José Enrique Núñez Guijarro
Gracias, señor presidente. Señora ministra, interviene hoy en esta Cámara a petición de mi grupo en un momento crucial para Europa y para España. Un momento que requiere responsabilidad, claridad y altura de miras. Un momento también crucial para usted, pues va a tener tiempo suficiente para explicar a este Parlamento la nueva programación militar a la cual se ha comprometido el presidente del Gobierno con nuestros socios europeos; tiempo suficiente para explicar a los representantes del pueblo español cómo y cuándo se va a llevar a efecto este rearme de nuestras Fuerzas Armadas. Señorías, a nadie se le escapa que vivimos como sociedad un contexto geopolítico extraordinariamente complejo y profundamente desafiante, marcado por una guerra en territorio europeo que ha dinamitado las certezas estratégicas de nuestro continente y también por la incertidumbre sobre el compromiso futuro de nuestro tradicional aliado trasatlántico. Nos encontramos, pues, ante una situación absolutamente excepcional. Nuestro país ocupa una posición valiosa desde el punto de vista estratégico como nexo entre Europa, Iberoamérica y África, lo que le otorga un papel relevante en la arquitectura geoestratégica global como epicentro de la competición entre las tres superpotencias. Enfrentamos, por ello, amenazas como la inestabilidad del flanco sur, desafíos estratégicos como la guerra fría con Rusia y nuevas exigencias derivadas de nuestra permanencia y pertenencia a la Unión Europea y a la OTAN. Ante este escenario, resulta imperativo que nuestro país redefina su estrategia de seguridad y defensa. Sin embargo, en lugar de afrontar esta situación con la serenidad que se requiere, el Gobierno del que usted forma parte ha decidido ningunear a este Parlamento y proporcionar solo aquella información que no incomoda a sus socios de investidura, obviando el interés general.
Señorías, abordamos en esta iniciativa parlamentaria una parte muy importante de nuestro Estado de derecho, como es la defensa del mismo, defensa ante los desafíos y amenazas, muchas de ellas híbridas, a las cuales debemos enfrentarnos. La Europa unida necesita un rearme y nos demanda una amplia y sostenida inversión en defensa. Si Europa quiere evitar la guerra, debe prepararse para ella. Estas atronadoras palabras fueron pronunciadas ayer por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, al inicio de una conferencia en Dinamarca. Y frente a esta grave afirmación, que refleja la realidad que vivimos en nuestro continente, nuestro Gobierno todavía no ha presentado una estrategia clara y detallada para aumentar nuestra inversión en defensa.
Señora ministra, el Parlamento desconoce si usted tiene una hoja de ruta que incremente nuestras capacidades operativas para hacer frente a las amenazas que vivimos. (Aplausos). Su falta de transparencia, su opacidad y su carencia de información a esta Cámara constituyen un auténtico fraude a la soberanía nacional, una afrenta a la democracia y una anomalía institucional sin precedentes. Créame, somos conscientes de que, desgraciadamente para España, su Gobierno se encuentra con las manos atadas por los compañeros de viaje que ustedes mismos eligieron para una legislatura inconsistente e irresponsable. Hoy, mientras los socios europeos de España exigen contundencia y rigor estratégico en defensa, los socios políticos de su Gobierno solo desean debilitar el país. Usted más que nadie en el Gobierno conoce las presiones internas que sus socios cuentan, entre el antimilitarismo y el antiespañolismo, algo que explica tristemente la negativa del presidente del Gobierno a dar cuenta en esta Cámara de esta nueva doctrina política que compromete nuestro futuro como país.
Señorías, la misma persona que quiso suprimir el Ministerio de Defensa hoy es tildado de señor de la guerra por uno de sus socios. ¡Qué paradoja, señorías! Ministra, su Gobierno está atrapado en contradicciones permanentes porque quienes les sostienen en el poder están profundamente divididos en los asuntos estratégicos que afectan al Estado. Para sus socios parlamentarios, especialmente para la izquierda radical hacia la cual ustedes caminan, cualquier incremento presupuestario en materia de defensa es motivo de excomunión sanchista, algo que se da de bruces con lo que nos pide Europa, que es activar mecanismos excepcionales de financiación pública y que nuestra seguridad no puede seguir dependiendo indefinidamente del paraguas estadounidense.
La nueva doctrina norteamericana obliga a Europa a tomar decisiones firmes y autónomas para su propia defensa. Pues bien, esta España invierte muy por debajo del 2 %, señora ministra, ese compromiso que adquirió en 2014 y que ustedes ratificaron en la Cumbre de Madrid de 2022. ¿Se acuerda de aquella cumbre, donde la mitad del Gobierno estaba dentro de la sala y la otra mitad fuera manifestándose? (Aplausos). Precisamente, señora ministra, el Libro Blanco de Defensa de la Comisión Europea nos marca las directrices de inversión en capacidades militares de manera amplia, duradera y con premura. Sin embargo, el presidente Sánchez ya ha anunciado que va a dilatar esta trascendental decisión hasta la próxima cumbre de la OTAN, que se va a celebrar dentro de tres meses, una actitud dilatoria que es absolutamente inaceptable. Cada minuto que se retrasa la definición de la nueva estrategia de defensa aumenta la debilidad del país en términos de seguridad nacional y se multiplica la debilidad de nuestra democracia en términos de soberanía, transparencia y rendición de cuentas. La naturaleza capital del compromiso adquirido por España exige que este Parlamento ejerza su legítimo derecho al control político sobre una cuestión clave que forma parte del núcleo de las políticas de Estado.
La realidad internacional, señorías, exige compromiso, certeza y celeridad. Las amenazas a las cuales nos enfrentamos como ente político a escala europea nos obligan a asumir y a potenciar una autonomía militar estratégica. En este escenario crítico, el Gobierno de ‘colisión’ de España se encuentra con enfrentamientos internos derivados de sus propias estrategias electorales. Mientras Bruselas nos recuerda la necesidad imperiosa de dotarnos de medios suficientes para garantizar nuestra seguridad, algunos de sus socios no solo rechazan rotundamente cualquier incremento presupuestario en defensa, sino que incluso cuestionan abiertamente nuestra participación en la OTAN. Estos compañeros de legislatura, que le recuerdo que ustedes eligieron, condicionan continuamente decisiones de Estado. Señora Robles, el presidente Sánchez y usted deben elegir con claridad entre el interés general de España y los intereses particulares y sectarios de sus socios políticos.
Señorías, para el presidente Alberto Núñez Feijóo la política de defensa es una cuestión de Estado; una política que debe trascender coyunturas electorales y depender exclusivamente de los intereses nacionales, como así también hacen algunos otros líderes europeos. Sin embargo, aquí, por culpa de la legislatura que ustedes diseñaron, su postura se basa ―mire usted por dónde― en depender de partidos que ni creen en la defensa colectiva europea ni respetan los acuerdos estratégicos que hemos suscrito a nivel internacional. Una decisión desastrosa que ha convertido a nuestro país en un rehén de intereses políticos infames y cortoplacistas. (Aplausos).
Ministra, una estrategia coherente y duradera en materia de defensa es imprescindible. No solo es urgente en términos presupuestarios, sino que también es necesaria por la complejidad tecnológica y estratégica que afrontamos. Un reto tecnológico que no puede depender exclusivamente de una mayoría parlamentaria circunstancial, ese muro establecido por ustedes en el que solo se imponen las exigencias políticas más radicales de sus socios de investidura. Usted misma ha defendido en anteriores ocasiones la importancia de la transparencia institucional, el diálogo político y una defensa del Estado alejada del cortoplacismo político. Sin embargo, hoy es cómplice de una estrategia de silencio y ocultación que está debilitando nuestra posición internacional. Si por cálculo político este Gobierno pretende, como ya ha insinuado, incrementar nuestro gasto militar con enjuagues presupuestarios a espaldas del Congreso, estará cometiendo no solo un fraude de ley, sino una grave irresponsabilidad histórica. (Aplausos).
La Europa unida nos insta a activar antes de abrir las cláusulas que permitan un aumento rotundo y sostenido de la inversión en capacidades militares, no en trampantojos presupuestarios. Ministra, la frase «invertir en defensa es invertir en paz» no puede ser un eslogan hueco al cual nos tienen acostumbrados. Los españoles quieren respuestas y claridad sobre cómo piensa gestionar ese esfuerzo inversor al que se han comprometido. Por eso, usted, como máxima responsable de la defensa de España, tiene la obligación moral, política y constitucional de dar explicaciones ante esta Cámara y aclarar cómo se va a financiar todo esto. Tiene la obligación de informar de qué consecuencias tendrá para nuestras cuentas públicas este esfuerzo duradero, ya que comprometerá recursos que afectarán a otras partidas fundamentales para nuestro país. Porque no podemos ni debemos obviar que la AIReF lleva años denunciando la inconsistencia presupuestaria del Ministerio de Defensa. Sistemáticamente se presentan presupuestos irreales y acuden luego a créditos extraordinarios para cubrir agujeros en las cuentas. Esto ya no es aceptable, señora ministra. No se puede diseñar una política de defensa coherente con prácticas presupuestarias improvisadas y sin el control parlamentario adecuado. Es imprescindible que España apueste firmemente por consolidar una posición sólida en la Alianza Atlántica y en Europa, con un liderazgo inversor real que se corresponda con nuestro peso específico como país.
En este contexto, señorías, debemos dar certidumbre a nuestro sector industrial. Hablamos de un sector estratégico para España que necesita previsibilidad, estabilidad presupuestaria y compromisos políticos firmes. Las preguntas que hoy tiene usted la responsabilidad de responder ante esa Cámara son claras y contundentes: ¿va a explicar a este Parlamento cómo piensa financiar y mantener la inversión en defensa exigida por nuestros aliados? ¿De dónde va a salir todo ese dinero, señora ministra, de la subida de impuestos, de la deuda? ¿Va a seguir permitiendo que la estrategia nacional de España dependa de partidos cuyos intereses son contrarios a la seguridad nacional e incluso a la propia existencia de España?
Termino ya, señor presidente, recordando a la señora Robles que esta Cámara, como representación legítima de la soberanía nacional, exige y merece respuestas claras, concretas y transparentes. El Partido Popular, como principal partido de España y como formación política comprometida siempre con Europa, exige que este Gobierno asuma sin más dilaciones y excusas su responsabilidad. La política de Estado en materia de defensa no es opcional, es una obligación constitucional frente a los desafíos extraordinarios que hoy enfrentamos como nación. Señoría, es hora de decir si el interés general y la seguridad nacional prevalecerán sobre el cálculo político y el partidista, si para usted son más importantes los socios europeos de España o los socios parlamentarios del presidente Sánchez. La pregunta es simple y debería ser sencilla. España espera su respuesta, ministra, y también su compromiso sincero. De usted y de ustedes, como partido, depende que nuestro país mantenga su credibilidad internacional, que la tiene y cultiva, y su fortaleza estratégica, que esa es más discutible, o que siga perdiendo oportunidades históricas por culpa de un Gobierno absolutamente irresponsable e incapaz de poner los intereses generales de la nación por encima de los suyos propios.
Muchas gracias. (Aplausos).