Emilio Sáez Cruz
Gracias, señor presidente. Permítanme, señorías, que salude, ya que nos acompaña en la tribuna, al presidente de la Confederación española de entidades de personas con discapacidad física y orgánica, el señor Queiruga. Sea usted bienvenido a esta su casa. (Aplausos). Señorías, no va a ocurrir, estoy seguro de que no va a ocurrir, pero permítanme que ponga un ejemplo, aunque solo sirva para remover las conciencias y para que se pongan, al menos por unos minutos, en la piel de quien sufre esta discriminación a diario. Imagínense que el jueves, al regresar a casa, tienen un accidente. Debido a ese accidente, su médula se rompe y, por ello, sus señorías tendrán que ir el resto de su vida en silla de ruedas—solo imagínenselo, porque no va a ocurrir—. Tras el accidente, ustedes estarán conscientes, pero no sentirán las piernas, no se podrán mover de cintura para abajo. Una ambulancia les llevará a un hospital y, una vez que se curen sus heridas, con el reposo necesario y sabiendo ya su diagnóstico definitivo, les mandaran a un hospital de referencia para tratar la lesión medular que ustedes han sufrido. Llegarán inmovilizados y estarán inmovilizados siete meses hasta que su médula pueda sellarse. A partir del séptimo mes, ya se podrán levantar de la cama y empezarán su rehabilitación y su readaptación a su nueva vida. Irán al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo o a su hospital de referencia y allí estarán más o menos otros cuatro meses aprendiendo a desenvolverse con su silla de ruedas. Al año de su fatídico accidente, recibirán el alta médica y podrán regresar a su casa. No solo tendrán que enfrentarse a los cambios físicos y orgánicos que se producirán en su cuerpo, como dejar de andar o ver la vida un metro por debajo del resto de las personas, no controlar esfínteres o tener que reordenar su vida sexual. No solo serán los cambios de humor que padecerán hasta lograr su aceptación, a todos estos sinsabores sumémosles los que tendrán que asumir nada más llegar a su casa: su portal de vecinos no es accesible y necesitarán ayuda para subir. Al entrar en casa, solo pasarán unos segundos hasta que se den cuenta de los cambios tan importantes que tendrán que hacer en su vida: cambios de puertas, porque no caben con la silla; reforma integral del baño para hacerlo accesible a su nueva situación personal, o la reforma de la cocina, bajando los muebles de la cocina a su altura. Y, por supuesto, señorías —atentos aquí—, cuando ustedes regresen de nuevo aquí, no esperen sentarse en el mismo escaño en el que están sentados, porque no son accesibles. Cuando convoquen una reunión de la comunidad de vecinos para proponer que su portal sea accesible y vean que no se aprueba este punto, bien porque la mayoría no lo ve necesario, sin pensar que cuando sean mayores lo van a necesitar, bien porque la comunidad de vecinos, aun queriendo, no tiene recursos para acometer dicha obra, en ambos casos, el resultado será el mismo: ustedes no podrán bajar de su casa de manera autónoma, y es ahí donde su casa será su cárcel, como lo es para 100 000 personas en nuestro país.
Señorías, les agradezco que hayan sido capaces de ponerse en la situación de aquellas personas que hoy en día sufren este problema y de las muchas que lo sufrirán en el futuro. Es por esto por lo que el Grupo Parlamentario Socialista presenta esta proposición no de ley, para mejorar la Ley sobre Propiedad Horizontal y adaptarla a los postulados que emanan de la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que establece que los Estados adoptarán las medidas pertinentes para asegurar su acceso en igualdad de condiciones al entorno físico, al transporte y a todos los servicios e instalaciones abiertas al público o de uso público.
Las personas con discapacidad y también las personas mayores, en muchas ocasiones, acceden con más dificultad a los bienes y servicios básicos que deberían estar al alcance de cualquier ciudadano o ciudadana. El caso de la vivienda es paradigmático; sin accesibilidad, el derecho a una vivienda digna se hace extremadamente difícil. La Ley sobre Propiedad Horizontal ha experimentado modificaciones parciales relativas a la accesibilidad, pero no han solucionado el problema. Nos consta que para este Gobierno mejorar la accesibilidad universal es una cuestión prioritaria y, por ello, han elaborado el anteproyecto, para reformar las leyes de dependencia y de discapacidad. Este anteproyecto señala la accesibilidad universal como un derecho para que puedan reclamar ante la justicia y, además, para crear un fondo estatal para promoverla en entornos públicos. Incluye también una modificación de la Ley sobre Propiedad Horizontal para obligar a las Administraciones competentes a ofrecer ayudas económicas para realizar obras de accesibilidad en edificios de viviendas y también para obligar a las comunidades de vecinos de cada edificio a solicitar estas ayudas si alguna de las personas residentes así lo solicitan. El Grupo Parlamentario Socialista hoy solo se ciñe a la iniciativa registrada, y por ello no queremos condicionar el contenido y la tramitación parlamentaria del anteproyecto de ley. Señorías, somos conscientes de que hay muchos hogares y muchas comunidades de vecinos que no pueden asumir dicho coste de adaptación de sus espacios comunes, y es por ello por lo que creemos que se deben habilitar ayudas públicas cuando sea preciso, para que el esfuerzo económico sea llevadero para las comunidades vecinales.
Termino ya, señor presidente. Creo sinceramente, señorías, que cuestiones como esta deben suscitar un amplio consenso, por lo que espero que esta proposición no de ley obtenga el respaldo mayoritario de la Cámara. Les deseo de todo corazón, a todas y a todos ustedes, mucha mucha salud.
Muchas gracias. (Aplausos).