Gracias, señorías, por sus opiniones y por participar en este debate del que es, sin duda, el problema más complejo de política exterior.
Señor Pons, si no me equivoco, en 2011 usted escribió un libro que se titulaba Camisa blanca. Era una suerte de biografía. En ese libro usted decía que esa camisa blanca era una bandera blanca (el señor González Pons: No, no decía eso), una bandera blanca para aquellos que se quieren acercar a dialogar sin estridencias, con calma. (El señor González Pons: No decía eso). ¿Dónde está hoy esa bandera blanca? ¿Hoy no ha traído la camisa blanca? (El señor González Pons señala su camisa). ¿Dónde está su calma? A no ser que hoy, en su estreno, haya decidido pasar a otro libro suyo y que se haya decidido sentar en el escaño de Satanás. Esperemos que no, que se quede con la camisa blanca, porque es la que yo he traído hoy aquí. La camisa blanca, esa bandera blanca del diálogo. (Aplausos).
Le voy a decir lo que les pasa a las señorías del Partido Popular: que les falta piel, les falta humanidad. (Rumores). Si usted no entiende lo que le digo, el señor Floriano le puede explicar qué es lo de que les falta piel. Usted estaba ya hace diez años muy atento a esa falta de piel que tenían y hoy aquí, en un debate que no va de partidos ni de ideología, sino que va de humanidad y de piel, usted sigue demostrando, como en aquel vídeo, que al Partido Popular le falta piel, le falta humanidad.
La posición de España es clara: la defensa de la paz y de los derechos humanos, la protección de los civiles y del derecho internacional, algo tan básico, pero de lo que no le he oído hablar a usted ni tampoco he oído hablar a la portavoz de VOX, que han hecho un discurso muy similar en ese sentido. No ha mencionado usted el derecho internacional ni el derecho internacional humanitario. Están volviendo a sus orígenes. No lo haga, mucho menos cuando hay miles y miles de vidas inocentes en juego. No vuelvan a la guerra de Irak, a la mayor violación del derecho internacional. No vuelvan a esa política de choques.
Se lo he dicho en muchas ocasiones, en esta ocasión y en otras: hay momentos para ser oposición, pero hay momentos también para ser España, para estar con los españoles, con el sentir de los españoles; y ustedes siempre, sistemáticamente, eligen ser oposición, porque no tienen sentido de Estado ni con la política de Estado por excelencia que es la política exterior. En este caso, si no quieren tener ese sentido de Estado, tenga lealtad con los españoles, sean oposición de Estado. Mire, poner en duda la posición del Gobierno de España en este caso es poner en duda el derecho internacional, la posición de las Naciones Unidas y la posición de la Unión Europea, pero, además, es ponerse en contra del sentimiento mayoritario de nuestros ciudadanos y de nuestras ciudadanas. Insisto, no es la primera vez, ya lo hicieron en la guerra de Irak. No lo vuelvan a hacer.
Ante las falsedades vertidas, acusando al presidente del Gobierno y al primer ministro belga que le acompañaba en ese viaje, vemos que el Partido Popular, una vez más, ha decidido apoyar las falsedades contra España —ayer el propio señor Aznar se sumaba a ellas— sin importarles el daño que esto puede hacer a los intereses de España. Para ustedes los intereses de España no deben contar y deben contar solo los intereses del Partido Popular.
Dicen que son ustedes grandes amigos de Israel. Nosotros también. Le diré una cosa: durante el último Gobierno del Partido Popular, el ministro de Asuntos Exteriores de Israel nunca fue invitado oficialmente a España. He sido el primer ministro de Asuntos Exteriores que ha invitado a Eli Cohen aquí, a España.
Otra de las muchas deslealtades que está demostrando el Partido Popular en estos momentos es cuando siempre se posiciona en contra del interés de los españoles con tal de atacar al Gobierno que ustedes consideran ilegítimo, simplemente, porque no es el suyo. Esto que están haciendo lo han hecho ya cuando el presidente Sánchez peleó y consiguió los fondos Next Generation, más de 140 000 millones de euros, pues ustedes ―era usted eurodiputado y lo sabe perfectamente― hacían una campaña en contra de España para desprestigiarnos. Continuaron con viajes de dirigentes de su partido para denunciar un inexistente uso partidista de los fondos que la Comisión Europea ha dejado perfectamente claro. Han intentado naufragar la excepción ibérica, que ha pasado a ser realmente un sistema europeo para abaratar el precio de la electricidad. Durante la Presidencia española de la Unión Europea ―por eso no me extraña la línea que ha seguido hoy― han dado instrucciones a sus eurodiputados ―tal vez haya sido usted mismo, ya que era eurodiputado en aquel momento― para que, cuando yo hiciera reuniones durante la Presidencia con eurodiputados españoles, ninguno pudiera sumarse a una política de consenso. Por lo tanto, ustedes están empeñados en erosionar la imagen de España en el extranjero, pero créame que lo único que están haciendo es dejar erosionada la imagen del Partido Popular. Le pido que esté a la altura del país, de la ciudadanía y de lo que, en estos momentos, la comunidad internacional espera de España.
Nosotros merecemos una oposición cuyo principal partido, que son ustedes, en los momentos clave prime los intereses del Estado sobre los intereses partidistas y sobre la supervivencia de tal o cual líder en un momento. Es decir, España merece una oposición de Estado. Y yo les diría que demuestren que son ustedes un partido autónomo, especialmente en política exterior, que es donde está en juego la soberanía de España. Pónganse del lado de España, no del lado de aquel que agrede a nuestra soberanía. Emancípense de las garras de la extrema derecha y de lo que están dictando los líderes europeos más radicales. (Rumores.—El señor Tellado Filgueira pronuncia palabras que no se perciben). Vuelvan a los consensos de Estado y sean libres. Es tan sencillo como eso. Defiendan la soberanía de España y algo tan básico como la paz, los derechos humanos, el derecho internacional y todo lo que en estos momentos está enarbolando bien alto el Gobierno de España.
Cuando usted tilda la posición del presidente del Gobierno, la posición del Gobierno, como algo extravagante, permítame que le lea textualmente unas cuantas cosas: «La solución de dos Estados es la única manera de garantizar la seguridad a largo plazo del pueblo israelí y del pueblo palestino, de asegurarse que tanto israelíes como palestinos pueden vivir en libertad y dignidad. No dejemos de trabajar para lograr ese objetivo». ¿Es Pedro Sánchez? ¿Soy yo o algún miembro del Gobierno? Es Joe Biden, el presidente de los Estados Unidos.
Le leo otra: «Demasiados palestinos inocentes están siendo asesinados. Queremos ver Cisjordania y Gaza unificados bajo la autoridad palestina y las voces de los palestinos y sus aspiraciones deben ponerse en el centro de esos esfuerzos». No es el presidente Pedro Sánchez ni soy yo, sino Kamala Harris, la vicepresidenta de los Estados Unidos.
Le leo otra: «Estamos escuchando los testimonios de médicos, familias, supervivientes y niños que han perdido a sus padres. El mundo es testigo de esto, la matanza de mujeres, niños y bebés. Esto tiene que acabar. Toda vida inocente tiene el mismo valor, la israelí y la palestina». No es ningún miembro del Gobierno ni el presidente del Gobierno, sino el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau.
Otra: «Día tras día vemos el bombardeo permanente de civiles. Imposible explicar que queremos luchar contra el terrorismo matando inocentes. No hay justificación para atacar civiles. De facto, se bombardea a civiles, bebés, mujeres y ancianos. No hay razón ni legitimidad para eso. Pedimos a Israel que pare». ¿Pedro Sánchez? ¿Yo? Emmanuel Macron, presidente de Francia.
Otra más. «El pueblo de Gaza está en medio de una catástrofe humanitaria épica frente a los ojos del mundo. No podemos mirar para otro lado». Ya se imaginará que ni soy yo ni es Pedro Sánchez, sino António Guterres, secretario general de Naciones Unidas. Pero a lo mejor usted piensa que el presidente de los Estados Unidos, el de Canadá, el de Francia o el secretario general de las Naciones Unidas no tienen legitimidad para opinar sobre este tema y que están completamente erróneos. Vamos a ir más cerca de ustedes entonces. «Lo que estoy viendo ahora mismo no es solo defensa, se parece más bien a la venganza». Otra: «Hemos afirmado desde el primer momento y hemos hecho mucho hincapié en la necesidad no solo de canales humanitarios, sino también de pausas humanitarias, de un cese de las operaciones militares para apoyar a los civiles de Gaza». Es su familia política, el primer ministro de Irlanda y el primer ministro de Grecia. Tal vez no están ustedes de acuerdo con el presidente de los Estados Unidos, con el de Canadá, con el de Francia, con el secretario general de Naciones Unidas ni con su propia familia política, pero es que hoy me ha dado la impresión de que no están de acuerdo ni con sus propias palabras. Le leo el punto 329 del programa electoral del PP a las elecciones del 23 de julio, el programa electoral con el que usted ha concurrido a estas elecciones: «Debemos trabajar para la resolución de conflictos, especialmente el israelí o palestino». Si me quiere escuchar, le recordaré su programa electoral, que parece que no lo conoce. (Aplausos). Como no me escuchaba, le recuerdo el punto 329 de su programa electoral, porque hoy me ha dado la impresión de que no lo conoce, programa electoral del 23 de julio, con el que usted ha sido elegido diputado: «Debemos trabajar para la resolución de conflictos, especialmente el israelí o palestino, por medio de la solución de dos Estados». Eso lo dicen ustedes. Pero, mire, le leo otra: «Condenamos la pérdida injustificada de vidas humanas que se está produciendo en Gaza, primer punto de nuestro posicionamiento ante esta propuesta. Por tanto, nuestra condena es clara y contundente, porque estamos en Gaza enfrentando un desastre humanitario. El objetivo tiene que ser la resolución pacífica del conflicto con la constitución, por supuesto, de un Estado palestino». Si usted no lo recuerda, se lo diré yo: ese era el posicionamiento de su partido en noviembre de 2014, en el Parlamento de Galicia, cuando su líder, el señor Feijóo, era presidente del Partido Popular de Galicia y de Galicia. (Aplausos). Ese era también el posicionamiento que defendían en su programa electoral del 23 de julio, exactamente lo que está haciendo el Gobierno de España liderando esa posición en el ámbito internacional. ¿Y qué es lo que ha cambiado desde el 23 de julio con todos esos posicionamientos para que ustedes se salgan del consenso internacional y para que estén en contra de líderes tan destacados como el primer ministro de Grecia y el de Irlanda, de su familia política en Europa? Que gobierna un Gobierno de coalición progresista. Eso es lo único que ha cambiado. ¿No son ustedes conscientes de que están realizando un ejercicio de absoluto cinismo con el único objetivo de desgastar la imagen de España? Vuelvan a la centralidad, súmense a la política de Estado. Sé que ustedes se ponen en contra de cualquier cosa que haga el Gobierno, da igual lo que sea, pero, muy sinceramente —lo decía al inicio y al final de mi intervención y se lo vuelvo a decir y le tiendo la mano—, creo que ante una situación tan trágica como esta, con cientos de muertos cada día, incluyendo mujeres y niños, se puede esperar algo más del principal partido de la oposición. Si no quieren ser un partido de Estado, demuestren por lo menos un poco de humanidad. Creo, señorías del Partido Popular, que no es mucho pedir que no vayan contra la población civil Palestina solo por oponerse al Gobierno. Sinceramente, que su frustración por no gobernar no les ciegue y no les impida ver la realidad.
España, en contra de lo que usted decía, está en el club de los países que tienen voz propia para tomar decisiones mundiales de manera soberana y autónoma, sin estar sometidos a tener que decir lo que dicen otros. Esas épocas ya pasaron, cuando hacíamos seguidismo de otros en política exterior. Tenemos total soberanía para, con nuestra propia voz, promover los valores que, además, son los valores de nuestra sociedad, de los españoles y las españolas: la justicia, la paz, la tolerancia y la solidaridad, valores nuevamente de humanidad y valores de piel, por utilizar sus palabras, y no hacer como ustedes, que cuando gobernaban reinaban o bien la violación de la legalidad internacional, como durante la guerra de Irak, sin escuchar a la población española, o bien la pasividad absoluta como durante el Gobierno del señor Rajoy en política exterior. No sigan esos peligrosísimos discursos del odio que propaga VOX y de los que hemos tenido hoy una buenísima oportunidad de escuchar aquí de nuevo. No permitan que este tipo de conflictos dividan también nuestras sociedades. Para eso tienen ustedes que regresar a la centralidad.
Pedía usted aquí desde la tribuna que sigamos a Europa. ¡Pero si estamos liderando Europa! (Risas). ¿Cómo dice que la sigamos? Hay un documento que es fundamental —u sted conoce Europa, dígaselo a sus compañeros que se ríen— que son las conclusiones del Consejo, no cualquier conclusión, sino las de los jefes de Estado y de Gobierno. Entiendo que si usted no conoce su propio programa electoral con el que ha sido elegido diputado aquí, no conoce las conclusiones del Consejo. (Aplausos). En las conclusiones del último Consejo Europeo está la propuesta española de la conferencia de paz. Esa es una propuesta que han endosado los 26 Estados miembros. España también lideró la oposición en el seno de la Unión Europea a suspender la ayuda, como quería el comisario encargado de ello en un momento dado. Me encargué yo mismo de trasladar esa opinión al Consejo de Asuntos Exteriores extraordinario del día 10 de octubre, recordando que la Autoridad Nacional Palestina es un socio clave para la Unión Europea; que contamos con un sistema de vigilancia y evaluación de cooperación muy estricto que impide, por supuesto, el desvío de los fondos, y que la ayuda a Palestina debía aumentar, lo que ha ocurrido tal y como pidió y lideró España. El 21 de noviembre, la auditoría que encargó la Comisión para analizar la ayuda a Palestina concluyó que no había ningún destino de fondos, como había dicho España, siendo el primero, y respaldaron así nuestra postura.
Además, nosotros respaldamos nuestra postura con hechos. Como le decía, triplicamos nuestra ayuda humanitaria a la Autoridad Nacional Palestina y apuntalamos las agencias de Naciones Unidas en Gaza. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fue el primer líder mundial en proponer convocar en el menor plazo posible esa conferencia de paz que, como le decía, está en las conclusiones del Consejo. Esa propuesta se hizo suya por los principales actores regionales en este conflicto en la Cumbre de El Cairo por la paz el 21 de octubre. Esta propuesta del presidente del Gobierno que se trasladó, como le digo, a ser ahora ya una propuesta española, es de lejos la mejor forma de resolver este conflicto. Por lo tanto, lo que les diría es que sigan ustedes a Europa, que es lo mismo que decir que sigan la postura del Gobierno de España, y no se pongan en contra de Europa.
El pasado 27 de noviembre, en el Foro de la unión por el Mediterráneo de Barcelona, uno de los ministros de Asuntos Exteriores más relevantes del mundo árabe que estaba allí presente dijo una frase delante de todos: España está salvando la dignidad de Europa en estos momentos con su posición en Oriente Medio. Después de Barcelona, somos ya 88 países liderados por España los que convergemos en la forma de estabilizar y reconstruir la Franja bajo la legítima Autoridad Nacional Palestina para articular una propuesta creíble de paz. Otra cosa, España también ha liderado la condena a los crímenes terroristas de Hamás, aunque usted, de manera completamente insensata, dé pábulo a comunicados de grupos terroristas. Eso no es política de Estado, señor Pons, en absoluto. Hemos liderado la petición de la liberación de las personas secuestradas desde el primer momento y el llamamiento a nivel internacional también, con la reunión que tuvo el presidente del Gobierno con el presidente y el primer ministro de Israel, a que se respeten los derechos humanos, el derecho internacional en la respuesta legítima de Israel a esos atentados y a que se condene la muerte de miles de civiles inocentes. Todo ello es ampliamente secundado por la comunidad internacional.
Señorías del PP, esto no va de derechas ni de izquierdas, esto no va de ideologías ni de partidos, sino de humanidad y también de la soberanía de España para tomar sus propias decisiones en política exterior. Por una vez —d esde que yo soy ministro de Asuntos Exteriores nunca lo han hecho—, cuando un país agrede la soberanía española, pónganse de parte de España y de los españoles y no del otro país.
A la portavoz de VOX le importa muy poco este debate sobre la situación en Israel y en Gaza y el conflicto entre israelíes y palestinos. Igual que al Partido Popular, no le he oído nombrar ni una sola vez el derecho internacional, el derecho internacional humanitario. Ha entrado en terrenos muy confusos y, además, ha escogido mal día para ello, porque dice que al Gobierno no le interesa la situación de las mujeres y lo dice el mismo día en que el Consejo de Ministros ha aprobado el proyecto de ley orgánica de paridad (aplausos) para garantizar que las mujeres —usted debería de subir a esta tribuna a aplaudirlo— y los hombres también estén representados con un mínimo del 40 % y un máximo del 60 % en todos los órganos.
Ha hecho una cosa muy grave aquí y es que usted atiza los discursos del odio, algo que debemos evitar todos en esta Cámara. Hay gente ahí fuera escuchando que pudiera creer lo que usted dice. Evidentemente, el Gobierno —lo he dicho en mi primera intervención— está muy vigilante ante cualquier brote de antisemitismo y también ante cualquier brote de discurso del odio. Estigmatizar a las personas emigrantes y estigmatizar a las personas por su religión es algo que no tiene cabida en la sociedad española. Ténganlo claro, el Gobierno de España va a estar siempre enfrente de ese tipo de discursos. (Aplausos). Entiendo que este es un conflicto complejo y que es un conflicto que dura décadas, con oleadas de violencia cada equis años, en el que confluyen muchas situaciones y muchos intereses, pero hay un mínimo que usted debería saber. Esto no es un conflicto ni una guerra de civilizaciones. No lo presente así. Cuídese muy mucho de hacerlo así. No intente reverberar ese conflicto dentro de nuestras sociedades. No es nada bueno para los españoles. Dejen ya el discurso del odio.
El portavoz de SUMAR, el señor Santos, es una persona que conoce bien la materia y, por supuesto, perfectamente bien la situación en Israel y Palestina. Estoy muy de acuerdo con muchas de las cosas que usted ha dicho y se ve —lo constato— que usted conoce este tema. Nos encontramos, evidentemente, en la búsqueda de la paz y de la seguridad para palestinos, israelíes y todo Oriente Medio y, por supuesto, nos vamos a encontrar siempre en la defensa del derecho internacional y del derecho internacional humanitario. Sobre eso no hay ninguna duda. Vamos a seguir trabajando con nuestros amigos árabes, con nuestros amigos palestinos y con nuestros amigos israelíes desde Europa, en la comunidad internacional y en Naciones Unidas —que usted conoce perfectamente—, para seguir avanzando por ese camino, apartándonos siempre de los discursos del odio que nos puedan dividir a los españoles. Sé que ahí tenemos un socio en SUMAR.
Al portavoz de Esquerra Republicana —ya no está para oír la réplica, así que les agradeceré que se la trasladen— le digo que hay cosas en las que estamos de acuerdo y que hay otras cosas en las que, evidentemente, estamos en desacuerdo. Por supuesto, estamos de acuerdo en que Israel y Palestina merecen vivir en paz y merecen vivir en seguridad. Solamente ha habido una cosa que me ha parecido realmente disonante —creo que en esto tenemos que ser todos muy cuidadosos, mucho más en debates como este que tensionan las sociedades europeas y también las sociedades árabes— y es que el señor
Rufián ha dicho que yo decía que Netanyahu mate mejor. Entiendo que el señor Rufián busca el corte de tuit, pero díganle al señor Rufián cuando le vean que la complejidad de este conflicto y la necesidad de todo lo que está aquí detrás, de todo el esfuerzo que está haciendo el Gobierno de España, no se puede condensar en un minuto de tuit y que, además, hay gente ahí fuera escuchando que puede creer esas palabras y pueden creer que yo haya dicho algo así. Entonces, no conviene traer falsedades a la Cámara ni tampoco traerlas a Twitter. Por supuesto que vamos a estar siempre siempre en la defensa de la población civil palestina, siempre en la defensa del derecho internacional, del derecho internacional humanitario, y siempre en darle un horizonte de esperanza al pueblo palestino, que no es otro que el Estado de Palestina. Ahí, desde luego, podemos estar juntos.
A la portavoz de Junts le digo que la solución de dos Estados es el camino por el que hay que transitar, sin duda alguna. El presidente del Gobierno ha paseado la diplomacia allí donde ha estado, sea la Conferencia de El Cairo, sea el Consejo Europeo o sea la visita que ha hecho a Israel. Por cierto, no estaba solo en esa visita, estaba con el primer ministro belga. Les digo a ustedes, en ese sentido, sobre la referencia que hacían a ese viaje, lo mismo que les digo a los señores del Partido Popular y es que España es un país soberano para tomar sus decisiones en política exterior y que no puede estar sometido a lo que dicten otros países. Queremos tener las mejores relaciones, las mejores relaciones de amistad, con todos ellos, pero lo que no puede ser es que tengamos que tomar nuestras decisiones en política exterior por lo que nos dicten otros. Desde luego, nosotros vamos a estar siempre con el derecho internacional.
Hablaba de la situación en Nagorno Karabaj. Fui de los primeros ministros de Asuntos Exteriores en pronunciarme sobre el corredor de Lachín, donde siempre hemos respaldado la labor de mediación del presidente Charles Michel, y también la defensa de la población armenia. De hecho, yo he sido el ministro de Asuntos Exteriores que ha abierto una representación diplomática en Ereván y que ha recibido, por primera vez en la historia de nuestra diplomacia, al ministro de Asuntos Exteriores armenio aquí, al que he tenido oportunidad de ver en todo momento. Por supuesto que nos preocupa la situación en Nagorno Karabaj. Por supuesto que nos preocupa la población armenia desplazada. Por eso, inmediatamente pusimos dos millones de euros a disposición de las agencias de Naciones Unidas para atenderla y, desde luego, estaremos siempre vigilantes y seremos siempre solidarios con ellos.
Al portavoz de Bildu quiero decirle que estamos de acuerdo en muchísimas cosas. Desde luego, la destrucción que se está produciendo de hogares, hospitales, lugares de culto e infraestructuras en Gaza es preocupante y nosotros reclamamos que tiene que parar. Eso es parte de la protección de la población civil. Eso es parte del incremento de ayuda humanitaria que España quiere que pueda acceder —la europea y la española— lo antes posible a la Franja de Gaza para ayudar a ello. Por supuesto que estamos de acuerdo en el horizonte de esperanza del Estado palestino, ya que es la mejor forma también de garantizar la seguridad de Israel. Estamos a favor de ese horizonte de esperanza. Lo decía en mis palabras: la seguridad de Israel y la esperanza de los palestinos son dos cosas que están entrelazadas y el respeto al derecho internacional y al derecho internacional humanitario es algo que siempre vamos a defender y a cuyo favor siempre vamos a poner toda nuestra capacidad diplomática.
Desde el 7 de octubre no se producen operaciones de exportación de armas españolas a Israel. Por lo tanto, descuiden que eso no se va a producir. Sobre Pablo González, no es tema de debate, pero le diré que ha sido visitado en doce ocasiones por nuestra representación diplomática y que el embajador y el cónsul tienen instrucciones directas mías para tenerme puntualmente informado y visitarle con frecuencia. Dentro del espacio judicial europeo, evidentemente, no es un tema de ministros de Asuntos Exteriores o no solo, porque hay un espacio judicial europeo y una comunicación entre jueces, pero con el nuevo gobierno polaco tendré la misma insistencia que con el anterior y siempre que vea a mi colega seguiré pidiendo un juicio público lo antes posible.
Al portavoz del PNV le digo que coincido muchísimo con lo que usted ha dicho. La vida de un palestino es igual a la vida de un israelí y por eso las víctimas israelíes nos pesan exactamente igual que las víctimas palestinas. Usted hablaba de cómo podía afectar el antisemitismo a nuestras sociedades y, como le decía, estamos muy muy vigilantes frente al antisemitismo y frente a cualquier discurso del odio —hoy en la Cámara hemos oído alguno— que pueda mezclar población emigrante y población musulmana, estigmatizarlos. Todo eso no tiene cabida en nuestra sociedad, ni en España ni en Europa.
Reitero nuestra condena a Hamás, que ha estado ahí desde el primer momento —usted también lo ha hecho—, y la defensa del derecho internacional y del derecho internacional humanitario. Usted hablaba a favor de las pausas humanitarias —nosotros también— y también a favor de un alto al fuego humanitario como se produjo hace unos días y lo que nos gustaría es que fuera duradero, que se vaya consolidando.
El portavoz del BNG hablaba de complicidad de la Unión Europea —e stoy de acuerdo con algunas cosas que usted ha dicho y con otras no, pero eso sí quería matizárselo— y no hay complicidad de la Unión Europea. No hay complicidad, en primer lugar, porque España está liderándola. Me remito a lo que les decía a los señores del Partido Popular. Las conclusiones del Consejo Europeo son muy claras en la petición de la solución de dos Estados, en el incremento de ayuda humanitaria y en la conferencia de paz. Por lo tanto, aunque, evidentemente, entre países europeos hay matices, no desde la Unión Europea.
Estoy de acuerdo en que la política de asentamientos tiene que parar porque va en contra de esa solución de dos Estados y va en contra de ese horizonte de un Estado palestino viable y realista y el Gobierno de España no ha sido tibio. El Gobierno de España no lo puede todo, pero no ha sido tibio, lideramos la postura europea y nuestros amigos árabes, los más implicados, los países árabes de Oriente Medio, así nos lo trasladan. Todos ellos nos trasladan lo que les decía. Como me decía en Barcelona, en el Foro de la unión por el Mediterráneo, el ministro de Asuntos Exteriores de uno de los países árabes más importantes: España está salvando la dignidad de Europa en Oriente Medio. (Rumores).
A la portavoz de Coalición Canaria le digo que me ha gustado especialmente la parte en la que usted alzaba la voz para hablar de que aquí no tienen cabida los discursos del odio. Este es un conflicto en el que quien no tiene los valores muy claros, los valores de nuestra sociedad democrática, de tolerancia, rápidamente se ve cómo sale y aflora el discurso del odio que intenta dividirnos. Pero yo estoy seguro de que la sociedad española no lo permite; es más, la sociedad española rechaza ese discurso del odio.
Estamos a favor de la solución de dos Estados y, aunque no es tema del debate de hoy, le garantizo que los derechos humanos en África son una prioridad de la política exterior de este Gobierno. Desde luego, África —que son nuestros vecinos, en Canarias se sabe mejor que en ningún sitio— está en el centro de nuestras políticas y la defensa de los derechos humanos dentro de la política africana. Y no le quepa la menor duda, en toda la relación con Marruecos, la agenda canaria estará muy presente. Como le decía bilateralmente —y ahora se lo digo desde la tribuna—, ya sabe que en los grupos de trabajo con Marruecos hay un representante del Gobierno canario y, por lo tanto, vamos a seguir trabajando; y yo estoy a su disposición para hablar bilateralmente cuando quiera de esa agenda canaria y de lo que pueda afectar. Por supuesto que Canarias es una parte importantísima de esa buena relación de vecindad que tenemos con Marruecos.
Me refiero ahora al diputado de UPN. Ha hecho usted un poco de seguidismo y reverberación de las posiciones del Partido Popular. Le da pábulo también al comunicado de un grupo terrorista; yo no doy crédito, la verdad. Pero bueno, están ustedes muy contentos de que un grupo terrorista haya hecho un comunicado. A mí no me merece ningún comentario. Sinceramente, usted me hablaba del viaje del presidente del Gobierno, España es un país soberano, y espero que eso usted lo defienda; y al igual que el primer ministro belga es el primer ministro de un país soberano, también lo es el presidente del Gobierno. Lo que esperamos de todos los grupos en esta Cámara es que estén siempre al lado del Gobierno de España y no a favor de quien quiera que el Gobierno de España diga tal o cual cosa. El Gobierno de España dirá siempre, soberana y autónomamente, lo que sea mejor para defender los intereses y para proyectar los valores de los españoles. (Aplausos).
Termino simplemente agradeciéndole su ponderación al portavoz del PSOE y garantizándole que el Gobierno de España va a seguir, a diferencia de otros grupos en esta Cámara, dentro del consenso internacional y liderando la posición europea.
Muchas gracias. (Aplausos).