La ministra es usted, pero a lo mejor no se ha repasado el informe de la Estrategia de Seguridad Nacional del año pasado.
Le tengo que confesar que no sé qué Margarita Robles me va a contestar hoy, porque a veces parece que hay dos, la que muy bajito levanta la voz contra las cesiones a los socios y la que siempre se acaba plegando a lo que manda ‘el 1’, Pedro Sánchez. ¿Qué Margarita Robles responde hoy, la que dice que está orgullosa de las Fuerzas Armadas o la que no les deja desfilar en el Día de la Comunidad de Madrid? ¿La magistrada o la del garaje de Paiporta, que abroncó a unos afectados por la riada? ¿La que fue miembro del Gobierno de Felipe González o la que dice sentirse orgullosa de estar en el Gobierno de Sánchez? Porque, sí, usted dijo aquí que estaba orgullosa de estar en el Gobierno de Pedro Sánchez. Pero ¿de qué Gobierno? ¿Del de Marlaska, cuando decía que las competencias en control de fronteras y extranjería eran exclusivas del Estado, o del que quiere cedérselas a Cataluña? ¿Del Sánchez de las legislaturas pasadas, que decía no es no a Bildu, o del que dice sí a todo lo que le exigen en Waterloo? ¿O, a lo mejor, del Sánchez que decía, mientras se preparaba unos espaguetis, que el Ministerio de Defensa sobraba? Un visionario, señora Robles. ¿Está orgullosa del Gobierno de su compañera Yolanda Díaz o de la ministra comunista de juventud, que están en contra de aumentar el gasto en defensa, o del que dice que va a aumentarlo? Desde luego, no necesita usted un teléfono para llamar al enemigo, como Gila, porque puede hablar directamente con el enemigo en la sala del Consejo de Ministros. (Aplausos).
La verdad es que no hay un solo Gobierno, pero solo hay una Margarita Robles, la que siempre le dice que sí a Sánchez, la que dice una cosa y hace exactamente la contraria, porque, si no fuera por su cinismo, se habría ido hace tiempo del Gobierno; porque, para mantenerse en el poder, están dispuestos a desmantelar el control de fronteras y a quitar Mossos de las calles de Cataluña, donde son necesarios para luchar contra la inseguridad ciudadana; porque, para mantener el poder y con su silencio cómplice a los enemigos de la seguridad nacional, el señor Sánchez los ha metido hasta la cocina. (Aplausos.—Varias señoras y señores diputados: ¡Bravo! ¡Muy bien!).