Muchas gracias, presidenta.
Acorralado, la secuela. Mire, el otro día, señora Rodríguez, me sometió usted a un examen tipo test y yo hoy no he querido ser menos.
Vayamos al caso práctico. Una concejala de Ávila, del Partido Popular, está casada con un concejal de Ávila, también del Partido Popular. Verán ustedes que viene muy al caso este cuestionario. Este concejal es contratado como profesor de pádel por una empresa que gestiona un centro de titularidad municipal del Ayuntamiento de Ávila. (Rumores). Esta empresa entra en liquidación y el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Ávila, del que esta concejala es teniente de alcalde, con nocturnidad y alevosía, resuelve el contrato y le otorga de nuevo la concesión a una empresa participada por la anterior, administrada por el mismo administrador y con el mismo domicilio social. (Varios señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso: ¡¿Pero qué dices?!). Le doy cuatro opciones: a) esto es irrelevante porque el concejal del PP jugaba muy bien al pádel. (Risas); b) este es otro chanchullo del Partido Popular en el que alguien se ha llevado dinero; c) así enchufan los populares a los suyos, y d) ninguna de las anteriores es cierta, salvo la segunda y la tercera. (Risas).
Claro, ustedes se preguntarán: ¿este caso práctico es un caso real? Pues sí. Y es interesante saber qué dijo esta concejala cuando esto se hizo público en un pleno extraordinario en el Ayuntamiento de Ávila. Lo voy a leer porque quiero ser preciso en esto: No sé si tendríamos que dar cuenta los concejales de las familias que tenemos y de dónde trabajan esas familias. Si nos vamos al barro, nos vamos todos al barro.
Y ustedes se preguntarán: ¿quién es esa concejala? Pues era usted, señora Rodríguez. (Aplausos.―P rotestas). ¡Qué gran auditora sería usted, señora Rodríguez! Las auditorías del ministerio se las vamos a encargar a usted, porque fíjese qué auditoría tan completa hizo usted de la contratación de su marido en una empresa concesionaria de un servicio municipal como profesor de pádel mientras era concejal del Ayuntamiento de Ávila. ¡Es la ley del embudo, señorías! El Partido Popular, todo para los suyos, y los demás siempre somos culpables, responsables de todo lo que no hemos hecho porque ni siquiera estábamos en el Gobierno cuando estos hechos se producían. (Aplausos.—Rumores).