Idoia (GV (EAJ-PNV)) Sagastizabal Unzetabarrenetxea
Gracias, presidente. La pobreza energética sigue siendo un problema. La encuesta de condiciones de vida dice que el 17,6 % de la población no puede permitirse mantener la vivienda a una temperatura adecuada. Para paliar este problema, lo único que tenemos es una batería de medidas coyunturales de protección, entre las que se encuentra el bono social, un descuento en la factura de la luz, cuyos porcentajes han ido variando atendiendo a las circunstancias ―en este momento y para el año 2025, ese descuento se mueve en una horquilla de entre un 50 % y un 65 %, hasta junio de 2025, y de entre un 42,5 % y un 57,5 %, desde julio hasta diciembre de 2025―, para los consumidores domésticos y que fija el Gobierno. Para poder tener acceso a este bono hay que solicitarlo, tramitarlo y cumplir con los requisitos de renta establecidos para entrar dentro del concepto de consumidor vulnerable. También pueden acceder, sin criterio de renta, las familias numerosas. Al bono social de electricidad se une, además, de forma automática el térmico, para la calefacción de las viviendas, y cuando se tiene derecho a uno, directamente se le incorpora al otro en su cuenta. Lo cierto es que cada vez que se han acordado medidas económicas en los llamados decretos ómnibus, siempre, tanto los grupos parlamentarios como el Gobierno, hemos decidido con nuestro voto ampliar la prórroga de esas medidas, aumentar su cuantía o ir adaptándolas a las nuevas circunstancias, pero creo que ahí nos hemos quedado. Últimamente parece que basta con reconocer derechos; luego, si estos se pueden ejercer o no es otra cuestión. Lo digo porque no hemos hecho nada con este bono, a pesar de que el Gobierno y también los grupos parlamentarios somos conocedores de algunos de los problemas que se han suscitado. No se ha hecho ninguna evaluación, y ahora, tras un estudio de Esade, nos hemos encontrado con que casi ocho de cada diez beneficiarios potenciales del bono social eléctrico no disfrutan de estos descuentos en el recibo de la luz, es decir, que muy pocos hogares de renta baja reciben el bono social eléctrico, a pesar de ser los que más lo necesitan. Según los datos aportados en la comparecencia de la presidenta de la CNMC, en septiembre de 2024, para el año 2023 el bono social ascendió a 465 millones de euros, 213 para vulnerables y 262 para vulnerables severos, que han beneficiado a un millón y medio de hogares. Sin embargo, el informe publicado también en septiembre por Esade junto con Oxfam dice que en España solo se benefician del bono social 1 600 000 hogares, cuando deberían superar los 5 millones si lo cobraran quienes de verdad lo necesitan. En el caso de las familias numerosas, la tasa de cobertura aumenta. El 45,5 % de las familias numerosas reconocidas legalmente tiene acceso a los descuentos, pero además en aquellas con rentas medias o altas la tasa de cobertura aumenta hasta el 60 %. Son las familias numerosas que menos lo necesitan quienes más acceden al bono, dice este estudio. Las causas por las que no se acogen todos los que deberían son la burocracia y el desconocimiento, yo incluso agregaría la brecha generacional o la brecha de edad. Además de esto, allá por abril del año 2023, conocimos la existencia de personas que se beneficiaban del bono social y térmico por el simple hecho de formar parte del colectivo de familias numerosas a pesar de que contaban con ingresos muy superiores a los de un hogar vulnerable. El Gobierno, ante este hecho, anunció que introduciría un criterio de renta, pero a día de hoy no se ha materializado modificación alguna. Es un bono social que, en definitiva y a la luz de los datos, no cumple con los objetivos para los que fue concebido y que es necesario reformar para que su gestión sea más eficiente y lo reciban precisamente aquellos hogares que más lo necesitan. Por todo ello, instamos al Gobierno a reformar el sistema de acceso al bono social para simplificar y agilizar el proceso para aquellas personas que más lo necesitan, reduciendo en la medida de lo posible las barreras de entrada, las burocráticas y el desconocimiento. En este sentido, quizá debieran ser las Administraciones quienes lo reconocieran directamente para poder superar así estas barreras, como lo está haciendo, a lo mejor, Portugal. Estudiar la reformulación de la definición de los requisitos o criterios, teniendo en cuenta los datos para que las familias numerosas puedan beneficiarse del bono social, introduciendo, a nuestro juicio, preferiblemente sistemas de estandarización de renta familiar o, en su defecto, quizá un máximo de renta, pero estableciendo un límite lo suficientemente amplio como para asegurar que los hogares que lo necesitan no se queden fuera. Y que no se confunda nadie. Nadie quiere quitar el bono social a las familias numerosas. No es cierto. Lo que estamos tratando de hacer es estudiar las casuísticas y los criterios para ajustarlo, mejorando la eficiencia de esta ayuda para que la reciba quien la necesita, también aquellas familias numerosas que lo necesiten.
Hay que pasar de las medidas coyunturales actuales a estudiar e implantar medidas estructurales y estables para luchar contra la pobreza energética, especialmente y en particular, para los colectivos vulnerables, aquellos colectivos que más lo necesitan. Hay que avanzar en la estrategia contra la pobreza energética, y hoy lo que solicitamos es avanzar en su reducción a través de la modificación del bono social, siendo conscientes también de que su efecto es pequeño en la reducción de la pobreza y que habría que ahondar en mejorar la eficiencia energética.
Egungo neurri koiunturaletatik pobrezia energetikoaren aurka borrokatzeko neurri estruktural eta egonkorragoak aztertzera eta ezartzera pasatzea, bereziki kolektibo kalteberentzat, gehien behar duten kolektiboentzat. Hau da gaur eskatzen duguna.
Eskerrik asko.
Tenemos que ir más allá de las medidas coyunturales actuales para hacer frente a la pobreza energética. Necesitamos analizar medidas más estrictas, sobre todo para favorecer a las personas y a los colectivos que más lo necesitan, los que más vulnerables son. Es lo que pedimos.
Muchas gracias.