Ignacio Hoces Íñiguez
Muchas gracias, señor presidente. Buenos días, señora ministra. La interpelación que hoy presentamos tiene por finalidad conocer si el Gobierno va a adoptar alguna medida para evitar o para poner fin a la pérdida constante de soberanía que sufre España como consecuencia de sus políticas. Esta interpelación la planteábamos al señor Bolaños, al ministro de la Presidencia, en tanto que él es el responsable del apoyo inmediato a la Presidencia del Gobierno, pero también de la preparación, desarrollo y seguimiento de todo el procedimiento legislativo, ya que, de acuerdo con el artículo 26 de la Ley del Gobierno, él es el responsable de la coordinación y de la calidad de la actividad normativa del Ejecutivo. Pero nosotros, por supuesto, encantados de debatir con usted y de interpelarla. La soberanía, como creo que conoce la señora ministra, es un concepto moderno, acuñado por Jean Bodin en Los seis libros de la República, y es un concepto controvertido, discutido y también transformado a lo largo de la historia, desde la plena soberanía real a la soberanía compartida entre rey y Cortes y a la soberanía nacional, que es el concepto político que hoy está en la Constitución española, ya que, como muy bien sabe la ministra, el artículo 1.2 del texto constitucional indica que «la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado». La soberanía implica la potestad de España en su territorio, sin que los poderes del interior y los poderes del exterior puedan amenazar su unidad y su independencia. La soberanía, señora ministra, también implica que los españoles seamos los dueños de nuestro presente y nuestro futuro. Asimismo, la soberanía implica, señora ministra, la existencia de una comunidad política previa, que es España, es la patria, la nación, al igual que la patria potestad implica la existencia de un cuerpo social que todos llamamos familia. Y por eso mismo, señora ministra, España es anterior y superior a cualquier texto constitucional, incluido, por supuesto, el vigente. (Aplausos). Ese texto que ustedes pisotean a diario, tergiversan y manipulan; ese texto constitucional que deforman y alteran con un Tribunal Constitucional al que han convertido no en guardián de la Constitución, sino en guardián de los intereses de Pedro Sánchez, de su Gobierno y también del Partido Socialista. (Aplausos). Señora Saiz, hoy la soberanía española está amenazada, en VOX lo tenemos muy claro y sabemos cuáles son las amenazas: el separatismo y el globalismo, así como todas las fuerzas políticas que ayudan a ambos fines y el Partido Socialista que, sin duda, ayuda al separatismo y al globalismo. Porque ustedes pactan todos los días con el separatismo, con aquellos que quieren romper la unidad nacional, incluso les transfieren y ceden competencias que son intrínsecas al corazón de la nación, propias del Estado-nación, como son todas las facultades competenciales en materia de inmigración. Y, por otro lado, ustedes están sometiendo a España al globalismo y a una serie de ideologías que son contrarias al interés general, al bien de los españoles, por supuesto, a los intereses socioeconómicos del conjunto de la nación y que nada tienen que ver con nuestra identidad, con nuestra cultura y con nuestras tradiciones. En consecuencia, señora Saiz, los enemigos de España se dan en el orden interno y en el orden externo. Los separatistas son la amenaza principal en el orden interno, que son aquellos con los que ustedes pactan todos los días, los que quieren quebrar la unidad nacional, los que están en contra de la igualdad de todos los españoles, los que queman la bandera de España, pitan el himno nacional, maltratan a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y también aquellos que directamente malversan el dinero de todos los españoles atacando al conjunto de la nación. (Aplausos). Y, señora ministra, nada de esto se podría hacer sin su complacencia, sin el apoyo de su Gobierno. Señora ministra, como le decía, España es anterior y superior a la Constitución. Pero tenga en cuenta que precisamente el artículo 2 del texto constitucional indica con mucha claridad cuál es el fundamento de la Constitución, y el fundamento de la Constitución española es la «indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles». (Aplausos). Ese es el fundamento del texto constitucional y, en consecuencia, todo lo que no sea combatir al separatismo y sus ideas es también atacar a la Constitución española. Por tanto, señora ministra, el fundamento de la Constitución no es ni su Gobierno ni su ideología socialista y progresista ni sus leyes liberticidas ni la memoria democrática, sino España, su unidad y su soberanía. Por eso yo le planteo, señora ministra, la siguiente pregunta: ¿qué modelo de nación quiere usted? ¿En qué nación cree usted? ¿Usted cree que España es un Estado plurinacional, un Estado federal asimétrico, un Estado confederal, una sucursal de Bruselas, una mercancía? Aclárenoslo. (Aplausos). ¿O le preguntamos directamente a su amigo Puigdemont? Usted y su Gobierno, señora ministra, han sido, son y serán —h asta que les echemos de la Moncloa— los principales valedores del separatismo y del globalismo. Sí, señora ministra, ustedes pactan todos los días con los separatistas; han hecho de los deseos de los herederos políticos del terrorismo su propia acción de gobierno; son los mejores socios de las narcodictaduras y asumen e impulsan desde aquí, desde Bruselas y desde multitud de entidades supranacionales esa porquería ideológica de la Agenda 2030. (Aplausos). Esa es su estrategia, y los resultados los conocemos todos y los padecen todos los españoles en forma de paro, de ruina, de precariedad y de inseguridad. Ustedes dan oportunidades y ayudas sociales a la inmigración ilegal, son siempre solidarios con los de fuera, pero inmisericordes con los de dentro. Señora ministra, la soberanía del pueblo español e incluso la dignidad nacional se ven siempre comprometidas cada vez que ustedes acuerdan y pactan con los separatistas. De hecho, sus sórdidas negociaciones con los separatistas solo benefician a Sánchez y a sus secuaces, es decir, aquellos que quieren romper la unidad nacional y la prosperidad del conjunto del pueblo español.
La inmensa mayoría de los españoles, señora ministra, no quieren ceder ni un ápice ante los separatistas ni ante Bildu ni ante el PNV ni ante Esquerra ni ante Junts; por eso nos hierve la sangre y clama al cielo cuando vemos a Bildu en el Palacio de la Moncloa, cuando se regala el patrimonio de todos los españoles a un partido separatista o también cuando ustedes facilitan la entrada del prófugo Puigdemont para celebrar un mitin el pasado mes de agosto en Barcelona en vez de ponerlo a disposición judicial. En cambio, son ustedes absolutamente implacables con aquellas personas que se manifiestan desesperados ante la gestión criminal de su Gobierno con la catástrofe valenciana. (Aplausos).
Hablemos también, señora ministra, si le parece, de soberanía alimentaria y de soberanía energética. ¿Por qué se empeñan en hacernos cada día más pobres y dependientes? Atacan a nuestra soberanía alimentaria cada vez que introducen o imponen cargas, limitaciones, aranceles o impuestos confiscatorios a los trabajadores del campo; atacan también a nuestra soberanía alimentaria cuando fomentan directamente la competencia desleal introduciendo en España y en la Unión Europea productos extracomunitarios cuando no se les exige a esos productores los mismos requisitos que sí que son draconianos para nuestros compatriotas trabajadores del sector primario. Y cómo no hablar de la soberanía energética. Atacan a nuestra soberanía energética cada vez que aprueban leyes liberticidas; leyes como la del cambio climático y transición energética, que impiden investigar, explorar y explotar nuestros propios recursos naturales, y también atacan a nuestra soberanía energética cada vez que cierran centrales nucleares, un verdadero sinsentido que van a pagar —y pagan ya— todos los españoles y las empresas españolas. (Aplausos).
Y qué decir del Acuerdo de París, del Pacto Verde Europeo y de la Agenda 2030, ese fanatismo climático impulsado directamente por ustedes que es un plan de despidos masivos tanto en el sector primario español como, por supuesto, en la industria y para la riqueza nacional. Ustedes están empeñados en empobrecer a los españoles, pero enriquecer a otros; por eso financian al campo extranjero y a las industrias de fuera de nuestras fronteras. En definitiva, ustedes están empeñados en hacernos más pobres y dependientes, es decir, menos soberanos. Señora ministra, España tiene un enorme potencial; España es rica y tiene unos enormes funcionarios, tiene un enorme potencial. El problema para la prosperidad de España es su Gobierno, con sus ideologías progres, con sus impuestos confiscatorios, con sus limitaciones y demás cargas y, por supuesto, con su incompetencia. (Aplausos).
También queremos hablar, señora ministra, de soberanía judicial. Hemos tenido que ver con toda vergüenza cómo tribunales extranjeros de entes supranacionales atacaban directamente a la soberanía nacional, a la legislación española y a la soberanía judicial. Lo hemos visto con Puigdemont, con la excarcelación de etarras y también cuando determinados tribunales extranjeros dicen que ultrajar la Corona y los símbolos nacionales, injuriar a la Corona y atentar contra los símbolos nacionales es simplemente libertad de expresión. Esto, señora ministra, es una verdadera vergüenza.
Y qué decir de la soberanía fiscal. Las autonomías, por un lado, han creado privilegios económicos y sociales ―esto incluso vetado en el propio texto constitucional―, pero también ustedes acuden directamente al recurso permanente y continuo del endeudamiento, comprando otros Estados o instituciones deuda española y haciéndonos, por tanto, más pobres y dependientes, y además esto supone una estafa y una limitación para las generaciones futuras.
Además, señora ministra, para garantizar la soberanía de España, que es una obligación de su Gobierno, una obligación de las Cortes Generales, tenemos un instrumento fundamental: las Fuerzas Armadas. Nosotros no les hemos escuchado estas últimas semanas en los debates sobre el gasto en defensa que ustedes hayan atendido a la primera misión, la primera finalidad de las Fuerzas Armadas, que es garantizar la soberanía y la independencia de España y defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. En cambio, les vemos totalmente sometidos y sujetos a sus amos de
Bruselas, cuando usted sabe perfectamente, señora ministra, al igual que nosotros, que no existe ninguna competencia en defensa por parte de la Unión Europea y ustedes están dispuestos a cederla. (Aplausos). Y no, señora Saiz, no se equivoque, no hablamos de una España monolítica ni de una patria que termina en Madrid, tampoco de una nación franquicia de Bruselas, porque España es una y diversa ―no hay ninguna incompatibilidad en ello―; una España atravesada por sus distritos, municipios, comarcas, provincias y regiones, que son los afluentes que desembocan en el río que es la nación.
Por eso, señora ministra, ante estos movimientos de destrucción de la soberanía española y de la unidad de España, hoy existe una ola de patriotismo, porque los españoles saben que España y sus tradiciones, España y las regiones que la integran merecen ser defendidas, porque al defender a España y su soberanía se defiende el presente y el futuro, se defiende lo que somos, lo que hemos sido y lo que queremos ser. Defender España y tener una patria que te protege es lo que anhela la inmensa mayoría de los españoles.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).