Borja Sémper Pascual
Gracias, señor presidente. Muy buenas tardes, señorías. Saben ustedes que vivimos tiempos turbulentos. Se aleja la ensoñación de un fin de la historia definido por el triunfo de la democracia liberal, el libre comercio y el orden multilateral. La causa profunda del cambio, de la aceleración del cambio en el orden mundial, puede tener su origen en la crisis financiera que empezó en el año 2008, pero que dejó sentir sus efectos a lo largo de mucho tiempo. Esa crisis, que primero fue económica, luego social y ahora política, se encadena con otras dos, la pandemia del año 2020 y la inestabilidad internacional que desencadena la invasión rusa de Ucrania en el año 2022. Todo esto convierte el estado habitual de nuestras vidas en una suerte de permacrisis o crisis permanente, que, además, es ya el estado natural de las cosas para los más jóvenes. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). Hoy el mundo se va despidiendo del orden multilateral basado en reglas, de las instituciones de arbitraje internacional y de la vocación de promover la cooperación sobre el conflicto, tratando de encontrar intereses comunes y no solo intereses particulares. Los valores de la libertad, del imperio de la ley, de la igualdad y del progreso son atacados. Esos valores son precisamente los que permitieron la creación de la Unión Europea, uno de los últimos bastiones del mundo de un modo de vida que, hoy, sigue siendo el mejor de los posibles. Señorías, mi grupo no insultará al Gobierno de un país aliado, ni practicaremos seguidismo ciego de intereses extranjeros en contra de los intereses europeos y nacionales, ni enalteceremos figuras de tiranos extranjeros, ni contribuiremos a la poca o nula fiabilidad de España ante nuestros socios por la incompetencia del Gobierno. Los intereses de España son demasiado serios como para jugar con ellos con tacticismo, electoralismo o relato vacío para generar división, discordia o desunión. (Aplausos). Nos jugamos nuestra propia seguridad y nuestra posición en el mundo. Estamos en un momento crucial y fundamental de la historia en la que los europeos tenemos que dar un paso al frente y defender nuestro modelo de democracia liberal, plural y basada en el Estado de derecho y las instituciones. Ante este escenario, lo que tenemos es un Gobierno sin rumbo, sin criterio y sin palabra. Mientras Europa refuerza sus compromisos con Ucrania, aquí padecemos un Ejecutivo que defiende en su seno intereses contradictorios. Sánchez ha convertido la política exterior de España en un sainete opaco. Su Gobierno es un puzle de contradicciones. Tenemos un Gobierno dividido en todas las materias fundamentales, un presidente del Gobierno que solo habla por una parte del Gobierno en materia de seguridad o defensa; un Gobierno sostenido con los apoyos de partidos que ni creen en España, ni creen en la Unión Europea, ni creen en la Alianza Atlántica. Tenemos un Gobierno, en definitiva, que no está en condiciones de comprometer absolutamente nada frente a nuestros socios europeos. El tiempo del relato, señorías, ya pasó. La Comisión Europea quiere centralizar la compra de armamento; mientras, este Gobierno no es capaz ni de centralizar una sola opinión en su seno. No hay hechos, no hay nada sólido detrás de declaraciones grandilocuentes que no se pueden concretar en nada por su incapacidad para gobernar.
Al otro lado del arco parlamentario la situación también es desoladora. Los ilustres miembros del grupo Patriotas en el Parlamento Europeo votan con Bildu, con Podemos y con el BNG para defender los intereses de Putin. (Rumores). Señores de VOX, tan poco patriotas en la defensa de los intereses de los agricultores, empresarios e industria española. Señores de VOX, verán como ustedes están de acuerdo ―entrecomillo―: La comunidad internacional tiene el deber de aplicar las más graves sanciones a Putin. Su Gobierno quiere estar y está en dos sitios a la vez, con los agresores y con los agredidos, con Putin y con la OTAN, y eso no es posible. Sus socios ―en referencia a Sánchez― no quieren que envíe armas a la resistencia en Ucrania, quieren que enviemos cascos y tiritas, y le digamos a los ucranianos que aguanten el chaparrón. Entiendo que están ustedes de acuerdo con estas manifestaciones porque acertadamente las dijo señor Abascal en esta misma tribuna el pasado 2 de marzo del año 2022. Las cosas han cambiado mucho.
Señorías, no obstante, lo más grave es que el Gobierno de España no puede seguir actuando de espaldas a este Congreso. La política exterior no puede ser rehén de la soberbia política de Pedro Sánchez. El Congreso no puede ser ignorado y despreciado mientras este Gobierno improvisa y devalúa nuestra credibilidad internacional. (Aplausos). Señorías, el apoyo a Ucrania no es una opción, es un deber moral. No se trata solo de una guerra en el este de Europa, sino de la defensa de nuestros propios valores, es la frontera entre la democracia y la tiranía. Por eso, traemos esta proposición no de ley. Este Gobierno no está en condiciones de fijar la posición internacional de España porque ni siquiera habla en nombre del propio Gobierno, de todo el Gobierno; porque este Gobierno no está en condiciones de comprometer ante nuestros socios nada, porque ni siquiera conoce la opinión de esta Cámara donde reside la soberanía nacional; y porque este Gobierno solo proclama consignas, discursos vacíos y fotografías huecas, porque no es capaz de llevar adelante ni una sola medida real. Por eso, señorías, les pedimos que nos apoyen para que cualquier decisión que comprometa a España con nuestros socios europeos o aliados occidentales sea debatida y aprobada en el Congreso de los Diputados. (Aplausos). Se lo han exigido ustedes a Sánchez en la ronda de cafés que hizo la semana pasada, se lo han exigido ustedes en privado en la Moncloa.
Señorías del Partido Socialista, el Parlamento Europeo ha acogido una votación sobre el necesario rearme moral y material de los Estados miembros. Ustedes allí votaron con el Partido Popular, y sus socios votaron con Orbán. Señorías del Partido Socialista, este Congreso tiene que conocer, tiene que debatir y tiene que votar sin que su voluntad y su voz sea secuestrada por este Gobierno. Hoy no debatimos sobre izquierdas o derechas, ese no es el eje discursivo en este debate. Se trata de democracia o autoritarismo, de seguridad o de vulnerabilidad, de asumir responsabilidades o de esconderse detrás de una pancarta. Se trata de debatir en este Congreso lo que nos compromete como país, lo que nos compromete como españoles hoy y a décadas vista. El Partido Popular lo tiene claro, estará del lado de Ucrania.