Óscar López Águeda
GobiernoMinistro para la Transformación Digital y de la Función Pública.Página 5Vídeo
Presidenta, señorías, buenas tardes a todos y a todas.
Comparezco ante ustedes para defender el Proyecto de Ley de transparencia e integridad de las actividades de los grupos de interés, frente a la enmienda a la totalidad planteada por el Grupo Parlamentario VOX, que insta a su devolución.
Señorías, la más conocida como ley de lobbies es una iniciativa imprescindible, porque mejora la transparencia y la calidad democrática y nos alinea con los más altos estándares internacionales. En tiempos de antipolítica y polarización debemos responder con políticas públicas eficaces inspiradas en los valores fundacionales de Europa. En tiempos de antipolítica y polarización es imprescindible una ley como esta, porque ejemplifica la colaboración entre el Gobierno y la sociedad civil para mejorar, precisamente, la confianza de los ciudadanos.
En este sentido, la Unión Europea lleva trabajando desde el año 2020 en su plan de acción para la democracia, que el Gobierno de España se comprometió a adaptar al contexto español. Se trata de un paquete de medidas de regeneración que se recogen en el Plan de Acción por la Democracia, anunciado en julio del año 2024; una hoja de ruta que busca reforzar la transparencia, el pluralismo y también el derecho a la información. Cuenta con treinta y una medidas, entre las que se encuentran tanto la ley que hoy debatimos como otras iniciativas fundamentales: el proyecto de ley de Administración abierta; el V Plan de Gobierno abierto; o la organización, por ejemplo, de la Cumbre Global de la Alianza para el Gobierno Abierto, que tendrá lugar en Vitoria los días 7, 8 y 9 de octubre.
Señorías, la ley de lobbies constituye una pieza esencial del Plan de Acción por la Democracia. Supone la primera norma que regula a los grupos de interés a nivel estatal. Hablamos de transparencia, de abrir puertas y ventanas en procesos de decisión y diseño legislativo que tienen un impacto directo en la vida de la gente. Con más de nueve mil organizaciones ―señorías, apunten, más de nueve mil organizaciones― operando ya en España, creo que ha llegado la hora de que los grupos de interés tengan unas reglas de juego claras para ejercer su legítima actividad y su derecho a ejercerla. No lo digo yo; lo dicen ellos. Lo dice la patronal APRI; lo dicen las consultoras más importantes de este país; lo dicen los representantes de las empresas más importantes del país, que celebran todos ellos que nos acerquemos al modelo europeo y normalicemos el sector de los asuntos públicos en España. Por eso, pido a todos los grupos de esta Cámara que rechacen la enmienda a la totalidad del Grupo Parlamentario VOX, que voten no a esa enmienda a la totalidad. Pido un no para que esta ley pueda seguir su trámite parlamentario y ser mejorada con el trabajo de sus señorías.
Señorías, el objetivo fundamental de este texto es dotarnos de mayor transparencia e integridad en las relaciones que los grupos de interés mantienen con el personal político de la Administración General del Estado y del sector público institucional. Las principales claves de la norma son las siguientes: define qué es un grupo de interés; explica cuáles son sus actividades de influencia; delimita el personal público susceptible de recibir dicha información; crea un registro público y obligatorio, como ya existe en Estados Unidos o en Europa, de los lobbies, cuya gestión corresponderá lógicamente a la Oficina de Conflicto de Intereses; establece un código de conducta para los grupos de interés en su relación con los altos cargos y con el personal público; incorpora, señorías, algo muy importante, la huella legislativa que regula la publicidad de los lobbies, sus aportaciones realizadas durante el proceso de elaboración de las normas; y fija un régimen sancionador aplicable en caso de incumplimiento de la ley.
Esta iniciativa favorece a toda la sociedad, porque reparte responsabilidades tanto a la Administración como a los grupos de interés que se reúnen legítimamente con ella. Las relaciones institucionales, señorías, han existido y existirán antes y después de esta ley. Ocurre cuando la ONCE se reúne con el Gobierno para pedir mejoras en las políticas de discapacidad. Ocurre cuando cualquier sector, como el tecnológico, hace propuestas para mejorar proyectos de transformación digital, como los que están reindustrializando nuestra economía. Ocurre todo el tiempo, en todas partes y al mismo tiempo. La cuestión aquí es que esta ley da forma, por fin, a la participación de los lobbies en política. Y es que, no aprobar esta norma, significaría permanecer en el pasado. Como he dicho antes, Estados Unidos y la Unión Europea ya lo han regulado desde hace tiempo.
Los grupos de interés, pese a lo que diga la enmienda a la totalidad, no son ninguna caricatura conspiranoica; son organizaciones de la sociedad civil que representan ámbitos tan diversos como la discapacidad, la banca, las infraestructuras o la lucha contra el cáncer, y son ellos los principales interesados en arrojar luz y taquígrafos a su labor de incidencia sobre la agenda de los Gobiernos. Con este proyecto de ley, el Gobierno de España asume su corresponsabilidad y da un paso al frente en materia de transparencia. Resulta, pues, incomprensible que un partido de la oposición niegue la mayor a una norma que abre todavía más los despachos públicos.
Señorías, el compromiso del Gobierno con la transparencia y con la rendición de cuentas es firme y ambicioso. En tiempos de ataque a los valores democráticos y europeos, el mejor antídoto contra la antipolítica es precisamente la confianza ciudadana; una confianza que se construye día a día y que se demuestra alcanzando consensos sensatos como el que genera esta ley, que podrá ser mejorada, cómo no, debe ser mejorada con el trabajo de todas sus señorías.
El problema es que también hay quien vive y quien cobra de la desconfianza. No es casualidad que VOX sea el único partido que quiere boicotear esta ley. No es casualidad que sea VOX el único partido que plantea una enmienda a la totalidad que ―señorías del resto de formaciones políticas, de todas ellas, de todas las formaciones políticas de esta Cámara― plantea que los partidos políticos, los sindicatos o las organizaciones empresariales, el diálogo social, los sindicatos, los empresarios, la patronal o los partidos sean grupos de interés. Escuchen bien el resto de partidos, porque así es como denomina VOX a los partidos políticos, a los sindicatos o a las organizaciones empresariales, que, recuerdo, están perfectamente amparadas y protegidas por la Constitución española como lo que son. (Aplausos). O que pretendan decir, señorías de todos los partidos de esta Cámara ―de todos, menos de VOX, obviamente―, que el Consejo de la Unión, que la Comisión Europea o que el Parlamento Europeo son grupos de interés o son lobbies. Señorías, escuchen bien lo que está escribiendo VOX en la enmienda a la totalidad.
Quizás VOX escribe esta enmienda pensando en su partido, en la Fundación Disenso o en el Sindicato Solidaridad, todos ellos incompatibles, obviamente, con la transparencia. Pero ni la Comisión Europea, ni los grupos parlamentarios que hay en esta Cámara son un grupo de interés, son instituciones fundamentales recogidas en la Constitución española y los tratados europeos, señorías. Quizás VOX no sea tampoco grupo de interés, como se define en su propia enmienda, VOX se define a sí mismo como lobby, como grupo de interés. Sencillamente no son un lobby, son un caballo de Troya contra los valores europeos.
Muchas gracias. (Aplausos).