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Sin adjetivos

Pleno del 19 de marzo de 2025

Interpelación urgente al Ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes sobre las medidas que pretende adoptar el Gobierno para evitar la pérdida de soberanía que sufre España.

Interpelación urgente.. Autor: Grupo Parlamentario VOX. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 104.

Justicia y corrupción

Ignacio Hoces Íñiguez

VoxDiputado.Página 40Vídeo

Muchas gracias, señor presidente. Buenos días, señora ministra. La interpelación que hoy presentamos tiene por finalidad conocer si el Gobierno va a adoptar alguna medida para evitar o para poner fin a la pérdida constante de soberanía que sufre España como consecuencia de sus políticas. Esta interpelación la planteábamos al señor Bolaños, al ministro de la Presidencia, en tanto que él es el responsable del apoyo inmediato a la Presidencia del Gobierno, pero también de la preparación, desarrollo y seguimiento de todo el procedimiento legislativo, ya que, de acuerdo con el artículo 26 de la Ley del Gobierno, él es el responsable de la coordinación y de la calidad de la actividad normativa del Ejecutivo. Pero nosotros, por supuesto, encantados de debatir con usted y de interpelarla. La soberanía, como creo que conoce la señora ministra, es un concepto moderno, acuñado por Jean Bodin en Los seis libros de la República, y es un concepto controvertido, discutido y también transformado a lo largo de la historia, desde la plena soberanía real a la soberanía compartida entre rey y Cortes y a la soberanía nacional, que es el concepto político que hoy está en la Constitución española, ya que, como muy bien sabe la ministra, el artículo 1.2 del texto constitucional indica que «la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado». La soberanía implica la potestad de España en su territorio, sin que los poderes del interior y los poderes del exterior puedan amenazar su unidad y su independencia. La soberanía, señora ministra, también implica que los españoles seamos los dueños de nuestro presente y nuestro futuro. Asimismo, la soberanía implica, señora ministra, la existencia de una comunidad política previa, que es España, es la patria, la nación, al igual que la patria potestad implica la existencia de un cuerpo social que todos llamamos familia. Y por eso mismo, señora ministra, España es anterior y superior a cualquier texto constitucional, incluido, por supuesto, el vigente. (Aplausos). Ese texto que ustedes pisotean a diario, tergiversan y manipulan; ese texto constitucional que deforman y alteran con un Tribunal Constitucional al que han convertido no en guardián de la Constitución, sino en guardián de los intereses de Pedro Sánchez, de su Gobierno y también del Partido Socialista. (Aplausos). Señora Saiz, hoy la soberanía española está amenazada, en VOX lo tenemos muy claro y sabemos cuáles son las amenazas: el separatismo y el globalismo, así como todas las fuerzas políticas que ayudan a ambos fines y el Partido Socialista que, sin duda, ayuda al separatismo y al globalismo. Porque ustedes pactan todos los días con el separatismo, con aquellos que quieren romper la unidad nacional, incluso les transfieren y ceden competencias que son intrínsecas al corazón de la nación, propias del Estado-nación, como son todas las facultades competenciales en materia de inmigración. Y, por otro lado, ustedes están sometiendo a España al globalismo y a una serie de ideologías que son contrarias al interés general, al bien de los españoles, por supuesto, a los intereses socioeconómicos del conjunto de la nación y que nada tienen que ver con nuestra identidad, con nuestra cultura y con nuestras tradiciones. En consecuencia, señora Saiz, los enemigos de España se dan en el orden interno y en el orden externo. Los separatistas son la amenaza principal en el orden interno, que son aquellos con los que ustedes pactan todos los días, los que quieren quebrar la unidad nacional, los que están en contra de la igualdad de todos los españoles, los que queman la bandera de España, pitan el himno nacional, maltratan a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y también aquellos que directamente malversan el dinero de todos los españoles atacando al conjunto de la nación. (Aplausos). Y, señora ministra, nada de esto se podría hacer sin su complacencia, sin el apoyo de su Gobierno. Señora ministra, como le decía, España es anterior y superior a la Constitución. Pero tenga en cuenta que precisamente el artículo 2 del texto constitucional indica con mucha claridad cuál es el fundamento de la Constitución, y el fundamento de la Constitución española es la «indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles». (Aplausos). Ese es el fundamento del texto constitucional y, en consecuencia, todo lo que no sea combatir al separatismo y sus ideas es también atacar a la Constitución española. Por tanto, señora ministra, el fundamento de la Constitución no es ni su Gobierno ni su ideología socialista y progresista ni sus leyes liberticidas ni la memoria democrática, sino España, su unidad y su soberanía. Por eso yo le planteo, señora ministra, la siguiente pregunta: ¿qué modelo de nación quiere usted? ¿En qué nación cree usted? ¿Usted cree que España es un Estado plurinacional, un Estado federal asimétrico, un Estado confederal, una sucursal de Bruselas, una mercancía? Aclárenoslo. (Aplausos). ¿O le preguntamos directamente a su amigo Puigdemont? Usted y su Gobierno, señora ministra, han sido, son y serán —h‌ asta que les echemos de la Moncloa— los principales valedores del separatismo y del globalismo. Sí, señora ministra, ustedes pactan todos los días con los separatistas; han hecho de los deseos de los herederos políticos del terrorismo su propia acción de gobierno; son los mejores socios de las narcodictaduras y asumen e impulsan desde aquí, desde Bruselas y desde multitud de entidades supranacionales esa porquería ideológica de la Agenda 2030. (Aplausos). Esa es su estrategia, y los resultados los conocemos todos y los padecen todos los españoles en forma de paro, de ruina, de precariedad y de inseguridad. Ustedes dan oportunidades y ayudas sociales a la inmigración ilegal, son siempre solidarios con los de fuera, pero inmisericordes con los de dentro. Señora ministra, la soberanía del pueblo español e incluso la dignidad nacional se ven siempre comprometidas cada vez que ustedes acuerdan y pactan con los separatistas. De hecho, sus sórdidas negociaciones con los separatistas solo benefician a Sánchez y a sus secuaces, es decir, aquellos que quieren romper la unidad nacional y la prosperidad del conjunto del pueblo español.

La inmensa mayoría de los españoles, señora ministra, no quieren ceder ni un ápice ante los separatistas ni ante Bildu ni ante el PNV ni ante Esquerra ni ante Junts; por eso nos hierve la sangre y clama al cielo cuando vemos a Bildu en el Palacio de la Moncloa, cuando se regala el patrimonio de todos los españoles a un partido separatista o también cuando ustedes facilitan la entrada del prófugo Puigdemont para celebrar un mitin el pasado mes de agosto en Barcelona en vez de ponerlo a disposición judicial. En cambio, son ustedes absolutamente implacables con aquellas personas que se manifiestan desesperados ante la gestión criminal de su Gobierno con la catástrofe valenciana. (Aplausos).

Hablemos también, señora ministra, si le parece, de soberanía alimentaria y de soberanía energética. ¿Por qué se empeñan en hacernos cada día más pobres y dependientes? Atacan a nuestra soberanía alimentaria cada vez que introducen o imponen cargas, limitaciones, aranceles o impuestos confiscatorios a los trabajadores del campo; atacan también a nuestra soberanía alimentaria cuando fomentan directamente la competencia desleal introduciendo en España y en la Unión Europea productos extracomunitarios cuando no se les exige a esos productores los mismos requisitos que sí que son draconianos para nuestros compatriotas trabajadores del sector primario. Y cómo no hablar de la soberanía energética. Atacan a nuestra soberanía energética cada vez que aprueban leyes liberticidas; leyes como la del cambio climático y transición energética, que impiden investigar, explorar y explotar nuestros propios recursos naturales, y también atacan a nuestra soberanía energética cada vez que cierran centrales nucleares, un verdadero sinsentido que van a pagar —‌y pagan ya— todos los españoles y las empresas españolas. (Aplausos).

Y qué decir del Acuerdo de París, del Pacto Verde Europeo y de la Agenda 2030, ese fanatismo climático impulsado directamente por ustedes que es un plan de despidos masivos tanto en el sector primario español como, por supuesto, en la industria y para la riqueza nacional. Ustedes están empeñados en empobrecer a los españoles, pero enriquecer a otros; por eso financian al campo extranjero y a las industrias de fuera de nuestras fronteras. En definitiva, ustedes están empeñados en hacernos más pobres y dependientes, es decir, menos soberanos. Señora ministra, España tiene un enorme potencial; España es rica y tiene unos enormes funcionarios, tiene un enorme potencial. El problema para la prosperidad de España es su Gobierno, con sus ideologías progres, con sus impuestos confiscatorios, con sus limitaciones y demás cargas y, por supuesto, con su incompetencia. (Aplausos).

También queremos hablar, señora ministra, de soberanía judicial. Hemos tenido que ver con toda vergüenza cómo tribunales extranjeros de entes supranacionales atacaban directamente a la soberanía nacional, a la legislación española y a la soberanía judicial. Lo hemos visto con Puigdemont, con la excarcelación de etarras y también cuando determinados tribunales extranjeros dicen que ultrajar la Corona y los símbolos nacionales, injuriar a la Corona y atentar contra los símbolos nacionales es simplemente libertad de expresión. Esto, señora ministra, es una verdadera vergüenza.

Y qué decir de la soberanía fiscal. Las autonomías, por un lado, han creado privilegios económicos y sociales ―esto incluso vetado en el propio texto constitucional―, pero también ustedes acuden directamente al recurso permanente y continuo del endeudamiento, comprando otros Estados o instituciones deuda española y haciéndonos, por tanto, más pobres y dependientes, y además esto supone una estafa y una limitación para las generaciones futuras.

Además, señora ministra, para garantizar la soberanía de España, que es una obligación de su Gobierno, una obligación de las Cortes Generales, tenemos un instrumento fundamental: las Fuerzas Armadas. Nosotros no les hemos escuchado estas últimas semanas en los debates sobre el gasto en defensa que ustedes hayan atendido a la primera misión, la primera finalidad de las Fuerzas Armadas, que es garantizar la soberanía y la independencia de España y defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. En cambio, les vemos totalmente sometidos y sujetos a sus amos de

Bruselas, cuando usted sabe perfectamente, señora ministra, al igual que nosotros, que no existe ninguna competencia en defensa por parte de la Unión Europea y ustedes están dispuestos a cederla. (Aplausos). Y no, señora Saiz, no se equivoque, no hablamos de una España monolítica ni de una patria que termina en Madrid, tampoco de una nación franquicia de Bruselas, porque España es una y diversa ―no hay ninguna incompatibilidad en ello―; una España atravesada por sus distritos, municipios, comarcas, provincias y regiones, que son los afluentes que desembocan en el río que es la nación.

Por eso, señora ministra, ante estos movimientos de destrucción de la soberanía española y de la unidad de España, hoy existe una ola de patriotismo, porque los españoles saben que España y sus tradiciones, España y las regiones que la integran merecen ser defendidas, porque al defender a España y su soberanía se defiende el presente y el futuro, se defiende lo que somos, lo que hemos sido y lo que queremos ser. Defender España y tener una patria que te protege es lo que anhela la inmensa mayoría de los españoles.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias. A continuación, en nombre del Gobierno, tiene la palabra la señora ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

Elma Saiz Delgado

GobiernoMinistra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.Página 42Vídeo

Gracias, presidente.

Buenos días, señorías. Señor Hoces, usted y yo nacimos en diciembre, usted del año 1983 y yo del año 1975. Somos los dos del mundo jurídico, somos los dos abogados y políticos y hemos estudiado los dos la Constitución, pero le quiero recordar que la Constitución española tiene 169 artículos, cuatro disposiciones adicionales, nueve disposiciones transitorias, una disposición derogatoria y una disposición final. Y la disposición derogatoria, señor Hoces, deroga el principio del Movimiento Nacional del 17 de mayo de 1958. Quiero recordarle, cuando habla usted de la Constitución, que lo haga en toda su extensión. Vamos a empezar en esta interpelación por lo más elemental. Dicen usted y su grupo mostrar una gran preocupación por la pérdida de soberanía que sufre España. Para que cualquier ciudadano que nos escuche pueda comprendernos, a ustedes aparentemente les causa un gran desasosiego que España pierda su capacidad de gobernarse a sí misma, es decir, que pierda su capacidad de hacer leyes, de administrarse, de ser reconocida internacionalmente como entidad independiente sin ser subordinada a otro país. Pues bien, es importante subrayar qué comprende el concepto de soberanía para que la ciudadanía, que es a quien nos debemos los que estamos hoy aquí presentes, sepa de qué estamos hablando. Al igual que es importante que sepan que nuestra Constitución establece en su artículo 1.2 que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. Esto es más importante de lo que parece, porque lo que significa esto, pese a sus estridencias y soflamas incendiarias, es que el poder no está en manos de una institución o de un grupo concreto, sino que reside en todos los ciudadanos, que lo ejercen democráticamente y, por tanto, les hace libres. Por eso, señoría, no se sostiene en ninguna parte que sean ustedes los que se erijan como mayores defensores de la soberanía en España; precisamente ustedes, que son, cuanto menos, el peor ejemplo y, cuanto más, su mayor amenaza. Podríamos hablar del atentado a la soberanía que supone su pretensión continua de desmantelar el estado del bienestar y debilitar la capacidad del Estado para proteger a todos los ciudadanos en favor de intereses privados, de su ataque constante a la legitimidad de las instituciones clave o de su pertinaz negación de la diversidad territorial de nuestro país, una diversidad territorial que dio lugar a que nuestra Constitución configurarse España como un Estado autonómico. Por tanto, dejen de confundir el desarrollo del Estado autonómico en el marco de nuestra Constitución con la pérdida de soberanía. Ponen el grito en el cielo por el acuerdo alcanzado entre el Partido Socialista Obrero Español y Junts, relativo a la delegación de competencias en la gestión de inmigración; sin embargo, ustedes hace cuatro días estaban abiertos a pactar con Junts para acordar una moción contra el presidente del Gobierno. La principal diferencia es que nosotros pactamos para mejorar la gestión migratoria y, por tanto, ofrecer un mejor servicio y ustedes quieren derrocar al Gobierno (aplausos) para, por ejemplo, acabar con unas pensiones públicas garantizadas de por vida. Es lo que han hecho una y otra vez en esta Cámara: votar sistemáticamente no a mejorar la vida de la gente y a garantizarles un marco más ancho de derechos.

¿Saben cuáles son las medidas que socavan la soberanía nacional y el poder que les es legítimo a todos los ciudadanos? El desmantelamiento de los organismos de control democrático y la usurpación de los comisionados de Transparencia de algunas de las comunidades en las que su formación sostiene a los Gobiernos, por no hablar de sus intentos de derogación de leyes de memoria; de sus intentos de adoctrinamiento ideológico socavando el derecho de los menores a una educación basada en valores constitucionales y en conocimientos científicos, limitando así su capacidad de participar libremente en la sociedad; o de la obstaculización de la ejecución de los fondos europeos en lo relativo a las políticas climáticas o de igualdad. Eso sí que merma la capacidad del pueblo español de fiscalizar a sus propios Gobiernos, limitando la rendición de cuentas y la capacidad del país de decidir sobre su propio destino. En cambio, el acuerdo, que de sórdido no tiene nada, señoría, entre partidos políticos al que se ha llegado no es un atentado a la soberanía nacional, sino un acuerdo respetuoso con el marco constitucional y con el Estatuto de Autonomía de Cataluña. Es decir, impecable en lo jurídico, ya que se hace como consecuencia de la previsión que existe en el artículo 150.2 de la Constitución española, el cual permite la delegación de competencias. Utilizando esta figura jurídica, no hay propiamente un traslado de la titularidad de la competencia; lo que hay es un traslado de la facultad de la ejecución de la competencia. Por tanto, el escenario apocalíptico que algunos auguran con este acuerdo es la enésima profecía no cumplida sobre la ruptura de España. (Aplausos).

El Estado no se desintegra. El Estado funciona y las distintas Administraciones, pese a ustedes, están dispuestas a colaborar y a prestar un servicio más ágil, eficaz y próximo a las personas. Es un paso hacia la mejor gestión autonómica de Cataluña en la dirección expresada por la mayoría democrática de esta región. Se lo repito, la mayoría democrática. No se regala la competencia migratoria, se amplía la gestión migratoria, que ya viene gestionando la Generalitat. Hasta ahora se han producido siete delegaciones de competencia en España y ni se ha roto ni se romperá con esta delegación, entre otras cosas porque hay una sólida mayoría constitucional que entiende mejor que usted ―a la vista está de su intervención― el marco jurídico existente. No se trocea ninguna competencia ―no se trocea lo que no se puede trocear―, se delega lo que la Constitución española permite delegar. Y la preocupación del Gobierno no está en aquellas comunidades que quieren asumir y ejercer más competencias, en coordinación con el Estado, para dar un mejor servicio de proximidad y de forma más eficaz; la preocupación está en quienes hacen una dejación de competencias de las que ya tienen. Y precisamente esta dejación de funciones la estamos viendo en comunidades donde ustedes sostienen a Gobiernos del Partido Popular. Son esos pactos de la vergüenza y esas mociones en las que ustedes exigen al Partido Popular ―y el Partido Popular lo acepta― en materia de migración, ya sean de menores o de adultos, y otras cuestiones que, además de preocupación, generan ―le aseguro― una profunda vergüenza. (Aplausos).

A la luz de estos pactos, sean honestos y reconozcan que no les preocupa la pérdida de soberanía; lo que les molesta es el verdadero espíritu de la norma. Eso es lo que va en contra de su estrecha concepción que tienen de la ciudadanía y no es relativo ni al control de fronteras ni a la colaboración y cooperación entre las distintas fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Lo que les molesta es que hayamos acordado, y les leo literalmente, que parece que no lo han leído, señoría, el texto de la proposición de ley. Abro comillas: «… cree un marco cívico que vaya más allá de la lengua y la cultura y que integre una serie de valores ligados a la convivencia, al trabajo, al esfuerzo, a la educación o a la igualdad de género, […]. Se trata de tener las herramientas para crear un proyecto […] ilusionante, de esperanza y de bienestar compartido donde el ascensor social funcione para una integración plena». Cierro comillas. Por mucho que les pese, la soberanía española se fortalece también con los cerca de los tres millones de trabajadores y trabajadoras afiliados a la Seguridad Social que cotizan y pagan sus impuestos extranjeros. Y le digo más, cerca del 90 % tienen contratos indefinidos, lo que refuerza la integración y la seguridad laboral de estos trabajadores. España es mucho más y mucho mejor que su limitada visión de nuestro país y de lo que en sus cabezas supone ser español y residente en España.

Señorías de VOX, no quieren entender nada. No quieren entender el momento en el que se encuentra nuestro país ni tampoco quieren entender a la sociedad catalana, una sociedad plural que aspira a contribuir decididamente al progreso de España. El regreso de empresas a Cataluña, señoría, es real; el incremento de inversiones y el empleo es real; la vuelta al camino de la normalidad democrática es real, muy al contrario de lo que pasó en el 2017. Por mucho que les pese, el proyecto político de este Gobierno es garantía de estabilidad y de seguridad jurídica, y ahí están los datos. No hay conflicto jurídico alguno en esta proposición de ley, solo hay el conflicto político que ustedes pretenden crear. Para este Gobierno, la política es un instrumento poderoso para superar la confrontación y lo estamos demostrando con decisiones que sirven para pasar página de la peor etapa de Cataluña en nuestra reciente historia democrática. Tanto que ustedes dicen preocuparse por la soberanía y por la unidad de España, digan la verdad: ¿acaso volverían ustedes a la Cataluña de 2017? ¿Volverían a los peores años de desencuentro entre la sociedad catalana y el resto del país? ¿Prefieren un país menos cohesionado? La triste verdad es que sí.

Señorías de VOX, sin conflicto y sin inocular temor a nuestra población, su ideario se queda en nada. Ustedes practican la antipolítica, una oposición que no está a la altura del país, y no lo está porque sus alianzas con la ultraderecha de distintos países les lleva a repetir postulados más extremistas que ni siquiera son genuinos, sino que los tienen que importar del exterior. ¿Recuerdan que el concepto de soberanía de un país implica la capacidad de gobernarse por sí mismo, sin subordinación a ningún otro país? ¿De dónde vendrían las directrices que marcasen el rumbo de España si gobernara VOX, del pueblo español o del exterior? (El señor Hoces Íñiguez pronuncia palabras que no se perciben). No, señoría, no, y usted lo sabe. Y voy más allá de que ustedes quieran importar lo peor de la política ―mejor dicho, de la antipolítica― de los amigos de Hungría, de Argentina, de Polonia, de Rusia, de Estados Unidos, esos que dicen propagar bulos, que compensa que en España pase lo mismo. Me refiero a qué soberanía tiene VOX cuando recurren a un banco de Hungría para financiarse porque en España no se fían de ustedes. Ahora van a tener la oportunidad de dar explicaciones de su presunta financiación ilegal con la investigación abierta por la Fiscalía Anticorrupción. Y le recuerdo que el Tribunal de Cuentas, en su informe del año 2020, ya destacó donaciones ilegales a su partido, que acabaron en una multa superior a los 200 000 euros. ¿Es así como se defiende la soberanía nacional y económica de España, recibiendo 6,5 millones de euros de un banco húngaro e infringiendo la ley que regula la financiación de los partidos políticos en nuestro país, señor Hoces? No es que lo diga solo yo, sino que quienes formaron parte de su partido son los que dan el titular de que lo suyo es ―y leo textualmente― «un negocio basado en el patriotismo», entre comillas. Les suena la declaración de Barajas, ¿verdad? Compañeros suyos y exmilitantes de su partido les están exigiendo que rindan cuentas de su gestión política y de su mala praxis económica. Afirman que la democracia interna es inexistente, que la libertad de opinión es perseguida, que la cúpula se ha bunkerizado, que la dirección estratégica se ha subcontratado y que existen dudas públicas sobre el origen y destino de los fondos del partido. Pero es que no es solo uno quien lo dice; estas afirmaciones las hacen muchas personas que han estado en su formación política. ¿No será que, utilizando las herramientas democráticas del Estado de derecho, ustedes realmente pretenden acceder a las instituciones para dinamitarlas desde dentro y para robar la soberanía al pueblo español? Insisto, eso es lo que tanto intentan defender cuando lo que ustedes quieren es eliminar la democracia y quitarle la soberanía al pueblo español.

Esto no es nuevo en España ―y tampoco en Europa― y nuestra obligación moral y humana es la de avanzar hacia una España digna y civilizada propia de un Estado social y democrático de derecho, como somos, miembro de la Unión Europea. Se lo digo de manera directa: nos van a tener enfrente una y tantas veces como sea necesario para defender nuestra democracia y el Estado tal y como lo configura nuestra Constitución española.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Tiene la palabra el señor Hoces Íñiguez. (Aplausos).

Ignacio Hoces Íñiguez

VoxDiputado.Página 44Vídeo

Muchas gracias, señor presidente. Creo sinceramente, señora ministra, y más después de escuchar sus palabras, que en VOX no exageramos un ápice al considerar a Pedro Sánchez, al Gobierno socialista y, por tanto, también a usted como los máximos exponentes de los enemigos de la soberanía española y de la unidad nacional. Ustedes han urdido una serie de alianzas perversas con todos aquellos que quieren arrancar la unidad nacional y la igualdad entre todos los españoles, y usted viene aquí y no dice nada absolutamente al respecto. Por tanto, entiendo que para usted es más legítimo Bildu que VOX, que son más idóneos para España los separatistas y los comunistas que VOX, cuando básicamente lo que queremos nosotros es cambiar el ordenamiento jurídico español, como no puede ser de otra manera, en favor de los españoles y del bien común, siempre con respeto a la ley y orden, para conseguir el cambio de rumbo que quiere y desea la inmensa mayoría de los españoles. (Aplausos). Señora ministra, desde luego que nosotros aspiramos a cambiar el modelo de la organización territorial del Estado, porque consideramos que es malo para la prosperidad y para la igualdad de todos los españoles y también para la prosperidad del conjunto de las regiones de España. Además, el Estado autonómico no tiene ninguna tradición constitucional en España, como usted muy bien debería saber, entre otras cosas porque las comunidades autónomas han creado privilegios económicos y sociales y han generado derechos y deberes dispares y eso es una vergüenza. Ataca directamente a la unidad nacional y todos los Gobiernos por antonomasia, incluido el suyo, están sujetos y sometidos al saqueo constante de los separatistas, entre otros, de sus amigotes de Esquerra Republicana de Catalunya, que aquí, en esta tierra, han dado golpes de Estado en 1931, en 1934 y en 2017 de la mano de sus ahora amigos de Junts. (Aplausos).

No nos sorprende nada que venga aquí a mentir, a manipular, a engañar y a retorcerlo todo. Somos la única fuerza política del conjunto de la nación que ha querido activar el instrumento previsto en el artículo 92 del texto constitucional, que permite hacer consultas al conjunto del pueblo español sobre aquellas materias o políticas públicas de especial trascendencia, la única fuerza política nacional que ha querido que se active eso. Nosotros queremos preguntar al conjunto del pueblo español si quiere un modelo migratorio como el de ustedes, de política de fronteras abiertas, o la repatriación de todas aquellas personas que entren en España de forma ilegal. Son ustedes los que están llenando nuestras calles, plazas y parques de inseguridad y de delincuencia como consecuencia de la inmigración ilegal y, por supuesto, se lo queremos preguntar al conjunto del pueblo español, que es el soberano en esta tierra. (Aplausos).

También queremos preguntarles por el modelo energético: si quieren ser cada día más dependientes de fuerzas extranjeras o si, por el contrario, quieren revitalizar la industria y la riqueza nacional. Y, por supuesto, si quieren o no cerrar centrales nucleares, porque estamos convencidos, además, de que la inmensa mayoría del pueblo español no quiere cerrarlas, entre otras cosas porque nos hace a todos más pobres y dependientes, como se ve en la factura de la luz de las empresas y de las familias españolas. (Aplausos).

Y también, por supuesto, somos los únicos que queremos preguntar al conjunto del pueblo español si quieren que en esta Cámara se sienten partidos separatistas que quieren arrancar y quebrar la unidad nacional, que, como he explicado antes, es el fundamento mismo de la Constitución. Queremos preguntar al conjunto del pueblo español si quiere que Gobiernos como el de usted estén constantemente sometidos al saqueo de partidos separatistas, que están aquí absolutamente sobrerrepresentados por culpa de la ley electoral aprobada por ustedes y por el Partido Popular.

Señora ministra, en VOX estamos orgullosos de ser españoles, de nuestra historia, de nuestra cultura, de nuestras tradiciones y que sea el pueblo español el que decida su futuro. Por eso me atrevo a traer a colación el pasaje cervantino de La gran sultana: Yo sé quién soy. ¡Español sois, sin duda! Y lo soy, lo he sido y lo seré mientras que viva, incluso después de muerto ochenta siglos. (Aplausos).

Termino, señora ministra. Precisamente por regalar nuestra soberanía, son ustedes los que saquean a todos, a hombres y a mujeres, a jóvenes y a mayores. Mientras ustedes se suben los sueldos allí por dónde pasan, gastan millones de dinero público en pinganillos y traducciones aquí, en esta Cámara, y destinan millones de dinero público a la inmigración ilegal y millonadas de dinero para regar a sus sindicatos lacayos. Señora ministra, España tiene todo para brillar. El potencial de España es enorme, hay recursos y talento, pero el problema es su Gobierno, sus políticas y todos aquellos que favorecen el separatismo y el globalismo.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario VOX en el Congreso, puestos en pie).

Presidencia. Para concluir el debate, tiene la palabra la señora ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

Elma Saiz Delgado

GobiernoMinistra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.Página 45Vídeo

Gracias, presidente.

Señorías de VOX, el único atentado y amenaza contra la soberanía nacional lo hacen ustedes siendo súbditos de los que quieren fracturar Europa y los derechos y libertades que hemos conseguido tras décadas de lucha. Ustedes están aliados con quienes quieren destruir nuestro modelo de convivencia, que es referente en todo el mundo, porque no les sirve para sus intereses económicos y políticos. Ustedes han venido a fracturar la convivencia y a quebrar el feminismo, que es tanto como decir que están en contra de la igualdad entre las personas, para que siga la discriminación contra las mujeres en cualquiera de sus variantes. Ustedes han venido para fracturar la unión contra el cambio climático, a eliminar la diversidad en la orientación sexual que cada cual quiera tener y a segregar entre personas legales e ilegales, como ustedes las nombran. Y se lo digo con toda firmeza: las personas que deciden emigrar no son ilegales, no cometen ningún acto delictivo; los que infringen la ley son aquellos, como su partido, que ocultan la gestión económica y son sancionados por ello. Eso sí que es ilegítimo. Han conseguido en Valencia lo que querían, un Partido Popular que se deja arrastrar para cerrar la puerta a los más vulnerables, pisoteando el interés superior del menor y los derechos humanos anunciando la desaparición de las ayudas a las entidades que les sirven para salir adelante. El pacto del PP y VOX en Valencia es el pacto de la vergüenza, es el pacto que alienta el racismo y la xenofobia. ¿Dónde está la moderación y las palabras del señor Feijóo, que dijo hace unas semanas que nunca se sometería al chantaje de VOX, señorías del Grupo Popular? ¿No les da vergüenza? No les da vergüenza, ¿verdad? (El señor De Olano Vela pronuncia palabras que no se perciben). No les da vergüenza, señor Olano. ¿Cómo van a mejorar los servicios públicos básicos como la sanidad y la educación o los servicios sociales en Valencia si hacen desaparecer la inversión en igualdad o en las entidades sociales? ¿Cómo van a llevar una buena reconstrucción de Valencia si eliminan las partidas económicas para hacer frente al cambio climático?

Señor Hoces, señorías de VOX, cuando se recurre al insulto, a la xenofobia y a la mentira es porque se tiene una total y absoluta ausencia de razón, de humanidad y de verdad. Y hablando de verdad, ¿no le va a preguntar al señor Abascal si nos va a contar qué ha hecho con el dinero público que fue a parar a su fundación? ¿No les parece suficiente la pensión pública que le va a quedar al señor Abascal cuando se jubile que tiene que montarse una fundación privada? Y le hago una pregunta más. ¿Se defiende la soberanía española menospreciando la acción de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado para combatir a las mafias que trafican con seres humanos? Porque esto es lo que ustedes hacen cada vez que tienen ocasión. Lo que les puedo asegurar es que el estatus jurídico de Policía Nacional y Guardia Civil en frontera no cambia ni un ápice.

Finalizo mi intervención expresando que este Gobierno es firme defensor de los derechos humanos y de su respeto. Vamos a seguir colaborando con la Generalitat para asegurar la plena integración e inclusión de la población extranjera y prueba de nuestra labor en este ámbito es el plan de integración y convivencia intercultural en el que estamos trabajando para fortalecer las bases para una sociedad más cohesionada, donde la diversidad sea fuente de progreso, sin menoscabo alguno de la soberanía española.

Señorías de VOX, ¿son ustedes soberanos o súbditos? Se lo digo yo. Creo que son más bien súbditos de aquellos a quienes siguen los pasos y de quienes les financian y, en todo caso, los dirigentes de su partido son soberanos viendo lo que tienen montado.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. —  DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, A LA MINISTRA DE DEFENSA SOBRE LA NUEVA PROGRAMACIÓN MILITAR DE LA DEFENSA Y EL NUEVO CONCEPTO DE SEGURIDAD Y DEFENSA DE SU GOBIERNO. (Número de expediente 172/000106).

Presidencia. Interpelación urgente del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, a la ministra de Defensa, sobre la nueva programación militar de la defensa y el nuevo concepto de seguridad y defensa de su Gobierno. Para su defensa, tiene la palabra el señor Enrique Núñez Guijarro.