobierno de España con los enfermos de ELA es absoluto, es rotundo (rumores), y vamos a cumplir con nuestros compromisos presupuestarios, no les quepa la menor duda.

Lo ha dicho antes la portavoz del Grupo Parlamentario SUMAR, mañana hay una votación muy importante que, además, es de puro sentido común. Estamos dando respuesta y anticipándonos a una crisis que no ha provocado Europa, que no ha provocado España, que es la guerra arancelaria unilateral e injustificada que está planteando la Administración estadounidense. Dele una vuelta, y le pido, por favor, que rectifique y que apoye la convalidación del real decreto ley de aranceles. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. Señor Núñez Feijóo, tiene la palabra.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 79

Señor Sánchez, ¿nos acaba de decir que puede mover usted 10 000 millones de euros para gasto militar sin presupuesto y sin aval presupuestario y no puede dotar usted la ley ELA de 200 millones? Si usted es capaz de mirarle a la cara a un paciente de ELA o a un familiar, tiene usted menos escrúpulos de los que yo pensaba. (Aplausos.—Un señor diputado: ¡Muy bien!).

Mire, señor Sánchez, su España funciona como los trenes: con suerte llegan tarde, demasiadas veces no llegan y cada día un poco peor que el anterior. Eso sí, los suyos viven otra realidad: cargos a dedo, contratos, comisiones, plazas públicas creadas para familiares, leyes a medida y privilegios de todo tipo. Mientras ellos esperan —‌los de ELA—, hay muchos sinvergüenzas llevándose mucho dinero señorías, mucho dinero. (Un señor diputado: ¡Muy bien!—Aplausos). Y, usted, sobrado de soberbia. Sí, usted está sobrado de soberbia. Usted gobierna el margen de este Parlamento, al margen del país; usted gobierna al margen de la democracia, le da exactamente igual lo que digamos aquí. No permite el debate; no ejecuta lo que aquí se aprueba; votamos cosas y, después, no las cumple; gasta sin presupuesto, y está usted en pleno desgobierno. Pero ¡señor Sánchez! Su problema no es que haya golfos a su alrededor, que también, el problema es todo el sistema que usted ha creado, un sistema decadente que España cambiará. España volverá a funcionar, señoría, se lo digo yo.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Núñez Feijóo. Señor presidente, tiene la palabra.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 79Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Dos cuestiones previas. La primera es que este Gobierno está cumpliendo un compromiso que asumió el Partido Popular cuando gobernaba España en 2014. Me refiero a la inversión en el presupuesto de seguridad y de defensa. Y, por supuesto, vamos a cumplir con los enfermos de ELA y con esos 200 millones de euros. Por cierto, sería bueno que usted les dijera a los presidentes y a las presidentas autonómicos del Partido Popular que cumplieran también con esos enfermos. (Aplausos).

En segundo lugar, ustedes llevan siete años con el Apocalipsis que nunca llega; todos los días anunciándolo y todos los días equivocándose, como en el día de la marmota. Tendremos que decirle al Fondo Monetario Internacional, a la OCDE, al Banco de España, a Eurostat, a los millones de turistas extranjeros que vienen a nuestro país a disfrutar de sus vacaciones, a los casi 22 millones de afiliados a la Seguridad Social, según nos ha dado la EPA, a las familias que ven cómo se mejora el poder adquisitivo y a los pensionistas que ven revalorizada la pensión conforme al IPC que todo lo que se prevé y todo lo que viven en su realidad no es cierto porque lo dice el señor Feijóo y lo dicen los señores del Partido Popular.

Mire, señoría, el drama que usted está afrontando es que España avanza sin su permiso, y eso es lo que le molesta. (Aplausos). Y como los datos no le acompañan, se inventan un drama. Lo llaman oposición, pero es un mal culebrón. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. —  DE LA DIPUTADA DOÑA MARIBEL VAQUERO MONTERO, DEL GRUPO PARLAMENTARIO VASCO (EAJ-PNV), QUE FORMULA AL SEÑOR PRESIDENTE DEL GOBIERNO: ¿CONSIDERA OPORTUNO PERFECCIONAR EL CONTROL JURISDICCIONAL DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA GARANTIZAR LOS ACUERDOS DE LAS COMISIONES MIXTAS DE TRANSFERENCIAS Y JUNTAS DE SEGURIDAD? (Número de expediente 180/000581).

Presidencia. La siguiente pregunta se la formula la diputada doña Maribel Vaquero Montero, del Grupo Parlamentario Vasco (PNV), que tiene la palabra.

Maribel (GV (EAJ-PNV)) Vaquero Montero

PNVDiputada.Página 80Vídeo

Mila esker. Presidente, ¿cómo garantizamos que los pactos a los que se llega entre los dos Gobiernos, el vasco y el español, no sean invalidados por las únicas interpretaciones competenciales de la jurisdicción ordinaria? Hoy no está garantizado que la última instancia jurisdiccional sobre los conflictos de competencia sea el Tribunal Constitucional, y esto supone que a los tribunales ordinarios y, en última instancia, al Tribunal Supremo se les está otorgando una jurisdicción que excede de sus funciones, que vulnera la tutela judicial efectiva y, en la práctica, crea indefensión a las Administraciones públicas que actúan y toman decisiones en beneficio de la ciudadanía a la que representan. ¿No cree que la preminencia del Tribunal Constitucional, a quien la Constitución española atribuye la facultad última para resolver… ¿No cree que la preeminencia del Tribunal Constitucional, a quien la Constitución española atribuye la facultad última para resolver las cuestiones competenciales, es sorteada por lo que le señalo? Pedimos un árbitro justo, presidente, y también seguridad jurídica. Por todo ello, ¿considera oportuno perfeccionar el control jurisdiccional del Tribunal Constitucional para garantizar que sea el último órgano que valore los acuerdos de las comisiones mixtas de transferencias y de las juntas de seguridad?

Presidencia. Muchas gracias, señora Vaquero. Señor presidente.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 80Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Gracias, señora Vaquero. Como sabe, o al menos esa es la visión del Gobierno de España, el control jurisdiccional de los reales decretos emanados de estas comisiones mixtas de transferencias entre el Gobierno de España y las distintas comunidades autónomas, y singularmente con Euskadi, lógicamente, que es lo que le afecta a su grupo parlamentario, corresponde al Tribunal Supremo. Por tanto, lo que tenemos que hacer es respetar la sentencia del Tribunal Supremo del pasado 19 de abril, que anula el traspaso de competencias al País Vasco, como usted bien sabe, sobre homologación de títulos universitarios extranjeros siguiendo la doctrina del Tribunal Constitucional. No obstante, lo que le puedo manifestar a usted, a su grupo parlamentario y, lógicamente, al Gobierno de Euskadi, es nuestro compromiso con el autogobierno de Euskadi y la voluntad expresa de trabajar juntamente con ustedes, con su Gobierno, no solamente con el grupo parlamentario, para buscar soluciones que pueda hacer efectivo ese traspaso acordado entre ambas Administraciones. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. Señora Vaquero.

Maribel (GV (EAJ-PNV)) Vaquero Montero

PNVDiputada.Página 80

Nos preocupa lo que está diciendo. Nosotros no nos conformamos, porque el ejemplo de lo que le planteamos es lo sucedido en Nafarroa en relación con el acuerdo de traspaso en materia de tráfico, y ahora puede ocurrir lo mismo con lo acordado en la Junta de Seguridad, que la Ertzaintza asume las funciones que le confiere el estatuto de Gernika en puertos y aeropuertos. Eso, si un tribunal ordinario es el que finalmente entra a juzgar el marco competencial. O el relativo a la transferencia de homologación de los títulos universitarios extranjeros con los que, además, se pretendía cubrir parte de la necesidad del personal sanitario en Euskadi. Son doscientas homologaciones en tramitación que quedaron en suspenso de entre las ochocientas previstas por una sentencia del Tribunal Supremo, un acuerdo de transferencia pactado que dotaba de un mayor autogobierno a Euskadi y que ha sido invalidado por un fallo del Supremo generando, por un lado, indefensión de las personas que no han podido homologar su título y, por otro, imposibilitando la incorporación del personal sanitario, tan necesario en estos momentos. Por ello, le anunciamos que presentaremos una proposición de ley orgánica para que el Tribunal Constitucional sea el último órgano que decida sobre las cuestiones competenciales y, para ello, le pediremos el apoyo de su grupo parlamentario.

Presidencia. Muchas gracias, señora Vaquero. Señor presidente.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 81Vídeo

Gracias. Señoría, quedamos a la espera de conocer el contenido de esta iniciativa parlamentaria, que, por supuesto, están en todo su derecho de materializarla y presentarla a las Cortes Generales. Evidentemente, estaba repasando lo que ha hecho el Gobierno. Efectivamente, usted ha puesto el foco en aquellas cuestiones que han sido bloqueadas, pero desde 2018 hemos acordado más de quince traspasos de servicios y competencias al País Vasco, siendo los más recientes, precisamente, el proceso de acogida de personas refugiadas, las funciones sobre permisos de trabajo a personas extranjeras y también en materia de meteorología. Por tanto, seguimos con esa hoja de ruta con lealtad, con trabajo y con voluntad y con el compromiso firme, efectivamente, como le he dicho en mi primera intervención, de fortalecer el autogobierno de Euskadi. Esperemos que podamos encontrar la solución para dar trámite y materializar este importante acuerdo que, sin duda, lo es para el Gobierno de Euskadi y también para el Gobierno de España. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. —  DEL DIPUTADO DON ALBERTO CATALÁN HIGUERAS, DEL GRUPO PARLAMENTARIO MIXTO, QUE FORMULA AL SEÑOR PRESIDENTE DEL GOBIERNO: ¿CUÁNDO VA A RECONOCER QUE SU GESTIÓN ES NEFASTA PARA NAVARRA Y ESPAÑA? (Número de expediente 180/000586).

Presidencia. La última pregunta se la formula el diputado don Alberto Catalán Higueras, del Grupo Parlamentario Mixto, que tiene la palabra.

Alberto Catalán Higueras

Diputado.Página 81Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Señorías, muy buenas tardes. Señor Sánchez, hablaba usted antes de ser terminales de alguien. Lamentablemente ¿usted sabe de quién es terminal? De Bildu en Madrid, esa es la triste realidad. Mire, en marzo, en la última visita que usted realizó a la Comunidad Foral de Navarra, manifestó que su modelo era un modelo que funcionaba, poniendo de ejemplo la Navarra de María Chivite. Le pasaron mal los datos, señor presidente. El ejemplo de María Chivite con el Gobierno de Bildu es un ejemplo de fracaso. Hay más de 20 800 familias esperando una vivienda de protección; son los españoles que más impuestos pagan; tienen las listas de espera en salud más altas de la historia. Según PISA, tiene los peores resultados de educación y el 18,3 % de la población está en riesgo de pobreza. Además, estamos sin tren de alta velocidad, no tenemos conexión con autovía con Madrid y tenemos un tren que une Pamplona con Zaragoza en el que los viajeros y las maletas van por el suelo. Además, es la segunda comunidad en la que hay mayor cambio de domicilio social de las empresas. ¿Ese es un modelo de gestión? (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Catalán. Señor presidente.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 81Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Señoría, seguro que tenemos muchas cosas que mejorar, faltaría más. Pero, no sé, yo tengo una visión diferente y creo que la mayoría de navarros y navarras también respecto a esa visión tan oscura y negativa que da usted, señor Catalán. Estaba viendo los datos aquí y desde 2018 el empleo en Navarra ha crecido un 13 %; hay 36 000 afiliados más a la Seguridad Social, lo que equivale al total de la población en edad de trabajar, por ejemplo, de localidades como Tudela, Tafalla o Estella juntos.

La subida del salario mínimo interprofesional ha sido del 61 %, que beneficia a 22 000 navarros y navarras, es decir, a uno de cada catorce trabajadores que hay en su comunidad foral. Hemos volcado recursos que yo creo que son absolutamente sin precedentes. Estaba leyendo que hemos destinado 468 millones de euros en el canal de Navarra; 453 millones de euros entre ejecutados y licitados para el tren de alta velocidad y 306 millones de euros para las obras de la A-15, por citar solamente estos tres ejemplos cuando hablamos de infraestructuras. En el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia para Navarra, esta comunidad foral ha recibido la friolera de 1393 millones de euros, señoría, con un total de 14 072 beneficiarios, que son en su mayor parte pequeñas y medianas empresas. Y, en materia de seguridad, nunca en la historia su comunidad foral ha tenido tantos agentes de policía nacional y de guardia civil en las calles como con este Gobierno. Por lo tanto, están jugando ustedes al cuanto peor, mejor, pero, como le he dicho antes al señor Feijóo y le digo a usted, los datos no le acompañan y, por tanto, crean un drama. Pero no es oposición, es un mal culebrón. Por tanto, yo le tiendo la mano. Seguro que podemos llegar a acuerdos que son beneficiosos para su comunidad foral y también para el país. Pero para eso, en fin, tiene que pasar de esa oposición destructiva a una oposición algo más constructiva. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. Señor Catalán.

Alberto Catalán Higueras

Diputado.Página 82Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Compruebo que no ha podido rebatir las informaciones que yo le facilitaba y hablaba incluso de seguridad. Pues bueno, que sepa el señor presidente que Navarra es la comunidad española donde más se ha incrementado la criminalidad en la última década. Eso, para que lo tenga usted también claro. Evidentemente, señor Sánchez, sus pactos de la herriko taberna con los herederos políticos de ETA siguen sin ver la luz, incluso también hemos comprobado cómo la propia Bildu se está convirtiendo en el socio más fiel de su Gobierno. El presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, los mismos días que estaba usted en Pamplona también estaba él, y en una entrevista en los medios de comunicación afirmaba que tenía una buena relación con Arnaldo Otegi, que siempre se aprende escuchando. ¿Qué tienen que aprender ustedes de un terrorista? ¿A humillar a las víctimas? Mire, es deleznable esa alabanza que se hace a las dictaduras y al terrorismo por parte del señor Rodríguez Zapatero. ¿Ese es su modelo a seguir? Lamentablemente, su gestión está basada en la mentira. Usted dijo que no iba a gobernar con Bildu. Usted dijo también que una ley de amnistía era inconstitucional en España. Dijo también que sentía vergüenza por los indultos, que un Gobierno no podía estar dependiendo de los partidos independentistas, que llegaba al Gobierno para acabar con la corrupción, que los apagones en España eran una cuestión impensable, que no se iban a producir. Por lo tanto, señor presidente, en esa línea es evidente que ustedes están recurriendo al bulo permanente y lo hacen desde la prepotencia y la soberbia con la que ustedes están gobernando única y exclusivamente para mantenerse en el poder a cualquier precio. Así, señor presidente, no se gobierna un país. Así, no. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Catalán. Señor presidente, cuando quiera.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 82Vídeo

Simplemente quiero decir dos cosas. Señoría, este es un Gobierno de coalición, con una minoría parlamentaria y, por tanto, estamos no solamente por convicción, sino por necesidad, mandatados a pactar con distintos grupos parlamentarios, y yo agradezco siempre la oposición constructiva que hacen muchos grupos parlamentarios. Yo gobierno con SUMAR, es mi socio de Gobierno, señoría. Luego están los apoyos parlamentarios, como en toda democracia parlamentaria. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. —  DELADIPUTADADOÑACONCEPCIÓNGAMARRARUIZ-CLAVIJO,DELGRUPOPARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, QUE FORMULA A LA SEÑORA VICEPRESIDENTA PRIMERA Y MINISTRA DE HACIENDA: ¿QUÉ INTERESES DEFIENDE EL GOBIERNO A TRAVÉS DE LA SEPI? (Número de expediente 180/000588).

Presidencia. La siguiente pregunta va dirigida a la señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, y la formula la diputada doña Concepción Gamarra Ruiz-Clavijo, del Grupo Parlamentario Popular, que tiene la palabra.