Presidenta, senyories. Donem compliment avui al que estableix la Llei de Memòria Democràtica. El nucli de tota la qüestió és l’apologia del franquisme. Però aquestes senyories és la història d’un fracàs, d’un enorme fracàs. Diguem-ho clarament. Un fracàs que el resumiré en dues frases. Hem passat d’una cosa que es deia fa uns quants anys. Es deia: «El franquismo tuvo sus cosas buenas y sus cosas males». I ara diem, com s’ha dit en aquesta cambra, que «el franquisme fue una etapa de reconstrucción, de progreso i de reconciliación para lograr la unidad nacional». Això s’ha dit en aquesta cambra i ho ha dit un diputat de VOX. Hem anat a pitjor, senyories. Hem anat a pitjor. Vivim en un fracàs i tenim un problema, un problema molt gran. I posaré un exemple d’aquest terrible problema. L’anomenada Fundación Nacional Francisco Franco. La Fundación Nacional Francisco Franco és una anomalia escandalosa en el context europeu. Un escàndol democràtic continental. Una cosa inusual fins i tot a la Itàlia de la senyora Meloni. És una vergonya per a qualsevol patriota espanyol, suposo. Descompto els patriotes amics de Trump, naturalment. I la pregunta que ens hem de fer avui aquí és: com es defensa la democràcia del feixisme? Com es defensa un sistema de llibertats davant els feixistes? Perquè diguem-ho clar: l’apologia del franquisme és l’apologia del feixisme. És el mateix.
Presidenta, señorías, damos cumplimiento hoy a lo que establece la Ley de Memoria Democrática, que es el núcleo de toda la cuestión; es decir, la apología del franquismo. Pero esta, señorías, es la historia de un fracaso, de un gran fracaso, digámoslo claro. Es un fracaso que voy a resumir en dos frases: hemos pasado de una cosa que se llamaba, hace unos años, que el franquismo tuvo sus cosas buenas y sus cosas malas, a decir ahora, como se ha dicho en esta Cámara, que el franquismo fue una etapa de reconstrucción, de progreso y de reconciliación para lograr la unidad nacional. Esto se ha dicho en esta Cámara, lo ha dicho un diputado de VOX. Hemos ido a peor, señorías.
Vivimos en un fracaso y tenemos un problema; un problema enorme. Voy a poner un ejemplo de ese problema: la nombrada Fundación Nacional Francisco Franco. Esta fundación es una anomalía escandalosa en el contexto europeo, un escándalo democrático continental, algo totalmente inusual, incluso en la Italia de la señora Meloni. Es una vergüenza para cualquier patriota español, supongo ―descuento a los patriotas amigos de Trump aquí―. Y la pregunta que debemos formularnos hoy es: ¿cómo se defiende la democracia del fascismo?, ¿cómo se defiende un sistema de libertad de la banda de los fascistas? Porque, digámoslo claro, la apología del franquismo es la apología del fascismo, que es lo mismo. (Aplausos).
Recordemos qué es el fascismo, señorías. Hay que ir a lecciones básicas en los tiempos que vivimos, hay que ir a lo básico. El fascismo es odio, exclusión, mentira sistemática, violencia y considerar como sospechoso y enemigo a cualquier persona discrepante. Esto es el fascismo. Además, vamos a recordar otra cosa básica, y es que el fascismo busca la eliminación del adversario porque aspira a un cuerpo social sin discrepancias, como cualquier forma de totalitarismo. Esto es el fascismo, esto fue el franquismo, esto es lo que quieren los nuevos franquistas.
Señorías del PP, no estamos hablando de ninguna abstracción. Me sorprende que ustedes envuelvan el debate sobre el franquismo con un debate muy interesante sobre el totalitarismo, en general, en Europa. Ahí les vamos a acompañar. Esquerra Republicana es un partido que no ha sido connivente con ninguna dictadura, de ningún color, desde el año 1931; perseguidos por toda suerte de dictaduras, también por las dictaduras promovidas por Stalin. Por tanto, no nos busquen, tenemos más autoridad que nadie aquí para discutir este tema. No hemos sido nunca conniventes con ninguna dictadura, y, por tanto, les digo: Se equivocan cuando envuelven el debate del franquismo huyendo a territorios de otras experiencias históricas. No estamos hablando aquí de dictaduras comunistas, estamos hablando de la experiencia histórica del franquismo, ¡que es nuestra dictadura, por desgracia! (Aplausos).
El pasado del franquismo, señorías del PP, no es incómodo. Es algo peor, es una vergüenza. Es una vergüenza en términos patrióticos, que son los suyos. Y, por tanto, los miro y les pregunto, señorías del PP: ¿No les da vergüenza pactos con los neofranquistas? No solo en Valencia, sino donde fuere. ¿No les avergüenza? Yo sé que ustedes son demócratas, pero tienen un mal momento, digámoslo así; un mal momento, que está durando mucho, pasando por Mazón. ¡Qué mal momento tienen, señorías del PP! ¡Qué mal momento!
¿Y el contexto? El contexto es el que es. El problema es español, europeo y global. Como decía Thomas Mann ―que se equivocó, pobre―, el fascismo siempre sobrevuela Estados Unidos y aterriza en Europa; bueno, ya Thomas Mann no tiene razón, porque el fascismo ha aterrizado también en Estados Unidos. Y hay que recordar que sus socios de VOX, señorías del PP, son socios, a su vez, del señor
Trump. Y esto nos lleva a la teoría de que el amigo de mi enemigo es mi amigo y, por tanto, acabo al lado de Trump, porque, claro, VOX es un experimento interesante, es a la vez trumpismo y neofranquismo, un fránkenstein político que se va a estudiar en las universidades.
Como dice el profesor italiano Luciano Canfora, estamos ante el reaccionarismo capilar de masas, esto es así. Y vuelvo a la pregunta de hoy: ¿Cómo se defiende la democracia de sus enemigos? Decía Voltaire, que no era precisamente Esquerra Republicana, que no cabe ser tolerante con los fanáticos. Pues estamos en este problema, esta es la cuestión de esta reforma, esta es la cuestión de lo que tratamos hoy. Por cierto, no hablo en abstracto: hace pocas semanas en España se ha presentado un manifiesto llamado Plataforma 2025, firmado por unos señores ―supongo que por alguna señora también― que se autodenominan ―atención― españoles agradecidos con Francisco Franco. ¡España, siglo XXI! ¡Felicitémonos, señores! ¡Felicitémonos!
Bé, com dèiem, aquesta és una proposició de llei que vol modificar la llei d’associació perquè la democràcia, atenció senyories, la democràcia ha de ser flexible però no pot ser fràgil. És una gran diferència. La democràcia, ho repeteixo, i ho tradueixo per si algú no ho entén, la democracia debe ser flexible pero no fràgil, i aquesta és la qüestió.
I a més a més, vull recordar una cosa: la dissolució de qualsevol associació sospitosa de practicar l’apologia del franquisme es farà mitjançant resolució judicial que és justament el que diferencia una democràcia d’un regim autoritari o totalitari. Perquè clar, nosaltres, els demòcrates, no podem utilitzar amb els feixistes el que els feixistes fan amb els demòcrates. Aquesta és la gran diferència. Però recordem també què volen les entitats que promouen el franquisme. Promouen la destrucció, la reducció o la suspensió del sistema de llibertats. Diguem-ho clar: les associacions que volen el franquisme volen que tornem enrere. Ens volem morts, esclavitzats, detinguts.
I acabo, presidenta. El combat contra el feixisme només acaba de començar a Estats Units, a Europa a l’Estat espanyol. És una onada molt forta. I al menys els d’Esquerra, que tenim història aquí, no farem aquest combat amb els braços creuats.
Gràcies.
Como decíamos, es esta una propuesta de ley que lo que quiere es modificar la ley de asociación, porque la democracia ―atención, señorías― debe ser flexible, pero no puede ser frágil. Hay una gran diferencia: la democracia ―lo repito y lo traduzco, por si alguien no lo entiende― la democracia debe ser flexible, pero no frágil, y esta es la cuestión.
Además, quiero recordar que la disolución de cualquier asociación sospechosa de practicar la apología del franquismo se hará mediante resolución judicial, que justamente es lo que diferencia a una democracia de un régimen autoritario o totalitario, porque, claro, nosotros los demócratas no podemos hacer con los fascistas lo que ellos hacen con los demócratas. Pero recordemos también qué quieren las entidades que promueven el franquismo: la destrucción y la reducción o suspensión del sistema de libertades. Digámoslo claro: las asociaciones que quieren el franquismo quieren que volvamos atrás, a muchos de nosotros nos quieren esclavizados o detenidos.
Y termino. La lucha contra el fascismo no ha hecho más que empezar, en Estados Unidos, en Europa y en el Estado español. Es una ola muy fuerte, y, por lo menos, los de Esquerra, que tenemos historia aquí, no libraremos esta lucha con los brazos cruzados.
Muchas gracias. (Aplausos).