Ignacio Gil Lázaro
Muchas gracias, señor presidente. Señor ministro, esta interpelación tiene un planteamiento claro, directo, sin rodeos: ¿qué medidas piensa adoptar usted para reducir la delincuencia en España? Usted va a salir a esta tribuna diciendo, en primer lugar, que España no tiene un problema de delincuencia, que España es un país seguro, y con eso estará usted negando la evidencia de esa sensación subjetiva de inseguridad y, por tanto, de miedo que crece día a día entre amplias capas de la sociedad española. Crece entre las mujeres, víctimas de una delincuencia sexual disparada. Crece entre los habitantes de la España rural, que se sienten desprotegidos al haber perdido la presencia próxima, cercana, de la Guardia Civil. Crece entre los habitantes de los barrios más populosos de nuestras ciudades y, por tanto, más humildes, en donde hay una presencia más significativa de asentamientos de la inmigración ilegal. Y crece, desde luego, entre los habitantes de los pueblos y las comarcas en los que el narcotráfico vuelve a campar a sus anchas. Y usted, sin embargo, va a negar esa realidad y va a decir que no, que España no tiene un problema de delincuencia ¿Va usted a atreverse a decírselo desde aquí a las mujeres violadas o a los agricultores a los que les han robado su cosecha o a los ancianos asaltados en el portal de su casa o a los jóvenes apalizados (aplausos) por pandillas urbanas cada vez más violentas o a los pequeños comerciantes asaltados en sus negocios o a aquellos ciudadanos que han visto okupada una vivienda de su propiedad? ¿De verdad va usted a atreverse a decir que esa experiencia traumática que han vivido no tiene ninguna relevancia? ¿El ministro del Interior va a salir aquí a decir que no pasa nada? ¿Va a atreverse usted también a decírselo, por ejemplo, a los miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, cada vez más sobrepasados, a pesar de su entrega, sacrificio y profesionalidad ejemplar en su lucha contra la delincuencia, por falta de medios y la carencia de un marco jurídico adecuado que les permita contar con respuestas jurídicas eficaces para hacer mucho más eficaz su trabajo? En segundo lugar, señor ministro, usted va a subir a esta tribuna a manejar toda una serie de datos, estadísticas y cifras convenientemente maquilladas en comparación con lo hecho o no hecho por otros Gobiernos, todo con el fin de disfrazar su responsabilidad principal, y es que usted lleva ya casi siete años al frente del Ministerio del Interior y, por tanto, es usted el único heredero de sí mismo. ¡Claro que sí, señor ministro, claro que sí! Desde que usted es ministro del Interior, la delincuencia en España ha aumentado, en conjunto, un 12 %, pero no solo eso, sino que, además, han crecido exponencialmente una serie de delitos, aquellos que provocan, precisamente, mayor alarma social o tienen una incidencia más evidente, más directa, más cotidiana en la vida diaria de todos los españoles: por ejemplo, los homicidios dolosos y los asesinatos consumados han crecido un 483 % desde que usted es ministro del Interior; los delitos de lesiones graves o menos graves y riñas tumultuarias han crecido un 1001 %; los hurtos han crecido un 694 %; los delitos contra la libertad sexual han crecido un 905 %; las agresiones sexuales con penetración han crecido un 2629 % y un 87 % en el último año las violaciones en manada, muchas protagonizadas por menores extranjeros y siendo la mitad de las víctimas de esas violaciones en manada niñas menores de edad. Así pues, señor ministro, diga usted lo que diga desde esta tribuna, la realidad acredita la pertinencia de esta interpelación. Porque, además, parte del problema de fondo, señor ministro, es que usted y el Gobierno subordinan la eficacia en la lucha contra la delincuencia a las exigencias que les plantean terceros, esos de los que ustedes dependen para seguir manteniéndose en el Gobierno. Por ejemplo, cuando ya era manifiesta y evidente la gravedad de la violencia ejercida contra las mujeres, ustedes, por exigencia entonces de Podemos, aprobaron una nefasta ley del sí es sí que ha puesto en la calle a violadores y pederastas y reducido a muchos sus condenas. Por ejemplo, cuando manifiestamente el llamado pacto contra la violencia de género ha fracasado en la lucha para evitar los execrables crímenes contra las mujeres, ustedes, por presión de todo el feminismo radical que les circunda y toda su red de chiringuitos al efecto, han renovado una segunda edición de ese pacto con el apoyo de todos los grupos parlamentarios de esta Cámara, excepto VOX. (Aplausos). Por ejemplo, cuando en Cataluña hay un problema grave de delincuencia extranjera, con vinculaciones en algunos casos muy serias al terrorismo yihadista, como lo acreditan las detenciones de los últimos días, ustedes, por presión de Junts, ceden las competencias integrales de emigración a la Generalitat catalana contraviniendo la Constitución y la doctrina consolidada del Tribunal Constitucional.
Por ejemplo, cuando la unidad especial OCON Sur había conseguido liquidar el narcotráfico en Andalucía, usted, sin que se sepa muy bien por qué, de la noche a la mañana, desmantela esa unidad, vuelve a mandar a sus efectivos a las correspondientes unidades de policía judicial de cada una de las provincias andaluzas y el narcotráfico vuelve a resurgir con una fuerza inusitada. (Aplausos). Y a lo mejor resulta que esa decisión suya, absolutamente inexplicada, señor ministro, no tiene más explicación que una exigencia de Marruecos, que estaba viendo cómo la eficacia policial española acababa con una de las principales fuentes de riqueza del país. O, por ejemplo, cuando son cada vez mayores las agresiones a policías en la calle y, por tanto, aumenta el deterioro del principio de autoridad, por exigencias de SUMAR, Esquerra y Bildu, ustedes ponen en práctica una reforma de la ley de seguridad ciudadana que desprotege aún más a nuestros agentes y solo beneficia a la delincuencia.
Pero, además, señor ministro, hay una parte de la cuestión que es fundamental y que ustedes, sin embargo, siguen empeñados en negar por una pura pose ideológica, esto es, que la inmigración ilegal incrementa la delincuencia. Entre 2020 y 2024 han entrado ilegalmente en España 235 000 personas, 63 970 en el último año, es decir, casi 5000 por mes; de esas 235 000 personas, ustedes han ejecutado exclusivamente 12 600 órdenes de expulsión. Y en ese contexto, además, es evidente que usted ha fracasado en la lucha contra las mafias del narcotráfico y las ONG que colaboran con ellas, no ha sido capaz de preservar la integridad de nuestras fronteras terrestres y marítimas, no ha sido capaz de mantener una política de firmeza con Marruecos, y todo eso al final se traduce, por mucho que usted se esté riendo, en agravar la situación en nuestros barrios y nuestras calles (aplausos); una situación que se agrava, además, por la reincidencia delictiva de individuos y grupos de menores ―s upuestamente menores― extranjeros, que, desde luego, en la mayoría de los casos no lo son. Y esa situación se va a agravar ahora mucho más a corto plazo porque Marruecos y Senegal, con ocasión del fin del Ramadán, acaban de vaciar gran parte de sus cárceles, y usted sabe perfectamente dónde terminarán todos ellos, en la ruta atlántica. Y mientras que todo esto sucede, señor ministro, el Gobierno prácticamente está desmantelando la presencia del CNI en Marruecos. Por tanto, señor ministro, la presión migratoria sobre Canarias va a continuar. Y a ustedes solamente se les ocurre, en vez de abordar el problema de fondo, forzar un reparto obligatorio de esos inmigrantes ilegales entre todas las comunidades autónomas, al tiempo que multiplican el efecto llamada anunciando que van a regularizar a más de 900 000 inmigrantes ilegales que residen en España, con el apoyo de todos los grupos de esta Cámara, excepto VOX. (Aplausos).
Dicho todo esto, señor ministro, para terminar, usted saldrá a esta tribuna y dirá que por haber manifestado todo esto, que es la realidad, VOX es un partido xenófobo, que incita al odio. Y supongo que entonces dirá lo mismo de la Fiscalía del País Vasco, que advierte que cada vez son más graves los delitos cometidos por menores extranjeros; o dirá lo mismo del Ministerio de Igualdad, que manifiesta que el 37,2 % de los asesinos de mujeres son extranjeros; o dirá lo mismo de la Generalitat de Cataluña, que afirma que el 51 % de la población reclusa catalana es extranjera, o, ya puestos a rizar el rizo, dirá lo mismo de usted mismo y del conjunto del Gobierno, ya que en el informe sobre seguridad nacional aprobado por el Consejo de Ministros usted y el resto de los miembros del gabinete han dicho, literalmente, que la inmigración ilegal es la tercera amenaza más grave para la seguridad nacional. Por tanto, concluyo. Suba usted aquí, señor ministro, y, con respeto a la verdad y a los españoles, diga qué medidas piensa adoptar para reducir la delincuencia en España.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).