María de las Nieves Ramírez Moreno
Gracias, presidente. Señorías, lo primero que tendría que hacer al subirme a esta tribuna sería hablarles de lo importante y lo urgente que es aprobar esta proposición de ley que presentamos hoy, pero ustedes saben perfectamente lo importante y lo urgente que es. Lo saben perfectamente todas sus señorías y lo sabe perfectamente también el sector de la industria y el sector energético. Por lo tanto, lo que me corresponde en estos momentos, y en primer lugar, es apelar a la responsabilidad. Quienes estamos aquí sentados en estos escaños representamos a quien espera de nosotros que seamos propositivos, que aportemos soluciones, pero, sobre todo, que tengamos altura de miras, especialmente en los momentos de mayor dificultad, que apartemos las cuestiones de partido y nos pongamos con las cuestiones de país. Por eso esta iniciativa que hoy presentamos no debería dividirnos. Estamos hablando de una obligación legal, de una exigencia europea, pero, sobre todo, de una necesidad urgente para nuestra industria, nuestro medio ambiente y nuestra economía. Adaptar esta ley no es una opción, es una responsabilidad que llevamos meses, incluso años, arrastrando. Esta proposición permite incorporar dos directivas europeas que forman parte del gran paquete legislativo Objetivo 55, que tiene un propósito muy claro: reducir las emisiones contaminantes un 55 % antes de 2030 con referencia a los niveles de 1990. Además, conseguir esta reducción es crucial para que Europa se convierta en el primer continente climáticamente neutro del mundo de aquí a 2050 y hacer realidad el Pacto Verde Europeo. Es una meta ambiciosa, lo sabemos. También sabemos que hay una obligación si queremos que haya futuro, porque esto va de cumplir con la Unión Europea, de cumplir con el planeta, pero también de cumplir con nuestra industria, que está esperando. Esta proposición que presentamos hoy no es una cuestión menor. España no puede quedarse fuera del mercado europeo; no podemos condenar a nuestra industria a competir en desventaja; no podemos permitirnos sanciones millonarias, y, lo que es más importante, no podemos darles la espalda a las generaciones futuras. Señorías, no podemos. La Comisión Europea ya ha iniciado procedimientos contra España por no haber adoptado estas normas. Esta inseguridad jurídica afecta a novecientas instalaciones industriales y energéticas, a treinta operadores aéreos, a seiscientas navieras y a mil empresas distribuidoras de combustible; todas estas empresas con miles y miles de trabajadores que están esperando esta ley. De verdad, señorías, ¿alguien puede estar a favor de ignorar todo esto? Pero es que además esta ley no solo cumple con Europa, promueve la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero poniéndole precio al carbono emitido y, además, refuerza nuestra lucha contra el cambio climático.
Entre las principales medidas ―hay muchas, y ustedes las conocen― está la obligación de que industria y sector eléctrico reduzcan la emisión un 62 % antes de 2030; el impulso a tecnologías limpias ―podrán beneficiarse de asignaciones gratuitas como, por ejemplo, el hidrógeno verde, de la que España es un referente y que necesita de estas normas para poder garantizar su avance―; la inclusión del transporte marítimo en el sistema de derechos de emisión desde enero de este año; la creación de un nuevo sistema de transporte por carretera y edificación, que arrancará en 2027; y, por supuesto, los fondos europeos del Fondo Social del Clima: más de 7000 millones de euros entre 2026 y 2032. Es de esto y de nada más de lo que va esta proposición de ley que queremos que hoy se tome en consideración. ¿De verdad que no hay razones suficientes para aprobar esta ley de una manera ágil y urgente? ¿Hay que interponer el cálculo político a estas cuestiones tan importantes?
Señorías, no es la primera vez que hablamos de esta cuestión en esta Cámara. El Grupo VOX presentó una enmienda a la totalidad en la que pretendía, precisamente, derogar toda la ley, es decir, derogarla entera, derogar el marco europeo: les da igual la economía, les da igual el medio ambiente, les da igual España, les da igual absolutamente todo. (Aplausos). Este es el partido VOX. Señorías de VOX, lo suyo no es la política, lo suyo es el ruido. Ustedes son los que se inventan la dictadura climática, el ecologismo radical, la imposición verde… Estas palabras vacías, huecas, lo único que hacen es esconder su inacción, su falta de ideas y su increíble desconexión de la realidad. Ustedes niegan el cambio climático y rechazan el Pacto Verde, pero aplauden con las orejas los aranceles que Trump le quiere poner a nuestro campo. (Protestas.―Aplausos). Sí, señorías de VOX, eso son ustedes, esa es la hipocresía de la extrema derecha española. Pero la realidad, señorías, no se puede negar: el cambio climático existe, el cambio climático está aquí. Quien lo niega también niega la ciencia, niega el futuro y niega la responsabilidad que tenemos aquí como representantes políticos y públicos. Además, proteger el medio ambiente no una cuestión de ideología, es una cuestión de responsabilidad, de sentido común y de visión de país.
Y, señorías del Partido Popular, ¿qué van a hacer ustedes? ¡Vaya papelón que tienen! ¿Van a seguir ustedes girando hacia la extrema derecha hasta salirse del tablero de juego? ¿Van a seguir cambiando el Pacto Verde Europeo por ese vergonzoso pacto de El Ventorro para esconder un poquito más, aguantar un poquito más al señor Mazón en el sillón? Ustedes eran los que gritaban más España y más Europa. Ahora tienen la oportunidad de explicar aquí dónde está más España y donde está más Europa y de apoyar la proposición de ley que traemos. Tienen que subir aquí a explicarnos, si son capaces, si van a estar a favor o en contra, porque ustedes en este tema han sido un poco ambiguos. Ustedes son los que dicen que apoyan a Europa, que apoyan el medio ambiente, pero después ya sabemos lo que hacen: bloquean, retrasan y enredan, y hacen un poco lo que se llamaría la política de trincheras en vez de política de país. Así que ahora suban aquí y expliquen la importancia que tiene apoyar esta proposición de ley, y sigamos avanzando, porque hay muchísimas personas, muchísimas empresas que nos están mirando en estos momentos.
Al resto de grupos les digo que sabemos que hay diferencias, que existen diferencias, pero ustedes también saben que el Gobierno, la vicepresidenta, se está dejando la piel buscando acuerdos, buscando consensos, resolviendo dudas y acercando posturas, porque hoy lo que toca es debatir, hablar y, sobre todo, estar a la altura. Si hoy volvemos a presentar esta proposición de ley es porque, lamentablemente, el proyecto de ley original encontró más trabas de las que una cuestión urgente y necesaria debería haber enfrentado. Obstaculizar esta norma, clave para la adaptación de nuestra legislación a la normativa europea, no es defender los intereses de la ciudadanía, es quedarnos atrás ―ustedes lo saben― mientras el resto de Europa avanza. Que se puedan organizar mayorías parlamentarias para bloquear una ley no significa que sea responsable. Aquí legislamos todos, pero legislar también implica ir más allá de las estrategias políticas y pensar en el futuro de nuestro país.
Espero que durante sus intervenciones hablen del contenido de esta proposición de ley que traemos aquí, de las trasposiciones europeas, de la necesidad de garantizar la seguridad jurídica de nuestras empresas y de acelerar la descarbonización. Pero si ustedes deciden centrar sus intervenciones en todo aquello que nada tiene que ver con la ley, quedará bastante claro y demostrado que su interés no es el cambio climático ni el bienestar de la ciudadanía, sino la obstrucción parlamentaria. No podemos seguir perdiendo el tiempo con bloqueos interesados mientras nuestra industria está pidiendo a gritos un marco normativo estable, un marco normativo que no puede esperar. Esta proposición de ley no es solo una obligación con Europa, es una oportunidad para modernizar nuestro país, para garantizar la competitividad de nuestras empresas y, sobre todo, para proteger el futuro de la ciudadanía.
Señorías, la responsabilidad legislativa no consiste en frenar por frenar, sino en avanzar, con sentido de Estado. Aprobar esta ley hoy no es solo un acto de responsabilidad política, es un paso imprescindible para garantizar que España siga avanzando en el seno de la Unión Europea y que no nos quedamos descolgados, para dar seguridad jurídica a nuestras empresas y aprovechar los recursos que permitirán una transición justa, ecológica y económicamente viable. El cambio climático no espera, las inversiones no esperan, el futuro no espera y el país no puede permitirse que la irresponsabilidad y el cortoplacismo nos frenen.
Por todo ello, desde el Grupo Parlamentario Socialista pedimos a todas las fuerzas políticas que apoyen esta proposición de ley que presentamos hoy, que no es más que para trasponer normativas europeas, y que lo hagan por responsabilidad, por compromiso, por futuro. Espero, señorías, que en estos momentos estén a la altura y hagan lo que venimos a hacer aquí: mirar por el bienestar de los ciudadanos y por que nuestro país siga avanzando. Señorías, España no se para, España avanza y nosotros no vamos a parar.
Muchas gracias. (Aplausos).