Saltar al contenido
Sin adjetivos

Pleno del 26 de marzo de 2025

Solicitud de comparecencia, a petición propia, del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara, para informar sobre el nuevo escenario geopolítico de la Unión Europea y de las conclusiones del próximo Consejo Europeo de los días 20 y 21/03/2025.

Comparecencia del Gobierno ante el Pleno.. Autor: Gobierno. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 107.

Se debatió junto con

  • Solicitud de comparecencia urgente del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara, para dar cuenta de los últimos acontecimientos en materia de seguridad y defensa en la Unión Europea ante el nuevo escenario, tanto en lo que respecta a la guerra de Ucrania como a los desafíos con respecto a nuestra seguridad y autonomía estratégica, los compromisos que está dispuesto a asumir el Gobierno en todas estas cuestiones, en particular, en inversión en defensa y en ayuda militar a Ucrania, así como de las últimas reuniones informales a las que ha asistido el Presidente del Gobierno.
  • ¿Ejerce usted todas las competencias que le corresponden según la Constitución?

SanidadDefensa y exteriorModelo territorial

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 7Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta.

Señoras y señores diputados, buenos días. Comparezco, como ha dicho la presidenta, ante ustedes para informarles de las medidas que la Unión Europea, y también los Estados miembros, estamos adoptando para afrontar los cambios geopolíticos que se están produciendo en el mundo. Lo hago, señorías, con la prudencia de quien sabe que nos estamos enfrentando a una situación inédita, otra más, pero también lo hago con la seguridad de que tenemos una experiencia acumulada y con la convicción de que vamos a superarlo y vamos a salir más fuertes de este embate. Y lo vamos a hacer juntos, unidos. Señorías, quisiera comenzar esta intervención recordando las palabras de uno de los padres fundadores de la Unión Europea, Jean Monnet, que dijo que Europa se forjaría a base de crisis y que la Unión Europea acabaría siendo la suma de las soluciones que diéramos a cada una de esas crisis. Creo que Jean Monnet tenía razón, señorías, porque a lo largo de estos últimos ochenta años Europa se ha enfrentado a desafíos formidables: la Segunda Guerra Mundial, la escalada nuclear, la fractura geográfica como consecuencia de la Guerra Fría, los cortes energéticos, la espiral inflacionista provocada por la crisis del petróleo, las guerras en los Balcanes occidentales, la amenaza yihadista, la crisis del euro y, por tanto, la crisis financiera, el brexit, emergencias climáticas que han venido sucediéndose durante estas últimas décadas —‌no olvidemos la dana de Valencia— y, por supuesto, la terrible pandemia de la COVID-19. A todas estas crisis la Unión supo responder con más unidad y con más integración en tres planos: el primero, el económico; el segundo, el social, y, finalmente, el político. Los europeos superamos la dificultad abriendo nuestras fronteras, conectando nuestros mercados, armonizando nuestras leyes, creando una moneda única, mandando a nuestros hijos de Erasmus, viéndolos tejer amistad, casarse con otras y otros europeos, viéndolos convertirse en un solo pueblo y construir esa nueva segunda patria que es Europa. Cada paso hacia la unidad nos hizo mejores. Con cada crisis, la Unión Europea se volvió más grande, más próspera y, por tanto, más fuerte. Hoy nos estamos enfrentando a una nueva crisis, otra más, en este caso provocada por el regreso de esas viejas pulsiones neoimperialistas, en este caso del neoimperialismo ruso, y de un giro copernicano, si podemos calificarlo así, en la política económica y militar de Estados Unidos. Dos cambios, señorías, que son tectónicos y que nos obligan a los europeos, una vez más, a dar pasos al frente, a ser, en definitiva, valientes y a culminar nuestra integración en tres planos pendientes desde hace décadas que me gustaría compartir con todos ustedes: el primero, el de la política exterior; el segundo, el de la política de seguridad y de defensa, y, finalmente, el de la competitividad para crecer aún más, gracias a una mayor integración económica. Hoy quiero hablarles de esas tres grandes tareas que condicionarán esta década para la sociedad europea; quiero explicarles la visión del Ejecutivo sobre cada una de ellas y los pasos que vamos a dar para materializarlas, y empezaré por la primera de las cuestiones: la política exterior europea. La Unión, se ha dicho muchas ocasiones, nació como un proyecto de paz; nació para evitar la violencia, para garantizar la convivencia pacífica dentro y fuera de nuestras fronteras; nació para combatir la pobreza, la degradación ambiental y las injusticias que alimentan los conflictos armados. Ese proyecto de paz y de desarrollo global es hoy más necesario que nunca. Ahora que otros renuncian a ese papel y se repliegan dentro de sus fronteras, creo que el liderazgo de la Unión Europea se vuelve aún más imprescindible. En cierto modo, Europa ya está asumiendo ese papel, porque no es casualidad que, por ejemplo, el acuerdo de mitigación y adaptación al cambio climático lleve el nombre de la capital francesa: los acuerdos de París; no es casualidad que la Cumbre de los Océanos se celebre este año en Niza; como tampoco es casualidad que la Cumbre sobre la Financiación para el Desarrollo se vaya a celebrar en la capital andaluza de Sevilla en los próximos meses de junio y de julio.

La posición del Gobierno de España es clara y contundente a este respecto, señorías. Ahora que otras potencias se repliegan o socavan el multilateralismo, como estamos viendo, Europa debe comprometerse aún más en la resolución de los grandes desafíos y debates globales. Tenemos que hacerlo, por ejemplo, renovando y ampliando nuestro compromiso con los derechos humanos y con el derecho internacional. Debemos hacerlo incrementando nuestra participación en las políticas al desarrollo, ahora que otros recortan esas políticas, y también en la emergencia climática, la migración, la igualdad de género o la lucha contra la pobreza. Debemos hacerlo fortaleciendo Naciones Unidas y todas las instituciones del orden multilateral. Debemos hacerlo reivindicando el papel de la diplomacia y el respeto a la Carta de los Derechos Humanos de Naciones Unidas. No con dobles estándares, dependiendo del conflicto que tratemos, sino con coherencia, como hace España en Ucrania y también en Gaza. Solo así, señorías, preservaremos la paz en el mundo, con solidaridad y con diplomacia, con coherencia y con compromiso. Esta, y no otra, debe ser la política exterior de la Unión Europea, la misma que defendió el anterior alto representante español, Josep Borrell, al igual que hizo otro español en su mismo puesto previamente: Javier Solana.

Sobre la segunda tarea, la de la seguridad y la defensa, quisiera recordar algo que quizá muchos de los españoles y españolas que estén siguiendo esta intervención por redes sociales o por los medios de comunicación tradicionales desconozcan, como es lógico, y es que para los padres fundadores de la Unión Europea la integración militar y securitaria de Europa era tan o más prioritaria que la integración económica. En los años cincuenta del siglo pasado, Jean Monnet, Robert Schuman y muchos otros impulsaron la llamada creación de una Comunidad Europea de Defensa. Los seis países fundadores de la Unión Europea apoyaron esta idea y durante varios años quisieron hacerla realidad, pero en el último momento el proyecto sufrió un revés inesperado cuando, en 1954, la derecha francesa se negó a firmar su Tratado Constitutivo.

A partir de aquello, la idea de la Comunidad Europea de la Defensa fue aparcada, a pesar de contar con numerosos partidarios. Y lo fue, señorías, por la concatenación de dos acontecimientos históricos decisivos. En primer lugar, la integración de Alemania en la OTAN, y el recrudecimiento de la Guerra Fría, que redujo la geopolítica occidental a dos bloques y empujó a muchos países europeos a desarrollar sus sistemas de seguridad al amparo de Estados Unidos. En segundo lugar, la caída del muro de Berlín y el posterior colapso de la entonces Unión Soviética; un hito que la mayoría de los europeos interpretaron como el fin de la rivalidad militar con Rusia y el inicio de una nueva era de las relaciones internacionales marcada por el comercio y el respeto a las reglas multilaterales; una nueva era, señorías, en la que no harían falta tanques para apaciguar a Moscú solo McDonald’s.

Sobre estas interpretaciones y expectativas, los europeos construimos nuestra arquitectura de seguridad y de defensa; una arquitectura basada en la transigencia con Rusia, la interdependencia con los Estados Unidos y la división de Europa. Así, al margen de algunas referencias que se han hecho sucesivamente en el Tratado de Ámsterdam, el paraguas de la acción exterior, lo cierto es que hoy Europa carece de una política de seguridad y de defensa común. Europa cuenta con ejércitos nacionales de primer nivel, como es el español, y con una industria de seguridad y de defensa potente, puntera en muchos ámbitos; pero también es cierto que, como consecuencia de esa arquitectura, sufrimos dependencias tecnológicas y productivas severas y bajos niveles de interoperabilidad, por cierto, y coordinación entre nuestras Fuerzas Armadas.

Hasta hace poco, esa realidad no era un problema prioritario. Ahora lo es porque, evidentemente, el escenario ha cambiado, no por nuestra culpa ni por nuestra voluntad. Nosotros, los europeos, seguimos creyendo que la diplomacia y que la prosperidad compartida son las mejores herramientas para fraguar una estabilidad y un desarrollo global; que el respeto al derecho internacional y al derecho internacional humanitario son la base para la paz y el progreso de las naciones en un mundo cada vez más multipolar. Y seguimos apostando por un Atlántico unido, por una OTAN fiel a la visión estratégica aprobada, precisamente, en la cumbre de la OTAN celebrada en la capital de España hace tres años. Pero la realidad, señorías, es que ni Rusia ni Estados Unidos lo ven así, y debemos aceptarlo. Debemos superar el bloqueo de la melancolía y adaptarnos a esta nueva situación, por muy descorazonadora que sea. Ya no podemos asumir que otros van a proteger nuestros cielos, nuestras infraestructuras o nuestras fronteras. Tendremos que hacerlo nosotros, y debemos hacerlo de forma inteligente, eficaz y coordinada. Por tanto, el momento es ahora. Hay que recuperar el proyecto de nuestros padres fundadores, allá por la década de 1950, y avanzar hacia integración de una política de seguridad y de defensa europea.

¿Cómo lograrlo? Esta es la cuestión. Esto es justo lo que ahora mismo estamos debatiendo conjuntamente todos los Gobiernos de los Estados miembros conjuntamente con la Comisión Europea.

Como saben, la semana pasada ―y fue objeto de debate en el Consejo Europeo― la presidenta Von der Leyen presentó el Libro Blanco de la Defensa, en el que se fijan varias prioridades: compras conjuntas, agregación de la demanda y puesta en marcha de proyectos comunitarios de innovación, formación e industria. Nosotros, señorías, como Gobierno de España apoyamos estas medidas, aunque es evidente que quedan cuestiones importantes por aclarar. Una de ellas es determinar cuánto más habrá que invertir en seguridad y defensa y cómo se va a financiar esa inversión. Algunos Estados miembros, señorías, hablan del 2 % del producto interior bruto, otros hablan del 3 % del producto interior bruto, otros hablan del incluso del 5 % del producto interior bruto, como ocurre en países limítrofes con Ucrania y con Rusia, como es el caso de Polonia. De momento, señorías, lo que puedo trasladarles es que son especulaciones, pero sí contamos con alguna certeza que quisiera recordar hoy aquí. La primera es que el 5 de septiembre de 2014 el Gobierno del entonces presidente Mariano Rajoy se comprometió a que España llegaría al 2 % del producto interior bruto en el año 2024. Lo hizo en la Cumbre de Gales de la OTAN ante veintiún Estados miembros de la Unión Europea y, por cierto, sin consultar o dar explicaciones previas en el Congreso de los Diputados.

Ahora, nuestros aliados nos piden que cumplamos con este compromiso, y lo vamos a hacer, señorías ―y esto quiero también trasladárselo a los españoles y españolas directamente―, por dos motivos. El primero, por un compromiso europeísta, porque la Unión Europea ha estado con nosotros cuando la hemos necesitado ―la última cuestión fue durante la pandemia y con los Fondos Next Generation― y ahora nosotros tenemos que estar con ella, como una de sus grandes potencias que somos. En este mundo de grandes potencias al que nos dirigimos, España evidentemente no puede quedarse fuera del consenso comunitario. (Aplausos). Y el segundo es que lo vamos a hacer por responsabilidad, porque la seguridad en Ucrania y en Europa es también la nuestra, y porque las amenazas a las que nos estamos enfrentando los españoles, los franceses, los alemanes, los fineses, los ucranianos, son reales y son compartidas; cada uno con sus matices, en función de su condición geográfica, pero son compartidas y son reales.

En todo caso, señorías, quiero, una vez más, que nuestros ciudadanos tengan claro que, mientras este Gobierno siga en pie y yo continúe siendo presidente del Gobierno, este esfuerzo adicional de seguridad no se hará en detrimento de nuestro estado del bienestar. (Aplausos). Al contrario, vamos a complementarlo. Miren, a nosotros nos dijeron en 2018 que había que elegir entre crear empleo o mejorar las condiciones laborales, que no se podían hacer las dos cosas a la vez, y demostramos que no era cierto: aprobamos una reforma laboral ―1,5 millones de nuevos puestos de trabajo desde su aprobación―, creamos el 30 %, señorías, de los nuevos empleos en Europa. Después, nos dijeron que había que elegir entre crecer económicamente y hacer la transición ecológica, y demostramos también que era falso: España crece cuatro veces más que la media europea y estamos reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero. La confianza internacional, señorías, en las posibilidades de España es tan grande que en el año 2024 hemos registrado un nivel récord de inversión extranjera directa de más de 33 000 millones de euros, una cifra que no habíamos visto en nuestro país desde el año 1993. Ahora, los de siempre ―los mismos que nos decían que combinar todo esto no era posible― vuelven a la carga y hablan de que tenemos que elegir entre seguridad y el bienestar de la gente. Ya les anticipo que vamos a volver a demostrar que esa dicotomía es falsa, que una economía como la nuestra, que crece cuatro veces más que la media europea, que tiene sus cuentas saneadas y que goza de la confianza de los inversores extranjeros, puede hacer ambas cosas.

Nosotros vamos a cumplir nuestros compromisos con la Unión Europea Europa porque no hay nadie como Europa para cuidar a Europa. Vamos a aumentar la inversión en seguridad y en defensa y, por supuesto, al igual que estamos haciendo en otras zonas del mundo ―como pueda ser Oriente Medio, particularmente Gaza―, vamos a seguir defendiendo el cumplimiento del derecho internacional, apoyando a Ucrania en una guerra contra el imperialismo de Putin. Porque no hay mayor garantía de seguridad para Ucrania y para Europa que la existencia de un ejército ucraniano bien pertrechado. Pero, señorías, lo vamos a hacer sin tocar un céntimo de euro de gasto social o de gasto medioambiental. Así venimos, por cierto, haciéndolo durante estos últimos siete años, y esto no es una opinión, esto son datos que me gustaría compartir con los ciudadanos y con las ciudadanas.

En estos últimos años hemos incrementado en 10 000 millones de euros el presupuesto en defensa y en los mismos años hemos aumentado casi 120 000 millones de euros nuestra inversión en servicios públicos, y también en prestaciones sociales, y en más de 30 000 millones de euros todo el presupuesto destinado a la transición ecológica. Esos más de 10 000 millones de euros para nuestra inversión estatal en seguridad han supuesto que hemos pasado del 0,9 % del producto interior bruto que dejó la Administración de Mariano Rajoy a estar por encima 1,2 % en el año 2023 y veremos cuáles son los resultados de esas métricas para el año 2024. Eso es lo que hemos hecho, señorías, y es lo que vamos a seguir haciendo. Vamos a invertir en bienestar y en seguridad, en las dos cosas, porque ambas cosas son necesarias y complementarias, porque, si se hace bien, una mayor inversión en seguridad no merma nuestro modelo social, sino que lo protege. Para ello, además del esfuerzo que hagamos los Estados miembros, estamos pidiendo a Bruselas, a la Comisión Europea, que cree nuevos mecanismos comunitarios de financiación.

Señorías, yo creo que estamos en un momento muy semejante al momento COVID, y la Unión Europea debe reaccionar como hizo entonces: con una respuesta conjunta, mutualizada y solidaria, que aglutine los esfuerzos de todos los Estados miembros, porque si la seguridad es un bien público europeo, necesitamos también contar con recursos comunes a nivel europeo. En el último Consejo Europeo, la presidenta Von der Leyen presentó algunos mecanismos que podrían servir para este propósito. El Gobierno, por supuesto, ve con buenos ojos la creación del llamado Fondo SAFE Europe, que va a permitir a los Estados miembros obtener préstamos de la Unión Europea en condiciones favorables. También vemos con buenos ojos que se nos permita a los Estados miembros activar la cláusula de escape que nos habilite el poder flexibilizar los compromisos de déficit público durante unos años e invertir más en seguridad y en defensa, sin sustraer recursos a otras partidas. Vemos bien la utilización del Banco Europeo de Inversiones. Vemos bien, aunque no lo vamos a utilizar, la flexibilización voluntaria por parte de los Estados miembros en el uso de los fondos estructurales.

Sin embargo, ¿qué echamos en falta? Echamos en falta la creación de un sistema de transferencias, similar al que desarrollamos con los fondos Next Generation. Así se lo he hecho saber a la presidenta de la Comisión Europea y a mis colegas del Consejo Europeo. Sé bien que no todos los países comparten este enfoque, pero, aun así, daremos la batalla, porque no es una batalla para que España o los países del Sur tengamos más transferencias ―probablemente estas transferencias vayan a los países del Este, que son los más necesitados de contar con una mayor capacidad de defensa―, pero creemos que es la mejor manera para poder balancear y equilibrar todo lo que tiene que ver con la sostenibilidad financiera y dar respuesta a estas necesidades mayores de seguridad y de defensa.

En todo caso, señorías, estos mecanismos de financiación se van a concretar a lo largo de las próximas semanas. Y, solo cuando eso ocurra, sabremos con claridad con qué recursos europeos contamos y podremos definir con precisión cuál será nuestra senda estatal de inversión para llegar a ese 2 % del producto interior bruto. Naturalmente, señorías, voy a informar a esta Cámara y a la ciudadanía de todo este camino con absoluta transparencia, como he hecho siempre, y llevaremos al Parlamento todo lo que tenga que pasar por el Parlamento, como no podría ser de otra manera. (Rumores).

De cualquier forma, señorías, el cuánto invertir y el cómo financiar esa inversión es solo una parte del debate necesario para crear esa Unión Europea de la seguridad y de la defensa, porque lo verdaderamente importante no es cuánto invertimos ni cómo financiamos esa inversión; lo realmente sustantivo es si invertimos mejor y si invertimos juntos los europeos y las europeas. Y con eso quiero decir dos cosas fundamentales, señorías. La primera es que los europeos debemos pasar de poner en común nuestras políticas de seguridad y defensa, que es lo que hemos hecho durante este tiempo, a desarrollar una política de seguridad y defensa común, con instrumentos de financiación únicos ―por ejemplo, como el que nosotros hemos propuesto―, con compras conjuntas, como por ejemplo hicimos durante la época de la COVID con las vacunas. (Rumores). Tenemos que desarrollar consorcios industriales paneuropeos, como hicimos con Airbus, aumentando la interoperabilidad de nuestros equipos, como ya estamos haciendo, por cierto, en algunos ámbitos. Y, por supuesto, lo que debemos hacer es crear el Ejército europeo, unas Fuerzas Armadas comunitarias, integradas por veintisiete países, para guiarlas con la misma bandera y con los mismos intereses. Solo así nos convertiremos en una verdadera Unión y garantizaremos una paz duradera en nuestra región.

En segundo lugar, señorías, los europeos tenemos que dejar de mirar al futuro con ojos del pasado y tenemos que prepararnos para las nuevas amenazas a las que nos estamos enfrentando ya como sociedad. Esta es una idea clave que me gustaría transmitir a la ciudadanía, porque la naturaleza de los conflictos ―lo sabemos todos― ha cambiado. Lo estamos viendo en Ucrania. Ahora, los enemigos de Europa y también de la democracia, aquellos que quieren anexionarse unilateralmente Ucrania, emplean otras armas físicas y, fundamentalmente, digitales. Emplean drones no tripulados, capaces de recorrer en poco tiempo la distancia entre Crimea y Barcelona y burlar, por tanto, nuestras defensas aéreas; emplean cañones de pulso electromagnético, capaces de neutralizar tanques, aviones y satélites situados a miles de kilómetros; emplean fuerzas paramilitares privadas, como han hecho, para sabotear cadenas de suministro e instrumentalizar también flujos migratorios; emplean las redes sociales para desinformar a nuestra población, para polarizarla, para generar desafección hacia las instituciones democráticas, y emplean virus informáticos, inteligencias artificiales, ordenadores cuánticos capaces de bloquear infraestructuras, colapsar servicios y hundir empresas sin dejar rastro.

Para que nos hagamos una idea, señorías, en Estonia, hackers rusos lograron tumbar todos los cajeros automáticos y servicios de banca online del país, generando cuantiosas pérdidas; en Dinamarca, bloquearon todos los trenes durante horas; en Ucrania, dejaron sin electricidad a 230 000 personas, y en Alemania, en Polonia y en Países Bajos, interrumpieron los servicios de docenas de hospitales. Señorías, solo el año pasado, Europa sufrió cerca de 10 000 ciberataques de peligrosidad crítica, alterando la vida de millones de ciudadanos y causando un daño económico estimado en 44 000 millones de euros, el equivalente, para que nos hagamos una idea, al producto interior bruto de la Comunidad de Aragón. Aquí, en España ―no somos ajenos a estos ataques―, recibimos 177 000 ciberagresiones, mil de las cuales tuvieron como objetivo infraestructuras y servicios críticos.

Por tanto, señorías, esta forma de amenaza híbrida ―que es como lo llaman los expertos― empleada por Rusia y por otros actores también privados no es tan visible como la tradicional, no sale en los periódicos y tampoco abre telediarios, pero existe, está creciendo y supone un riesgo real con el que no podemos mirar para otro lado, no podemos seguir ignorándolo. No podemos vivir bajo la amenaza de que cualquier día un submarino no tripulado interrumpa el tráfico marítimo en el Estrecho o corte los cables de fibra que nos conectan con el resto del mundo o que un grupo de hackers extranjeros hagan colapsar nuestros aeropuertos en plena campaña de verano o que logren aupar al poder a un títere de Putin, como ya han hecho en varios países de nuestro entorno.

Como consecuencia, señorías, Europa debe ampliar y debe modernizar nuestros sistemas de seguridad para poder neutralizar todas estas nuevas amenazas híbridas. Y yo creo que España debe y va a contribuir a esta labor. Lo vamos a hacer siendo fieles a nuestros principios, a nuestros valores, a nuestros intereses sociales ―que los tenemos― y, por supuesto, también a nuestros intereses geoestratégicos, porque nuestros desafíos y amenazas, como país del sur que somos, son algo diferentes a los del este de Europa. Las nuestras son amenazas híbridas, señorías, como las anteriormente expuestas; las nuestras son amenazas provenientes de la emergencia climática y la respuesta de protección civil, que está liderando de manera sobresaliente la UME; las nuestras son la lucha contra el crimen organizado, contra las mafias que trafican con seres humanos, en colaboración con los países de tránsito y de origen, para combatir esa migración irregular, y, por tanto, el control de fronteras. Y, por supuesto, es enfrentarnos de forma eficaz y eficiente al terrorismo internacional que, desgraciadamente, cada vez está más presente en regiones cercanas, muy próximas desde el punto de vista geoestratégico a nuestro país, como es el Sahel.

Nosotros, señorías, vamos a centrarnos en responder a estos desafíos de seguridad. También vamos a centrarnos en desarrollar aquello que nuestra industria sabe producir y que nuestro país y Europa necesitan. En primer lugar, vamos a continuar, porque llevamos siete años haciéndolo, actualizando el equipamiento de nuestras Fuerzas Armadas, para que puedan seguir realizando su labor de manera más eficaz y con más seguridad; vamos a modernizar los sistemas de protección de nuestro espacio aéreo, también de nuestras fronteras; vamos a desarrollar nuevas capacidades para bloquear los ataques cibernéticos, las campañas de desinformación de agentes extranjeros que sufrimos cada semana, y al mismo tiempo vamos a contribuir a todas las iniciativas de protección y de disuasión que se están impulsando a nivel europeo, especialmente aquellas que están relacionadas con el desarrollo de las capacidades estratégicas en ámbitos como el de la inteligencia, el de la logística, el del mando y control, y la defensa aérea.

Señorías, los europeos y los españoles y las españolas no somos una amenaza para nadie, no lo somos, nunca lo hemos representado, pero tampoco queremos sentirnos amenazados. No vamos a atacar ningún territorio, pero vamos a defender nuestro modelo de vida con el mejor talento y las mejores tecnologías que existen. Además, vamos a asegurarnos de que ese esfuerzo industrial dé sus frutos y desarrollen y beneficien a España y a Europa, que sirva para crear empleo, también empresas, para continuar con la reindustrialización emprendida hace siete años en todas las provincias de nuestro país, como hicimos durante la respuesta a la pandemia de la COVID-19, sirviéndonos de esos recursos económicos para estimular nuestra economía y modernizarla en clave verde y digital. Para lograrlo, señorías, ya les anticipo que antes de verano el Gobierno pondrá en marcha un gran plan nacional para el desarrollo e impulso de la tecnología y la industria de la seguridad y la defensa española. (Aplausos). Este plan beberá de la experiencia adquirida a lo largo de los últimos años gracias al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, concentrará el grueso de la inversión adicional exigida para cumplir con nuestros socios europeos y va a canalizar programas de colaboración público-privada para crear un nuevo salto tecnológico e industrial en España. Lo vamos a hacer mirando al este, como no puede ser de otra manera, porque su seguridad también es la nuestra, pero también lo vamos a hacer mirando al sur, apostando por la innovación y el desarrollo de tecnologías de doble uso para la creación de nuevas empresas y el escalado de pymes y de startups locales, y por supuesto también por la formación y la mejora de nuestro capital humano, la protección de nuestras fronteras y la creación de infraestructuras resilientes. En definitiva, señorías, el objetivo de este plan es que España contribuya y, al mismo tiempo, se beneficie de este estímulo tecnológico e industrial para fortalecer el Espacio Europeo de Seguridad y Defensa, pero ―insisto― siendo fieles a nuestras prioridades y a nuestros principios.

Señorías, ayer salió precisamente el Eurobarómetro con algunos datos, algunas cifras que creo que son bastante elocuentes de lo que voy a decir a continuación. Yo sé que los españoles quieren ayudar a Ucrania ―lo sé―, que quieren pararle los pies a Putin ―lo sé―, que quieren proteger a Europa, somos absolutamente conscientes de ello, pero también sé que no quieren contribuir a alimentar una carrera armamentística que conduzca a nuevos conflictos, soy plenamente consciente de ello, y por supuesto no quieren que ese esfuerzo se haga a costa de otras necesidades, como, por ejemplo, tener un salario decente, unos servicios públicos de calidad, una vivienda digna o un aire limpio. Nosotros no les haremos elegir porque no hay por qué elegir, porque vamos a garantizar a la vez su seguridad, su posición en Europa y su compromiso con la paz, el Estado del bienestar y la transición ecológica, que nos está haciendo más competitivos y, por tanto, de una manera mucho más relativa, ganar crecimiento económico en comparación con otros países europeos. Lo hemos conseguido durante estos últimos siete años y lo vamos a volver a lograr. Ese es nuestro plan y este es nuestro compromiso.

Señorías, esta misma coherencia es la que vamos a aplicar para acometer la tercera gran tarea que los europeos debemos abordar en este contexto, que es ganar competitividad culminando nuestra integración económica. Esta es la línea expuesta en los informes Draghi y Letta, los dos ex primeros ministros italianos; también en las conclusiones de la cumbre de Granada cuando hablábamos de la autonomía estratégica durante la Presidencia española de la Unión Europea. A lo largo de la segunda mitad del siglo XX, señorías, europeos y estadounidenses creamos juntos un nuevo sistema económico basado en la colaboración entre países y el libre intercambio de bienes y servicios. Este sistema nunca fue perfecto; ha habido contestación, sobre todo en lo que tiene que ver con las cláusulas sociales y medioambientales. De hecho, es evidente ―todos lo compartimos en una amplia mayoría― que ha sido un sistema con enormes carencias, pero es innegable que ha dado al mundo el mayor periodo de paz y prosperidad conocido por el ser humano. Hoy, algunos dicen que este sistema no ha beneficiado ni a Europa ni a Estados Unidos, pero no es cierto; de hecho, es rotundamente falso. Fíjense, en los últimos sesenta años la renta per cápita en ambas regiones, Estados Unidos y Europa, no solo ha crecido por encima de la media global, sino que ha superado entre tres y cuatro veces a la del resto del mundo. Además, la relación comercial entre Europa y Estados Unidos sigue siendo la más fuerte del planeta; si incorporamos también a Canadá a Norteamérica, aún es más fuerte, genera más de 4400 millones de euros cada día en intercambios. Evidentemente, nuestro país también se ha beneficiado de esta economía globalizada, tanto que uno de cada cuatro empleos en España y el 30 % de nuestro crecimiento económico en estos últimos tres años derivan precisamente de nuestra apertura económica. Aun así, a pesar de que las ventajas de este sistema superan en mucho a sus desventajas, la nueva Administración estadounidense ha decidido desmantelarlo a toda prisa y sin negociar con nadie.

Señorías, el mes pasado, la Administración estadounidense impuso aranceles del 25 % a multitud de productos de México y de Canadá, rompiendo, por tanto, un acuerdo comercial que paradójicamente había impulsado el propio presidente Donald Trump en el año 2018. Además, elevó un 20 % los aranceles sobre las importaciones chinas y anunció un arancel del 25 % a las importaciones de acero y aluminio de todos los países del mundo, incluidos los europeos, que entró en vigor unas semanas más tarde. Señorías, estas medidas están provocando ―y ahí están los datos― daños multimillonarios a la economía estadounidense, por cierto, empezando por el hundimiento en bolsa de la mayoría de sus empresas, pero parece que eso no ha hecho cambiar de opinión a la Administración estadounidense. Al contrario, su Gobierno ha anunciado que va a imponer un arancel general del 25 % a todos los productos procedentes de la Unión Europea y más aranceles para un mayor número de productos en las próximas semanas; una medida que evidentemente se va a materializar pronto, obligándonos a reaccionar e infligiendo a ambas economías, tanto a la europea como a la estadunidense, un incremento de la inflación y una pérdida del crecimiento potencial.

Quiero dejar claro, señorías, que estas medidas son absolutamente injustas e injustificadas, que España y Europa no han hecho nada para provocar o merecer estos ataques. Al contrario, en el caso de España, señorías, tenemos una balanza comercial deficitaria con Estados Unidos; superavitaria desde el punto de vista de los servicios, pero deficitaria desde el punto de vista comercial. Las empresas estadounidenses venden en España más de lo que nosotros vendemos allí. Aun así, el Gobierno de España ha sido, entre los Gobiernos europeos, uno de los que más ha defendido la presencia de empresas estadounidenses en Europa, apostando por una mayor integración de las dos economías a los dos lados del Atlántico. Así lo constata, por ejemplo, de nuevo la Declaración de Granada durante la Presidencia española de la Unión Europea, donde hace año y medio hablábamos precisamente de reforzar esos lazos comerciales y económicos. Nos movió una sólida convicción, señorías, y es que los vínculos económicos entre países son siempre positivos y que sus efectos son tan amplios que difícilmente se pueden capturar en una hoja de Excel de importaciones y exportaciones.

Por eso, ¿qué pedimos? Pedimos una vez más a la Administración estadounidense que recapacite, que dialogue con la Comisión Europea, que es quien centraliza todas las competencias de comercio por parte de los Estados miembros, que construya puentes en lugar de levantar barreras, que detenga este sinsentido, porque, si no lo hace, evidentemente los europeos tendremos que defendernos y tendremos que hacerlo con tres criterios: uno, el de la proporcionalidad; dos, el de la rapidez, y, tres, el de la unidad. Por tanto, rapidez, proporcionalidad y unidad; por cierto, con la fortaleza que nos da que la Unión Europea sea el mayor bloque comercial del mundo y la economía más conectada y resiliente del planeta. En consecuencia, señorías, Europa es una potencia y responderá como una potencia. Es evidente que no queremos una guerra comercial, pero sí tenemos que dar esa guerra comercial, estamos preparados para librarla. Desde el Gobierno de España, señorías, estamos negociando una respuesta proporcional, inteligente y unitaria con las instituciones comunitarias y con el resto de Estados miembros. Además, estamos diseñando un plan nacional de contingencia para ayudar a los sectores de nuestra economía que puedan verse afectados por esta guerra comercial. En paralelo, estamos impulsando nuevas medidas para avanzar en esas dos soluciones que ya apuntábamos en nuestra estrategia Resilient EU2030. Por un lado, tenemos que diversificar los vínculos comerciales de la Unión Europea con el exterior. Señorías, en dos semanas viajaré nuevamente a China, con ocasión de celebrar el veinte aniversario de nuestra asociación estratégica, también voy a ser el primer presidente del Gobierno de España que visite oficialmente Vietnam; dos socios estratégicos en Asia para tender nuevos vínculos económicos y comerciales. Y mantendremos una nueva ronda de contactos con nuestros socios en América Latina para apuntalar ese importante acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur; un acuerdo que siempre ha sido beneficioso para Europa y que ahora, por cierto, es esencial.

Por otro lado, ¿qué proponemos? Trabajar en Bruselas para avanzar en la consolidación de nuestro mercado único. Señorías, los europeos formamos el mayor mercado del planeta. Para que nos hagamos una idea de la fortaleza que tiene Europa, contamos con 32 millones de empresas ―32 millones de empresas― y 450 millones de consumidores. En las últimas décadas hemos hecho avances importantísimos en nuestra integración, pero es evidente que aún quedan retos pendientes que limitan nuestro potencial de crecimiento, nuestra competitividad, como de nuevo nos recordaban el ex primer ministro Mario Draghi y el ex primer ministro Enrico Letta. Por cierto, barreras que limitan nuestro crecimiento potencial, nuestra competitividad, y que impiden que un español con una pyme en Cuenca pueda expandirse a otros países europeos y crecer. Retos, por tanto, como asimetrías fiscales, divergencias regulatorias, dificultades para exportar servicios, la falta de interconexiones eléctricas, la fragmentación del mercado o incluso la interconexión digital de los flujos financieros; retos, todos ellos, que lastran nuestra competitividad y, por tanto, nuestra capacidad de crecer y posteriormente de redistribuir los frutos de ese crecimiento a través del pilar social, que también es importante para este Gobierno.

En el último Consejo Europeo, señorías, aprobamos un paquete de medidas destinadas a abordar algunas de estas tareas pendientes, como es la creación de productos de ahorro, también de inversiones comunitarias o el desarrollo de una estrategia horizontal en el mercado interior que se va a presentar en el mes de junio. Y, en paralelo, nuestro Gobierno está negociando con los otros Estados miembros conseguir que la Unión de Ahorro e Inversión, la unión bancaria, la integración energética o, por qué no, el euro digital, se conviertan en una realidad en el presente ciclo legislativo del Parlamento Europeo y también de la Comisión Europea. Son cuatro medidas, la de la Unión de Ahorro e Inversión, la unión bancaria, la integración energética y el euro digital, que creo que, si las aplicamos bien, podrían ayudarnos a acabar de una vez por todas con la guerra energética de Putin y reducir, señorías, entre un 50 y un 100 % del impacto negativo de los aranceles que nos imponga la Administración estadounidense de Donald Trump. Además, desde España hemos propuesto la creación del Laboratorio Europeo de Competitividad para acelerar la puesta en marcha de soluciones innovadoras y tangibles; una iniciativa que ha tenido una magnífica acogida por parte de los Estados miembros y también por parte de la Comisión Europea. Por tanto, si hay países, una amplia mayoría de países, que están deseosos de avanzar en esta integración, que el hecho de que haya otros países que no quieran integrarse no sea el obstáculo para que se produzca esa mayor integración. Y también gracias a España, señorías ―y esto también es un punto muy importante que me gustaría reseñar y compartir con los ciudadanos y ciudadanas que estén siguiendo este debate―, se incluyeron menciones en las conclusiones al pilar social, que es, sin duda alguna, fundamental a la hora de explicar la competitividad en Europa. Pensamos que el mercado único no es la única herramienta que la Unión Europea tiene para superar esta crisis, pero es evidente que es la principal; por eso, debemos hacer todo lo que haga falta para convertirlo en realidad.

Señorías, concluyo, y lo hago con unas palabras de otro de los grandes padres de la Unión Europea, que fue Paul Spaak, un gran defensor del multilateralismo, arquitecto de la Unión Europea, de la OTAN, de Naciones Unidas, y que en Europa señaló lo siguiente. Dijo que en Europa hay solo dos tipos de países: los países pequeños y los países que aún no saben que son pequeños. Esta afirmación ―bastante acertada ya a mediados del siglo XX― hoy debería ser un dogma de realidad, porque vivimos una época de gran incertidumbre internacional. Es evidente que el orden internacional está cambiando, el que conocieron nuestros padres y nuestras madres no termina de morir, pero tampoco sabemos exactamente cuál va a ser ese nuevo orden internacional; nadie sabe, efectivamente, qué va a pasar. Lo que sí sabemos con certeza es que ya no podemos seguir confiando en la buena voluntad de los demás. No podemos vivir al albur de los cambios de opinión y también de liderazgo que se produzcan en Moscú o en Washington. Los europeos, señorías, debemos ser aún más dueños de nuestro propio destino y debemos poder influir en el destino del mundo, porque muchos de los desafíos a los que nos enfrentamos solo pueden abordarse a escala global. Desde luego, la emergencia climática, el reto migratorio, la lucha contra la pobreza o la igualdad de género son cuestiones que nos afectan a toda la humanidad. Por eso, señorías, los europeos debemos ser más fuertes, y solo podemos hacerlo de una forma en este mundo de gigantes: con más unidad, con más Europa. Por tanto, ha llegado el momento de dar un paso decisivo, de abrir ―creo yo, y lo digo por subrayar lo evidente― un nuevo momento fundacional para la Unión Europea, porque es hora de compartir aún más soberanía, de fortalecer las instituciones comunitarias, de reformarlas al albur también de la ampliación de la que vamos a ser testigos durante los próximos años para que funcionen con más agilidad, con más transparencia y con más ambición. Solo así, señorías, creo que la Unión Europea podrá actuar como un verdadero bloque, con una sola voz y con toda su fuerza. En términos de política exterior ―esa primera tarea a la cual hacía alusión al principio de mi intervención―, implica liderar la respuesta a los desafíos globales, no mantenernos a un lado, no dejar que otros países definen por nosotros qué tiene que ser de la emergencia climática, de la lucha contra la pobreza, de cómo financiar el desarrollo en nuestro país o, mejor dicho, en el mundo. Significa, por tanto, no recortar, sino aumentar nuestro compromiso multilateral; significa no recortar, sino aumentar la ayuda al desarrollo; significa fortalecer las Naciones Unidas, como nos pidió el secretario general de Naciones Unidas en el último Consejo Europeo. Junto con la política exterior común, en el plano securitario eso implica sentar las bases de un por fin y verdadero ejército europeo. Lograr, por tanto, la interoperabilidad de nuestras Fuerzas Armadas, desarrollar una industria de seguridad y de defensa integrada, puntera y autónoma. Y en términos de competitividad, tener un mercado interior que funcione como el de un solo país, con empresas europeas capaces de innovar, de crecer, de invertir a escala continental, apoyadas en nuestras pymes, en nuestra economía social, en los trabajadores autónomos, en las startups, compitiendo de tú a tú en los mercados globales. Todo ello, fortaleciendo el pilar social europeo, todo ello sin retroceder en el Pacto Verde Europeo.

Señorías, acometer este salto hacia la creación de esa Europa federal no va a ser sencillo en un contexto geopolítico marcado por el auge de la ultraderecha, que busca precisamente lo contrario; busca debilitar a Europa, busca acabar con el espacio Schengen, busca fulminar compromisos climáticos que son muy importantes para Europa, pero también para la humanidad, busca reeditar divisiones del pasado. Pero creo, señorías, que es menos realista aún pretender competir con grandes potencias, como Estados Unidos, como China o como India, sin profundizar en nuestra integración europea. Europa solo influirá en el mundo ―en un mundo cada vez más multipolar― si sabe comportarse como un bloque cohesionado en política exterior, en seguridad y en defensa, y también profundizar nuestro mercado único para ganar competitividad y diversificar nuestras alianzas comerciales y de inversión. Señorías, España yo creo que está en condiciones ―a diferencia de lo que ha ocurrido en otros momentos de nuestra historia― de protagonizar también junto con otros Estados miembros este nuevo impulso europeísta, porque hoy España representa el 50 % del crecimiento económico europeo, el 30 % de los nuevos empleos creados en Europa. Todas las propuestas que hemos hecho a Europa le han sentado bien a Europa y también a España: el fondo SURE para financiar los ERTE durante la pandemia; los fondos europeos para la recuperación y la reindustrialización de Europa y de España tras la pandemia; la solución ibérica; el Pacto sobre Migración y Asilo; Ley de Inteligencia Artificial, y la reforma del mercado eléctrico para proteger a las empresas y consumidores europeos y españoles. Y en esta ocasión, señorías, también España está dispuesta a arrimar el hombro por el bien de España y por el bien de Europa. Por eso vamos a comprometernos más que nunca en el multilateralismo; por eso vamos a cumplir con ese 2 % del PIB de inversión en seguridad y defensa que nos piden nuestros socios europeos; por eso vamos a acometer esas reformas necesarias para tener un mercado único más fuerte e integrado, y por eso vamos a seguir impulsando acuerdos con otros bloques regionales. Yo creo que también es muy esperanzador el último viaje que hizo la presidenta Von der Leyen a India precisamente para lograr ese acuerdo de libre comercio a finales de año entre el bloque de la Unión Europea y la India.

En definitiva, señorías, el camino de la integración no va a ser fácil, nunca lo ha sido, porque hay que ceder y compartir soberanía. Habrá decisiones que no entusiasmen, otras que no compartamos, pero así se forjó la Unión Europea, cediendo, pactando, acordando con la premisa de que la unión hace la fuerza; y así ha sido. Ahora nos toca dar un nuevo paso en esa dirección; toca fortalecer nuestra economía, diversificar nuestros lazos comerciales; toca reforzar nuestra política exterior; toca mejorar nuestras capacidades de seguridad y de defensa, y todo ello para que la paz sea una realidad. En definitiva, señorías, para lograr que los ucranianos y ucranianas puedan vivir en paz en un país en el que se respete su soberanía y su integridad territorial. Para lograr, en definitiva, una paz justa y duradera en Ucrania. Para garantizar la seguridad física y digital de toda Europa. Para que ese proyecto de paz, que es el de la Unión Europea, se consolide, se fortalezca y se convierta en un faro de esperanza y de ejemplo para el resto del mundo.

Nada más y muchas gracias, señora presidenta. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. A continuación, intervendrán los diferentes grupos parlamentarios. En primer lugar, por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Núñez Feijóo, por un tiempo de quince minutos. Cuando quiera. (Aplausos).

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 15Vídeo

Gracias, presidenta. Señorías, este debate, como ustedes saben, debería haberse producido hace semanas, aunque para lo que nos ha contado, el resultado sería el mismo. Señor Sánchez, usted ha venido a hablar aquí, pero no ha contado nada. ¿Acaso alguna de sus señorías no conoce todo lo que ha dicho el señor Sánchez esta mañana? ¿Acaso las personas que conforman la tribuna, que escuchan simplemente una televisión, que escuchan una radio o que leen un periódico, no sabían exactamente todo lo que ha dicho el presidente del Gobierno esta mañana? ¿Verdad que sí? Señorías, no ha venido a ofrecer un plan de defensa porque no lo tiene. Tampoco ha venido a informar de la hoja de ruta europea, como mucho a dulcificarla, cuando no a contradecirla. Y no ha venido en calidad de presidente del Gobierno porque no tiene usted un Gobierno que le respalde. Tenía que ver usted la cara de la vicepresidenta Yolanda Díaz cuando le ha aplaudido. (Aplausos). Siento tener que decirle que su intervención demuestra que sigue siendo igual de frívolo que siempre. Pero eso no lo libera de sus deberes. Su deber es trasladar a los españoles el momento decisivo que atraviesa Europa. Su deber es informar de los compromisos que España tiene que cumplir sí o sí, y su deber es planificar y presupuestar esos compromisos. Es lo que están haciendo todos los primeros ministros europeos, menos usted.

Mire, los dos sabemos que hoy no ha hablado con la claridad debida. Intentaré hacerlo yo. Para empezar, conviene explicar por qué Europa tiene que aumentar el gasto militar, sin eufemismos, señoría, tratando a nuestra gente como adultos que son. Europa tiene que incrementar el gasto militar porque está amenazada, está amenazada en nuestras fronteras y en nuestros valores. Ya no solo podemos ser herederos del periodo de paz más luminoso de Europa, ahora tenemos que ser también defensores. La tarea de nuestra generación es asegurar que la libertad y la prosperidad de las últimas décadas no sean un paréntesis. El rearme moral y material no es una apuesta belicista, como irresponsablemente repiten sus socios mientras usted calla. Se trata de defender nuestros valores, nuestro modo de vida, nuestro Estado de derecho, nuestras constituciones y nuestras democracias (aplausos) ante enemigos que tienen un rostro distinto que hace décadas, pero que amenazan de forma semejante. Por eso hay que ser claros. Fui el primero en manifestar lo obvio tras el giro de la Administración norteamericana. Lo dije antes que usted y lo reitero: el culpable de la invasión de Ucrania es Putin. Cualquier otra afirmación es falsaria y una sumisión al totalitarismo que jamás vamos a aceptar. Añado, como también dije anteriormente, que la diplomacia es exactamente lo contrario al duelo medieval o al sometimiento acrítico que practican muchos de ustedes. Señores del Grupo Socialista, las escaladas retóricas con países aliados no conducen a nada bueno. Baste preguntarles a los agricultores, por ejemplo. Les explicarán la importancia de preservar el vínculo atlántico. Les pido que no renunciemos a ello. Señores de VOX, todos somos libres de tener las simpatías internacionales que consideremos oportunas, yo tengo las mías, pero ninguna estará jamás por encima de los intereses de España. (Aplausos).

Con estas precisiones previas pretendo hacerles ver que las cuestiones de defensa, de seguridad y de soberanía que hoy debatimos no pueden afrontarse de modo marrullero. Somos los representantes políticos de la cuarta potencia europea, de una de las grandes democracias del mundo, y deberíamos comportarnos como tal. El problema, señor Sánchez, es que ni su comparecencia ni su trayectoria permiten ser optimistas. ¿Cómo va a dar lecciones de seguridad quien cede las fronteras a los que no creen en la nación? (Aplausos). ¿Cómo vamos a procurar una respuesta conjunta de Europa si aquí el Gobierno responde cosas distintas en función del ministro que hable? ¿Cómo vamos a comprometernos ante la OTAN si la mitad del Gobierno quiere salirse de la OTAN? (Aplausos). Señorías, ¿cómo vamos a hacernos respetar fuera, si usted no se respeta a sí mismo, si incumple todo lo que dice y solo sigue siendo presidente por su falta de integridad? Para venir a hablar de temas tan serios lo primero sería un mínimo de respeto a la Cámara, a la democracia y a los españoles, y usted carece de eso. ¿Por qué? Porque bloquea iniciativas del primer partido de España, porque incumple mandatos aprobados por este hemiciclo sistemáticamente, porque obliga a la Mesa del Congreso a no asumir enmiendas del Senado, aun a riesgo de cometer un delito de prevaricación (aplausos) y ni presupuestos ni debate sobre el estado de la nación. Menudo desastre, ¿verdad? Pudiendo gobernar con las cuentas de la legislatura pasada, ¿para qué ponerse en evidencia? El Pedro Sánchez de 2017 le estaría pidiendo la dimisión, y en este caso ese Pedro Sánchez tendría razón.

Usted no puede marcharse hoy de aquí antes de aclarar si va a aprobar los presupuestos. Este es el primer punto de cualquier plan de defensa. Pretender que veamos normal afrontar este contexto con presupuestos caducados, de una mayoría que ya no existe y de una legislatura que ya no existe es de aurora boreal. Les dice a los enfermos de ELA que sin presupuestos no es posible conseguir los 200 millones y, por otro lado, pretende convencernos de que sí va a ser capaz de dirigir inversiones multimillonarias para defensa. Definitivamente, usted nos toma a los españoles como idiotas y no lo somos, señoría, no lo somos. (Aplausos). También solicito un debate sobre el estado de la nación a la mayor brevedad ―va a cumplir usted siete años de presidente y ha celebrado uno―, con propuestas de resolución, con votaciones y con transparencia. Mientras no haga ninguna de estas dos cosas seguirá siendo presidente, pero de la nada, de una legislatura absurda y vacía. Podrá poner un Tezanos o un García Ortiz en cada institución, pero ya nadie le va a creer. Usted lleva semanas asumiendo en el extranjero compromisos que desconocemos. Va a acabar teniendo más información de sus planes el presidente chino que el Congreso de los Diputados. (Aplausos). A mí me resulta más sencillo conseguir información de otros líderes europeos que de usted. Ya se lo he dicho, ¿no se da cuenta de que esto no va de usted ni de mí? Es a los españoles a quienes les debe un plan de defensa que usted no tiene. Hace que hace, porque no tiene ni idea de lo que va a hacer o, mejor dicho, de lo que le dejarían hacer. Su actitud le delata. Hizo una ronda arbitraria de partidos que solo sirvió para abrir las puertas de par en par a los restos políticos de ETA. Ahora resulta que el progresismo es recibir a Bildu en la Moncloa para hablar de comprar armas. ¡Qué vergüenza, señor Sánchez! (Aplausos).

En todo caso, volviendo a lo que nos ocupa, transparencia o, como diría su socio más fiel, capuchas fuera. Díganos cuánto dinero tiene previsto invertir en defensa. No me diga que esto es una especulación. ¿Por qué no le cuenta usted lo que habla en el Consejo Europeo al Congreso de los Diputados? ¿Va a ser el 3 o la OTAN le puede pedir el 3,5 del PIB? ¿Cuál es el plazo? ¿Cuánto va a gastar cada año? ¿De dónde va a salir este dinero? ¿Por qué no dice usted que en abril ―en abril― tiene que solicitar la cláusula de escape? ¿De dónde lo va a sacar? ¿De más impuestos a los españoles? ¿No tiene bastante con subir noventa y siete? ¿Prevé sacrificar alguno de sus privilegios para no tirar de otras partidas? No voy a tocar el gasto social, les voy a incrementar a todos los ciudadanos la deuda pública. Presidente magnánimo. ¿Qué instrumento va a usar? ¿El democrático, los presupuestos? ¿El más tramposo, los reales decretos leyes? ¿O el más arbitrario, las modificaciones de crédito? ¿Cuál va a ser el papel de España en la coalición de voluntarios? Y la pregunta del millón: ¿podría compartir con nosotros lo que opina la pseudomayoría progresista que sostiene su Gobierno? (Aplausos). No le pido ninguna excentricidad: Alemania, Francia, Reino Unido, Grecia, Polonia, todos han detallado cómo van a aumentar el gasto militar. Países vecinos como Marruecos o Argelia han subido el gasto en defensa por encima del 3 % y del 8 % del PIB, respectivamente. No sé si esto le dice algo, señor Sánchez.

Veamos España: en España, lo único que sabemos del gasto en defensa ―mejor dicho, del gasto en rearme― es que usted le quiere cambiar el nombre. Es usted un gran estadista. Su otra gran aportación es sobre el cómputo de la inversión: algún ministro ha dicho que hay que imputar las vías férreas, otra ministra ha dicho que hay que imputar los medicamentos… A este ritmo, es capaz de incluir como gasto en defensa la defensa judicial del señor Ábalos, la defensa de su hermano y la defensa de otras personas que no voy a citar. (Aplausos).

¿Sabe lo que pasa? Que la situación exige mucha más responsabilidad y aclarar lo importante: ¿en cuántos efectivos tiene usted previsto ampliar el Ejército español y cómo va a mejorar sus condiciones salariales de verdad? ¿Va a homogeneizar o no las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado? ¿Qué tipo de armamento pretende incorporar: fragatas, tanques, drones? No son lo mismo. ¿Está trabajando alguien en una orientación estratégica de nuestra industria? Usted lo ha apuntado. ¿Vamos a aprovechar la inversión para mejorar nuestra competitividad, o solo están pensando en que sus amigos se aprovechen del dinero, como ocurrió en otras actividades durante la pandemia? (Aplausos).

Conteste algo, señor Sánchez. Lo que no es aceptable es lo que está haciendo, señor Sánchez. Mire, usted está intentando engañar a la Unión Europea y a la OTAN, insultar a los Estados Unidos, ayudar a Ucrania con abrazos, viajar con propuestas unilaterales a China y cerrar nucleares para comprar todavía más gas a Rusia. ¿De verdad este es su plan? ¿Esto es lo que les ha contado usted a sus colegas europeos? ¿Les ha dicho también ―y reitero― que sus socios de Gobierno quieren salir de la OTAN? La señora Yolanda Díaz, esa vicepresidenta a la que usted no puede cesar, se presentó a las europeas en 2019 pidiendo levantar las sanciones a Putin; la ministra Sira Rego, a la que le tengo un gran respeto, se negó a condenar como crimen contra la humanidad la deportación forzosa de niños ucranianos por parte de Rusia. Señor Sánchez, este es su Gobierno. Podríamos seguir con su ministro de Cultura, con su ministro de Derechos Sociales, con sus socios de investidura… Usted los metió en el Gobierno, les permite hablar en nombre de él, a partidos que no creen en la unidad de España, a partidos que no creen en la Unión Europea y a partidos que se quieren salir de la OTAN. (Aplausos). ¿Y se atreve a pedirle cuentas al Partido Popular? Mire, la ecuación es muy sencilla: si usted cree que España necesita un plan de defensa y sus socios se lo bloquean, entonces lo que necesita España es un Gobierno distinto al suyo. Así de simple. Por cierto, empezó llamando al PP colaboracionista nazi. Ha hablado usted más de una hora y no ha tenido tiempo de disculparse. Siguen con la cantinera de la derecha y la ultraderecha, pero se atreve a apelar a nuestros votos. Ya saltándonos las formas, vayamos al fondo. Usted no sabe nada de su plan de defensa, pero tiene claro que el PP debe decir que sí a todo; será una broma, ¿no? (Risas). Esto no funciona así, esto no es el Partido Socialista, que le aplaude a todo sin criterio. Yo no estoy a sus órdenes (aplausos que continúan mientras interviene el orador), yo estoy al servicio de mi país nada más, señoría. Y por eso le reclamo ―y lo reitero― un plan de defensa con detalle, su presupuesto con absoluta transparencia y conocer los riesgos. El JEMAD y los responsables de los tres Ejércitos tienen que sentarse con el primer partido de España y concretar cuál es el alcance y contenido de lo que vamos a hacer y, por supuesto, someterse a la autorización de esta Cámara antes de tomar cualquier decisión. (Aplausos). ¿No dijo usted que somos más? Acredítelo. Si lo que pretende es que el Partido Popular sea su socio auxiliar cuando los demás le fallen, olvídese, se lo advertí desde el primer día.

Señoría, le pido que no se atreva a cuestionar el sentido de Estado de un partido de Estado como el Partido Popular. En su Gobierno se han pagado servicios de prostitución con dinero público; su fiscal general ha borrado pruebas; han imputado a los asesores de su mujer y de su hermano; han impulsado una ley de impunidad para su familia, otra ley para controlar la carrera judicial y otra para vigilar a los periodistas; está intentando colonizar Telefónica, presionando a los accionistas de un grupo de comunicación, pactando con el separatismo la deuda y el reparto de menores y entregando las fronteras. No se atreva a cuestionar el sentido de Estado del Partido Popular. (Aplausos). Señoría, quien más debilita la nación no puede dar lecciones. Usted solo es adalid de la decadencia y de la descomposición, pero nada más.

Termino contestando algunas preguntas que seguro se hacen muchos españoles, y lo haré con absoluto respeto. ¿Necesita España un pacto de Estado que refuerce sus capacidades en defensa? Rotundamente, sí. ¿Se puede firmar con partidos que defienden salir de la OTAN? Obviamente, no. ¿Se puede hacer con un presidente que entrega el control de las fronteras de la nación? Tampoco.

Señor Sánchez, no se puede defender la seguridad por la mañana y trocearla por la tarde, es incompatible. El Partido Popular no es el escollo para un pacto de Estado de defensa en España; el escollo es su Gobierno; el escollo es usted. No tiene una propuesta seria y limpia, no tiene presupuesto, no tiene mayoría; es que no tiene nada. Así que va a tener que elegir, señoría: o se somete a las Cortes o se somete a las urnas. Son las dos únicas salidas dignas que hay. Por eso, como son las únicas dos salidas dignas que hay, usted no escogerá ninguna.

Muchísimas gracias, señorías. Muchas gracias, presidenta. (Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien!―Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Núñez Feijóo. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Abascal Conde por un tiempo de quince minutos. Cuando quiera. (Aplausos).

Santiago Abascal Conde

VoxDiputado.Página 18Vídeo

Señorías, es fácil intervenir después de dos intervinientes que han discutido para terminar diciendo exactamente lo mismo, en el consabido teatrillo que se produce aquí en muchas ocasiones pero que no puede ocultar que la alianza de populares y socialistas en Bruselas, que gobiernan juntos, lleva décadas debilitando a Europa. (Aplausos).

Señor Sánchez y señor Feijóo, estoy hablando de su alianza, de la que tienen en Bruselas, aunque aquí, en esta tribuna, discutan. Su alianza nos ha hecho vulnerables; su alianza está destruyendo la industria y el campo en España; su alianza nos hace dependientes de potencias hostiles como Rusia; su alianza ha promocionado y promociona la inmigración de países islámicos; su alianza ha erosionado y erosiona la democracia y la libertad de expresión. Esa alianza que mantienen ustedes ha impuesto agendas ideológicas suicidas ―mencionadas muchas de ellas en estas intervenciones suyas― contrarias a las raíces y a los valores de nuestra civilización; y su alianza está desconectando a Europa de su vínculo atlántico y nos está poniendo en manos de China. (Aplausos). Esta alianza nefasta, señor Feijóo y señor Sánchez, nos ha hecho más débiles, más pobres y menos libres, y todos los españoles que nos están escuchando y han vivido los últimos veinte años lo saben. Llevo años denunciando desde esta tribuna todas y cada una de las consecuencias de su alianza en Bruselas y ―repito― nos ha hecho mucho más vulnerables.

En los años 2021 y 2022, antes de la última invasión de Putin de suelo ucraniano, yo alertaba de la amenaza que suponía la dependencia energética de Rusia, y ustedes se rieron. Como no hacían mucho caso, en el año 2022 reuní en Madrid a varios mandatarios y líderes internacionales ―aliados, no jefes, como los que ustedes tienen―, firmamos una declaración que condenaba entonces la inminente agresión rusa y llamamos a tomarnos en serio la defensa de Europa, que no podía estar en manos de quienes querían, como el señor Sánchez, liquidar el Ministerio de Defensa. Ustedes volvieron a reírse. El caso es que ya no se ríe nadie, por lo que parece. Pero ahora se rasgan las vestiduras progres y se disfrazan todos ustedes de ardor guerrero. ¡Qué poco les pega! Pero, claro, lo exige su alianza; lo exige su jefa.

Señor Feijóo, habla usted de las simpatías y alianzas internacionales. Las mías son muy conocidas; las suyas yo las desconozco (aplausos), salvo que comparte jefa con el señor Pedro Sánchez, la señora Von der Leyen. Le digo eso: comparte jefa. Yo tengo aliados. La señora Usula les ha pedido cientos de miles de millones ―se los ha exigido― para levantar un ejército de Bruselas. ¿Esta señora qué se cree, el canciller Palpatine, montando ahora un ejército a su servicio personal (aplausos), después de permitir que Rusia pagase su propio ejército con el dinero de todos los europeos durante tantos años? ¿Creen que estoy mintiendo? No dicen nada porque saben que no. La Unión Europea, solo en el año 2024, ha pagado a Rusia 22 000 millones por petróleo y gas, y a Ucrania le ha dado solo 18 000 millones. Desde que Sánchez okupó ―con ka― el Palacio de la Moncloa ha incrementado la compra de gas en un 640 %; la compra de gas a Rusia. También compra, por cierto, cada vez más petróleo al tirano Maduro, que es el aliado de Putin, y tendremos más aranceles ―el 25 % más, que se le ha olvidado decirlo en esta tribuna― precisamente por sus decisiones geoestratégicas y por la gente a la que usted le compra el petróleo. (Aplausos). A ver si alguno se atreve a subir aquí a decir que esto es mentira.

Señor Feijóo, el hijo de su portavoz en Europa, del señor González Pons, era el responsable en España de Gazprom, la gasística rusa. Pregúntele a su portavoz a ver si estos datos son reales o no. Tienen información directa. Si no, lo puede hacer el señor Sánchez, porque muchos de los prebostes del socialismo europeo, como Schröder, son empleados también de la gasística rusa Gazprom. Pregúnteles a ellos, si el señor Pons no se lo aclara. No; esto no es mentira. (Aplausos). Esto es una indecencia, señorías, esto es lo que hacen los malos en todas las películas: pagar a las dos partes de un conflicto; enriquecerse con una guerra; aprovechar la guerra, como aprovecharon la pandemia, y encima insultar a los que apuestan por la paz. Eso es exactamente lo que está pasando aquí. (Aplausos).

¡Claro que hay que aumentar el gasto en defensa! ¿Cómo vamos a negarlo si llevamos diciéndolo desde mucho antes que ustedes? Pero en nuestra defensa, en los Ejércitos de España, para que protejan nuestra frontera y nuestros intereses. Por ejemplo, para que protejan Ceuta y Melilla, donde hay amenazas ciertas, conocidas, permanentes, y no las amenazas inverosímiles, ridículas, que se ha dedicado aquí a relatar el señor Sánchez para aterrorizar a la población, que es a lo que se dedica desde esta tribuna, como ya hizo también durante la pandemia. (Aplausos).

Ustedes, señorías del Partido Popular y del Partido Socialista, dijeron no cuando VOX proponía el aumento de gasto en defensa. Ustedes dos, en los últimos veinte años, han reducido casi a la mitad el porcentaje del producto interior bruto que se dedica a la defensa en España, y ahora se presentan aquí como si fueran el general Muñoz Grandes. Pues no cuela, señorías.

Su alianza ―lo he dicho al principio de mi discurso― está destruyendo el campo y la industria. Si no me creen, pueden leer el informe Draghi, que de momento no se ha afiliado a VOX y tampoco a Fratelli d’Italia, aunque es italiano. Ahí pueden ver ustedes, de manera muy detallada, cuál es el desastre que ha traído su alianza a nuestra economía. Solo unos datos de España, señorías: más de catorce mil empresas del sector agrario han cerrado en los últimos tres años; la producción de vehículos, por ejemplo, no deja de caer, gracias a su Pacto Verde se ha desplomado un 27 % este año en España; nuestra industria ha perdido 250 000 trabajadores en los últimos quince años; la Red Eléctrica Española ordenó el parón de algunas de nuestras industrias porque no había suministro ―lógico, teniendo en cuenta su política energética―, y por la misma razón no se ponen en marcha algunas nuevas empresas.

La economía europea resiste, entre otras cosas, gracias al superávit comercial que tenemos con Estados Unidos: 150 000 millones, según las últimas cifras. Por el contrario, con China ―donde tanto le gusta ir ahora al señor Sánchez― nuestra balanza comercial es negativa en casi 400 000 millones. Con este panorama, a ustedes ―la alianza de populares y socialistas― solo se les ocurre invocar una guerra comercial con Estados Unidos, como ha hecho el señor Sánchez desde la tribuna. ¿Les paga el señor Soros para hacer una carrera a ver quién insulta más a Trump y a Estados Unidos? ¿Y con este panorama se va usted a China? ¿Esa es la gran solución que ha encontrado? Si tiene algún problema en Pekín, hable con el señor Feijóo, que tiene un acuerdo vigente de colaboración y amistad con el Partido Comunista Chino. (Aplausos).

Pues no, la solución no es echarse en manos de la dictadura china. Creo que el informe Draghi también se lo explica. Ya que durante estos años no me han hecho caso a mí, podrían leer ese informe, pero no me han hecho caso ni a mí ni al sentido común de mucha gente. La solución pasa, señorías, por echar a la basura el Pacto Verde y el Acuerdo de París, por volver a ser competitivos, por volver a producir y por recuperar soberanía energética y alimentaria y en todos los órdenes, y no cederla, como ha dicho el señor Sánchez hoy mismo. (Aplausos).

La solución pasa por ahí porque es de sentido común, pero si alguno de los fanáticos climáticos se pone a gritar insensateces acientíficas, solo hay que enseñarle a usted lo que contamina China, adonde va usted a rendir pleitesía. China, donde las plantas de combustible fósil que ha construido y que tiene proyectadas van a contaminar mucho más de lo que contaminaba toda Europa; donde se vierten millones de toneladas de plástico al mar. Creo que solamente con la cara de cemento contaminado del señor Sánchez se puede decir que se quiere salvar el planeta y a la vez que la solución es China, el país que más contamina del mundo en todos los aspectos. (Aplausos). Me río del compromiso climático de China y del señor Sánchez.

En su viaje dígales también que son de ultraderecha. En su viaje a China, si me lo permite, le voy a dar un consejo: no presuma mucho usted ―que es mucho de presumir― de su islamofilia, porque allí no está tan bien visto como en Bruselas. Si se lo han avisado ya, me alegro; si no, se lo digo yo. No vaya a ser que se ponga usted a presumir de que en Ceuta, por ejemplo, donde también gobierna la alianza de populares y socialistas, se cierra la Asamblea de la ciudad durante el Ramadán.

Esto me lleva a otro de los puntos de su alianza, señor Sánchez y señor Feijoo, de su alianza que promociona la inmigración de países islámicos y la islamización de Europa. En 2022, la Unión Europea recibió 5,1 millones de inmigrantes ilegales ―más del doble, en comparación con el año 2021―, la mayoría procedentes de países musulmanes. Al año siguiente volvió a aumentar en un 17 %. En España, en 2023, aumentó en un 82 %. Solo en Baleares y Canarias el año pasado subió un 170 %. Hace veinte años me preguntaron en una entrevista cuáles eran las principales amenazas para el futuro de España, y yo contesté que una de las principales era la inmigración procedente de los países islámicos. Yo entonces estaba amenazado de muerte por los señores que se sientan allí arriba, los que también aplaudían los asesinatos de populares y socialistas y ahora le sostienen a usted en el Gobierno, señor Sánchez, y que también se alían con el Partido Popular en Rentería para atacar y criticar los actos de VOX. Por cierto, no se han disculpado ustedes (señalando los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso) por eso todavía. (Aplausos).

Pues, ya ven, a pesar de que entonces algunos estábamos amenazados de muerte y de que mataban a nuestros compañeros ―también a los suyos―, yo dije en aquella entrevista que la principal amenaza vendría del islamismo. Y lo hemos comprobado durante todo ese tiempo. Ustedes, veinte años después, siguen sin enterarse, y no había que ser Nostradamus para saberlo. Siguen con ese discurso sensiblero, de mujeres y de niños desamparados; pero es mentira, es falso, es un engaño, es una estafa más de ustedes y de su alianza. Los menas son los menos. Saben que en realidad vienen, fundamentalmente, hombres en edad militar. Y como los menas son los menos, se niegan ustedes, señores del PP y del PSOE, a hacerles las pruebas de edad que son necesarias. Bueno, el PP hace distintas cosas según la comunidad: la señora Ayuso y el señor Moreno Bonilla, que tienen un gran corazón, se niegan a hacer esas pruebas, pero otros dirigentes populares, con más sentido común, sí las hacen. (Aplausos). Pregúntenles a ellos, a sus líderes en Aragón, cuáles son los datos, señor Feijóo.

La realidad es que en muchos barrios de Europa ya rige la ley islámica. La realidad es que llevamos setenta detenidos por yihadismo en lo que va de año; setenta. Solo hay seis provincias españolas donde todavía no se ha detectado ningún yihadista. La realidad es que las mujeres de Europa están cada vez más desprotegidas por el tipo de inmigración que ustedes promueven. La realidad es que en España no solo aumentan las violaciones desde que Sánchez llegó al poder, sino también las mutilaciones genitales y los matrimonios forzosos, aunque nos pueda parecer increíble. Pueden ustedes negar la evidencia todo lo que quieran, pero solo tienen que ver el aumento de las agresiones sexuales y la nacionalidad de los agresores. O, mejor, solo tienen que salir a la calle a hablar con las españolas que viven en esos barrios multiculturales, porque se lo van a decir ellas.

La realidad es que, en España, cuando un clérigo musulmán de un pueblo quiere una casa porque le han echado de la que okupaba se quema el pueblo, hasta que ustedes ―los socios de su alianza, en este caso, los socios separatistas― se empeñan en darle una casa, cosa que solo impide finalmente una funcionaria. La realidad es que hay más mezquitas en España que en Kuwait y que ustedes, señorías del Partido Popular y del Partido Socialista, se dedican también a derribar cruces con las más variadas excusas. Hoy he leído la última noticia y por eso digo que sí, que su alianza promueve y nos condena a la islamización, que no es algo muy cool, como deben pensar algunos de ustedes. La islamización no es un hotel de siete estrellas en el desierto de Doha; es otra cosa. Hoy sigue siendo la principal amenaza a nuestra forma de vida, a nuestra seguridad, a la libertad de las mujeres, a nuestro progreso, y ustedes, señores de la alianza, señor Feijóo y señor Sánchez, la alientan y la promocionan.

Continuemos con otras consecuencias de su alianza, como decía al principio, porque también ataca la democracia y la libertad de expresión. Lo que está pasando en Rumanía, señorías, es un ataque brutal a la democracia, y ustedes no solo no lo han condenado, sino que sus comisarios europeos lo avalan. Gana un señor las elecciones, que nos gustará más o menos, y llegan los suyos ―o sea, los de Soros, o sea, los de su alianza― y las anulan e impiden al candidato volver a presentarse. No se diferencian tanto estas técnicas de las que tiene Putin para deshacerse de la oposición, señorías. (Aplausos). Otro de los comisarios, antes de las elecciones alemanas, se atreve a decir que si gana Alternativa para Alemania se hace como en Rumanía. No ganó Alternativa para Alemania; como ustedes saben, ganaron los socios del señor Feijóo y tardaron veinticuatro horas en traicionar públicamente sus compromisos para defender las fronteras y para echar a los ilegales. (Aplausos). Tardaron veinticuatro horas en traicionar expresamente y sin ningún tipo de vergüenza. No sé por qué le reprocha usted (dirigiéndose al señor Núñez Feijóo) al señor Sánchez que traicione sus promesas electorales cuando sus socios hacen lo mismo. Sus socios van de la mano con los socialistas en muchos sitios. En Alemania han ido más allá: para montar el ejército europeo de la canciller Palpatine, una vez celebradas las elecciones alemanas reúnen al viejo Parlamento, no al nuevo, y populares y socialistas cambian la Constitución, porque el nuevo Parlamento no les permitía la mayoría que necesitaban para ese cambio constitucional. ¿No les da vergüenza de sus socios, señorías? (Aplausos). Al señor Sánchez ya sé que no le da vergüenza porque no la tiene; pero, francamente, del señor Feijóo yo espero otra cosa.

Estos ataques a la soberanía del pueblo, señorías, van siempre de la mano de atropellos a la libertad de expresión. Esta no es una denuncia de Elon Musk o de Zuckerberg, que han señalado a la Administración Biden o a la Comisión Europea. Ustedes, a través de comisarios europeos, han censurado opinión e información en Europa. Todos los Gobiernos durante la pandemia supieron que el origen estaba en un laboratorio chino y prohibieron denunciarlo en las redes. Miles de millones de personas en las redes sociales vieron sus opiniones limitadas cuando tenían que ver con la ideología de género o con la inmigración ilegal, y ahora que las grandes redes sociales van a abandonar los mecanismos de censura los quieren traer ustedes, los de su alianza, que van a levantar un nuevo muro de Berlín, pero esta vez un muro de Berlín digital, para volver a censurar a millones de europeos, como ya hicieron los comunistas durante setenta años en media Europa.

A ver si se entera el señor Sánchez de que no nos van a arrebatar la libertad de decir que es usted el ‘número 1’ de la corrupción ni van a poder silenciarnos, porque cada vez más europeos y más españoles lo saben y lo denuncian. Saben que esa alianza de populares y socialistas en Bruselas lleva décadas debilitando a Europa, que esa alianza del señor Feijóo y del señor Sánchez nos ha hecho vulnerables, ha hundido la industria y el campo, nos ha hecho dependientes de potencias hostiles por la política energética, ha promocionado la inmigración de países islámicos, ha erosionado la libertad y la democracia y ha impuesto agendas ideológicas suicidas (un señor diputado: ¡El tiempo!), además, para alejarnos del vínculo atlántico y echarnos en manos de China. Más pronto que tarde esa alianza será derrotada por la alianza de los pueblos y de las naciones soberanas para recuperar la libertad, la seguridad y la soberanía que todos ustedes atacan.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Abascal. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Martínez Barbero por un tiempo de quince minutos.

Verónica Martínez Barbero

Grupo SumarDiputada.Página 21Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Presidente, miembros del Gobierno, señorías. Vivimos un momento de profunda transformación en el escenario internacional, una encrucijada que marcará el futuro de Europa y del mundo. No se trata de una crisis pasajera, sino de la reconfiguración global, cuyos efectos ya estamos sintiendo. En este contexto, hay tres cuestiones clave que definen la gravedad del momento que atravesamos. La primera es la invasión criminal de Ucrania por parte de Rusia, que nos recuerda con brutalidad que la paz en Europa no puede darse por sentada. Es imprescindible garantizar la seguridad del pueblo ucraniano y trabajar por una paz y una solución justa y duradera que respete su soberanía. La segunda, el genocidio que Israel está cometiendo en Palestina con la complicidad de quienes deberían defender el derecho internacional. (Aplausos). Más de quinientos días de bombardeos y cincuenta mil asesinatos han destrozado la Franja de Gaza y han acelerado la degradación de las instituciones internacionales, que parecen incapaces de frenar esta barbarie. La Unión Europea no puede seguir mirando hacia otro lado, España no puede seguir mirando hacia otro lado. Por eso, en mi grupo le hemos pedido que actúe, que España dé un paso más en la defensa del derecho internacional.

Señor presidente, Israel ha roto el alto al fuego cometiendo 500 asesinatos, que la ONU ha declarado crímenes de guerra. La dirigencia política y militar israelí debe responder por esta nueva barbarie también ante el Tribunal Penal Internacional. Querríamos escuchar hoy de usted, señor presidente, un compromiso sobre esto.

La tercera cuestión es el avance de la internacional del odio, cuyo epicentro es el proyecto político de Donald Trump. Su estrategia se basa en dinamitar los valores democráticos y en alimentar a la extrema derecha en todo el mundo. Sus alianzas con Putin y su ataque sistemático al orden multilateral ponen en jaque no solo a Estados Unidos, sino también a Europa y al conjunto del planeta. Señorías, Europa no puede permanecer impasible ante esta realidad, o damos un paso adelante y nos consolidamos como un actor independiente y soberano en el tablero internacional, o quedaremos a merced de quienes buscan imponerse mediante la violencia, el autoritarismo y el desprecio a los derechos humanos. Ha llegado el momento de decidir qué papel queremos jugar.

Señor presidente, el debate sobre la seguridad europea no puede limitarse a cuánto gastamos ni a cómo lo llamamos. No se trata de cambiar una palabra, sino de cambiar un proyecto; no se trata solo de cuánto invertimos, sino de cómo lo hacemos y, sobre todo, de cuáles son nuestros objetivos estratégicos. Europa ya gasta más que Rusia en defensa, pero esta inversión no se traduce en mayor capacidad operativa ni en una capacidad disuasoria efectiva. Los datos son claros: según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, en 2024, Estados Unidos destinó 900 000 millones de euros a defensa; la Unión Europea, 457 000 mil millones; Rusia, 462 000 millones; y China, 253 000 millones. La pregunta es clave: ¿se traduce este gasto en una mayor autonomía estratégica para Europa? La respuesta hoy en día es que no. Europa ya cuenta con el segundo mayor presupuesto en defensa del mundo, por tanto, la cuestión no es de cifras, sino de visión, de estrategia y de rumbo político. Una seguridad exclusivamente militarizada no solo resulta ineficaz ante amenazas tan complejas como aquellas que enfrentamos, como las que afronta Europa, sino que erosiona las bases democráticas del proyecto europeo.

Señor presidente, ha habido algunas diferencias entre lo que usted ha planteado y lo que yo intento expresarle, pero, de entre todas, hay una que es clave. Nosotras creemos que España no debe aceptar que más gasto equivale a más seguridad. (Aplausos). Esta idea tan simplista es también muy peligrosa, porque solo beneficia a quien es el mayor enemigo de las democracias europeas.

Pero, además, los enemigos de Europa están también dentro. Sí, porque los enemigos geopolíticos de la Unión Europea tienen súbditos dentro de nuestros países, tienen aliados integrados en nuestros parlamentos y también en esta Cámara. Aquí, en el hemiciclo, hay una fuerza de extrema derecha que, a las órdenes de los oligarcas estadounidenses, reconoce abiertamente que su objetivo es desestabilizar primero y destruir después la Unión Europea. Sí, señorías de VOX, me refiero a ustedes. Aquí no hay más enemigos de Europa que ustedes y quienes les siguen la corriente. (Aplausos).

Señor Feijóo, usted señala aquí a VOX y luego asume todos y cada uno de sus postulados, y para prueba lo que ha hecho hace una semana escasa en Valencia. Usted, señor Feijóo, es el cooperador necesario de VOX. Usted, en la intimidad, lo que habla es el lenguaje del odio; no pretenda que creamos que viene aquí a poner a sus socios elegidos y favoritos en su sitio. Lo que defendemos las y los europeístas es que Europa es algo más que un mercado común. Europa es algo más que un conjunto de instituciones; Europa también es la lucha por extender los derechos humanos, también es el feminismo, el antirracismo y el antifascismo sobre el que se construyó. El pasado 20 de marzo, tanto el Consejo como la Comisión dieron por superadas la Declaración de Versalles y la Brújula Estratégica, pero lo cierto es que no hay ninguna novedad significativa que justifique esta urgencia salvo la presencia de Trump, de la que ni siquiera se habla en el libro blanco. Pero ¿cuál es la lógica? ¿Orientamos la política exterior y de seguridad en clave de reforzar el multilateralismo o competimos en una lógica de confrontación de potencias imperialistas? ¿Queremos una estructura europea que avance en una arquitectura de gobernanza global o simplemente sumarnos a una carrera armamentística? ¿Queremos una Europa que hable de seguridad y disuasión para proteger a los pueblos o una Unión Europea permanentemente preparada para la guerra? La opción elegida por la Casa Blanca es clara: el desprecio al multilateralismo y al derecho internacional y la voluntad explotadora y extractivista de su acción exterior. Prueba de ello es la fijación con la anexión de Canadá, Groenlandia y el control del Canal de Panamá, así como la política arancelaria como chantaje y arma de guerra.

Esta redefinición de las relaciones internacionales nos obliga a pensar el papel de Europa en el mundo y esta es la oportunidad para apostar por construir una Europa con una voz propia, soberana, con autonomía, independencia estratégica y capaz de defender un mundo verdaderamente multilateral. Si la Unión Europea quiere competir en una lógica imperialista, entonces las propuestas de la Comisión y el Consejo pueden considerarse coherentes. Señor presidente, si queremos fortalecer el multilateralismo entonces eso requiere otra vía, otro camino, nuevos aliados, nuevas relaciones de vecindad, además de un nuevo papel en las relaciones comerciales y económicas. Debemos reforzar nuestros lazos con América Latina como un potencial aliado en una estrategia de refuerzo de la seguridad global y tampoco deberíamos ignorar a otros actores como Sudáfrica y otros países del Sur Global, aliados imprescindibles en la defensa del multilateralismo y el derecho internacional.

Pero, señorías, hablemos de aliados en este nuevo escenario geoestratégico. Bajo la tutela Estados Unidos y de la OTAN, Europa no tiene voz propia en el mundo. La OTAN se encuentra en muerte cerebral, como reconocía ya hace cuatro años una persona poco sospechosa de entenderse con nuestro planteamiento político, el señor Macron, y ahora directamente la mano derecha de Trump, Elon Musk, defiende el desmantelamiento de la OTAN porque cree que así debilita a Europa. Señorías, la OTAN ha dejado de tener sentido alguno en términos de seguridad. (Aplausos). La OTAN nunca fue nuestro referente, pero, además, ahora es una estructura prácticamente obsoleta, inoperante e inútil en términos de seguridad global, y los hechos lo demuestran. La reciente visita del secretario general de la OTAN a la Casa Blanca se convirtió en un episodio de humillación, un secretario general convertido en un mero cobrador de facturas mientras el presidente de la supuestamente gran potencia protectora amenazaba públicamente a dos países miembros con dejarlos a su suerte e incluso permitir una invasión de su territorio. ¿Hace falta prueba más clara? Este contexto genera una creciente preocupación por la seguridad, evidentemente, de la ciudadanía en nuestro continente y esa preocupación, claro que sí, debe convertirse en acción. No podemos seguir dependiendo de una estructura que en la práctica está rota por la alianza Putin-Trump. Tampoco podemos seguir subordinadas, como pretende el Partido Popular, a una política exterior que prioriza intereses ajenos a los de Europa y que, en lugar de fortalecer nuestra seguridad, nos convierte en rehenes de una geopolítica impredecible. Por eso, ahora más que nunca, tenemos la obligación de impulsar una Europa independiente, soberana y capaz de garantizar la seguridad de quienes la habitan, una Europa que, en lugar de seguir aferrada a una OTAN en descomposición, construya su propia arquitectura de defensa. Señor presidente, dejemos de empeñarnos en una organización que ya es un zombi y pongamos las bases de un futuro seguro para nuestro continente, una Europa que actúe con autonomía, que refuerce su capacidad estratégica y que tome decisiones basadas en el interés de la ciudadanía y no en las imposiciones de terceros. Es impensable seguir delegando nuestra seguridad en quienes nos amenazan con aranceles día sí y día también, en quienes actúan contra nuestros intereses. Sencillamente, ha llegado el momento de dejar de considerar a Estados Unidos como un aliado fiable.

Como ya le he dicho, señor presidente, la seguridad para nosotras no es solo una palabra y, por tanto, no puede convertirse en una coartada para reeditar políticas fallidas. Reducir la autonomía estratégica de Europa a una carrera de gasto armamentístico sería un error histórico. Cuando nosotras hablamos de seguridad y defensa hablamos de tecnología, de ciberseguridad, de industria y de energía, y eso, señorías, lo que implica es un cambio de paradigma profundo. Europa enfrenta un momento de transformación decisiva. Europa necesita un modelo que no nazca del miedo, sino de la voluntad de proteger lo común. Si hay algo que amenaza nuestra vida y nuestra seguridad es el cambio climático y cada segundo que perdamos, cada segundo, nos pone en riesgo. Hacer frente a la amenaza requiere una cantidad de recursos similar a los del plan de rearme de Von der Leyen. Se lo digo desde ya, señor presidente: no vamos a aceptar un juego de suma cero. No vamos a aceptar elegir entre transición ecológica y política de seguridad. Seamos ambiciosas de verdad y peleemos en Europa para garantizar que esto sea posible. Proteger lo común es también acabar con la desigualdad, es lograr una soberanía digital y energética real (aplausos), y el momento de lograrlas es ahora. La experiencia nos ha demostrado que hay dos caminos: el de la austeridad, que debilitó nuestras sociedades tras la crisis de 2011 ―el del Partido Popular―, y el de la inversión y el refuerzo del estado del bienestar con el que respondimos a la pandemia de la COVID, querida vicepresidenta segunda. Este modelo es el que debe guiarnos. Hace seis días, el Bundestag aprobó una reforma constitucional que enterró el dogma de la austeridad que tanto daño ha hecho a Europa y, mientras tanto, aquí, el PP y VOX siguen todavía enganchados a recortes, austericidio y recetas fracasadas. Señorías, la seguridad europea no puede construirse a costa del bienestar social. La economía de guerra no es una opción aceptable y, muchísimo menos, muchísimo menos, la única alternativa. Esto es justo lo que garantiza SUMAR en este Gobierno y en este hemiciclo, que toda transformación se haga fortaleciendo derechos y no recordándolos, rompiendo así con la lógica neoliberal de suma cero que nos obliga a elegir entre estabilidad y protección social. (Aplausos). Por eso, en esta encrucijada histórica en la que nos encontramos tenemos que dar voz a los interlocutores sociales, tenemos que escuchar a la sociedad, es una obligación de las organizaciones de izquierda y progresistas. Este giro histórico necesita de la participación de la ciudadanía, es la condición para no dejar espacio al odio y a sus propuestas políticas.

Señorías, en SUMAR lo tenemos claro: las grandes transformaciones requieren recursos, y esos recursos deben venir de quienes más tienen. El Observatorio Fiscal de la Unión Europea ha propuesto fijar un impuesto del 2 % a los 537 multimillonarios europeos que hoy apenas pagan impuestos. Esta medida permitiría recaudar 67 000 millones de euros, suficientes para avanzar en una verdadera autonomía estratégica, tecnológica, energética y defensiva sin afectar a ninguna otra partida, mucho menos a las de gasto social. (Aplausos). En España, esta política permitiría recaudar 5200 millones de euros. Este es el camino correcto. Coincidiremos, señor presidente, en que la justicia fiscal va precisamente de esto, de que aporten más quienes más tienen. No habrá una arquitectura de seguridad posible sin justicia fiscal, sin justicia social. No habrá seguridad si dejamos atrás a la mayoría. (Aplausos). Europa no necesita aumentar su gasto militar por encima del 2 % del PIB si emplea mejor sus recursos, coordina capacidades operativas y prioriza la inversión en soberanía tecnológica, energética e industrial. Construir una Europa justa también implica repensar la ciudadanía europea desde una perspectiva abierta e inclusiva. El pacto migratorio europeo es una cárcel para los derechos humanos, señor presidente. No podemos reformarlo, debemos rechazarlo en su totalidad. La seguridad europea no puede construirse sobre el cierre de fronteras y la criminalización de la inmigración. (Aplausos). Europa debe ser un contraejemplo a la internacional del odio, y esto empieza también por nuestra política migratoria. En este hemiciclo, esto empieza por aprobar la ILP de regularización ya, señor presidente. (Aplausos).

Las fuerzas progresistas tenemos el deber de afrontar este momento con responsabilidad, no debemos permitir que Europa repita los errores del pasado ni que vuelva a regirse por dogmas fracasados. Europa debe avanzar hacia una independencia real basada en la cooperación, la justicia social y el bienestar compartido. Si queremos una Europa segura, debemos construirla nosotras mismas y el Gobierno de España debe abanderar esa posición.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR y de algunos miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señora Martínez. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Rufián Romero por un tiempo de quince minutos.

Gabriel Rufián Romero

ERCDiputado.Página 24Vídeo

Buenos días. Como saben, yo creo que el parlamentarismo va de escucharnos y sobre todo va de respondernos. Yo los escucho siempre atentamente y creo que toca responderles. Usted, señor Feijóo, ha recriminado al Gobierno ―y en parte tiene razón― de defender a gente indefendible y de sometimiento acrítico a según quién. Pero, hombre, llama la atención que lo haga quien está protegiendo a un tipo como el señor Mazón; llama la atención que usted hable de sometimiento acrítico y de proteger a gente indefendible. Dos. Usted también ha recriminado al Gobierno no presentar los presupuestos generales del Estado. Tiene razón, tiene razón. Sería bueno que el Gobierno lo hiciera, pero también es cierto que no es la primera vez que pasa. A Ayuso le ha pasado ―me refiero a lo de prorrogar presupuestos― en los años 2021, 2022 y 2023, y a Rajoy le pasó en los años 2012, 2017 y 2018, y a usted no le molestó tanto. (El señor Núñez Feijóo hace gestos negativos). Tres. Usted ha recriminado al Gobierno ―y tiene parte de razón― que pacte con el, según ustedes, separatismo y le dice que tiene socios que no creen en España, le ha cuestionado su sentido de Estado.

Ara li parlaré en català perquè crec que vostè últimament parla molt en català. Negocia molt en català. Jo crec que vostè, tothom ho sap, pactaria, hagués pactat, pacta i pactarà, li vaig dir fa un any, amb la dreta catalana, que crec que tampoc creu gaire en Espanya. Bé, perdó, potser en l’Estat no, en les empreses espanyoles sí que creu, amb l’Estat espanyol potser no tant.

Ahora le hablaré en catalán porque creo que usted últimamente habla mucho en catalán, negocia mucho en catalán. Yo creo que usted ―todo el mundo lo sabe― pactaría, habría pactado, pacta y pactará ―se lo dije hace un año― con la derecha catalana, que creo que tampoco cree demasiado en España. Bueno, perdón, quizás en el Estado no, pero en las empresas españolas sí que cree; en el Estado español quizá no tanto. (Aplausos).

Y cuatro. Usted le pregunta al señor presidente ―y también vuelve a tener parte de razón― si tiene mayoría en su Gobierno. Quizá no, y quizá es bueno. Yo creo que es bueno que el presidente del Gobierno se sienta presionado por formaciones más a la izquierda del PSOE ―que tampoco es difícil― para según qué cosas. Pero la pregunta es: ¿usted, señor Feijóo, tiene mayoría en su partido? (Risas.―Rumores). Igual no.

Señor Abascal… Ahora viene ese momento paradigmático en el que yo le pregunto al señor Abascal y el señor Abascal no está. (Risas). El señor Abascal ha hablado de amenazas migratorias africanas ―amenazas migratorias africanas―, se ha metido con el islam, se ha burlado del ramadán… Solamente les voy a decir, señorías de VOX ―y concretamente, por lo que sea, al señor Abascal―, que algunos de ustedes se parecen más a Abderramán II que a Blas Piñar, ¿eh? (Risas).

Entonces empezamos. Señorías, el mundo es como es y no como nos gustaría que fuera. Y con el debido respeto y sin ánimo de ofender a nadie, creo que forma parte de nuestra responsabilidad como representantes públicos de izquierdas, como la izquierda, ―repito, sin querer ofender a nadie―, ir más allá de nuestros dogmas, de nuestras frases maravillosas, de nuestras pancartas, por muy loables y por muy verdad que sean. Porque el mundo no es como dicen esas frases, esos dogmas, esas pancartas. Nos encantaría que fuera así, pero de momento no lo es. ¿Queremos transformar el mundo? Sí, queremos transformar el mundo. ¿Pero el mundo es como es? Sí, es como es. Yo, por ejemplo, soy profundamente antifascista y soy profundamente antimilitarista; profundamente. Esas son mis convicciones. Pero también creo profundamente que, por encima de esas convicciones, debe haber una máxima: hacernos cargo del mundo tal y como es, hacernos cargo de la realidad tal y como es. Porque si no, la experiencia y la historia nos dicen que se hace cargo otra gente, y sabemos siempre quién es esa gente, y sabemos siempre con qué intenciones se hace cargo esa gente de la realidad. Eso significa, señorías, para mí, interpelar al que lleva la pancarta del ‘no a la guerra’. Porque sí, señorías; por supuesto, aquí, ahora y siempre: No a la guerra. Señorías, jamás un arma ha solucionado nada; no existen las guerras preventivas, las tropas de paz son mentira, las guerras siempre traen embrutecimiento y pobreza para los más pobres y privilegios y riqueza para los más ricos, sí. Pero también creo que, como representantes de izquierdas que somos, hay que interpelar al que lo ve desde la tele ―o desde su móvil hoy en día― y dice: Ah, bueno vale, pero yo tengo miedo; ah, bueno vale ¿pero y qué hacemos? Creo que forma parte de nuestra responsabilidad interpelar a los dos y, por lo tanto, creo que forma parte de nuestra responsabilidad gestionar la realidad tal y como es e interpelar al máximo de gente posible. Porque sí, creo que tenemos que hablar sin manías; la izquierda tiene hablar y legislar, sin manías, de orden, de seguridad y de defensa. Porque la izquierda sí es orden, es seguridad y es defensa. Así que yo hoy diré cosas fáciles de decir ―por lo menos para mí―, pero también diré cosas difíciles o no tan fáciles, o no tan cómodas de decir, al menos para mí. Por cierto, cuando decimos eso de que nosotros no estamos interesados en la guerra pero la guerra sí está interesada en nosotros, hay gente que nos dice aquello de: Ah vale ¿entonces irás tú a la guerra? Yo voy a intentar ser muy claro. Hace noventa años en este país hubo una guerra. El ejército republicano se enfrentó a los fascistas, a los franquistas sublevados, y todo el mundo sabe que si ese ejército hubiera tenido mejores aliados y mejores armas, hubiera ganado. Y todo el mundo sabe que Franco hoy, si eso hubiera pasado, sería lo que merecería ser: un recuerdo triste de la historia. (Aplausos). Así que yo digo que sí, que frente a esas guerras y las que vendrán sí, yo iría, y tanto que iría, y los míos también.

La primera cosa que quiero decir es que a Putin y a Trump hay que combatirlos. Sí, hay que combatirlos, porque Putin y Trump no son Reagan y Gorbachov, son otra cosa. Putin es un zar y Trump es un multimillonario al servicio ―o asociado, nunca se sabe― de otros multimillonarios que están convenciendo a millones de precarios de que la culpa de su precariedad son otros precarios. Porque, señorías, hay una guerra que se está librando hoy en día, que para mí es la más peligrosa de las que se están librando, que es la guerra del pobre contra el más pobre, y los Trump, los Meloni, los Milei, los Ayuso, los Abascal y los Feijóo de la vida son los señores de la guerra, de esta guerra.

Dos. Lo de Ucrania no es una guerra, lo de Ucrania es una agresión ―se ha dicho mil veces― y es una invasión, y el agresor e invasor es Putin. Es cierto que Ucrania no es una maravilla a nivel democrático, si no que se lo pregunten al Dombás o a los sindicalistas de Odessa, pero creo que hay que tener claro ―lo repito― que la guerra está aquí y que hay muchas formas de guerra.

Tres. Pero también hay que tener claro que la OTAN, señorías, no es el Séptimo de Caballería que viene a salvarnos al final de la película. La OTAN es el delegado comercial de la industria armamentística de Estados Unidos en Europa de los últimos ochenta años. La OTAN es la responsable, directa o indirectamente, de casi todas las guerras, de casi todos los golpes de Estado en el mundo en los últimos ochenta años. Que Putin sea un sátrapa peligroso no debe blanquear a la OTAN. De hecho, algunos de ustedes, señorías, dicen que emigrar es una vergüenza. Yo lo que digo es que la vergüenza es crear las guerras y la miseria que generan que la gente tenga que emigrar, y ahí la OTAN es la campeona. ¿Saben cuál es la diferencia entre Erdogan masacrando kurdos, Netanyahu masacrando palestinos y Putin masacrando ucranianos? ¿Saben cuál es la diferencia? Que el primero y el segundo son socios de la OTAN y el tercero, pues no. Esa es la hipocresía de la política internacional hoy en día. Por cierto, esta semana Netanyahu ha apalizado y ha secuestrado a un cineasta palestino. La pregunta es: si Netanyahu hace esto con el ganador de un Óscar, ¿qué no hará por ahí con gente anónima? Volvemos a repetir: Israel es un Estado genocida y Netanyahu es un criminal de guerra, y la única diferencia entre Gaza y Auschwitz es que el mundo está a tiempo aún de parar lo de Gaza. Es la única diferencia.

Cuatro. Señor presidente, usted y sus socios europeos hablan de gastar 800 000 millones de euros para ―leo textualmente―: Contrarrestar la amenaza rusa, dejar de depender de los Estados Unidos y defender los valores europeos. Es así, ¿no? Entiendo que los valores europeos son los que financian a Israel en su genocidio para con Palestina; pero, en fin, 800 000 millones de euros en armamento. La pregunta es: ¿y por qué no 300 000 o 500 000 o 900 000? Es decir, ¿cuál es el criterio? ¿Por qué 800 000? ¿El PIB? Pues Alemania, Francia e Italia, como saben, ya tienen más PIB que Rusia; de hecho, es falso que Europa no gaste lo suficiente en defensa. Desde el año 2020, Europa gasta más en defensa. Por cierto, por orden de un tal Biden, que bombardeó más que Trump. Europa ya ha gastado en defensa más que en el año 2020, 2021, 2022, 2023 o 2024 y gastará más en defensa en el año 2025. Así, la pregunta es: ¿por qué? Y, señor presidente, ¿usted y sus homólogos de la Unión Europea creen de verdad que a un tipo que dice abiertamente que se va a anexionar Groenlandia y Canadá, que dice abiertamente que va a arrasar Gaza y que lo va a convertir en un resort para ricos lo van a apaciguar gastando 800 000 millones de euros en defensa? Sobre todo, ¿ustedes creen que ese mismo tipo les va a permitir gastar 800 000 millones de euros en armas que no sean compradas a él mismo o en drones que no sean comprados a su amigo o jefe Elon Musk? ¿De verdad se lo creen? Señor presidente, el principal problema del rearme europeo es que no será europeo. Esa es mi opinión. Bueno, tampoco es opinable, porque Estados Unidos no quiere socios, quieres siervos. Históricamente, eso ha pasado siempre.

Cinco. Desde nuestro punto de vista no hay que gastar más en defensa, hay que gastar mejor. ¿Ejemplos de gastar mejor? Pues hay veintisiete ejércitos en la Unión Europea. ¿Por qué no uno? Otra alternativa: los tanques a las armas. Putin se financia, vía oligarcas, con cuentas bancarias opacas en todo el mundo. ¿Por qué no perseguir a esos oligarcas? ¿Por qué no cerrar esas cuentas bancarias? Ya entiendo la dificultad ¿eh?, y quizá Putin pueda pasar de una llamada de un primer ministro europeo amenazándole, pero seguramente no pueda pasar de la llamada de un oligarca cabreado porque le han cerrado una cuenta en Londres. Seguramente. En definitiva, señorías, todo el mundo sabe aquí qué quiere todo el mundo. Trump quiere las tierras raras de Ucrania y la central nuclear de Zaporiyia, y Putin quiere el 20 % de Ucrania y un cierto reconocimiento internacional. La pregunta es: ¿qué quiere Europa? Y aquí nadie lo sabe muy bien.

Señora presidenta, permítame acabar con una reflexión y con una despedida. La reflexión es que una de las mayores vergüenzas de nuestro tiempo es que está de moda ser un chungo, está de moda ser mala persona, está de moda ser un manipulador y un mentiroso. El ejemplo claro es que hubo una persona, una mujer, que tuvo que dimitir por una mentira sobre su expareja con la que no convivía. Se llama Mónica Oltra. Y hoy hay otra persona, otra mujer, que se jacta de no dimitir tras saber una verdad sobre su pareja con la que convive. Se llama Isabel Díaz Ayuso. Y hay otro ejemplo. Hay un tipo inútil, mentiroso y miserable, que se pasea dando lecciones de responsabilidad con doscientos y pico muertos sobre la mesa, muchos de ellos porque él estaba comiendo ―se supone― durante cinco horas en un restaurante, y no pasa nada. Se llama Mazón. Ese es el ejemplo. ¿Y por qué pasa esto? Pues pasa porque la derecha entiende muy bien cómo funciona este negocio, porque tiene un poder mediático terrible y porque tiene un poder digital aún más terrible. Y mientras la izquierda no entienda esto, seremos como gacelas heridas en mitad de la sabana, pasto de las hienas. (Protestas). Eso es lo que seremos.

Acabo con una despedida. Hoy es el último Pleno de un extraordinario portavoz, de un tal Aitor Esteban. Tengo que decir, Aitor, que has dado muchísima rabia durante muchísimo tiempo porque has sido muy bueno. Esa es una broma; eres muy bueno. Pero también es cierto, y esto va en serio, que has inspirado. A mí me has inspirado muchísimo. Espero que sigas así; seguramente no me gustará todo lo que digas, pero siempre me gustará cómo lo digas.

Muchísimas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Rufián. Por el Grupo Parlamento Junts per Catalunya, tiene la palabra la señora Nogueras i Camero, por un tiempo de quince minutos.

Míriam Nogueras i Camero

JuntsDiputada.Página 27Vídeo

Gràcies, presidenta. És evident que ens trobem davant d›un canvi d›era. Ha acabat l›era en la qual Europa podia confiar cegament en la protecció nord-americana. I això ens obliga com a europeus a prendre decisions, decisions en matèria de defensa i seguretat, sí, però també decisions sobre el model de governança, sobre el model econòmic, sobre la nostra sobirania, sobre el nostre futur també, decisions sobre la democràcia, sobre tot allò que s’ha anat aparcant erròniament els darrers anys. I amb el mateix ímpetu que alguns demanen rearmar-se en matèria de seguretat, que cal, també és important rearmar-se en termes democràtics. Hem de poder defensar els drets de tots, i està molt bé portar samarretes reivindicatives, si és per defensar els drets de tothom, i tothom també som els ciutadans de Catalunya. Alguns són molt valents per defensar des d’aquí i fent-se fotos els que estan lluny, però són els mateixos que mai han tingut la valentia de defensar els que som aquí al costat. Fins i tot, quan nosaltres defensem Catalunya i defensem els ciutadans de Catalunya, tant la dreta espanyola com l’esquerra espanyola pretenen fer creure a la gent que som allò que tothom sap perfectament que no som. I algun dia la dreta espanyola i l’esquerra espanyola ens explicaran aquesta obsessió malaltissa que tenen cap a aquells que prioritzem el benestar dels ciutadans de Catalunya, que defensem Catalunya i defensem els drets dels ciutadans de Catalunya, i que ho fem per sobre de qualsevol sigla i per sobre de qualsevol poltrona. Deia que està en joc el model de vida europeu i en la defensa dels drets i en la defensa de la democràcia, Espanya no és dels països més avançats. Mentre existeixin Operaciones Cataluña i no passi res, mentre hi segueixi havent exiliats i no passi res, Espanya no es podrà homologar a aquesta Europa que encara aquest gran repte del qual estem parlant avui. I faig un parèntesi, perquè les declaracions d’algú com Alícia Sánchez-Camacho dilluns a la comissió d’Operación Cataluña demostren que a l’Estat espanyol hi existeix una colla de mafiosos com ella, la Cospedal, el Rajoy, l’Aznar, en Fernández Díaz, en Zoido que se senten impunes, que poden dir i fer les barbaritats que han dit i que han fet, i que es passegen per Espanya com si fos, perquè segurament sí que ho és, el seu cortijo. I s’erigeixen, a més a més, com a salvadors de la pàtria. En un país normal, on s’haguessin fet públics els àudios que va publicar el dilluns al matí l’emissora de RAC1, la Fiscalia hagués actuat d’ofici el mateix dilluns. Senyor Sánchez, creu que la Fiscalia ha d’actuar d’ofici després de conèixer-se les evidències de l’existència de l’Operació Catalunya? O hem de creure que la Fiscalia només actua d’ofici quan es tracta d’anar en contra dels catalans? La credibilitat de la defensa europea també passa per aquí, senyor Sánchez, no es pot avançar en seguretat si s’oblida la qualitat democràtica. En tot cas, Europa ha d’invertir en tecnologia, ha d’invertir en I+D+i i fer-ho en indústria europea, i no deixar-se arrossegar més per corrents que afavoreixen només tercers. El 78 % del material en defensa que compren els països europeus el compren a empreses fora d’Europa. D’aquest 78 %, el 60 % es compra a empreses americanes. De fet, en el top ten de grans empreses de la matèria que hi ha a Europa, no n’hi ha ni una espanyola, alguna participada, però cap espanyola, cap marca Espanya. El top 5 de les empreses més grans a nivell internacional en aquesta matèria, totes elles són americanes. Per tant, feina Europa en té un munt. I suposem que no estem parlant de deixar de dependre dels Estats Units per acabar injectant als països europeus 800 000 milions d’euros per acabar gastant-los als Estats Units i empreses americanes. I quin paper hi té aquí Catalunya? Des de Junts creiem que pot ser-hi i que hi ha de ser. Quan parlem de seguretat, avui parlem també de ciberdefensa, de ciberseguretat, d’intel·ligència artificial, de sistemes autònoms, de dades, de satèl·lits, de tecnologia d’avantguarda, de la indústria de la comunicació, de les xarxes socials, dels videojocs, de la cultura. I aquí Catalunya, hi té molt a oferir. Tenim talent, capacitat industrial, recerca i una vocació europeista molt clara. Ara bé, cal que des de Catalunya exigim garanties. Volem que la implicació de Catalunya en la nova arquitectura de seguretat europea reverteixi en progrés, progrés per als ciutadans de Catalunya, progrés per al teixit productiu i industrial català, i per a la defensa dels nostres drets.

I acabo. És molt complicat parlar de construir una Europa més forta, menys d’estats i més de pobles, més democràtica, que es desplegui, més moderna. I alhora fer-ho des del faristol del Parlament d’un país que ha tingut governs que han demostrat que no estan preparats per a aquesta Europa ambiciosa de la qual alguns estem parlant avui. Ambiciosa a nivell de seguretat, òbviament, però ambiciosa també, i sobretot, en termes democràtics.

Moltes gràcies i visca Catalunya lliure.

Gracias, presidenta. Es evidente que nos encontramos ante un cambio de era. Ha acabado la era en que Europa podía confiar ciegamente en la protección de Estados Unidos y eso, como europeos, nos obliga a tomar decisiones; decisiones en materia de defensa y seguridad, sí, pero también decisiones en relación con el modelo de gobierno, el modelo económico, nuestra soberanía y también sobre nuestro futuro; decisiones sobre democracia y sobre todo aquello que se ha ido aparcando erróneamente en estos últimos años. Con el mismo ímpetu que algunos piden rearmarse en materia de seguridad, que es cierto que es necesario, también es importante rearmarse en materia de democracia. Tenemos que poder defender los derechos de todos. Y está muy bien ponerse camisetas reivindicativas si es para defender los derechos de todos y todos también somos los ciudadanos de Cataluña. Porque algunos son muy valientes defendiendo justamente desde aquí, y haciéndose fotos, a los que están lejos, pero son los mismos que nunca han tenido la valentía de defender a los que estamos aquí al lado. Incluso cuando nosotros defendemos Cataluña y defendemos a los ciudadanos de Cataluña, tanto la derecha española como la izquierda española pretenden hacer creer a la gente que somos aquello que todos sabemos perfectamente que no somos. Y algún día la derecha española y la izquierda española nos tendrán que explicar esa obsesión enfermiza que tienen con respecto a aquellos que damos prioridad al bienestar de los ciudadanos de Cataluña, que defendemos Cataluña y los derechos de los ciudadanos de Cataluña y que lo hacemos, además, por encima de cualquier sigla y de cualquier poltrona. Decía que está en juego el modelo de vida europeo y, en la defensa de los derechos y en la defensa de la democracia, España no es de los países más avanzados. Mientras haya operaciones Cataluña y no pase nada, mientras siga habiendo exiliados y no pase nada, España no podrá homologarse a esa Europa que aún está en este gran reto y en este cambio de era. Porque las declaraciones de alguien como Alicia Sánchez-Camacho del lunes en la comisión sobre la operación Cataluña demuestran que en el Estado español hay una banda de mafiosos como ella ―Cospedal, Rajoy, Aznar, Fernández Díaz, Zoido― que se sienten impunes, que pueden decir y hacer las barbaridades que han dicho y han hecho y que se pasean por España como si fuera, porque seguramente lo es, su cortijo, y se erigen además en salvadores de la patria. En un país normal, si se hubieran hecho públicos esos audios que publicó el lunes por la mañana la emisora RAC1, la Fiscalía hubiera actuado de oficio el mismo lunes. Señor Sánchez, ¿cree usted que la Fiscalía tiene que actuar de oficio después de darse a conocer esas pruebas de la existencia de la operación Cataluña? ¿O acaso la Fiscalía solo actúa de oficio cuando se trata de actuar en contra de los catalanes? La credibilidad de la defensa europea también pasa por aquí, porque no se puede avanzar en seguridad y dejar de lado la calidad democrática. En cualquier caso, Europa tiene que invertir en tecnología I+D+i, industria europea, y no dejarse arrastrar por corrientes que solo favorecen a terceros. El 78 % del material de defensa que compran los países europeos se compra a empresas de fuera de Europa; y de ese 78 %, el 60 % se compra a empresas de Estados Unidos. De hecho, en el top 10 de este tipo de empresas no hay ni una española; alguna con participación, pero ninguna marca España. El top 5 a nivel internacional en este ámbito son todas empresas americanas. Por lo tanto, a Europa le espera muchísimo trabajo. Y supongo que no estamos hablando de dejar de depender de Estados Unidos por el hecho de que inyectemos 800 000 millones de euros de los países europeos, que irán también a empresas americanas. ¿Y qué papel tiene aquí Cataluña? En Junts pensamos que tenemos que estar presentes. Cuando hablamos de seguridad, hoy tenemos que hablar de ciberdefensa, de ciberseguridad, de inteligencia artificial, de sistemas autónomos, de datos, de satélites, de tecnología de vanguardia, de la industria de la comunicación, de redes sociales, de videojuegos y de cultura, y aquí Cataluña tiene muchísimo que ofrecer. Tenemos talento, tenemos capacidad industrial, tenemos investigación y una vocación europeísta muy clara. Ahora bien, desde Cataluña tenemos que exigir garantías. Queremos que la implicación de

Cataluña en la nueva arquitectura de seguridad europea revierta en progreso; progreso para los ciudadanos de Cataluña, para el tejido productivo e industrial de Cataluña y para la defensa de nuestros derechos.

Acabo. Es muy complicado hablar de construir una Europa más fuerte, menos de Estados y más de pueblos, más democrática, que se despliegue, que sea más moderna, y hacerlo al mismo tiempo desde el atril del Parlamento de un país que ha tenido Gobiernos que han demostrado que no están preparados para esta Europa ambiciosa de la que algunos hablamos hoy aquí; ambiciosa a nivel de seguridad, evidentemente, pero ambiciosa también, y sobre todo, desde el ámbito democrático.

Muchísimas gracias. ¡Viva Cataluña libre!

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Nogueras. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra la señora Aizpurua Arzallus por un tiempo de veinte minutos, porque acumula en este turno su intervención de réplica.

Mertxe Aizpurua Arzallus

EH BilduDiputada.Página 29Vídeo

Sanchez jauna, agian erratzen naiz, baina esango nuke agian hau izan daitekeela ganbera honetan egin duzun agerraldirik zailenetako bat zuretzat zaila eta baita gu guztiontzat ere. Talde guztientzat zaila, sutan dagoen mundu batean gaudelako, eta sutan dagoen mundu hori garai ilunetara abiatzen ari delako. Ezer gutxiz ziurtasunik apenas ez dagoelako. Eta ez zuk, ez gutako inork ez daukagulako egoerari aurre egiteko formula magikorik.

Horregatik, gure ustez, jarrera orokor bat hartzeko balio diezagukeen agerraldiaz harago, egoerak eztabaida eta elkarrizketa publiko lasaia, sakona eta arduratsua eskatzen du. Herritarrekin eman behar den elkarrizketa eta eztabaida sakona. Eta ez soilik Europako eta munduko eliteen artekoa. Bakoitzak bere gizartearekin ireki beharko duen elkarrizketa publikoa. Eta guk gure herrian, Euskal Herrian eta euskal herritarrekin, eman beharko dugun eztabaida eta elkarrizketaz ari naiz. Zeren zerbaitetaz konbentzituta bagaude, honetaz da gaur egun euskal herritarren eta, oro har, europar herritarren interesak eta beharrak ez datozela bat Europako eta mendebaldeko agintariek bultzatu eta babestu nahi dituzten interes eta behar partikularrekin. Horregatik ez dugu bat egiten Europaren etorkizuna karrera armamentistikoaren baitan datorrela zabaltzen duten ahotsekin. Eskubideetan, ongizatean eta askatasunetan atzera egiten den bitartean, berrarmatzea ez da bizitzeko aukera bat. Ez da aukera ez ezertarako ez inorentzat. Hori ez da Euskal Herria Bilduk babestuko duen Europa.

Buenos días a todos y todas. Señor Sánchez, quizá me equivoco, pero diría que probablemente esta puede ser una de las comparecencias más difíciles que ha hecho en esta Cámara, difícil para usted y difícil también para todos nosotros, para todos los grupos. Difícil porque estamos en un mundo en llamas y ese mundo en llamas se lanza a tiempos oscuros, porque hay muy pocas certezas y porque ni usted ni ninguno de nosotros tenemos fórmulas mágicas para afrontar la situación. Por eso, más allá de esta comparecencia, que creemos que nos puede servir para adoptar una posición general, la situación requiere un debate y un diálogo público sereno, profundo y responsable; un diálogo y un debate profundo con la ciudadanía y no solo entre las élites europeas y mundiales. Me refiero al diálogo público que cada uno tendrá que abrir con la sociedad y al debate y al diálogo que nosotros tendremos que elaborar en nuestro país, en Euskal Herria, y con la ciudadanía vasca, porque si hay algo de lo que estamos convencidos es de esto: que en la actualidad los intereses y necesidades de la ciudadanía vasca y de la ciudadanía europea en general no se corresponden con los intereses y las necesidades particulares que las autoridades europeas y occidentales pretenden impulsar y proteger. Por eso no coincidimos con las voces que dicen que el futuro de Europa va de la mano de la carrera armamentística mientras se retrocede en derechos, bienestar y libertades. El rearme no es una opción para poder vivir, no es una opción ni para nada ni para nadie. Esa no es la Europa que va a apoyar Euskal Herria Bildu.

Necesidades e intereses ―decía― que difieren según miremos a la ciudadanía o a los mandatarios europeos y occidentales. Obviamente, no somos ajenos a los riesgos que nos rodean ni a la complicada situación por la que atraviesan prácticamente todas las potencias occidentales por las numerosas crisis que se están produciendo. Efectivamente, el mundo es como es y no como nos gustaría que fuera, pero eso no puede suponer que nos resignemos a aceptar las fórmulas que de un día para otro y sin más debate se impongan desde los mandos de la Unión Europea, porque las consecuencias de los errores que ahora se cometan, las consecuencias de las decisiones que ahora se tomen las sufrirán sobre todo las mayorías sociales y populares de nuestros países. Lamentablemente, de momento, esas decisiones en

Europa nos están empujando hacia un escenario de nefastas consecuencias para el presente y el futuro de nuestras vidas en todo el continente europeo, para el presente y el futuro de nuestro bienestar social y de las libertades democráticas. Por eso creemos que especialmente desde la izquierda debemos abordar este momento histórico con seriedad y rigor, porque la reacción, la internacional autoritaria, sea esta rusa, estadounidense o europea, no dudará en utilizar la amenaza imperialista, la escalada bélica y la inseguridad social para ofrecer supuestas soluciones que buscan únicamente desplegar su agenda y salvaguardar sus intereses a costa de los nuestros. Y ya sabemos qué pasa cuando se permite que sea la extrema derecha quien aporte supuestas soluciones. Lo que quiere la gente es seguridad y certezas y si estas no se ofrecen desde las fuerzas democráticas y progresistas desde una perspectiva justa, se ofrecerán desde la reacción y el autoritarismo, y ya lo estamos viendo. Por eso sí, deberemos debatir sobre seguridad, señor Sánchez, pero también sobre la participación en la OTAN. Deberemos debatir sobre cómo enfrentar las amenazas externas, pero también las internas. Deberemos debatir sobre cómo construir, sí ―si es que ello es posible―, una autonomía estratégica suficiente en una Europa que defienda aquellos valores de paz y bienestar sobre los que dijo asentarse, esos que usted ha enumerado en su intervención, pero que hoy están desaparecidos. Deberemos hablar sobre si es viable una Europa que asiente su fortaleza en el bienestar social y en la garantía de seguridad y paz, una Europa que respete y haga respetar los principios democráticos y que respete también los de los pueblos que en ella convivimos. Ese es el gran debate que debe abrirse en Europa, en toda su integridad, porque de lo contrario, de apostar todo a esta huida hacia delante, hacia la vía belicista, la decadencia y las debilidades que está mostrando la Unión Europea no harán más que agudizarse.

Y es desde la izquierda desde donde debemos cuestionar y confrontar estas fórmulas cortoplacistas frente a estos contextos estratégicamente difíciles. Nosotros somos un pequeño partido de un pequeño país, sí, pero que tiene como fortaleza los valores y principios compartidos que cohesionan nuestra sociedad; valores y principios que, ante los poderes e intereses bélicos como los que nos ocupan, quedaron perfectamente reflejados en el no rotundo a la OTAN que la ciudadanía de Euskal Herria expresó en las urnas en el año 1986. Un no rotundo de la sociedad vasca a ser parte de una organización ofensiva como la OTAN; un no rotundo a impulsar la guerra frente a la democracia para construir la paz. Esa fue nuestra decisión y, por tanto, señor Sánchez, nadie tiene derecho a utilizar al pueblo vasco en las estrategias de la OTAN, una organización que, lejos de ser garantía de paz, nos arrastra hacia el conflicto.

Todos estamos presenciando cómo la OTAN, bajo las órdenes de Estados Unidos, utilizó a Ucrania en función de sus intereses en la confrontación con Rusia. Y ahora que la situación ha cambiado y que los intereses de Trump y Putin parecen converger, han bastado solo unas semanas para retirar el apoyo a Ucrania, descartar su participación en la Alianza Atlántica y excluir al pueblo ucraniano de las negociaciones sobre su futuro. Ucrania padece la guerra y Europa el desgaste económico por la financiación de la misma. Ahí estamos y ahora, con una posición debilitada, en la Unión Europea se preguntan cómo ha podido suceder esto. Nosotros fuimos muy claros desde el principio con el rechazo y la denuncia de la invasión rusa de Ucrania, pero al mismo tiempo dijimos que la única apuesta no podía pasar por la vía militar, porque sería un auténtico fracaso, un fracaso seguro. Fueron muchas las voces que alertaron de esto y muchas también las que tacharon de ingenuos a quienes defendíamos esta posición. Y, efectivamente, los mandatarios y las instituciones europeas renunciaron a ejercer un papel autónomo y proactivo en la búsqueda de una salida diplomática y negociada para la paz que favoreciese a Ucrania. Pues bien, esta renuncia ha sido la que ha permitido que ahora Trump y Putin, Putin y Trump, sean quienes vayan a decidir sobre Ucrania sin Ucrania, confrontando además directamente con Europa mediante la amenaza económica y política.

Son las consecuencias de estos errores, de estas renuncias, las que nos han traído hoy a enfrentar este debate. Y lo más increíble es que, después de todo esto, después de comprobar las consecuencias de la apuesta militar y bélica, después de comprobar la debilidad y la vulnerabilidad que ello ha generado en Europa, se plantee exactamente la misma fórmula otra vez. Otra vez una apuesta por el rearme como única solución, otra vez el mismo error. No han aprendido o no han querido aprender nada. Porque, señor Sánchez, usted habla de seguridad y no de rearme, pero la cuestión, más allá del término, es si esta es una forma de endulzar el relato belicista con términos y relatos menos agresivos o es realmente una apuesta por construir la seguridad en todos los ámbitos que aporte autonomía estratégica a Europa. Si es esto segundo, si se trata de construir una autonomía con mayúsculas en términos políticos, geoestratégicos, sociales, económicos, energéticos, financieros, industriales, digitales y también en seguridad, basada en la búsqueda del bienestar social y en el respeto a los derechos y libertades de las personas y de los pueblos de Europa, entonces estaremos debatiendo y definiendo una apuesta sólida y nosotras participaremos de ese debate de manera constructiva y proactiva. Pero si la única apuesta desde y para Europa es el plan de rearme de 800 000 millones, decidido sin debate alguno y literalmente en dos semanas en la Comisión Europea, se estará cometiendo un error garrafal del que no participaremos ni apoyaremos. Porque el futuro de Europa, señor Sánchez ―usted lo sabe igual que nosotras―, no pasa por apostar por la carrera armamentística mientras se retrocede en derechos, bienestar y libertades, porque el rearme no es una oportunidad para nada ni para nadie. Desde luego, esa no es la Europa que desde Euskal Herria Bildu apoyaremos, y esperamos que usted tampoco.

Creemos que es urgente alejarse y rechazar la carrera armamentística y apostar por abrir el debate sobre el proyecto europeo en todas sus vertientes; un debate difícil y plagado de contradicciones, sí, pero necesario si realmente se pretende construir una posición autónoma y de fortaleza que rompa la subordinación a Estados Unidos y a la OTAN, que abra nuevas relaciones respetuosas y de mutuo interés con nuevos actores en un mundo multipolar y que ofrezca garantías de desarrollo y bienestar social y económico para garantizar la seguridad en Europa y en sus alianzas internacionales. Señor Sánchez, ¿está usted dispuesto a abrir este debate? ¿Está dispuesto a llevar estas posiciones al seno de las instituciones europeas? Sabemos que tiene matices con la posición de la Comisión Europea y de algunos de los Gobiernos europeos en torno al presente y al futuro de Europa y sobre las fórmulas para ello, los ha deslizado hoy aquí. Por eso le pedimos que abogue por una vía alternativa y plantee soluciones diferentes al militarismo, al belicismo y al rearme.

Señorías, si preguntamos a la ciudadanía, estamos seguras de que para ellos y ellas, como para nosotros y nosotras, seguridad es poder contar con un proyecto de vida; es poder contar con certezas en cuanto a cuestiones básicas como empleos estables y de calidad, con servicios públicos fuertes, con necesidades básicas, como la vivienda, cubiertas o con el acceso asegurado a alimentos y suministros. Esto es lo que la gente entiende ―entendemos― por seguridad y esto se consigue con más justicia social, con más bienestar económico, con más libertades y con más estabilidad geopolítica.

Eta badirudi Europatik azken hau ez dela axola duena. Harrigarria da zein azkar alda daitezkeen kontinente oso baten lehentasunak, buruzagien interesak eliteetara makurtzen direnean. Europar Batasuna bakea bermatzeko XX. mendean sortutako proiektua gerrarako prestatzen ari da orain. Segurtasuna eta defentsa omen dira lehentasunak. Berrarmatzea. Lehentasunetan beste norabide bat planteatzea.

Duela hilabete batzuk beste lehentasunak ageri ziren, trantsizio energetikoa zen, bateria elektrikoak ziren… Gogoratzen duzue? Horiek ziren Europaren lehentasunak. Eta hori da, halaber, Europaren lehentasunen aldaketak herritarren bizitza ekonomiko eta sozialean izango duen eragingo duen arazo larrienetako bat.

Gerra bultzatzea eta saihestezintzat aurkeztea, ez baita biderik onena gatazkei beste irtenbide batzuk bilatzeko. Eskilok aspaldi esan zuen, eta orduz geroztik ederki asko dakigu egia dela gerraren lehen biktima. Eta era berean, ederki dakigu gerrak ez direla gauzatzen jendearen eraginez, gobernuen ekimenez baizik. Ongi dakigu ere, eztabaida eta guda geoestrategiko guztiek ia beti, beti ez esatearren, arrazoi ekonomiko bat ezkutatzen dutela. Estatu Batuetako eskubide zibilen defendatzaile batek esan bezala, egin itzazu gerrak ez errentagarriak eta ezinezkoak bihurtuko dituzu.

Y parece que esto último no es lo que importa en Europa. Sorprende lo rápido que pueden cambiar las prioridades de todo un continente cuando los intereses de sus dirigentes se inclinan hacia las élites. La Unión Europea, un proyecto creado en el siglo XX para garantizar la paz, se prepara ahora para la guerra. Dicen que la prioridad es la seguridad y la defensa, el rearme, plantear otro rumbo en las prioridades. Hace unos meses aparecían otras prioridades, en cambio: la transición energética, las baterías eléctricas… ¿Lo recuerdan? Esas eran las prioridades en Europa y este es también uno de los graves problemas que el cambio de prioridades de Europa tendrá en la vida económica y social de sus ciudadanos. Impulsar la guerra y presentarla como inevitable no es el mejor camino para buscar otras soluciones a los conflictos. Esquilo lo dijo hace tiempo y desde entonces sabemos perfectamente que la primera víctima de las guerras es la verdad. También sabemos perfectamente que las guerras no se llevan a cabo por la acción de la gente, sino por iniciativa de los Gobiernos. Y también sabemos que casi siempre, por no decir siempre, todas las discusiones y guerras geoestratégicas esconden una razón económica. Como dijo un defensor de los derechos civiles de Estados Unidos: haz las guerras no rentables y las harás imposibles.

Justicia social y defensa del estado del bienestar. Esto es, o debería ser, el núcleo de la defensa europea. Por tanto, no. Europa no debe prepararse para la guerra, como dijo la señora Von der Leyen; Europa debe prepararse para demostrar que puede ofrecer seguridad mediante la paz y el bienestar. Resulta lacerante ver que, mientras en la mayor crisis social y económica de las últimas décadas se impusieron medidas de austeridad que ahogaron a miles de familias y hundieron numerosas economías, acompañado todo esto de un claro retroceso en derechos, ahora parece que no hay problema alguno en gastar 800 000 millones de euros en armamento. Lo que no se atreven a contarnos es de dónde saldrá ese dinero, de dónde se quitará o bajo qué fórmulas nuevamente austericidas se financiará, porque, no nos engañemos, señorías, aumentar el gasto en armas hasta 800 000 millones supondrá recortes y la reducción de la inversión social, de la estrategia de descarbonización o de la transición energética y climática, objetivos todos ellos que ahora se descartan en favor de la carrera armamentística, y es un grave error. Todo esto sí que supone una amenaza, todo esto sí que generará inseguridad en la ciudadanía y afectará a nuestras vidas.

Muchos intentarán ridiculizar la postura de las fuerzas que defendemos esta posición. Sí, es una posición difícil. Es difícil en medio del relato belicista, hegemónico y uniformizador que se pretende imponer. Y lo van a hacer porque, como nos demuestra la historia, para justificar la necesidad de la guerra o el aumento de los recursos se intenta convencer a la sociedad de que existen amenazas que hacen inevitable tomar decisiones. Se recurre al miedo, se instala una especie de psicosis de una guerra inminente y ahora hasta nos piden que hagamos acopio de provisiones de emergencia y tengamos packs de supervivencia. No sé; no sé si está usted de acuerdo con todo esto, señor Sánchez, y tampoco sé si hay alguien al volante de todo esto en Europa. Y, claro, mientras se expande el miedo se intenta desactivar a cualquiera que intente proponer otras vías o siquiera cuestionar tales decisiones.

Si de verdad pudiésemos tener un debate sincero sobre las amenazas que se ciernen sobre Europa, ¿de qué amenazas hablaríamos? Porque parece que los mandatarios europeos tienen muy claro que Rusia es una amenaza para Europa. Bien, no lo negamos, lo es. Es una amenaza, pero ¿no lo es Israel, que está cometiendo un genocidio a los ojos de todo el mundo? ¿No lo es Estados Unidos, que dice pública y abiertamente que pretende anexionarse territorios europeos? ¿No lo es Turquía, que detiene y encarcela a la oposición para perpetuarse en el poder? ¿No lo es Hungría, que ataca derechos básicos prohibiendo manifestaciones por los derechos LGTBIQ, siendo un Estado miembro de la Unión? Todos ellos, señorías, son aliados de la Unión Europea, todos. Podría parecer que se identifica solo una amenaza, la rusa, para que la Unión Europea justifique su estrategia armamentística, cuando las mayores amenazas para nuestros derechos, valores y libertades se encuentran en casa, en la propia Europa y en los aliados de esta, y suponen amenazas más verosímiles que la de que Rusia invada Europa. Por eso es hora de que Europa asuma un papel propio, autónomo y determinante para el futuro de todos los pueblos y sociedades que convivimos en este continente.

La Unión Europea podría demostrar liderazgo y responsabilidad histórica para convertirse en un verdadero actor internacional sólido y que demuestre que hay otros caminos; podría competir no mediante el poder militar, sino mediante el poder de la diplomacia, del bienestar, de los derechos y libertades democráticas y de la paz; podría invertir miles de millones, sí, pero en reforzar sus sistemas de derechos y bienestar. Europa podría liderar un nuevo sistema internacional de relaciones basadas en la fuerza de los acuerdos, el diálogo y la persuasión frente a la fuerza militar, pero para ello la Unión Europea debería tener líderes a la altura de esa responsabilidad histórica y, lamentablemente, no parece que los tenga. ¿Lo está usted, señor Sánchez?

Señorías, la Europa de hoy, sus aliados históricos, como Estados Unidos, tienen intereses contrapuestos. Esto es una obviedad y, de seguir obedeciendo los mandatos e imposiciones de una potencia en crisis y en decadencia como Estados Unidos y sus organizaciones satélites, como la OTAN, arrastrarán a toda Europa en su caída. La alianza reaccionaria internacional tiene un plan y nosotros, Europa, como la mayor parte del mundo, seremos víctimas del mismo si no lo impedimos, porque todo este contexto no hace sino alimentar los marcos, los proyectos, la agenda, los objetivos y los intereses de esas fuerzas autoritarias y reaccionarias y de los Gobiernos en sus manos. Para cuando queramos despertar y cambiar el rumbo, quizá ―quizá― sea demasiado tarde. No lo permita, señor Sánchez.

Termino como he empezado. Es un debate difícil, con muchas incógnitas y con muy muy pocas certezas. Diferimos en la posición con usted y su Gobierno, señor Sánchez, pero ello no significa que no estemos dispuestos y preparados para abordar y generar un debate serio y constructivo sobre el presente y el futuro de Europa, de nuestro país y de este Estado, en un contexto internacional lleno de riesgos, sí, pero también lleno de oportunidades, que esperamos sepamos aprovechar por el bien de nuestras sociedades y de nuestros pueblos.

Mila esker. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Aizpurua. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), tiene la palabra el señor Esteban Bravo. Cuando quiera.

Aitor (GV (EAJ-PNV)) Esteban Bravo

PNVDiputado.Página 33Vídeo

Egun on. Buenos días. Un resort en Gaza. Sonó chocante. Debería sonar terrible y no deberíamos dejarlo pasar, más si lo unimos ahora al anuncio por parte del Gobierno israelí de la creación de una agencia para el desplazamiento voluntario de los palestinos. Suena a lo que parece que va a ser, un desplazamiento masivo de población y, en ese sentido, sí que es un genocidio. ¿No hemos vivido horrores suficientes? ¿No los ha vivido el pueblo judío en sus propias carnes? Porque lo que está haciendo Israel no lo justifica ni el terrible atentado de Hamás ni tampoco todos los sufrimientos padecidos durante la Segunda Guerra Mundial. Hay principios, hay valores sobre los que se suponía que también se había construido el Estado de Israel. Y les debería hacer reflexionar que los herederos del Eje sean quienes defienden ahora su postura, en esta Cámara, evidentemente, VOX, por ejemplo. ¿Dónde quedan los principios morales y democráticos a los que nos afirmamos todos tras la Segunda Guerra Mundial y sobre los que construimos este mundo que ahora está llegando a su fin, pero que ha mantenido una paz bastante estable, desde luego sí en Europa, durante tantos años? Europa tiene que recuperar su prestigio y su influencia en el sur global. Y, en ese sentido, España se juega mucho, porque está junto a ese sur. Nos jugamos mucho en seguridad y esa credibilidad pasa por actuar con idéntico rasero. Cojo las conclusiones del Consejo Europeo del otro día. (Muestra un documento). Al hablar de la ruptura unilateral del alto el fuego en Gaza con los últimos bombardeos de Israel, de cortar la ayuda humanitaria, la electricidad y el agua, dice que lamenta la ruptura del alto el fuego en Gaza. Vamos a Siria, a los terribles acontecimientos de Lataquia. En la página siguiente, dice: el Consejo Europeo condena enérgicamente actos de violencia, que deben rendir cuentas de conformidad con las normas y reglas internacionales. Condena enérgicamente para Lataquia, pero lamenta lo de Gaza. No vamos bien. Perdemos credibilidad. Es la destrucción de nuestros principios morales a nivel mundial. Porque, en el fondo, lo que se está planteando en Oriente Medio es una especie de solución final. Israel está cómodo en el nuevo orden. Lo voy a decir claramente: lo ha fomentado y lo ha buscado también ―cuando hablo de Israel, hablo de su Gobierno ultraderechista―, se ha aprovechado de la debilidad rusa por la guerra con Ucrania. Ataque a Hizbulá; invasiones de otros territorios; debilidad de Estados Unidos y del Gobierno Biden, que no ha sido capaz de imponer sanciones, y luego viene Trump con su carta blanca. Paso a hablar de Trump, paso a hablar del chat de Signal, porque hay que verlo. Quienes están llevando las responsabilidades de los Estados Unidos en estos momentos son unos auténticos mercaderes de zoco. Me duele decirlo, pero es así. «Debería haber algo a cambio» es la frase típica. Encontrarán siempre no solo en este chat, sino en todas las declaraciones una palabra: extract, extraer; ese es el verbo. Todo a cambio de que yo extraiga ya sean minerales, ya sean centrales hidroeléctricas, sea lo que sea, o sean puertos.

Beraz, atlantikoen bien aldeko hartu-emana amaitu egin da. Amaitu da? Zer dago Estatu Batuetatik Europarako? Mespretxua besterik ez. Eta gehiago esango nuke: Europa makaltzeko politika egiten ari da. Vance dator Munichera, eta zertara? Irain egitera eta mespretxu egitera. Ez dute gura merkataritza-araurik, ez dute gura ingurugiroaren aldaketa arautzea, ez dute gura sareak, giza sareak, arautzea, babestea. Ez dituzte guk dauzkagun baloreak, euren baloreak arlo handian ez dira demokratikoak.

Por tanto, se ha acabado este intercambio más allá del Atlántico. ¿Qué tiene Estados Unidos por Europa? Desprecio. Y diría más: está llevando a cabo políticas para frenar a Europa. Viene a Múnich a insultar. No quieren leyes mercantiles, no quieren que haya políticas a favor del clima, no quieren proteger las redes sociales, no tienen los valores que tenemos nosotros, no los compartimos. Sus valores ―y se enorgullecen de ello― no son democráticos.

Trump ha llegado a decir que Europa surge para perjudicar a los Estados Unidos. ¿Es ignorancia o más bien mala fe? Yo diría que mala fe, ¿no? Desde luego, Europa surgió para evitar una guerra, una guerra interna, una guerra terrible, para que no se repitieran otras guerras como la Primera o la Segunda Guerra Mundial y para evitar las agresiones unilaterales.

Ahora hablamos de Groenlandia. Vance, además, va ahora expresamente a visitar Groenlandia. Se habla también del canal de Panamá. Curiosamente, son dos puertos más para Estados Unidos en las recientes semanas. ¿Qué es esto, una especie de política de los Sudetes? No es aceptable.

¿Es seguro dar inteligencia europea, de cualquier país, incluido España, a esta gente que utiliza Signal para temas militares, que tiene otras intenciones que, desde luego, no son las de reforzar una alianza y reforzar a Europa? ¿Sigue siendo Estados Unidos un aliado? Creo que es una pregunta que debemos hacernos.

En cuanto a Rusia y un acuerdo de tregua, bueno, ya lo ha dicho Rusia: Si nos retiran las sanciones. ¿Es eso realmente haber logrado una tregua firme? ¿Está la OTAN en vigor? Porque Trump ha dudado, y mucho, más bien ha callado cuando se le ha preguntado si estaría dispuesto a hacer lo que tuviera que hacer si hubiera que poner en funcionamiento el artículo quinto de la Alianza. ¿O Estados Unidos está buscando sus propias alianzas a espaldas? No nos olvidemos de que ya hace tiempo, ya hace años Israel y Marruecos nos sorprendieron mucho al principio, así como el movimiento de Estados Unidos. IsraelMarruecos-Estados Unidos, ahí se está formando una serie de alianzas que van aparte de la Unión Europea. Por ejemplo, yo diría que sobre todo en el tema del Sahara, a España me parece que ya le queda poco o nada que decir.

Y quedar al albur de lo que decidan otros ―ahora estoy hablando de Europa― va a traer una decadencia. Primero será política, militar, defensiva, un riesgo defensivo evidente, pero eso también trae una decadencia económica; y una decadencia económica significa que el estado del bienestar puede desaparecer. Eso es lo que nos estamos jugando cuando hablamos también de inversiones en seguridad, etcétera. Nos estamos jugando que Europa siga siendo un modelo referente y su propio estado de bienestar.

En estos acuerdos del día 20, presidente, en mi opinión, se nota prisa. Ahora hay que correr y hacer todo lo que no habíamos hecho antes muy rápido. Es verdad que igual esta ha sido la única manera de que nos pongamos las pilas. Se habla de defensa, de energía, de mercado único, de unión bancaria, de fronteras. Yo sí quiero hacerle mención de un tema en cuanto a energía; a usted y a la señora Aagesen, claro. En la página 5, se dice que hay que impulsar inversiones en redes, almacenamiento, interconexiones a escala nacional y de la UE. Inversiones en redes y, señor presidente, aprovechar toda la potencia que ya tenemos y que, sin embargo, se desperdicia por leyes rígidas y obsoletas. Hay que modificar la Ley del Sector Eléctrico. Podemos ofrecer a nuevas empresas o a empresas que lo demandan para descarbonizarse electricidad que ya tenemos en estos momentos, pero no se les ofrece la conexión porque la ley lo impide y REDEIA no facilita las cosas. Así de claro. Nosotros vamos a presentar ya enmiendas a esa ley, espero que respondan positivamente.

Defensa. Señor presidente, usted ha anunciado un plan para junio, bien, pero es verdad que hace falta ir concretando ya. Tenemos que ir concretando, no podemos seguir tampoco en esa inconcreción y, desde luego, para verano sí que debería estar. Tiene que estar claro ―ya lo ha apuntado por ahí la Unión Europea― que hay que invertir en I+D+i y en producción europea. En cuanto al gasto de compras, ya estamos hablando de unos límites de una serie de porcentajes, pero hay que aspirar a que en el plazo más breve posible sea del 100 %. Y yo sí estoy de acuerdo en lo que dice el Consejo Europeo de que defensa y competitividad están absolutamente interrelacionadas y en que, bien establecido el plan de inversión, puede servir también para dotar de más independencia a la industria europea y convertirnos en un referente en materia de I+D+i también en ámbitos civiles.

Ahora, ¿cuánto? Algunos hablan del 2 %, otros del 3 %, otros del 5 %. ¿Cómo hay que hacer la inversión? Yo creo que aquí habrá que hacer un examen claro: ¿qué tenemos? Es que tampoco sabemos qué tenemos en Europa en conjunto. ¿Qué es compatible entre unos países y otros? ¿Qué deberían hacer unos y qué otros? Habrá que coordinarlo, no puede ser que cada uno haga lo que se le ocurra: Yo llego al 2 %, yo también… No, habrá que verlo. ¿Qué datos tenemos? ¿Cómo se va a cohonestar? Porque si queremos invertir bien, invertir mejor, habrá que hacer eso. Y yo me imagino que hay muchos países que tampoco quieren dar todos sus datos, pero si se trata de hacer una Europa unida también en el ámbito de la defensa, lo van a tener que hacer.

Señor presidente, la seguridad y defensa solo puede funcionar, si lo hacemos bien, si lo unimos a la política externa, a la política exterior. Una política exterior europea unida; si no, no sirve de nada reforzar la seguridad.

Yo sé que aquí hay temas, evidentemente, de todo tipo. Se ha convertido casi en el centro de la cuestión, en los medios de comunicación, y en gran parte de este debate, no tanto si hay que hacerlo o no, si hay que invertir en seguridad o no, sino si se trae el debate aquí y se vota aquí; que se vea reflejado todo, la división que hay en el Gobierno, en el fondo. Bueno, pues sí, que hay esa división ya lo sabemos. No hace falta ser un adivino para saber qué es lo que hay, pero lo que es importante, creo, es saber si hay una mayoría amplia para un acuerdo por encima de alianzas gubernamentales. Porque lo que está en juego en estos momentos trasciende el momento puntual que podemos estar viviendo, incluso la gobernabilidad del país. Estamos hablando de cómo construir el futuro europeo, pero también de asegurar el futuro de toda la ciudadanía del Estado. Creo que hace falta más concreción, estoy absolutamente de acuerdo, pero hace falta, también, voluntad de llegar a un acuerdo y de sacar adelante las cosas. A veces creo que se subraya más lo que se refleja en votaciones, incluso que haya hasta pérdida de votaciones por parte del Gobierno, obviando que lo que hay en juego son cosas muy delicadas y muy importantes.

Voy acabando.

Nik uste dut itzelezko aldaketa, izugarria, datorrela geopolitika arloan, eta horrek ahalegin berezi bat egitera behartzen gaitu. Zer da beharrezkoa? Europar Batasun gehiago, indartsuago behar dugu, eta horretarako estatuek uko egin beharko dizkiote euren politika batzuei eta euren arlo batzuei. Orain defentsa segurtatzeko ez da nahikoa estatu bat. Europak egin beharko du, baina baita ere atzerri politika. Eta horrek suposatzen du estatu gutxiago, Europa gehiago. Amaitu gura dut gauza gauzarik garrantzitsuena, neure ustez, esanez: gure politika bideetan, gauza guztien gainetik, printzipio demokratikoak beti. Besterik ez.

Eskerrik asko.

Creo que nos enfrentamos a un cambio geopolítico enorme. Por ello, necesitamos también realizar un esfuerzo gigante. ¿Qué es necesario? Más Unión Europea, una Unión Europea más robusta. Para ello los Estados tendrán que renunciar a algunas de sus políticas y ámbitos. Ahora para garantizar la defensa no es suficiente con un Estado, se necesita la Unión Europea, y para ello también se necesita una política exterior unida. Más Europa y menos Estado.

Me gustaría concluir con lo que para mí es lo más importante: en los medios de comunicación deben primar los principios democráticos.

Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Esteban. Por el Grupo Parlamentario Mixto, que acumula en este turno la réplica, tiene la palabra, en primer lugar, la señora Belarra Urteaga, por un tiempo de ocho minutos.

Ione Belarra Urteaga

PodemosDiputada.Página 35Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Buenos días, presidente. La Comisión Europea, con la señora de la guerra, Ursula von der Leyen, a la cabeza, se propone destinar para Europa nada más y nada menos que 800 000 millones de euros en los próximos años para financiar su Plan Rearmar Europa. Yo entiendo, señor Sánchez, que usted prefiere hablar de salto tecnológico, pero sus eufemismos no pueden tapar la verdad. Por mucho que ustedes llamen paz a hacer la guerra y salto tecnológico al mayor aumento del gasto militar en Europa en décadas, la realidad es que usted ha decidido pasar a la historia de nuestro país como un auténtico señor de la guerra que va a realizar el mayor aumento del gasto militar de la historia de nuestro país. Se proponen ustedes duplicarlo en los próximos tres años. La realidad es que usted habla de ciberseguridad, pero la señora Von der Leyen, que es la que manda, habla ―y cito literalmente― de defensa aérea y antimisiles, de sistema de artillería, de munición, de drones y de sistemas antidrones. Díganos, señor Sánchez, ¿por qué le faltan ustedes al respeto a la inteligencia de la gente de nuestro país de esta manera? ¿De dónde va a salir ese dinero? Si usted dice la verdad ―y yo creo que no dice la verdad― y para hacer ese aumento del gasto militar no hacen falta recortes en los servicios públicos, ¿por qué no traen los presupuestos generales del Estado a esta Cámara? Usted no se atreve a traer los presupuestos generales del Estado al Congreso porque entonces la gente se daría cuenta de la verdad. La verdad es que ustedes se van a gastar en armamento y gasto militar el dinero que debería ir destinado a nuestra sanidad pública, a nuestra educación, a nuestro sistema de atención a la dependencia, a un parque público de vivienda. Ustedes van a hacer recortes, exactamente igual que hicieron en el año 2011; antes, con la excusa de la austeridad, y ahora, con la excusa de la guerra. La realidad es que, como hemos visto esta mañana, para hacer eso el único socio que les queda en esta Cámara es el Partido Popular.

Además, si ustedes se proponen emitir deuda, ya sabemos lo que va a pasar dentro de unos años. Dirán que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Dirán que nos tenemos que apretar el cinturón recortando en servicios públicos para pagar su deuda; una deuda que ustedes están generando de manera absolutamente irresponsable para financiar este rearme. Fíjese, con esos 17 000 millones de euros, que tan fácilmente la señora Montero ha encontrado para financiar este rearme, el Estado podría adquirir todos los pisos que en este momento están en manos de los fondos buitre en nuestro país, para construir un verdadero parque público de vivienda, para ponerlo en alquiler social. Con eso resolveríamos de un plumazo dos problemas. Por un lado, la terrible crisis de vivienda que asola nuestro país y que es el verdadero problema de nuestros trabajadores y trabajadoras, y no Putin. Y también nos libraríamos de los que de verdad nos están invadiendo y quedándose con todo, que son los fondos buitre norteamericanos. (Aplausos). Ustedes están dispuestos a gastarse el dinero de nuestros impuestos en armas, pero no están dispuestos a resolver el problema de la vivienda enfrentándose a los fondos buitre.

Se lo han dicho ya esta mañana, pero lo repito: más gasto en defensa no es seguridad. Seguridad es saber que te vas a poder independizar en una vivienda digna y asequible. Seguridad es no tener que entregar la vivienda a la que le has dedicado toda tu vida para poder pagarte una residencia. Seguridad es saber que la sanidad pública te va a atender a tiempo cuando tienes un cáncer. Seguridad es que la educación pública se asegure de que vas a poder estudiar la carrera que quieras, independientemente del dinero que tenga tu familia en una cuenta corriente. Al contrario, más gasto en defensa es más inseguridad. Usted es el único responsable de poner a nuestro país en riesgo, lo digo con total claridad. Ustedes están poniendo a nuestro país en un serio peligro subiéndose a una carrera armamentística que va con destino a ninguna parte.

El rearme no contribuye a la disuasión y muchísimo menos a la distensión de los conflictos. Mire, yo soy psicóloga de formación y una de las cosas que estudiábamos en la carrera era que cuando se produce un conflicto entre dos personas y una o las dos van armadas el riesgo de que el resultado de ese conflicto sea violento se dispara. Lo mismo ocurre con los países. Rearmarse hasta los dientes obliga a los demás países a rearmarse, y el riesgo de que se dispare ese conflicto de manera exponencial y de que ustedes nos lleven a la tercera guerra mundial es enorme. Para evitar eso hay que hacer justo lo contrario de lo que están haciendo ustedes: apostar por la negociación, la diplomacia, la distensión, por dar garantías de seguridad a todas las partes a nivel internacional. Para conseguir esto hace falta un desarme, como ha propuesto el papa Francisco, el desarme de la Tierra.

Quiero recordar una cosa más: para defender la paz hacen falta pancartas en las calles y valentía en las instituciones. (Aplausos). Que parece que se nos olvida que el señor Zapatero llegó a la Moncloa agarrado a una pancarta, una pancarta en la que ponía «No a la guerra». Señor Sánchez, las épocas de militarización son épocas de guerra, no épocas de paz. Eso es lo que nos enseña la historia. Que ustedes digan que la militarización de Europa va a traer paz no solo es un lenguaje orwelliano absolutamente sobrecogedor, sino que es contrario a todas las lecciones que nos da la historia.

¿Por qué no preguntan ustedes a la gente de este país, a los trabajadores y las trabajadoras, si quieren ir a la guerra contra Rusia o contra China? Es una pregunta sencilla, pero que me gustaría que ustedes me respondieran hoy. ¿Qué se les ha perdido a los trabajadores y trabajadoras de este país en una guerra contra los trabajadores rusos o chinos? ¿Qué se le ha perdido a un trabajador de la construcción español en una guerra contra un trabajador de la construcción ruso? ¿Qué se le ha perdido a una trabajadora del hogar italiana en una guerra contra una trabajadora del hogar china? Absolutamente nada. Suena ridículo esto, ¿verdad? Pues es de lo que estamos hablando. Esta guerra se está produciendo entre las élites del mundo, se está produciendo entre las clases dominantes, no entre la clase trabajadora de nuestros países. Esa guerra se está produciendo por ver quién controla las fronteras, por ver quién nos vende la energía, por ver quién nos vende los coches; de eso es de lo que va todo esto. Los enemigos de los trabajadores de nuestros países no son otros trabajadores de otros países, son esas élites que nos llevan al desastre total. Esos líderes que, por cierto, suelen acabar los conflictos de la misma manera, estrechándose la mano sobre una mesa de oro, con caviar y ostras, sobre los cadáveres de miles o millones de jóvenes rusos, chinos, europeos o americanos. (Aplausos).

Ustedes están justificando que Europa se gaste el dinero de nuestras prestaciones en armas diciendo que Rusia podría invadir un país de la Unión Europea. Varias cuestiones sobre esto. Lo primero es que a muchas de nosotras nos suena exactamente igual que aquellas armas de destrucción masiva que seguro seguro Sadam Huseín tenía en Irak y que justificaron que el Partido Popular nos metiera en una guerra ilegal de manos del criminal José María Aznar. Lo segundo es que, si Rusia no ha podido ganar la guerra de Ucrania en tres años, ni siquiera se ha propuesto invadir toda Ucrania en esta guerra, parece poco creíble que Rusia se vaya a embarcar en una guerra contra la Unión Europea que no puede ganar y que, además, sabe perfectamente que nos llevaría a la tercera guerra mundial. De hecho, señor Sánchez, sospecho que quien está mucho más cerca de invadir un país de la Unión Europea es su jefe, el jefe de la alianza militar atlántica, el señor Donald Trump, que sí ha amenazado con invadir Groenlandia, parte de la Unión Europea. (Aplausos). ¿Qué van a hacer ustedes entonces, señor Sánchez? ¿Van a ir a la guerra contra Estados Unidos? ¿Nos va a permitir Estados Unidos atacar con su armamento su propio ejército? ¿A que no? Dese cuenta de la enorme hipocresía de lo que ustedes están defendiendo.

Cada vez más gente se está dando cuenta de que usted, presidente, ha renunciado a gobernar, se ha rendido. Lo único que están haciendo ustedes es seguir a pies juntillas lo que dice Donald Trump y lo que dice Ursula von der Leyen, probablemente porque usted tiene la intención de terminar su carrera política en una jubilación dorada en algún puestazo internacional. El problema es que quien va a pagar el coste y las consecuencias de estos compromisos militares que usted está adquiriendo es la gente de nuestro país, que lo va a pagar con su vida, con su dinero y con su esfuerzo. ¡Qué irresponsabilidad y qué vergüenza en lo que usted se ha convertido!

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Belarra. Ahora tiene la palabra el señor Rego Candamil.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 37Vídeo

Obrigado señora presidenta. Moi bo día, señor Sánchez. Comezo con claridade por negar a maior contra o que vostede sostivo hoxe aquí, o Plan de Rearme Europeo non vai na dirección de construír un sistema de defensa europeo autónomo, senón precisamente no de reforzar unha OTAN comandada polos Estados Unidos de América e que actúa ao seu servizo. Nun contexto como este de crecente polarización e confrontación, cando nos parlamentos como neste se impoñen discursos belicistas, son máis necesarias do que nunca posicións pacifistas, antimilitaristas e antiimperialistas como a do BNG, que é histórica e consubstancial ao nacionalismo galego. Nos comezos da década dos 80 opuxémonos á entrada do Estado español na OTAN e reclamamos paz e desarmamento; continuamos a facelo coa mesma firmeza e convicción na certeza de que contra o dito clásico si vis pacem, para bellum, só quen quer guerra é que prepara a guerra e quen realmente desexa a paz ten que convertela na súa prioridade e traballar por ela todos os días. Por iso, hoxe, como hai 2, 3, 4 anos, reclamamos que o Estado español aposte pola vía diplomática do diálogo e a negociación para a paz e para crear en Europa e no mundo un escenario de cooperación, respecto mutuo e boa veciñanza que afaste definitivamente a hipótese de conflitos bélicos. Reiterámolo neste congreso na semana pasada e na anterior cunha interpelación, unha moción que foi en parte aprobada para condenar as ameazas dos Estados Unidos e de Trump a terceiros países como Panamá ou Grenlandia, especialmente o anuncio de proceder á limpeza étnica de Gaza após tomar o control da faixa, o que implica un crime de lesa humanidade. A propósito de Palestina, o último Consello Europeo aprobou unha resolución en que lamenta a ruptura do cese ao fogo e chama a retomar a tregua e á axuda humanitaria. Mais, sorprendentemente só 4 días despois, na pasada segunda feira, visitou Xerusalén a representante da política exterior da UE, Kaja Kallas, e para alén de afirmar que Israel e Europa son bos socios e de expresar a solidariedade co Estado sionista, o máis que fixo foi pedir contención a Israel. Quere dicir que os criminais sionistas poden continuar a matar palestinos e palestinas mais sen esaxerar. Ao fin e ao cabo, o sangue e as imaxes de crianzas masacradas entre os entullos de Gaza non locen elegantes nos xornais ou telexornais á hora do xantar. É unha auténtica vergoña, o papel da UE no xenocidio que comete Israel é unha auténtica vergoña. Mais, infelizmente, a imaxe da UE belicista empeñada agora en avivar unha nova corrida armamentista que, lonxe de implicar como vostede proclama máis seguranza, só vai atizar a espiral belicista e de confrontación e, por tanto, traerá máis inestabilidade e o risco de deflagración dun conflito militar a grande escala. É o camiño equivocado, polo menos se se pensa nos interese dos pobos e das clases populares dos países de Europa, que verán recortados os seus dereitos e benestar para alimentar a industria bélica, especialmente a norteamericana. Porque paradoxalmente, a Unión Europea, que pretende aparentar autonomía fronte á viraxe de Trump con Ucraína fará exactamente o que o presidente norteamericano está a reclamar: aumentar o gasto militar e garantir o negocio do complexo militar industrial norteamericano. Non é unha cuestión de nome, señor Sánchez, dá igual Rearme Europa que Preparación 2030. É cuestión de prioridades: bombas ou hospitais, tanques ou escolas, mísiles ou atención á dependencia, cazas de combate ou pensións dignas, en definitiva, armas ou benestar. E o BNG nesta escolla teno moi claro e acho que unha maioría da sociedade tamén, porque é evidente que a mudanza de nome ten a ver con que ese plan non goza da simpatía popular a pesar da intensísima campaña de propaganda desenvolvida que está á altura da realizada no seu día coas famosas e inexistentes armas de destrución masiva no Iraq. No máximo do paroxismo propagandístico, onte lemos este titular sobre o chamado Kit de Emerxencia: «Bruxelas pide que os fogares europeos almacenen subministracións de emerxencia por se chega unha crise climática ou unha guerra». Sinceramente, señor Sánchez, creo que a política do medo se lles está indo das mans.

Mais no Consello, e con isto vou finalizando, falaron tamén de competitividade e de política industrial sustentábel, mais onte mesmo coñecemos que a UE decidiu impulsar 47 proxectos mineiros estratéxicos de materiais críticos, un deles, unha mina de litio en Doade (Ourense), como parte do Plan de Autonomía estratéxica, quere dicir, de rearme da Unión Europea. Pois ollo aos galegos e galegas xa nos deron máis un motivo para nos opor ao Plan Rearme Europa: evitar un novo espolio do noso país é o estrago do territorio que esta mina tería polo seu altísimo impacto ambiental. Aproveito aínda, señor Sánchez para lle lembrar que no criterio de sustentabilidade ambiental non entra un proxecto como o da macro celulosa de Altri en Palas de Rei, que non cumpre cos criterios establecidos para ser receptora de fondos europeos, para alén de precisamente polo seu negativo, impacto social, económico e ambiental, contar coa oposición maioritaria da sociedade galega. Por iso, máis unha vez reclamamos que o seu goberno non lle dea os 250 millóns que esta multinacional solicita na convicción de que sería moito mellor empregalos en proxectos que sexan realmente de economía circular e industrialización sustentábel.

Acabo coa mesma claridade que empecei: señor Sánchez. OTAN non. Altri non ou, o que é o mesmo: paz, si, industrialización, racional e sustentábel, si.

Moito obrigado.

Gracias, señora presidenta. Muy buenos días. Señor Sánchez, empiezo con claridad negando la mayor. Contra lo que ha sostenido usted hoy aquí, el plan de rearme europeo no va en la dirección de construir un sistema de defensa europeo autónomo, sino que precisamente va en el sentido de reforzar una OTAN mandada por los Estados Unidos de América y que actúa a su servicio. En un contexto como este, de creciente polarización y confrontación, cuando en parlamentos como este se imponen discursos belicistas, son más necesarias que nunca posiciones pacifistas, antimilitaristas y antiimperialistas como la del BNG, que es histórica y consustancial al nacionalismo gallego. A inicios de la década de los ochenta nos opusimos a la entrada del Estado español en la OTAN, reclamamos paz y desarme, seguimos haciéndolo con la misma firmeza y convicción en la certeza de que, frente a la frase clásica si vis pacem, para bellum, solo quien quiere guerra es quien prepara la guerra, y quien realmente desea la paz ha de convertirla en su prioridad y trabajar por ella todos los días. Por eso, hoy, igual que hace dos, tres o cuatro años, reclamamos que el Estado español apueste por la vía diplomática del diálogo y la negociación para la paz, y para crear en Europa y en el mundo un escenario de cooperación, respeto mutuo y buena vecindad que alejen definitivamente la hipótesis de conflictos bélicos. Lo reiteramos aquí en este Congreso la semana pasada y la anterior en una interpelación y una moción que en parte fue aprobada para condenar las amenazas de Estados Unidos y de Trump a terceros países, como Panamá o Groenlandia, y especialmente el anuncio de proceder a la limpieza étnica de Gaza después de tomar el control de la Franja, lo que supone un crimen de lesa humanidad. A propósito de Palestina, el último Consejo Europeo aprobaba una resolución en que lamenta la ruptura del alto el fuego y hace un llamamiento para retomar la tregua y la ayuda humanitaria. Sorprendentemente, solo cuatro días después, el pasado lunes visitó Jerusalén la representante de la política exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas. Además de afirmar que Israel y Europa son buenos socios y de expresar la solidaridad con el Estado sionista, lo máximo que hizo fue pedir contención a Israel. ¿Significa que los criminales sionistas pueden seguir matando palestinos y palestinas, pero sin exagerar? Al fin y al cabo, la sangre y las imágenes de criaturas masacradas entre los escombros de Gaza no quedan elegantes en los periódicos y noticias a la hora de comer.

Es una verdadera vergüenza el papel de la Unión Europea en el genocidio que comete Israel, es una auténtica vergüenza. Lamentablemente, es la imagen de la Unión Europea belicista empeñada ahora en avivar una nueva carrera armamentística que, lejos de implicar, como usted mismo proclama, más seguridad, solo va a atizar la espiral belicista de confrontación y, por tanto, traerá más inestabilidad y el riesgo de deflagración de un conflicto militar a gran escala.

Es el camino equivocado, al menos si se piensa en los intereses de los pueblos y clases populares de los países de Europa, que verán recortados sus derechos y su bienestar para alimentar la industria bélica, especialmente la norteamericana, porque paradójicamente, la Unión Europea, que pretende aparentar autonomía frente al giro de Trump con Ucrania, hará exactamente lo que el presidente norteamericano está reclamando, aumentar el gasto militar y garantizar el negocio del complejo militar industrial norteamericano. No es una cuestión de nombres, señor Sánchez, da igual Rearme Europa que prevención 2030, es cuestión de prioridades. Bombas u hospitales, tanques o escuelas, misiles o atención a la dependencia, cazas de combate o pensiones dignas; en definitiva, armas o bienestar. El BNG en esta elección lo tiene muy claro y creo que una mayoría de la sociedad también.

Es evidente que el cambio de nombre tiene que ver con que este plan no goza de la simpatía popular, a pesar de la intensísima campaña de propaganda desarrollada, que está a la altura de la realizada en su día con las famosas e inexistentes armas de destrucción masiva de Irak. En el colmo del paroxismo propagandístico, ayer leímos el titular sobre el llamado kit de emergencia. «Bruselas pide que los hogares europeos almacenen suministros de emergencia por si llega una crisis climática o una guerra». Sinceramente, señor Sánchez, creo que la política del miedo se les está yendo de las manos.

En el Consejo ―con esto voy a ir finalizando― hablaron también de competitividad y de política industrial sostenible. Ayer mismo supimos que la Unión Europea decidió impulsar cuarenta y siete proyectos mineros estratégicos de materiales críticos. Uno, la mina de litio de Doade, en Orense, como parte del plan de autonomía estratégica, es decir, de rearme de la Unión Europea. Mire, los gallegos y gallegas ya nos acaban de dar otro motivo más para oponernos al plan Rearme Europa, evitar un nuevo expolio de nuestro país y el daño del territorio que esta mina tendría por su altísimo impacto ambiental.

Aprovecho también, señor Sánchez, para recordarle que el criterio de sostenibilidad ambiental no entra en un proyecto como el de la macrocelulosa de Altri en Palas de Rei, que no cumple con los criterios establecidos para ser receptora de fondos europeos, además de que, precisamente por su negativo impacto social, económico y ambiental, cuenta con la oposición mayoritaria de la sociedad gallega. Por eso, una vez más, reclamamos que su Gobierno no dé los 250 millones que esta multinacional solicita, con la convicción de que estarán mucho mejor empleados en proyectos que sean realmente de la economía circular y de la industrialización sostenible.

Acabo con la misma claridad que empecé, señor Sánchez. OTAN no, Altri no; o, lo que es lo mismo, paz sí, industrialización racional y sostenible sí.

Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Rego. Tiene ahora la palabra la señora Valido García. Cuando quiera.

Cristina Valido García

Coalición CanariaDiputada.Página 39Vídeo

Señorías, señor presidente. Son tiempos de claridad, de franqueza y, sobre todo, de transparencia. Creo que no son tiempos para la demagogia, el oportunismo ni el doble lenguaje. No debemos considerar a la población como si fuese menor de edad, debemos ser capaces de hablar con la crudeza que exige el momento que estamos viviendo y decirles la verdad. La gente tiene el criterio y la capacidad suficiente para decidir sus posiciones. Le pregunté en la Moncloa el otro día respecto del impacto que esto tendría en el gasto social y me garantizó que no habría impacto en el gasto social, que esto no iría en detrimento del bienestar social, y hoy lo ha repetido. Pero le pregunté también algo que hoy seguimos sin conocer y que para nosotros es fundamental, que son las cifras, porque las cifras son importantes; cuándo, cuánto, cómo y de dónde van a salir. Con todo eso, para nosotros es indiscutible que la Unión Europea tiene en este momento un problema serio, un desafío importante. Estados Unidos ha cerrado el paraguas y nos ha dejado a todos a la intemperie. Nadie quiere la guerra, nadie quiere la guerra; la historia está llena de gente justa que tuvo que ir a la guerra para defenderse. Pero en este momento, no estamos hablando tampoco de los conflictos tradicionales, estamos hablando de guerras en las que ya estamos, como la guerra comercial o como la guerra informativa. La invasión de Ucrania ha dejado claras las vulnerabilidades y las debilidades de la Unión Europea y ahora toca estar a la altura. Ese doble lenguaje del que hablo es el culpable de que hoy nos encontremos un ranking en el que España y Malta son los países menos preocupados con lo que está ocurriendo, y desde luego esto sorprende y sorprende mucho.

Como portavoz de Coalición Canaria, tengo que recordarles, por si no les preocupan las fronteras de Ucrania, si las ven lejos, si no les tocan, si no les preocupa el SOS de Groenlandia, que tenemos fronteras mucho más cercanas. Les voy a recomendar que le echen un vistazo en sus aviones o en sus trenes de vuelta a esta publicación (muestra una revista titulada Vanguardia Dossier): El polvorín del Sahel. Creo que es muy muy revelador y muy importante que tengamos claro este mapa (muestra un mapa del interior de la revista) enfrente de España. Rusia está negociando con Argelia una base militar, a 300 kilómetros de Alicante. Estados Unidos está planteando inversiones en Marruecos. En el Sahel, los golpistas reciben la ayuda del grupo Wagner —‌ahora se llama Africa Corps—, y esos mismos golpistas están expulsando a millones de personas que intentan salir por Mauritania —‌con una media de edad 19 años—, jugándose la vida. Esto es un polvorín y ahí también están Rusia y Estados Unidos. Por cierto, Israel, a 200 kilómetros de nuestra costa, también busca petróleo. Están en disputa no solo las fronteras, están en disputa las riquezas de muchos países. Lo que se busca ahí es su oro, su petróleo y sus minerales, y Putin y Trump, que hoy son tan amigos, no tardarán en enfrentarse por este espacio. Señorías, como digo, las riquezas del Sahel están en disputa y Europa no puede ignorarlo. Europa no puede ignorar su frontera sur. Canarias es orgullosamente europea, lo hemos dicho muchas veces, y Europa nos ha entendido. La consideración de región ultraperiférica ha permitido mejorar nuestra economía y, sin duda alguna, apostamos por una Europa fuerte, independiente y con capacidad para defender sus fronteras. Una Europa que siga defendiendo valores como la diversidad, la tolerancia, el cambio climático, valores que ni Putin ni Trump van a defender.

Termino. Señorías, creo que nos toca la altura de miras que exige el momento para que, en el futuro, la historia no valore este momento como el momento del bochorno, el momento en el que España no supo ver lo que ocurría, no supo actuar y no supo responder a la seguridad de sus territorios y de sus habitantes.

Gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señora Valido. Tiene ahora la palabra el señor Catalán Higueras.

Alberto Catalán Higueras

Diputado.Página 40Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Señorías, muy buenos días. Sabe, señor presidente, porque lo hemos dicho también públicamente, que una de las cuestiones que queremos dejar clara, en primer lugar, es que nos parece una vergüenza que abriese por primera vez en la historia las puertas del Palacio de la Moncloa a los herederos políticos de ETA sin haber condenado y sin haber actuado correctamente. (Aplausos). Señor presidente, ¡quién le ha visto y quién le ve! De manifestar que era prescindible el Ministerio de Defensa a que le llamen ahora señor de la guerra. Y no es la oposición, lo dicen sus propios socios y los que con sus votos le han posibilitado llegar a la Presidencia del Gobierno. (La señora ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Saiz Delgado: La oposición). Es evidente que ustedes traicionan sus principios de una manera obscena, podríamos decir. Ustedes eran los del no a la OTAN y, sin embargo, ostentaron su Secretaría General. Ustedes eran los que decían no a la guerra, el presidente Zapatero no se ponía de pie cuando pasaba la bandera de Estados Unidos y, sin embargo, ahora ustedes defienden el rearme de Europa, como lo ha calificado, por cierto, la presidenta de la Comisión Europea, a pesar de los eufemismos que ustedes han intentado aplicar. Es curioso, además, que estos términos a los que más han molestado sean tanto a usted como a la presidenta Meloni, antes despreciada y ahora parece que apreciada por su persona. Por otro lado, es evidente que a Europa y particularmente a España el nuevo presidente de los Estados Unidos y también el secretario general de la OTAN nos han puesto frente al espejo. Nos han destapado nuestras vergüenzas, señor presidente, y nos han dado un mensaje muy claro —‌en ocasiones, y eso también hay que reconocerlo, con unos exabruptos innecesarios—, nos han dicho: el que quiera defensa, que se la pague. Algunos dirían que el primo de Zumosol de Occidente se ha cansado de nosotros. En estas circunstancias, señor presidente, sus socios le han dejado solo, incluso los que se sientan con usted en el Consejo de Ministros; ha aflorado en sus venas ese marxismo y leninismo que los ha llevado incluso a poner en duda la pertenencia o a pedir la salida de la OTAN. Claro, para ellos, eso de firmar alianzas de defensa con partidos occidentales liberales y democráticos no se lleva, ellos prefieren estar al albur de Rusia. Porque es cierto, señorías, que si sus socios hoy fuesen coherentes, si realmente defendiesen que están en contra del gasto de defensa, no se limitarían a apoyar mociones en este Congreso, sino que lo abandonarían, señorías, lo abandonarían. Pero, claro, ¿cómo van a abandonarlo? Es muy difícil bajarse del coche oficial y renunciar a las decenas y decenas de cargos, a los cientos de asistentes, es muy difícil. Lo mismo podríamos decir del resto de partidos de la extrema izquierda y del radicalismo vasco que sustentan al Gobierno. Si fuesen coherentes también con sus principios, dejarían de apoyarlo, pero no. Señor presidente, esté tranquilo porque no lo van a hacer. Cinismo e hipocresía en estado puro. ¿Recuerdan con qué facilidad salían a la calle cuando estaban en la oposición, cuando gobernaban otros? Qué fácilmente salían a la calle a protestar y hoy qué difícil lo tienen, ¿verdad? Eso es coherencia y lo demás, cuento.

Señor presidente, lo que nos tiene que decir es con qué votos cuenta para sacar adelante las medidas y, sobre todo, los presupuestos a los que en materia de defensa va a tener que hacer frente España y en qué cuantías económicas. Por otro lado, no debe olvidar que estamos en un Estado de derecho, en un sistema democrático, y es en esta Cámara dónde está presente la representación del pueblo español, es aquí donde tendrá que traer para su aprobación las medidas que usted acuerde con otros países de la Unión Europea. Porque, evidentemente, estas decisiones van a tener consecuencias para España y para los españoles. Van a tener, además, consecuencias de presente y de futuro, porque se van a requerir ejercicios presupuestarios diferentes y, por lo tanto, no solamente en esta legislatura y con este Gobierno, sino en legislaturas y Gobiernos posteriores. El Gobierno, su Gobierno, señor presidente, y más aún en minoría, no puede ir por libre, en ningún caso puede ir por libre. Señor presidente, antes de tomar algún acuerdo con el resto de los países de la Unión Europea, piense en la soledad en la que se encuentra. Y si esa soledad sigue adelante, no le quedará más remedio, usted que tanto habla del pueblo español, que darle la palabra para que sea el pueblo español con su voto el que decida. No le quedará ya más remedio que convocar elecciones.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Catalán. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor López Álvarez. Cuando quiera.

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 41Vídeo

Antes de nada, quiero pedirles disculpas, porque no tengo la voz para muchos trotes, pero espero que me llegue hasta el final, así que vamos a ello.

Buenos días, presidenta. Gracias, presidente, por esta nueva comparecencia, es la séptima desde que empezó esta legislatura. No encontrarán otra legislatura con mayor presencia del presidente y con más comparecencias. Lo digo por esos que hablan permanentemente de un presidente ausente. Ya les habría gustado tener un presidente que hubiera dado la cara tantas veces aquí como Pedro Sánchez, ya les habría gustado. (Aplausos). Permítanme decirles que esta era una de las comparecencias más necesarias, tan necesaria como pedagógica y clarificadora. Es necesaria porque estamos viviendo en uno de esos momentos en los que la historia te coloca delante del espejo y tienes que ser capaz de responder con el sentido de Estado, con la visión de país, con la altura que requieren las circunstancias y no perderse. Desde luego, los socialistas no nos vamos a perder ni a enredarnos en ―por llamarlo de alguna manera amable― esa política pequeña del rifirrafe barato al que nos tiene acostumbrados el Partido Popular, en el que todo lo reducen, y da igual de lo que estemos hablando, da igual que estemos hablando de lo que está sucediendo en el mundo, todo lo reducen a ver si les sirve para atacar a Pedro Sánchez. Porque usted, señor Feijóo, decía: Ya sabía yo lo que iba a decir el presidente. No, hombre. Si había algo previsible en el Pleno de hoy era su intervención. (Aplausos). Porque una vez más ha sido incapaz de decir una sola palabra, de poner encima de la mesa una sola propuesta, en este caso sobre defensa, sobre seguridad y sobre geopolítica. Y no lo hace porque no la tiene, no tienen respuestas. (El señor Pérez López pronuncia palabras que no se perciben). Y tampoco tienen educación. (Aplausos). Es incapaz de estar a la altura nunca. Pero es que hoy debieran darse cuenta de que hay que elevarse. Hoy estamos viviendo un tiempo en el que vemos masacres incluso de niños en territorios que se quieren ocupar para construir resorts para ricos, vemos países invadidos por quienes se creen dueños del mundo, ataques híbridos que amenazan nuestro modo de vida y guerras comerciales que pueden derivar en crisis económicas mundiales. Vemos movimientos migratorios y crisis de refugiados que están cambiando la faz del planeta, y vemos las consecuencias catastróficas del cambio climático. Vivimos en un tiempo en el que el orden que conocíamos hasta ahora, basado en normas y en reglas del juego más o menos razonables y compartidas, está siendo desafiado y combatido por una lógica de poder que quiere imponer la ley del más fuerte y que dibuja un mundo mucho más injusto, mucho más arbitrario y mucho más propenso al conflicto. Y desde esa lógica del poder, algunos creen que las democracias, los derechos humanos y la soberanía de los países libres pueden ser pisoteados por los que solo entienden la política y la vida como imposición y dominio. Y de repente, nos encontramos con que se nos plantea un pulso descarnado entre los modelos autoritarios propiciados por quienes quieren dominar el mundo con sus delirios de grandeza y la democracia liberal, que es la que defendemos los que creemos que nadie tiene un derecho omnipotente sobre nadie. Y esta realidad que estamos viviendo no nos plantea solo un debate sobre seguridad y defensa, no lo podemos reducir a esto. Porque es un debate sobre el mundo en el que queremos vivir, sobre el modelo de vida que queremos tener en toda la dimensión de lo que esto significa: en democracia, en derechos y libertades, en oportunidades, en convivencia, en respeto, en integración. Esto es lo que está en juego, porque esto es lo que está amenazado.

Por eso, hoy estamos aquí para hablar ―como ha hecho el presidente― no solo de seguridad, sino también y sobre todo de principios y de valores. Y también para hablar de lealtades, porque en un tiempo como este, no hay espacio ni para la ambigüedad ni para la equidistancia. Se podrá pensar en distintas respuestas; yo ya sé que no pensamos igual en muchas cosas, que tenemos respuestas diferentes para lo que está pasando, pero yo creo que en lo fundamental seguro que coincidimos porque es muy simple: o se está con la democracia o se está con la tiranía. O se defienden los derechos humanos y el derecho internacional o se justifica la agresión del más fuerte sobre el más débil. ¿Y cuál tiene que ser la respuesta de los que compartimos estos principios y valores? Pues le podemos dar muchas vueltas, pero la única respuesta posible es más Europa, una Europa más unida, una Europa más fuerte, una Europa más comprometida y más segura; una Europa que se emancipa y que se hace cargo de su propia seguridad. Lo decía el presidente, estamos en un momento prácticamente fundacional de lo que va a ser esta nueva Europa.

Les diré de manera nítida lo que pensamos los socialistas para que nadie busque interpretaciones distintas: invertir en seguridad no significa elegir la guerra, invertir en seguridad es invertir para garantizar la paz. (Aplausos). Eso es lo que estamos defendiendo. Y la paz en el sentido amplio. La paz no es solo la ausencia de conflicto, ya vivimos lo que significaba la paz de los cementerios. No, la paz es la capacidad de proteger lo que somos y lo que representamos, la paz es la capacidad de garantizar el modelo de vida que hemos escogido. Por eso, por mucho que lo repitan, no se trata de elegir entre cañones u hospitales, se trata de que, haciéndonos cargo de nuestra propia seguridad, seamos capaces de garantizar la existencia de esos hospitales. El presidente ha sido clarísimo en esta cuestión: invertir en seguridad no solo no es incompatible con invertir en el estado del bienestar y en las políticas sociales, sino que es garantía de que lo podamos seguir haciendo. Y también debiéramos entender que fortalecer nuestra seguridad no es cuestión de belicismo, es cuestión de soberanía, es cuestión de garantizar que Europa no dependa de nadie para defender sus valores y su futuro. Hay una frase muy gráfica de Donald Tusk que decía: 450 millones de europeos no pueden depender de 350 millones de estadounidenses para defenderse de 150 millones de rusos que están teniendo dificultades para derrotar a 40 millones de ucranianos. Es decir, que Europa dependa exclusivamente de aliados externos ya no es sostenible.

Y es que, además, Europa no puede permitirse el lujo de ser un mero espectador, tenemos los recursos, tenemos la legitimidad y estoy convencido de que tenemos el apoyo mayoritario de la ciudadanía para defender nuestra libertad política, nuestra prosperidad económica y nuestra cohesión social. Y tenemos la obligación de hacerlo y hacerlo juntos. Lo decía el presidente, seguimos creyendo que la diplomacia y la prosperidad compartida son las mejores herramientas para la seguridad global, que los derechos humanos y el derecho internacional son la mejor base para la paz, pero es que hay otros que no lo creen así; hay otros que no lo ven así, y esos otros manejan muchos hilos de poder y tenemos que actuar en consecuencia. Jacques Delors dijo aquello de: Debemos conciliar los discursos de los domingos con las acciones de los lunes. Y si creemos de verdad, como decimos los domingos, que Europa debe jugar un papel determinante en el mundo, por lo que significa frente a otras realidades, no podemos dejar que Europa sea un actor débil, y eso es lo que tenemos que hacer los lunes, no dejar que Europa sea un actor débil. No podemos permitir que nuestra seguridad, que nuestra economía, nuestros valores dependan de la voluntad de otros. Si queremos ser dueños de nuestro destino, tenemos que actuar con determinación, con un compromiso compartido por todos los europeos y con una verdadera autonomía estratégica también en lo que se refiere a defensa.

Eso es lo que marca el Libro Blanco de defensa y los objetivos para 2030: acciones para que Europa deje de ser espectador y pase a ser actor responsable de su propio futuro. Como decía el presidente, no se trata solo de gastar más, sino, sobre todo, de gastar mejor, con una estrategia común que asegure que cada euro invertido sirve para fortalecer nuestra seguridad, sin duplicidades y sin generar desigualdades entre países. Hay que hacerlo entendiendo que no se trata solo de reforzar armamento y ejércitos, porque hoy las amenazas tienen vertientes muy diferentes, especialmente, las amenazas híbridas, como los ciberataques, la desinformación y la vulnerabilidad de nuestras infraestructuras críticas. Es que las guerras ya no se libran solamente en los campos de batalla, sino en la manipulación que pretende desestabilizar nuestras democracias; en la utilización de las redes, que buscan socavar la legitimidad de nuestras instituciones; en la extensión de bulos con los que debilitar la confianza ciudadana, o los ciberataques, cuyo objetivo es paralizar servicios básicos o interferir en elecciones democráticas, como ya hemos visto, y no hace tanto. Todo esto es una realidad que, desgraciadamente, no se soluciona con protestas ni con comunicados de condena ni con sanciones simbólicas. O lo entendemos ahora o lo pagaremos después. Nosotros, las españolas y los españoles, deberíamos entenderlo mucho mejor que nadie, porque como escribió Albert Camus: Fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado, que la fuerza puede destruir el alma y que a veces el coraje no tiene recompensa. Hoy, en Ucrania, otra generación se enfrenta a la misma lección. Si dejamos que la fuerza imponga su ley, si permitimos que el coraje luche en vano, no solo lo ucranianos serán derrotados, sino que lo serán también la justicia, la libertad y la dignidad de Europa. (Aplausos).

Por eso, vuelvo al principio de mi intervención, hoy nos ponemos delante del espejo de la historia y su reflejo nos devuelve la imagen de nuestro compromiso, de nuestra lealtad y, también, de nuestro sentido de la realidad. Pero hay imágenes que nos devuelve que son terribles, como las de esos que todos los días se envuelven en banderas y presumen de patriotismo, pero que no dudan en elegir a Rusia antes que a Europa, que prefieren a Putin antes que a Zelenski y que prefieren a Trump antes que a los europeos. Son los que defienden la dictadura por encima de la democracia; patrioteros de baratillo que, en lugar de condenar la invasión de un país soberano, suspiran por su rendición y que, en lugar de exigir justicia, justifican la barbarie, ya sea en Ucrania o sea en Gaza. Ellos son el verdadero peligro para Europa. Ellos son el caballo de Troya que quiere destruir la Unión Europea desde dentro, porque no soportan las democracias, porque no soportan los derechos y las libertades que hemos conquistado y porque no soportan que nada ni nadie discrepe de su modelo totalitario, en el que ellos y solo ellos imponen ideología, religión, familia, raza, porque todo lo demás será expulsado de su paraíso.

La internacional ultraderechista y su motosierra, aquí representada por VOX, es nuestro gran peligro. Y esto lo entienden en todas partes. Alemania acaba de darnos un magnífico ejemplo de cómo sumar fuerzas para hacer lo que hay qué hacer y para aislar a quien hay que aislar. Lo hacen porque todo el mundo sabe que hoy la seguridad de Europa está íntimamente ligada al aislamiento de la extrema derecha; a que la extrema derecha no decida absolutamente nada sobre nuestros principios y valores, y a que la extrema derecha no gobierne y decida sobre nuestro futuro. Porque, sí, señor Feijóo, como usted decía, Europa está amenazada, pero, entre otros, está amenazada por sus socios, con los que usted firma un pacto de la vergüenza, el pacto de El Ventorro, que es el mayor ataque que se ha hecho a Europa desde que existe democracia en España. (Aplausos). Me gustaría saber si el contenido de ese pacto se lo van a contar a sus socios europeos cuando vengan a Valencia o si lo van a esconder por vergüenza. Y, si les da vergüenza, ¿por qué lo promocionan y por qué lo firmaron? Estamos delante del espejo y, desgraciadamente, usted, señor Feijóo, una vez más ha vuelto a demostrar que no está a la altura del tiempo que vivimos ni del país que quiere representar. Afortunadamente, este país cuenta con un Gobierno y con un presidente que sí nos representa en nuestros valores, en nuestra solidaridad y en nuestro compromiso. Que siga así.

Eskerrik asko. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor López. Vamos a hacer un receso de cinco minutos. Muchas gracias. (Pausa). Tiene la palabra el presidente del Gobierno. (Aplausos).

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 43Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Muchas gracias, señorías, por sus intervenciones. Más allá de los matices y, sin duda alguna, de las aproximaciones que tenga cada uno de los grupos parlamentarios, creo que todos somos muy conscientes de que estamos en los inicios de un nuevo orden internacional; eso ha quedado claro en todas y cada una de las intervenciones. Segundo, la pregunta que tenemos que respondernos es qué papel tiene que jugar Europa en esa definición, en la construcción de ese nuevo orden internacional. Ojalá que sea el más influyente posible, porque probablemente no haya un proyecto político como el europeo de paz, de libertad, de democracia y de respeto a los derechos civiles y a las libertades de nuestros conciudadanos que sea un faro de ejemplo e inspiración en otras muchas partes del mundo. En definitiva, ¿cuál es la respuesta a qué papel debe jugar Europa en el nuevo orden internacional que se está definiendo? Creo que más o menos todos podemos estar de acuerdo en que la expresión ―que no es eslogan, sino probablemente un seguro de vida, hoy más que nunca― de ‘más Europa’ es como podremos ganar en influencia, y ahí entran los matices sobre la autonomía estratégica, sobre cómo se desarrolla esa autonomía estratégica, sin olvidar u olvidando, como han hecho premeditadamente algunos grupos parlamentarios, el modelo social, el pilar social europeo. En definitiva, ese sería un primer eje sobre el que quiero hacer pivotar esta réplica a sus señorías.

El segundo creo que es la distinta aproximación que tenemos a los orígenes del conflicto en Ucrania por parte de Rusia y, por tanto, qué respuesta tienen que dar el conjunto de la comunidad internacional y, sobre todo, los territorios más próximos a Ucrania. Honestamente, a las señorías que defienden que tenemos que tener una mirada menos de defensa y más de disuasión, sobre todo en el este de Europa, les diría que es equivocada, porque, al fin y al cabo, lo que está pasando en Ucrania no es solamente un conflicto regional, al que algunos parecen circunscribirlo. No estamos hablando de un conflicto entre Ucrania y Rusia o, detrás de ella, de lo que pueda representar Europa, estamos hablando de algo más. Lo que se está dirimiendo en Ucrania es si se respeta o no el orden multilateral, si se respeta el derecho internacional, si se consagra o no se consagra la Carta de Naciones Unidas y, por tanto, el respeto a la integridad territorial, que es lo que está violando Putin desde hace tres años o incluso más, cuando se anexionó Crimea, allá por el año 2014, ante la mirada impasible de la comunidad internacional.

Claro que todos queremos la paz, pero queremos que esa paz sea justa y duradera. Apremia la paz, pero no puede ser un premio al agresor, porque, si no, en el futuro tendremos mayores agresiones por parte de Rusia a otros territorios colindantes a Ucrania y, por tanto, un conflicto de una mayor dimensión de la que tenemos ahora mismo. Eso es lo que nos estamos jugando en Ucrania. Por eso es importante apoyar a Ucrania, como está haciendo el Gobierno de España con ese acuerdo bilateral de otros 1000 millones de euros en el año 2025, además de los 1100 millones de euros que les hemos transferido en ayuda humanitaria y ayuda militar en el año 2024, la formación de 7000 soldados ucranianos en suelo español para combatir en defensa de su nación, de su territorio y, por supuesto, también el acogimiento y la ayuda humanitaria a más de 230 000 refugiados ucranianos y ucranianas que están en nuestro país desde el inicio del conflicto.

El tercero son las lecciones sobre esa construcción de Europa, hacia dónde tenemos que ir. Señorías, creo que ahí no podemos ni debemos repetir los errores del pasado, sobre todo durante la crisis financiera, la crisis del euro, ni cómo desde Bruselas se dejó al pairo probablemente a los países más endeudados del sur de Europa y no se articularon respuestas comunitarias, respuestas europeas a un desafío que era común, que era cómo sostener el euro. A lo largo de estos últimos siete años, humildemente, con la aportación que hemos hecho desde el Gobierno de España a todos esos debates europeos, creo que hemos logrado articular respuestas mancomunadas, que además se han vinculado a la eficacia en términos económicos. Acabamos de conocer los datos de crecimiento económico de España: en el año 2024 hemos crecido el 3,2 %; estamos creciendo cuatro veces más que la media europea. Y no solamente ha sido desde el punto de vista de la eficacia, sino también desde la equidad como hemos ido respondiendo a retos absolutamente gigantescos, formidables, como han sido la pandemia, la crisis energética y la crisis inflacionaria provocada por el inicio de la invasión de Putin hacia Ucrania.

En definitiva, señorías, si queremos caminar hacia una mayor integración, tendremos que definir bienes públicos europeos. Son bienes públicos europeos, por ejemplo, el cuidado de nuestro medio ambiente o la seguridad y la defensa europea. Y también tendremos que articular mecanismos de financiación de esos bienes públicos europeos, porque evidentemente la seguridad en el este de Europa, en la frontera, nos afecta a nosotros, como también la seguridad en el sur de Europa afecta al conjunto de la Unión Europea. Es verdad que, por desgracia, en muchas ocasiones cuando se habla de la seguridad en el sur de Europa se habla en términos de reacción, en términos de crisis migratorias como la que se vivió hace ya unos años por parte de Europa en lo que fue la guerra civil en Siria con la llegada masiva de millones de sirios a Europa. En todo caso, creo que es importante mantener esa visión de 360 grados cuando hablamos de la seguridad en Europa. Yo entiendo que haya muchos españoles y españolas a los que les suene muy lejano decir que la Comisión Europea está planteando el aprovisionamiento ante eventuales conflictos. Eso aquí puede resultar algo lejano, pero cuando uno habla con un finlandés, con un letón o con un rumano evidentemente la amenaza física y muy próxima que tiene de la Rusia imperialista de Putin es radicalmente distinta, y la Unión Europea tiene que dar una respuesta poliédrica, pero tiene que dar una respuesta a esos desafíos de seguridad que probablemente no sean tan evidentes desde ese punto de vista físico como los que pueda tener un vecino o vecina de uno de estos países.

Entrando en materia, señorías, después de ver al jefe de la oposición, al señor Feijóo, declamando una intervención que llevaba escrita, tengo que decirle que no sé si ha escuchado mi intervención. No sé si de verdad piensa que no he abordado los temas realmente, no sé si piensa que no he abordado los temas y no he sido transparente, si no he sido claro en muchos de los debates que tenemos por delante y que tienen que ver con la seguridad y con la defensa. Yo creo que usted y el mundo hemos asistido a dos debates completamente distintos. Creo que he hecho una exposición honesta, rigurosa (rumores) del contexto internacional al que nos enfrentamos. Creo que he señalado también los riesgos, las oportunidades que tiene España a la hora de no aislarse y contribuir a la seguridad y a la defensa de Europa y, por tanto, su protagonismo. Antes hacía referencia a la pandemia y yo siempre tengo muy en mente, y esto lo digo también para otros grupos parlamentarios a la izquierda del Partido Socialista, al que yo represento como secretario general, que estuvieron en el Gobierno cuando yo fui a pelear, junto con otros miembros del Gobierno, unos fondos Next Generation para articular la solidaridad en respuesta a la pandemia. ¿No vamos a ser nosotros solidarios con aquellos que nos están pidiendo ahora (aplausos que continúan mientras el orador está en el uso de la palabra) precisamente ese compromiso por parte de los Estados miembros, una vez que se están viendo atacados, en este caso, por el imperialismo de Rusia? Yo creo que tenemos que ser también solidarios.

He planteado propuestas concretas, realistas, plenamente alineadas ―creo― con el consenso europeo y con el sentir mayoritario del conjunto de la sociedad española. Y lo he hecho, señorías de la bancada del Grupo Popular, por obligación, porque es mi responsabilidad como presidente del Gobierno de España, pero también porque creo que es necesario ofrecer a la ciudadanía, y también lógicamente a sus representantes legítimos en esta Cámara, un debate sereno, pedagógico y constructivo sobre las transformaciones que la Unión Europea tiene que afrontar en este momento en el que se está definiendo un nuevo orden internacional. Y yo, honestamente, pensé que esta vez el señor Feijóo se tomaría esto en serio, se lo digo de verdad; que frente a este debate tan trascendental que está viviendo Europa y, por tanto, también nuestro país, donde además creo que hay mucho sentido común, tendríamos una oposición de Estado y no efectivamente este espectáculo de variedades y de prestidigitación que acostumbra a dar desde que sube a la tribuna. (Rumores). Me equivoqué, yo creo que nos hemos equivocado todos de nuevo. Usted ha vuelto a pasar de puntillas sobre el tema que nos ocupa, sin valorar de verdad nuestras propuestas ni aportar ideas propias. Realmente, tampoco ha planteado la gravedad de la amenaza rusa en su totalidad, el potencial impacto de la guerra comercial ante Estados Unidos. Ha venido a decir poco menos que desde el Gobierno de España estamos buscando el no entendimiento con Estados Unidos, y yo tengo que decirle, señoría, que a lo mejor esto puede resultar llamativo, pero yo soy una persona bastante pro atlantista, admiro, y mucho, a la sociedad estadounidense. Es más, considero que la sociedad estadounidense, como la sociedad española o la sociedad europea, está muy por encima de sus Gobiernos, en el sentido de que tiene que trascender a los Gobiernos (aplausos que continúan mientras el orador está en el uso de la palabra); claro que sí, tiene que trascender a los Gobiernos. Tenemos que buscar el entendimiento con todas las sociedades, con independencia de cuál sea el Gobierno de turno. Desde luego, por mi parte, señorías, ya les adelanto que nosotros vamos a tratar siempre, siempre, siempre de preservar ese vínculo atlantista, porque creo que es bueno para Estados Unidos, es bueno para Europa y, sin duda alguna, también es bueno para el mundo.

Nos ha quedado claro a todos, señor Feijóo, que usted está indignado. Tampoco sabemos exactamente por qué está indignado. No sé si está indignado porque no le gustan las medidas que estamos adoptando en materia de diplomacia, por ejemplo, en el ámbito de Oriente Medio, en materia de seguridad o en materia de comercio, cuando estamos diciéndole a la Administración estadounidense que, en caso de que haya aranceles ―que nadie quiere y por supuesto el Gobierno de España no busca―, vamos a tener que responder de manera unitaria, proporcional y rápida ante ese desafío. No sé si le parece mal que España se comprometa con el multilateralismo, como he dicho en mi primera intervención; que seamos el primer país europeo, por ejemplo, en ese testimonio de nuestro compromiso con el multilateralismo, en ratificar un tratado tan importante como es el tratado de protección de los océanos; o que vayamos a celebrar los próximos meses de junio y julio en Sevilla una conferencia muy importante para el sistema de las Naciones Unidas, como es la financiación internacional del desarrollo, una vez que, por cierto, estamos viendo a grandes países como Estados Unidos retirar y recortar de manera masiva la ayuda al desarrollo, que va a traer mucha más vulnerabilidad en campos como pueda ser, por ejemplo, la propagación de enfermedades, de potenciales epidemias o, lógicamente, el desarrollo económico y securitario de muchos de estos países. No sé si le parece bien que el Gobierno de España contribuya al fortalecimiento de la seguridad y la defensa europeas. No sé, yo creo que son cuestiones que se podrían responder de manera sencilla con un sí o con un no. No sé si está de acuerdo en aprovechar esta coyuntura para crear una nueva fase de desarrollo industrial y tecnológico en España.

Me reprocha que yo haya dicho a la presidenta de la Comisión Europea que no utilice el término «rearme», pero es que efectivamente creo que es un error político; no se puede hablar de rearmar Europa, se tiene que hablar de más seguridad, de más defensa, de caminar hacia una política exterior de defensa y seguridad comunitaria, y eso tiene que ver con la defensa, pero tiene que ver con la seguridad. Lo he dicho antes, señorías: las amenazas que tiene España son distintas a las amenazas que tiene, por ejemplo, Polonia. ¿Son parecidas? Sin duda alguna, en algunos elementos lo son; por ejemplo, Rusia lo es, es una amenaza tanto para Polonia como también para España, pero evidentemente nosotros sufrimos esa amenaza de una manera muy distinta a los polacos, con ataques híbridos, con ataques a nuestra ciberseguridad o vulnerabilidad de estos ciberataques.

También tenemos otras amenazas provenientes de la emergencia climática, provenientes de las mafias que trafican con seres humanos o, lógicamente, de todo lo que tiene que ver con el crimen organizado y, por supuesto, con la lucha contra el terrorismo, que se ve, por desgracia, más exacerbada como consecuencia de la respuesta o de la no respuesta que está dando la comunidad internacional al conflicto en Oriente Medio, al cual haré posteriormente referencia.

No sé si cree que el Gobierno acierta cuando defiende la apertura comercial y, por tanto, intenta combatir los aranceles de Estados Unidos con nuevos socios y ayudas a los sectores afectados que estamos proponiendo desde España o piensa ―como hace poco dijo el señor Aznar en una entrevista― que lo único que deben hacer los agricultores, la industria y los empresarios en nuestro país es cultivar la resignación cristiana. En fin, la última vez que su partido celebró un congreso ordinario, hace ocho años, su partido era defensor del libre comercio; no sé si hoy eso ya ha cambiado y le ha concedido esa victoria política e ideológica de nuevo también a sus correligionarios de VOX.

Y sobre la dimensión digital, lo mismo. No sabemos qué opina el señor Feijóo; no sabemos si las amenazas a nuestra seguridad, desde el punto de vista ciber, les afectan, les preocupan. Nosotros llevamos desde el año 2018 construyendo una arquitectura vinculada a la ciberseguridad. No sabemos qué piensa de nuestra apuesta por la computación cuántica tanto en Vizcaya como en Barcelona. Tampoco si apoya el desarrollo de la industria de drones y semiconductores que está impulsando el Gobierno de España desde hace ya unos años. No sabemos cuál es la visión que tienen el Partido Popular y el señor Feijóo ―si es que tiene alguna― sobre la inteligencia artificial. En fin, no sé si cree que la inteligencia artificial debe jugar un papel clave en nuestro país o si solo debe servir para hacer vídeos en Twitter que ofendan a nuestros aliados latinoamericanos.

En definitiva, señorías, lo que quiero decir con esto es que el pensamiento político del señor Feijóo en estas cuestiones es como el espacio sideral: oscuro y vacío. (Aplausos). El único asunto sustantivo que nos ha traído en materia de seguridad es el tema del 2 % del producto interior bruto.

Tampoco nos ha quedado claro el porqué de su agravio. Realmente, no lo he entendido bien. No sé qué le molesta, ¿que mi Gobierno no pida permiso al Partido Popular para cumplir un compromiso de país que adquirió el Partido Popular cuando estaba en el Gobierno? A ver, entiendo que sus señorías estén acostumbradas a no cumplir con sus compromisos (rumores), pero al menos deberían dejarnos a nosotros cumplir con los compromisos que ustedes incumplieron. (Aplausos). Hagamos memoria, sobre todo para que los españoles y españolas sepan de dónde partimos. (Rumores). En 2014 ―lo he dicho en mi primera intervención― el señor Rajoy se plantó en una cumbre de la OTAN en Gales y prometió que en el año 2024, sin pasar por el Congreso de los Diputados, España gastaría en defensa el 2 % de su producto interior bruto. Eso es lo que dijo. En 2014, el señor Rajoy lo aprobó y no pasó por las Cortes Generales. Entonces, señor Feijóo, en 2014 el Gobierno de España gastaba el 0,9 % del producto interior bruto en defensa. ¿Qué hizo el señor Rajoy durante los siguientes cuatro años? Absolutamente nada, como en muchas otras cosas. Del 0,9 % pasó al 0,9 % del producto interior bruto de gasto en defensa. Ustedes prometieron algo a nuestros socios y luego no movieron un dedo para cumplirlo. Ese es el valor de su palabra.

En cambio, ¿qué es lo que hemos hecho nosotros desde el año 2018? Pues hemos aumentado esa partida para llegar al objetivo fijado. De hecho, en la última Cumbre de Washington fijamos 2029 para lograr ese 2 % del producto interior bruto. Evidentemente, el contexto geopolítico ha cambiado y nos obliga a todos los países, también a España, a anticipar ese compromiso de 2029. Desde que llegamos al Gobierno de España, en el año 2014, nosotros no hemos hecho sino subir el presupuesto en defensa. Lo hemos subido un 10 % de media cada año, señorías, durante los últimos cuatro años, y ustedes no han dicho ni mu. El PP no ha dicho ni mu. No se han quejado ni una sola vez, hasta ahora. Ahora, de repente, nos dicen que no podemos seguir subiendo el presupuesto en defensa sin el permiso del Partido Popular. ¿Por qué ahora, señor Feijóo? Yo lo tengo claro. Además, lo hemos visto, por ejemplo, con la revalorización de las pensiones, votando que no cuando su voto era imprescindible y votando que sí cuando su voto es absolutamente prescindible, porque hay una mayoría parlamentaria. (Aplausos). Yo lo tengo claro. La intención de sus señorías de la bancada del Grupo Popular es evidente, como llevan haciendo desde el año 2018: no arrimar el hombro, tampoco en esta cuestión. Como hicieron con la revalorización de las pensiones, como han hecho con los fondos Next Generation cuando tuvimos que ir a negociar a Bruselas, ustedes intentando boicotearlo, o llamando timo ibérico a la solución ibérica, que nos ha permitido ahorrar 5000 millones de euros (aplausos que continúan mientras el orador está en el uso de la palabra) y tener hoy un precio de la electricidad un 30 % más barato. Eso es no arrimar el hombro. Lo vivimos también la semana pasada aquí, en este mismo Pleno, con su rechazo a la Agencia Estatal de Salud Pública, que aumenta la seguridad de nuestros ciudadanos, precisamente ante potenciales pandemias y epidemias. En fin, para los asuntos de Estado se necesita una oposición de Estado y el PP con Feijóo ni ha estado, ni está, ni se le espera en los asuntos de Estado. (Aplausos).

Su objetivo en este debate ―como en cualquier otro debate, porque tiene una oposición absolutamente destructiva― no es ayudar a mejorar la seguridad de los españoles, en absoluto; es crispar y tratar de señalar que, efectivamente, hay dos partidos políticos en el Gobierno que mantenemos una discrepancia histórica. (Rumores). Sí, sí, desde la época de los ochenta del siglo pasado, cuando se sustanció el debate en un referéndum de si se pertenecía o no a la OTAN, pero eso no nos va a impedir que nosotros podamos entendernos con otras fuerzas políticas de izquierdas. ¡Faltaría más! Va a ser usted el que nos lo diga, ¿no? Y cuando la jugada no le funciona, lo que hace es elevar el ruido, desinformar, distorsionar la verdad hasta el punto de acusarnos de autócratas.

Señorías, por supuesto que el Gobierno va a gestionar este asunto ―como todos los asuntos― con total transparencia, cumpliendo escrupulosamente con la ley y con las Cortes Generales, como no podía ser de otro modo. No deja de resultarme curioso que siempre que traemos una ley o que hacemos algo, la primera crítica que hace el Grupo Popular es decir siempre que eso es inconstitucional: esto es inconstitucional, el PSOE está fuera de la Constitución, el sanchismo ha situado al PSOE fuera de la Constitución… En fin, todo es inconstitucional. Todo lo que hacen ellos es constitucional. Si tienen cinco años bloqueado el Consejo General del Poder Judicial es absolutamente constitucional, lo que están haciendo es defender la Constitución y por eso bloquean la renovación del Consejo General del Poder Judicial. Son constitucionalistas en función del interés.

Vamos a recordar algunas cosas. Las competencias de cada institución quedan bastante delimitadas en nuestra Constitución, en los artículos 97 y 134, que establecen con claridad qué decisiones corresponden al Poder Ejecutivo y qué decisiones corresponden al Poder Legislativo. Por ejemplo, en el capítulo de la Ley General Presupuestaria se establece con nitidez qué puede y qué no puede hacer el Ejecutivo a la hora de reasignar y ejecutar partidas de gasto. Esto es así, señorías. Por tanto, cuestionar ese reparto competencial o querer confundir a la opinión pública acerca de lo mismo es una actitud impropia de un partido de Estado. Por eso le pido, señoría, que deje de degradar las instituciones, que estén a la altura del momento histórico que vive España y que acepten las reglas de nuestra democracia y de nuestra Constitución, no solo cuando a ustedes les conviene. (Aplausos). ¡Llevan siete años pidiendo elecciones anticipadas! ¡Ha vuelto a pedir elecciones anticipadas! ¡En 2027 volverá a pedir elecciones anticipadas porque volverán a perder! (Aplausos). Siete años criticando cosas que forman parte de la normalidad democrática en la mayoría de los países europeos. (Un señor diputado: Eso, eso).

¿Existe un Gobierno de coalición en nuestro país, un Gobierno en coalición en minoría parlamentaria? Bueno, pues eso es ilegítimo. ¿Que se gobierna con el apoyo de muchos grupos? Esa es la tónica habitual en las democracias europeas. Lo que es absolutamente inhabitual es ver a un partido ―el suyo― absolutamente aislado, absolutamente aislado. ¡Si solamente se pueden entender con la ultraderecha! ¡Solamente se pueden entender con la ultraderecha! O que tengamos cuentas prorrogadas. Ahora dice lo de las cuentas prorrogadas, como si no hubiera tenido el señor Rajoy cuentas prorrogadas, como si no hubiera siete comunidades autónomas ―seis de ellas gobernadas por el Partido Popular― con cuentas prorrogadas. (Aplausos).

Desde luego, diré una cosa bien clara. Ya que estamos hablando de estos presupuestos, creo que vamos a romper una lanza por ellos, que son mucho mejores que los que nos encontramos en el año 2018, ¡faltaría más!, porque esos eran un desastre. (Rumores). En segundo lugar, están apuntalando un crecimiento económico del 3,2 %, cuatro veces mayor que la media europea. Estamos con previsiones de crecimiento económico del 2,6 % para este año, cuando los principales organismos internacionales y nacionales están rebajando las previsiones de crecimiento económico de la zona euro y de la media europea. Somos la principal economía avanzada del mundo ―del mundo― con unas previsiones superiores incluso a la economía estadounidense, entre otras cosas, por los errores que está cometiendo la Administración Trump en todo lo que antes he reflejado. Son presupuestos que dedican un 36 % más de recursos a financiar servicios públicos y prestaciones sociales, un 153 % más a la innovación, que es fundamental, 30 000 millones de euros más a la transición ecológica… En fin, señorías, son unos presupuestos que están dando credibilidad y estabilidad al país. Como he dicho antes, estamos creciendo cuatro veces más que la Unión Europea, batimos récords en creación de empleo, atraemos inversiones multimillonarias, mejoramos el estado del bienestar y reducimos la desigualdad y también la pobreza. Simplemente un dato, señorías: la tasa de riesgo de pobreza ha caído del 21,7 % en el año 2020 al 19,7 % en el año 2023, que son los últimos datos que tenemos; es decir, el mínimo desde el año 2006. Sin la acción redistributiva del Estado que, precisamente, ha articulado este Gobierno con sus distintos presupuestos, no hubiéramos logrado tener una tasa de pobreza inferior; sería del 42,8 %. Nuestras políticas, en estos años, desde el año 2020, han sacado de la pobreza, señorías, nada más y nada menos que a 10,8 millones de personas. Eso es lo que está haciendo este Gobierno con unos presupuestos, efectivamente, prorrogados. Aun así y como comprenderá, nosotros somos los primeros que queremos actualizar los presupuestos generales del Estado, y por eso estamos trabajando y negociando con los grupos parlamentarios. Si nos da tiempo a sacar unos mejores presupuestos este año, lo haremos, si no, nos pondremos a negociar los del año 2026. (Rumores.―Varios señores diputados: ¡Claro, claro!― Aplausos). Esa es nuestra obligación y es lo que haremos. Pero también les diré no tanto a ustedes, que les importa menos… (Rumores). Es curioso que pidan las comparecencias y luego tenga esta interacción con los diputados y diputadas del Grupo Parlamentario Popular (rumores), es interesante.

Presidencia. Silencio, por favor.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 48

También garantizo a los españoles una cosa: no vamos a aprobar unos presupuestos negacionistas, machistas y antisociales como los que ustedes han aprobado con VOX en Valencia. (Aplausos).

Dice su señoría: El señor Sánchez se esconde, no viene al Parlamento, esto es una autocracia. Yo he comparecido en la Cámara más veces que ningún otro presidente del Gobierno en la historia de la democracia, incluso más que un tal Núñez Feijóo cuando era presidente de la Xunta de Galicia, donde estuvo durante diez años y solamente compareció en trece ocasiones. (Aplausos). Yo, en casi siete años, lo he hecho en treinta y cuatro ocasiones.

Llevan siete años diciendo que estamos destruyendo la democracia española ―también ha sido objeto de su intervención― y este mismo mes uno de los rankings internacionales más prestigiosos del semanario The Economist ha hecho que la democracia española haya escalado dos puntos más y seamos la sexta democracia plena, con mayores facultades, de un selecto grupo, que es el G20, compuesto por las veinte principales economías del mundo. Llevan siete años denigrando a este Parlamento, dijeron que era ilegítimo, que era indigno, que era fraudulento, y ahora su nuevo eslogan es decir que nosotros gobernamos de espaldas al Congreso de los Diputados. ¡Pero vamos a ver! Ya hemos aprobado veintiocho normas con rango de ley con el apoyo mayoritario de esta Cámara; normas muy importantes para nuestros ciudadanos y ciudadanas y también para una mayoría progresista de nuestro país. A lo mejor para usted no lo son, pero revalorizar las pensiones, aumentar el salario mínimo interprofesional, aprobar la ley de desperdicio alimentario ―como hicimos esta pasada semana―, la reforma constitucional del artículo 49, la renovación del Pacto de Estado contra la Violencia de Género o la ley de paridad y otras muchas que vamos a traer a lo largo de los próximos años, hasta el año 2027 que termina la legislatura, creo que son avances importantes que merecen y necesitan los ciudadanos de nuestro país. (Aplausos). De todas formas, si queremos hablar de defensa y de respeto al Parlamento, aquí el único partido que ha ignorado al Parlamento en materia de defensa ha sido el Partido Popular. (Protestas). Sí, además esto no es una opinión, es un hecho. (Rumores). Sí, lo ignoró el señor Rajoy para comprometerse al gasto del 2 % de la OTAN y lo ignoró el señor Aznar para llevarnos a una guerra cruel e ilegal en la que murieron en torno a medio millón de personas. (Aplausos). Porque en Irak, señorías, señor Feijóo, no había armas de destrucción masiva ni un Estado decidido a acabar con Occidente, como sí lo está Rusia. En Irak lo único que había era miseria y en la Moncloa lo único que había, con todos los respetos, era un presidente acomplejado que quería hacerse una foto en las Azores con el presidente Bush. (Rumores.―Aplausos). Y el precio de esa foto lo seguimos pagando hoy. Señoría, allá usted también con su forma de hacer oposición. Me da pie, de todas formas, a recordar lo que usted hizo en Galicia, donde ha dejado un legado de caudillismo, de enchufismo, de censura a medios, de contratos a dedo para las empresas de su entorno familiar. (Rumores.―Aplausos).

Usted ha dicho que no estaba a mis órdenes; eso es evidente, ¡menos mal también por mi parte! Todos sabemos que está a las órdenes del señor Abascal, como quedó bien claro en su pacto de Valencia. (Aplausos). Desde luego, no nos van a dar lecciones de democracia; un partido que, cuando puede elegir entre pactar con las fuerzas europeístas o pactar con la ultraderecha, siempre elige lo segundo. Yo lo he dicho en muchas ocasiones: ¿cuál ha sido la principal aportación del señor Feijóo a la política española desde que salió de Galicia? Abrir las puertas a VOX en los Gobiernos de coalición. Fíjense si la excepción ibérica trabaja y es bastante particular en el caso del Partido Popular, que es el único partido de derechas que ha sido abandonado por la ultraderecha; no es la derecha la que ha abandonado a la ultraderecha, sino que VOX ha abandonado a la derecha. (Aplausos). Ustedes eligen colaborar con los amigos de los tecno-oligarcas, los del brazo en alto, los amigos de los aranceles, de la censura y de la violencia, con quienes quieren destruir todo lo que Europa y España representan. Si quiere ser creíble, señor Feijóo, rompa con la ultraderecha, no claudique, como ha hecho con el infame pacto de El Ventorro. Lo hizo usted en 2023, lo está volviendo a hacer ahora con este pacto infame en Valencia y anima al resto de sus barones autonómicos a que lo reproduzcan. Su alianza con la ultraderecha, señor Feijóo, no es cosa del pasado, y esto es realmente lo grave, lo preocupante para España y también para Europa, porque España es un país importante dentro del orden europeo. Es el presente de su partido y es el futuro también que usted plantea para nuestro país: un pacto de El Ventorro a nivel estatal, ampliar a toda España el pacto de El Ventorro, el acuerdo negacionista en una comunidad autónoma donde se exige que se salga del Pacto Verde Europeo, cuando precisamente lo que se incorpora en ese pacto es aumentar las inversiones en empresas y en infraestructuras hidráulicas para ser más resilientes ante los efectos climáticos adversos que está viviendo la península ibérica. Yo le digo, señor Feijóo, que estoy convencido de que ese acuerdo negacionista de la suma de partidos negacionistas por acción u omisión, después de lo que estamos viendo ―y la ciudadanía también― en todo el mundo, se va a romper a favor de mayorías progresistas en ayuntamientos y comunidades autónomas el próximo 2027. (Aplausos).

Ha dicho el señor Feijóo que he hecho una ronda de grupos parlamentarios arbitraria. Ha utilizado el término «arbitraria». Se convirtió en un abogado defensor de que yo recibiera al señor Abascal en el Palacio de la Moncloa. Incluso llegó a decir que yo practicaba el apartheid a VOX. (El señor Núñez Feijóo: Sí). Usted no ha tenido el valor de decir eso aquí, porque sabe que es una metedura de pata, y entonces dice: no, es una ronda de grupos parlamentarios arbitraria. No, usted dijo que yo practicaba el apartheid contra VOX. Como si Abascal fuera Nelson Mandela y usted un mediador buscando el Premio Nobel de la Paz. (Aplausos). Pero, a ver, señor Feijóo, ¿quién le ha recomendado a usted esta analogía, el señor Tellado, el señor Rodríguez, el señor González Pons? ¿Tiene usted la más remota idea de lo que fue el apartheid, de lo que implica usar esa palabra para blanquear a un partido xenófobo como es el partido del señor Abascal? (Un señor diputado: No tiene ni idea.―Aplausos).

Yo no sé si me podrá invitar usted a este Congreso del Partido Popular en Valencia, porque no sé qué va a hacer el próximo 29 de abril, señoría. ¿Acudirá usted al Congreso del Partido Popular Europeo en Valencia o hará pellas, señor Feijóo? (Risas). ¿A quién se le ha ocurrido? ¿A quién se le ha ocurrido convocar ese Congreso del Partido Popular Europeo en Valencia? (Rumores). ¿Va a tener que dar usted la cara ante los valencianos o va a tener que explicar a sus colegas del Partido Popular Europeo el contenido del pacto de El Ventorro que ha firmado con la ultraderecha? (Aplausos). Yo algunas veces digo: ¡Los estrategas que tiene el PP! ¿Le va a contar a la presidenta Von der Leyen que ha renegado usted del Pacto Verde que su partido defiende en Bruselas, o al menos la presidenta de la Comisión? ¿Le va a contar usted a muchos de los Gobiernos europeos que usted ha avalado que se deje sin recursos a las ONG valencianas que ayudan a menores migrantes o a los niños palestinos, que ha eliminado las políticas de igualdad de género? ¿Dará usted alguna explicación de sus contradicciones y sus incumplimientos a sus correligionarios? En fin, tal vez sus compañeros de partido se conformen con su silencio, pero los ciudadanos españoles yo creo que merecemos algo más del jefe de la oposición, ¿no le parece?

Lleva usted tres años al frente del PP, señor Feijóo ―tres años―, y aún no se le conoce una opinión, no ha dicho absolutamente nada en esta tribuna sobre la situación en Oriente Medio; 62 000 víctimas, después usted sigue callado. (Rumores). Se pone de perfil, señor Feijóo. Como si la violación sistemática de los derechos humanos y la inestabilidad de todo el Mediterráneo no fuera con usted como jefe de la oposición en un país como España. Tampoco le hemos escuchado absolutamente nada sobre la situación del Sahel, sobre cómo poner fin a la guerra de Ucrania o sobre cómo abordar la amenaza arancelaria de Estados Unidos. No le hemos escuchado nada sobre América Latina, salvo para capitalizar ―ahora ya con la boca pequeña, después de lo que está haciendo Estados Unidos, como el señor Abascal― el drama de Venezuela, alabar al señor Milei y ofender al pueblo dominicano. No le hemos escuchado hablar, por supuesto, nada de África. Y, por supuesto, nada del recorte y el retroceso que está habiendo en materia de ayuda a la cooperación al desarrollo por parte de la Administración estadounidense en este importante continente para España y para Europa. (Rumores). En tres años como parlamentario, como jefe de la oposición, usted me ha preguntado cero veces ―¡cero veces!― por política exterior de nuestro país. No ha traído ni una sola propuesta valiosa a este Congreso. ¡Ni una! Lo único que le hemos visto hacer es repetir las ocurrencias del señor Aznar, de la señora Ayuso y de la señora Álvarez de Toledo, sus verdaderos estrategas en materia de política exterior. Piénselo por un segundo, señor Feijóo, además de lo que usted ha hecho en política nacional, ¿qué ha hecho en política exterior y qué ha aportado usted a la política española? A mí se me ocurren tres aportaciones. Ya le adelanto que no son buenas, pero son tres. La primera ―la he dicho antes―: tratar de evitar que Bruselas diera a España más de 160 000 millones de euros en transferencias y en préstamos a través de los fondos Next. (Aplausos). La segunda la conocemos bien: evitar que la Unión Europea aprobara la solución ibérica; una solución que usted tachó de timo y que terminó ahorrándole unos 340 euros de luz a cada hogar español en los peores momentos de la crisis inflacionaria. Y la tercera: tratar de evitar que España tuviera, por primera vez en su historia, una vicepresidencia ejecutiva de la nueva Comisión únicamente para dañar al Gobierno y tratar de salvar al señor Mazón. (Aplausos). ¿Ve usted el patrón, señor Feijóo? Sus contribuciones a la política exterior tienen dos características constantes: la primera consiste siempre en destruir, nunca en construir, y la segunda es que siempre han fracasado. Dos características, por otro lado, que son muy representativas de toda la labor que lleva haciendo al frente de la oposición.

Hoy ha desaprovechado de nuevo esta oportunidad. En fin, yo creo que podría haber dicho alguna cosa interesante respecto de un debate tan importante para nuestro país. Creo que los españoles merecían y esperaban una intervención de altura, pero, en lugar de eso, nos hemos dedicado de nuevo a escuchar los repetidos golpes bajos de siempre. No es solo en política internacional, señoría, sino en todos los órdenes; a usted la política se le queda grande. Y es que su respeto por nuestro país es muy pequeño. Ahora sabemos ―es evidente― que su estrategia consiste no en aportar, no en sumar, no en arrimar el hombro, sino en bloquear el Congreso, votar en contra de todo. Si hay que revalorizar las pensiones, pues se vota en contra. Si hay que revalorizar…, se vota en contra. Si hay que crear la Agencia Estatal de Salud Pública ―un partido que estuvo al frente de Gobiernos autonómicos durante lo peor de la pandemia―, se vota en contra. (Aplausos). Si se tiene que votar en contra de las ayudas a la dana, se vota en contra. (El señor Tellado Filgueira: ¡No!). Se vota en contra de las ayudas a la dana; se vota en contra de la reforma de la ley del suelo; se vota en contra, por supuesto, de las entregas a cuenta. Porque luego él sale con la misma cara con la que vota en contra y dice: ¿Qué pasa con este Gobierno que infrafinancia a las comunidades autónomas? El mismo partido político que vota en contra de las entregas a cuenta a las comunidades autónomas y que se opone a la condonación de la deuda pública. (Aplausos). El señor Tellado, el señor González Pons y el señor Miguel Ángel Rodríguez, que son los verdaderos cerebros pensantes ―¿no?― de esta estrategia (risas), le dirán que es ganadora; yo creo, de verdad, que se equivocan. No lo es. (El señor Tellado Filgueira pronuncia palabras que no se perciben.― Rumores). Yo sé que al señor Tellado le gusta que le mencione. (Risas.―Aplausos). Le gusta, le gusta. Le gusta, se siente importante. (Risas). Eso da la talla de la oposición que tenemos, ¿no? (Risas.―Rumores). No es una estrategia ganadora, señorías, de verdad que no lo es. (Rumores). No lo es porque este bloqueo que intenta imponer su grupo evidencia lo poco que le importa en el fondo que se aprueben o no cosas importantes para nuestro país, y porque a nadie se le escapa que esa falta de mayorías consolidadas sería mucho más lacerante si usted estuviera al frente del Ejecutivo, ¿no?

Señor Feijóo, me reprocha en muchas ocasiones el aislamiento, la debilidad… Yo creo que la fortaleza de un país se mide en un 3,2 % de crecimiento del producto interior bruto y un millón y medio de puestos de trabajo creados desde que aprobamos la reforma laboral. La debilidad yo creo que se mide en términos de incapacidad para romper con aquellos que quieren destruir Europa, o de cesar a la señora Ayuso por sus casos de corrupción, o de cesar al señor Mazón por su negligencia, ¿no? (Aplausos). Pero la clave, señorías, es que usted no tiene ni los escaños ni los socios que hacen falta. Usted cree que con su estrategia proyecta nuestra debilidad, pero lo que proyecta es nuestro compromiso y su soledad. (El señor Hernando Fraile pronuncia palabras que no se perciben). ¿Qué tal, señor Rafael Hernando? (Risas). Le teníamos antes en el Senado, ahora está usted en el Congreso, le echaba de menos. Le echaba de menos. (El señor Hernando Fraile pronuncia palabras que no se perciben). Sí, mi mujer estupendamente. ¿Qué tal está la suya? ¿Bien? Perfecto. Pues así estamos. (Risas.―Aplausos).

Nuestra principal prioridad, en todo caso, señorías, es que España continúe creciendo, que se continúe modernizando, a pesar de esta coyuntura difícil que tenemos en el contexto internacional, a pesar de la falta de mayorías parlamentarias consolidadas, que, insisto, no es algo que solamente ocurra en nuestro país. Para lograrlo vamos a seguir trabajando, negociando, entendiéndonos con todos los grupos parlamentarios, menos, lógicamente, con VOX. Porque esa es al final, señorías ―es lo que me gustaría trasladarles a los ciudadanos― la esencia del mandato democrático. Porque precisamente para eso nos eligen los ciudadanos, para que lleguemos a acuerdos, para que resolvamos problemas, para que aportemos soluciones ―como hemos hecho, por ejemplo, con la cuestión de los migrantes menores―, y no para crear otros nuevos o para bloquearlos, como hacen ustedes con el partido de VOX. Señor Feijóo, Europa y España se asoman a momentos decisivos. Yo creo que sería importante que ustedes arrimasen el hombro, si es que Aznar y Abascal les dejan, por supuesto; y, si no, pues, al menos, que no remen contracorriente. A veces toda la altura de Estado que se le puede pedir al Partido Popular es esa: que no remen contra contracorriente.

Señor Abascal, yo entiendo que ha sido una comparecencia difícil para usted; que este es un momento difícil para usted. Lo digo, evidentemente, porque están saliendo a la luz las contradicciones y las mentiras de su partido. Ustedes se las daban de defensores del campo, y resulta que ahora lo que defienden son los aranceles de Estados Unidos a nuestros agricultores, a nuestra industria, a nuestros ganaderos. Claro, en un salto mortal con doble tirabuzón, lo que dice es que es culpa del Gobierno de España. Ya dijo él, acuérdense ustedes, una cita memorable hecha desde esta tribuna de oradores que quedará para la historia parlamentaria: Si ponen aranceles a España será porque usted cae mal al señor Trump. (Risas.― Aplausos). Eso lo dijo usted, ¿no? Resulta que se los está poniendo a toda Europa; pero no se preocupen, que el señor Abascal dirá que es culpa de Sánchez, seguro.

En todo caso, quiero rebatir algunos datos al señor Abascal cuando habla, por ejemplo, de la agricultura. Hablando del sector exterior, fíjese, me recordaba algunos datos el señor Planas, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación: las exportaciones del sector agroalimentario y pesquero, señor Abascal, uno de los mayores superávits de nuestra balanza comercial, asciende a 71 793,7 millones de euros. Es decir, un 4,5 % del producto interior bruto y un 18,7 % del total de esa balanza comercial, de ese superávit. Las exportaciones españolas, señoría, durante todos estos años están creciendo. Para ser más explícito, crecieron un 2,7 % interanual en diciembre de 2024, es decir, el segundo mejor número de la serie histórica en nuestro país. En estos últimos seis años, señor Abascal, para que se haga una idea, han aumentado las exportaciones en un 40 %, permitiendo que España supere a Alemania como principal economía exportadora de Europa en el año 2024. Si hace años, cuando usted y yo éramos pequeños, nos dicen que un malvado Gobierno bolchevique y sanchista camino de la autocracia iba a hacer que España fuera una potencia exportadora hasta incluso por encima de Alemania, yo creo que ni usted mismo ni yo, por supuesto, nos lo hubiéramos creído. Fíjese, al final, cuando usted habla de si este modelo europeo que nos hemos construido entre todos ha beneficiado o no a la industria, a la agricultura, al sector pesquero y ganadero en nuestro país, yo tengo que decir un rotundo sí, es así. Habrá problemas, hay dificultades, sin duda alguna. Ahí está el Gobierno de España, por ejemplo, para ayudar, para pelear, como hemos peleado, con el récord de ayudas directas a través de la PAC en 2023 y en 2024, que se abonaron más de 4882 millones de euros en 2024 a 598 151 agricultores y agricultoras. Por tanto, habrá problemas, pero el Gobierno de España, desde luego, defiende los intereses del sector primario y del sector industrial. Me gustaría que usted condenara aquí en la tribuna los aranceles que está imponiendo Estados Unidos a

Europa. (Aplausos). Un apunte más. Cuando habla usted de industria, simplemente quiero recordarle que en la facturación industrial ha habido un incremento de 130 000 millones de euros, el número de trabajadores en el sector de la industria ha aumentado en 176 000 puestos de trabajo y el PIB industrial ha crecido en un 31 % en términos nominales y en un 6 % en términos reales. Por tanto, la apuesta que está haciendo el Gobierno de España por la reindustrialización no solamente es una apuesta declarativa, sino que también con hechos estamos demostrando que ello es posible. Por tanto, de defensores del campo a defender los aranceles de Estados Unidos a nuestros agricultores.

Se las daban también de amigos de las Fuerzas Armadas, ¿se acuerda, señor Abascal?, ustedes que apoyaron a Putin, el autócrata que está tratando de invadir Europa ―luego le recordaré algunos de sus tuits― y llevar la inestabilidad a nuestra frontera sur. Usted ha dicho, señoría, que nosotros hemos recortado el presupuesto en defensa. Ha dicho tal barbaridad de mentiras, pero da igual, porque usted sube aquí para hacer su vídeo de TikTok (risas), para eso está. Su parlamentarismo es el parlamentarismo de TikTok. Le está funcionando porque, efectivamente, hay bastantes jóvenes conservadores que le están apoyando a usted en lugar de al Partido Popular. Yo rebato esas cifras. Mire, ¿en qué porcentaje estaba la inversión en defensa en 2012? En el 1,02 % del producto interior bruto; en el año 2018, antes de que yo llegara al Gobierno, como le he dicho antes al señor Feijóo, en el 0,9 % del producto interior bruto, y hoy está en el 1,2 % ―me refiero al año 2023―, veremos el año 2024. Es decir, un aumento medio del presupuesto en defensa del 10 %. Eso es lo que está pasando desde que nosotros estamos en el Gobierno.

Se las daban de patriotas, pero ahora se evidencia que están al servicio de los oligarcas extranjeros, que son los que pagan sus facturas y sus campañas de desinformación en redes. Se las daban de protectores y de defensores de los opositores venezolanos, y ahora ya no dicen nada de Venezuela el señor Abascal ni tampoco el señor Feijóo. No dicen nada, nada. ¿Usted comparte la deportación forzosa que está haciendo el señor Trump de venezolanos y venezolanas en Estados Unidos? Por cierto, hablando de migraciones, señoría, simplemente voy a dar algunos datos para ―bueno, a usted le da igual los datos que dé, porque usted vive en su mundo, en su realidad paralela y ya está― que los ciudadanos estén al tanto de cuáles son las cifras de verdad. En lo que llevamos del año 2025, el número de entradas irregulares en España se ha reducido en un 23,3 % y en Canarias ha disminuido un 25 %. Yo siempre defenderé que la migración, por supuesto, es una cuestión de derechos humanos, por eso he hablado del multilateralismo y de la necesidad de tener una perspectiva humanista del fenómeno de la migración, pero también diré que, aparte de la cuestión de la dimensión humanitaria, hay una cuestión de interés general para nuestro país. Fíjese, la inmigración explica, según los distintos datos, el 21 % del crecimiento económico del producto interior bruto en nuestro país entre el año 2022 y el año 2024, y en términos fiscales aportan más de lo que reciben. Por supuesto, Venezuela encabeza el reconocimiento de protección internacional en nuestro país que, junto con Colombia y con Perú, concentra el 70 % de las solicitudes. Yo se lo dije en su momento en una pregunta que me hizo usted, señoría. Desde que yo soy presidente del Gobierno, si las cifras no me bailan, nosotros hemos dado 120 000 órdenes de protección temporal a venezolanos y venezolanas; creo que no llegaron a 30 durante los años que fue Rajoy presidente del Gobierno, y, desde luego, está muy lejos de la amenaza de deportación masiva que está haciendo la Administración estadounidense a venezolanos y venezolanas.

Señor Abascal, su partido siempre ha sido esa gran contradicción, y ahora que los acontecimientos internacionales están haciendo que esas contradicciones afloren, aparece lo que ustedes realmente son, unos vendepatrias. No sé cómo les va a explicar usted a los ciudadanos lo siguiente, señoría. ¿Cómo les va a decir que VOX está aquí para acabar con el gasto público y con la corrupción, como usted siempre indica, cuando lo único que han hecho allí donde gobiernan es subirse el sueldo, eliminar las agencias de transparencia y financiarse de forma ilícita, como está investigando la fiscalía anticorrupción? ¿Cómo van a repetir que trabajan para la España que madruga si ustedes votan sistemáticamente en contra de las políticas que benefician a esa España que madruga? ¿Cómo van a jurar defender la Constitución y los intereses de nuestro país ahora que sabemos que reciben más de 9 millones de euros de un banco húngaro? (Aplausos). No sé al señor Feijóo, a mí, desde luego, la señora Von der Leyen… Usted, que habla de jefes y de jefas, a mí me parece que con 9 millones de euros por parte de un banco húngaro, señor Abascal, usted sí que sabe quién es su jefe, ¿eh? Usted sí que lo sabe. (Risas.—Aplausos). ¿Cómo van a seguir denunciando la inmigración irregular si ya sabemos que muchos de sus cuadros contratan ilegalmente a extranjeros? ¿Cómo le va a explicar todo esto a su gente? No se agobie, yo le doy la respuesta. Usted no va a tener problema porque su gente no son los españoles que le votan, son los oligarcas que pagan y le sostienen. Su lema no es el «todo por la patria», señor Abascal, su lema es todo por la pasta. (Aplausos). Hablando de jefes, tiene ese jefe que es Viktor Orbán, el líder que persigue a los homosexuales, que trata de bloquear la ayuda a Ucrania, que paga sus facturas. ¿Por qué no le dice al señor Orbán que desbloquee las sanciones a Rusia? Viene aquí y espeta y critica que si importamos más GNL, que son contratos privados de empresas, y usted no le dice al señor Orbán que lo que tiene que hacer es desbloquear las sanciones a Rusia, porque es el único país de los Veintisiete que no apoya las sanciones a Rusia y que no apoya la estrategia que está siguiendo Europa respecto a la protección de Ucrania. ¡Hombre!, un poquito de…, un poquito de por favor, iba a decirle. (Risas). Usted tiene como amiga a Alice Weidel, la señora que quiere revivir el nazismo en Alemania; tiene como amigo a Netanyahu, el responsable de las mayores atrocidades que ha sufrido Gaza; al señor Milei, que promociona las criptoestafas y gobierna su país con la motosierra que ustedes también quieren imponer aquí en España; al señor Mazón y, por supuesto, aunque postureen, que es verdad que usted aquí posturea, con el señor Feijóo también. En sus tuits y en sus intervenciones públicas ustedes se dan caña por eso de guardar un poco las apariencias, pero, por detrás, colabora con ellos, los apoya y los engorda, no porque les aprecie, porque no les aprecia, eso es evidente, sino porque tiene la intención de comérselos, y ya lo ha logrado en Valencia. Usted se ha hecho con el control de la Generalitat valenciana sin tener que ir a unas elecciones, sin el engorro tampoco de tener que llevar y gestionar consejerías o asumir responsabilidades. En definitiva, no quiero tampoco relatar cuáles son los acuerdos a los que ha llegado usted con el señor Mazón y, por tanto, con el señor Feijóo. Pero no deja de ser sangrante, señor Feijóo, que usted una semana pacte el Pacto de Estado contra la Violencia de Género y al día siguiente avale en Valencia que se eliminen las políticas de igualdad de género; suprimir las ayudas a refugiados palestinos y a niños migrantes; abandonar a los ciudadanos que buscan los restos de familiares represaliados por el franquismo; sacar, como he dicho antes, a Valencia de un Pacto Verde que, entre otras cosas, busca modernizar presas, cauces y otras infraestructuras hidráulicas para hacerlas más resilientes ante el cambio climático. Señor Abascal, enhorabuena. Lamentablemente, señor Feijóo, usted ha claudicado. Se ha convertido en un maestro de marionetas, señor Abascal. Ha conseguido marcarle toda la estrategia política nacional a Feijóo sin necesidad siquiera de sentarse con él, desde fuera del escenario, a distancia, y yo creo que esto es una muy mala noticia para Europa y, por supuesto, para España.

Nosotros no compramos, señor Abascal, el blanqueo que le hace el Partido Popular. Nosotros sí sabemos cuál es el peligro que usted representa, que la ultraderecha es el mayor corrosivo social al que se ha enfrentado nuestro continente en estos últimos ochenta años. Sabemos del odio que usted profesa a la libertad, a la multiculturalidad, a las mujeres emancipadas, a los homosexuales, al estado del bienestar, a Europa, a los organismos multilaterales o a la Agenda 2030 (aplausos); en definitiva, a todo aquello por lo que lucha esta mayoría progresista. Por eso no vamos a comprarles esos argumentos y vamos a estar siempre enfrente de ustedes.

Creo que vivimos un momento grave, señorías, que sería mucho más grave ―creo yo―si los señores de VOX llegaran al poder de la mano del Partido Popular, porque tendríamos enemigos externos en la Rusia de Putin, en los tecnoligarcas norteamericanos y un enemigo interno que es, a mi juicio, el caballo de Troya que representa VOX para Europa.

La señora Martínez, portavoz del Grupo Parlamentario SUMAR, ha hablado de cosas con las que estamos de acuerdo. Habla de paz en Ucrania; por supuesto. Habla de la seguridad en Europa; sin duda alguna. Habla también de las garantías de seguridad; lo he dicho antes: creo que la garantía de seguridad es un Ejército ucraniano bien pertrechado. Ha hecho énfasis sobre la política exterior común, sobre todo vinculándola con la posición tan débil que tenemos desde Europa con el conflicto en Oriente Medio. Pero ese no será el caso del Gobierno de España, señoría, que creo que es algo que se reconoce por parte de Europa, por parte de todos los organismos multilaterales y por parte de los países árabes.

Coincido con usted, señoría, en que podemos dar pasos decididos en la integración en seguridad y defensa desde el punto de vista europeo, pero eso tiene que ir acompañado o precedido de la política exterior. Yo soy un firme defensor de que, en efecto, necesitamos una política exterior común, porque creo, además, que tenemos una gran oportunidad. En política, como en la vida, aquellos espacios que no se ocupan los ocupan otros, y nosotros podemos ocupar un espacio de centralidad en el orden multilateral, condicionar e influir el dibujo de ese nuevo orden internacional que está creciendo, pero para ello creo que, en efecto, lo que necesitamos es avanzar en nuestras capacidades de disuasión para centrarnos en lo importante, y lo importante son todos estos debates a los cuales usted ha hecho referencia: qué hacemos con la emergencia climática; qué hacemos con la lucha contra la pobreza; cómo abordamos un fenómeno migratorio que tiene que ser regulado y desde una perspectiva humanista; cómo abordamos la financiación al desarrollo ahora que Estados Unidos se repliega y abandona toda la ayuda oficial al desarrollo. Para ello, por ejemplo, un punto de encuentro puede ser la Cumbre de Sevilla de junio y julio de este año, en la que España va a lucir con luz propia en un debate multilateral tan importante como es la financiación al desarrollo en nuestro sistema multilateral.

Habla usted de que lo importante no es el cuánto, sino cómo invertimos ese mayor presupuesto en defensa y en seguridad, y sobre todo el juntos. Creo que estos dos temas, el cómo y el juntos, son probablemente más importantes que el cuánto; pero es verdad que hay unos compromisos asumidos en 2014 por otra Administración de lograr ese 2 %, y nosotros tenemos que cumplirlos, señoría, porque España no puede quedarse fuera del consenso europeo. Nosotros hemos pedido la solidaridad en momentos muy difíciles para los españoles como fueron los de la pandemia, y nosotros ahora tenemos que ser solidarios con estos países. Por tanto, tenemos que formar parte del núcleo decisorio de esos avances en la integración en seguridad y en defensa, sin olvidar, como usted ha dicho bien ―y yo lo comparto― toda la dimensión social del proyecto europeo, el pilar social. Créame que si en las conclusiones del Consejo de la Unión Europea hay una mención específica hoy a la formación del capital humano, al pilar social europeo, es gracias a la contribución española, como también lógicamente lo es el que se hable de seguridad y de defensa.

También habla de que el cuánto, cómo y juntos tenemos que hacerlo de una manera inteligente. Quiero recordarle que con el Alto Representante Josep Borrell en la Unión Europea, con el concepto estratégico de la OTAN, se definieron distintas amenazas para España y para Europa. Se definieron como amenazas a nuestra seguridad y a nuestra defensa los conflictos armados como el que estamos viviendo ahora mismo en Ucrania; se definió también la emergencia climática, emergencia climática que desgraciadamente hemos vivido en Valencia de manera particularmente dramática. Hago una digresión sobre este asunto: si no llega a ser por los progresistas de este país, hoy no tendríamos UME, porque el Partido Popular siempre rechazó la UME. Hoy ya nadie cuestiona la aportación a la protección civil y la respuesta ante emergencias climáticas de la UME. Pues se definió la emergencia climática como una amenaza a nuestro continente, también los ataques híbridos, a los cuales antes he hecho referencia, y también el terrorismo internacional, que, por desgracia, como he dicho en mi primera intervención, cada vez cobra más cuerpo en zonas particularmente sensibles para España, a las que antes ha hecho referencia precisamente la diputada de Coalición Canaria, como la zona del Sahel.

Por tanto, tenemos que invertir más, tenemos que invertir mejor y tenemos que invertir juntos. Ha habido distintos intervinientes que han hablado de que este esfuerzo presupuestario no implique comprar más a Estados Unidos, sino reforzar la autonomía estratégica europea, y esa es la línea del Libro Blanco de la Comisión Europea cuando se habla de preferencia europea, porque lo que queremos es desarrollar nuestra tecnología y nuestra base industrial de la seguridad y la defensa y, desde luego, es la aproximación que tiene el Gobierno de España a esta cuestión. Si queremos invertir más es para ser más autónomos, no más dependientes de otras potencias.

Autonomía estratégica abierta. Lo comparto con usted, señoría, y lo dijimos, por cierto, en la Cumbre de Granada durante la Presidencia española de la Unión Europea en el primer semestre del año 2023. Efectivamente, el Pacto Verde, el pilar social.

Sobre ciberseguridad, señoría, tampoco estamos haciendo más de lo que hemos venido haciendo desde que accedimos al Gobierno en el año 2018. Fíjese, en el año 2019 definimos la primera Estrategia Nacional de Ciberseguridad; en el año 2022 pusimos en pie un Plan Nacional de Ciberseguridad con 1000 millones de euros asignados de partida; y en el año 2025, como sabe usted, porque es portavoz del Grupo Parlamentario SUMAR, hemos presentado la Ley de Coordinación y Gobernanza de la Ciberseguridad, la Ley de Inteligencia Artificial y la Ley de Servicios Digitales. En definitiva, estamos articulando y construyendo una arquitectura de ciberseguridad precisamente para hacernos más fuertes ante las ciberamenazas que, como he dicho antes, en Europa el año pasado costaron 44 000 millones de euros, 44 000 millones de euros en ciberataques; es decir, como he dicho en mi primera intervención, el equivalente al PIB anual de la Comunidad Autónoma de Aragón. Y, por supuesto, cuente usted con que el Gobierno de España va a seguir defendiendo el pilar social a nivel europeo.

Señor Rufián, quiero decirle que estoy en buena medida muy muy de acuerdo con lo que usted ha dicho. Creo que, en efecto, a diferencia de lo que ha ocurrido con otras fuerzas progresistas a las cuales luego me dirigiré, hay un error de diagnóstico por parte de algunas fuerzas progresistas respecto al origen de la invasión de Ucrania por Putin. Putin lo que niega es la mera existencia de la nación ucraniana, lo que no quiere es que exista un Gobierno autónomo, independiente, en Ucrania, y si tiene que existir un

Gobierno, que sea un Gobierno títere como el que tiene en Bielorrusia. Eso es lo que quiere Putin. Lo que quiere es aumentar su área de influencia para menoscabar y debilitar el área de influencia del verdadero proyecto que teme, y el verdadero proyecto que teme ―usted lo ha definido bien, con todas las dificultades, las salvedades, los errores que pueda cometer Europa― es el proyecto de democracia, de derechos, de libertades y de progreso que representa Europa en un mundo multipolar. Por tanto, si ese es el diagnóstico ―es decir, lo que hay es una pulsión neoimperialista, lo que hay es un cuestionamiento de la integridad territorial de naciones simplemente por el hecho de que no creen en su mera existencia o simplemente por el hecho de que si existe un Gobierno tiene que ser un Gobierno títere―, evidentemente la respuesta tiene que ser otra bien distinta.

Me sorprende y mucho que se reproche al Gobierno de España y también a los Gobiernos europeos, con todos los errores que hayamos podido cometer, que somos Gobiernos que queremos la guerra. Yo creo que lo que queremos es pertrecharnos con capacidades de disuasión para que nadie nos ataque como está ocurriendo ahora mismo en Ucrania. Hay algunos portavoces que han dicho desde esta tribuna que Rusia no es una amenaza para Europa desde el punto de vista físico. Bueno, eso a lo mejor para un partido político español puede ser una verdad ―falsa, a mi juicio―, porque si uno se va a los países bálticos, los países nórdicos o los países del este de Europa, ellos son muy conscientes de que existe una amenaza real a su integridad territorial. Tanto es así, señor Rufián, que no lo digo yo, lo dice el que fue presidente de Rusia ―y no sé si hoy es primer ministro de Rusia―, el señor Medvédev, que hablaba de que los siguientes serían los países bálticos. Y, claro, los países bálticos han tomado buena nota de esta amenaza y evidentemente lo que nos piden a todos los países europeos es solidaridad para poder disuadir a la Rusia de Putin de continuar con esa escalada y esa anexión unilateral que se está haciendo tanto en Ucrania como en otros países, como pueda ser Moldavia o como estamos viendo en Bielorrusia. Por tanto, desde ese punto de vista, estamos de acuerdo.

Sobre la Administración estadounidense, soy de los que cree que para preservar mejor el vínculo transatlántico lo que tenemos que hacer ―por encima de la coyuntura de los Gobiernos que haya a uno y otro lado del Atlántico― es reforzar el pilar europeo, y eso significa que haya más Europa desde el punto de vista de la seguridad y la defensa, como estamos manteniendo; en definitiva, una autonomía estratégica que desgraciadamente hoy no tenemos porque dependemos y mucho de la tecnología estadounidense. Lo dije en mi primera intervención. Al fin y al cabo, cuando aquí se habla de la Europa de la seguridad y la defensa da la sensación de que estuviéramos hablando de algo que los padres fundadores de la Unión Europea no hubieran concebido. Lo he dicho en mi primera intervención. Ya en 1950, gente como Jean Monnet defendía la creación de una comunidad de la defensa europea, y fue precisamente la derecha francesa quién la tumbó. Si eso no hubiera ocurrido, hoy tendríamos probablemente un ejército europeo, que es a lo que ahora mismo tenemos que ir si queremos tener esa capacidad de disuasión para defender nuestro modelo de paz, de convivencia, de democracia y de derechos y libertades que queremos para nuestro continente.

A la señora Nogueras quiero decirle que no sé muy bien ―con todos los respetos― por qué siempre trata de incorporar a la izquierda en sus reproches sobre la visión que tenemos de España y de los territorios y las comunidades autónomas de nuestro país, porque yo creo que durante todo este tiempo ha quedado meridianamente claro que hay una derecha y una ultraderecha que quieren homogeneizar y uniformizar a España. El señor Abascal habla de provincias, no habla de comunidades autónomas, evocando, por supuesto, su pasado franquista. (Rumores). Pero el señor Feijóo, por supuesto, no cree ―por mucho que haya sido presidente de la Xunta de Galicia; eso fue en un pasado muy remoto― en la diversidad territorial de nuestro país. Yo creo que esa no es la aproximación que tiene la izquierda española y, desde luego, hablo en nombre del Partido Socialista Obrero Español. Usted, por supuesto, defiende unas tesis independentistas; nosotros defendemos unas tesis más de unidad, porque creemos que ahí es donde está la razón de ser de España, de Cataluña. Además, lo que estamos viendo durante este último tiempo es que están volviendo empresas, está volviendo inversión extranjera directa a Cataluña. En definitiva, queremos que Cataluña vuelva a ser un motor del crecimiento y del desarrollo económico del conjunto del Estado porque eso va a ser bueno para Cataluña, para España y también para Europa, porque Cataluña es una importante economía de nuestro territorio. En definitiva, yo no comparto con usted que la izquierda española tenga una visión de España parecida o semejante a la que tiene el Partido Popular; desde luego, no con esta, y mucho menos si hablamos del Partido Popular y VOX.

Sobre la industria de la defensa, señoría, creo que el papel de Cataluña puede ser muy importante. Hay activos muy relevantes en Cataluña, ahí está el BSC, el supercomputador de Barcelona; están también todos los proyectos que estamos vinculando con fondos europeos relativos a los semiconductores y a los chips y, por tanto, la inteligencia artificial, y evidentemente Cataluña tiene importantes activos ―como tienen otros territorios― en comunicación satelital, que es sin duda alguna uno de los importantes elementos por los que vamos a tener que apostar si queremos garantizar eso que se llama la autonomía estratégica. En definitiva, no queremos Starlinks ni en España ni en Europa, queremos nuestras propias comunicaciones satelitales, porque eso también es hablar de defensa, de seguridad y, por tanto, de autonomía estratégica.

Esa es la visión que me gustaría trasladar a los ciudadanos, que cuando hablamos de seguridad y de defensa no estamos hablando de tanques ni de cañones, estamos hablando precisamente de tecnología, estamos hablando de cómo garantizamos que las comunicaciones de los ciudadanos y ciudadanas sean seguras, de que cuando nos aproximemos a una pantalla en nuestra surface sepamos que no vamos a sufrir ciberataques o que cuando cojamos un tren no vamos a sufrir cualquier amenaza a nuestra seguridad digital que pueda poner en riesgo nuestra economía o sectores tan importantes como el sector turístico. Cuando hablamos de tecnología también estamos hablando de innovación y de ciencia, en definitiva, de cuestiones que ahora mismo en algunas ocasiones se escapan al debate público y que creo que es la pedagogía que tenemos que hacer entre todos. En todo caso, señoría, nosotros apostamos por el papel de Cataluña, lógicamente, también en el desarrollo económico de esta industria de la seguridad y la defensa.

La señora Aizpurua, de Bildu, efectivamente, hablaba de un mundo complejo. No podemos sino estar de acuerdo con ello. Lo he dicho al principio de mi intervención: yo me aproximo como presidente del Gobierno a esta nueva realidad con la prudencia de estos primeros pasos que se están dando hacia un orden internacional que no sabemos exactamente en qué devendrá, también con la experiencia de estos últimos siete años en los que hemos tenido que gestionar crisis muy graves y donde probablemente Europa y Occidente hayan tenido que abrir los ojos. Hasta 2020 Europa no pensaba que pudiéramos sufrir una pandemia y la sufrimos; tampoco pensábamos que íbamos a sufrir una guerra y estamos sufriendo una guerra a las puertas de Europa. En definitiva, creo que tenemos que despertar y tenemos que aproximarnos con esa prudencia, con esa experiencia que tenemos en la gestión de crisis acumuladas durante estos últimos siete años ―con toda la humildad, yo creo que hemos sacado todas estas pruebas con nota― y también con la convicción ―pese a todas esas incertezas a las cuales usted antes hacía referencia― de que la única certeza es Europa, que es lo que tenemos que reforzar y lo debemos hacer entre todos.

Habla de que no son las sociedades quienes definen las necesidades y las amenazas que tienen los europeos. Yo le pido que hagamos un ejercicio de abstracción: imagínese usted que vive en Finlandia, donde comparte 1300 kilómetros de frontera con Rusia, o imagínese que usted es representante de un partido político en Letonia o en Rumanía o en Bulgaria. Porque cuando usted habla con los representantes legítimos de esos ciudadanos lo que dicen es que tenemos que mejorar las capacidades de seguridad y de defensa; se lo dicen. Y hay países que están invirtiendo hasta el 5 % ―como Lituania― en defensa. No es algo que vaya en contra de los ciudadanos de Lituania, es que los propios ciudadanos de Lituania están pidiendo que su Gobierno invierta esa cantidad ingente de recursos económicos en la seguridad y en la defensa de sus fronteras. ¿Eso les hace mejor o peor que nosotros? No, creo que tenemos todos que aterrizar los discursos que pueden sonar ―con todos los respetos― muy bonitos en la realidad de cada uno de los países y ser solidarios con esas realidades. El Gobierno de España lo es, como nosotros fuimos también exigentes con la solidaridad de otros países cuando nos tocó lidiar con la pandemia en los años 2020, 2021 y 2022.

Nos queda muchísimo trabajo por hacer ―usted lo ha dicho también― en el ámbito de la autonomía estratégica. Tenemos que responder estas preguntas con seriedad y con rigor. Las decisiones, evidentemente, se toman por los mecanismos democráticos que tiene Europa: la Comisión Europea, el Consejo Europeo, también el Parlamento Europeo, los Estados miembros, sus Gobiernos y sus Parlamentos. En definitiva, creo que los filtros democráticos que tenemos no tienen parangón en otras partes del mundo.

Usted dice que Estados Unidos ha utilizado a Ucrania para, de alguna manera, responder a sus intereses geoestratégicos respecto a Rusia, más o menos ha venido a decir algo así. Puedo compartir algo de ese análisis, pero no el cien por cien. Y lo digo porque creo honestamente que Ucrania hoy no existiría, hoy no estaría resistiendo ―después de tres años de invasión― si no fuera por el apoyo de Europa y particularmente por el apoyo de la OTAN y por el apoyo particularmente de la Administración

Biden. No hubiera resistido, señoría, no hubiera resistido. Ahí quiero poner en valor el apoyo que está dando España a Ucrania, con esos 2000 millones de euros que vamos a desembolsar durante estos dos años a Ucrania, siendo el cuarto contribuyente al Fondo Europeo de la Paz, que vehicula buena parte de los recursos económicos que la Unión Europea está dando a Ucrania para su defensa. No olvidemos nunca que el origen es completamente distinto al origen de otros conflictos. En algunas ocasiones, otros partidos políticos progresistas han equiparado este conflicto, esta invasión, con la guerra de Irak. Nada más lejos de la realidad. Creo que aquí lo que estamos haciendo es defender el orden internacional, el derecho internacional, la Carta de Naciones Unidas, y en Irak lo que se hizo fue violar esa Carta de Naciones Unidas y esa integridad territorial con mentiras y con falsedades. Por tanto, no es lo mismo.

Comparto con usted que deberíamos tener una política exterior común. Lo he dicho en mi primera intervención. Tenemos que abrirnos al mundo y tenemos que mantener y estrechar lazos con otras partes del mundo. Fíjese, es particularmente curioso que la Administración estadounidense no haya hecho una sola referencia en todos estos meses a un continente tan importante para el mundo y para Europa como es el continente africano, donde yo creo que España y Europa tenemos muchas cosas que aportar.

Señor Esteban, portavoz del Grupo Vasco, en relación con Israel y Gaza, tanto España como la Unión Europea claramente hemos dicho que no y hemos sido bastante rotundos en el rechazo a esos planes de deportación por parte del Gobierno israelí. Es verdad ―y a nosotros nos gustaría, pero es la realidad que también nos encontramos en Europa― que no hay una unanimidad en torno a la contundencia en el rechazo a la política del primer ministro Netanyahu. Pero también es cierto que hay un respaldo por parte del conjunto de la Unión Europea al Plan de Reconstrucción de Gaza presentado y aprobado por los países árabes. Antes había otro portavoz que me hablaba sobre si apoyábamos o no. España está apoyando las demandas que se han hecho por parte de otros países a la Corte Internacional de Justicia en relación con los crímenes de lesa humanidad.

Hay una cuestión a la que antes se ha hecho referencia por parte de otros grupos parlamentarios. Me llama poderosamente la atención que se hable de los crímenes de lesa humanidad que está perpetrando Netanyahu en Gaza y en Palestina ―cuestión con la que estoy de acuerdo―, pero no se mencionen los crímenes de lesa humanidad que ha perpetrado Putin en la invasión en Ucrania. No lo digo por usted, señor Esteban, pero me parece que es importante que también denunciemos estos crímenes de lesa humanidad perpetrados por Putin si queremos ser objetivos y coherentes con la posición que mantiene España, y que creo que es el sentir mayoritario de la ciudadanía.

Fíjense, señorías, desde el inicio de la invasión, según datos ucranianos, en las zonas de Ucrania ocupadas por los rusos se ha deportado a más de veinte mil menores y se los han llevado a familias rusas. Precisamente, una de las cosas que está pidiendo Zelenski para abrir negociaciones en esa paz justa y duradera ―y me parece que o es que sea de justicia, sino de sentido común y de humanidad― es que esos niños y esas niñas vuelvan a sus padres y madres en esas zonas ocupadas. Por tanto, al igual que nosotros apoyamos estas demandas contra crímenes que consideremos que son de lesa humanidad perpetrados por el Gobierno israelí, también defendemos lo propio cuando hablamos del Gobierno de Putin y lo que está haciendo en Ucrania. Como consecuencia, tenemos una posición de coherencia.

Señor Esteban, sobre las relaciones transatlánticas ―y lo he dicho antes―, puede parecer raro viniendo de un dirigente progresista o de izquierdas, pero yo defiendo el vínculo transatlántico. Creo que es en interés de España y en interés de Europa que ese vínculo se refuerce. Para eso, como he dicho antes, aunque parezca contradictorio o paradójico, lo que tenemos que hacer es reforzar el pilar europeo. Y reforzar el pilar europeo de esa relación transatlántica pasa por profundizar en el mercado único, ser competitivos, avanzar en la autonomía estratégica, mantener lógicamente las puertas abiertas y abrirnos al mundo con nuevos lazos comerciales y tratar de evitar una guerra comercial con Estados Unidos tendiendo la mano, como ha hecho la Comisión Europea durante estas últimas semanas.

En relación con seguridad y defensa, coincido con usted, señoría, en que tenemos que centrarnos en el debate no solamente de cómo invertimos más, sino si invertimos mejor y conjuntamente.

No comparto con usted ese pesimismo que nos impregna a todos cuando hablamos del futuro de Europa, porque, evidentemente, hay debilidades y hay amenazas, pero creo que Europa, durante todos estos años de crisis sucesivas, ha logrado salir fortalecida. Recuerdo que durante los inicios de la pandemia se criticaba a Europa por el lento ritmo de vacunación respecto a Estados Unidos o, incluso, al Reino Unido. Finalmente, no solamente hemos sido uno de los continentes que más hemos vacunado a nuestra población, sino también que más vacunas hemos dado a otras partes del mundo. Por tanto, yo tendría una posición un poco más matizada respecto a la decadencia de la Unión Europea de la que usted ha hecho mención, porque creo que, en efecto, somos el primer bloque comercial del mundo. Es verdad que la Unión Europea necesitaría tener procesos de decisión mucho más rápidos, pero también es verdad que el animal político que es Europa no es China o no es Estados Unidos. Somos algo más ―pero somos eso también― que la suma de los Veintisiete Estados miembros.

Me llama la atención también, señor Esteban, a usted que le gustan mucho los debates, que en ninguna de las intervenciones se haya referencia al proceso de ampliación del que va a ser testigo Europa durante los próximos años, con países muy importantes como es Ucrania, como es Moldavia o como son los Balcanes Occidentales. Esto va a tener un impacto sobre las políticas presupuestarias y las políticas europeas. En todo caso, lo que quiero decir con esto es que sabemos cuáles son las políticas que tenemos que poner en marcha.

Aquí se ha mencionado, y mucho, el informe Draghi, incluso el señor Abascal lo ha mencionado. El informe Draghi, además de hablar de la necesidad de mejorar nuestra competitividad, habla de la exigencia, para mejorar la competitividad y hacer frente a todas esas amenazas que tenemos, de la movilización sin parangón, anualmente ―creo recordar, ministro Cuerpo―, de 500 000 millones (el señor ministro de Economía, Comercio y Empresa, Cuerpo Caballero: 850), de 800 000 millones de euros al año; no en cuatro o cinco años, sino al año. Eso dice Draghi, antiguo presidente del Banco Central Europeo y ex primer ministro italiano. El Señor Abascal eso no lo menciona porque no le interesa, él está en otra cosa. Pero si miramos en su totalidad el informe Draghi, veremos que, en efecto, tenemos una hoja de ruta bien definida.

Esto es una de las cosas que a mí más me duele. Simplemente, por hacer justicia al informe Letta, Europa es una economía ahorradora, como usted bien sabe. Como consecuencia de que no tenemos un mercado único de ahorro y de inversión, cada año transferimos más de 200 000 millones de euros a Estados Unidos para financiar su crecimiento económico, que luego nos vuelve en forma de productos y de servicios y, encima, el señor Trump nos quiere poner aranceles. Yo creo que tenemos que caminar hacia ese mercado único. Por tanto, creo que la hoja de ruta es clara. Lo que se necesita es voluntad política. Como decía Monnet, creo que Europa es la suma de las decisiones que tomamos conjuntamente cuando se dan esas crisis. En definitiva, no hay mal que por bien no venga, en el sentido de que ahora podemos dar pasos decisivos hacia una mayor integración de nuestros mercados de capitales. Creo que he respondido más o menos a todo lo que me ha planteado el señor Esteban.

Señora Belarra, creo que es bastante injusto que usted equipare la invasión de Putin en Ucrania a la guerra de Bush en Irak. No le veo relación, señoría, no le veo la analogía. Además, creo que usted está haciendo una enorme injusticia con todos aquellos españoles y españolas que se manifestaron en el «No a la guerra» de la invasión de Bush a Irak, porque ahí lo que hubo fue una flagrante violación del derecho internacional y en Ucrania lo que está habiendo es una flagrante violación del derecho internacional, en este caso, por parte de Putin y de Rusia. A partir de ese error en el diagnóstico, si usted me lo permite, tiende al aislacionismo, como ha hecho históricamente, con todos los perdones, una parte de la izquierda de nuestro país y también una parte de la derecha de nuestro país. Estas cosas que las hagan otros. Ahora, si nos viene una pandemia, entonces sí pedimos apoyo y solidaridad a Europa. Pero si hay un problema de seguridad en otra parte de Europa, que sean otros; nosotros, desde España, no.

Nosotros, desde España, por supuesto que tenemos que comprometernos con la seguridad y la defensa de todos los europeos. Por cierto, lo hemos hecho con ustedes en el Gobierno y ustedes no dijeron nada. ¿Será porque estaban ustedes en el Gobierno? Desde que yo soy presidente del Gobierno, nosotros hemos aumentado en 10 000 millones de euros el presupuesto en defensa, señoría; con ustedes en el Gobierno, con usted como ministra. Entonces usted no me llamaba señor de la guerra; ahora sí. (Aplausos). Hemos aumentado en 10 000 millones el presupuesto en defensa, pero lo más importante es que hemos aumentado en 120 000 millones de euros el presupuesto social, hemos aumentado en 30 000 millones de euros el presupuesto en transición ecológica y hemos multiplicado por ocho el presupuesto en vivienda, señoría. Por cierto, usted me dice que estamos aumentando la deuda. ¡Pero sí hemos rebajado la deuda en 5 puntos del PIB desde su pico en nuestro país en el año 2021, creo recordar, y hoy estamos más cerca del cien por cien de la deuda pública que cuando ustedes estaban en el Gobierno! Me reprocha que estamos aumentando la deuda pública cuando lo que realmente estamos haciendo es bajarla.

Señoría, creo que tenemos una discrepancia capital. Como es psicóloga de formación, usted hace la analogía de que si dos personas negocian y tienen un arma encima de la mesa… Yo puedo estar de acuerdo con usted, pero el problema en Ucrania no fuese ese. Siguiendo su analogía, el problema en Ucrania es que hubo una persona con una pistola en la mesa y otra que no tenía una pistola en la mesa.

Por eso, efectivamente, lo que hace Putin es invadir Ucrania. ¿Y qué quiere Putin, señoría? Para frenar la guerra, Putin quiere lo siguiente ―lo dice él―: uno, desmilitarizar Ucrania, es decir, dejarla débil para seguir invadiéndola en un futuro; dos, habla de desnazificar Ucrania. ¿Qué significa para Putin desnazificar Ucrania? Significa tener un Gobierno títere, como tiene en Bielorrusia, no un Gobierno autónomo e independiente que quiera mirar a Europa y no ser un área de influencia del neoimperialismo ruso. Por tanto, señoría, ¿qué quiere que le diga? Con todos los respetos, es muy sencillo venir aquí y decir que por supuesto lo que ustedes quieren es aumentar el presupuesto en vivienda. Ya he dicho a los españoles que no va a haber recortes en presupuesto social, pero, por supuesto, España va a ser un país que pese, que cuente y que sea solidario ante una amenaza o un desafío que tenemos por delante, que es el de la seguridad y la defensa de nuestro continente.

Y dice usted una cosa que a mí ya me parece que es una falta de argumentos total y que es lo que dijo el señor Abascal: que yo aumentaba el presupuesto en defensa porque quería ser secretario general de la OTAN. Usted dice ahora que yo defiendo esta posición por interés personal y no por el interés general. Es como si yo le dijera a usted, señoría, que mientras nosotros aumentábamos el presupuesto en defensa, siendo usted ministra del Gobierno de España, usted no dijo nada porque quería seguir siendo ministra del Gobierno de España. Y yo eso nunca lo diré. Nunca lo diré. (Aplausos). Es el interés general, señorías, y ningún otro interés. Eso que usted dice es lo que decía el señor Abascal, señoría.

Al señor Rego simplemente quiero trasladarle que efectivamente habrá una preferencia europea en todo lo que usted ha comentado. Es lo que viene reflejado en el Libro Blanco de la Defensa planteado por la Comisión Europea, también es lo que de alguna manera se destila del instrumento financiero planteado por la Comisión Europea del SAFE Europe y, por supuesto, es lo que ha defendido el Gobierno de España.

A la señora Valido, de Coalición Canaria, quiero trasladarle que efectivamente su visión de 360 grados sobre la seguridad y la defensa en Europa es la nuestra.

Al señor Catalá, de UPN, quiero decirle lo mismo. Señoría, no tiene nada que ver la guerra de Irak con la invasión de Ucrania por Putin. No tiene nada que ver. Nos reprocha a nosotros, pero nosotros hemos estado siempre en el mismo lado; por cierto, el lado del sentido común, el lado del sentir mayoritario de la sociedad española, que se rebela ante las injusticias sean en Gaza, sean en Cisjordania, sean en Sudán, sean en Yemen o sean en Ucrania, el mismo. (Aplausos).

Paso al señor López, portavoz del Grupo Parlamentario Socialista. Efectivamente quiero recordar, como bien ha hecho él en su intervención, que este es un Gobierno que rinde cuentas. Soy el presidente del Gobierno que más veces ha comparecido ante las Cortes Generales, ante sus señorías: en 34 ocasiones en casi siete años al frente del Gobierno. Creo que el señor Rajoy lo hizo en 25 ocasiones. El señor Feijóo lo hizo solamente en tre13 ocasiones en sus diez años como presidente de la Xunta de Galicia. En definitiva, ahí están los datos, ahí están los números. Y en efecto, como usted bien recordaba, señor Patxi López, evidentemente la fórmula es que la única certeza es más Europa.

Creo que es muy importante que recordemos que la integración en la seguridad y en la defensa no es un proyecto nuevo, es un proyecto antiguo que aparcamos en los años cincuenta del siglo pasado, precisamente porque Europa, en un contexto geopolítico muy distinto, delegó, externalizó la seguridad y la defensa de los europeos y europeas a otras naciones. Lo que tenemos que hacer ahora es dar un paso en defensa de nuestra seguridad; mejor que Europa nadie nos va a proteger. Ese es el planteamiento que tiene el Gobierno de España y nuestro compromiso es el mismo compromiso que llevo desplegando durante los siete años que llevo al frente de este Gobierno. Nosotros vamos a seguir apostando por el presupuesto social, vamos a seguir apostando por la transición ecológica, vamos a seguir apostando por todo aquello que ha hecho que nuestro país represente hoy el 50 % del crecimiento económico europeo y el 30 % de las cifras de nueva creación de empleo en Europa, y desde luego le vamos a añadir esa apuesta por la seguridad y la defensa, que creo que va a ser positivo para Europa y, por tanto, para el proyecto común.

Nada más y muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. Ahora es el turno de réplica de los grupos parlamentarios que así lo deseen. Empieza el señor Núñez Feijóo, por el Grupo Parlamentario Popular, por un tiempo de cinco minutos. Cuando quiera.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 60Vídeo

Señor Sánchez, usted cumple un patrón en todas sus comparecencias: dedica más tiempo a responderme a mí. Usted dedica cuarenta y cuatro minutos a hablar de mí mientras que yo tengo cinco minutos para hablar a los españoles. (Aplausos). Es evidente el interés que tiene usted entre hablar a los españoles y hablar de mí. Pero esa anomalía que es su obsesión por mí también se puede solucionar.

Oiga, ¿qué es eso de que yo he estado diez años de presidente en la Xunta? Un respeto, he estado trece. (Aplausos). He tenido trece debates sobre el estado de la autonomía, señor Sánchez; usted lleva siete años y ha hecho uno. (Aplausos). Yo comparecía todas las semanas en rueda de prensa sin límites de preguntas. ¿Por qué no experimenta usted esa sensación?

Dice usted que el señor Rajoy no pidió permiso para comprometer un 2 % en la OTAN. Oiga, el Partido Popular y el señor Rajoy, durante siete años, trajeron siete presupuestos generales del Estado (aplausos), y se han aprobado siete. (El señor ministro de Economía, Comercio y Empresa, pronuncia palabras que no se perciben). Señor ministro de Economía, parece que ha dicho que no; hombre, por lo menos debería saberlo: en siete años, siete presupuestos. (El señor ministro de Economía, Comercio y Empresa, Cuerpo Caballero: Prórroga). Por cierto, tan malo no sería el presupuesto de 2018 cuando usted se comprometió a ejecutarlo durante la moción de censura y tuvo que prorrogarlo. Sí, lo ejecutó y tuvo que prorrogarlo.

Ha contado otra mentira más ―da igual―: ha dicho que nosotros no nos comprometemos en los temas de defensa. Mire: PSOE y PP pactan incrementar el gasto de defensa en las conclusiones del debate sobre el estado de la nación, julio del año 2022. (Muestra un artículo de prensa). Señoría, usted mismo lo ha visto. No sé si puede entender que, después de este debate, no va a tener más apoyo que antes de empezar. No creo que se haya ganado usted ningún apoyo. Si en el momento más importante de la legislatura y ante las inversiones de miles de millones de euros, que se tendrán que prolongar durante décadas, sus socios le hablan así, ¿a qué se va a dedicar usted los próximos meses? Por cierto, es usted una máquina de empatía y de generar consensos en materia de pactos de Estado. (Aplausos).

Señoría, habla usted de sentido de Estado. Los socialistas con sentido de Estado ―decía un portavoz― están en Alemania. Efectivamente, porque pierden las elecciones y apoyan al que gana. (Aplausos). Aquí, señoría, los sanchistas, por mantener el poder, hacen una coalición contra el Estado si hace falta y van gobernando. ¡Y hablan de sentido de Estado! Se lo repito, le hace usted el apartheid a 3 millones de españoles que, les guste o no, han votado a VOX. (Rumores). Sí, sí. Por cierto, señor Abascal, decir que yo soy un sanchista es reírse no solo de sus votantes, sino de todos los españoles. (Aplausos). Para estar a las órdenes de Sánchez hay que consultar según qué catálogos.

Usted no tiene presupuestos, usted no tiene plan de defensa, usted no tiene mayoría, usted no tiene consenso en el Gobierno, usted ya está de presidente en precario y además usted no tiene vergüenza. (Rumores). Cuanto más arrogante se muestra, más al descubierto quedan sus carencias. Hoy han podido ver todos los españoles lo faltón, lo chulesco, lo desencajado y lo desorientado que está. (Aplausos.―Rumores). Señor Sánchez, el que necesita un plan de supervivencia, el que necesita un kit de supervivencia es usted. El plan de Sánchez ―lo hemos visto esta mañana― es insultar al Partido Popular. (Rumores). Ese es el plan de defensa.

Pero mire, efectivamente, yo estoy de acuerdo, estamos ante un nuevo orden internacional, probablemente es verdad. Pero ¿sabe una cosa? No estamos ante un nuevo régimen en España. En España hay una democracia y en España se vota, señor Sánchez; claro que se vota. (Rumores). Y yo le he hecho una serie de preguntas muy claras y muy acreditadas. Dice usted que estamos aislados, que no hemos hecho más que… Oiga, para estar aislados, ganarle cien votaciones al Gobierno, no está mal, ¿no? (Risas).

Dice usted que no sabe a lo que me he dedicado yo en los últimos tres años. Señor Sánchez, me he dedicado a ganarle todas las elecciones nacionales que se han producido en España (aplausos); a ganarle las autonómicas, las municipales, las generales y las europeas. Oiga, la verdad es que le veo a usted un poco despistado. Y me ha preguntado cómo se me ocurre ir a Valencia, a la Comunidad Valenciana. Lo comprendo, señor Sánchez, ¡si usted ha salido corriendo de la Comunidad Valenciana y ha dejado solo al jefe del Estado! (Aplausos). ¿Y ahora se pregunta por qué yo voy a ir a la Comunidad Valenciana? He ido, volveré y seguiré yendo, señoría; he ido, volveré y seguiré yendo.

Le vuelvo a reiterar, ¿cuánto dinero tiene previsto invertir en defensa, el 2 % del PIB, el 3 % del PIB o el 3,5? ¿Cuál es el plazo? ¿Cómo lo va a gastar cada año? ¿De dónde va a salir ese dinero? Esas son las preguntas. ¿Qué instrumento va a usar, el democrático ―los presupuestos― o el tramposo ―los reales decretos leyes y las transferencias de crédito―? ¿Cuál va a ser el papel de España en la coalición de voluntarios? Estas son las preguntas en cualquier Parlamento europeo. Mire, Ley Orgánica 5/2005, de noviembre, de la Defensa Nacional, artículo 4.1: A las Cortes Generales les corresponde ―letra b)― aprobar las leyes relativas a la defensa y los créditos presupuestarios correspondientes. (Aplausos). Señorías, España necesita presupuestos. España necesita presupuestos; necesita un pacto de Estado para la defensa, necesita un Gobierno fuerte, capaz de generar seguridad en nuestro interior y confianza en el exterior. Lo que tenemos hoy ―y lo acabamos de ver― es un presidente que ni siquiera tiene el apoyo de todo su Gobierno. Usted preside tres cuartas partes del Gobierno, que está roto, débil y que ya no sirve a nadie, salvo para cobrar la nómina. La realidad ―no se puede negar, señor Sánchez― es que no está a la altura de su cargo, no está a la altura del momento histórico que vivimos, no está a la altura de España. Usted no cuenta con una mayoría de gobierno; usted ya solo tiene una mayoría para seguir bloqueando la gobernabilidad de España, pero tarde o temprano volveremos a darle a España el Gobierno que necesita.

Nada más y muchas gracias, señorías. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie.―Aplausos del señor Núñez Feijóo dirigidos a su grupo parlamentario).

Presidencia. Muchas gracias, señor Núñez Feijóo. En nombre del Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Abascal Conde. (Aplausos).

Santiago Abascal Conde

VoxDiputado.Página 61Vídeo

Señor Feijóo, puedo negarlo, yo no le he llamado sanchista; he hablado de sus pactos con Sánchez, y eso no puede negarlo usted.

Señor Sánchez, no sea usted desagradecido; no sé por qué ataca tanto el señor Feijóo si ha llegado con él a todos los acuerdos que pretendía usted: en el Tribunal Constitucional, en el Consejo General del Poder Judicial, en el Tribunal de Cuentas, en las comisiones parlamentarias, en el reparto de menas el pasado verano, que hizo que saliéramos de los Gobiernos regionales… Y lo hará, no lo duden, en la materia de defensa que hoy debatimos. (Aplausos). ¡Si va a votar con usted todo lo que diga Ursula von der Leyen! Dele al menos las gracias; dense un abrazo. Lo digo porque yo solo tengo cinco minutos para responder a todos ustedes; al no tener tiempo ilimitado, tengo que ir a lo esencial, y creo que no puedo dejar de denunciar lo evidente. Y lo evidente es que este debate es un fraude, que se produce una estafa a los españoles, porque es un teatro, es un engaño, es una mascarada. Porque ustedes hacen como si tuvieran diferencias políticas, pero en todo ―también en lo que hoy se debate― van a ir de la mano. De hecho, la fundación del Partido Popular ha pedido al Partido Popular que llegue a un acuerdo con el Partido Socialista en esta materia. Es que ustedes gobiernan juntos en Bruselas; es que ustedes son aliados. Nosotros tenemos una posición política distinta ―no sé por qué se empeñan en no reconocerlo― respecto al Pacto Verde Europeo, respecto a la inmigración, respecto a la islamización y respecto a la restricción de libertades. Pero ustedes van todos juntos. Ustedes piensan lo mismo, votan lo mismo en Bruselas, hacen lo mismo y van al mismo sitio, y lo harán también con el ejército europeo. ¿Por qué no tienen el valor de confesarlo en vez de discutir con este teatrillo que hoy se produce en el Parlamento? (Aplausos).

La cuestión de la guerra entre Rusia y Ucrania es la que da origen a este debate, y el señor Sánchez, que tiene mucho tiempo para hablar, no habla de lo verdaderamente importante, sino que se pone a hacer preguntas a los demás, como si él fuera la oposición, y desmiente cosas gravísimas. De hecho, se pone a atacar a países que en este conflicto han tratado de no estar alineados y no se lo han ocultado a nadie, pero claro él, que en principio está a favor de uno de los bandos contendientes, no explica por qué paga el otro bando en gas para que puedan comprar bombas y misiles para que maten ucranianos. No lo explica nunca y tiene usted dos horas de intervención en la tribuna. (Aplausos).

Dice usted aquí ―porque tiene mucho tiempo para mentir― que yo no he hablado de Venezuela, por ejemplo. Sí, yo he hablado de Venezuela; es usted el que no ha contestado por qué compra más petróleo a Venezuela, lo que nos pone al borde de unos nuevos aranceles del 25 %. Y sí, los aranceles son culpa suya, porque usted cae mal por estas cosas (rumores), porque hace estas cosas, porque usted mantiene a tiranos, porque usted financia a Maduro y financia a Putin. Pero es verdad que usted no cae mal a todo el mundo, usted le cae bien a Hamás, a Maduro y probablemente a Xi Jinping. (Aplausos).

El debate de hoy era sobre el gasto en defensa, señorías, aunque el señor Sánchez ha venido aquí con muchas cantinelas. Y nosotros hemos dicho que sí, pero para nuestros intereses y para afrontar las principales amenazas que tiene España, por ejemplo la que viene del sur. Bueno, la principal amenaza es usted, pero no es una amenaza militar. (Aplausos).

Y no, señor Sánchez, no es la hora de ceder soberanía, como usted ha dicho, porque lo ha dicho literalmente. Aquí nadie votó en las elecciones para que ustedes cedieran soberanía. El problema es que llevan demasiado tiempo, todos, cediendo soberanía y todos los problemas han ido a peor. Ha hablado usted aquí del campo, de la pesca y de la industria con unos datos falsarios, porque no hay un solo pescador, un solo agricultor o un solo trabajador de la industria que le escuche y que piense que ahora vive mejor que hace veinte años. No hay ninguno. (Aplausos). Ustedes utilizan los datos como les da la gana para mentir. No es la hora de ceder soberanía, en todo caso es la hora de recuperar soberanía y defender el interés nacional, que no es el interés de los burócratas federalistas de Bruselas ni, por supuesto, el interés del señor Sánchez.

Sus mantras y sus mentiras en esta tribuna son insoportables, pero la verdad es que no son novedosos, siempre son los mismos. Tiene usted dos horas para venir aquí a decir todo lo que le dé la gana y nosotros tenemos muy poquito tiempo para contestarle. Por lo tanto, no podemos contestar a todo, pero, claro, ha venido otra vez a decir que nosotros somos enemigos de las mujeres, de los inmigrantes y de las personas homosexuales. ¿Lo dice usted, que ha puesto en la calle a violadores y que bajo su Gobierno más mujeres que nunca antes son violadas en España? (Aplausos) ¿Lo dice usted, que a través de las ONG colabora con las mafias del tráfico de personas, responsables de que tantas personas partan de sus países y se ahoguen en el mar? ¿Lo dice usted sobre los gais? El peligro para los gais no es Hungría, el peligro son sus socios, son los que le aplauden a usted: Hamás, los talibanes, Irán y los hutíes. Porque ustedes han aplaudido su posición internacional y ellos cuelgan a los homosexuales de las grúas. (Aplausos).

Lo dicho. Es muy difícil contestar a todas las insinuaciones calumniosas del señor Sánchez, pero tener que soportar que suba aquí, nos mire y diga: ustedes están todo por la pasta… Y lo dice el número 1. Haga el favor de devolver el dinero que se ha llevado su mujer, el dinero que se ha llevado su hermano y haga el favor de devolver el dinero que su partido se ha gastado en putas, en coca y en saunas. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. En nombre del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Martínez Barbero. Cuando quiera.

Verónica Martínez Barbero

Grupo SumarDiputada.Página 62Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Señorías, después de unas horas de debate hemos aclarado algunas cosas. Vemos con nitidez quiénes siguen atrapados en errores y dogmas del pasado y quiénes han entendido la complejidad del momento que vivimos. A un lado tenemos al señor Feijóo y al PP, que una vez más no tiene proyecto para Europa ni para España y que solamente repite recetas que han traído inestabilidad, conflictos y más pérdida de vidas humanas. Señor Feijóo, ¿van a salir alguna vez de la foto de las Azores? ¿Va usted alguna vez a superar esa fantasía de que no es presidente porque no quiso? Déjeme que le aclare que para reunirse con el JEMAD tendría usted que estar sentado en primera fila, así que déjese ya de ocurrencias. (Aplausos). Además, señor Feijóo, su estrategia no garantiza la seguridad ni la defensa europeas, lo que hace es acercarnos más al abismo, al desastre y a que Europa y sus valores democráticos no importen en el mundo. Pero conste que sabemos que esto no es exclusivamente su voluntad. No creo que en este hemiciclo haya alguien que ignore que el señor Feijóo no es dueño de su destino porque está secuestrado por los señores vendepatria de VOX. Señor Feijóo, mencionaba usted los matices y las diferencias que tenemos los socios del Gobierno de España. Obviamente, somos fuerzas diferentes; debatimos firmemente y luego llegamos a acuerdos, y lo hacemos porque lo más importante es el bien de nuestra gente, la de España, la de Europa y la del resto del mundo. Mientras, usted permanece callado ante lo que está haciendo Israel y gobierna con los siervos de Trump y Putin y con los que se hacen fotos con criminales de guerra buscados por la justicia, como Netanyahu. (Aplausos). Señor Feijóo, usted no gobierna porque el PP y VOX están unidos precisamente en aquello que la sociedad española rechaza. Ustedes están unidos en el negacionismo climático y lo sellan en el pacto de El Ventorro. Están unidos en la defensa de la desigualdad, están unidos en el racismo y están unidos en el machismo. Están unidos, abrazados, a los enemigos de Europa. Señor Abascal ―se ha marchado, pero se lo traslado a sus señorías de VOX―, una pregunta simplemente: ¿cómo van a explicar a los agricultores españoles que su idolatrado Trump va a arruinarles con un 25 % de aranceles? Se presentan como patriotas, pero son los títeres de un ventrílocuo llamado Donald Trump. (Aplausos).

Señor presidente, estamos de acuerdo en que necesitamos una Europa independiente y soberana y que hay que construirla ya, pero en el cómo no estamos de acuerdo del todo. Hay varias cuestiones de su intervención que nosotras compartimos, pero hay algunas otras que no. Pero, francamente, esto no debe preocuparnos, debe ocuparnos. Fue Simone de Beauvoir la que dijo que el diálogo implica no solo hablar, sino también escuchar y estar dispuesto a cambiar. Nosotras entendemos que las opiniones no coincidentes no son ―o no son solo― un obstáculo, sino una oportunidad para fortalecer las ideas y que el pensamiento crítico, que es muy importante para situarse con realismo en los retos que ahora mismo enfrentamos, nace del contraste, no de la uniformidad. Yo le he escuchado, señor presidente, con muchísima atención y aspiro a que usted haga lo propio con algo que llevamos semanas diciendo: una Europa fuerte y segura no es la que gasta más, sino la que invierte más en su gente. Por eso, y para acabar, permítame que le recuerde la propuesta de SUMAR. Independencia y seguridad europeas es decidir nuestra política exterior de forma autónoma, no depender de quién habite en la Casa Blanca. Independencia y seguridad europeas es crear una infraestructura digital soberana, no depender de Elon Musk para construir la opinión pública europea. Independencia y seguridad europeas es crear un plan de reindustrialización verde y de descarbonización de nuestra economía, y no es en ningún caso saltarse la sostenibilidad medioambiental para la industria militar. Es poder fabricar medicamentos, microchips o ventiladores para los hospitales, y no depender de terceros para responder a una pandemia o a una emergencia. Independencia y seguridad europeas es avanzar en su Estado del bienestar apostando por la universalidad de los derechos y de las prestaciones, y no es el austericidio de las reglas fiscales. Es coordinar las capacidades operativas y las infraestructuras defensivas en el conjunto de Europa, no estar gastando más que Rusia o China de manera mucho menos eficaz. (Aplausos). Independencia y seguridad europeas es reforzar los organismos de rendición de cuentas, como la Corte Penal Internacional, para que países que se salten la legalidad internacional, como Rusia y el Estado de Israel, paguen por sus crímenes.

Termino, presidenta. Vivimos un cambio histórico, efectivamente, marcado por retos como la transición ecológica, las tensiones globales, la amenaza de la internacional del odio y la necesidad de transformar el propio modelo productivo. Ante esto, evidentemente, no podemos quedarnos al margen y muchísimo menos permitir que los oligarcas impongan su visión. Y SUMAR estará a la altura defendiendo una transición justa y una política exterior que apueste por la paz y la soberanía europeas.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señora Martínez. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Rufián.

Gabriel Rufián Romero

ERCDiputado.Página 63Vídeo

Gracias, presidenta. Lo hacemos desde aquí, que acabaremos antes. (Realiza su intervención desde el escaño).

Yo he tomado alguna nota de lo que han dicho. Lo primero, me sorprende que los dos coincidan ―señor Feijóo y señor Abascal― quejándose de que solamente tienen cinco minutos. La verdad es que a mí me sobran. Y la pregunta que les hago es la siguiente. Cuando ustedes gobiernen, que gobernarán algún día, ¿lo van a cambiar? ¿La oposición va a poder hablar todo el tiempo que quiera? Yo estoy de acuerdo, pero me sorprende que gente tan preparada como ustedes se quejen de que solamente tienen cinco minutos en la réplica.

Luego usted, señor Feijóo, habla de empatía. Le recrimina a según quién falta de empatía. Hombre, aquel que está amparando y avalando, a veces con su silencio ―sobre todo, últimamente―, a gente como Mazón, con doscientos y pico muertos sobre la mesa (un señor diputado: Teresa Ribera), y a gente como Ayuso, con los protocolos de la vergüenza… Hombre, manda bemoles que usted hable aquí de empatía. ¡Manda bemoles!

Ha vuelto a decir usted, señor Feijóo, que ha ganado las elecciones. Hacía tiempo que no decía esto. Y sí, es verdad, pero es que al final la democracia en este país… Aunque les fastidie, esto no es la Liga ni es la Champions, ni es la Copa del Rey. Es decir, ustedes pueden ganar las elecciones, pero, si no juntan una mayoría de Gobierno, están fastidiados. ¿No se da cuenta, señor Feijóo, de que que usted repita constantemente que ha ganado las elecciones y que no gobierne habla mal de usted? ¿No se da cuenta o solamente me doy cuenta yo? ¿No se da cuenta de que usted es probablemente el primer presidente del Partido Popular que no cuenta con según qué socios porque pacta con la extrema derecha en lugar de aislarla y de que usted, probablemente, si se comportara de otra manera, si hiciera otro tipo de discursos y de políticas, si fuera una derecha normal, europea, normalizada, democrática, podría pactar con la derecha catalana, por ejemplo? Que ―repito― lo hará, porque por lo que sea en Cataluña de repente VOX ha desaparecido de según qué crónicas. Pero habla mal de usted que usted repita constantemente que ha ganado las elecciones y que no puede gobernar, porque significa que solamente puede pactar con el señor Abascal, con el que, por cierto, aquí se dan guantazos, cuando todo el mundo sabe que pactan en comunidades autónomas.

El señor Abascal ―bueno, tampoco está― está en contra del Pacto Verde, está en contra de la bonificación de energías renovables en el país con más energía solar. Entonces, a mí me sorprende que se hagan los patriotas cuando están en contra de que se bonifique la energía que más puede producir este país, o sea, es un contrasentido total y absoluto.

Y dos mensajes, uno externo y otro interno, para usted, señor presidente. El externo es que a ver si le puede decir a sus homólogos europeos que cuando primero te imponen la guerra y luego te imponen la paz ―primero la guerra y luego la paz―, lo único que le queda a Europa es esperar a ver qué será lo siguiente que le impongan, y eso es una mala noticia para todos y para todas. Y en clave interna, usted imagínese un escenario en el que de repente el PSOE ―el Gobierno, el PSOE― dejara de presionarnos a nosotros de forma individual o dejara de decir aquello de «son lentejas». Imagínese que de repente ustedes, antes de hablar ―yo qué sé― con la derecha catalana, hablaran con todos los demás y luego fueran a la derecha catalana y les dijeran: Son lentejas. Igual lo tendrían más difícil. Igual ustedes aquí podrían hacer más cosas, incluso podrían presentar unos presupuestos, sobre todo si cumplieran pactos anteriores. Entonces, creo que es un mal negocio para ustedes ―cada vez más― hablar primero con según quién, porque lo tenemos muy fácil ―cada vez más fácil― para decirles: Pues no.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias, señor Rufián. En nombre del Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), tiene la palabra el señor Esteban Bravo.

Aitor (GV (EAJ-PNV)) Esteban Bravo

PNVDiputado.Página 64Vídeo

Ya sé que muchos de ustedes llevan semanas pensando que no me voy ni con agua hirviendo. (Risas). Bueno, he tardado un poquito, pero me voy. Esta sí que va a ser mi última intervención desde la tribuna y por eso, señora presidenta, le pido licencia para despedirme y no hablar sobre el tema en cuestión, haciendo una excepción a lo que ha sido mi trayectoria en la Cámara, una trayectoria de veintiún años, porque llegué en las fechas de los infaustos atentados del 11M.

La verdad es que ya no recordaba cuál había sido mi primera intervención. Fue con María Teresa Fernández de la Vega en una comisión y recuerdo ―bueno, recuerdo, he tenido que verlo en Internet― que fue sobre la reforma de la LOCE, nada menos. Hemos tenido unas cuantas leyes de educación después. Ha sido una magnífica experiencia, se lo digo muy sinceramente. Estar aquí da una amplia visión de lo que es el país y de lo que es el mundo, y tengo que dar las gracias a mucha gente. Para empezar, a mi grupo parlamentario, al actual, y a los parlamentarios que han estado conmigo en anteriores; a Pilar y al resto del equipo de apoyo del grupo; a las letradas y los letrados; a los ujieres y las ujieres; al servicio de taquigrafía; a las traductoras; al servicio médico y al informático; a la gente de hostelería y restauración, que siempre son tan amables; a las fotógrafas y los fotógrafos; a la policía; a los periodistas y las periodistas, que nos han seguido en el día a día. Y tengo que decir que, afortunadamente, he hecho muchas amigas y muchos amigos y eso es algo que me llevo, porque lo son para siempre.

Y a las diputadas y diputados actuales, me despido de ustedes, no del Gobierno, porque no me voy de este negociado (risas), con lo cual me van a tener que seguir aguantando, así como las secretarias y los secretarios de Estado. Quiero darles un gran abrazo a todos y a todas ustedes, diputadas y diputados. ¿Les echaré de menos? Bueno, con unos he tenido más relación que con otros. ¿Echaré de menos esto? No lo sé, lo veré el día después. La verdad es que la mayoría de la gente que hay por aquí, con la que me he encontrado, es buena gente, pero tampoco voy a mentir: también hay mala gente, como en todas partes. (Risas). Esto, al fin y al cabo, es un reflejo de la sociedad.

Antes de finalizar, quiero hacer una apelación a las y los jóvenes: esto es mucho más que el ruido que escuchan y que ven en la televisión. Les pido que no den la espalda a la política. Se pueden hacer muchas cosas por el bien común y les animo a que las hagan, porque en eso consiste la democracia, en mojarse, también en política. Yo espero haber contribuido a mejorar la vida de la gente en todo el Estado, a solucionar problemas que parecían enquistados, a defender a mi país, la agenda vasca, y haber sido digno sucesor de mis antecesores en el grupo parlamentario.

Y para finalizar ―ahora sí―, quiero que mis últimas tres palabras sean las que han sido siempre mi norte y lo seguirán siendo toda mi vida: ¡Gora Euskadi askatuta! (Aplausos de la mayoría de los grupos parlamentarios de la Cámara y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Muchísimas gracias, señor Esteban. Le vamos a echar de menos ―le puedo asegurar que al menos yo sí― y le deseamos lo mejor en su nueva etapa. En nombre del Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor López Álvarez.

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 65Vídeo

Bueno, no es fácil, pero vuelvo al hilo. (El señor Núñez Feijóo: ¿Otra vez?). Señor Feijóo, es que no defrauda. Le decía antes que usted era muy predecible porque, como no tienen proyecto, no tiene nada que ofrecer, y lo ha vuelto a demostrar en el día de hoy.

Verán, estamos hablando de lo que pasa en el mundo. Hablamos de invasiones, de agresiones, de masacres, de amenazas, de desafíos, de cómo tiene que reaccionar Europa ante todo esto, de cómo garantizamos nuestro modelo de vida, incluso nuestro modelo de civilización, y usted, en lugar de decirnos qué piensa de todo esto, en lugar de decirnos cuáles son las propuestas, la alternativa de su grupo y del Partido Popular, ha sacado sus cacharritos. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). Ha sacado los comodines caseros, estos que tiene tan desgastados de tanto usar. Es que no le ha faltado ni uno: Ábalos, que nos vendemos al independentismo, los que apoyan el terrorismo de ETA… Es la política de lo pequeño, que se hace ridícula en unas circunstancias como estas: No, a ver cómo fastidio a Pedro Sánchez.

Ha hecho dos intervenciones memorables. En la primera, como decía el presidente, usted insinúa y luego su socio ratifica: si la Administración americana nos pone aranceles, es culpa de Pedro Sánchez, que le cae mal a Trump. Pues felicidades, presidente, pero no por caer mal a Trump, que parece que se irrita fácilmente, sino porque parece que usted gobierna también en México, en Canadá, en Groenlandia (aplausos), en China y en todos y cada uno de los países europeos que hoy están bajo la amenaza de Donald Trump. ¿Es que no se dan cuenta de lo ridículo del argumento? ¿No se dan cuenta de su propio ridículo cuando dicen estas cosas? Y luego el señor Feijóo utiliza la carta del «ensucia, que algo queda». Esto se le da muy bien. Entonces, en la primera intervención le dice al presidente si va a aumentar los recursos en defensa para que se aprovechen sus amigos. ¡Ostras! Debe estar hablando de los que se están llevando todos los contratos de la Generalitat Valenciana, los que han puesto en marcha para la reconstrucción de la dana. (Aplausos). ¿O habla del 92 % de los contratos sanitarios que ha troceado la Junta de Andalucía? ¿O de los que tiene la Comunidad de Madrid con Quirón? Porque no se equivoque, señor Feijóo, esos son amigos suyos, suyos y de su grupo. Y luego se pone digno y le espeta al presidente: Yo no estoy a sus órdenes. ¡Pues menuda novedad! (Risas). Si ya lo sabemos, si usted está a las órdenes de Ayuso y ahora de Mazón. (Aplausos). Está tan a las órdenes que ha convertido lo que para todos los conservadores europeos son líneas rojas con las que aislar a la extrema derecha en alfombras rojas. Le ha puesto la alfombra a la extrema derecha, y usted es el responsable de que sea VOX quien gobierne hoy en la Comunidad Valenciana. (El señor De Olano Vela pronuncia palabras que no se perciben). Usted y nada más que usted.

Y qué hablar de su política para adultos. Bueno, usted se lo perdió, pero la semana pasada asistimos a una lección magistral, impartida por su grupo, de lo que quiere decir la política para adultos que usted prometió cuando llegó a la política nacional: aporrear escaños, patear tarimas, gritar sin control… Una cacofonía muy edificante, tan bochornosa como vergonzosa y vergonzante, incluso para sus propios electores. (Aplausos). Usted dice que el presidente no tiene vergüenza. No, los que dan vergüenza son ustedes cuando hacen estas cosas.

Y mientras ustedes hacen esto, nosotros vamos a seguir apoyando al presidente del Gobierno, que una vez más está defendiendo en Europa una posición que responde a lo que necesita y demanda la inmensa mayoría de la sociedad española. Un presidente que representa la defensa de los valores sobre los que queremos asentar y construir nuestro futuro y que está haciendo que, cuando pase el tiempo, podamos sentirnos orgullosos del papel que jugó nuestro país, del papel que jugó España, cuando todos los demócratas del mundo necesitaban una respuesta para garantizar su dignidad. Una vez más, estamos en el lado correcto de la historia (aplausos.―El señor De Olano Vela pronuncia palabras que no se perciben) y vamos a seguir estando orgullosos de esto. Y no haga trampas, no haga trampas. En Alemania se apoya al que gobierna, cosa que ustedes no han hecho nunca en la historia cuando hemos gobernado los socialistas. Nunca. (Rumores y protestas).

Acabo. Aitor, desde luego, no sé si te llevas el tractor, pero te llevas todo nuestro respeto.

Eskerrik asko bihotz-bihotzez. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Tiene la palabra el señor presidente del Gobierno.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 66Vídeo

Presidente, voy a intervenir muy brevemente.

Primero, quería agradecer a sus señorías el tono del debate. Y, en segundo lugar, quiero trasladar a la opinión pública española que, efectivamente, estamos ante un momento, como he dicho en la intervención, fundacional de Europa. Tenemos que ser conscientes del momento trascendente que vive el mundo. Se está definiendo un nuevo orden internacional, donde Europa tiene que jugar un papel central y donde España, a diferencia de lo que ha ocurrido en otros momentos históricos de nuestro país, debe jugar un papel protagónico dentro de la Unión Europea. Yo creo que ese es el debate. El compromiso del Gobierno de España es seguir profundizando, como hemos hecho en otras muchas crisis, en ese proyecto europeo, integrándonos, compartiendo soberanía; en definitiva, haciendo de este proyecto multilateral que es Europa un ejemplo del multilateralismo eficaz y reforzado que necesita el mundo para hacer frente a los desafíos globales.

Finalmente, señor Esteban, ya lo hice en la anterior sesión de control al Gobierno, pero quiero trasladarle una reflexión personal que me venía cuando usted estaba interviniendo. Cuando yo llegué a este Congreso de los Diputados pensé que el parlamentarismo era solamente la parte de subir a la tribuna, de declamar y de expresarse con mayor o menor eficacia, pero luego uno se da cuenta de que el parlamentarismo, sobre todo y lo más importante, es la capacidad de diálogo, de negociación y de acuerdo. (El señor Tellado Filgueira: ¡Siempre lo ha sido!). Y creo que usted es un ejemplo muy redondo del buen parlamentarismo, de aquel con el que se puede negociar, con el que se puede dialogar, llegar a acuerdos. Cuesta mucho, señor Esteban, porque es usted un negociador rocoso e implacable, pero también es un gran parlamentario. La única pena ―pero yo ese compromiso lo mantengo― es que la Ley sobre Secretos Oficiales la reformaremos en esta legislatura. (Risas.―Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. PREGUNTAS: —  DEL DIPUTADO DON ALBERTO NÚÑEZ FEIJÓO, DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, QUE FORMULA AL SEÑOR PRESIDENTE DEL GOBIERNO: ¿EJERCE USTED TODAS LAS COMPETENCIAS QUE LE CORRESPONDEN SEGÚN LA CONSTITUCIÓN? (Número de expediente 180/000552).

Presidencia. Continuamos con las preguntas dirigidas al Gobierno conforme al orden remitido por el mismo. Preguntas dirigidas al señor presidente del Gobierno. Pregunta del diputado don Alberto Núñez Feijóo, del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 66Vídeo

Gracias, señor presidente. Señor Sánchez, como últimamente noto que le molestan mis preguntas (risas), me gustaría empezar esta citándole. Espero que le guste más. Le cito: No hay mayor inestabilidad que la que emana de la corrupción, que la de vivir en la esperanza de la prórroga presupuestaria o que incumplir los compromisos asumidos. Un Gobierno sin presupuestos no gobierna nada. Pedro Sánchez, 2018. Señor Pedro Sánchez, 2025. Entonces, ¿usted lleva toda la legislatura sin gobernar nada? ¿Ejerce todas las competencias y obligaciones que le corresponden de acuerdo con la Constitución? Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Señor presidente.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 66Vídeo

Muchas gracias, señor presidente.

A lo mejor no me he explicado bien. Yo estoy encantado de que usted sea jefe de la oposición (risas y aplausos); no me molestan en absoluto sus preguntas, de verdad.

Hoy es la sesión de control, pero supongo que el lunes, que tuvo usted una reunión con los barones del Partido Popular, también les habrá dicho a aquellos que tienen los presupuestos prorrogados que tienen que aprobarlos. O incluso que deben copiar, como usted bien ha dicho públicamente, el pacto de El Ventorro en otras partes de España. Ya le digo yo que yo prefiero unos presupuestos prorrogados a unos presupuestos tutelados por la ultraderecha, como usted ha hecho en Valencia. (Aplausos).

En todo caso ―por responderle, señoría―, este Gobierno por supuesto que cumple con la Constitución, como hemos hecho siempre, a diferencia de ustedes ―menos mal que ese obstáculo ya lo salvamos―, que bloquearon durante cinco años la renovación del Consejo General del Poder Judicial. (Una señora diputada: ¡Anda!―Aplausos).

Presidencia. Señor Núñez Feijóo.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 67Vídeo

Los presidentes autonómicos del Partido Popular llevan un año y medio como presidentes. Si usted lleva casi siete como presidente del Gobierno, tiene tres y ellos tienen uno. No está mal.

En todo caso, tener que volver a recordarle en la Cámara que vivimos en una democracia constitucional y que es obligación del Gobierno presentar los presupuestos generales del Estado… (Aplausos). ¡Obligación del Gobierno! Ya sé que su Gobierno considera que es una pérdida de tiempo, y usted también; el problema es que usted tiene miedo. Usted tiene miedo a la libertad, tiene miedo a la justicia, tiene miedo a la verdad. Ha quedado claro que tiene miedo a sus socios y que también le tiene miedo a la democracia, pero le diré una cosa: si a usted le sobra la democracia, aquí el que sobra es usted. (Aplausos). Si tiene una mayoría para gobernar, demuéstrelo en el Congreso de los Diputados. Presente los presupuestos y que se voten; desbloquee diecisiete proposiciones de ley del Senado y seis del Congreso y que se voten; convoque usted el debate sobre el estado de la nación. Y si tiene un plan para defensa, que es evidente que no, pero si algún día lo tiene, tráigalo. Si no tiene esa mayoría, deje que formen una nueva los españoles. No arrastre a nuestro país a la decadencia; no debilite nuestra democracia; no se crea con el derecho de incumplir la Constitución durante toda la legislatura. Y no haga perder el tiempo ―sí, usted― a los españoles.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Señor presidente.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 67Vídeo

Muchas gracias, señor presidente.

Yo no tengo ningún miedo a la democracia, señoría. Yo he sido elegido presidente del Gobierno con un apoyo parlamentario semejante al que tuvo el presidente Zapatero y mucho mayor del que tuvieron otros presidentes de Gobierno, y esa es la legitimidad que me da la acción del Gobierno que estamos liderando desde hace siete años. (Rumores).

Usted me habla de presidentes autonómicos, pero se olvida del señor Mañueco, que lleva cinco años prorrogando los presupuestos en la Comunidad de Castilla y León. (Rumores y protestas.—Varias señoras y señores diputados: ¡Nooo!—El señor Núñez Feijóo hace gestos negativos). Sí, infórmese usted mejor.

Presidencia. Un momento, presidente.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 67Vídeo

Infórmese usted mejor.

Presidencia. Un momento.

Pedro Sánchez Pérez-Castejón

GobiernoPresidente del Gobierno.Página 67

En todo caso, da igual. Estamos hablando de la ley del embudo, como siempre pasa con el Partido Popular. (Una señora diputada pronuncia palabras que no se perciben).

Se lo he dicho desde la tribuna y se lo digo ahora: el Gobierno de España está trabajando con los grupos parlamentarios para presentar los presupuestos generales del Estado. Si no es en este año, serán para el próximo año, pero los vamos a… (Risas.—Protestas). Por supuesto que sí, señoría, claro que sí. Ese es nuestro deber y nuestra responsabilidad, y lo vamos a hacer. Yo rompo una lanza en favor de estos presupuestos, que representan un 29 % más de presupuesto en sanidad, un 70 % más de presupuesto en becas y más de un 120 % de presupuesto en dependencia que cuando ustedes estaban gobernando. En todo caso, la fortaleza que da un Gobierno es eso: un 3,2 % de crecimiento del producto interior bruto y que representemos el 30 % de la nueva creación de empleo en Europa. Esa es la fortaleza. La debilidad es tener a alguien al frente de la oposición que es incapaz de cesar a Ayuso por su corrupción y a Mazón por su negligencia. (Aplausos).

—  DE LA DIPUTADA DOÑA MÍRIAM NOGUERAS I CAMERO, DEL GRUPO PARLAMENTARIO JUNTS PER CATALUNYA, QUE FORMULA AL SEÑOR PRESIDENTE DEL GOBIERNO: ¿QUÉ OPINA EL GOBIERNO SOBRE LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL EN CATALUÑA? (Número de expediente 180/000545).

Presidencia. Pregunta de la diputada doña Míriam Nogueras i Camero, del Grupo Parlamentario Junts per Catalunya.