Inés Plaza García
Gracias, señora presidenta. Señorías, tengo el inmenso honor de subir a esta tribuna en un día muy especial. Hoy se celebra el Día Internacional del Pueblo Gitano. Además, este año se cumplen seiscientos años desde la llegada del pueblo gitano a la península ibérica, y esta efeméride no puede quedarse en un gesto simbólico. Desde el Congreso de los Diputados, hoy tenemos la oportunidad y la responsabilidad de convertir el reconocimiento en acción y la memoria en compromiso. Son seiscientos años de cultura, de lengua, de flamenco, de arte, de dignidad, de lucha, de resiliencia y de orgullo, pero también son seiscientos años de discriminación, de leyes injustas, de persecución, de segregación, de estigmas que aún no se han roto y de silencio institucional, porque, señorías, muchas veces las instituciones han callado ante el sufrimiento de miles de hombres y mujeres gitanos, que solamente querían vivir con dignidad, y precisamente ese silencio es el que hoy venimos a romper. Hoy no solamente venimos a decir gracias, también venimos a decir basta, basta de invisibilización, basta de exclusión y basta de desigualdad estructural. Con esta iniciativa hoy traemos un acto de justicia democrática, porque, señorías, no hay historia de España sin historia gitana, y no puede haber futuro digno sin inclusión real, plena y segura. (Aplausos). Es cierto que en los últimos años nuestro país ha dado pasos importantes, como con la creación del Consejo Estatal del Pueblo Gitano, la fundación del Instituto de Cultura Gitana, la declaración del 8 de abril como Día del Pueblo Gitano, el reconocimiento oficial de sus símbolos desde 2018, la Ley integral para la igualdad de trato y la no discriminación, la Ley de Memoria Democrática ―que incluye la reconciliación con el pueblo gitano―, la aprobación en 2022 del informe para estudiar el pacto de Estado contra el antigitanismo y el reconocimiento del antigitanismo como agravante penal, y, sobre todo, la puesta en marcha de la
Estrategia para la Igualdad, Inclusión y Participación del Pueblo Gitano, una estrategia ambiciosa, construida desde el Consejo Estatal del Pueblo Gitano, que se viene desplegando desde el plan operativo 2023-2026, al igual que, por otro lado, el Plan de mejora de la empleabilidad gitana y el marco estratégico contra el racismo y la xenofobia. Pero a pesar de todos estos avances que estoy señalando, es cierto y somos conscientes de que aún nos queda muchísimo camino por recorrer. Por eso, hoy, al presentar esta iniciativa, queremos mirar al pasado con respeto, queremos mirar al presente con responsabilidad y queremos mirar al futuro con esperanza. Pero, señorías, para mirar con esperanza tenemos que hablar con la verdad, y la verdad es que ser gitano y gitana en España sigue siendo un factor de desigualdad, y más aún ser gitano o gitana en Andalucía, mi tierra, que significa tener que pelear cada derecho básico como si fuera un privilegio. Se estima que en Andalucía hay unas 300 000 personas gitanas, el 40 % de la población gitana de todo el país y, sin embargo, seguimos viendo cómo se cronifican las desigualdades. ¿Cómo podemos aceptar que, debido a las políticas de Moreno Bonilla, más del 85 % del alumnado gitano andaluz esté escolarizado en colegios o en escuelas convertidas en guetos? ¿Cómo podemos permitir que un alcalde de un pueblo de Málaga afirme públicamente que no quiere gitanos en su municipio, como expone el informe de Andalucía de la Fundación del Secretariado Gitano? ¿Cómo es posible que, en mi propia provincia, en Almería, se rechace una entrevista de trabajo a una mujer por ser gitana? ¿O en Huelva, que se lanza un programa de refuerzo escolar para niñas y niños gitanos y las redes sociales se llenan de insultos? Y miren, señorías, ¿qué hace el presidente de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla, ante todo esto? Pues lo único que hace es que otorga una medalla al pueblo gitano. Y yo me pregunto: ¿de qué sirven las medallas cuando se abandona al pueblo gitano en chabolas (aplausos), cuando se invisibiliza la segregación o cuando se permite que se siga estigmatizando a toda una comunidad?
Señorías, el pueblo gitano no necesita medallas, el pueblo gitano necesita justicia. Y, si hablamos de justicia, hablamos de las mujeres gitanas, las que han sostenido a las familias, sus barrios, su cultura, su comunidad; las que han luchado cada día en silencio con doble y triple discriminación; las que han sido madres, trabajadoras, cuidadoras, activistas y también víctimas de prejuicios. Y hoy rompen barreras. Hoy las mujeres gitanas vuelven a las aulas, se forman como juristas, como sanitarias, como educadoras, levantan la voz, organizan redes de apoyo y están liderando una nueva etapa del movimiento gitano. Y es con ellas con quienes hay que construir el futuro porque el feminismo también es gitano, y el futuro del pueblo gitano será con la mujer gitana al frente o no será. (Aplausos).
También quiero reconocer el trabajo de tantas organizaciones que están al frente, que han estado y están en los barrios, en las escuelas, en los juzgados, en las casas, en las calles. Gracias al Consejo Estatal del Pueblo Gitano, gracias a la Fundación Secretariado Gitano, a FAKALI, a Politirrom, a la Unión Romaní, a la Federación Gitana de Andalucía y Almería, al Instituto de Cultura Gitana. Sé que me estoy dejando muchas, pero como no puedo nombrarlas todas, doy las gracias a todas las organizaciones gitanas, a la grandes, a las pequeñas, a las que luchan cada día por cambiar realidades. Y, cómo no, quiero reconocer al primer diputado gitano de la democracia, al diputado por Almería Juan Manuel Ramírez Heredia (aplausos), un hombre que abrió camino cuando todo estaba por hacer. Me siento orgullosa de su compromiso político en el Partido Socialista, siempre con una causa muy clara: la dignidad y los derechos del pueblo gitano.
Por todo esto, hoy presentamos una PNL que es un compromiso político para reconocer 2025 como Año del Pueblo Gitano en España, celebrar su profunda huella cultural, social y lingüística, y desplegar, junto con las comunidades autónomas y la sociedad civil, medidas concretas para garantizar un futuro en inclusión social efectiva, en educación, en empleo, en vivienda, en salud, en servicios esenciales y en brecha digital, para luchar contra el antigitanismo, contra la discriminación y contra la violencia hacia las mujeres, y para dar participación y empoderamiento real al movimiento asociativo gitano.
Señorías, porque el pueblo gitano no pide privilegios, el pueblo gitano pide justicia, igualdad y respeto, y porque 600 años después esta Cámara tiene una oportunidad histórica de decir alto y claro: os vemos, os reconocemos y caminamos juntos. ¡Feliz Día del Pueblo Gitano! ¡Opre Roma! (Aplausos).