Blanca Armario González
Muy buenas tardes, señorías. Muchas gracias, señora presidenta. Intervengo para hablar de los matrimonios que se producen a la fuerza en España y que nuestro grupo parlamentario, VOX, trae hoy a esta Cámara, en concreto, para defender nuestra propuesta de modificación del Código Penal, que tiene como objetivo endurecer las penas contra este delito. Para ello, tenemos que contextualizar, es decir, exponer los motivos por los que hoy en día se da un hecho tan impensable en nuestra sociedad democrática. Señorías, ¿creen que si se recordase nuestra historia tal y como fue y estuviéramos abrazándola sin ningún tipo de complejo, si se hubiesen protegido nuestras fronteras como cada uno de ustedes protege su hogar, si hubiéramos cuidado de lo nuestro, si hubiéramos blindado nuestros valores y costumbres, si hubiéramos ensalzado nuestra cultura, estaríamos hablando hoy de matrimonios forzosos? (Aplausos). La respuesta es que no, claro que no, señorías. El matrimonio en España es una institución que está recogida en un contrato legal entre dos personas, regulado por el Código Civil en sus artículos 45, 66, 67 y 68, y, como cualquier otro contrato legal entre dos personas, el consentimiento de ambas partes es esencial. En el caso del matrimonio con más razón, puesto que enlaza a una persona con otra para toda la vida y aporta importantes consecuencias para la vida personal y también para la vida social. Teniendo en cuenta la magnitud de este contrato, ambas partes deben acudir libres de coacción a la hora de presentar este consentimiento matrimonial. En España, el matrimonio forzado está tipificado como un delito en el artículo 172 bis del Código Penal, con una pena de seis meses hasta tres años y medio. Con esta iniciativa, nuestro grupo parlamentario les propone que se castigue con una pena mayor y con la pena superior en grado cuando la víctima sea menor de edad. Los matrimonios forzados no son un problema del pasado, están muy presentes en nuestro país. Afectan principalmente a niñas y adolescentes que están sometidas a una vida de sumisión y de vulnerabilidad. Son obligadas a casarse a menudo con hombres mucho más mayores que ellas, perdiendo su derecho a decidir sobre su propia vida y siendo expuestas a abusos, violencia y privaciones que limitan sus oportunidades de desarrollo personal y profesional. Pero ¿cómo es posible, señorías, que los matrimonios a la fuerza no sean actos del pasado? ¿Cómo es que en la actualidad se dan casos en nuestra sociedad? Pues, lógicamente, debido a las políticas de fronteras abiertas que el bipartidismo promueve en Europa y, por lo tanto, en España. (Aplausos). La mayoría de estas menores proceden del Magreb, de África subsahariana y de Asia Central. El mismo Ministerio del Interior corrobora que hay importantes comunidades en España que proceden de países como Marruecos, China, Pakistán, Senegal o Nigeria; en su mayoría países en los que impera el islam, que es la religión que tiene interiorizado el matrimonio forzoso como un deber. Desgraciadamente, este fenómeno existe debido a culturas que siguen un patrón de conducta, porque su moral, su religión, sus principios ven con buenos ojos el matrimonio concertado de niñas desde que nacen. ¿Tampoco, señorías del Partido Socialista, esta conducta les hace recapacitar y ser conscientes de que estas culturas que practican en secreto los matrimonios forzosos son incompatibles con nuestra cultura occidental? Las cunas de estas niñas las vamos a encontrar principalmente en la comunidad de Cataluña, donde los matrimonios forzados crecieron un 60 % en el año 2022 y se incrementaron un 20 % en el año 2023, siendo la población catalana de origen extranjero de un 28 %. La Secretaría de Igualdad y Migraciones de la Generalidad calcula que en Cataluña hay unas 7000 niñas de entre 15 y 19 años, hijas de familias procedentes de estos países, susceptibles de ser víctimas de este delito; niñas que en su mayoría hoy son de nacionalidad española, pero que en sus casas, de puertas adentro, siguen manteniendo esos valores que les van transmitiendo sus padres. (Aplausos). Es en el momento en el que ellas comienzan a integrar esa cultura occidental en su día a día cuando se produce ese choque cultural de manera frontal con los preceptos del islam de sus padres. Los familiares de estas niñas intentan preservar entonces su cultura, casándolas a la fuerza en sus países de origen, porque, aunque tengan nacionalidad española, señorías, sus orígenes son otros, y no lo decimos nosotros, lo dicen sus propios padres.
Pero ¿y los futuros maridos? ¿No creen ustedes, señorías, que van a sacar tajada de estos matrimonios forzados? Pues claro que sí, porque los maridos o sus familias lo que esperan es obtener beneficios en materia de residencia, de reagrupación familiar, arraigo o incluso inmigración. Les recuerdo el caso de las hermanas de Tarrasa, dos jóvenes de origen pakistaní asesinadas en 2022 en Pakistán por negarse a contraer matrimonio, una unión con la que sus respectivas parejas esperaban obtener ese permiso de residencia en España mediante el mecanismo de la reagrupación familiar. Por cierto, Pakistán es uno de los países en los que los matrimonios forzosos son más comunes, y Cataluña, además, aguanta el peso de esa inmigración pakistaní. Esa característica demográfica, junto con la falta de control de algunas mezquitas que están muy radicalizadas, es lo que convierte a Cataluña en la meca española del salafismo. Nota aparte, recordemos también el famoso caso de una joven pakistaní que fue salvada por su propio hermano cuando llamó a los Mossos y evitó así que su madre la casara en pleno centro de Barcelona, en la sede, precisamente, de la Asociación de la Defensa de la Mujer Pakistaní. Además de estos sonados casos, existen otros más recientes en España. Por ejemplo, Valencia, 2024: cinco personas detenidas por intentar casar a la fuerza a una menor y maltratar a la otra; las víctimas vivían además en condiciones de insalubridad y eran sometidas a agresiones constantes. Ciudad Real, 2024: la madre y el padrastro de una niña de 12 años fueron detenidos por planear su matrimonio en Granada a cambio, señorías, de 3000 euros; la menor había sufrido agresiones físicas. Don Benito, 2025: cuatro personas arrestadas por vender a una menor de 14 años para un matrimonio forzado; la niña fue localizada en Rumanía tras ser reportada como desaparecida. En mi provincia, en Cádiz, el año pasado: detenidos los padres de una menor de 14 años y un hombre de 22 por venderla por 5000 euros para un matrimonio forzado; la niña fue sometida a maltratos psíquicos, psicológicos y obligada a trabajar en condiciones precarias.
Sin duda, señorías, estos son titulares que prueban que existen incluso redes criminales vinculadas a la trata de seres humanos, donde las víctimas son vendidas, son intercambiadas por dinero. Estas mafias ven en esta práctica una oportunidad lucrativa, llegando a pagar entre 3000 y 15000 por una niña para casarla en contra de su voluntad. Ya ven ustedes, señorías, que no solo las mafias intercambian seres humanos por dinero, el bipartidismo lo hace también con la gestión de la inmigración. No solo las mafias. (Aplausos). Nosotros en VOX hemos venido denunciando esto, ¿verdad? Teníamos razón cuando constantemente denunciábamos que la inmigración masiva y descontrolada favorecía a estas mafias.
Si la inmigración masiva en nuestro país entra sin control alguno y gracias a ello se lucran mafias que venden y compran niñas, ¿quién es el responsable, señorías? ¿Quién es el culpable? Pues el Gobierno progresista, que es el que expone a todos estos peligros a muchas niñas y a muchas mujeres en este país. Muchas de estas niñas, que son víctimas, desconocen que en España tienen derechos, uno de ellos decidir sobre su estado civil, y en caso de que conozcan sus derechos en España, persisten con mucha fuerza las tradiciones que anteponen el honor familiar a los propios derechos individuales, porque mantener la reputación o cumplir acuerdos familiares pesa muchísimo más que su propia libertad. No casarse con el marido acordado es una deshonra para su familia. El 26 de febrero, en la Comisión de Juventud e Infancia, nuestro grupo parlamentario presentó una iniciativa precisamente para erradicar los matrimonios forzosos que quedó rechazada por todos los grupos ―han oído bien, por todos los grupos―, poniendo como excusa que ya el Pacto de Estado contra la Violencia de Género incluye medidas de detección y de protección de los matrimonios forzados y los reconoce como una forma de violencia sexual. Y ya está. Aquí, sus señorías, lo único que van a utilizar y hacer para evitar que continúe este delito es detectar y prevenir. ¿Van a estar ustedes a favor de endurecer las penas para castigar con rotundidad a quienes intentan quitar la libertad y a quienes están violando los derechos humanos? (Aplausos). Señorías, fíjense qué machismo el de VOX que quiere endurecer las penas a quienes intentan quitar a una niña o a una mujer su derecho a elegir libremente quién va a ser su marido o quién va a ser su pareja.
El tener las puertas de nuestra nación abiertas de par en par nos ha traído como consecuencia una inmigración masiva y descontrolada, que nos está dejando muchos tipos de huellas, como la huella de los matrimonios forzosos; huellas que hay que señalar y erradicar. Señorías, lo que sí tenemos muy claro en VOX es que, si no se cumplen nuestras normas, aquí no hay integración; no hay. Por lo tanto, a la persona que coacciona, intimida, somete, presiona, extorsiona, chantajea, amenaza, impone, agrede, aplica la violencia o incluso compra y vende a una niña para que se case contra su voluntad se merece que se le apliquen las penas más duras y la cárcel (aplausos), señorías, para que recuerde que en un país como España nuestras reglas culturales y morales no están en venta. Aquí, a las niñas y a las mujeres no se las trata como bultos sin sentimientos ni pensamientos ni voluntad ni voz. Aquí no, señoría. Aquí, este tipo de moral, no. (Aplausos).
Además, señorías de los grupos Popular y Socialista y del resto de fuerzas políticas, me dirijo al consenso en general: hoy tienen la oportunidad de ponerse al lado de muchas mujeres y muchas niñas, menores, en definitiva, que sufren estas imposiciones de la cultura del islam, que es la que tiene interiorizado el matrimonio forzado como un deber. Hoy tienen la oportunidad de votar que quien la hace, la paga, señorías. Tienen la oportunidad de dejar la puerta encajada a los delincuentes que continúan obligando a menores a casarse a la fuerza porque las leyes de este país no las protegen lo suficiente, o pueden cerrarla de un portazo. Aunque hemos de decirles una cosa, señorías del Grupo Socialista, en esto de endurecer penas para que no haya delincuentes en la calle y de crear leyes que protejan a los inocentes de ladrones, de agresores y de violadores, la verdad es que nosotros hemos perdido toda esperanza con ustedes.
Gracias. (Aplausos de las señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).