Patricia Rodríguez Calleja
Gracias. Señorías, comencemos por lo obvio, aunque algunos no lo quieran ver: la violencia contra la mujer es la mayor y la más cruel manifestación de desigualdad que existe en nuestra sociedad. Hoy mismo en este Pleno, hemos guardado de nuevo un minuto de silencio por dos nuevas víctimas de violencia de género. En esta Cámara y en nombre de mi grupo parlamentario, mandamos desde aquí todo nuestro cariño a sus familias. (Aplausos). Cuando hablamos de violencia de género, no hablamos de un agresor, de un delito o de una víctima más, no, hablamos de múltiples elementos y circunstancias que no se dan en otros tipos delictivos. Son mujeres con miedo, muchas veces con sentimiento de vergüenza, sentimiento de culpa, vinculadas emocionalmente con su agresor, con dependencia económica, que se ven abocadas a romper con su vida y su entorno y a tomar decisiones que afectan directamente a sus hijos e hijas, también víctimas, que se pueden ver obligados a posicionarse e incluso a tener que declarar contra seres queridos. La especialización de los operadores jurídicos y de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado sigue siendo una de las medidas esenciales en la lucha contra la violencia de género. Los juzgados especializados de violencia sobre la mujer han de ser una herramienta —la más eficaz— contra esta lacra, pues hasta ahora permitían conocer de los delitos de esta materia y además de cuestiones civiles relacionadas con ella, lo que sin duda garantiza la protección de las mujeres, impidiendo la distorsión de las causas y evitando retrasos que, en muchos casos, son obviamente inasumibles para estas mujeres. La mayoría de esta Cámara —y digo bien, la mayoría— que votamos a favor de la renovación del Pacto de Estado contra la Violencia de Género somos conscientes de que en materia judicial hay capacidad de mejora, de que son necesarios más recursos, de que es necesario mejorar la interoperabilidad de los juzgados, mejorar las unidades forenses de valoración también, y de que es necesario el incremento —sí, señorías— de las unidades especializadas de los juzgados especializados, porque ya hoy muchos están con exceso de trabajo. Y así queda recogido, con más de cincuenta medidas que están contempladas, como bien saben sus señorías, en el pacto de Estado. Pero ante esta situación, ¿qué hace el Gobierno, con su ministro de Justicia a la cabeza? ¿Refuerza los juzgados de Violencia sobre la Mujer? No lo hace. ¿Reconoce la especialización de los jueces —en su mayoría juezas—, que llevan años formándose en materia de violencia sobre la mujer? Tampoco la reconoce. El Gobierno lo que hace es aprobar una Ley Orgánica de eficiencia del Servicio Público de Justicia donde no solo relega como jueces y juezas no especialistas a los profesionales con una larga trayectoria en casos de violencia sobre la mujer, impidiendo así su desarrollo profesional y provocando, por ende, una mayor desprotección de las víctimas que revisen sus asuntos en segunda instancia, sino que, además, en esta ley —que podríamos llamarla perfectamente de ineficiencia por sus múltiples incoherencias— incorpora en el último trámite una enmienda de Podemos, ¿lo recuerdan? ¿De verdad no aprendieron de la capacidad legislativa del Grupo Parlamentario de Podemos? (Aplausos.—La señora Montesinos de Miguel: ¡Muy bien!). ¿Y qué decía esta enmienda? Esta enmienda decía que, a partir de los nueve meses desde su aprobación —ya solo quedan seis— los juzgados, ahora secciones de los tribunales de instancia, son competentes en violencia sobre la mujer y deben entender de todas las situaciones de violencia contra la mujer. Esto es: delitos contra la libertad sexual, delitos de mutilación genital femenina, delitos contra la trata con fines de explotación sexual o de matrimonios forzosos, entre otros. Señorías, esto es inasumible. (Aplausos).
Y esto no solo lo dice el Grupo Popular, no. Esto que denunciamos nosotros lo dicen las juezas de violencia sobre la mujer, los magistrados de las audiencias provinciales o de los tribunales superiores de justicia, que advierten de un riesgo evidente de colapso y, con todo ello, de la desprotección de todas estas víctimas. Ustedes saben que en estos nueve meses de vacatio de plazo —que ya son solo seis— para que entre en vigor esta nueva atribución de competencias, no hay capacidad para este cambio trascendental, que, por cierto, no ha sido ni consultado con el Consejo General del Poder Judicial ni con las fuerzas políticas que en aquel momento estábamos renovando el pacto de Estado.
Esta es una muestra más de que, con tal de aprobar una ley sí o sí, agarraron los cinco votos de Podemos, poniendo de nuevo en riesgo a las víctimas, cumpliendo de nuevo con una disposición de la nefasta ley del solo sí es sí. ¿No han tenido bastante ustedes con más de 1200 condenas revisadas a la baja a violadores y pederastas? Por cierto, cifra que hace mucho tiempo que no se actualiza. ¿Tampoco tuvieron bastante con revictimizar a todas esas mujeres que vieron y están viendo hoy cómo sus agresores sexuales salen a la calle? Señorías, ¿no han aprendido la lección, que ahora lo que pretenden es que las denuncias de las mujeres víctimas de violencia de género se pierdan entre mil expedientes mientras ellas temen por su vida y por las de sus hijos? ¿Podrían por un momento dejar de tomar decisiones haciendo cálculo político, que perjudican a las mujeres víctimas de violencia por mantenerse unos meses más en el sillón? (Aplausos). ¡No creo que estemos pidiendo mucho para un partido al que le encanta llevar la pancarta de feminista y defender la igualdad!
Señorías, hoy el Grupo Popular vuelve a presentar una proposición de ley para evitar un grave error —como ya lo hicimos, porque somos un partido de Estado—, para modificar la chapuza del Código Penal del solo sí es sí, imponiendo de nuevo a los agresores sexuales las penas ejemplares. Solicitamos el apoyo para la toma en consideración de esta proposición de ley que, sin duda, viene a dar solución a una nueva chapuza legislativa de este Gobierno. Porque la alerta del colapso de las secciones de violencia no es un invento, señorías, es una realidad. Porque, con semejante ampliación, el incremento de carga de trabajo es exponencial, no solo por los distintos tipos de delito que se suman a las competencias para los que fueron creados los juzgados, sino también por el importante crecimiento actual del número de delitos contra la libertad sexual y por la especial complejidad de la instrucción de alguno de ellos, como es el caso de la trata con fines de explotación sexual, que, como saben, está vinculado al crimen organizado internacional. Fíjense, señorías, un solo caso de trata, por su complejidad, puede paralizar la actividad normal de un juzgado durante meses, retrasando la tramitación del resto de causas. ¿De verdad creen que esto no desprotege a las mujeres víctimas de violencia de género? ¿Piensan que este retraso no va a suponer una desconfianza en el sistema por parte de las víctimas, que puede incluso desmotivar la denuncia? ¿No lo creen? Esta ampliación de competencias actualmente es, insisto, inasumible. Porque previamente no se ha efectuado el incremento necesario tanto de juzgados de violencia sobre la mujer como de recursos humanos y materiales necesarios, ni se ha procedido a la especialización en la materia en las nuevas secciones de suficientes jueces y magistrados. Señorías, es imposible que el incremento de asuntos que se van a conocer en los juzgados en las secciones de las audiencias especializadas sea conocidos y asumidos por las mismas personas con los mismos medios con los que se disponía. Si no se pone remedio, la respuesta judicial no será eficiente ni eficaz, que es precisamente lo que necesitan las mujeres víctimas de violencia.
La solución a este problema solo pasa por aprobar esta proposición de ley. Evitar el colapso de los juzgados de violencia sobre la mujer está, hoy y aquí, en nuestra mano. La solución no es que la ministra de Igualdad anuncie más recursos. ¿Qué podemos esperar de una ministra de Igualdad que cada 8 de marzo por la mañana es transactivista y, por la tarde, pretende coger la pancarta del borrado contra las mujeres? Por la mañana pasea con las regulacionistas y, por la tarde, es abolicionista de la prostitución, mientras calla ante los casos de consumo de prostitución. (Aplausos). Y no solo calla, sino que también calla con la utilización más ruin de mujeres prostituidas por parte del que fue la mano derecha del ‘número 1’ Pedro Sánchez. Tampoco podemos esperar la solución a través de un anuncio en la cuenta equis o un tuit del ministro Bolaños diciendo que se va a incrementar en un 50 % la plantilla de jueces de violencia sobre la mujer. Oiga, ¿y de dónde piensa sacarlo? Se antoja imposible si tenemos en cuenta que no han sido capaces de cumplir el mandato constitucional de ¡aprobar los presupuestos generales del Estado! (Aplausos). Y ahora todavía se les complica más la cosa debido al compromiso del incremento del gasto de Defensa. ¿Qué van a decir sus socios? ¿O es que será que el ministro está más preocupado por su imputado fiscal general del Estado, o quizá preparando su declaración como testigo en la causa contra Begoña Gómez? Donde, por cierto, está obligado a decir la verdad, toda una novedad en este Parlamento.
Señorías, fue una auténtica irresponsabilidad ampliar las competencias sin haber ampliado y dimensionado los juzgados previamente. Insisto, es imposible asumir ese incremento de carga de trabajo y es inexplicable que no se valore la especialización en materia de violencia sobre la mujer de tantas juezas y jueces que son, por cierto, todo lo contrario a lo que denunciaban sus socios, a machistas con toga. Señorías, rectifiquen, sean humildes y reconozcan que se han equivocado. Una vez más, han legislado en contra de la protección de las mujeres. Voten a favor de la toma en consideración de esta proposición de ley, que lo único que pretende es proteger a las víctimas y no dejarlas en una situación de indefensión y desconfianza de nuestra justicia. Hagan caso a quienes más han levantado la voz: a los expertos, a los que el Partido Popular sí ha escuchado; a más de 130 profesionales de la Justicia que han firmado el manifiesto, denunciando las consecuencias negativas de la entrada en vigor de la ley de eficiencia. No dejen que la soberbia del ministro de turno genere inseguridad en las mujeres. No permitan que se produzca una nueva situación de indefensión y revictimización de las mujeres como la que ya vivimos con la nefasta ley del solo sí es sí. Nosotros, en el Grupo Parlamentario Popular, hoy y siempre estaremos del lado de las víctimas con iniciativas como esta, que sí, por supuesto, blindan su protección y su seguridad.
Señorías, piensen ustedes hoy muy bien aquí su voto, porque las mujeres víctimas de violencia no pueden ser tratadas como un número. Tampoco son porcentajes, como ustedes van a decir. Son mujeres en situación de especial vulnerabilidad y de riesgo. Y, sobre todo, señorías socialistas, tengan cuidado con lo que van a votar hoy aquí, porque puede darse la curiosa circunstancia de que, si votan en contra de esta proposición de ley, sean ustedes esos negacionistas de la realidad tan peligrosos como los que todos los días critican. Luego no digan que el Grupo Popular no se lo advirtió. Sean responsables por una vez y voten a favor. Se lo debemos a ellas, a las mujeres víctimas de violencia de género. (Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien!—Aplausos).