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Sin adjetivos

Pleno del 5 de diciembre de 2023

Solicitud de comparecencia del Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación en funciones ante el Pleno de la Cámara, para que exponga la valoración sobre el ataque terrorista que ha sufrido Israel, la situación en la que se encuentran los españoles en la región, las líneas de acción que tomará el Gobierno en funciones y cómo afecta a nuestra política exterior este conflicto.

Comparecencia del Gobierno ante el Pleno.. Autor: Gamarra Ruiz-Clavijo, Concepción (GP) y 135 Diputados. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 11.

Se debatió junto con

  • Solicitud de comparecencia, a petición propia, del Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, ante el Pleno de la Cámara, para explicar la posición del Gobierno de España ante la situación en Gaza, Israel y Oriente Medio.

Defensa y exterior

José Manuel Albares Bueno

GobiernoMinistro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.Página 3Vídeo

Gracias, presidenta. Buenas tardes, señorías.

Comparezco ante ustedes para dar cuenta de la posición del Gobierno de España ante la situación en Gaza, en Israel y en Oriente Medio. Oriente Medio se encuentra inmersa en una nueva espiral de violencia en Gaza y en Israel en un conflicto que afecta gravemente a israelíes y palestinos y también a la seguridad, a la paz y a la prosperidad de la región. Su repercusión alcanza a todos los países del Mediterráneo, como alcanza, por supuesto, a España y a la propia Unión Europea, porque tensiona también a nuestras sociedades. Estamos, por tanto, ante un conflicto que nos afecta doblemente: como país mediterráneo y como país europeo; y como demócratas, no podemos permanecer impasibles ante esta tragedia. Mi recuerdo y mi solidaridad desde esta tribuna para las familias y allegados de las víctimas palestinas e israelíes, israelíes y palestinas, de una violencia que se alarga ya demasiadas décadas.

Señorías, en esta casa reside la expresión de nuestra democracia, que es ante todo el compromiso con unos valores: la paz, la justicia, el diálogo, que son esenciales para nuestras instituciones; esos valores son los que están en juego hoy en este debate y en las posiciones que vamos a mantener cada uno de nosotros. Yo he venido hoy aquí para defender estos valores. Hoy estamos aquí para hablar de paz y de justicia, también de seguridad y de esperanza; porque la seguridad de Israel está entrelazada con la esperanza del pueblo palestino, y ese horizonte de esperanza es el Estado palestino. (Aplausos).

El pasado 7 de octubre, amanecimos sobrecogidos por el horror del ataque terrorista de Hamás contra Israel, el peor atentado terrorista de la historia de ese país. Causó la muerte de más de 2200 personas y cientos de rehenes, que incluían niños, niñas y personas mayores en delicado estado de salud. Un ataque terrorista atroz, que ha dejado una herida profunda en la sociedad israelí y que España —‌un país que ha sufrido la lacra del terrorismo— comprende perfectamente bien. Desde ese mismo día, desde el día 7 de octubre, el Gobierno y yo mismo, como ministro de Asuntos Exteriores, hemos seguido una línea clara y constante en un contexto que —a nadie se le escapa— es complejo, de los más complejos en política exterior. En primer lugar, hemos condenado de manera firme y tajante, desde el minuto uno, el ataque de una organización terrorista como Hamás. Hemos condenado con total rotundidad los ataques públicamente ante nuestros socios europeos, ante nuestros socios de la Liga Árabe, ante la Organización para la Cooperación Islámica y ante los socios de la Unión para el Mediterráneo hace pocos días en Barcelona. En todo momento y en todo lugar, nuestra condena al terrorismo ha sido el primer elemento de todas nuestras declaraciones. Así se lo he trasladado a mi colega israelí, Eli Cohen; y también se lo trasladó el presidente del Gobierno al presidente y al primer ministro israelíes durante su viaje a Israel, y a toda la sociedad israelí, cuyo dolor compartió en uno de los kibutz que fue víctima de ese ataque terrorista de Hamás. Hoy quiero reiterar aquí una vez más, en sede parlamentaria, la más rotunda condena al ataque terrorista de Hamás contra Israel. (Aplausos).

Junto a esa condena, hemos… (Una señora y un señor invitados en la tribuna pública se levantan. Él despliega una bandera de Palestina y ambos gritan consignas en favor de ese territorio: ¡Viva Palestina…! ¡El pueblo palestino no es terrorista! ¡Viva el pueblo palestino! ¡Viva la lucha por los palestinos! ¡Viva la libertad, abajo el sionismo! ¡Cuarenta años de fascismo y aún sigo aguantando!).

Presidencia. Por favor, ruego salgan de la sala. En la tribuna no se pueden exhibir ningún tipo de banderas; por favor, ruego que salgan de la sala. (Los servicios de la Cámara proceden al desalojo de la tribuna de invitados). Un momento, señor ministro, enseguida continuamos. (Pausa).

José Manuel Albares Bueno

GobiernoMinistro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.Página 4Vídeo

Sí, sí. No pasa nada.

Presidencia. Muchas gracias, señor ministro. Cuando quiera, puede continuar.

José Manuel Albares Bueno

GobiernoMinistro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.Página 4

Junto a esa condena, hemos exigido activamente la liberación inmediata e incondicional de todos los rehenes. Yo mismo me he reunido con sus familiares y con la embajadora de Israel para reiterarles nuestra solidaridad; y he pedido personalmente a todas las partes: organizaciones, dirigentes e instituciones que pueden tener influencia sobre Hamás, que actúen en favor de la liberación de todos los rehenes. Desde esa posición activa, celebramos el acuerdo que ha permitido la liberación de varios grupos de rehenes, y agradecemos el importante papel que están desempeñando Qatar, Egipto y Estados Unidos. Es un compromiso que mantendremos hasta que el último rehén sea liberado. Recojo el sentir de la sociedad española, y seguro que de toda la Cámara, al expresar nuestra solidaridad hacia todas las víctimas israelíes, víctimas entre las que se encuentran dos españoles: Maya e Iván, que permanecerán para siempre en nuestra memoria, y a cuyas familias y amigos, con los que he estado en contacto, quiero reiterar nuestras condolencias y nuestro afecto. (Aplausos).

Señorías, Hamás es una organización terrorista que no representa al pueblo palestino; no podemos confundirlos, nadie en esta Cámara debe intentar confundirlos. Como tampoco hay que confundir a esa organización con la Autoridad Nacional Palestina, que ostenta la legítima representación del pueblo palestino y es nuestro socio para la paz. Hamás ha demostrado que solo es capaz de crear dolor y sufrimiento. Ningún tipo de futuro, ningún tipo de esperanza pueden crearse sobre el terror y el sufrimiento de tantas personas inocentes. Reconocemos el derecho de Israel a defenderse de este ataque terrorista. También decimos que ese derecho debe respetar los límites del derecho internacional y del derecho internacional humanitario que protegen a la población civil palestina, y en favor de cuya protección hablaremos siempre.

Tenemos la obligación de luchar contra el terrorismo, por supuesto, y ahí van a encontrar siempre al Gobierno de España. Las víctimas inocentes del 7 de octubre y las víctimas inocentes palestinas son todas ellas igualmente insoportables. Son insoportables las más de 1200 víctimas israelíes del atentado terrorista, son insoportables las miles y miles de víctimas civiles palestinas, los habitantes de Gaza desplazados, el gran número de hogares e infraestructuras esenciales destruidos y dañados. No podemos permitir que continúe el horror para los niños y las niñas, para las familias civiles palestinas, que solo desean vivir en paz. Esa espiral de violencia debe romperse. Los civiles palestinos deben tener sus servicios básicos garantizados: el agua, la comida, la electricidad, las medicinas, el combustible. Es una obligación humanitaria; es una obligación moral; ante todo, es una obligación democrática. Y vamos a seguir exigiendo, tanto tiempo como haga falta, que se garantice la entrada de suministros básicos y de toda la ayuda humanitaria en Gaza. La ayuda humanitaria debe poder llegar de forma suficiente, de forma regular, de forma continuada; y debe hacerlo sin ningún obstáculo, llegando a toda la población civil palestina de Gaza. Hoy por hoy, solo pueden hacerlo las agencias de Naciones Unidas y de la Media Luna Roja; por eso, deben garantizarse las condiciones de su seguridad, para que así sea.

El derecho internacional humanitario, señorías, exige que en todo momento se distinga entre objetivos terroristas y población civil. La población civil de Gaza, los hospitales, los colegios, los lugares de culto, las sedes de Naciones Unidas, tienen que estar protegidos bajo cualquier circunstancia. España pide garantizar la protección de toda la población civil en Gaza; España pide la liberación de todos los rehenes; España pide un alto el fuego humanitario, como se ha logrado en estos últimos días, pero que sea duradero.

Tenemos también un firme compromiso con la llegada de ayuda humanitaria a la población civil palestina, que se materializa con hechos: fuimos el primer país que alzó la voz para decir que la cooperación europea con Palestina no podía suspenderse, al contrario, tenía que aumentarse, como se está haciendo. Así lo hemos hecho nosotros también, España, bilateralmente: desde el inicio de la crisis, hemos aumentado en 26 millones de euros la ayuda a Palestina, incluida la cooperación al desarrollo y la ayuda humanitaria para dar respuesta a esta emergencia en Gaza. Hoy mismo, el Consejo de Ministros ha aprobado una partida de 25 millones de euros, alcanzando casi los 50 millones de euros de ayuda a Palestina; y la acción humanitaria española de la AECID ha enviado más de diez toneladas de material sanitario a Egipto para la atención de heridos evacuados desde Gaza, así como a la propia franja, para atender a la población civil. Tenemos un compromiso firme con la agencia de Naciones Unidas para la población refugiada palestina, cuya financiación hemos aumentado en 2023 hasta casi los 20 millones de euros. Y traslado mis condolencias —‌que todos compartimos— a la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, que, desde el inicio del conflicto, ha perdido a más de ciento diez trabajadores en Gaza. Quienes ponen en riesgo sus vidas por ayudar a quienes más lo necesitan representan lo mejor de la humanidad. (Aplausos). Nuestros pensamientos y todo nuestro reconocimiento están con ellos, con sus familiares y, por supuesto, con la familia de la cooperación.

Todo esto tuve ocasión de trasladárselo a los embajadores árabes residentes en España, incluyendo el embajador de Palestina y el de la Liga Árabe, en una reunión que mantuve con ellos a los pocos días de los atentados, y muy recientemente a todos mis colegas árabes y mediterráneos en Barcelona, en la ministerial de Unión para el Mediterráneo el pasado 27 de noviembre. Es una línea de actuación coherente con la adopción de la Resolución 2712 de las Naciones Unidas y también con el plan de diez puntos para mejorar la situación humanitaria en Gaza. La tregua humanitaria entre Israel y Gaza que entró en vigor el 24 de noviembre y que se prolongó unos días fue algo que celebramos. Permitió mayor fluidez en la entrada de ayuda. Permitió la liberación de varias decenas de rehenes. Seguimos trabajando con nuestros socios y amigos en el mundo para que vuelva a tener lugar.

Y tengo una especial preocupación por la situación de los cooperantes y de los trabajadores humanitarios en Palestina. El pasado 11 de octubre, me reuní con las ONG españolas que trabajan en Palestina para reconocer su trabajo y para reafirmar mi compromiso y el compromiso del Gobierno, del ministerio que dirijo, de la AECID, con la cooperación con Palestina y con la respuesta humanitaria a esta crisis.

Otra prioridad de nuestra acción, desde el atentado terrorista del 7 de octubre, ha sido la de garantizar la seguridad de nuestros compatriotas en la región. Lo hemos hecho ya muchas veces: en Afganistán, en Ucrania, en Sudán, en Níger; no hemos dejado de trabajar por ello. Fuimos de los primeros países en enviar dos aviones de repatriación para evacuar a los españoles que habían quedado atrapados en Israel por la cancelación de sus vuelos comerciales —‌fueron evacuados en esos vuelos 429 personas, 334 españoles y 95 extranjeros—, además de apoyar la evacuación por tierra o en vuelos de otros países de más de 130 personas. Y en cuanto a los españoles y a los hispanopalestinos que se encontraban en Gaza, el Gobierno de España ha venido haciendo gestiones a todos los niveles, con todos los países que podían ayudar a su situación desde que estalló el conflicto y Gaza quedó incomunicada. Para conseguir su salida, la salida de todos ellos, entre el 13 y el 20 de noviembre, salieron de la franja 174 personas: 94 hispano-palestinos y 80 palestinos familiares de los anteriores. Tanto en nuestras representaciones sobre el terreno como la división de emergencia consular del Ministerio de Asuntos Exteriores han reforzado desde el primer momento sus líneas de atención al público para dar respuesta a las solicitudes de nuestros compatriotas y, como hemos hecho en cualquier escenario de catástrofe humanitaria, no dejar a nadie atrás.

Quiero reiterar hoy aquí mi reconocimiento al papel que han tenido nuestros diplomáticos y nuestros funcionarios públicos tanto del Ministerio de Asuntos Exteriores como del Ministerio de Defensa y, muy especialmente, las embajadas de España en Tel Aviv, en El Cairo y el Consulado General en Jerusalén. Gracias a su impecable trabajo en condiciones muy complejas, hemos podido garantizar la seguridad de cientos de españoles y la tranquilidad de sus familias.

Señorías, España tiene una visión muy clara sobre lo que debe ocurrir tan pronto como callen las armas. La Autoridad Nacional Palestina debe retomar el control efectivo de Gaza. Europa, la comunidad internacional, el mundo árabe, todos debemos unir fuerzas para que la Autoridad Nacional Palestina recupere el legítimo liderazgo en Gaza y garantice la seguridad de su población, la prestación de los servicios básicos, la reconstrucción de Gaza. Toda la comunidad internacional debe estar unida en ello. Debemos apoyar a la Autoridad Palestina para que garantice los servicios básicos, empezando por la salud y la educación, la seguridad, los suministros, para que arranque esa reconstrucción, para promover la libertad y la prosperidad de las palestinas y los palestinos, que tantas décadas llevan anhelando. La consolidación de la presencia de la Autoridad Nacional Palestina en Gaza es la mejor garantía de paz y de estabilidad para nuestros amigos de Palestina, para nuestros amigos de Israel y para todo Oriente Medio. Y en este contexto, el reconocimiento del Estado palestino es una exigencia de justicia, pero también es la mejor garantía para la seguridad y para la paz de Israel y de toda la región; también, señorías, para el Mediterráneo y para Europa, que tan directamente estamos afectados por la situación actual.

No debemos olvidar tampoco la compleja situación en Cisjordania, donde ya antes del 7 de octubre se vivía uno de los años más violentos que se recuerdan. A raíz del terrible atentado terrorista de Hamás, esta violencia se ha extendido y ha aumentado el número de víctimas mortales. También debemos apoyar allí a la Autoridad Nacional Palestina, que ―insisto― es nuestro socio para la paz, y trabajar para poner fin a la política de asentamientos, que violan el derecho internacional y dificultan la solución de dos Estados. La violencia sobre la población civil palestina debe terminar si queremos poner fin al sufrimiento que ahoga la región y construir un futuro de seguridad. Los palestinos necesitan la esperanza de un Estado; Israel necesita garantías de seguridad; los israelíes tienen derecho a esa seguridad.

El impacto del atentado terrorista del 7 de octubre sobre un pueblo como el de Israel, ya marcado por una tragedia histórica de antisemitismo y de genocidio, ha sido muy profundo. En Europa, en España, no les quepa la menor duda, permanecemos vigilantes y firmes ante cualquier brote de antisemitismo y de odio de cualquier tipo hacia cualquier comunidad, y no permitiremos que eso anide ni aflore en nuestras sociedades. Desde el Gobierno, no toleraremos que las comunidades judías vivan con miedo. España no tolera el antisemitismo, y así se lo expresé a los representantes de las asociaciones judías en España el pasado mes de octubre, cuando me reuní con ellos para expresarles nuestra solidaridad y nuestra condena ante el ataque terrorista. La población palestina también ha sido golpeada por una tragedia que se prolonga desde hace demasiado tiempo, demasiadas décadas. Los palestinos necesitan la creación de un Estado viable y conectado entre Gaza y Cisjordania con su capital en Jerusalén Este, en el que por fin puedan vivir en paz y en seguridad. Señorías, trabajamos en la escena internacional por la integración de Israel con sus vecinos árabes, pero también trabajamos por el reconocimiento del Estado palestino, como ya han hecho otros ciento treinta y seis países del mundo, para materializar la solución de dos Estados.

Señorías, tras décadas de sufrimiento, es dolorosamente evidente que la paz no llegará con la violencia. La paz solo llegará de la mano de la seguridad: la de Israel y la de Palestina; y el de la paz debe ser el horizonte al que dediquemos nuestro compromiso y nuestro esfuerzo. Y si la seguridad es condición para la paz, la solución de dos Estados es el camino en el que avanzar hacia el objetivo irrenunciable de un Estado de Israel y un Estado palestino que vivan uno junto al otro en paz y en seguridad. La solución de los dos Estados ha sido desde la Conferencia de Paz de Madrid, en 1991, la fórmula unánimemente propugnada por la comunidad internacional para resolver el conflicto palestino-israelí como base necesaria para una paz global en la región. Después de más de tres décadas de negociaciones y de acuerdos entre las partes y de parámetros internacionalmente reconocidos, esta solución sigue sin materializarse. Es hora de avanzar hacia ella.

Al igual que con la guerra en Ucrania, en la que hemos tenido y tenemos un papel activo apoyando al pueblo y al Gobierno ucraniano en su defensa de la paz, de la soberanía, de su integridad territorial, abogando por la paz y la diplomacia, España trabaja con sus socios amigos y aliados en el mundo con liderazgo internacional para ofrecer soluciones a este desafío. Desde el mismo 7 de octubre, el presidente del Gobierno y yo como ministro de Asuntos Exteriores iniciamos los contactos diplomáticos con nuestros socios europeos e internacionales orientados a la condena del atentado terrorista de Hamás, a la lucha contra el terrorismo, a la prevención de la escalada regional del conflicto, a la defensa de la población civil, del derecho internacional, de los derechos humanos y en favor de la paz a través de la materialización de la solución de dos Estados, para que este horror no vuelva a repetirse, para que sea la última vez y para que Oriente Medio y todos sus pueblos, también el israelí y el palestino, puedan vivir con seguridad, con paz, con prosperidad. Es bueno para España y es bueno para Europa, para nuestra estabilidad y prosperidad también. Lo que ocurre en Oriente Medio repercute en muchos de nuestros vecinos mediterráneos, también dentro de nuestras sociedades, que no deben dividirse, y nadie en esta Cámara debe ayudar a nuestra sociedad a dividirse. Todos los días, sin excepción, trabajamos con nuestros socios y amigos en el mundo, utilizando toda la capacidad de interlocución de España en la escena internacional para acercar posiciones, para actuar en una línea clara de rechazo y de condena a Hamás y a su terrorismo, pero también de respeto a la legalidad internacional, para evitar más víctimas inocentes y para promover el diálogo, la diplomacia, la paz y la estabilidad regional.

Les señalaba hace un momento que España es un país doblemente implicado en esta crisis, como país mediterráneo y como país europeo, y hemos asumido desde el primer momento un papel de liderazgo, como miembro activo y responsable de la comunidad internacional que somos y que aporta siempre soluciones, por muy difícil que sea el conflicto. Fuimos el primer país europeo en oponerse a la cancelación de la cooperación con Palestina y en pedir a la Unión que aumentara su ayuda —c‌ omo ha hecho—, al mismo tiempo que nosotros mismos aumentábamos nuestra cooperación bilateral a través de nuestro socio para la paz, la Autoridad Nacional Palestina, una decisión que siguieron después muchos de nuestros socios europeos e internacionales.

Como Presidencia del Consejo de la Unión, hemos impulsado la reacción de la Unión ante la crisis, promoviendo el apoyo al Alto Representante, activando y presidiendo el dispositivo integrado de respuesta política a la crisis y coordinando la elaboración de un documento conjunto de la Unión Europea sobre cuestiones humanitarias. En todo momento hemos trabajado, y lo continuamos haciendo, para acercar posiciones entre socios europeos y para que la voz de Europa sea fuerte, enarbolando la bandera de la paz. En Naciones Unidas, lideramos el grupo de países europeos que votamos a favor de la resolución de la Asamblea General que planteó la necesidad de una tregua humanitaria inmediata, como hace unos días tuvo lugar. Fuimos los primeros en proponer la celebración en el menor plazo posible de una conferencia de paz en la que participen las partes y toda la comunidad internacional para materializar esa solución de dos Estados. Lo hizo el presidente del Gobierno en la Cumbre del Cairo por la Paz el 21 de octubre, y esa propuesta se trasladó al Consejo Europeo de octubre, en el que todos los jefes de Estado y de Gobierno europeos, todos, adoptaron unas conclusiones sobre Oriente Próximo que endosan esa propuesta española, y la endosan como la mejor manera de dar una perspectiva política a los esfuerzos para estabilizar la situación en Gaza y Cisjordania, en resumen, para que vuelva la paz a Oriente Medio.

En noviembre, la Cumbre extraordinaria de la Liga de Estados Árabes y de la Organización de la Cooperación Islámica apoyó específicamente la propuesta española de organizar una conferencia internacional de paz para materializar la solución de dos Estados. Más recientemente, el 27 de noviembre, en Barcelona, se ha celebrado la reunión de Unión por el Mediterráneo, una cita que este año ha tenido una importancia especial por estar monográficamente dedicada a esta crisis entre Israel y Palestina y porque ha tenido la mayor participación a nivel ministerial de su historia. En este foro, donde los ministros de Asuntos Exteriores europeos y mediterráneos hemos mantenido un diálogo franco y profundo con el que hemos logrado entender mejor nuestros respectivos puntos de vista y acercar posiciones, las conclusiones también han reflejado un acuerdo de todos los participantes sobre la propuesta española de celebrar una conferencia de paz tan pronto como sea posible para aplicar y materializar la solución de dos Estados. En los márgenes de esa reunión en Barcelona, mantuve conversaciones constructivas con mis colegas de Palestina, de Egipto, de Jordania, de Arabia Saudí y de Turquía, con el secretario general de la Liga Árabe y con miembros del comité ministerial conjunto de la Liga Árabe y la Organización de Cooperación Islámica sobre la situación en Gaza. Todos me trasladaron su reconocimiento a la posición del Gobierno de España. Después del Foro de la Unión por el Mediterráneo en Barcelona, somos ya ochenta y ocho países en el mundo los que convergemos en una serie de puntos: hay que poner fin a esta crisis, hay que estabilizar y reconstruir la franja bajo la legítima autoridad de la Autoridad Nacional Palestina y, sobre todo, tenemos que articular juntos una perspectiva creíble de paz para Israel y Palestina, entre Israel y Palestina que solo puede basarse en la materialización de los dos Estados. (Aplausos).

Pero este conflicto puede desestabilizar más allá. Por eso debemos estar muy atentos a la situación del Líbano, un país fragilizado, con cuyo ministro de Exteriores me reuní el pasado 27 de noviembre para mostrarle el apoyo de España a su estabilidad, a la que tan directamente contribuimos en la misión de paz de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en el Líbano, FINUL, que está actualmente bajo el mando del general español Aroldo Lázaro. La FINUL es un pilar fundamental de la seguridad para toda la región, es nuestro principal despliegue en las misiones de Naciones Unidas en el exterior. Quiero recordar a los quince miembros de las Fuerzas Armadas españolas caídos en el sur del Líbano desde que participamos en esa misión garantizando la seguridad de la población civil libanesa y quiero reconocer el trabajo incansable del general Lázaro y de todo el contingente español para prevenir una escalada y dar estabilidad a la región.

Señorías, creo que todos estamos de acuerdo en que debemos luchar contra el terrorismo, defender el diálogo y la paz y trabajar por la paz, la estabilidad y la prosperidad de la región que tanto afectan a nuestra propia estabilidad y a nuestra propia prosperidad, la de España y la de Europa. Esa paz y esa estabilidad solo llegarán cuando se materialice la solución de dos Estados, cuando Israel y Palestina puedan coexistir en paz y en seguridad. Israel es para España un país amigo, con quien mantenemos estrechas relaciones bilaterales. España apoya al pueblo israelí, trabajando por la paz en la región. El pueblo palestino es un pueblo amigo, y le apoyamos en su aspiración nacional de establecer por fin un Estado propio.

Señorías, el Gobierno de España enarbola bien alto la bandera de la paz. Las actuaciones del Gobierno son coherentes con la condena más rotunda del terrorismo; con la defensa del derecho internacional y del derecho internacional humanitario; con la protección de las poblaciones civiles —‌en estos momentos, muy especialmente, con la población civil palestina en Gaza—, y con la perspectiva de una solución política consistente en el establecimiento de dos Estados, palestino e israelí, coexistiendo en paz y seguridad. Son acciones que responden a un sentimiento y a unas convicciones humanitarias que, estoy convencido, recogen el sentir unánime de la sociedad española. Por todo ello, es un objetivo en el que debemos colaborar todos y que, por supuesto, supera y trasciende las diferencias partidistas y políticas. Lo que los españoles esperan de nosotros es que estemos unidos en torno a la paz, en torno al derecho internacional y en torno a la protección de los civiles sin distinguir partidos o ideologías políticas, porque no se trata de una cuestión de ideologías, se trata de una cuestión de pura humanidad.

No más muertes de palestinos y palestinas inocentes. No más muertes de israelíes inocentes. No más niños y niñas israelíes y palestinos, palestinos e israelíes, muertos por un odio que ni siquiera alcanzan a comprender. Nunca más. Los palestinos necesitan un horizonte de paz y de esperanza, y esa esperanza es un Estado propio. Israel necesita garantías de seguridad. Ambos necesitan la paz. Señorías, trabajemos juntos por ello. Esa es la propuesta que traigo hoy a esta Cámara.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor ministro. A continuación, intervendrán los representantes de los diferentes grupos parlamentarios. En primer lugar, por el Grupo Popular, tiene la palabra el señor González Pons, por un tiempo de diez minutos.

Esteban González Pons

PPDiputado.Página 9Vídeo

Señor ministro, ha estado usted bonito, intentando poner lugares comunes a la improvisación política, pero reconozca que en algo habrá tenido que ser muy torpe el Gobierno, al menos desde el punto de vista diplomático, para que Hamás agradezca las palabras del presidente por su postura clara y audaz, según los terroristas, y públicamente pida ayuda a su coalición, al tiempo que la embajadora de Israel, representante de una democracia amiga, es llamada a consultas a su capital y hoy no está aquí.

El presidente Sánchez se afana en que la política internacional dé continuidad a su política nacional, cuando en el mundo contemporáneo las cosas suceden al revés: las políticas nacionales son consecuencia de las buenas políticas internacionales. Su Gobierno —‌déjeme que lo diga— trivializa la política exterior, dando bandazos con declaraciones oportunistas, y ese postureo se paga con descrédito de la economía interior, irrelevancia política en los foros multilaterales y desprotección. La política exterior de este Gobierno es opinadora, sesgada y resulta banal. La política exterior española hoy no es de Estado por voluntad del propio Gobierno español y contra el interés de España (aplausos), como todo últimamente.

Su balance, señor ministro, es imbatible. Además de este conflicto con Israel, Marruecos retiró a su embajadora y tardó un año en enviarla de vuelta. Argelia hizo lo mismo y tardó diecinueve meses. El presidente electo de Argentina todavía está esperando ser felicitado, justo cuando la Unión Europea hace un esfuerzo gigantesco para lograr un acuerdo con Mercosur, y la mayoría de los socios del Gobierno —‌algunos desde dentro del Gobierno— están contra la OTAN y prefieren que Ucrania no se defienda de Putin. Hasta hace nada ustedes espiaban a los independentistas y eran espiados por Marruecos; ahora ustedes no espían nadie y a ustedes les espían los Estados Unidos. Ni sus aliados se fían de lo que traman.

En Televisión Española el presidente Sánchez dijo que durante su reunión con Netanyahu tuvo que visionar veinte minutos de imágenes de atentados y crímenes de Hamás, y las calificó como una anécdota. Yo también vi ese vídeo desgarrador, aunque al apagarse la pantalla la única palabra que no me vino al pensamiento fue anécdota. (Aplausos). La mayor matanza de judíos en un solo día desde la Shoá se puede calificar de muchas formas, pero jamás, con un mínimo de sensibilidad, relacionarla con una anécdota. En la bestial masacre, los terroristas de Hamás ejecutaron, torturaron, violaron, descuartizaron y secuestraron a decenas de mujeres, mujeres embarazadas y niñas. Utilizaron la violación como arma de guerra. En esas terribles imágenes, también grabadas por los propios asesinos, incluso se les escucha leer en las notas que llevan cómo decir en hebreo «bájate los pantalones que te voy a violar». Entre los brutalmente asesinados ese día se encuentran los españoles Maya Villalobo, de diecinueve años, e Iván Illarramendi, de cuarenta y seis. Iván fue quemado vivo junto a su esposa, Dafna. Yo hoy quiero recordarlos. (Aplausos). Y sí, también he visto a los muertos de Gaza; también a las niñas, mujeres, ancianas y hombres inocentes, víctimas entre las víctimas, las más desvalidas, las más pobres, las más indefensas. Viven bajo Hamás y mueren por culpa de Hamás, porque Hamás no es Palestina y mucho menos representa al pueblo de Gaza.

El alma se rompe contemplando tanto dolor, pero no podemos equivocarnos de culpable. Debemos impulsar a Israel, convencer a Israel para que contenga la ira, para que respete la legalidad internacional en su reacción y para que no se rebaje a la altura de su agresor ni caiga en su trampa, sí, pero lo que perseguimos —i‌nsisto—, no nos equivoquemos, es la destrucción de las infraestructuras que Hamás utiliza para atacar Israel, para evitar que el 7 de octubre vuelva a repetirse. (Aplausos). Discutiremos el cómo, reclamaremos que se haga sin causar daño a la población civil, pero no discutiremos sobre el qué. Los terroristas deben ser destruidos. Cuando se pone a Israel y a Hamás en un plano de igualdad se comete una injusticia moral, porque no son enemigos equiparables. Uno es un Estado tan democrático como el nuestro; la otra es una banda asesina que no reconoce el derecho de Israel a existir, que nunca ha renunciado al terrorismo para conseguir sus objetivos políticos y que está en franca rebeldía frente a la Autoridad Nacional Palestina.

Para Israel, para Cisjordania y para el pueblo de Gaza ambicionamos dignidad, reparación y concordia. Sin embargo, para Hamás solo derrota, oprobio y cárcel. Por eso resulta tan estridente que el presidente Sánchez acuse sin pruebas a Israel de matar civiles —‌abro comillas— «indiscriminadamente» —‌cierro comillas—. Acusa a Israel sin pruebas de delitos de lesa humanidad, sin exigir, como mínimo y al mismo tiempo, la disolución inmediata de Hamás y todos —‌digo todos— los esfuerzos internacionales para terminar con su imperio del terror. El presidente fue incluso más allá de la equidistancia entre un Estado democrático y una banda terrorista cuando exigió en Rafah, en el día menos oportuno, un reconocimiento del Estado palestino unilateral y punitivo para Israel; cuando exigió no solo que Israel renuncie a defenderse, sino que, además, Europa reconozca unilateralmente a Palestina como castigo por haberse defendido. Con ello, ignoraba la resolución aprobada por este Parlamento, a propuesta de su grupo parlamentario, en 2014, sobre dicho reconocimiento futuro, condicionado siempre al acuerdo entre las partes, lo que no hizo el primer ministro belga con las resoluciones de su Parlamento. Por cierto, el presidente tampoco debió llamarle a usted para verificar su declaración, ya que en ese viaje no le acompañaba nadie de su departamento.

Señorías, la solución de los dos Estados es la única que aseguraría una paz duradera entre Palestina e Israel y constituye un incentivo para lograr un Israel seguro y una Palestina viable. Por eso ni puede imponerse en un momento de tensión como el presente ni puede utilizarse como censura a una de las partes, salvo que sustituyamos las negociaciones de paz por los prejuicios. Y, por cierto, sí, le agradezco el esfuerzo. No permita nunca que el antisemitismo entre en el Gobierno de España.

Es además una solución muy compleja, que, como mínimo, exige fronteras seguras, quizá con intercambio de territorio respecto a la situación anterior a 1967, desocupación de asentamientos ilegales en Cisjordania, resolver el estatus de Jerusalén y el retorno de los refugiados; una solución que, si no puede imponerse, señor ministro, sin Israel, mucho menos podrá imponerse contra Israel. Pretender imponer el Estado palestino sin que forme parte del acuerdo de paz con Israel en el instante más tenso de la región desde los acuerdos de Oslo o es un desahogo injustificable en la esfera internacional o una huida hacia delante de la política nacional. Proponer el reconocimiento unilateral del Estado palestino, empujando fuera de la mesa a Israel y premiando a Hamás por haber perpetrado un monumental ataque terrorista, resolverá las contradicciones internas de su Gobierno, eso no lo dudo, pero en política exterior no deja de ser una separación del consenso europeo que desafina y banaliza un drama muy complejo.

Si el presidente Sánchez no es protagonista del diálogo internacional —‌que no lo es ni aun ejerciendo de presidente de turno de la Unión Europea—, si nuestros principales aliados han dejado a nuestro presidente fuera de todas las reuniones clave, si todos saben —‌todos lo saben— que en su Gobierno ha incluido a ministros que públicamente no condenaron el salvaje atentado de Hamás, si tras dos desencuentros con la embajadora de Israel este país se ha ausentado de su foro regional Mediterráneo celebrado en España, ¿por qué no trabajar con nuestros socios europeos y de la OTAN, y dejar hacer a los que de verdad son interlocutores de todas las partes? ¿Qué necesidad tiene el presidente de dar codazos para salir en el selfie? ¿Qué necesidad hay de frivolizar con esta tragedia? ¿Para qué tantos lugares comunes si solo hay que seguir a la Unión Europea?

Señorías, como dijo la presidenta Von der Leyen, es ahora —a‌hora— o nunca. En el ahora les esperamos nosotros, con las políticas de Estado españolas, pero también con las políticas de Estado europeas. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor González Pons. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra la señora Rodríguez de Millán Parro.

María José Rodríguez de Millán Parro

VoxDiputada.Página 10Vídeo

Gracias, señora presidenta. Señor ministro, el pasado 7 de octubre fueron asesinadas más de 1200 personas en Israel. Los terroristas de Hamás entraron armados y preparados para matar en un festival, en zonas residenciales y en diferentes lugares del país donde residentes y turistas hacían su vida normal. Entre ellos, como se ha recordado aquí, se encontraban los españoles Iván Illarramendi y Maya Villalobo. Además secuestraron a más de doscientas personas e hirieron a miles de ellas. Aquel día todos salieron de sus casas sin saber que no iban a volver y que la vida de sus familias nunca iba a ser la misma porque un grupo de terroristas, que les odiaban por el mero hecho de existir, llevaban meses planeando su exterminio. Semanas después nos encontramos con que las mismas manos que disparaban esas armas redactaban un comunicado para agradecerles a ustedes, al Gobierno, al Partido Socialista, la posición que habían adoptado en esta masacre, porque ustedes eligieron situarse con los verdugos en lugar de con las víctimas. (Aplausos). Usted ha reiterado su condena a los ataques terroristas, pero tanto no lo habrán hecho. Ha querido situarse por encima del bien y del mal, pero la realidad, la triste realidad, es que las gracias han venido solamente de un lado. Eligieron el lado de quienes asesinaron a cientos de inocentes a sangre fría, aunque bien es cierto que también han sido felicitados y apoyados por Bildu, ese partido que llevaba en sus listas electorales a cuarenta y cuatro terroristas en las pasadas elecciones, con lo cual esto no supone ninguna novedad para ustedes. (Aplausos). Además, si se abrazan con los herederos de quienes asesinaron a nuestros vecinos en Vic, en Lasarte o en Vallecas, ¿por qué no iban a hacerlo con quienes atentan fuera de nuestras fronteras? Entre las víctimas y los asesinos ustedes siempre eligen a los segundos, y entre el bien y el mal ustedes siempre eligen el mal, arrastrando el buen nombre de nuestro país hacia la excepción internacional, el señalamiento y la vergüenza. (Aplausos).

Pocos días después de los ataques, con las familias de las víctimas en vilo por los secuestros y por la incertidumbre, nos encontramos con que su Gobierno, capitaneado por la entonces ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, señalaba que había que romper relaciones diplomáticas con Israel, con el país que había sufrido los atentados y que sigue enterrando a sus compatriotas. Pero no es una postura aislada, es la posición oficial del Gobierno, por mucho que ustedes, les repito, quieran situarse por encima del bien y del mal. Recientemente vimos cómo Sánchez calificaba de anécdota los vídeos grabados por los terroristas, unas imágenes en las que les aseguro que se puede ver con toda claridad y crudeza lo que allí ocurrió. Debe ser que al presidente del Gobierno le parece una anécdota que se asesine a una persona con un azadón, debe parecerle una anécdota que un terrorista entre con una granada de mano y la lance contra dos niños junto a su padre en su propia casa, o que cientos de personas sean asesinadas y violadas en un festival en el que entraron los terroristas con parapente y fusiles, o le debe parecer también muy anecdótico que un agricultor descanse en su kibutz y sea ametrallado mientras se encuentra en su propio sofá. Por cierto, ustedes trabajan contra las mujeres, trabajan contra nosotras, porque cuelgan banderas moradas en edificios oficiales, pero liberan a violadores y reciben el agradecimiento de los grupos terroristas que se han dedicado a violar en masa en Israel. (Aplausos). Señor ministro, yo también vi esas imágenes, y no las vi durante veinte minutos, las vi durante cuarenta y siete, y le puedo asegurar que eso de anecdótico tenía bastante poco. Eso es una masacre planificada contra un pueblo al que quieren exterminar, y ustedes están del lado de los que aprietan el gatillo.

Mire, hay personas que buscan imponer su modo de vida y su cultura, personas que jamás se van a integrar, porque no buscan integrarse y porque desprecian todo lo que tenga que ver con nuestra identidad y con nuestra forma de vida. Numerosos barrios de Europa son testigos de ello, y no me refiero únicamente al goteo incesante de atentados que estamos padeciendo en suelo europeo desde el año 2015. Existe toda una sociedad, una sociedad paralela, que está creciendo y se está desarrollando en nuestras ciudades europeas al margen de nuestra ley y de nuestra forma de vida. (Aplausos). Los primeros perjudicados de todo eso son los vecinos más humildes, los vecinos de los barrios más humildes de las ciudades, que son obligados a convivir con estas personas con las que tienen tan poco en común. Se hacina a las personas recién llegadas en los barrios de la periferia, y parte de ellas dinamitan la convivencia que hasta hace unos pocos años era normal. ¿Y cuál es el resultado de esas políticas? Pues lo estamos viendo estos últimos años, pero muy especialmente en estas últimas semanas, en las que han tenido lugar numerosas manifestaciones de apoyo a Hamás en cada ciudad de Europa. Las imágenes están ahí, son accesibles a todos ustedes, las pueden ver. Eso, señor ministro, tiene muy poco que ver con una anécdota y mucho con la realidad que nos quieren imponer. (Aplausos). Fíjense bien en esas imágenes, fíjense bien en esas movilizaciones, porque es una representación muy viva del lugar al que quieren llevar a Europa. Nuestras calles han cambiado y ya no se parecen a aquellas en las que las puertas de las casas solían estar abiertas. Ustedes han hablado de que hay trescientos lobos solitarios, pero la cifra desmiente su propio relato, porque trescientos ya no son solitarios, son una verdadera manada. (Aplausos). Ustedes, la izquierda de moqueta y pancarta, han creado una pinza con el islamismo más radical porque odian cosas muy similares: la civilización occidental, nuestros valores y las personas que hicieron de nuestras sociedades los sistemas garantistas y libres que eran hasta hace muy poco. Esta deleznable postura que mantienen desde el Ejecutivo compromete el nombre de nuestro país y las relaciones con Israel, un país que ha retirado temporalmente a su embajadora debido a la actitud que han manifestado ante un asunto respecto del que no cabe ponerse de perfil, pero mucho menos cabe ponerse del lado de los asesinos. No es que Sánchez sea rehén de sus socios; ustedes no son rehenes de sus socios, ustedes comparten sus mismas ideas y, por ende, actúan en consecuencia. Si mañana ustedes necesitaran los votos de Hamás para una hipotética investidura, no me cabe la menor duda de que ustedes amnistiarían a los que entraron a masacrar la vida de decenas de inocentes. (Aplausos).

Hablando de votos, el discurso del Partido Popular ha quedado absolutamente deslegitimado, porque ustedes no se lo creen, no se creen lo que están diciendo. Si se lo creyeran, con el PSOE ni a la vuelta de la esquina. No se pactan comisiones ni presidencias con el partido que está dando un golpe de

Estado (aplausos), con los separatistas, que se han abstenido para darle presidencias a los amigos de Hamás, a SUMAR. No se lo creen. Muchos españoles, especialmente sus votantes, no pueden entender esta actitud, a cambio de qué, ¿de un suplemento todos los meses? El rechazo a Sánchez debe manifestarse en los hechos y no en las pancartas ni en los eslóganes cocinados. Ya se lo dijimos: No vale manifestarse los domingos y luego repartirse la tarta en las instituciones. (Aplausos).

Señor ministro, se lo digo como española; ni siquiera como miembro del grupo parlamentario, ni siquiera como portavoz ni como política, se lo digo como española, y creo que habrá muchos españoles que convendrán conmigo: A mí me da mucha vergüenza saber que ustedes nos tienen que representar dentro y fuera de nuestras fronteras, y me da vergüenza saber que el nombre de mi país, de España, está siendo pisoteado por una posición cómplice con quienes han asesinado a niños, a mujeres y a mayores el pasado mes de octubre. Ni nos representan a nosotros ni representan al pueblo español, pero eso ya lo saben, porque se encargan de recordárselo cada vez que ustedes ponen un pie en la calle.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Gracias, señora Rodríguez de Millán. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Santos Maraver por un tiempo de diez minutos.

Agustín Santos Maraver

Grupo SumarDiputado.Página 12Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Quiero empezar dándole las gracias al ministro Albares por la detallada explicación que nos ha dado de la acción del Gobierno, especialmente en estos difíciles días, desde el comienzo de los acontecimientos del 7 de octubre hasta, desgraciadamente, hoy, cuando todavía sigue habiendo bombardeos masivos sobre Gaza y se siguen multiplicando el número de víctimas civiles. Para poder comprender la situación, hay que retrotraerse no al 7 de octubre, sino al 21 de septiembre en Naciones Unidas, cuando el presidente Abás, por segundo año consecutivo, acudió para advertir que la situación estaba siendo explosiva; que Israel, no como país, sino el Gobierno de extrema derecha que gobierna actualmente, estaba rompiendo todo el proceso establecido en los Acuerdos de Oslo; que los asentamientos habían llegado a ocupar ahora mismo el 90 % de la zona C de Cisjordania, y que el peligro era que la fórmula de los dos Estados comenzaba a ser inviable. Y con un grito desesperado pidió ayuda a la comunidad internacional para restablecer ese proceso de paz y para empezar unas negociaciones antes de que se llegase a un punto de no retorno en cuanto a la solución de los dos estados. Hamás respondió a esto como lo hizo, con un ataque feroz, con un ataque terrorista, con un ataque que todavía nos conmueve; no somos capaces de ver los videos —‌yo no fui capaz de verlos hasta el final—, y me asombra que hubiera alguien que estuviera cuarenta y seis minutos, de los veintiún que duraba. En cualquier caso, el tema es que esos ataques de Hamás tenían un objetivo político. Ese objetivo político es el que nosotros tenemos que rechazar, porque va en contra del proceso de paz que está en el centro de todas nuestras preocupaciones. Ese objetivo era romper cualquier tipo de negociación, y era funcional, también, a las políticas de un gobierno de extrema derecha en Israel, cuyo objetivo es la anexión de la zona C de Cisjordania, fundamentalmente, y la expulsión masiva de ciudadanos palestinos, de tal forma que sea inviable un Estado palestino. En 1981, cuando Naciones Unidas estableció la partición de Palestina, que tuvo lugar un año después, se estableció una división del 50 % para las dos comunidades. Ahora mismo, lo que se trata de negociar es escasamente el 20 %. Pero si se produjera una anexión de los asentamientos que están en la zona C, en Cisjordania, no llegaría al 10 %. Los acontecimientos terribles del ataque de Hamás intentaron ser respondidos por la comunidad internacional. Desgraciadamente, por el contexto de guerra general y de crisis geopolítica, desde 7 de octubre hasta el 20 de noviembre no se consiguió una resolución. Hubo tres fracasos importantes. Uno, pidiendo el cese de las hostilidades, un alto el fuego, corredores humanitarios y cuidado para las víctimas. No hubo posibilidad, como vuelvo a decir, hasta la Resolución 72/12, del 15 de noviembre. Unos días antes, la Asamblea General, desesperada después de los fracasos de tres resoluciones del Consejo de Seguridad, aprobó otra. Ese era el bagaje político, ese era el consenso internacional que llevaba en la maleta el presidente Sánchez cuando fue, como presidente de la Unión Europea, a Palestina, a Israel y a Egipto. Eso era lo que teníamos que defender, porque eso es el derecho internacional. Y son resoluciones del Consejo de Seguridad que nos obligan. ¿Cómo se puede decir aquí, cómo se puede decir, señor González Pons, que no estamos obligados por esas resoluciones? Porque, permítame, cuando usted ha señalado… (El señor González Pons mueve la cabeza negativamente). Perdone, son resoluciones del Consejo de Seguridad. Estamos obligados por esas resoluciones del Consejo de Seguridad. Léase, por favor, los manuales de derecho internacional básico. (Aplausos).

La cuestión fundamental es que, cuando usted nos habla de la resolución de 2014, acabe la frase, cuente el resto del párrafo. Lo contó el ministro Margallo. Esa resolución se adoptó así, precisamente, para condicionar la posición del Gobierno israelí con relación al procés catalán. Esa fue la razón por la que se condicionó que no hubiese un reconocimiento del Estado palestino si no había un final del proceso negociador. Pero la posición de Naciones Unidas es otra. La posición de Naciones Unidas, Resoluciones 181, 194, 446, 2334, 1515, 478 y 672, establece claramente el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino desde la Resolución 181, desde 1948. Lo que se objeta es que se está utilizando el derecho internacional y las resoluciones para acusar al Gobierno de no tener una política de Estado, cuando la última experiencia que tuvimos de esa política de Estado fue la guerra de Irak, la búsqueda de armas de destrucción masiva y los atentados del 11-M. (Aplausos). Basta repasar las memorias del que era director del CNI para entender cómo le pidieron camuflar a los autores de los atentados, y hubo un embajador español que, siguiendo las órdenes del Gobierno, presentó una resolución ante el Consejo de Seguridad sabiendo que era falso. Cuando me despidió el secretario general Guterres de mi último puesto como embajador allí, me dijo: No nos volverá a pasar lo de la resolución del 11-M ¿verdad? En fin, esa es la política de Estado.

Permítame defender una política progresista y feminista. (Aplausos). Porque esa política progresista y feminista es la que defiende el derecho a la paz de Israel y Palestina, la que defiende el derecho internacional y la que nos asegura que sea posible encontrar una solución para este conflicto que dura setenta y cinco años, y no es casualidad que el ataque Hamás tuviera lugar en el 50.º Aniversario de la guerra de Yom Kipur. Así que cuando fue el presidente Sánchez y nos representó a todos, creo que con enorme dignidad, llevaba todo un proceso de consenso detrás, de resoluciones de Naciones Unidas, de acuerdo en el Consejo Europeo. Y ahora se nos atribuye, primero, que no haya habido una condena a los atentados de Hamás, unos atentados terroristas horripilantes, y se nos dice que no estamos a favor de ese proceso de paz, de obtener seguridades o de avanzar en el proceso de reconstrucción humanitaria. De lo único que se nos puede acusar, en todo caso, es de haber defendido crear consensos y haberlos esperado durante muchos años. Esos consensos tardan en llegar, porque haya gente empeñada en poner obstáculos en las ruedas, y mucho me temo que hoy, oyendo la intervención del Partido Popular, nos encontremos una vez más con obstáculos en esas ruedas que nos deben llevar al proceso de paz.

Esperamos, por lo tanto, que haya un cambio de postura, que haya una vuelta al espíritu de aquellas resoluciones de 2014 y que se vuelva a aceptar que el derecho internacional y las resoluciones del Consejo de Seguridad son esenciales. Simplemente tienen que ponerse detrás de la evolución de la posición norteamericana, de la posición de Estados Unidos, de la búsqueda de ese derecho humanitario aplicable. La señora Kamala Harris, la vicepresidenta, el secretario de Estado Blinken y el propio presidente Biden han viajado a la zona para advertir, una vez más, que no se pueden cometer crímenes de guerra. ¿Por qué? Porque la guerra de Gaza no es una guerra normal. Aquí tienen el esquema (lo muestra) de las víctimas de todos los conflictos israelíes y palestinos. La última barra es la de este último conflicto, que lleva dos meses y ha producido cinco o seis veces más víctimas que cualquier otro conflicto anterior entre Israel y Palestina.

Esto tiene una explicación, o tiene dos explicaciones básicas, que nos han sido filtradas por el New York Times. La primera es que se trata de un plan premeditado, con el que se busca ir expulsando a la población mediante el desplazamiento de los refugiados hasta una situación en la que 1,8 millones de personas se encuentren en la frontera con Gaza y, por las propias razones humanitarias, salgan fuera de una franja de Gaza en la que se ha destruido el 80 % de los edificios —¡el 80 % de los edificios!—, casi la totalidad de la infraestructura. Ha sido una destrucción sistemática, que obedece, además, a algo que nos han contado también estos días: una nueva aplicación de la inteligencia artificial que permite crear objetivos de destrucción para la aviación israelí, sistemáticamente. En el último conflicto de Gaza hubo cien objetivos diarios de la aviación israelí y ahora mismo se ha pasado de quinientos ―quinientos―, porque también se ha bajado el listón y se consiente que los daños colaterales de víctimas por cada militante de Hamás que se mata puedan ser cinco más. Eso es lo que explica que haya habido quince mil víctimas frente a, solamente, según las autoridades israelíes, la muerte de militantes de Hamás que no llega a veinte mil; y la mitad de esos son niños y la otra mitad son mujeres.

Es una situación escalofriante que nos obliga, por lo tanto, a volver a considerar nuestro compromiso con el derecho humanitario, a apoyar una política de los dos estados, a buscar fórmulas de avanzar en ese proceso de la conferencia de paz, construirla con el reconocimiento de todos los Estados, pero a tomar también posiciones de acuerdo con el derecho internacional que nos permitan abrir esa vía, el reconocimiento del Estado palestino, revisión del comercio de armas, revisión de los acuerdos de asociación de la UE para aplicar las cláusulas de derechos humanos, que están ahí, y apoyo a la Corte Penal Internacional para que investigue los crímenes de Hamás y también los crímenes contra la población civil de Gaza.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR y de algunos miembros presentes del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Santos. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Rufián Romero, por un tiempo de diez minutos.

Gabriel Rufián Romero

ERCDiputado.Página 14Vídeo

Gracias. Avui parlaré en català perquè m’ho demana el meu partit, i parlaré amb el cor perquè m’ho demana el cos. El primer és que quan algú d’esquerres o quan algú defensa l’existència i reconeix el genocidi que existeix cap a o envers Palestina, crec que ens hem de justificar i hem de dir tres coses molt clares. La primera és que cap idea, no hi ha idea, no hi ha causa, no hi ha bandera en la vida o en política que mereixi ser defensada amb violència. Cap. Dos, el terrorisme és menyspreable i condemnable sempre, sempre. El de Hamàs, el dels lobos solitarios d’ultradreta, el d’ETA, el del GAL. Tots els terrorismes són condemnables. I tres, Israel i la seva gent mereix viure en pau i amb seguretat, com qualsevol altre país i com qualsevol altre poble. Fins aquí les obvietats còmodes. A partir d’ara, obvietats una mica més incòmodes. És mentida, és fals que tot aquest conflicte o que aquesta guerra —‌que no és una guerra, és un genocidi, és una ocupació— hagi començat el 7 d’octubre. És fals. És mentida. I vostès ho saben. Es parla d’aquest conflicte, d’aquesta ocupació, d’aquest genocidi, del 7 d’octubre, perquè les víctimes eren d’Israel. Això és així. Primera veritat o obvietat incòmoda. Dos, no és una guerra contra Hamàs, és una neteja ètnica a Palestina per part d’un govern corrupte, ultraliberal, ultradretà i genocida com el govern israelià que governa o que lidera Netanyahu. Tercera obvietat incòmoda, Netanyahu és un criminal de guerra. Ho torno a repetir: Netanyahu és un criminal de guerra, exactament igual que Putin, l’únic que té millor premsa. Aquesta és la diferència. Que per cert, vostès, PP i Vox, crec que van anunciar que li donaran la medalla de Madrid. No? La medalla d’alguna cosa de Madrid. Aquesta medalla es dona el maig. No? L’hi diré en castellà: tengan cuidado con darle esta medalla en mayo a Netanyahu porque igual para esa época está perseguido por la Corte Penal Internacional y lo detengan en Madrid, escoltant Kamala Harris, que és poc sospitosa de ser bolivariana, secessionista, propalestina. Només hi ha una cosa pitjor que convertir un país o un territori en un cementiri, que és convertir un país o un territori en un cementiri de nens. Aquí el representant del Partido Popular amb una llarga carrera política, el senyor González Pons, principalment a Europa, ha dit que ens ho inventàvem, que no hi havia proves que Israel estava matant població civil. És molt greu. De fet, és deleznable el que fa Hamàs, i tant de bo Hamàs desaparegui. El que va passar el 7 d’octubre és absolutament condemnable. És terrorisme. Però el que fa Israel des de fa més de setanta anys és terrorisme d’estat. Que jo crec, i qualsevol persona decent creu, que és infinitament pitjor perquè és un estat i té l’opció d’escollir. Però li poso un exemple. Això —é‌ s la foto més suau que he trobat— és un pare portant la seva filla a un hospital de Gaza. Segurament vostè a mi em podrà ensenyar moltes fotos d’aquestes, segurament, però això ho fa un estat. I quan li dic que he estat molt generós i que és la foto més suau que he trobat és perquè vostè sap que hi ha fotos infinitament pitjors, perquè aquesta nena està viva. Està viva. Però això ho ha provocat un estat, Israel. Aquesta nena és de Hamàs? I potser vostè em dirà: «No, bé, però és que estava —‌jo que sé— a un camp de refugiats on s’amagava gent de Hamàs.» I què? I què? Es pot bombardejar un camp de refugiats encara que estigui amagat el líder de Hamàs? No. Es pot bombardejar un hospital encara que estigui amagat el líder de Hamàs? No. Es pot bombardejar una escola encara que estigui amagat el líder de Hamàs? No, no. I és que és pura humanitat, és pura decència, és pura dignitat. A mi no em preocupen les opinions que compra Israel —‌repeteixo, que compra Israel. A mi em preocupen els silencis que compra Israel.

Gaza és el lloc més poblat del planeta. Gaza són aproximadament 350 quilòmetres quadrats, amb una mica més de 2 milions de persones confinades. Han mort en dos mesos —‌encara no hi hem arribat— 700 000 persones. La meitat, nens. La meitat, nens. Com en diem d’això? Com en podem dir a això? En podem dir guerra? A mi em costa molt qualificar això d’una guerra. En podem dir genocidi? Segurament sí. L’altre dia es va publicar la notícia que Israel havia alliberat no sé quants presos palestins, uns quants menors. I va passar desapercebut. Però és que Israel té nens a presons? La resposta és que sí. Però quin delicte ha comès un nen? Quin delicte?

Alguns de vostès defensaran que la solució és la guerra. Però és que portem sis guerres, sis, sis des de l’any 2008, sis. Què s’ha solucionat? Què s’ha solucionat bombardejant ambulàncies, escoles, hospitals? Els que ho fan i els que ho defensen com vostès només provoquen que hi hagi quaranta Hamàs més. I és bastant probable que l’any 2040 aquí, diputats i diputades, es trobin condemnant un atemptat a Europa d’un salvatge —s‌ í, d’un salvatge— que ara mateix és un nen a un camp de refugiats de Cisjordània. És molt probable. I que l’any 2040 aquí, diputats i diputades, es trobin condemnant l’acte absolutament salvatge d’un salvatge, d’un militar israelià contra un nen palestí que ara mateix és un nen o una nena que té un familiar segrestat per Hamàs.

Així que la solució quina és? Quina és? És demanar-li, com fa, per cert, el ministre Albares a Netanyahu.

Hoy hablaré en catalán, porque me lo pide mi partido, y hablaré también con el corazón porque me lo pide el cuerpo. En primer lugar, cuando alguien de izquierdas o cuando alguien defiende la existencia o reconoce el genocidio que existe hacia Palestina, creo que tenemos que justificarnos y decir tres cosas muy claras. La primera, que no hay ninguna idea, ninguna causa, ninguna bandera en la vida o en la política que merezca ser defendida con violencia, ninguna. Dos. El terrorismo es menospreciable y condenable siempre, siempre, el de Hamás, el de los lobos solitarios de la ultraderecha. Todos los terrorismos son condenables. Tres. Israel y su gente merecen vivir en paz y en seguridad, como cualquier otro país y como cualquier otro pueblo. Hasta aquí las obviedades cómodas.

A partir de ahora, obviedades un poco más incómodas. Es mentira, es falso que todo este conflicto, que esta guerra —‌no es una guerra, es un genocidio, es una ocupación— haya empezado el 7 de octubre. Es falso, es mentira, y ustedes lo saben. Se habla de este conflicto, de esta ocupación, de este genocidio del 7 de octubre porque las víctimas eran de Israel. Esto es así. Primera verdad u obviedad incómoda. Dos. No es una guerra contra Hamás, es una limpieza étnica en Palestina por parte de un Gobierno corrupto, ultraliberal, ultra de derechas y genocida como el poder israelí que gobierna o lidera Netanyahu. Tercera obviedad incómoda. Netanyahu es un criminal de guerra —‌repito: Netanyahu es un criminal de guerra—, exactamente igual que Putin, pero tiene mejor prensa; esta es diferencia. Por cierto, ustedes, PP y VOX, creo que anunciaron que le van a dar la medalla de Madrid, ¿no?, la medalla de algo de Madrid. Esta medalla se da en mayo, ¿verdad? Lo diré en español: Tengan cuidado con darle esta medalla en mayo a Netanyahu, porque igual para esa época está perseguido por la Corte Penal Internacional y lo detienen en Madrid. (Rumores).

Escuchando a Kamala Harris, que es poco sospechosa de ser bolivariana, secesionista o propalestina, solo hay algo peor que convertir un país o un territorio en un cementerio, que es convertir un país o un territorio en un cementerio de niños. Aquí, el representante del Partido Popular, con una larga carrera política, especialmente en Europa, el señor González Pons, ha dicho que nos lo inventábamos, que no había pruebas de que Israel estuviera matando a población civil. Es muy grave, de hecho es deleznable lo que hace Hamás. Ojalá Hamás desaparezca. Lo que pasó el 7 de octubre es absolutamente condenable y es terrorismo, pero lo que hace de Israel desde hace más de setenta años es terrorismo de Estado. Yo creo, y cualquier persona decente cree, que es infinitamente peor, porque es un Estado y tiene la opción de escoger. Voy a dar un ejemplo. (Muestra una fotografía). Mire, esta es la foto más suave que he encontrado, la más leve. Es un padre llevando a su hija a un hospital de Gaza. Seguramente usted a mí me podrá enseñar muchas fotos de estas, pero esto lo hace un Estado. Y cuando digo que he sido muy generoso y que es la foto más suave que he encontrado es porque usted sabe que hay fotos mucho peores, porque esta niña está viva. Pero esto lo ha provocado un Estado, Israel. ¿Esta niña es de Hamás? Tal vez usted me dirá: estaba en un campo de refugiados donde se escondía gente de Hamás. ¿Y qué? ¿Se puede bombardear un campo de refugiados aunque esté escondido el líder de Hamás? No. ¿Se puede bombardear un hospital aunque esté escondido el líder de Hamás? No. ¿Se puede bombardear una escuela aunque esté escondido el líder de Hamás? No. Es que es pura humanidad, pura decencia y dignidad. A mí no me preocupan las opiniones que compra Israel —repito: que compra Israel—, a mí me preocupan los silencios que compra Israel.

Gaza es el lugar más poblado del planeta. Gaza son, aproximadamente, 350 kilómetros cuadrados o un poco más, con dos millones de personas confinadas. En dos meses han muerto —no llegan—seis mil personas, la mitad niños —la mitad niños—. ¿Cómo llamamos a esto? ¿Cómo podemos llamar a esto? ¿Le podemos decir guerra? A mí, la verdad, me cuesta mucho calificar esto de guerra. ¿Le podemos decir genocidio? Seguramente sí. El otro día se publicó la noticia de que Israel había liberado a no sé cuántos presos palestinos, unos cuantos menores, y pasó desapercibido. ¿Israel tiene niños en cárceles? La respuesta es que sí. ¿Pero qué delito ha cometido un niño?

Algunos de ustedes defenderán que la solución es la guerra, pero llevamos seis guerras, seis, desde el año 2008; seis. ¿Y qué se ha resuelto? ¿Qué se ha resuelto bombardeando ambulancias, escuelas, hospitales? Los que lo hacen y los que los defienden, como ustedes, solo provocan que haya cuarenta Hamás más. Es bastante probable que en el año 2040 aquí diputados y diputadas se encuentren condenando un atentado en Europa de un salvaje, sí, que hoy es un niño en un campo de refugiados de Cisjordania: es muy probable, Y que el año 2040 aquí diputados y diputadas se encuentren condenando el acto salvaje de un militar israelí contra un niño palestino que hoy, ahora mismo, es un niño o una niña que tiene a un familiar secuestrado por Hamás. Así que, ¿la solución cuál es? ¿Cuál es? ¿Es pedirle, como hace, por cierto, el ministro Albares a Netanyahu, que mate mejor?

Yo no voy a pedir aquí a Netanyahu que mate mejor. Yo voy a pedir a la Corte Internacional que le persiga como el criminal de guerra que es, para que no muera en su cama como ha muerto hace dos días Kissinger, que es otro criminal de guerra. (Un señor diputado: ¡Hala!). Y nada de lo que estoy diciendo aquí es opinable, es una opinión; es pura información. No en mi nombre. Y está muy bien eso de salir aquí y decir: muy mal Israel. Estará muy bien, señor Albares, dejar de comprar armamento a Israel, tal y como ha publicado El Salto.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias, señor Rufián. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya tiene la palabra la señora Madrenas i Mir, por un tiempo de diez minutos.

Marta Madrenas i Mir

JuntsDiputada.Página 16Vídeo

Moltes gràcies, presidenta. Molt bona tarda, vicepresidenta, senyora vicepresidenta, senyor ministre, senyories. El 7 d’octubre de 2023 l’organització terrorista Hamàs va executar un atac massiu contra objectius civils i militars a Israel que va provocar un gran, enorme, nombre de víctimes mortals i ferits. D’aleshores ençà, la comunitat internacional ha girat la mirada cap a l’Orient Mitjà i la diplomàcia en global ha reaccionat davant d’aquesta nova involució del conflicte israelopalestí. I també ho ha fet el Govern espanyol. Tots sabem que el comandament de la política exterior en circumstàncies no bèl·liques és sempre molt complex. Vostè s’hi ha referit, senyor ministre. Però quan es tracta d’abordar una situació de guerra es converteix en un assumpte extremadament crític que necessita d’altes dosis de rigor, intel·ligència, actitud propositiva i, en general, de respecte, discreció i molta, molta prudència. El Govern no ha estat a l’alçada d’aquestes circumstàncies, i això explica el perquè d’aquesta compareixença. En primer lloc, i per estalviar-nos qualsevol tipus d’equívoc, deixin-me especificar quin és el capteniment de Junts per Catalunya respecte a l’actual episodi del conflicte. El vam expressar ben recentment en la declaració de la Junta de Portaveus del Parlament de Catalunya que vàrem bastir i que avui reiterem i mantenim immutable. Junts vam condemnar, i avui ho tornem a fer, aquell atac terrorista i ens solidaritzem amb totes les víctimes que va provocar, també amb totes les persones segrestades i amb les seves famílies. Cal que Hamàs alliberi d’immediat tots els ostatges que encara reté sense condicions. Segon, Junts reconeixem el dret d’Israel a defensar-se d’aquests atacs indiscriminats, sempre i quan actuï dins dels límits que marquen el dret humanitari i els tractats internacionals. I finalment, som favorables a la solució dels dos estats per resoldre pacíficament el conflicte geopolític entre Israel i Palestina, i defensem que cal un acompanyament per assolir un acord de pau sostenible en el temps. Un acord fruit de la negociació que passa per dos estats convivint en pau i en seguretat. Una solució que compta amb el suport de les Nacions Unides i de la majoria de la comunitat internacional. Però efectivament, l’impacte humanitari és dramàtic i cada dia que passa més i més colpidor. Comptem per milers les víctimes civils, tant palestines com israelianes. El dolor i patiment dels familiars de les víctimes i de les dues poblacions en el seu conjunt encara es veuen més incrementats per les pors a nous atacs, nous bombardejos, per la impossibilitat de poder escapar de la zona de guerra, per les extremes dificultats per rebre l’ajuda humanitària tan necessària. L’ús de la força contra la població civil mai és acceptable, i Junts condemnem tots els atacs violents contra la població civil innocent, o que aquesta sigui usada també com a escut humà. I instem que els seus responsables siguin obligats a retre’n comptes d’acord amb les normes del dret internacional humanitari.

I quina ha estat la gestió del Govern espanyol davant d’aquesta greu crisi? L’impacte d’aquest conflicte ha tornat a desestabilitzar —tots ho sabem— intensament l’Orient Mitjà. De fet, també el nostre entorn geopolític. Molts coincidiríem amb alguns analistes que estan apuntant que no seria prudent descartar la possibilitat d’una guerra estesa a tota la regió. I en aquest estat de les coses, senyor ministre, vostè realment pot defensar que el president Sánchez a Israel va treballar amb les eines clàssiques de la diplomàcia? Les seves paraules van afavorir el diàleg o la negociació entre les parts? Va ajudar a minimitzar les repercussions humanitàries cap a la població civil? Va ajudar a avançar en la consecució d’un alto al foc definitiu? O encara més important que tot això, si pot ser: va col·laborar a bastir les bases per tal que tota la comunitat internacional trobi la resposta sobre com afrontar l’endemà d’un imprescindible alto foc definitiu?

Senyor ministre, vostè coneix perfectament la importància de la diplomàcia com a pilar de tota la política exterior, i sap que actuar amb diplomàcia implica fomentar relacions amistoses, minimitzar friccions, aportar solucions, travar confiances. És a dir, fer exactament el contrari del que va fer el president Sánchez en la seva visita a Israel. Senyor ministre, precisament tots que coneixem la seva dilatada experiència professional, sabem que vostè és conscient de l’incendi diplomàtic que va provocar el president Sánchez allà a Israel, s’estigui més o menys d’acord amb les seves manifestacions. És forçat coincidir amb les declaracions del president Sánchez davant del primer ministre d’Israel l’incendi diplomàtic estava servit, incendi que no és cap novetat ni cas aïllat en la política d’exteriors espanyola, perquè el PP no està per donar gaires lliçons tampoc. Recordem només l’Aznar de les Açores o el ridícul amb Perejil. En fi, amb les inoportunes declaracions del president, ningú podria interpretar que l’Estat espanyol aposta pel diàleg ni per una solució negociada. Va aconseguir tot el contrari. I òbviament, no es van fer esperar les reaccions d’Israel cridant l’ambaixador a consultes i especialment renunciant a formar part d’aquest fòrum de la Unió del Mediterrani i a participar a la Cimera per la Pau a l’Orient Mitjà que trobava vostè tan important i que ha destacat.

I és que en termes d’exercici del dret d’autodeterminació dels pobles, aquest Govern sosté una política una mica incoherent o bastant erràtica. Primer, no és la primera vegada que les decisions en política exterior del president provoquen que un país cridi a consultes el seu cap de missió diplomàtica. Ja ho va fer Algèria l’any passat quan Espanya va donar suport al pla autonomista del Regne del Marroc respecte al Sàhara Occidental, obviant totes les resolucions de Nacions Unides que reconeixen el seu dret d’autodeterminació. Segon, ja que s’està considerant, ja que estan considerant reconèixer l’Estat palestí prendrà, ara sí, en consideració el reconeixement de Kosovo? Bona part de la comunitat internacional el reconeix, 22 estats de la Unió Europea ho han fet, i el Govern espanyol té relacions amb Kosovo a través de la Unió Europea. Seran motius suficients per al seu reconeixement o encara no és el moment? Tercer, en quin moment té previst condemnar amb contundència, no amb la boca petita, el drama humanitari al corredor de la Xina Nagorno-Karabaj? On els recordo que hi ha una guerra i s’hi ha practicat una neteja ètnica del poble armeni. O encara no és el moment? Respecten el dret a l’autodeterminació només a temps parcial? El president Sánchez va justificar la seva actuació a Israel en què ara era el moment, i així doncs no ha arribat encara el moment per Nagorno-Karabaj, per Kosovo, per al poble sahrauí? La seva política d’exteriors es decidirà a cops de moments?

Mirin, el que sí era un moment era la cimera, aquesta cimera de Barcelona, per trobar, efectivament, solucions a curt termini que són necessàries, el retorn de tots els ostatges sense condicions, l’alto el foc definitiu, però sobretot era una enorme oportunitat per enfilar solucions a mitjà termini. Perquè cimeres com aquestes són els espais idonis per bastir noves propostes ambicioses, complexes, que depassen la immediatesa i que aborden solucions definitives, en aquest cas possiblement centrades en l’objectiu fixat a la Resolució 242 del Consell de Seguretat de les Nacions Unides de treballar una pau justa i duradora mitjançant la finalització de totes les situacions de bel·ligerància o al·legacions de la seva existència, i respectant i reconeixent la sobirania, la integritat territorial i independència política de tots els estats de la zona i del seu dret a viure en pau dins de fronteres segures i reconegudes. I aquesta oportunitat única també es va malbaratar. Potser és que varen pensar que tampoc era el moment.

I acabo amb una reflexió que va fer el president Puigdemont: «Hi ha víctimes diàries a Ucraïna, al Kurdistan, a l’Àfrica Occidental, però ja no ens indignen tant, perquè en això de les indignacions també hi ha modes. Hi ha dones i nenes que són tractades cada dia com esclaves a l’Afganistan. Hi ha dones castigades, detingudes i assassinades a l’Iran perquè es rebel·len contra el règim teocràtic. De tot això en fèiem eslògans, debats, manifestacions, fins que una guerra en substitueix una altra i ens permetem el luxe indecent d’oblidar les que creiem passades perquè la conversa global ha començat a parlar d’una altra cosa que ens captiva més i que, sobretot, genera més clics. La responsabilitat és de cadascú, i que tothom faci el que cregui que ha de fer. Modestament, no penso contribuir a generar soroll i cridòria. Procuro escoltar els crits i els plors de les víctimes, i soc incapaç de distingir la diferència entre el crit i el dolor d’una víctima palestina d’una víctima israeliana, o kurda, o ucraïnesa, o iraniana. Veig que hi ha molts experts que ho han aconseguit. Felicitats. Segur que poden anar a dormir pensant que són al lloc correcte d’aquest conflicte. El millor moment de la guerra no és l’alto al foc i l’armistici, és quan encara no ha començat. I ja l’hem perdut, aquest moment.» Moltes gràcies.

Muchas gracias, presidenta. Gracias, vicepresidenta, señor ministro, señorías. El 7 de octubre de 2023 la organización terrorista Hamás llevó a cabo un ataque masivo contra objetivos civiles y militares en Israel que provocó un gran número, enorme, de víctimas mortales y heridos. Desde entonces hasta ahora la Comunidad Internacional ha enfilado la mirada hacia Oriente Medio y la diplomacia global ha reaccionado ante esta nueva involución del conflicto palestino-israelí. También lo ha hecho el Gobierno español. Todos sabemos que el mando de la política exterior en circunstancias no bélicas es siempre muy complejo —usted se ha referido a ello, señor ministro—, pero cuando se trata de abordar una situación de guerra se convierte en un asunto extremadamente crítico que requiere de altas dosis de rigor, inteligencia, actitud propositiva y, en general, de respeto, discreción y mucha mucha prudencia. El Gobierno no ha estado a la altura de estas circunstancias y ello explica el porqué de esta comparecencia. En primer lugar y para ahorrarnos cualquier tipo de equívoco, permítame especificar cuál es el posicionamiento de Junts per Catalunya respecto al actual episodio del conflicto. Lo expresamos recientemente en la declaración de la Junta de Portavoces del Parlamento de Cataluña que adoptamos y que hoy reiteramos y mantenemos inmutable. Junts condena —y hoy lo volvemos a hacer— ese ataque terrorista y nos solidarizamos con todas las víctimas que provocó también con todos los rehenes y sus familias. Es preciso que Hamás libere de inmediato todos los rehenes que siguen secuestrados sin condiciones. Segundo, en Junts reconocemos el derecho de Israel a defenderse de estos ataques indiscriminados, siempre y cuando actúe dentro de los límites que marcan el derecho humanitario y los tratados internacionales. Finalmente, somos favorables a la solución de los dos Estados para resolver pacíficamente el conflicto geopolítico entre Israel y Palestina. Defendemos que es preciso un acompañamiento para alcanzar un acuerdo de paz sostenible en el tiempo; un acuerdo que sea fruto de la negociación, que pasa por que los Estados, conviviendo en paz y en seguridad; una solución que cuenta con el apoyo de las Naciones Unidas y de la mayoría de la comunidad internacional. Pero, en efecto, el impacto humanitario es dramático y cada día que pasa es más desgarrador. Se cuentan por miles las víctimas civiles, tanto palestinas como israelíes. El dolor y sufrimiento de los familiares de las víctimas de las dos poblaciones en su conjunto se ven todavía más aumentados por el miedo a nuevos ataques, bombardeos o por la imposibilidad de poder escapar de la zona de guerra y por las extremas dificultades de recibir una ayuda humanitaria tan necesaria. Un uso de la fuerza contra la población civil jamás es aceptable y en Junts condenamos todos los ataques violentos contra la población civil inocente o que esta sea utilizada también como escudo humano e instamos a que sus responsables sean obligados a rendir cuentas de acuerdo con las normas del derecho internacional humanitario. ¿Y cuál ha sido la gestión del Gobierno español ante esta grave crisis? El impacto de este conflicto ha vuelto a desestabilizar intensamente, como sabemos todos, Oriente Medio. De hecho, también en nuestro entorno geopolítico muchos coincidiríamos con algunos analistas que están apuntando que no sería prudente descartar la posibilidad de una guerra extendida a toda la región. En esta situación, en este contexto, señor ministro, ¿usted puede realmente defender que el presidente Sánchez en Israel trabajó con las herramientas clásicas de la diplomacia? ¿Sus palabras favorecieron el diálogo o la negociación entre las partes? ¿Ayudó a minimizar las repercusiones humanitarias para con la población civil? ¿Ayudó a avanzar en la consecución de un alto al fuego definitivo? O todavía más importante que todo esto, si es posible, ¿colaboró, acaso, a establecer las bases para que toda la comunidad internacional encuentre las respuestas sobre cómo afrontar el día siguiente, el mañana de un imprescindible e inmediato alto el fuego definitivo? Señor ministro, usted conoce perfectamente la importancia de la diplomacia como pilar de toda la política exterior, y sabemos que la diplomacia es un pilar para fomentar relaciones internacionales, gestionar la política exterior, tejer confianzas, es decir, lo contrario que hizo el señor Sánchez en la visita a Israel. Conocemos su dilatada experiencia profesional y que es consciente del conflicto diplomático que provocó el señor Sánchez en Israel. Estoy más o menos de acuerdo con sus declaraciones. Se ha esforzado en coincidir con las declaraciones del presidente Sánchez ante el primer ministro en Israel. El incendio estaba servido, y no es un caso aislado en la política exterior. El Partido Popular tampoco puede dar lecciones. Recordemos Perejil, entre otras cosas. Nadie podría interpretar que el Estado español apuesta por el diálogo ni con una solución negociada. Consiguió lo contrario y, evidentemente, no se hicieron esperar las reacciones de Israel llamando a consultas, renunciando a formar parte de ese foro de la Unión por el Mediterráneo y a participar en la cumbre por la paz en Oriente Medio, que era tan importante, que usted mismo ha destacado.

Y es que, en términos de ejercicio del derecho a la autodeterminación de los pueblos, este Gobierno sostiene una política un tanto incoherente o errática. Primero, no es la primera vez que las decisiones en política exterior del presidente provocan que un país llame a consultas a su jefe de misión diplomática. Ya lo hizo en Argelia el año pasado cuando España apoyó al plan autonomista del Reino de Marruecos respecto al Sáhara Occidental, obviando todas las resoluciones de Naciones Unidas que reconocen su derecho de autodeterminación. Segundo, ya que se está considerando reconocer al Estado palestino, ¿va a tomar también en consideración el reconocimiento de Kosovo? Buena parte de la comunidad internacional lo reconoce, veintidós Estados de la Unión Europea lo han hecho y el Gobierno español tiene relaciones con Kosovo a través de la Unión Europea. ¿Serán motivos suficientes para su reconocimiento o tal vez todavía no es el momento? Tercero, ¿en qué momento tiene previsto condenar con contundencia y no con la boca pequeña el drama humanitario en el corredor de Lachín, en Nagorno Karavaj, donde recuerdo que hay una guerra y se ha practicado un genocidio del pueblo armenio o tal vez no sea el momento todavía. ¿Respetan el derecho de autodeterminación solo a tiempo parcial? El presidente Sánchez justificó su actuación en Israel con que ahora era el momento. Así pues, ¿no ha llegado todavía el momento para Nagorno Karabaj, para Kosovo, para el pueblo saharaui? ¿Su política exterior se decidirá a golpe de momentos? Miren, lo que sí realmente era un momento único era la cumbre, esa cumbre de Barcelona para encontrar soluciones a corto plazo que son necesarias: el retorno de rehenes en condiciones, el alto el fuego definitivo. Y, sobre todo, era una gran oportunidad para soluciones a medio plazo, porque cumbres como estas son los espacios idóneos para construir nuevas propuestas ambiciosas, complejas, que van más allá de la inmediatez y abordan soluciones definitivas, en este caso posiblemente centradas en los objetivos fijados en la Resolución 242 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de trabajar en una paz justa, duradera e integradora mediante la finalización de todas las situaciones de beligerancia o alegaciones de su existencia y respetando y reconociendo la soberanía, la integridad territorial e independencia política de todos los Estados de la zona y su derecho a vivir en paz dentro de fronteras seguras y reconocidas. Pero esta oportunidad única también se perdió, se malbarató; tal vez pensaron también que no era el momento.

Y termino con una reflexión que hizo el presidente Puigdemont. Hay víctimas diarias en Ucrania, Kurdistán y África Occidental, pero ya no nos indignan tanto, porque en esto de las indignaciones también hay modas. Hay mujeres y niñas que son tratadas cada día como esclavas en Afganistán, hay mujeres castigadas, detenidas y asesinadas en Irán porque se rebelan contra el régimen teocrático. De todo esto hacíamos eslóganes, debates, manifestaciones hasta que una guerra sustituye a otra y nos permitimos el lujo indecente de olvidar las que creemos pasadas porque la conversación global ha empezado a hablar de otra cosa que nos cautiva más y, sobre todo, genera más clics. La responsabilidad es de cada cual y que cada cual haga lo que crea que debe hacer. Modestamente, no pienso contribuir a generar ruido y griterío. Procuro escuchar los gritos y los llantos de las víctimas y soy incapaz de distinguir la diferencia entre el grito y el dolor de una víctima palestina del de una víctima israelí, kurda, ucraniana o iraní. Veo que hay muchos expertos que lo han logrado: ¡Felicidades! ¡Seguro que pueden acostarse pensando que están en el lugar correcto de ese conflicto! El mejor momento de la guerra no es el alto el fuego; el armisticio es cuando todavía no ha empezado, y ese momento ya lo hemos perdido.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias, señora Madrenas. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria, tiene la palabra el señor Matute García de Jalón por tiempo de diez minutos.

Oskar Matute García de Jalón

EH BilduDiputado.Página 20Vídeo

Presidenta andrea, diputatuok, arratsalde on. Quiero empezar la intervención hablándoles de números, de datos, quizás para que así entendamos la dimensión del problema que estamos enfrentando. Más de 16 000 personas palestinas muertas desde el 7 de octubre, la mayoría de ellas mujeres y niños. Ni me molesto ni les molesto en hablar de los miles de personas palestinas muertas desde la primera intifada de 1988. Hay más de 1 900 000 personas palestinas desplazadas de sus hogares en Gaza, más del 80 % de la población total de la Franja de Gaza; más del 60 % de los hogares destrozados en la Franja de Gaza; todos los hospitales inutilizados; más de 10 000 ataques aéreos o bombardeos contra una población que no dispone de defensa antiaérea alguna; más de 10 000 personas palestinas presas en Israel, y varios miles de ellos en detenciones arbitrarias, sin garantía jurídica ni imputación legal alguna hasta el momento. Son datos reales, frente a relatos interesados. Esto es lo que se esconde con el eufemismo de la legítima defensa, porque es curioso que se apele a la legítima defensa por parte de una fuerza ocupante. Estos, señorías, son los datos de un genocidio.

Errealitate horren aurrean Mertxe Aizpuruak inbestiduran esandakoa berresten dugu gaur hemen. Elkartasun osoa adierazi nahi diogu Palestinako herriari sufritzen ari diren genozidioaren eta apartheid politiken aurrean. Euskal Herria atzo, gaur, eta beti Palestinarekin egongo da. Zuekin gaude eta beti defendatuko dugu Estatu aske izateko duzuen eskubidea. Argiago hitz egingo dut, Palestinan gertatzen ari dena ez delako gerra bat, genozidio bat baizik. Palestinako herritarren aurkako gerra krimenak egiten ari da Israel, nazioarteko komunitatearen konplizitatearekin. Sarraski honekin amaitzeko ordua da.

Y ante esa realidad no podemos sino reafirmar, como hizo nuestra portavoz Mertxe Aizpurua en el debate de investidura, nuestra solidaridad total con la población palestina ante el genocidio y las políticas de apartheid que vienen soportando por parte de la potencia ocupante. Euskal Herria ayer, hoy y siempre con Palestina y su legítimo derecho a ser un Estado libre. Lo diré con aún más claridad: lo que está pasando en Palestina no es una guerra, es un genocidio; se están perpetrando crímenes de guerra contra la población palestina ante una evidente pusilanimidad de la comunidad internacional, y esto tiene que acabar ya.

Hace unas semanas, el actor Juan Diego Botto, en una entrega de premios y para referirse a la situación en Palestina, en Gaza, rescataba de forma acertada una cita de Primo Levi, quien señalaba que, cuando no nos queda nada, nos queda no prestar nuestro consentimiento. Hoy me atrevo a seguir la estela del escritor italiano referido, Primo Levi, quien, por su militancia antifascista y su condición de judío, fue confinado en Auschtwitz hasta 1945 y años más tarde regresó a Auschwitz para recordar el lugar donde conoció el terror. Cuando el Ejército Rojo liberó los campos de concentración, los oficiales nazis trataron de destruir las evidencias: demolieron barracas y quemaron archivos, pero aún quedaban rastros de su inhumanidad, y esos rastros tuvieron su importancia porque sirvieron para que el mundo tomara conciencia antifascista y repudiara toda una maquinaria de odio y destrucción basada en el racismo y delirios supremacistas.

Hoy los palestinos no tienen adónde ir porque ningún lugar ha sido nunca seguro en toda la Franja de Gaza. Pero tampoco Cisjordania vive en paz, porque la guerra de Netanyahu no se libra contra Hamás, por muy repudiable y despreciable que nos pueda parecer su acción del 7 de octubre, sino contra todo un pueblo, el pueblo palestino, que solo desea vivir en paz y libertad. Pero es que los palestinos por no tener no tienen siquiera un lugar al que regresar, porque el ejército de Israel no tiene otro plan que dejar todo un campo de ruinas para que no quede memoria del pueblo palestino.

Ese es el plan de toda empresa colonial, el sueño de empezar desde cero sobre los cuerpos inertes de dos millones de seres humanos. Pero esta vez, Internet mediante, asistimos a un genocidio televisado, retransmitido a los ojos del mundo, y no hay manera de no verlo, por mucho que apretemos los ojos o los viremos hacia otro lado; no hay manera de no verlo, incluso después de que el ejército israelí haya asesinado, sin contemplaciones, a los testigos de la matanza, a los que nos ayudan a ver lo que está pasando allí, con un saldo, por lo menos, de cincuenta y siete periodistas muertos. Para entender la magnitud de esta cifra, en este hemiciclo hay del orden de trescientos periodistas acreditados: sería como si el 20 % de esos periodistas dejaran de serlo de la manera más abrupta y dura que se les pueda ocurrir. Cuánta razón llevan quienes describen dicha profesión, la del periodismo, como una profesión de alto riesgo para el poder y el autoritarismo. Y cómo no recordar cuando hablamos de periodistas y de la represión que sufren a nuestro compatriota Pablo González, encarcelado en Polonia no se sabe muy bien por qué. Hace escasos días la periodista Olga Rodríguez entrevistaba a la profesora israelí Nurit Peled, quien decía que Israel ha fomentado una cultura racista que deshumaniza a los palestinos. Peled, por cierto, fue sancionada por su universidad después de comparar la resistencia palestina con la resistencia argelina. La acusan, cómo no, de defender el terrorismo, a pesar de que ella misma perdió a su hija en un atentado reivindicado por Hamás.

Toda aquella persona —y yo creo que nos va quedando claro— que alza la voz ante el genocidio y el apartheid que sufre el pueblo palestino es inmediatamente criminalizada, y ahora le ha tocado al presidente Sánchez. Al presidente Sánchez el Gobierno ultraderechista liderado por el Likud —y conviene no olvidar esto— lo acusa también ahora de defender al terrorismo. Como ven, la extrema derecha israelí, igual que la extrema derecha española, tiene muchos altavoces, sí, pero muy poca imaginación, y repiten allí contra el presidente del Gobierno lo mismo que repiten aquí contra nosotros y nosotras. Aquí, por supuesto, no faltará quien nos acuse de antisemitas bajo cualquiera pretexto, igual que acusan de antisemitas a los miles de judíos que se manifiestan contra la invasión de Gaza y la ocupación y a aquellos judíos que reclaman un alto el fuego. Son, en definitiva, los que nunca dejarán que la realidad les estropee la propaganda, porque de eso estamos hablando, de una propaganda al más puro estilo de Joseph Goebbels.

Pero sigamos mostrando la realidad. El otro día el alcalde de Madrid, el señor Almeida, decía que Hamás son los nuevos mejores amigos de Sánchez. Está ocurrente el alcalde de Madrid: cuando no habla de fruta, habla de huevos, y esta vez le tocó hablar de los ‘más mejores’ amigos, en este caso de Hamás para con Sánchez. Pero lo dijo el alcalde de Madrid, el señor Almeida, el mismo que concedió la medalla de honor de la ciudad a Israel, a propuesta de VOX, en pleno genocidio. Y para quien tenga memoria, otro dato: baste recordar que en 2006 Alberto Ruiz-Gallardón —‌creo que también del Partido Popular— concedió a Vladimir Putin las Llaves de la Ciudad y unos años después tuvo que retirárselas porque se dio cuenta de que quizás no había cogido al mejor amigo para otorgárselas. ¡Están algunos como para hablar de nuevos mejores amigos!

Hace ya algunos años el historiador Eric Hobsbawm citaba unas palabras de Primo Levi, y vuelvo nuevamente a él. Decía: «Nosotros, los que sobrevivimos a los campos, no somos testigos verdaderos; los que estuvieron y vieron el rostro de la gorgona no regresaron o regresaron sin palabras». Hoy el mundo se queda sin palabras para defender a todos esos palestinos que no regresarán nunca de ese agujero de devastación en el que las armas israelíes han convertido Gaza. Podría parecer un conflicto que, si bien no es nuevo, porque todos podemos acordarnos de 1948, sí puede resultar lejano para alguna gente, pero su crueldad nos interpela. Por eso, señor ministro, señor Albares, les pedimos que actúen con más celeridad. No restamos valor a alguno de los pasos que se han dado, no restamos valor al reconocimiento del Estado palestino, pero queremos hechos. No restamos valor a la apelación directa a que se respete el derecho internacional, pero queremos que se efectúe de una vez. No restamos valor a lo que puedan hacer en Europa, pero háganlo.

Berehala esku hartzeko eta Europako Batasuneko presidentetza aprobetxatzeko eskatzen dizugu, genozidioa gelditzeko gaitasun diplomatiko, politiko eta ekonomiko guztiak erabiltzeko ordua da. Hori da bidea. Ez da nahikoa errespetua eskatzea inpune sentitzen denari eta Nazio Batuen Erakundeko eskaerak betetzen ez dituenari. Horregatik, Euskal Herria Bilduk bat egiten du Amnistía Internacional erakundeak helarazi digun gomendioarekin.

Les pedimos que, ostentando aún la Presidencia de la Unión Europea, utilicen toda su capacidad diplomática, política y económica para frenar este genocidio. Ese es el camino. No es suficiente con hacer llamamientos al respeto humanitario a quien se sabe impune y no atiende a las resoluciones de organismos como la ONU desde hace décadas. Por eso desde EH-Bildu nos sumamos a las recomendaciones que desde Amnistía Internacional se nos hacen llegar.

Son iniciativas que se sustancian en seis puntos: en el alto el fuego inmediato y duradero, la liberación de rehenes y presos palestinos detenidos arbitrariamente, el respeto al derecho internacional humanitario y acceso a la ayuda humanitaria sin trabas en Gaza, la suspensión de las exportaciones por parte del Estado español de todas las armas y la tecnología para uso y empleo militar por parte del Estado israelí, el apoyo al papel pretérito, presente y futuro del Tribunal Penal Internacional y ahondar en las causas y raíces profundas del conflicto —q‌ ue lleva existiendo desde hace décadas, y no nació el 7 de octubre— que vienen sufriendo los palestinos también en forma de apartheid desde hace décadas.

En definitiva, pedimos más implicación y más acciones, medidas de presión diplomática, política y económica para torcer el brazo de quien está perpetrando un genocidio a los ojos del mundo, contundencia para oponerse a la barbarie, más determinación para reconocer ya la existencia del Estado palestino y hacer que en el seno de la Unión Europea se promueva por todos sus Estados miembros dicho reconocimiento. Solo así se pueden establecer las bases y los cimientos de una paz justa y duradera, que el pueblo palestino ansía y desea desde hace muchas décadas.

Gora Palestina askatuta.

¡Viva Palestina libre! (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Matute. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), tiene la palabra el señor Legarda Uriarte por un tiempo de diez minutos.

Mikel (GV (EAJ-PNV)) Legarda Uriarte

PNVDiputado.Página 22Vídeo

Gracias, presidenta. Arratsalde on, jaun-andreok. Escribía Lluís Bassets en estos días que lo primero que se constata en este conflicto histórico es la creciente deshumanización del adversario, al que se le ve respectivamente como «alimañas que solo merecen su erradicación lo antes posible». Así, por un lado, se justifica o celebra la matanza de Hamás y, por el otro, de algún modo se identifican los palestinos con Hamás por la percibida protección e identificación que les brindan, lo que relativiza en su respuesta militar los principios del derecho internacional humanitario de proporcionalidad, distinción, precaución e interdicción, de privar de ayuda a la población civil y poner en riesgo a los actores humanitarios, frente al de responsabilidad de Hamás tanto por sus crímenes como por usar escudos humanos e infraestructuras civiles y sanitarias. Y a quien discute o cuestiona estas posturas maniqueas es tratado por unos como cómplices del terrorismo y de un antisemitismo eterno y por otros, como cómplices de un colonialismo opresor, con distintas varas de medir en función del lugar y población respecto a valores universales. Todos reclaman un apoyo incondicional. El ‘sí, pero’ al Gobierno de Israel no les satisface e incluso les irrita, mientras que algunos otros del llamado Sur Global no quieren que se les hable desde Occidente de derechos humanos vulnerados por Hamás, cuando consideran que para Occidente la vida de un palestino no tiene igual consideración que la acción israelí. Es un conflicto que, por otra parte, como ya se ha dicho, tiene reflejo de manera decisiva en las sociedades políticas y europeas tanto respecto al problema de fondo palestino-israelí, que impide discernir que no solo tiene responsabilidad la otra parte, como respecto a este último estallido, que hace extrañas alianzas —‌tenemos que decirlo— entre posiciones del llamado progresismo global con fuerzas reaccionarias de Oriente Próximo, y lo mismo cabe decir respecto a posiciones acríticas al uso de una fuerza sin contención alguna. Se ha escrito también con acierto que nos encontramos en un debate en el terreno de las emociones que se inflama con cuestiones de fondo irresueltas. Por ello consideramos que lo que procede de manera inmediata es el apaciguamiento, desde lo menos a lo más, desde lo que más nos interpela de modo flagrante hasta el fondo del asunto, y en este sentido de lo inmediato nos interpela —t‌enemos que recordarlo— la masacre de Hamás: 1500 personas asesinadas, 3000 heridas, 240 secuestrados, entre mujeres, niños y ancianos, saqueo de poblaciones y kibutz, asalto a numerosos puestos palestinos, uso de la población e instalaciones civiles humanitarias y sanitarias como escudos humanos. Es un ataque que ha conmocionado a Israel, un ataque que notan que les ha roto algo muy profundo, que notan que puede cambiar profundamente a Israel. Por eso también nos interpela la respuesta israelí, que también conviene detallarla, como ya se ha dicho: la devastación prácticamente de la mitad de la parte norte de la Franja, que parece que se encamina también a la parte sur; el sufrimiento infligido a la población palestina como elemento de disuasión en forma de desplazamientos masivos, que afecta a tres cuartas partes de la población, bloqueando suministros básicos y sanitarios, con castigos colectivos, encarcelamientos militares preventivos, con un número de muertos cercanos a los 16 000 en la primera fase, con más de 6000 niños muertos y 2000 con mutilaciones graves —s‌ e le ha llamado por algún medio, y no creo que con exageración, una guerra contra los niños—. Y nos interpela también la violencia desatada en Cisjordania desde el 7 de octubre en forma de incremento de la ocupación de tierras palestinas, impidiendo su cultivo y recolección por los colonos, con la permisividad de las fuerzas de seguridad israelíes; con más de 200 muertos y más de 3000 encarcelamientos, incluso de menores, y la aplicación de normativa militar, sin juicios, con pruebas reservadas, sin principio de contradicción y defensa.

Por eso, como les decía, señorías, ante este escenario dantesco, creemos que lo urgente es apaciguar la situación para volver a otra tregua, a un apaciguamiento en primer lugar de los modos de hacer la guerra, que ahora se dirige a la zona sur de la Franja. Desde nuestro punto de vista, no es aceptable que por el Gobierno de Israel se aplique ese principio de ningún riesgo para sus tropas junto a la doctrina militar Dahiya, establecida en la guerra del Líbano en 2006 para conflictos asimétricos en zonas urbanas contra adversarios no estatales, que sugiere que es posible crear un periodo futuro de calma si se causan daños desproporcionados en las capacidades militares e infraestructuras civiles de cualquier tipo al considerar a los pueblos y ciudades como bases militares del enemigo desde el que se ataca a su ejército y a Israel, ya que, según esa doctrina, ello tiene efectos disuasorios y, supuestamente, pone a la población civil contra la organización no estatal con base en ese territorio; doctrina Dahiya que creemos que tiene agravamiento en este momento, en el que se desliza la idea que identifica a los palestinos con Hamás por la percepción que les indicaba en Israel de la protección e identificación que les brinda y muy probablemente por el encorajinamiento del Gobierno de Netanyahu para expiar la culpa a la hora de proteger a su población como compromiso sagrado en la sociedad israelí, al ignorar el informe de inteligencia que detallaba los propósitos de Hamás, según información del New York Times. Altos cargos gubernamentales de Estados Unidos ya han advertido a Israel que es imprescindible que actúe conforme a las leyes humanitarias y a las leyes de guerra, no pudiendo repetirse en el sur de la Franja las pérdidas masivas de vidas civiles ni el desplazamiento de la población a la escala de la del norte, y también le ha reclamado el cese de la violencia desatada en Cisjordania, pidiendo rendición de cuentas para quien la acometa.

Por otra parte, se hace preciso erradicar en el otro bando la idea que propugna que todo lo que se les arrebató por la fuerza solo será recuperado por la fuerza, aferrado a su ideología de destrucción de Israel, desde el río hasta el mar, y a la utilización de escudos humanos, como decía, en violación del derecho internacional. Señorías, consideramos que tan ilegítima es la respuesta de Hamás a décadas de ocupación y bloqueo como la del Gobierno israelí en la Franja del modo en que lo está haciendo, sin reparar el equilibrio debido entre las necesidades militares y las humanitarias, e igualmente legítima es la violencia desaforada contra los palestinos en Cisjordania, como reflejo de los hechos de la Franja. Pero qué podemos hacer, señorías, ahora mismo respecto a un conflicto de enorme complejidad, en el que lo que sucede, como se ha escrito, no es un odio nuevo, como quiero recordar que puso de manifiesto el señor Guterres realzando el contexto como algo verdaderamente relevante; contexto en el que cada parte ha ido cambiando su carácter y condición a lo largo del tiempo, imponiéndose condiciones defensivas y autoritarias y una notable ceguera ante el principio de realidad por otros, cuando no se quiso vislumbrar la orilla durante las conversaciones de Camp David y Taba, quizá porque, como sabemos, la paz requiere más valentía que la guerra y solo se intenta cuando todas las otras alternativas no dan el resultado buscado.

Ahora, señorías, hemos de hacer todo lo posible para impedir que un horror siga justificando otro horror, siendo conscientes de las debilidades también de la Unión, que carece de posiciones comunes ante este conflicto. Recuerdo que en la Asamblea General de la ONU, que pedía el alto el fuego en Gaza para una tregua humanitaria, hubo países de la Unión que votaron que sí, otros que no y otros se abstuvieron, y la Unión no es una potencia militar ni geopolítica y no tiene influencia en el entorno israelí. Pero, considerando que la guerra ha de pararse, que no puede mantenerse, sin resolver el conflicto palestino-israelí, y considerando también que es determinante la combinación de la presión internacional, la vasta presencia comercial de la Unión respecto a Israel y la influencia que podamos ejercer sobre nuestros aliados norteamericanos, que son determinantes por su capacidad de condicionar a Israel, que no puede entenderse sin su respaldo militar ni el ejercicio del derecho de veto en Naciones Unidas, en el Consejo de Seguridad, debemos todos juntos presionar para dar otro paso en la buena dirección y volver, como mínimo, a pausas humanitarias para liberar a todos los rehenes, ampliar los corredores, socorrer a la población, permitir el retorno de los desplazados y que cese la violencia; pausas humanitarias —‌y voy finalizando— a fin de evolucionar hacia un alto el fuego asociado a un proceso político, avanzando paso a paso, sin atajos, en un conflicto sumamente complejo, emocional y, materialmente, sin perder de vista el objetivo de una solución negociada basada en la fórmula de otros dos Estados a través de una conferencia internacional de paz y reconstrucción.

Señorías, es conveniente tener en cuenta, como se nos recordaba recientemente, que ante conflictos como el que ahora debatimos no es conveniente caer en partidismos morales, relativizando las crueldades de una parte frente a las de la otra, cuando todas las partes se consideran víctimas en su sufrimiento e incluso nubla el ajeno cuando es el propio autor.

Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Legarda. Por el Grupo Parlamentario Mixto, en primer lugar tiene la palabra el señor Rego Candamil por un tiempo de cinco minutos.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 24Vídeo

Grazas, señora presidenta. Estamos asistindo a un dos masacres máis brutais cometidos nos últimos tempos, coa compracencia cómplice, cando non implicación, da chamada comunidade internacional, quere dicir, os Estados Unidos da América e os seus aliados, incluída a Unión Europea. As imaxes que vemos a diario son revoltantes para calquera persoa que teña un mínimo de humanidade. As cifras, terríbeis. En dous meses, polo menos 16 000 palestinos e palestinas asasinadas, 7500 desaparecidas, 45 000 persoas feridas, preto de 7000 nenos e nenas asasinadas, 60 % de vivendas destruídas e infraestrutura, e os servizos esenciais atacados e colapsados. E di o presidente do Goberno español que ten dúbidas sobre se Israel respecta o dereito internacional: bombardeo intencionado de zonas residenciais, de infraestruturas civís, de hospitais, de escolas, incluídas as da ONU, asasinato de, polo menos, 63 xornalistas e de persoal das Nacións Unidas, desprazamento masivo de poboación civil e ataques aos convois de desprazados, bloqueo de entrada humanitaria. Só non ve quen non quere ver. Nós non temos ningunha dúbida: Israel está a cometer crimes de guerra e crimes de lesa humanidade á vista de todo o mundo. Un verdadeiro xenocidio, un intento claro de limpeza étnica para acabar ocupando toda a Faixa de Gaza como ocupou xa 85 % do territorio de Palestina e como está a ocupar, tamén progresivamente, con asentamentos ilegais, a Cisxordania. E non, contra o que hoxe escoitamos aquí, isto non comezou o pasado día 7 de outubro: comezou hai máis de 100 anos coas migracións, especialmente de Europa, promovidas polo movemento sionista a terras palestinas. Continuou en 1948 coa creación do Estado de Israel que ocupou xa a metade do territorio palestino, forzando o desprazamento de centenas de millares de persoas que viven desde entón como refuxiadas en distintos países nun proceso que non se detivo até hoxe en que Palestina é unha realidade minguante sobre o mapa, mais que resiste con forza, con constancia e con determinación aos intentos de aniquilación definitiva. O que é insoportábel son os 75 anos de ocupación e humillación do pobo palestino. Esta é a realidade que a inmensa maioría dos medios e dos Gobernos occidentais queren ocultar. A realidade da ocupación colonial e do apartheid que sofre a diario o pobo palestino. O feito incontestábel é que se permita a Israel que leva 70 anos burlando todas as resolucións da ONU o que non se permite a ningún outro Estado, especialmente se non é amigo dos Estados Unidos. Porque a chave está precisamente en que a entidade sionista é o principal axente, o principal xendarme en Oriente Próximo do imperialismo norteamericano e, como tal, goza da beizón de Occidente para vulnerar os dereitos humanos máis elementais e o propio dereito internacional. Eu, señor ministro, escoiteino condenar varias veces de forma tallante e firme. Non o escoitei condenar de forma tallante e firme, nin de ningunha outra maneira, as accións criminais do Estado de Israel. Onde están as condenas? Onde están as sancións económicas e políticas? Onde está a vaga de axuda internacional aos palestinos agredidos e masacrados? Onde están todas as medidas que, de maneira áxil, se teñen aplicado noutros casos cando interesou? Parece que Israel ten patente de corso para cometer crimes impunemente, para se comportar como un Estado terrorista. Pois non no noso nome; non no nome da inmensa maioría da poboación do planeta que, fronte á pasividade ou complicidade dos seus Gobernos, está a mobilizar masivamente para reclamar que pare o xenocidio e que o pobo palestino poida vivir en liberdade e en paz no seu Estado soberano e independente. E fronte a toda esta situación, cal foi a actitude do Goberno español? Pois, ao noso xuízo, aínda que diferente —h‌ ai que recoñecelo— dunha dereita e unha ultradereita que apoia incondicionalmente, como acabamos de escoitar, os crimes de Israel, o asasinato de civís de 7000 nenos e nenas, porque, ao parecer, as vidas das crianzas palestinas non importan, a actitude do Goberno español foi, como digo, ao noso xuízo realmente morna e inadecuada de apoio indisimulado á entidade sionista. A reacción airada de Israel só demostra que non está feito a recibir ningunha crítica, por moi matizada que for.

Israel acusa o presidente do Goberno español de apoiar terroristas e retira a embaixadora e a reacción dese presidente é reafirmar —‌cito literalmente— «Israel é amigo de España». Sinceramente, pretender ser amigo dun xenocida non fala moi ben de España, mais vostedes saberán. Claro que ao mesmo tempo o Goberno español confirma a compra de mísiles de fabricación israelí e continúa o comercio de armas con Israel, e isto é o primeiro que debería mudar: cesar de inmediato o comercio de armas e da totalidade de produtos que proceden dos colonatos ilegais en Palestina.

E finalizo: o que pide o BNG ao Goberno español de PSOE e Sumar é unha actitude diferente de firmeza fronte a Israel. Debe reclamar o cesar fogo inmediato. A embaixadora debe saír, mais porque o Goberno decide a ruptura de relacións diplomáticas co Estado sionista. Reclamar o fin do apartheid e da ocupación e recoñecer de vez o Estado palestino. E, loxicamente, os crimes do Estado de Israel non deben ficar sen castigo.

Gracias, señora presidenta. Estamos asistiendo a una de las masacres más brutales cometidas en los últimos tiempos con la complacencia cómplice, cuando no implicación, de la llamada comunidad internacional, es decir, los Estados Unidos de América y sus aliados, incluida la Unión Europea. Las imágenes que vemos a diario son repugnantes para cualquier persona que tenga un mínimo de humanidad. Las cifras son terribles. En dos meses, por lo menos 16 000 palestinos y palestinas asesinados, 7500 personas desaparecidas, 45 000 personas heridas, cerca de 7000 niños y niñas asesinados, 60 % de viviendas destruidas, infraestructuras y servicios esenciales atacados y colapsados —‌y dice el presidente del Gobierno español que tiene dudas sobre si Israel respeta el derecho internacional—; bombardeo intencionado de zonas residenciales, de infraestructuras civiles, de hospitales, de escuelas, incluidas las de la ONU, asesinatos, por lo menos, de setenta y tres periodistas y de personal de las Naciones Unidas, desplazamiento masivo de población civil y ataque a los convoyes de desplazados, bloqueo de entrada de la ayuda humanitaria. Solo no ve quien no quiere ver. Nosotros no tenemos ninguna duda. Israel está cometiendo crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad a la vista de todo el mundo, un verdadero genocidio, un intento claro de limpieza étnica para acabar ocupando toda la Franja de Gaza, como ocupó ya el 85 % del territorio de Palestina y como está ocupando también progresivamente con asentamientos ilegales Cisjornadia. Y no, contra lo que hoy hemos escuchado aquí, esto no comenzó el pasado 7 de octubre, empezó hace ya más de cien años con las migraciones, especialmente desde Europa, promovidas por el movimiento sionista a tierras palestinas, y continuó en 1948 con la creación del Estado de Israel, que ocupó ya la mitad del territorio palestino, forzando el desplazamiento de centenas de millares de personas, que desde entonces viven como refugiadas en distintos países, en un proceso que no se ha detenido hasta el día de hoy, en el que Palestina es una realidad menguante sobre el mapa pero resiste con fuerza y constancia y determinación los intentos de aniquilación definitiva. Lo que es insoportable son los setenta y cinco años de ocupación y humillación del pueblo palestino. Esta es la realidad que la inmensa mayoría de los medios y gobiernos occidentales quieren ocultar, la realidad de la ocupación colonial y del apartheid que sufre a diario el pueblo palestino. El hecho incontestable es que se permite a Israel, que lleva setenta años burlando todas las resoluciones de la ONU, lo que no se permite a ningún otro Estado, especialmente si no es amigo de los Estados Unidos. Porque la clave está precisamente en que la entidad sionista es el principal agente, el principal gendarme del imperialismo norteamericano en Oriente Próximo y goza de la bendición de Occidente para vulnerar los derechos humanos más elementales y el derecho internacional. Señor ministro, le he escuchado condenar varias veces de forma tajante y firme… No le he escuchado condenar de forma tajante y firme, ni de ninguna otra forma, las acciones criminales del Estado de Israel. ¿Dónde están las condenas? ¿Dónde están las sanciones económicas y políticas? ¿Dónde está la ola de ayuda internacional a los palestinos agredidos y masacrados? ¿Dónde están todas las medidas que de forma ágil se han aplicado en otros casos, cuando ha interesado? Parece que Israel tiene patente de corso para cometer crímenes impunemente, para comportarse como un Estado terrorista. Pues no, no en nuestro nombre, no en el nombre de la inmensa mayoría de la población del planeta que, frente a la pasividad y complicidad de sus gobiernos, se está movilizando masivamente para reclamar que pare el genocidio y que el pueblo palestino pueda vivir en libertad y en paz en su estado soberano e independiente. Frente a toda esta situación, ¿cuál ha sido la actitud del Gobierno español? A nuestro juicio, aunque diferente ―hay que reconocerlo― de una derecha y una ultraderecha que apoyan incondicionalmente, como acabamos de escuchar, los crímenes de Israel, el asesinato de civiles, de siete mil niños y niñas

―porque al parecer las vidas de las niñas y los niños palestinos no importan―, la actitud del Gobierno español ha sido ―a nuestro juicio― tibia e inadecuada de apoyo a la entidad sionista. La reacción airada de Israel solo demuestra que no está acostumbrado a recibir ninguna crítica, por muy matizada que sea. Israel acusa el presidente del Gobierno español de apoyar terroristas y retira a la embajadora y la reacción del presidente es reafirmar que Israel es amigo de España, literalmente. Sinceramente, pretender ser amigo de genocidas no habla muy bien de España, pero ustedes sabrán. Claro que, al mismo tiempo, el Gobierno español confirma la compra de misiles israelíes y continúa con el comercio de armas con Israel. Esto es lo primero que debería cambiar, cesar de inmediato el comercio de armas y de la totalidad de productos que procedan de los colonatos ilegales en Palestina.

Finalizo. Lo que pide el BNG al Gobierno español es una actitud diferente, de firmeza frente a Israel. Debe reclamar el cese al fuego inmediato. Debe salir la embajadora, pero porque el Gobierno decida la ruptura de relaciones diplomáticas. Reclamar el fin del apartheid, de la ocupación y reclamar definitivamente el estado palestino. Y los crímenes de Israel no deben quedar sin castigo.

Presidencia. Señor Rego, debe terminar.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 26Vídeo

Netanyahu e a cúpula sionista deben sentar na Corte Penal Internacional. O máis urxente é parar o xenocidio. O máis necesario é apoiar o pobo palestino por todos os medios. É de humanidade, é de xustiza, estamos certos de que Palestina vencerá. Viva Palestina libre.

Netanyahu y la cúpula sionista deben sentarse ante la Corte Penal Internacional. Lo más urgente: parar el genocidio. Lo más necesario: apoyar al pueblo palestino por todos los medios. Es de humanidad, es de justicia.

Estamos convencidos de que Palestina vencerá. ¡Viva Palestina Libre!

Presidencia. Muchas gracias, señor Rego. También por el Grupo Mixto, la señora Valido tiene la palabra por un tiempo de cinco minutos.

Cristina Valido García

Coalición CanariaDiputada.Página 26Vídeo

Miles de niños heridos para siempre, aterrorizados, van a necesitar ayuda psicológica de por vida. Nos dijeron que nos fuéramos al sur y lo hicimos y después empezaron a bombardearnos. Estamos aguardando a que el mundo haga algo para protegernos, pero ya no tenemos esperanza. Presidenta, señorías, señor ministro, estos son algunos ―solo unos pocos― de los terribles titulares que nos encontramos cada día; titulares que fotografían una realidad horrible.

He escuchado con atención la intervención de todos los intervinientes ―por supuesto la suya también, señor ministro― y la única conclusión positiva que saco es que hay algo en lo que coincidimos y es en que estamos ante una tremenda tragedia humanitaria que exige una respuesta inmediata sin dilaciones ni excusas. Lo primero, y en eso todos y todas debemos estar unidos, es encontrar la forma de que cesen los ataques, de que acaben las agresiones, de que acaben las muertes y la utilización de civiles. Por mucho derecho a la legítima defensa que pueda tener un Estado, cualquier Estado, nunca, jamás, hay que olvidar que los derechos humanos han de prevalecer. También aquí hoy quiero decir que despreciamos toda utilización partidista de este conflicto y, por supuesto, el oportunismo y el deslizamiento de expresiones, frases y titulares xenófobos.

Hoy todos aquí reclamamos una implicación valiente, real y efectiva a todas las organizaciones internacionales y a todos los Estados. Tras casi dos meses de violencia indiscriminada ni siquiera la ayuda humanitaria está garantizada. Desde el 7 de octubre más de 16 000 personas han muerto, más de la mitad eran niños y niñas. El infierno en la tierra. Ha faltado contundencia, señorías. Ha faltado una posición decidida de la comunidad internacional. Ha faltado coordinación. Ha faltado efectividad en ese infierno que la comunidad internacional no puede permitir, pero que está consintiendo. Las víctimas han perdido la esperanza. Muchos hemos perdido la esperanza. ¿Por qué? Qué triste pensar que no hay una institución en el mundo capaz de hacer respetar los derechos humanos. El sentido y la razón de todos esos organismos parecen haberse esfumado. Insisto, ni siquiera pueden garantizar la ayuda humanitaria. Y todos sabemos quiénes pueden pararlo, pero no quieren. Esto se llama la política del avestruz, esa que practican muchos gobiernos y organismos. Hay que detener la actividad bélica, hay que volver a la negociación, hay que volver al diálogo como sea. Debemos asumir que el secular conflicto entre Palestina e Israel, entre Israel y Palestina solo se resolverá algún día mediante la negociación en un foro en el que la idea de los dos Estados para dos pueblos sea posible. Señorías, elegir bando no solo es un error, es la mejor forma de continuar con esta barbarie. Hablemos menos y hagamos más por el cumplimiento de los derechos humanos de todos los pueblos de Oriente Próximo y de África.

Sí, señorías, también en África hay muchos lugares en los que estos no se cumplen. Con igual sensibilidad y contundencia, con la misma unanimidad que han mostrado hoy, espero que reaccionen a ese éxodo de millones de personas que intentan salir del continente africano, que mueren en tierra o mueren en el mar huyendo del hambre y de la tortura. No nos olvidemos tampoco de esa crisis humanitaria que tenemos ya aquí, en nuestra frontera. No nos olvidemos tampoco de la infancia del Sáhara, a los que se les niega el referéndum.

Señor ministro, yo sé que usted hoy viene aquí a hablar exclusivamente de este terrible conflicto, pero me va a permitir ―porque no sé cuándo podré volver a dirigirme a usted― que le recuerde, tras escuchar al señor Sánchez y sus declaraciones sobre la recuperación de esa amistad y diálogo con Marruecos, que según la agenda canaria que hemos firmado con ustedes estamos obligados a participar en las negociaciones con Marruecos en todos los asuntos que afecten a nuestra comunidad.

Termino, presidenta. Déjenme hacer mías unas importantes palabras de Uriel Abulof, de la Universidad Tel Aviv: Una solución de dos Estados aún es posible, quizás más que antes, porque existe la posibilidad de que ambas partes entiendan que no es un conflicto entre la mayoría de israelíes y la mayoría de los palestinos, que desean vivir en coexistencia, libres de líderes radicales.

Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señora Valido. Concluye el Grupo Parlamentario Mixto con la intervención del señor Catalán Higueras.

Alberto Catalán Higueras

Diputado.Página 27Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Señorías, muy buenas tardes. Señor Albares, el desprestigio de la postura de este Gobierno en relación con la guerra en Gaza lo avalan fundamentalmente las alabanzas que han tenido de los terroristas. Es evidente, y es lo primero que tiene que quedar claro, que Hamás es un grupo terrorista, por mucho que se empeñen algunos miembros de este Ejecutivo y del anterior en todo lo contrario. En primer lugar, también, como han hecho algunos portavoces, quisiéramos tener un recuerdo muy especial para las familias de los dos españoles asesinados en ese atentado terrorista de Hamás del 7 de octubre en Israel. Hacia ellas nuestra solidaridad, nuestro apoyo, nuestro cariño y nuestro afecto. Condenamos dicho atentado terrorista y también tenemos muy claro que Israel tiene derecho a defenderse de semejante barbaridad y salvajada cometida ese 7 de octubre. El objetivo de todos los demócratas y los defensores del Estado de derecho debería ser ese, acabar con todos los grupos terroristas y con el islamismo más radical. Evidentemente, la reacción tiene que estar basada, como se ha dicho, en los tratados internacionales y en el respeto a los derechos humanos, pero teniendo también muy claro que Hamás no puede usar a la población civil de Gaza como escudos humanos. Lamentablemente, señorías, la política exterior de este Gobierno si por algo se ha caracterizado en los últimos años ha sido por su falta de credibilidad. España carece de poder de decisión y de influencia en muchos de los conflictos que se vienen generando, a diferencia de lo que manifestaba el ministro de Asuntos Exteriores en su intervención. No generamos confianza, somos irrelevantes, señor ministro, irrelevantes. Cómo vamos a generar confianza y credibilidad a nuestros aliados de la Unión Europea o de la OTAN si miembros de este mismo Gobierno, cuando eran parlamentarios europeos, el 19 de octubre, hace unas semanas, en el Parlamento Europeo votaban en contra de la condena del atentado de Hamás; o si un ministro de este Ejecutivo, cuando era preguntado si Hamás era un grupo terrorista, miraba para otro lado y se lavaba vilmente las manos como Pilatos. Esto es lo que pasa, señor Albares, fundamentalmente por confiar y echarse en los brazos de la extrema izquierda y de partidos antisemitas. Hay otros socios de Gobierno, como la izquierda radical vasca que sigue sin condenar los atentados de Hamás. Cómo lo van a hacer si no condenan siquiera los de ETA. Y luego, desde la hipocresía política que les caracteriza, vienen aquí a hablar de genocidio y de fascismo. Señorías, pero cómo va a ser posible que nuestros aliados de la Unión Europea y también de la OTAN crean en la política exterior de este Gobierno si el presidente de este, cuando hace un viaje a la zona en guerra, tiene el único encuentro que genera una crisis diplomática con Israel y, como decía, recibe las alabanzas de los terroristas. Señor Albares, ustedes no pagarán las consecuencias, tampoco este Gobierno, pero sí los españoles por su falta de prudencia y su falta de responsabilidad.

Por otro lado, es evidente que esta no es una cuestión novedosa, porque así no se defienden ni la libertad ni la democracia ni los derechos humanos, ni siquiera, señor Albares, los derechos e intereses de España en el mundo. La política exterior tiene que estar basada en la confianza, en la responsabilidad y en la prudencia, en ningún caso en la improvisación; y debe perdurar en el tiempo, no puede caer en las redes y en los planteamientos de la extrema izquierda o del sesgo ideológico. Lo hemos podido comprobar en otras situaciones que se han dado, como, por ejemplo, en Venezuela, con un expresidente y unos ministros que se aliaron con el dictador Maduro; o incluso también en Ucrania, donde miembros del Gobierno también pusieron en duda el derecho de los ucranianos a defenderse ante la invasión rusa; y lo vemos ahora también en Oriente Medio.

Señorías, desde nuestro punto de vista, sí que creemos que la política exterior de España debe estar basada en el consenso; en el consenso interno y también, cómo no, en el consenso externo, por muchas discrepancias que haya en la Unión Europea. Ahí debemos tomar ese acuerdo y esos consensos.

Por otro lado, en ningún caso consideramos que se pueda despreciar y decir que la política exterior de España no sea una cuestión de Estado. Para nosotros sí que lo es y en ningún caso puede ser una cuestión de sectarismo político y partidista.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Catalán. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor Gutiérrez Prieto, también por un tiempo de diez minutos.

Sergio Gutiérrez Prieto

PSOEDiputado.Página 28Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Buenas tardes. Uno no deja de comprobar con desazón, señor ministro, que en el Parlamento de hoy, a pesar de sus esfuerzos —q‌ ue yo le reconozco— por traer un debate serio y profundo a estas Cortes, la derecha de este país es incapaz de salirse del ruido y de las noticias falsas. Da igual que hablemos de Ucrania, de crisis migratorias, de la cumbre de la OTAN o de la guerra de Gaza. Donde el PP tenía que estar poniendo sentido de Estado y cabeza, a lo único a lo que nos ha acostumbrado es a poner intereses de partido, demagogia y entrañas. ¡Qué tristeza, señorías! (Aplausos). Podríamos y deberíamos estar teniendo un debate constructivo. Y esto, señor ministro, ¿por qué hoy no es posible? ¿Es que acaso no hay una situación grave que requiera de ese esfuerzo por parte de todos? ¿Es que acaso el Gobierno de España se ha salido del consenso internacional, defiende cosas distintas a lo que defiende la ONU, la OTAN, Estados Unidos o la Unión Europea? ¿O es que, una vez más, es el Partido Popular el que impide ese consenso porque no ha conseguido gobernar en España? Señor Pons, usted dice que en la política del Gobierno de España la posición es sesgada y banal. Y, claro, yo me pregunto, ¿es que acaso la posición del presidente de los Estados Unidos es sesgada cuando dice que la solución de los dos Estados es la única vía para garantizar una paz duradera? ¿Es que acaso la posición de su secretario de Estado, el señor Blinken, es banal cuando dice que es imprescindible que Israel actúe de acuerdo a las leyes humanitarias y al derecho de la guerra? ¿Es que acaso lo es cuando dice exactamente lo mismo el secretario general de la OTAN? ¿O también es sesgada y es banal la ministra de Exteriores de Alemania —‌Alemania, un país proisraelí por naturaleza— cuando dijo ayer mismo que pedía a Netanyahu respetar los derechos humanos en Gaza porque ya han muerto demasiados palestinos inocentes? Claro, señor Pons, porque cuando un ciudadano sensato escucha las barbaridades que han dicho ustedes esta tarde en la tribuna y escucha a todos los líderes internacionales estar en la línea del Gobierno de España (protestas), uno solo puede pensar dos cosas, que el Gobierno de España está en el consenso internacional y que ustedes, una vez más, con VOX, se están pasando de frenada. (Aplausos). ¿Podríamos haber tenido un debate serio y constructivo con el Partido Popular? Sí, claro, si hubiéramos sido capaces de meter en una cápsula del tiempo al PP de Feijóo y de Casado ―porque tanto monta, monta tanto― y haberlo debatido directamente con el PP del Gobierno de Mariano Rajoy, pues habríamos podido llegar a algún punto en común. Les voy a refrescar la memoria, no sea que les esté pasando como a Cospedal el otro día en la Audiencia Nacional, que ni se acordaba de Villarejo ni se acordaba de Bárcenas y, por no acordarse, no se acordaba de Rajoy, que le llamaba, no sé por qué, M. (Aplausos). Por cierto, ustedes, que van diagnosticando patologías por todos los platós de televisión, ¿no han consultado con algún especialista por qué esa frustración de no estar en el Gobierno les produce terribles episodios de amnesia? Les voy a recordar su posición cuando estaban en el Gobierno de España sobre algunas cuestiones que hemos debatido hoy. Por ejemplo, cuando el Gobierno de España defiende que urge la solución de los dos

Estados va el señor Feijóo y dice que es una ocurrencia que no le representa. Hemeroteca, ¿qué decía el señor Margallo el 23 de octubre de 2015 en el Consejo de Seguridad de la ONU? Escuchen: Urge la constitución de Palestina como Estado para garantizar la seguridad de Israel. Exhorto a la comunidad internacional a pasar de las declaraciones a los hechos cuanto antes. Vaya, no sabía yo, señor Pons, que ustedes habían tenido tantos años de ministro a un ocurrente, a un banal o a un oportunista.

Pero también, cuando el Gobierno de España dice que va a buscar el consenso de la Unión Europea para el reconocimiento del Estado palestino y que, si no, no descarta tomar la iniciativa, ustedes se ponen muy nerviosos, claro, porque esta frase ―la iniciativa ante un problema―, dicho así, a los que les gustan que las cosas se cuezan lentamente en la sartén de las cosas sin resolver, pues obviamente les chirría. Pero, claro, 139 países de la ONU ya han reconocido a Palestina como Estado; de la Unión Europea, de hecho, lo han reconocido Suecia, Polonia, República Checa, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Malta y Chipre. Vamos, la tradicional coalición bolivariana, señor Pons. ¿No será, señorías, que no vamos a lo banal, sino a lo mollar? ¿No será que estamos poniendo en hora las obligaciones de nuestros principios y las obligaciones de nuestra política exterior? Sí, principios. Porque otros Gobiernos de España hicieron lo mismo; es decir, advertir del reconocimiento de Palestina como Estado, pero no por principios, sino por oportunismo político. Hemeroteca, señor Pons. Titular de Vozpópuli del 24 de noviembre de 2019: «Rajoy amenazó a Netanyahu con reconocer a Palestina si se entrometía en Cataluña». Vaya diplomacia, señor Pons. Usted en aquel entonces era el portavoz del Partido Popular. ¿Sabe quién cuenta de manera extraordinaria este episodio? Cómo no, el señor Margallo en sus memorias, en la página 204. Le remito a que se lea ese libro para ver las declaraciones tan hermosas que tiene el señor Margallo y las relaciones tan bonitas que tenían ustedes con el Estado de Israel.

Por último, señor Pons, parece que les endemonia que el Gobierno reconozca el derecho de Israel a defenderse, pero que exija que esta defensa sea conforme a la ley y al derecho. Les endemonia; vamos, error garrafal nos llegó a decir ayer el señor Aznar, el que acertó buscando las armas de destrucción masiva. Pero es que el 8 de septiembre de 2015, cuando los terroristas de Daesh se estaban haciendo con el control de Siria, según un teletipo de Servimedia, cuando había asesinatos masivos, millones de desplazados, terror, muerte, entonces el señor Margallo también levantó la mano. ¿Y qué dijo? Que toda respuesta militar que se produzca en Siria debe realizarse respetando al milímetro la legalidad internacional y el derecho humanitario. Señores del PP, un ministro suyo ante unos terroristas pidiendo que se respete el derecho internacional. ¿Es que ustedes eran amigos de Daesh? (Aplausos). ¿Es que ustedes y el señor Rajoy eran enemigos de la coalición internacional que se enfrentaba al terrorismo islamista o es que simplemente estaban pidiendo que las cosas se hicieran bien?

Ante su debate fake, señor Pons, permítame reiterar nuestra posición política. Sí, una posición política que defiende el liderazgo del Gobierno de España y que nos define en el lado correcto; porque se puede ejercer el liderazgo internacional en el lado incorrecto, porque no es lo mismo ejercer ese liderazgo para defender los derechos humanos que defender ese liderazgo para declarar una guerra ilegal en Irak, como hizo el señor Aznar. (Aplausos).

Nuestra posición se define en tres cuestiones. Primero, condenamos con firmeza los atentados de Hamás, con firmeza, porque son deplorables, pero tenemos un límite, sí: el cumplimiento de la ley. Usted ha dicho hoy una frase que me parece terrible, señor Pons, usted ha dicho que no se trata de poner en aprietos al Estado de Israel, que hay que persuadirlo para que no cometa ninguna violencia y que luego ya veremos cómo. Pero es que precisamente se trata de eso, de que no podemos debatir el cómo, porque el cómo lo define el derecho internacional, las leyes internacionales y el derecho humanitario. No podemos responder de cualquier forma, señor Pons. En eso precisamente radica la gran diferencia entre ustedes y nosotros. Condenamos los ataques de Hamás porque son deplorables, pero también nos parecen vergonzosas sus declaraciones diciendo que nosotros somos amigos de Hamás. ¿Saben, señorías del PP, lo que hay que hacer cuando se es un partido moderado, con sentido de Estado, con las declaraciones de los terroristas cuando insultan, cuando amenazan o cuando halagan? Despreciarlas sin más. (Aplausos). Y que ustedes, por atacar al Gobierno, hayan cometido la imprudencia de legitimar unas declaraciones de un grupo terrorista como Hamás es lamentable y repugnante, señores del PP.

Defendemos el derecho de Israel a defenderse, pero también apostamos por el cumplimiento de las resoluciones de la ONU. Permítanme, para principiantes, resumírselo en tres síes y en tres noes. El Grupo Socialista dice no a la muerte y desplazamiento forzado de gazatíes inocentes y de israelíes inocentes. No a la reocupación israelí de Gaza. No a la vuelta de Hamás. Sí al regreso de la Autoridad Palestina a Gaza. Sí al derecho internacional y humanitario. Sí a un mayor compromiso con la construcción de un Estado palestino. Tres síes y tres noes en los que sabemos que podríamos estar de acuerdo todos los grupos parlamentarios de esta Cámara, también el PP, si no fuera porque este PP dice sí a todo lo que dice VOX, aunque no esté de acuerdo, y dice no a todo lo que dice el PSOE, aunque en el fondo sí lo esté.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Gutiérrez. Ahora el señor ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación tiene la palabra para dar la réplica a los grupos.

José Manuel Albares Bueno

GobiernoMinistro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.Página 30Vídeo

Gracias, señorías, por sus opiniones y por participar en este debate del que es, sin duda, el problema más complejo de política exterior.

Señor Pons, si no me equivoco, en 2011 usted escribió un libro que se titulaba Camisa blanca. Era una suerte de biografía. En ese libro usted decía que esa camisa blanca era una bandera blanca (el señor González Pons: No, no decía eso), una bandera blanca para aquellos que se quieren acercar a dialogar sin estridencias, con calma. (El señor González Pons: No decía eso). ¿Dónde está hoy esa bandera blanca? ¿Hoy no ha traído la camisa blanca? (El señor González Pons señala su camisa). ¿Dónde está su calma? A no ser que hoy, en su estreno, haya decidido pasar a otro libro suyo y que se haya decidido sentar en el escaño de Satanás. Esperemos que no, que se quede con la camisa blanca, porque es la que yo he traído hoy aquí. La camisa blanca, esa bandera blanca del diálogo. (Aplausos).

Le voy a decir lo que les pasa a las señorías del Partido Popular: que les falta piel, les falta humanidad. (Rumores). Si usted no entiende lo que le digo, el señor Floriano le puede explicar qué es lo de que les falta piel. Usted estaba ya hace diez años muy atento a esa falta de piel que tenían y hoy aquí, en un debate que no va de partidos ni de ideología, sino que va de humanidad y de piel, usted sigue demostrando, como en aquel vídeo, que al Partido Popular le falta piel, le falta humanidad.

La posición de España es clara: la defensa de la paz y de los derechos humanos, la protección de los civiles y del derecho internacional, algo tan básico, pero de lo que no le he oído hablar a usted ni tampoco he oído hablar a la portavoz de VOX, que han hecho un discurso muy similar en ese sentido. No ha mencionado usted el derecho internacional ni el derecho internacional humanitario. Están volviendo a sus orígenes. No lo haga, mucho menos cuando hay miles y miles de vidas inocentes en juego. No vuelvan a la guerra de Irak, a la mayor violación del derecho internacional. No vuelvan a esa política de choques.

Se lo he dicho en muchas ocasiones, en esta ocasión y en otras: hay momentos para ser oposición, pero hay momentos también para ser España, para estar con los españoles, con el sentir de los españoles; y ustedes siempre, sistemáticamente, eligen ser oposición, porque no tienen sentido de Estado ni con la política de Estado por excelencia que es la política exterior. En este caso, si no quieren tener ese sentido de Estado, tenga lealtad con los españoles, sean oposición de Estado. Mire, poner en duda la posición del Gobierno de España en este caso es poner en duda el derecho internacional, la posición de las Naciones Unidas y la posición de la Unión Europea, pero, además, es ponerse en contra del sentimiento mayoritario de nuestros ciudadanos y de nuestras ciudadanas. Insisto, no es la primera vez, ya lo hicieron en la guerra de Irak. No lo vuelvan a hacer.

Ante las falsedades vertidas, acusando al presidente del Gobierno y al primer ministro belga que le acompañaba en ese viaje, vemos que el Partido Popular, una vez más, ha decidido apoyar las falsedades contra España —‌ayer el propio señor Aznar se sumaba a ellas— sin importarles el daño que esto puede hacer a los intereses de España. Para ustedes los intereses de España no deben contar y deben contar solo los intereses del Partido Popular.

Dicen que son ustedes grandes amigos de Israel. Nosotros también. Le diré una cosa: durante el último Gobierno del Partido Popular, el ministro de Asuntos Exteriores de Israel nunca fue invitado oficialmente a España. He sido el primer ministro de Asuntos Exteriores que ha invitado a Eli Cohen aquí, a España.

Otra de las muchas deslealtades que está demostrando el Partido Popular en estos momentos es cuando siempre se posiciona en contra del interés de los españoles con tal de atacar al Gobierno que ustedes consideran ilegítimo, simplemente, porque no es el suyo. Esto que están haciendo lo han hecho ya cuando el presidente Sánchez peleó y consiguió los fondos Next Generation, más de 140 000 millones de euros, pues ustedes ―era usted eurodiputado y lo sabe perfectamente― hacían una campaña en contra de España para desprestigiarnos. Continuaron con viajes de dirigentes de su partido para denunciar un inexistente uso partidista de los fondos que la Comisión Europea ha dejado perfectamente claro. Han intentado naufragar la excepción ibérica, que ha pasado a ser realmente un sistema europeo para abaratar el precio de la electricidad. Durante la Presidencia española de la Unión Europea ―por eso no me extraña la línea que ha seguido hoy― han dado instrucciones a sus eurodiputados ―tal vez haya sido usted mismo, ya que era eurodiputado en aquel momento― para que, cuando yo hiciera reuniones durante la Presidencia con eurodiputados españoles, ninguno pudiera sumarse a una política de consenso. Por lo tanto, ustedes están empeñados en erosionar la imagen de España en el extranjero, pero créame que lo único que están haciendo es dejar erosionada la imagen del Partido Popular. Le pido que esté a la altura del país, de la ciudadanía y de lo que, en estos momentos, la comunidad internacional espera de España.

Nosotros merecemos una oposición cuyo principal partido, que son ustedes, en los momentos clave prime los intereses del Estado sobre los intereses partidistas y sobre la supervivencia de tal o cual líder en un momento. Es decir, España merece una oposición de Estado. Y yo les diría que demuestren que son ustedes un partido autónomo, especialmente en política exterior, que es donde está en juego la soberanía de España. Pónganse del lado de España, no del lado de aquel que agrede a nuestra soberanía. Emancípense de las garras de la extrema derecha y de lo que están dictando los líderes europeos más radicales. (Rumores.—El señor Tellado Filgueira pronuncia palabras que no se perciben). Vuelvan a los consensos de Estado y sean libres. Es tan sencillo como eso. Defiendan la soberanía de España y algo tan básico como la paz, los derechos humanos, el derecho internacional y todo lo que en estos momentos está enarbolando bien alto el Gobierno de España.

Cuando usted tilda la posición del presidente del Gobierno, la posición del Gobierno, como algo extravagante, permítame que le lea textualmente unas cuantas cosas: «La solución de dos Estados es la única manera de garantizar la seguridad a largo plazo del pueblo israelí y del pueblo palestino, de asegurarse que tanto israelíes como palestinos pueden vivir en libertad y dignidad. No dejemos de trabajar para lograr ese objetivo». ¿Es Pedro Sánchez? ¿Soy yo o algún miembro del Gobierno? Es Joe Biden, el presidente de los Estados Unidos.

Le leo otra: «Demasiados palestinos inocentes están siendo asesinados. Queremos ver Cisjordania y Gaza unificados bajo la autoridad palestina y las voces de los palestinos y sus aspiraciones deben ponerse en el centro de esos esfuerzos». No es el presidente Pedro Sánchez ni soy yo, sino Kamala Harris, la vicepresidenta de los Estados Unidos.

Le leo otra: «Estamos escuchando los testimonios de médicos, familias, supervivientes y niños que han perdido a sus padres. El mundo es testigo de esto, la matanza de mujeres, niños y bebés. Esto tiene que acabar. Toda vida inocente tiene el mismo valor, la israelí y la palestina». No es ningún miembro del Gobierno ni el presidente del Gobierno, sino el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau.

Otra: «Día tras día vemos el bombardeo permanente de civiles. Imposible explicar que queremos luchar contra el terrorismo matando inocentes. No hay justificación para atacar civiles. De facto, se bombardea a civiles, bebés, mujeres y ancianos. No hay razón ni legitimidad para eso. Pedimos a Israel que pare». ¿Pedro Sánchez? ¿Yo? Emmanuel Macron, presidente de Francia.

Otra más. «El pueblo de Gaza está en medio de una catástrofe humanitaria épica frente a los ojos del mundo. No podemos mirar para otro lado». Ya se imaginará que ni soy yo ni es Pedro Sánchez, sino António Guterres, secretario general de Naciones Unidas. Pero a lo mejor usted piensa que el presidente de los Estados Unidos, el de Canadá, el de Francia o el secretario general de las Naciones Unidas no tienen legitimidad para opinar sobre este tema y que están completamente erróneos. Vamos a ir más cerca de ustedes entonces. «Lo que estoy viendo ahora mismo no es solo defensa, se parece más bien a la venganza». Otra: «Hemos afirmado desde el primer momento y hemos hecho mucho hincapié en la necesidad no solo de canales humanitarios, sino también de pausas humanitarias, de un cese de las operaciones militares para apoyar a los civiles de Gaza». Es su familia política, el primer ministro de Irlanda y el primer ministro de Grecia. Tal vez no están ustedes de acuerdo con el presidente de los Estados Unidos, con el de Canadá, con el de Francia, con el secretario general de Naciones Unidas ni con su propia familia política, pero es que hoy me ha dado la impresión de que no están de acuerdo ni con sus propias palabras. Le leo el punto 329 del programa electoral del PP a las elecciones del 23 de julio, el programa electoral con el que usted ha concurrido a estas elecciones: «Debemos trabajar para la resolución de conflictos, especialmente el israelí o palestino». Si me quiere escuchar, le recordaré su programa electoral, que parece que no lo conoce. (Aplausos). Como no me escuchaba, le recuerdo el punto 329 de su programa electoral, porque hoy me ha dado la impresión de que no lo conoce, programa electoral del 23 de julio, con el que usted ha sido elegido diputado: «Debemos trabajar para la resolución de conflictos, especialmente el israelí o palestino, por medio de la solución de dos Estados». Eso lo dicen ustedes. Pero, mire, le leo otra: «Condenamos la pérdida injustificada de vidas humanas que se está produciendo en Gaza, primer punto de nuestro posicionamiento ante esta propuesta. Por tanto, nuestra condena es clara y contundente, porque estamos en Gaza enfrentando un desastre humanitario. El objetivo tiene que ser la resolución pacífica del conflicto con la constitución, por supuesto, de un Estado palestino». Si usted no lo recuerda, se lo diré yo: ese era el posicionamiento de su partido en noviembre de 2014, en el Parlamento de Galicia, cuando su líder, el señor Feijóo, era presidente del Partido Popular de Galicia y de Galicia. (Aplausos). Ese era también el posicionamiento que defendían en su programa electoral del 23 de julio, exactamente lo que está haciendo el Gobierno de España liderando esa posición en el ámbito internacional. ¿Y qué es lo que ha cambiado desde el 23 de julio con todos esos posicionamientos para que ustedes se salgan del consenso internacional y para que estén en contra de líderes tan destacados como el primer ministro de Grecia y el de Irlanda, de su familia política en Europa? Que gobierna un Gobierno de coalición progresista. Eso es lo único que ha cambiado. ¿No son ustedes conscientes de que están realizando un ejercicio de absoluto cinismo con el único objetivo de desgastar la imagen de España? Vuelvan a la centralidad, súmense a la política de Estado. Sé que ustedes se ponen en contra de cualquier cosa que haga el Gobierno, da igual lo que sea, pero, muy sinceramente —‌lo decía al inicio y al final de mi intervención y se lo vuelvo a decir y le tiendo la mano—, creo que ante una situación tan trágica como esta, con cientos de muertos cada día, incluyendo mujeres y niños, se puede esperar algo más del principal partido de la oposición. Si no quieren ser un partido de Estado, demuestren por lo menos un poco de humanidad. Creo, señorías del Partido Popular, que no es mucho pedir que no vayan contra la población civil Palestina solo por oponerse al Gobierno. Sinceramente, que su frustración por no gobernar no les ciegue y no les impida ver la realidad.

España, en contra de lo que usted decía, está en el club de los países que tienen voz propia para tomar decisiones mundiales de manera soberana y autónoma, sin estar sometidos a tener que decir lo que dicen otros. Esas épocas ya pasaron, cuando hacíamos seguidismo de otros en política exterior. Tenemos total soberanía para, con nuestra propia voz, promover los valores que, además, son los valores de nuestra sociedad, de los españoles y las españolas: la justicia, la paz, la tolerancia y la solidaridad, valores nuevamente de humanidad y valores de piel, por utilizar sus palabras, y no hacer como ustedes, que cuando gobernaban reinaban o bien la violación de la legalidad internacional, como durante la guerra de Irak, sin escuchar a la población española, o bien la pasividad absoluta como durante el Gobierno del señor Rajoy en política exterior. No sigan esos peligrosísimos discursos del odio que propaga VOX y de los que hemos tenido hoy una buenísima oportunidad de escuchar aquí de nuevo. No permitan que este tipo de conflictos dividan también nuestras sociedades. Para eso tienen ustedes que regresar a la centralidad.

Pedía usted aquí desde la tribuna que sigamos a Europa. ¡Pero si estamos liderando Europa! (Risas). ¿Cómo dice que la sigamos? Hay un documento que es fundamental —u‌ sted conoce Europa, dígaselo a sus compañeros que se ríen— que son las conclusiones del Consejo, no cualquier conclusión, sino las de los jefes de Estado y de Gobierno. Entiendo que si usted no conoce su propio programa electoral con el que ha sido elegido diputado aquí, no conoce las conclusiones del Consejo. (Aplausos). En las conclusiones del último Consejo Europeo está la propuesta española de la conferencia de paz. Esa es una propuesta que han endosado los 26 Estados miembros. España también lideró la oposición en el seno de la Unión Europea a suspender la ayuda, como quería el comisario encargado de ello en un momento dado. Me encargué yo mismo de trasladar esa opinión al Consejo de Asuntos Exteriores extraordinario del día 10 de octubre, recordando que la Autoridad Nacional Palestina es un socio clave para la Unión Europea; que contamos con un sistema de vigilancia y evaluación de cooperación muy estricto que impide, por supuesto, el desvío de los fondos, y que la ayuda a Palestina debía aumentar, lo que ha ocurrido tal y como pidió y lideró España. El 21 de noviembre, la auditoría que encargó la Comisión para analizar la ayuda a Palestina concluyó que no había ningún destino de fondos, como había dicho España, siendo el primero, y respaldaron así nuestra postura.

Además, nosotros respaldamos nuestra postura con hechos. Como le decía, triplicamos nuestra ayuda humanitaria a la Autoridad Nacional Palestina y apuntalamos las agencias de Naciones Unidas en Gaza. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fue el primer líder mundial en proponer convocar en el menor plazo posible esa conferencia de paz que, como le decía, está en las conclusiones del Consejo. Esa propuesta se hizo suya por los principales actores regionales en este conflicto en la Cumbre de El Cairo por la paz el 21 de octubre. Esta propuesta del presidente del Gobierno que se trasladó, como le digo, a ser ahora ya una propuesta española, es de lejos la mejor forma de resolver este conflicto. Por lo tanto, lo que les diría es que sigan ustedes a Europa, que es lo mismo que decir que sigan la postura del Gobierno de España, y no se pongan en contra de Europa.

El pasado 27 de noviembre, en el Foro de la unión por el Mediterráneo de Barcelona, uno de los ministros de Asuntos Exteriores más relevantes del mundo árabe que estaba allí presente dijo una frase delante de todos: España está salvando la dignidad de Europa en estos momentos con su posición en Oriente Medio. Después de Barcelona, somos ya 88 países liderados por España los que convergemos en la forma de estabilizar y reconstruir la Franja bajo la legítima Autoridad Nacional Palestina para articular una propuesta creíble de paz. Otra cosa, España también ha liderado la condena a los crímenes terroristas de Hamás, aunque usted, de manera completamente insensata, dé pábulo a comunicados de grupos terroristas. Eso no es política de Estado, señor Pons, en absoluto. Hemos liderado la petición de la liberación de las personas secuestradas desde el primer momento y el llamamiento a nivel internacional también, con la reunión que tuvo el presidente del Gobierno con el presidente y el primer ministro de Israel, a que se respeten los derechos humanos, el derecho internacional en la respuesta legítima de Israel a esos atentados y a que se condene la muerte de miles de civiles inocentes. Todo ello es ampliamente secundado por la comunidad internacional.

Señorías del PP, esto no va de derechas ni de izquierdas, esto no va de ideologías ni de partidos, sino de humanidad y también de la soberanía de España para tomar sus propias decisiones en política exterior. Por una vez —d‌ esde que yo soy ministro de Asuntos Exteriores nunca lo han hecho—, cuando un país agrede la soberanía española, pónganse de parte de España y de los españoles y no del otro país.

A la portavoz de VOX le importa muy poco este debate sobre la situación en Israel y en Gaza y el conflicto entre israelíes y palestinos. Igual que al Partido Popular, no le he oído nombrar ni una sola vez el derecho internacional, el derecho internacional humanitario. Ha entrado en terrenos muy confusos y, además, ha escogido mal día para ello, porque dice que al Gobierno no le interesa la situación de las mujeres y lo dice el mismo día en que el Consejo de Ministros ha aprobado el proyecto de ley orgánica de paridad (aplausos) para garantizar que las mujeres —‌usted debería de subir a esta tribuna a aplaudirlo— y los hombres también estén representados con un mínimo del 40 % y un máximo del 60 % en todos los órganos.

Ha hecho una cosa muy grave aquí y es que usted atiza los discursos del odio, algo que debemos evitar todos en esta Cámara. Hay gente ahí fuera escuchando que pudiera creer lo que usted dice. Evidentemente, el Gobierno —‌lo he dicho en mi primera intervención— está muy vigilante ante cualquier brote de antisemitismo y también ante cualquier brote de discurso del odio. Estigmatizar a las personas emigrantes y estigmatizar a las personas por su religión es algo que no tiene cabida en la sociedad española. Ténganlo claro, el Gobierno de España va a estar siempre enfrente de ese tipo de discursos. (Aplausos). Entiendo que este es un conflicto complejo y que es un conflicto que dura décadas, con oleadas de violencia cada equis años, en el que confluyen muchas situaciones y muchos intereses, pero hay un mínimo que usted debería saber. Esto no es un conflicto ni una guerra de civilizaciones. No lo presente así. Cuídese muy mucho de hacerlo así. No intente reverberar ese conflicto dentro de nuestras sociedades. No es nada bueno para los españoles. Dejen ya el discurso del odio.

El portavoz de SUMAR, el señor Santos, es una persona que conoce bien la materia y, por supuesto, perfectamente bien la situación en Israel y Palestina. Estoy muy de acuerdo con muchas de las cosas que usted ha dicho y se ve —l‌o constato— que usted conoce este tema. Nos encontramos, evidentemente, en la búsqueda de la paz y de la seguridad para palestinos, israelíes y todo Oriente Medio y, por supuesto, nos vamos a encontrar siempre en la defensa del derecho internacional y del derecho internacional humanitario. Sobre eso no hay ninguna duda. Vamos a seguir trabajando con nuestros amigos árabes, con nuestros amigos palestinos y con nuestros amigos israelíes desde Europa, en la comunidad internacional y en Naciones Unidas —‌que usted conoce perfectamente—, para seguir avanzando por ese camino, apartándonos siempre de los discursos del odio que nos puedan dividir a los españoles. Sé que ahí tenemos un socio en SUMAR.

Al portavoz de Esquerra Republicana —‌ya no está para oír la réplica, así que les agradeceré que se la trasladen— le digo que hay cosas en las que estamos de acuerdo y que hay otras cosas en las que, evidentemente, estamos en desacuerdo. Por supuesto, estamos de acuerdo en que Israel y Palestina merecen vivir en paz y merecen vivir en seguridad. Solamente ha habido una cosa que me ha parecido realmente disonante —‌creo que en esto tenemos que ser todos muy cuidadosos, mucho más en debates como este que tensionan las sociedades europeas y también las sociedades árabes— y es que el señor

Rufián ha dicho que yo decía que Netanyahu mate mejor. Entiendo que el señor Rufián busca el corte de tuit, pero díganle al señor Rufián cuando le vean que la complejidad de este conflicto y la necesidad de todo lo que está aquí detrás, de todo el esfuerzo que está haciendo el Gobierno de España, no se puede condensar en un minuto de tuit y que, además, hay gente ahí fuera escuchando que puede creer esas palabras y pueden creer que yo haya dicho algo así. Entonces, no conviene traer falsedades a la Cámara ni tampoco traerlas a Twitter. Por supuesto que vamos a estar siempre siempre en la defensa de la población civil palestina, siempre en la defensa del derecho internacional, del derecho internacional humanitario, y siempre en darle un horizonte de esperanza al pueblo palestino, que no es otro que el Estado de Palestina. Ahí, desde luego, podemos estar juntos.

A la portavoz de Junts le digo que la solución de dos Estados es el camino por el que hay que transitar, sin duda alguna. El presidente del Gobierno ha paseado la diplomacia allí donde ha estado, sea la Conferencia de El Cairo, sea el Consejo Europeo o sea la visita que ha hecho a Israel. Por cierto, no estaba solo en esa visita, estaba con el primer ministro belga. Les digo a ustedes, en ese sentido, sobre la referencia que hacían a ese viaje, lo mismo que les digo a los señores del Partido Popular y es que España es un país soberano para tomar sus decisiones en política exterior y que no puede estar sometido a lo que dicten otros países. Queremos tener las mejores relaciones, las mejores relaciones de amistad, con todos ellos, pero lo que no puede ser es que tengamos que tomar nuestras decisiones en política exterior por lo que nos dicten otros. Desde luego, nosotros vamos a estar siempre con el derecho internacional.

Hablaba de la situación en Nagorno Karabaj. Fui de los primeros ministros de Asuntos Exteriores en pronunciarme sobre el corredor de Lachín, donde siempre hemos respaldado la labor de mediación del presidente Charles Michel, y también la defensa de la población armenia. De hecho, yo he sido el ministro de Asuntos Exteriores que ha abierto una representación diplomática en Ereván y que ha recibido, por primera vez en la historia de nuestra diplomacia, al ministro de Asuntos Exteriores armenio aquí, al que he tenido oportunidad de ver en todo momento. Por supuesto que nos preocupa la situación en Nagorno Karabaj. Por supuesto que nos preocupa la población armenia desplazada. Por eso, inmediatamente pusimos dos millones de euros a disposición de las agencias de Naciones Unidas para atenderla y, desde luego, estaremos siempre vigilantes y seremos siempre solidarios con ellos.

Al portavoz de Bildu quiero decirle que estamos de acuerdo en muchísimas cosas. Desde luego, la destrucción que se está produciendo de hogares, hospitales, lugares de culto e infraestructuras en Gaza es preocupante y nosotros reclamamos que tiene que parar. Eso es parte de la protección de la población civil. Eso es parte del incremento de ayuda humanitaria que España quiere que pueda acceder —l‌a europea y la española— lo antes posible a la Franja de Gaza para ayudar a ello. Por supuesto que estamos de acuerdo en el horizonte de esperanza del Estado palestino, ya que es la mejor forma también de garantizar la seguridad de Israel. Estamos a favor de ese horizonte de esperanza. Lo decía en mis palabras: la seguridad de Israel y la esperanza de los palestinos son dos cosas que están entrelazadas y el respeto al derecho internacional y al derecho internacional humanitario es algo que siempre vamos a defender y a cuyo favor siempre vamos a poner toda nuestra capacidad diplomática.

Desde el 7 de octubre no se producen operaciones de exportación de armas españolas a Israel. Por lo tanto, descuiden que eso no se va a producir. Sobre Pablo González, no es tema de debate, pero le diré que ha sido visitado en doce ocasiones por nuestra representación diplomática y que el embajador y el cónsul tienen instrucciones directas mías para tenerme puntualmente informado y visitarle con frecuencia. Dentro del espacio judicial europeo, evidentemente, no es un tema de ministros de Asuntos Exteriores o no solo, porque hay un espacio judicial europeo y una comunicación entre jueces, pero con el nuevo gobierno polaco tendré la misma insistencia que con el anterior y siempre que vea a mi colega seguiré pidiendo un juicio público lo antes posible.

Al portavoz del PNV le digo que coincido muchísimo con lo que usted ha dicho. La vida de un palestino es igual a la vida de un israelí y por eso las víctimas israelíes nos pesan exactamente igual que las víctimas palestinas. Usted hablaba de cómo podía afectar el antisemitismo a nuestras sociedades y, como le decía, estamos muy muy vigilantes frente al antisemitismo y frente a cualquier discurso del odio —‌hoy en la Cámara hemos oído alguno— que pueda mezclar población emigrante y población musulmana, estigmatizarlos. Todo eso no tiene cabida en nuestra sociedad, ni en España ni en Europa.

Reitero nuestra condena a Hamás, que ha estado ahí desde el primer momento —‌usted también lo ha hecho—, y la defensa del derecho internacional y del derecho internacional humanitario. Usted hablaba a favor de las pausas humanitarias —‌nosotros también— y también a favor de un alto al fuego humanitario como se produjo hace unos días y lo que nos gustaría es que fuera duradero, que se vaya consolidando.

El portavoz del BNG hablaba de complicidad de la Unión Europea —e‌ stoy de acuerdo con algunas cosas que usted ha dicho y con otras no, pero eso sí quería matizárselo— y no hay complicidad de la Unión Europea. No hay complicidad, en primer lugar, porque España está liderándola. Me remito a lo que les decía a los señores del Partido Popular. Las conclusiones del Consejo Europeo son muy claras en la petición de la solución de dos Estados, en el incremento de ayuda humanitaria y en la conferencia de paz. Por lo tanto, aunque, evidentemente, entre países europeos hay matices, no desde la Unión Europea.

Estoy de acuerdo en que la política de asentamientos tiene que parar porque va en contra de esa solución de dos Estados y va en contra de ese horizonte de un Estado palestino viable y realista y el Gobierno de España no ha sido tibio. El Gobierno de España no lo puede todo, pero no ha sido tibio, lideramos la postura europea y nuestros amigos árabes, los más implicados, los países árabes de Oriente Medio, así nos lo trasladan. Todos ellos nos trasladan lo que les decía. Como me decía en Barcelona, en el Foro de la unión por el Mediterráneo, el ministro de Asuntos Exteriores de uno de los países árabes más importantes: España está salvando la dignidad de Europa en Oriente Medio. (Rumores).

A la portavoz de Coalición Canaria le digo que me ha gustado especialmente la parte en la que usted alzaba la voz para hablar de que aquí no tienen cabida los discursos del odio. Este es un conflicto en el que quien no tiene los valores muy claros, los valores de nuestra sociedad democrática, de tolerancia, rápidamente se ve cómo sale y aflora el discurso del odio que intenta dividirnos. Pero yo estoy seguro de que la sociedad española no lo permite; es más, la sociedad española rechaza ese discurso del odio.

Estamos a favor de la solución de dos Estados y, aunque no es tema del debate de hoy, le garantizo que los derechos humanos en África son una prioridad de la política exterior de este Gobierno. Desde luego, África —‌que son nuestros vecinos, en Canarias se sabe mejor que en ningún sitio— está en el centro de nuestras políticas y la defensa de los derechos humanos dentro de la política africana. Y no le quepa la menor duda, en toda la relación con Marruecos, la agenda canaria estará muy presente. Como le decía bilateralmente —‌y ahora se lo digo desde la tribuna—, ya sabe que en los grupos de trabajo con Marruecos hay un representante del Gobierno canario y, por lo tanto, vamos a seguir trabajando; y yo estoy a su disposición para hablar bilateralmente cuando quiera de esa agenda canaria y de lo que pueda afectar. Por supuesto que Canarias es una parte importantísima de esa buena relación de vecindad que tenemos con Marruecos.

Me refiero ahora al diputado de UPN. Ha hecho usted un poco de seguidismo y reverberación de las posiciones del Partido Popular. Le da pábulo también al comunicado de un grupo terrorista; yo no doy crédito, la verdad. Pero bueno, están ustedes muy contentos de que un grupo terrorista haya hecho un comunicado. A mí no me merece ningún comentario. Sinceramente, usted me hablaba del viaje del presidente del Gobierno, España es un país soberano, y espero que eso usted lo defienda; y al igual que el primer ministro belga es el primer ministro de un país soberano, también lo es el presidente del Gobierno. Lo que esperamos de todos los grupos en esta Cámara es que estén siempre al lado del Gobierno de España y no a favor de quien quiera que el Gobierno de España diga tal o cual cosa. El Gobierno de España dirá siempre, soberana y autónomamente, lo que sea mejor para defender los intereses y para proyectar los valores de los españoles. (Aplausos).

Termino simplemente agradeciéndole su ponderación al portavoz del PSOE y garantizándole que el Gobierno de España va a seguir, a diferencia de otros grupos en esta Cámara, dentro del consenso internacional y liderando la posición europea.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor ministro. (El señor González Pons se levanta de su escaño). Veo que el señor González Pons pide turno de réplica. Lo tiene. Cinco minutos.

Esteban González Pons

PPDiputado.Página 35Vídeo

Señor ministro, en esa intervención suya en la que sobreabunda la palabra yo, hace mal en introducir el tema de los programas electorales cuando usted es diputado con uno en el que no aparecía la palabra amnistía. (Aplausos). Yo no sé si usted dice lo mismo que Trudeau, que el presidente de Estados Unidos o que Macron y si lo dice Sánchez, pero a ellos ni un grupo terrorista les ha felicitado ni Israel les ha retirado la embajadora. (Aplausos). Por otro lado, digámoslo claro, yo no sé si tenemos o no tenemos piel, pero lo que le aseguro es que no tenemos la caradura de ir con un programa a las elecciones y hacer lo contrario si somos Gobierno. (Aplausos.—Varios señores diputados: ¡Muy bien!).

Señor ministro, en España la política exterior ha dejado de ser de Estado desde que está al servicio de la supervivencia política suya y de su presidente. Ni se consulta con la oposición ni se debate en el Parlamento —‌el primer ministro belga iba con un mandato de su Parlamento; el presidente español, no—. Pedro Sánchez utiliza la política exterior para sobrevivir en la nacional. Por ejemplo, cuando rompe el consenso histórico sobre Marruecos en contra de las posiciones de la Asamblea Nacional de Naciones Unidas sobre el Sáhara español, cortando toda relación con el pueblo saharaui y dejando al pueblo saharaui en una situación en la que no deja al pueblo palestino. Por ejemplo, cuando el ministro de Asuntos Exteriores —u‌ sted— amenaza a los Gobiernos de Rumania o de Bulgaria con retirar el apoyo de España a Schengen para que le apoyen en lo del catalán. O cuando llega incluso a amenazar a Francia con no impulsar los dosieres que interesan a Macron si no apoyan el tema del catalán.

Señor ministro, en Bruselas todo se sabe y, créame, de todo se hace chiste. Por ejemplo, cuando el embajador ante la Unión Europea acompaña al ministro de la concentración de poderes a una reunión con los comisarios Jourová y Reynders a presentar una proposición de ley del Grupo Parlamentario Socialista, no un proyecto de ley, le pregunto: ¿el ministro de todos los poderes y el embajador de la REPER van a ir a presentar a la Comisión las proposiciones de ley de todos los grupos parlamentarios o este gasto extra solo se va a hacer con el Grupo Socialista? En diplomacia cuesta mucho ganarse el respeto y se pierde con rapidez. Y créame, este patinazo —‌porque es un patinazo— con Israel del presidente del Gobierno puede costarle a Pedro Sánchez sus opciones para presidir el Consejo Europeo, que él cree que las tiene. Sepa que en Bruselas están suspirando porque usted y la Presidencia española acaben con este trabajo lo antes posible y entren los belgas. (Aplausos). Y sabe que sé de lo que hablo.

Su Gobierno denunció ante los tribunales que el teléfono móvil del presidente fue infectado con Pegasus en cinco ocasiones. Justo antes de tomar su decisión sobre el Sáhara, le robaron casi 3 gigas de información, un robo voluminoso que puede ser mucho más que conversaciones e incluir documentos, fotos y vídeos. El juez instructor de la causa dictó un auto de sobreseimiento provisional porque Israel —‌país donde se fabrica, comercializa y controla Pegasus— desatendió dos comisiones rogatorias que le fueron enviadas. Dijo el juez: solo resta la vía diplomática para que Israel coopere. Como todos aquí damos por hecho —y‌ el Gobierno el primero, supongo, porque es el que presentó la denuncia— que nos interesa que se clarifique cuanto antes quién robó al presidente, qué le robaron al presidente y si el presidente es libre en política internacional después de haber sufrido ese robo, le conmino a que cuando negocie la vuelta de la embajadora de Israel, exija que venga con las respuestas que el juez español está exigiendo para aclarar este caso. (Aplausos). Porque si ustedes tenían el interés de denunciarlo en el juzgado, tendrán ahora el interés de que esto se clarifique. Y, créame, estoy seguro de que su Gobierno no tiene miedo en las presentes circunstancias a que Israel —s‌ in comentarlo con el Gobierno español— decida cooperar con la justicia para aclarar un robo tan comprometido para España. Y me alegro y quiero saber si mi presidente es libre en política internacional. En cualquier otro país del mundo esto se habría llevado a una comisión de investigación. Y me alegro, porque me gusta que la política exterior de mi país no esté sometida a chantajes ni a hipotecas, porque, como usted decía, España es un país soberano, y me gustaría que Israel nos ayudara a clarificarlo.

Termino. Me alegra que cite mis libros, pero a quien le hace los discursos pídale que por lo menos se los lea, porque en El escaño de Satanás puede que encuentre algún personaje que le resulte familiar. (Aplausos).

Presidencia. Gracias, señor González Pons. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra la señora Rodríguez de Millán también por un tiempo de cinco minutos. (Aplausos).

María José Rodríguez de Millán Parro

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Gracias, presidenta. Señor ministro, ustedes apelan al derecho internacional para evitar llamar a las cosas por su nombre y encubren con eufemismos la cobardía inherente a estar en el lado equivocado de la historia. Ustedes pueden valerse de toda la palabrería que quieran, pero la realidad es tozuda, y la realidad es que este Gobierno es una excepción en Occidente, y que este Gobierno es el único que ha recibido la felicitación por parte de un grupo terrorista que mató hace dos meses a más de 1200 personas. Por cierto, ¿qué Europa es la que lideran ustedes? ¿La que salió hace unos días a desmentir al ministro Bolaños? ¿A qué derecho es al que ustedes apelan, al derecho internacional? ¡Pero si ustedes ni siquiera respetan el derecho nacional! Ustedes conforman un Gobierno que ha pasado por encima del Estado de derecho y de los tribunales, un Gobierno que ha eliminado delitos a cambio de votos, que ha perdonado a delincuentes y a malversadores para obtener un sí en la investidura. Su respeto por el derecho y por las leyes es inexistente, porque ustedes consideran que el Estado es una prolongación de la estructura orgánica del Partido Socialista. Su política exterior deja tanto que desear como la política interior de este Gobierno, y es muy fácil saber dónde posicionarán el nombre de España: ustedes siempre están con los tiranos, cuando no con los terroristas directamente. (Aplausos). Basta con hacer un repaso por los países de Hispanoamérica para comprobar cómo ustedes siempre están del lado de los tiranos que oprimen al pueblo: con Petro, con Chávez, con Ortega, con Maduro… Por cierto, algún día tendrán que explicar las relaciones del expresidente Zapatero con este último régimen.

No es preciso detenerse en los detalles para señalar que el Partido Socialista es cómplice del terror, porque su postura avala y legitima los ataques terroristas del 7 de octubre. Y los violadores que han violado en masa en Israel les han dado las gracias. Con todo y con eso, ustedes saldrán el 8 de marzo a ponerse los primeros en las pancartas. Por cierto, usted se ha puesto aquí muy estupendo diciendo que ha aprobado una ley para la paridad. A 1 de noviembre de 2023, hay 1233 rebajas de condena a agresores sexuales y 126 violadores excarcelados. Eso lo han hecho ustedes, no nosotros. (Aplausos). ¡Lo han hecho ustedes! ¿A eso cómo se le llama? ¿También es una anécdota? ¿O no? Son efectos indeseados, ¿no? Lo llamaron así cuando aprobaron la ley.

VOX está con la civilización, contra los terroristas; por los valores de Occidente, y apoya a quienes se defienden de la barbarie; apoya a quienes sufren los tiroteos y las cuchilladas. Y nosotros les señalamos a ustedes como colaboradores, porque no solo se posicionan con los terroristas allí, aquí están generando ustedes un efecto llamada muy peligroso, y se dedican a estigmatizar a quienes advertimos de las consecuencias que tiene la inmigración ilegal masiva. Hoy, España tiene en el interior de sus fronteras —‌y esto lo ha confirmado su Gobierno— a trescientos lobos solitarios, que, con los medios disponibles, están dispuestos a atentar contra nuestros compatriotas en Barcelona, en Sevilla, en Madrid, en Asturias. Su Gobierno ha hecho bandera de la política de puertas abiertas y, hoy, España es un lugar mucho más peligroso que hace una década, y lo sufre muy especialmente la gente más humilde.

Las brutales imágenes tomadas en Israel, y que todos nosotros pudimos ver, no están lejos de convertirse en una realidad aquí en España, y París es el último ejemplo de ello. La barbarie, señor ministro, también llama a nuestras puertas, y llegará un momento en el que ustedes no puedan ocultarlo por más eufemismos o mentiras que se empeñen en soltar a los españoles.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Gracias, señora Rodríguez de Millán. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Santos Maraver.

Agustín Santos Maraver

Grupo SumarDiputado.Página 37Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Señorías, no hay nada peor que un debate que se pudre en sí mismo, y lo que ha ocurrido es que comenzamos hablando de algo tan serio como el atentado de Hamás del 7 de octubre, seguimos con el absoluto horror de los crímenes de guerra que han supuesto la muerte ya de 15 000 personas, con la destrucción de todo el parque urbanístico de Gaza, y aquí estamos discutiendo ahora sobre quítame aquellas pulgas que yo no tengo la culpa, y tú más. Esta es la típica falta de respeto ante las víctimas, que es francamente, desde mi punto de vista, intolerable. Es intolerable, porque de lo que estamos hablando es del futuro de toda la región de Oriente Medio, de lo que estamos hablando es de la responsabilidad del derecho internacional y del multilateralismo, y de lo que no estamos hablando es ni de cómo se leen los libros del señor González Pons ni de cómo se tratan elementos como la inmigración ilegal para culpabilizar a alguien, que siempre pasa a ser un chivo expiatorio cuando es necesario. Cuando se cree que el Estado es de uno, se acaban pidiendo políticas de Estado, que son las políticas que uno dicta y las políticas que uno impone. Señor Catalán, ese es el problema de este tipo de reivindicaciones. Pero lo que hemos descubierto aquí, que es lo más peligroso, es este relativismo en relación con el derecho internacional. El artículo 25 de la Carta de Naciones Unidas establece que todos los miembros están obligados por las resoluciones del Consejo de Seguridad, no así por las de la Asamblea General, solamente los que votan a favor, pero sí del Consejo de Seguridad. Y aquí lo que hemos descubierto es que casi mil resoluciones del Consejo de Seguridad, con un debate sistemático cada dos meses, resulta que lo hemos convertido en una cuestión de relativismo político y de relativismo moral.

¿Por qué? Porque lo condicionamos a nuestras propias necesidades de política interior. Eso fue lo que ocurrió en 2014, cuando el PP propuso esa cadena de votaciones que estaban determinadas únicamente a presionar al Estado de Israel sobre su postura con respecto al procés catalán, y así continuamos hoy en día, exigiendo a los demás que hagan ese tipo de presiones.

Hago dos pequeñas puntualizaciones: este debate está determinado por un artículo de un periodista, que dijo que lo que se está produciendo es la segunda retirada de Iraq. Automáticamente, la reacción fue decir que solo nos faltaba eso, una segunda derrota como fue la retirada de las tropas de Iraq; una segunda derrota, por supuesto, para la derecha conservadora. Aquello llevó, como todos recordamos, a la caída, durante un largo periodo, de los candidatos del Partido Popular, que no pudieron presidir el Gobierno porque la confianza en ellos desapareció.

La segunda puntualización —‌porque esto ya empieza a ser como un bulo que corre— es que yo no tengo la misma posición que el señor Albares y el presidente de Gobierno sobre el siguiente tema: creo que en aquella carta sobre Marruecos en relación con la fórmula de autonomía, que decía que era la mejor fórmula, se podía haber dicho simplemente: era una fórmula buena. De hecho, eso ya se dijo en 2007; lo dijo el Gobierno Zapatero cuando Marruecos presentó su primer plan. Y lo que es verdad es que no altera en absoluto la posición de España en Naciones Unidas sobre el conflicto del Sáhara. ¿No lo altera por qué? Porque la posición de Naciones Unidas —‌y esto se puede mirar con una simple visión por Internet— es que tiene que haber un acuerdo entre las partes que sea justo y que permita la libre determinación del pueblo del Sáhara. Esas son resoluciones del Consejo de Seguridad que se llevan votando sistemáticamente. Decir en una carta que la fórmula presentada por una parte es la mejor es una posición que afecta, probable y directamente, a nuestras relaciones con el Reino de Marruecos, pero no afecta ni a nuestra posición en Naciones Unidas al defender el acuerdo entre las partes, ni al derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, ni a ninguno de los elementos centrales que han sido nuestra política sobre este tema del Sáhara. Lo demás es inventar cuestiones simplemente para crear un problema, primero, con Marruecos, y después, con el pueblo saharaui, que también se ve afectado por esto.

En cualquier caso, permítanme resumir muy brevemente cuál es nuestra postura: cese del fuego inmediato; evitar la expulsión de los palestinos de Gaza, que creemos que es un serio problema y un serio peligro; reconstrucción humanitaria bajo la Autoridad Palestina; reconocimiento del Estado palestino cuanto antes; revisión de todos los tratados que tenemos ahora mismo de armamento para ver si cumplen las cláusulas establecidas en nuestros reglamentos, y lo mismo con la asociación Israel-Unión Europea en cuanto a las fórmulas de derechos humanos; apoyo a la Corte Penal Internacional; liberación de rehenes por parte de Hamás, pero también de los dos mil palestinos que están encarcelados sin haber sido juzgados —y‌ que pueden pasar periodos de años dentro de la cárcel—; evitar el conflicto regional; todo nuestro apoyo a las tropas de FINUL, que siguen siendo un ejemplo de heroísmo en la zona; y solidaridad plena con las víctimas de los atentados de Hamás y con las víctimas de los bombardeos israelíes sobre Gaza.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Santos. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), tiene la palabra el señor Legarda por un tiempo de cinco minutos.

Mikel (GV (EAJ-PNV)) Legarda Uriarte

PNVDiputado.Página 38Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Shlomo Ben Ami nos recordaba que la cólera que alimentaba a Agamenón y a Aquiles —‌palabra que nos dice y aparece en la primera fase de la Ilíada— es la que mejor define el estado de cosas en el conflicto palestino-israelí, en el que, respectivamente, se busca la erradicación de la existencia judía, por una parte, y la destrucción incondicional del pueblo palestino, por otra. Cólera ciega, como ya comentábamos, ante las complejidades de la realidad y el sufrimiento del otro. En este mismo sentido, también se ha escrito que la causa del pueblo palestino queda eclipsada por actos horrendos como el de Hamás y por otros actos de guerra y terrorismo que niegan la misma existencia de Israel desde su mismo origen y su derecho a unas fronteras seguras, mientras que el derecho del pueblo judío a tener un lugar seguro en Palestina también queda eclipsado por su voracidad territorial y por su falta de compasión, tanto en Gaza como en Cisjordania. Escenario ante el que es previsible no augurar un panorama despejado, singularmente por la actual composición del Gobierno israelí como por la presencia de Hamás y la irrelevancia de la Autoridad Nacional Palestina, la hostilidad de las milicias en países limítrofes y de algunos regímenes o Estados de la región.

Sin embargo, señorías, quiero quedarme en este erial con la fuerza del gesto de una anciana israelí, rehén de Hamás, que, en el momento de su liberación, extiende su mano para estrecharla con la de su secuestrador a la par que le dice la palabra shalom —‌paz en hebreo—, que no creo que sea expresión del síndrome de Estocolmo, sino manifestación profunda de la piedad humana para llegar a perdonar lo imperdonable. Me evoca la misma Ilíada que nos recordaba Shlomo Ben Ami, pero no la cólera de su primera fase, sino la escena de su último libro, cuando Aquiles y el padre de Héctor, el rey Príamo, lloran juntos: el primero en recuerdo de su padre muerto y también de su amigo Patroclo a manos de Héctor, y el segundo, de su hijo muerto a manos de Aquiles, superando ambos odios y miedos como primer paso para romper un ciclo de violencia y dolor en un viaje de entendimiento mutuo, no sobre verdades unilaterales, sino sobre verdades opuestas, adentrándose en la experiencia humana del otro, como anhelaba Ben Ami, en un conflicto que ha de superar el dilema, que ya conocemos: el derecho a la existencia de Israel con fronteras seguras y a la existencia de un Estado palestino viable territorialmente, pero ni sumido en el caos, como alguno de sus vecinos, ni dominado por el radicalismo islamista que niega la existencia de Israel. Un viaje y un dilema ciertamente procelosos, como también se nos narra alguno en la Odisea.

Muchas gracias.

Presidencia. Muchísimas gracias, señor Legarda. Para terminar el turno de intervenciones de los grupos parlamentarios, por el Grupo Parlamentario Socialista, el señor Gutiérrez Prieto tiene la palabra por un tiempo de cinco minutos.

Sergio Gutiérrez Prieto

PSOEDiputado.Página 39Vídeo

Gracias, presidenta. Señor Pons, se ha visto tan perdido usted en el debate anterior o tal vez tan desfasado sobre los argumentos de Gaza que no ha vuelto a referirse al tema en su réplica. Es que no sé por qué ustedes piden comparecencias al ministro para hablar sobre un tema si luego no se refieren a él cuando se ven desbordados por los argumentos. Además, no es solo eso, es que ha llegado usted a una contradicción consigo mismo hoy en el debate, porque, compréndame: o el Gobierno no es libre para hacer política exterior, como ha dicho en su réplica, o va por libre, como ha dicho en la primera intervención, porque las dos cosas no son compatibles, señor Pons. O va por libre o no es libre. ¿Pero sabe lo que sí es compatible, señor González Pons? Lo que ni a usted ni a nadie del Partido Popular les hemos escuchado todavía: es compatible condenar los ataques de Hamás y condenar los asesinatos de inocentes en la Franja de Gaza. (Aplausos). Eso no se lo hemos escuchado y sí que es compatible. Mire que usted ha tenido una primera intervención y una réplica amplia en las que ha hablado de hasta lo que no corresponde, pero no se lo hemos oído ni a usted ni a nadie del Partido Popular. Nosotros sí que lo hemos hecho. ¿Sabe por qué? Porque condenamos todos los ataques deplorables, todos los atentados, sean donde sean y los cometan quienes los cometan; como también condenamos todos los ataques a todas las sedes de los partidos políticos, sean los que sean estos partidos políticos. A ver si aprenden ustedes (aplausos) de ese compromiso cívico y condenan los ataques a la sede del Partido Socialista, puestos a hablar cosas que de soslayo tienen que ver con esta intervención, como ha hecho usted. Señor Pons, trayendo aquí una retahíla de noticias falsas, de argumentos demagogos, usted ha demostrado una vez más que ustedes viven en un patriotismo de hojalata. Es verdad que no me sorprende de alguien que viene del Partido Popular europeo, del grupo parlamentario europeo. Miren, el 22 de noviembre del año pasado, cuando se debatía en el Parlamento Europeo la autorización para ampliar el plazo de ejecución de los NextGeneration, porque la mayoría de los países había visto mermada su ejecución como consecuencia de la guerra de Ucrania, sabe que esa petición fue aprobada por una amplísima mayoría del Parlamento Europeo. ¿Sabe lo que votó el Grupo Socialista? Votó a favor. ¿El grupo liberal? Votó a favor. ¿El Grupo Verde? Votó a favor. ¿Sabe lo que hizo el Grupo Popular europeo? Votó a favor. Pero ¿sabe lo que hicieron ustedes, los españoles? Votaron en contra. Una vez más, un patriotismo de hojalata. Ustedes lo único que quieren hacer en política exterior es conseguir que le vaya mal a España con tal de que ustedes tengan una mínima oportunidad electoral. (Aplausos). Lo demostraron con el señor Casado. Decía usted que se sabe todo en Bruselas, ¿verdad? Pues sí, es verdad, se sabe todo. Cuando iba el señor Casado esquina por esquina diciendo que no se aprobaran los fondos europeos, a pesar de que pudiera suponer el cierre de miles de empresas en nuestro país como consecuencia de la pandemia. Se sabe también lo que van diciendo ahora ustedes en el Partido Popular, incluso cuando ya estaba el señor Feijóo pidiendo que no se aprobara la prórroga de la ejecución de los fondos NextGeneration. Ese patriotismo de hojalata que, como decía el señor ministro, les hace ponerse siempre a favor de un tercer Estado cuando el Gobierno de España no es de su afiliación política.

A ver si aprenden ustedes alguna vez, por ejemplo, de Zapatero. ¿Se acuerdan de la cumbre iberoamericana, cuando el señor Chávez ―tanto que le gusta hablar de Venezuela― se metió con el señor Aznar? Cuando le dijo: mire, no se meta con el señor Aznar, porque no comparto nada con él, pero es un expresidente de mi país y le exijo respeto. (Aplausos). ¡A ver si aprenden ustedes alguna vez también de cómo nos comportamos los socialistas cuando estamos en la oposición!, aunque sea para defender a Aznar, con el que comprenderá que no compartimos gran cosa.

Hablan también ustedes de aislamiento internacional. Mire, desde que dicen ustedes que estamos aislados internacionalmente, hemos organizado una cumbre de la OTAN que ha sido un ejemplo mundial. Hemos tenido la Presidencia de la Unión Europea y estamos en todos los foros internacionales liderando posiciones. ¿Saben lo que fue un verdadero aislamiento internacional? Cuando el señor Rajoy se quedaba sentado en los consejos europeos porque el traductor se había ido al baño. Eso sí que era un verdadero aislamiento internacional. Pero es verdad que yo prefiero al señor Rajoy sentado en la silla en el Consejo Europeo porque no entiende lo que dicen, aunque nos costara perder fondos, que al señor Aznar con los pies en la mesa del rancho de Texas, porque ahí sí declaraba guerras ilegales. Prefiero ese aislamiento internacional, mire usted por dónde. (Aplausos).

Por último, señores de VOX, señora portavoz de VOX, dice que somos una excepción en Occidente. ¿Sabe lo que es una verdadera excepción en las democracias occidentales? Que un partido de derecha moderada, como dice ser el Partido Popular, blanquee a la extrema derecha, como están haciendo con ustedes.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Gutiérrez. Para concluir el debate, el señor ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación tiene la palabra.

José Manuel Albares Bueno

GobiernoMinistro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.Página 40Vídeo

Señor Pons, está usted en la línea media, en la línea habitual de su partido. Ha aprovechado la segunda réplica para plantear pequeñas cosas, anécdotas, y no referirse —‌y esta vez sí es muy grave, porque yo se lo he pedido desde esta tribuna— ni una sola vez al derecho internacional, al derecho internacional humanitario, a las víctimas civiles palestinas, ni siquiera a la situación en Israel y Palestina. Les recuerdo que ustedes pedían este debate; yo lo he solicitado voluntariamente también, pero ustedes lo pedían.

A ustedes el conflicto entre Israel y Palestina les da igual, solo lo aprovechan para lo de siempre, para atacar al Gobierno porque no es el de ustedes, simplemente. Por eso ustedes están fuera del consenso internacional, fuera del consenso de su familia política. Le he leído citas textuales del presidente de los Estados Unidos, del presidente de Francia, del secretario general de Naciones Unidas, del primer ministro de Grecia y del de Irlanda. Están ustedes en contra de ustedes mismos, de su propio programa electoral y de sus palabras. Esto es muy previsible, porque ustedes tienen muy poco respeto por esta Cámara y por su función; es previsible porque ¿cómo van a respetar los debates de política internacional en esta Cámara si no respetan la legitimidad de las urnas y el voto de los diputados en esta Cámara?

La posición de España es la misma que se acordó en el Consejo Europeo y que defiende el alto representante Josep Borrell, y le he leído citas textuales que defienden los principales líderes mundiales, incluido el secretario general de Naciones Unidas y los primeros ministros de su familia política, incluso figuras como el papa Francisco. España condena los atentados terroristas de Hamás, exige la liberación de las personas secuestradas, reconoce el derecho de Israel a defenderse, exige que esa defensa se haga respetando el derecho internacional, el derecho internacional humanitario y evitando víctimas civiles, y tiene solidaridad con las víctimas del atentado, pero también con las víctimas civiles palestinas. Diferenciamos —‌no sé si usted no sabe o no diferencia— entre el grupo terrorista Hamás, la Autoridad Nacional Palestina y el pueblo palestino. A mí me apena, como español, no como ministro de Asuntos Exteriores, que usted dé pábulo a un comunicado de un grupo terrorista e instrumentalice, con miles y miles de muertos, un comunicado de un grupo terrorista; el señor Feijóo sabrá por qué le permite esas cosas.

También defendemos la necesidad de reforzar la ayuda humanitaria a Palestina y reivindicamos el cumplimiento de las resoluciones de las Naciones Unidas, la solución de dos Estados y la búsqueda de la paz. Aparentemente, usted no está a favor de nada de eso; es más, no le importa, no ha dicho una palabra sobre ello. Poniéndose en contra del Gobierno de España no es que haga daño al Gobierno; poniéndose en contra del posicionamiento de España, no sé si se da cuenta, está debilitando la posición de la Unión Europea, de las Naciones Unidas y del derecho internacional. ¿Se va usted unas semanas de Europa y ya no tiene ni idea de cuál es el consenso europeo? Y lo que es más grave es que están ustedes poniéndose en contra del sentir mayoritario, le diría unánime, de los españoles, pero, sobre todo —y‌ vuelvo a lo que usted decía hace diez años—, la piel. Están ustedes situándose fuera de los más básicos principios de moralidad y de humanidad. Es casi ya lo mínimo que les podemos pedir. No se pongan de parte del Gobierno de España, no se pongan de parte de la Unión Europea y de las Naciones Unidas, no se pongan de parte ni siquiera del sentir de los españoles, pónganse simplemente del lado de la moralidad y la humanidad.

No es la primera vez que ustedes quedan fuera del consenso, de la legalidad internacional y de la humanidad. Ya lo hicieron bajo el Gobierno de Aznar, llevando a España a una guerra ilegal cuyas consecuencias todavía se viven hoy. Ya entonces para las señorías del Partido Popular, igual que hoy, las muertes de civiles eran simplemente daños colaterales. (Aplausos). En la guerra de Irak —y‌ a que ayer salía el señor Aznar a dar pábulo a más falsedades— lo hicieron igual que lo ha hecho usted hoy: mintiendo; mintiendo a los españoles. El Partido Popular incurre con frecuencia en falsedades y mentiras; en política exterior, mucho. Hoy ha traído usted otra: que yo presiono, que me pongo en contra de que Bulgaria y Rumanía entren en Schengen. Pero, por favor, por favor… La mentira tiene patas muy cortas. Usted no lo ha leído, porque es usted quien impide a los eurodiputados del Partido Popular reunirse conmigo en la Presidencia Española, pero el programa de la Presidencia Española tiene como prioridad la entrada de Bulgaria y Rumanía en Schengen. Léanselo o vengan a las reuniones conmigo.

Yo estoy acostumbrado. El Partido Popular me acusó de blanquear la dictadura de Putin por reunirme con el secretario general adjunto de Naciones Unidas, que era de nacionalidad rusa. Ustedes emitieron un vídeo diciendo que el Gobierno había donado 130 millones de euros —‌salía el señor Bendodo en ese vídeo— a la Fundación Bill Gates, cuando en realidad esa cantidad —‌ustedes lo sabían— estaba destinada al Fondo mundial de la lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria. El señor Feijóo afirmó que el Gobierno apoyaba las acciones del presidente Castillo; fuimos el primer país europeo en condenarlas. Hoy usted se une a esta lista de mentiras y falsedades, pero lo que más me ha sorprendido es que, para intentar desgastar al Gobierno, ustedes se han puesto en contra de sus propios posicionamientos hasta hace nada, de su propio programa electoral. No se lo voy a volver a citar: punto 329; léalo, porque yo creo que no lo conoce. Se han puesto en contra de cosas que decían el señor Feijóo y su Gobierno cuando el señor Feijóo era presidente de la Xunta de Galicia. En 2014 el Partido Popular votó a favor de una PNL aquí, en el Congreso, apoyada por todos; gobernaban Mariano Rajoy y el Partido Popular y, en Galicia, el señor Feijóo. Decía que instaba al Gobierno de España a reconocer ―se lo cito textualmente, y sigue en vigor― a Palestina como Estado, sujeto de derecho internacional, reafirmando la convicción de que la única solución posible para el conflicto es la coexistencia de dos Estados, Israel y Palestina, y a promover de manera coordinada en el seno de la Unión Europea dicho reconocimiento del Estado palestino como Estado soberano. ¿Ya están en contra de esto? En fin, yo sé que usted no venía a hablar de esto. Probablemente no lo sabe, pero yo se lo explico.

Más allá, el señor Feijoo ―que está aquí―, cuando dirigía el PP gallego, cuando estaba al frente de la Xunta de Galicia, durante el tiempo en el que fue presidente de Galicia, aprobó seis declaraciones institucionales sobre Palestina y Oriente Medio en las que exigía el cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas y ―atención― la creación de un Estado palestino. ¡La creación de un Estado palestino! Entonces ―¡entonces!― pedían el cese de la violencia y de la ocupación israelí; hoy, ni una vez ―una falta enorme de humanidad—, ni una vez. Pedía el respeto al derecho internacional y a los derechos humanos y, por supuesto, exigía ―el señor Feijóo en aquel momento exigía― al Gobierno de España reconocer al Estado palestino, y no una vez, seis: 2006, 2007, 2013, 2014 en dos ocasiones y 2016. Si usted no las conoce, señor González Pons, el señor Feijóo se las podrá dar. (Aplausos).

Es más, incluso el PP decía lo siguiente ante una PNL del BNG en la que se pedía el reconocimiento del Estado palestino y en la que votaron a favor. Le cito de nuevo textualmente su posición. Hoy usted no nos la ha explicado, pero sí me ha quedado claro que usted está en contra (rumores): Desde el Grupo Parlamentario Popular condenamos la pérdida injustificada de vidas humanas que se está produciendo en Gaza; primer punto de nuestro posicionamiento ante esta propuesta. Nuevamente, pedían el reconocimiento del Estado palestino. Mi pregunta, hoy, para ustedes: ¿Qué ha cambiado para que el Partido Popular vire su posición de esta manera, para que salga del consenso europeo y del consenso internacional y se enfrente a su propio programa electoral? Pues siento decírselo, señor Pons, pero además de hipocresía, cinismo y oportunismo, que el PSOE está en el Gobierno (aplausos) y que ustedes son capaces de posicionarse contra Naciones Unidas, contra la Unión Europea y contra el derecho internacional —‌volviendo a sus orígenes de la guerra de Irak—, contra los principios más básicos de humanidad e incluso contra sus propias posiciones, contra su programa electoral, con el que usted ha sido elegido diputado, con tal de crispar y confrontar al Gobierno (rumores). Y por otra cosa muy importante: se han mimetizado con VOX y han aceptado su discurso contrario al derecho internacional. Por eso se han ido ustedes fuera del consenso internacional.

Una vez más demuestran que no son un partido de Estado y que actúan con deslealtad hacia España. (Rumores). Yo sé que a usted le hace mucha gracia, porque a usted no le interesa España, a usted le interesa solo el Gobierno de España. (Aplausos.—Rumores). Ustedes intentan traer a colación a España y apropiarse de la bandera, que les recuerdo que es de todos. España se hace grande apoyando a su Gobierno ante declaraciones falsas de otros Gobiernos, no poniéndose al lado de estos; apoyando a las empresas españolas frente a quien las agrede, no poniéndose al lado del agresor, como han hecho ustedes y saben los empresarios, algunos de la región de la que usted viene. España se hace grande protegiendo a sus ciudadanos frente a crisis como la del COVID-19 o como la guerra de Ucrania, como ha hecho el Gobierno progresista con los ERTE, con el ingreso mínimo vital, con el bono social térmico o aumentando el salario mínimo; apoyando al Gobierno de España para liderar, como estamos haciendo, la respuesta internacional al conflicto en Oriente Medio; condenando los atentados terroristas y los comunicados de los grupos terroristas; aumentando la ayuda humanitaria a Palestina; condenando las muertes de civiles palestinos inocentes, de las que no le he oído ni una sola palabra; exigiendo que se cumpla con el derecho internacional y el derecho internacional humanitario —‌que parece usted desconocer completamente, porque no ha hecho ninguna referencia a ellos— y proclamando la necesidad, como hacía el señor Feijóo cuando era presidente de Galicia —‌desde que se ha mimetizado con VOX ya no lo dice—, de materializar la solución de los dos Estados, como hace España, aglutinando ya a ochenta y ocho países. Eso es patriotismo, eso es defender a España y eso es que nos sintamos orgullosos de nuestro país, como le garantizo que se sienten la mayoría de los españoles con el posicionamiento claro del Gobierno en esta crisis y con nuestro liderazgo en ella.

Pero tengo una pregunta muy directa para usted y para el señor Feijóo, ya que está en esta parte del debate (rumores): ¿Qué puntos no comparte el Partido Popular? ¿Ustedes, señorías del PP, no comprenden que la lucha contra el terrorismo, la protección de la población civil en los conflictos y la defensa de los derechos humanos, del derecho internacional y de la paz no son ni de derechas ni de izquierdas, sino que son la base común del consenso de nuestra sociedad porque son una cuestión de humanidad? (Rumores). Yo sé que a usted le hace gracia, pero eso es así en estos momentos, y es muy triste ver cómo ustedes, con tal de atacar al Gobierno y al PSOE, han perdido esa base común de humanidad que todos en esta Cámara deberíamos tener. Estamos hablando de que en este mismo minuto en el que yo me dirijo a usted hay cientos y cientos de civiles que están muriendo. Han llegado incluso al extremo, como le decía, de legitimar el comunicado de una organización terrorista. No es la primera vez que instrumentalizan el terrorismo, pero esta vez están yendo muy lejos —e‌ s una organización que ha demostrado su crueldad y su inhumanidad— con tal de erosionar al Gobierno sin ningún escrúpulo.

El Partido Popular debería explicar qué le parece mal de las declaraciones del presidente Sánchez, qué puntos no comparte con él, qué puntos no comparte de lo que yo he dicho hoy aquí. Dos veces ha tenido usted la oportunidad; ni una palabra. ¿Por qué no comparte el PP la solidaridad ante la muerte de civiles palestinos? ¿Por qué no comparte el PP el llamamiento a que se cumplan el derecho internacional y el derecho internacional humanitario? ¿Por qué no comparte el PP ahora la solución de los dos Estados y el reconocimiento del Estado palestino? Y atendiendo a la legitimidad que ustedes otorgan a las declaraciones de otros gobiernos, porque ustedes no creen que España sea un país soberano y autónomo para tomar sus decisiones libre y autónomamente en política exterior, ¿va a impulsar el Partido Popular español alguna medida contra el primer ministro irlandés o el primer ministro griego del Partido Popular Europeo? ¿Va a seguir el señor Feijóo compartiendo partido con alguien al que también desde Israel se le critica duramente? (Rumores).

Ustedes usan todo, repito, todo —‌ya les conocemos— para esparcir bulos de todo tipo —‌hoy usted ha añadido algunos a la lista—, pero es que ahora también usan a una organización terrorista. Ustedes, señorías del PP, han dado muestras, no solo en este caso —‌y eso es algo que les pediría que revisaran—, de que cada vez que a algún país no le ha gustado la posición soberana de España han sido los primeros del mundo en ponerse del lado de ese país en vez de posicionarse y defender los intereses de España, sus valores, sus empresas y a sus ciudadanos. Ustedes apoyan siempre al otro frente a la soberanía de España y a las soberanas decisiones del Gobierno español. ¿Qué ha venido usted hoy a decir, señor Pons? ¿Que el Gobierno de España no puede tomar decisiones soberanas? ¿Que tiene que hacer lo que le digan gobiernos de otros países? Son el único partido de oposición de Europa que se pone del lado de otros países en vez de defender a su Gobierno. Si ustedes fueran un partido de Estado, no tolerarían eso, no lo traerían de nadie, y mucho menos, como ha ocurrido, de un representante gubernamental de un partido de su propia familia política europea con el que tienen una excelente relación; no permitirían que un dirigente de otro país actuara como si fuera un político español y faltase al respeto al Gobierno de España. Esto ya no es no saber lo que es una política de Estado ni saber de política exterior, es no saber que España es un país soberano.

Hablaba usted de liderazgo y no liderazgo. Su argumento de que España no tiene liderazgo internacional se cae por su propio peso. España ha aumentado su liderazgo internacional en la Unión Europea y en la escena internacional. El presidente del Gobierno, y no es fácil, ha podido ir en el espacio de muy pocas semanas desde Washington, donde ha sido recibido por el presidente de los Estados Unidos, a China, donde ha sido recibido por el presidente Xi Jinping. Hemos acogido una cumbre de la OTAN exitosa en un momento especialmente difícil para la seguridad europea. Durante nuestra Presidencia, hemos celebrado una cumbre entre Europa y América Latina que fija un nuevo rumbo para las dos regiones. Muy recientemente, el Foro de Unión por el Mediterráneo, en Barcelona, ha tenido una participación récord. El presidente Zelenski nos ha felicitado por nuestro liderazgo durante nuestra Presidencia en Ucrania.

Pero en todo ese batiburrillo que usted ha traído aquí, hay varios temas, por supuesto. Ha traído una de sus obsesiones desde que el señor Feijóo lidera el Partido Popular, que es Marruecos. Yo les insisto: dejen de deslizarse tan peligrosamente por esas posiciones antimarroquíes. Marruecos es un vecino con el que tenemos intereses muy importantes. Hoy, sin venir a cuento, Marruecos. También ha traído la amnistía; esa ya la esperaba yo. No se preocupe, que esa ya la esperaba yo. No es mi tema como ministro de Asuntos Exteriores (rumores), pero dé crédito al Gobierno, dé crédito al Gobierno porque está intentando gestionar una situación que se creó con ustedes y que ustedes no supieron gestionar. Estamos infinitamente mejor que cuando ustedes gobernaban, así que, si no saben resolver, por lo menos, déjennos hacer. (Aplausos.—Rumores).

La amnistía es una figura que existe —‌soy el ministro de Unión Europea y usted ha estado en Europa— y que se ha usado con éxito en muchísimos países de nuestro entorno: en Francia, en Portugal, en Italia, por citarle solamente algunos. Nuestra Constitución y nuestra democracia son hijas de una ley de amnistía, y no de cualquier ley de amnistía, no eran delitos cualesquiera los que amnistiaba. Mire, yo creo que ustedes tienen una doble vara de medir, por supuesto, como siempre. Lo que hoy les parece muy mal, cuando es para ustedes les parece muy bien. ¿No se acuerda usted del Pacto del Majestic? ¿No se acuerda de cuando cedieron el 30 % de la recaudación del IRPF o eliminaron las figuras de los gobernadores civiles? ¿No se acuerda de cómo en una noche, en una noche, pasaron de Pujol enano habla castellano a Pujol guaperas habla lo que quieras? (Aplausos.—Rumores). ¿Y no se acuerdan de que Aznar amnistió en un solo día a 1400 personas, en un solo día, sin que usted dijera que aquí se tambaleaba el Estado de derecho?

Yo creo que a ustedes la amnistía les da igual. Lo que no soportan es que España siga teniendo un gobierno socialista. Usted es el que ha dicho, y corríjame si no es así, que Junts es un partido cuya tradición y legalidad no está en duda, salvo cuatro, cinco o diez —m‌ enos mal que paró de decir— personas. Mire, yo creo que a ustedes no les molestan los votos de Junts a una investidura; les molestan los votos de Junts y el diálogo con Junts para una investidura del Partido Socialista. Y le diré otra cosa: Tiene usted que abandonar el correr detrás de los discursos de la extrema derecha. La portavoz de VOX ha vuelto a abundar en un discurso de odio, ha vuelto a intentar confundir a los españoles y a mezclar migración, religión y terrorismo. No lo haga; no lo haga. Los datos no demuestran eso. La realidad objetiva, pero, sobre todo, la convivencia y la coexistencia dentro de nuestra sociedad no lo merecen. España va a rechazar ese discurso y, desde luego, el Gobierno de España va a estar siempre enfrente de ese discurso.

Al portavoz de SUMAR tengo que decirle que nuevamente coincido con él. En esta ocasión coincido sobre todo con ese homenaje que ha rendido a FINUL, al frente de la cual está un general español, el general Lázaro, y a la labor tan fundamental que hace en un país tan fragilizado como Líbano, al que no podemos permitir que se extienda la violencia. También coincido con el portavoz del Partido Nacionalista Vasco en ese deseo de alcanzar y de recorrer un camino de paz y, por supuesto, con la ponderación y la búsqueda de una solución basada en dos Estados del portavoz del PSOE.

Señorías, cierro ya esta comparecencia. El mundo, Europa, el Mediterráneo viven momentos muy complejos y muy convulsos. La pandemia del COVID-19, la guerra en Ucrania y ahora el conflicto en Gaza nos muestran que lo exterior afecta enormemente a lo interior, al bienestar de toda España y de toda Europa. Si conseguimos un horizonte de paz y seguridad en Oriente Medio, en el Mediterráneo, en el mundo, estaremos invirtiendo en la propia paz y estabilidad de Europa y de España. Las posturas y las soluciones del Gobierno de España a las distintas crisis globales se basan siempre —e‌ sta es una vez más— en la justicia, en el diálogo, en la convivencia, en suma, en la promoción de nuestros valores, en la defensa de los intereses y derechos de los españoles y de España y en la defensa de valores universales: la paz, la tolerancia y la justicia en torno a la que debemos estar unidos hoy en esta Cámara frente a esta crisis. Los españoles esperan de nosotros, de sus representantes políticos, que estemos unidos en torno a eso, a la paz, al derecho internacional y a la protección de la población civil. Esto debe ir más allá de partidos y de ideologías, porque, insisto, es una cuestión de pura humanidad. Trabajemos juntos para evitar más muertes de civiles inocentes palestinos, israelíes, niños y niñas. Trabajemos juntos por la paz, por la estabilidad, por la prosperidad de toda la región, que pasa por el establecimiento de un Estado palestino que coexista en paz y seguridad con el Estado de Israel. Tenemos que ofrecer un horizonte de esperanza a Palestina y tenemos que ofrecer garantías de seguridad a Israel. La comunidad internacional, Europa, todos en España, debemos estar unidos por la paz. Les reitero mi ofrecimiento inicial de trabajar por esos valores: por la justicia, por la tolerancia, por la convivencia y, ante todo, por la paz.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor ministro, y a todas sus señorías. No habiendo más asuntos que tratar, se levanta la sesión. Eran las seis y cincuenta y cinco minutos de la tarde. En el caso de las intervenciones realizadas en las lenguas españolas distintas del castellano que son también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos, el Diario de Sesiones refleja la interpretación al castellano y la transcripción de la intervención en dichas lenguas, facilitadas por los servicios de interpretación y transcripción. http://www.congreso.es D. L.: M-12.580/1961 CONGRESO DE LOS DIPUTADOS Edición electrónica preparada por la Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado – http://boe.es Calle Floridablanca, s/n. 28071 Madrid Teléf.: 91 390 60 00