Saltar al contenido
Sin adjetivos

Pleno del 13 de marzo de 2025

Proyecto de Ley integral de impulso de la economía social.

Proyecto de ley.. Autor: Gobierno. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 102.

Votación

  • 13 de marzo de 2025: no salió adelante, 33 sí, 175 no, 137 abstenciones.
  • 26 de marzo de 2026: no salió adelante, 137 sí, 180 no, 33 abstenciones.
  • 26 de marzo de 2026: no salió adelante, 137 sí, 212 no, 0 abstenciones.
  • 26 de marzo de 2026: salió adelante, 346 sí, 4 no, 0 abstenciones.
  • 26 de marzo de 2026: salió adelante, 313 sí, 4 no, 33 abstenciones.
  • 26 de marzo de 2026: no salió adelante, 169 sí, 180 no, 0 abstenciones.
  • 26 de marzo de 2026: no salió adelante, 136 sí, 180 no, 33 abstenciones.
  • 26 de marzo de 2026: no salió adelante, 3 sí, 313 no, 33 abstenciones.
  • 26 de marzo de 2026: no salió adelante, 138 sí, 179 no, 33 abstenciones.
  • 26 de marzo de 2026: no salió adelante, 170 sí, 179 no, 0 abstenciones.

Presidencia. Buenos días, señorías. En primer lugar, quería saludar a las representantes de la economía social de nuestro país, de CEPES, que se encuentran en tribuna. Quiero dar las gracias al sector cooperativista por todo lo que lleva trabajando y por el modelo de economía social que lleva despejando durante la democracia española en nuestro país. Por tanto, muchas gracias. (Aplausos). Hoy, señorías, tomo la palabra para, sí, defender el proyecto de ley, pero, sobre todo, para dar respuesta a la enmienda a la totalidad que ha presentado el Grupo Parlamentario VOX, que, como saben, insta a la devolución del Proyecto de Ley Integral de Impulso de la Economía Social. Me van a permitir que les diga, señorías, que este proyecto de ley es mucho más que una mera reforma, es un paso más en el camino que este Gobierno inició hace cinco años, cuando rompimos con los márgenes a los que se había relegado históricamente la economía social y la situamos en el corazón de nuestra acción de Gobierno. Por primera vez, tenemos una Vicepresidencia de Economía Social, pero, por primera vez también, la economía social española, hoy, sí está avanzando en el conjunto del mundo. El Proyecto de Ley Integral de Impulso de la Economía Social ―como saben― moderniza tres normas: la Ley 27/1999 de Cooperativas, la Ley 44/2007, para la regulación… (rumores.―Pausa) … del régimen de las empresas de inserción, y la Ley 5/2011, de Economía Social, y hace justamente lo que reclamaba el sector, que es la actualización de su arquitectura jurídica. Además, la adaptamos a la realidad española y a la diversidad de nuestra economía social y también abordamos los desafíos de nuestro tiempo, como la crisis climatológica, la transición verde y los retos que tenemos en materia digital. Como van a ver, el Proyecto de Ley Integral de Impulso de la Economía Social actualiza y optimiza la legislación cooperativa estatal al introducir cambios que mejoran la eficacia del funcionamiento interno de las cooperativas, especialmente en lo relativo a la participación de sus miembros, y el ejercicio de derechos digitales, telemáticos o en remoto. Asimismo, se refuerza el principio cooperativo de igualdad, promoviendo avances hacia la igualdad efectiva entre hombres y mujeres e incorporando medidas que previenen la creación de falsas cooperativas. En segundo lugar, este proyecto de ley moderniza el régimen jurídico de las empresas de inserción con el objetivo de reducir las brechas de desigualdad y mejorar la competitividad. Estas entidades desempeñan un papel esencial en las políticas públicas de integración laboral de personas en situación de vulnerabilidad y exclusión social. Para ello, la norma refuerza y actualiza los mecanismos de promoción de estas empresas, garantizando su eficacia tanto en el ámbito social como en el ámbito económico. En tercer y último lugar, la reforma de la Ley de Economía Social responde a la necesidad de definir un marco regulador más preciso que permita identificar con claridad las entidades que operan en este sector. Con ello, se incorporan nuevas fórmulas empresariales reconocidas ya a nivel europeo, facilitando su integración en el ecosistema de la economía social… (rumores.―Pausa) … y asegurando su alineación con estándares internacionales. Frente a esto, uno de los aspectos más llamativos de la enmienda que presenta el Grupo Parlamentario VOX es la ausencia de una argumentación sólida jurídica, económica y social que precise la solicitud que ustedes formulan de devolución de este texto legal. El texto presentado no incluye una sola propuesta alternativa que posibilite un debate legislativo sustantivo por parte del Grupo Parlamentario VOX, que es lo que deberíamos hacer hoy en esta Cámara. No contiene un análisis técnico sobre el impacto de esta reforma en las entidades de la economía social, un modelo que ―conviene recordar― abarca todos los ámbitos de la actividad productiva en nuestro país. Tampoco plantea una evaluación de la viabilidad jurídica de la ley ni de su adecuación a los marcos normativos español y europeo. Se trata, en definitiva, de una oposición carente de una justificación técnica que permita una discusión legislativa rigurosa. Señorías de VOX, por mucho que se empeñen en decir lo contrario, este proyecto de ley cumple, despliega y desarrolla el mandato constitucional en su artículo 129.2. Es la voluntad del constituyente español lo que estamos desarrollando hoy, y este mandato nos señala a los poderes públicos y nos obliga a promover y facilitar el desarrollo de las cooperativas y otras entidades de economía social en nuestro país. Es más, con esta actuación se refuerza dicho precepto promoviendo la modernización del cooperativismo y garantizando su adaptación a las necesidades del sector. Además, señorías, esta norma se inscribe en un marco normativo internacional ampliamente respaldado. Está alineada con la recomendación del Consejo de la Unión Europea sobre economía social aprobada justamente durante la Presidencia española del Consejo de la Unión Europea. Se alinea también con la primera resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre la economía social y solidaria, que ha defendido el Gobierno de España en nombre del Ministerio de Trabajo, y también con las directrices de la Organización Internacional del Trabajo sobre empresas de inserción y trabajo decente. Señorías, los que parece que están desubicados del marco normativo estatal europeo e internacional son justamente ustedes. Este no es un proyecto improvisado, sino que es el resultado de un proceso legislativo trabajado y consensuado con las entidades que componen hoy la economía social española. Señorías de VOX, me van a permitir que les diga que ustedes no buscan un debate jurídico ni un modelo de país sobre esta iniciativa, no quieren discutir sobre el fondo. No me voy a detener literalmente sobre su enmienda ―alguna cosa diré―, pero es que tengo la percepción de que da igual el proyecto de ley que se presente a esta Cámara que sus oposiciones siempre son las mismas. Me voy a referir a dos, y estas sí las voy a citar literalmente. Da igual la materia de la que hablemos, ustedes ―cito literalmente― consideran que legislar es una intromisión del Gobierno para vehicular su agenda ideológica. Señorías, el Gobierno de España, igual que esta Cámara, tiene una misión, que es mejorar la vida de la gente ―y democráticamente se hace― a través de los anteproyectos de ley, como estamos haciendo hoy (aplausos); no es ninguna intromisión ideológica, es un proyecto de país, igual que hacen sus señorías desde el ámbito del Congreso de los Diputados. En segundo lugar, señorías, insisto, da igual de qué hablemos, que ustedes dicen que son novedades inspiradas en la ideología de género y de un feminismo sectario y extremista. Señorías, da igual que hablemos de agricultura, de ciencia, de educación, de trabajo, de empleo; da igual, para ustedes siempre estamos imponiendo una legislación feminista, sectaria y radical por parte del Gobierno de España. Señorías de VOX, los que están fuera del mandato constitucional, de la igualdad que proclama el artículo 14 del texto constitucional son exactamente ustedes. (Aplausos que continúan mientras la oradora está en el uso de la palabra). Podríamos cambiar el texto normativo, que ustedes presentarían exactamente las mismas observaciones en nuestro país. En realidad, señorías de VOX, lo que les incomoda realmente no es el contenido del proyecto, sino que es justamente el propósito del proyecto; lo que les incomoda a ustedes es que los recursos públicos, que son de los españoles y las españolas, se destinen a fortalecer un elemento de centralidad de la economía española, que es justamente la economía social y garantizar el trabajo decente; les molesta el Objetivo de Desarrollo Sostenible 8 de la Agenda 2030 en nuestro país y en el mundo. En definitiva, lo que quieren ustedes es seguir con una concepción caduca y una España que mira más el siglo XX, a principios del XX, que al futuro de nuestro país. Y es verdad, señorías, no me sorprende que buena parte de su enmienda reproduzca el argumentario de la extrema derecha global, esa agenda compartida que ustedes tienen con Milei, con Meloni, con Orbán (aplausos) y con toda la extrema derecha en el mundo. Insisto, da igual de lo que hablemos. Pero ya sabíamos que eran ustedes negacionistas de la violencia machista. Tienen ustedes tres características: son negacionistas climáticos ―para ustedes la dana no ha existido o que haga calor en Galicia en este momento no existe, no es real―; son negacionistas de la igualdad, no soportan la igualdad entre hombres y mujeres y entre las personas LGTBI en el mundo; y son también negacionistas democráticos, porque ustedes realmente se sienten identificados en esa imagen que es el asalto al Capitolio. (Aplausos). Pero, señorías de VOX, esta norma es de verdad y sirve para mejorar la vida de la gente. Señorías de VOX, los representantes de CEPES que están hoy aquí, que llevan trabajando muchos años en nuestro país, durante toda la democracia y antes de la democracia, representan lo mejor de nuestro país. Les voy a dar algunos datos: la economía social en España supone el 10 % de nuestro PIB; son más de 42 000 empresas en el conjunto de España; engloban a más de 2,5 millones de personas trabajadoras; es una economía fundamentalmente resiliente; es una economía anclada a los territorios, que genera riquezas locales y comarcales y vertebra y cohesiona a modo de red a toda España, señorías de VOX. Por eso creo que, ya que presentan una enmienda de estas características, ustedes por lo menos deberían hablar del sector al que nos estamos refiriendo. En definitiva, lo que ustedes hacen con esta enmienda es cuestionar los principios fundamentales de las democracias liberales en el mundo, y esto también tiene que ser atendido de manera profunda; de manera profunda. Se colocan ustedes en el iliberalismo, sin lugar a duda, con todos los riesgos que ello entraña en nuestro país. Voy a citar algunas de sus referencias. Ustedes consideran que el Gobierno de España impone de manera totalitaria… Es que es muy grave lo que escriben, porque a veces los escuchamos y…, vale; pero que ustedes lo escriban es muy grave. Vivimos en una democracia, no vivimos en un régimen totalitario, señorías de VOX, no es verdad, por mucho que ustedes lo digan. Por tanto, ustedes dicen en su texto que lo que hacemos hoy es un planteamiento totalitario en entidades privadas, como si no existiese ―dicen ustedes― la ideología oficial. Señorías, esta norma está consensuada con el sector y claro que el sector quiere más, mucho más, pero era el camino que ustedes tenían para poder haber mejorado esta norma y no hablar de razones que se colocan fuera de nuestro país. (Aplausos). Pero es que, además ―fíjense en la gravedad―, son tan negacionistas democráticos que lo que les molesta de esta norma ―y, sí, voy a citarlo literalmente― son los colectivos (entrecomilla con los dedos) considerados vulnerables, que según nos dicen ustedes también parece que nosotros ampliamos de manera desproporcionada, y cito literalmente. Nosotros ya sabemos que a ustedes, efectivamente, les molesta la igualdad. Pero lo importante de esta norma actúa justamente ahí, y es que las empresas de inserción, señorías de VOX, hacen un trabajo fundamental en nuestro país y avanzan justamente en la reducción de la desigualdad en España. Ya sabemos que a ustedes no les gusta que hagamos esto, pero es muy grave que pongan estas afirmaciones en una enmienda de devolución. Fíjense en la paradoja: son ustedes quienes acusan ―como he dicho― de que el proyecto es agresivamente ideológico y, sin embargo, cuestionan la inclusión de minorías étnicas víctimas de violencia machista ―esto lo ponen negro sobre blanco en su enmienda devolución― y además las denominan categorías ambiguas. ¿Qué hay de ambiguo en la violencia machista, señorías de VOX? Me parece que ustedes plantean una enmienda de devolución y les da igual la norma que presentemos, porque su tenor literal será prácticamente idéntico. Finalmente, concluyen que esta norma supone lo de siempre: un ataque a la libertad de las empresas en nuestro país. Los representantes de CEPES no son empresas; no sé qué son, según ustedes. No voy a señalar que este argumento sea fácilmente desmontable, aunque lo es y lo vamos a hablar a lo largo de la intervención. Pero, señorías, como digo, este proyecto de ley es el resultado de cinco años de un importante trabajo en nuestro país. Fíjense, es una economía especialmente feminista: el 60 % son mujeres. No lo digo yo, lo dice la OCDE, que según ustedes también es un organismo peligrosísimo, sesgado ideológicamente y de régimen totalitario. Insisto, no lo digo yo, lo dice la OCDE. Y, efectivamente, es especialmente resiliente, sobre todo en momentos de crisis. Si me lo permiten, les diré que estamos haciendo un gran esfuerzo en nuestro país en la materia de economía social. Señorías, somos el único país de la Unión Europea que tiene un plan estratégico sobre la economía social residenciado en los cuidados, con un importe presupuestario de más de 2500 millones de euros que engloba a diez ministerios. Y les quiero dar una buena noticia: este PERTE tiene ya una ejecución superior al 92 % en nuestro país. Señorías de esta Cámara, queda la ejecución a su disposición. El sector, por tanto, está aprovechando los recursos públicos europeos para poder modernizar una parte de la economía clave en nuestro país. Pero no solamente estamos haciendo esto, señorías, pues estamos desarrollando la Estrategia Española de la Economía Social, y me van a permitir que les diga que somos hoy un referente a nivel global. Y lo estamos haciendo también con el lanzamiento del HUB de Vanguardia de la economía social. En este caso, le quiero dar las gracias al País Vasco por el acuerdo de colaboración que hemos llevado a cabo, pues este HUB de Vanguardia va a convertir, sin lugar a dudas, a nuestro país en una referencia absoluta en la investigación y en la práctica de políticas públicas modernas a nivel económico y social en los ámbitos europeo e internacional. Y también con el modelo de capitalidades españolas de Economía Social que hemos vertebrado, donde varias capitales ya han sido sede de estas materias. Como ustedes saben, este modelo tuvo un gran éxito en Teruel, en Toledo, en Santiago de Compostela, en Donostia y en Valencia, y ahora lo estamos celebrando justamente en Murcia, señorías de VOX. Lo que hacemos con estas capitalidades es reflejar mejor que nunca la riqueza, la pluralidad y la diversidad económica, social y cultural de nuestro país. Pero, sobre todo, señorías, este proyecto de ley es el fruto de un diálogo intenso y sostenido con los agentes económicos y sociales, pues ha sido construido con consenso y cooperación con las entidades representativas de la economía social. En general, quiero dar también las gracias a todas las formaciones políticas de esta Cámara, prácticamente a todas, que han trabajado y contribuido a mejorar esta norma, porque además responde a una demanda histórica. Como digo, también han formado parte de ella. Creo que han sido meses de conversaciones productivas, pero no nos vamos a quedar aquí. Les anuncio que, por fin, vamos a llevar el proyecto de ley al Consejo para el Fomento de la Economía Social, que como saben es un órgano consultivo que rescatamos del olvido tras demasiados años de inactividad en nuestro país. Señorías de VOX, el diálogo es una marca de este ministerio y con este proyecto lo volvemos a demostrar. Que digan que esta ley solamente puede ser vista como una reforma cosmética y drásticamente limitada, que se queda en medidas superficiales y que no responde a las necesidades reales de las cooperativas y empresas de inserción, como ustedes insisten, además de ser falso creo que supone un menosprecio al papel fundamental que la economía social desempeña en su propia construcción e implementación. Como señalan, es cierto que las cooperativas han solicitado una actualización normativa, y es precisamente esta y no otra la actualización que han demandado. Así lo han manifestado de manera reiterada las propias entidades de la economía social que respaldan el contenido de esta ley, que, como saben, se estructura en cinco grandes ejes: su modernización, la promoción de la economía social, la igualdad ―señorías de VOX, la reclama el sector―, la protección y la seguridad jurídica. Es verdad, esta ley moderniza el cooperativismo en nuestro país, impulsa su digitalización y refuerza sus estructuras de gobernanza, dotándole de mejores herramientas para afrontar los retos del presente y, sobre todo, del futuro. Porque no nos conformamos con consolidar lo que ya existe, pues queremos que el cooperativismo crezca, que sea mayor y se expanda, que gane visibilidad y que se convierta en una opción real para cada vez más personas y sectores. No queremos el viejo modelo del siglo XX, en el que se acudía al cooperativismo, por ejemplo, cuando había crisis sectoriales o fracasaban algunos modelos empresariales. No, al revés, queremos un cooperativismo a la ofensiva, en positivo; un cooperativismo ―insisto― que hace de la solidaridad y de la democracia una manera de gestión radicalmente diferente. Porque esta ley no solo protege lo construido, sino que, como digo, también apuesta decididamente por su promoción, otorgándole el reconocimiento y la proyección que creo que merece en nuestro país; y, además, no compite con la economía convencional, sino al revés, pues la complementa y hace que España sea mejor. Mientras tanto, creo que su alegato contra la igualdad ―ya les he dicho lo que dicen― forma parte de prácticamente el tenor literal de su enmienda de devolución. Están obsesionados con la igualdad y les molesta que seamos iguales. Tienen ustedes realmente un problema y es una muestra evidente de que su oposición no es a los contenidos de esta norma, sino al avance de una sociedad basada en la justicia social, con derechos, y de una sociedad, por mucho que les moleste a ustedes, señorías de VOX, que en nuestro país y en el mundo es feminista y reclama la igualdad. (Aplausos). Durante la tramitación del anteproyecto, en la consulta pública previa, el propio sector fue el que hizo aportaciones clave para añadir medidas en favor de la igualdad. No ha sido el Gobierno de España, señorías. (Rumores.―Pausa).

Presidencia. Silencio, señores diputados. Señora vicepresidenta, tiene la palabra.

Presidencia. Entre ellas, el sector ha reclamado: uno, garantizar una composición equilibrada de género en los órganos sociales; dos, regular los planes de igualdad cooperativos; y, tres, crear un órgano específico encargado de elaborar estos planes y velar por las políticas de igualdad dentro de las cooperativas. Señorías, fueron aportaciones del sector, que sí cumple con el mandato constitucional y que sí sabe que nuestra sociedad reclama más que nunca igualdad. Ese órgano es la Comisión de Igualdad, a la que ustedes denostan (sic), al igual que, por cierto, denostan (sic) también los planes de igualdad cooperativos, que ―dicen ustedes― desvirtúan el propósito cooperativo. Insisto y puedo reiterarlo más veces, son aportaciones del sector. En esta ley decimos, sin ambigüedades, que no queremos un modelo económico donde las mujeres sigan relegadas a la segunda fila, cobrando menos, asumiendo mayor precariedad o viendo bloqueado su acceso a los puestos de responsabilidad. Supongo que esto también es lo que a ustedes les molesta. Queremos, sí, más mujeres en los órganos de gobierno de las cooperativas, porque garantizar su representación equitativa es garantizar una gestión más democrática. Queremos, sí, planes de igualdad para cerrar las brechas de género, impulsar la corresponsabilidad y erradicar la discriminación estructural en el ámbito laboral. Y queremos que todas las entidades tengan la posibilidad de constituir comisiones de igualdad para que estos avances no sean solo declaraciones de intenciones, sino también cambios reales y efectivos en cada empresa. Tampoco me sorprende su posición. Su rechazo a esta ley no es más que otro episodio de la misma estrategia, como dije ya, negar la desigualdad, bloquear cualquier avance en derechos y deslegitimar las políticas de igualdad. Señorías de VOX, a ustedes, que combatamos el fraude, también les molesta mucho. A ustedes les gusta sumergirse y navegar en las irregularidades. Ustedes —‌y cito literalmente— se preocupan ―literal― por un supuesto procedimiento para el levantamiento del velo, cuando nosotras hablamos de defender la economía social, lo que significa también proteger su esencia y evitar que se pervierta su propósito. Por ello, señorías, introducimos medidas, la descalificación de las sociedades cooperativas, para frenar las falsas cooperativas y garantizar que los trabajadores y las trabajadoras no sean utilizadas como mera cobertura para prácticas fraudulentas de precarización laboral. Esto lo reclama el sector, señorías de VOX. No es una sospecha infundada, sino, señorías de esta Cámara, es una realidad que ya ha sido reconocida por los tribunales españoles. Les cito literalmente la sentencia del Tribunal Supremo 1154/2024, que dejó claro que no se puede utilizar la figura cooperativa para eludir derechos laborales ni para desvirtuar la relación del trabajo. No es el Gobierno de España, señorías; es que son los propios tribunales españoles los que están recomendando que legislemos en esta dirección. Es verdad que esta ley refuerza esa protección y cierra la puerta a quienes intentan disfrazar la explotación con la apariencia de autogestión. En definitiva, fortalecer el cooperativismo no es llenarlo de obstáculos, sino blindarlo frente a quienes lo desnaturalizan para vulnerar derechos directamente, porque las cooperativas existen para crear trabajo decente y democrático, no para burlar el Estatuto de los Trabajadores. Señorías de VOX, hacen referencia a la regulación del régimen jurídico de las empresas de inserción y critican la ampliación de su ámbito subjetivo. Lo que en realidad hace esta reforma es responder a una profunda reflexión sobre los factores socioeconómicos que generan vulnerabilidad y riesgo de exclusión social. Las empresas de inserción no son un fin en sí mismas, sino un mecanismo esencial de apoyo y acompañamiento para la inclusión laboral de quienes más lo necesitan en nuestro país. Por eso, justamente, este proyecto de ley introduce el contrato para la transición al empleo ordinario ―que esta es la clave de lo que estamos abordando hoy―, sustituyendo el anterior contrato temporal del fomento del empleo. Su objetivo es reforzar el carácter transicional de esas relaciones contractuales, asegurando que no puedan utilizarse como una vía de contratación precaria a costa de la calidad en el empleo de los colectivos más vulnerables. Para garantizarlo, esta norma establece unos límites claros: por una parte, se restringe la concatenación de estos contratos por un plazo superior a tres años consecutivos, al tiempo que se salvaguarda la flexibilidad necesaria para garantizar el éxito del proceso de inserción. Ustedes hacen también referencia a los centros especiales de empleo de iniciativa empresarial, tratando de sembrar la idea de que su exclusión de la definición de la economía social supone su expulsión del mercado o un perjuicio para la empleabilidad de las personas con discapacidad, y, señorías, no hay nada más lejos de la realidad. Este proyecto de ley refuerza la distinción entre los centros de iniciativa social y los de iniciativa empresarial, precisamente para reconocer y fortalecer el papel sociolaboral de los primeros en plena coherencia con los valores y principios que rigen la economía social. Por tanto, no se trata de excluir, sino de garantizar que el ecosistema de la economía social siga respondiendo a su propósito, que es la primacía de las personas y del valor social sobre el lucro. Además, esta modificación no implica, en ningún caso, una prohibición ni impide automáticamente a estos centros formar parte de la economía social. La propia norma, en cumplimiento de sus principios rectores, no establece ningún veto para que sigan siendo reconocidos dentro de este ámbito. Lo que hace es evitar confusiones y reafirmar que la economía social no puede ser una etiqueta vacía ni un espacio donde se desdibujen sus objetivos fundamentales. Se protege de este modo su misión transformadora, asegurando que siga siendo un instrumento de inclusión y de justicia social y no un simple paraguas bajo el que cualquiera pueda cobijarse, sin asumir los principios rectores de la economía social. Para terminar, y a modo de conclusión, apelo al sentido común de esta Cámara para que decididamente apueste por una economía que es más justa, más democrática, más verde y más feminista. Porque lo que hoy decidimos aquí es más que un texto legislativo; lo he dicho, es un modelo de país, del país que queremos. Y quiero dejarlo claro: mientras estemos en el Gobierno, la economía social, señorías de VOX, seguirá siendo una política de Estado, que es lo que es hoy y es la que hoy se reconoce en todo el mundo. Tampoco vamos a dar ni un paso atrás en la defensa del trabajo decente como mandato de la OIT, de la justicia social y de la democracia económica. La democracia también tiene que llegar a la economía, señorías de VOX. En definitiva, señorías de VOX, el futuro y el presente no se construyen con discursos de odio y de confrontación; se construyen con los principios fundadores de Rochdale, los mismos que, hace casi dos siglos, sentaron las bases del cooperativismo moderno, que eran ―hace dos siglos, señorías―: la gestión democrática ―esto que les molesta tanto―, la participación de los y las trabajadoras ―esto que les molesta tanto―, la autonomía en la gestión, una gobernanza propia, la cooperación —‌esto también les parece mal, porque cooperar entre distintas entidades, según ustedes, es malo— y ―lo más importante― el compromiso con la comunidad. Estos principios son de hace dos siglos, no son de ahora, son de hace dos siglos. Son principios que observamos que ustedes desprecian porque, efectivamente, representan todo lo que su modelo rechaza, la democracia económica, la redistribución de la riqueza y también del poder para quienes trabajan. Se construye, en definitiva, con los miles de personas que cada día impulsan en nuestro país el modelo de la economía social y el cooperativismo, demostrando que hay alternativas viables y sostenibles al modelo extractivista y especulador que ustedes sí defienden. Porque, en definitiva, sí, estamos hablando de una utopía que aquí sí es real; un modelo que no se limita a soñar con un mundo mejor, sino que lo construye, paso a paso, en el aquí y en el ahora. Todas estas asociaciones, señorías, lo demuestran todos los días, un horizonte posible que se plasma en cooperativas, en mutualidades, en cofradías de pescadores, en empresas de inserción, en redes de solidaridad, que ya existen, que ya funcionan y que están cambiando la vida en nuestro país. Frente a quienes nos dicen que no hay alternativa, la economía social responde con hechos, sí la hay; frente al fatalismo neoliberal, frente a la resignación, frente a la doctrina del no se puede, aquí está la prueba de que es posible, están ahí. Señorías, desde esta tribuna les tiendo la mano, una vez más, para que este proyecto pueda ver la luz; creo que es muy importante para nuestro país. Y a la mayoría de esta Cámara le agradezco, sin lugar a dudas, el respaldo a la tramitación de este proyecto de ley, porque me parece que la economía social es el mejor ejemplo de un proyecto que une, que trasciende diferencias, que son necesarias y, por supuesto, legítimas y, además, que merece el apoyo transversal de este hemiciclo. Por eso, estoy convencida de que esta ley saldrá adelante, porque es justa, porque es necesaria, porque, frente a quienes siguen anclados en un pasado que no existe, esta ley no solamente responde a los desafíos del presente, sino que construye el futuro de nuestro país. Señorías, muchas gracias por la atención. Y, señorías de VOX, da la sensación de que da igual los proyectos que presentemos, que la enmienda de devolución que ustedes siempre van a presentar será la misma. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señora vicepresidenta segunda. A este proyecto de ley, como se sabe, se ha presentado una enmienda a la totalidad de devolución. Para la defensa de la enmienda presentada por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Hernández Quero, por un tiempo de doce minutos. (Aplausos).

Carlos Hernández Quero

VoxDiputado.Página 11Vídeo

Gracias, señora presidenta. Señora ministra, ha recitado usted de maravilla los principios fundacionales que rigen las cooperativas, pero se ha olvidado de uno: autonomía e independencia, asociarse sin hacerse dependiente y sin responder a intereses externos; se ha olvidado decir ese, la verdad. (Aplausos). Confunde también que el hecho de que el 60 % del sector sean mujeres no lo convierte en un sector feminista, sino en un sector femenino. Hay que tener cuidado con las palabras, porque cuando uno no tiene cuidado con ellas comete errores como el que usted ha cometido, que ha dicho que «ustedes denostan». No; se dice: «ustedes denuestan». La superioridad moral que ha tenido usted se la aplica. (Aplausos). Ya comenzamos. (Risas). Debatimos hoy la enmienda a la totalidad que mi Grupo Parlamentario presenta, y que también ha glosado la señora ministra, a este Proyecto de Ley Integral de Impulso de la Economía Social, un proyecto que incluye algunas cuestiones positivas de eficacia práctica que, sin embargo, quedan ensombrecidas por otras de mayor magnitud, que solamente nos despiertan sospecha y rechazo. Sospecha por el nulo interés del Ejecutivo por abordar los retos reales que afrontan hoy las cooperativas en España, amenazas que se ciernen sobre el sector que, sin embargo, ninguna de ellas es anunciada y ni siquiera parece querer ser conjurada en este proyecto de ley, que es mucho más una adaptación cosmética ―sí, la palabra que da el buen Estado― del cooperativismo al lenguaje del clan posmoderno que una respuesta a sus desventuras, y es que estamos ―sí, una vez más― ante un caso más, el enésimo, en que el Ejecutivo parece más interesado en el marketing que en la política, en la comunicación que en las soluciones, en el envoltorio que en la sustancia. Pero también rechazo, rechazo porque lo que hace esta reforma es una injerencia ―también le ha molestado esta palabra, señora ministra― en un sector, el de la economía social, que por su propia naturaleza es autónomo y ajeno a presiones y cantinelas ideológicas. Señorías, el atractivo de las cooperativas reside en su independencia, en su horizontalidad, en su carácter popular, pequeño, local, familiar, orgánico, incluso podríamos decir prepolitico. Su nacimiento libre, autogestionado y desde abajo es lo opuesto a cualquier lógica de instrumentalización, control y supervisión por parte del Estado, y su desarrollo al servicio exclusivo de los intereses, las necesidades y las preocupaciones de sus socios es un recordatorio de humanismo, decencia y solidaridad en estos tiempos marcados por neurosis ideológicas y en los que la burocracia parece extenderse e invadirlo todo.

Hablamos de cooperativas, señora ministra, de cooperativas, no de sucursales de Ferraz ni de delegaciones de Moncloa, de cooperativas. (Aplausos). Aunque lo pretendan, el amo de un cooperativista no será nunca un político ni un ministro, el amo de un cooperativista es la comunidad natural a la que sirve y nada más. Un cooperativista no hinca la rodilla, no dobla la cerviz, no agacha la cabeza, no pide permiso ni replica consignas ni eslóganes vacíos. Su causa no es la de las pancartas, ni la de las elucubraciones teóricas, ni la de las etiquetas. Su causa es muy diferente. Al cooperativista le resbalan las polémicas de tres al cuarto de las llamadas élites culturales, le importan un pimiento sus dogmas, sus frivolidades y sus obsesiones sobre cómo tiene que vivir o dejar de vivir la gente; la causa del cooperativista ―es bien sabido por todo el mundo― es la de lo próximo, lo real, lo concreto, lo espontáneo y lo común: el futuro de una comarca, el acceso al crédito de jóvenes, la prosperidad de ganaderos y agricultores, el consumo de cercanía que fija población y que garantiza empleo, la promoción de vivienda asequible, el relevo generacional en la pesca… Esos son objetivos de un cooperativista, y el que participa en una cooperativa, que sabe todo esto, lo hace en su condición de vecino, de parroquiano, de usuario, de consumidor, de productor, de compañero de faena… Lo hace en esas condiciones, lo hace por lo que es, no por lo que vota, por lo que es, por lo que le une a otros, no por lo que le divide. Señorías, el cooperativista se mueve por amor, por obligaciones recíprocas, por vínculos naturales, por ayuda mutua y por compromiso; no por ideología, no por amasar grandes sumas de dinero. Esto, claro, los convierte en sujetos contraculturales y tremendamente peligrosos para el poder, porque ustedes ―que desde luego no se chupan el dedo y que les gusta tener todo bajo control― detectan que ahí, en esa independencia de criterio, en esa transversalidad, en esa preocupación genuina por la polis y por sus semejantes, en esa negativa a someterse a otros, hay un riesgo, sí, claro que lo hay, el riesgo de la libertad, y por eso quieren domesticar a las cooperativas, por eso quieren colonizarlas (aplausos), por eso quieren marcarlas con su impronta ideológica y por eso quieren convertirlas en un apéndice más del Estado, de un Estado que, lo siento, señora ministra, es desde hace tiempo una prolongación, no de SUMAR, sino una prolongación del Partido Socialista Obrero Español.

Como es sabido, la filosofía que impregna el modelo cooperativo es muy grata, muy próxima a la tradición conservadora, aunque usted se haya empeñado en hacer ver que nos preocupa que la gente coopere. No, no, el cooperativismo es muy grato, muy próximo y muy caro a la tradición conservadora, siempre muy preocupada por las economías de escala humana y por garantizar el pleno desenvolvimiento de las personas en sus unidades naturales de convivencia: la familia, el vecindario, la parroquia, la comunidad, el trabajo, el territorio… De hecho, es tan próxima que resulta imposible rastrear las raíces de la economía social y no toparse de bruces con los nombres, por ejemplo, de Chesterton, de Belloc y de la teoría distributista; es imposible seguir estudiando las raíces de la economía social y no toparse con la doctrina social de la Iglesia, con el principio de subsidiariedad, con la encíclica Rerum Novarum, con Quadragesimo Anno, con Emmanuel Mounier, con los personalistas comunitarios, con los orígenes de la democracia cristiana, con los no conformistas franceses, con los inicios de las primeras cajas rurales, con el sindicalismo agrario… Es absolutamente imposible y a nadie ha de extrañar este parentesco, porque el cooperativismo, señora ministra, constituía sobre todo una tercera vía y una esperanza; una tercera vía entre la concentración de poder en el capital y la concentración de poder en el Estado; una alternativa humana que ambicionaba familias fuertes y comunidades fraternas; una alternativa que ante el avance del individualismo más ramplón y egoísta y del colectivismo más gris, lo que quería era justamente más sociedad, más protagonismo para la gente común y más protagonismo para las personas. (Aplausos).

En consecuencia, comprenderán ustedes ―a pesar del mitin al que hemos tenido que asistir sin tener carné de SUMAR― que el modelo cooperativo cuente con toda nuestra simpatía y con todo nuestro afecto, porque es un modelo estupendo para aquellos que creemos que los cuerpos intermedios son valiosos y para quienes no rendimos culto ni al ciudadano escuálido y atomizado del ‘yo me lo guiso yo me lo como’ ni a la humanidad abstracta, homogénea e incorpórea que algunos entusiasman. Si ayer tenía razón de ser el modelo cooperativo, hoy lo tiene más que nunca, porque las personas se ven cada vez más pequeñas ante grandes corporaciones que se desentienden de su fortuna y ante enormes maquinarias burocráticas que no respetan ni su libertad ni su naturaleza. Así que sí, hoy es más necesario que nunca. Sin embargo, señorías, no corren buenos tiempos para ser cooperativista en España, porque, ¿qué le preocupa a un cooperativista de nuestro país? Si es agricultor, seguramente la competencia desleal de los productos extranjeros que pone en jaque y acaba con su medio de vida; la subida de impuestos, como por ejemplo al diésel, que necesita para poder trabajar; o los ataques continuos a sus costumbres. Si es ganadero, ¿qué le puede preocupar? Echar más horas en un despacho que en la dehesa, más tiempo haciendo cola ante una ventanilla de la Administración que en el veterinario, no poder defender a su ganado de los ataques del lobo o tener que producir a pérdidas. Seguramente eso le preocupe. Si es pescador, ¿qué cree usted que le preocupa? ¿Las comisiones y los planes de los que usted hablaba o las restricciones arbitrarias, por ejemplo, que vienen de Bruselas y que amenazan su futuro laboral? ¿Qué cree usted que le preocupa más? Si su cooperativa, pongamos, estuviese dedicada al suministro de aceite, ¿qué le preocupará? Seguramente las talas masivas de olivos y las expropiaciones forzosas de campos enteros para regalárselos a los caciques de las renovables. Seguramente sea eso lo que le preocupe y no lo que usted ha estado contando aquí. (Aplausos). A cualquier cooperativista, a cualquiera, lo que le preocupa es este modelo fiscal y regulatorio cada vez más asfixiante que lleva a su trabajo a la extinción, y este modelo económico cada vez más global y competitivo que lleva a sus comunidades a la desintegración. Pero, bueno, ustedes vienen aquí a decirnos que están muy a favor de las cooperativas, y yo pregunto: ¿Están a favor de las cooperativas los que se cargaron las cajas de ahorros? ¿Están a favor de las cooperativas los de la concentración bancaria? ¿Están a favor de las cooperativas los heraldos de una globalización que destruye la pequeña explotación, la pequeña industria y el pequeño comercio en favor de la multinacional y la franquicia? ¿Están a favor del consumo de cercanía los que deslocalizan la producción de aquí y se la llevan a miles de kilómetros? ¿Están a favor de una cooperativa agrícola los del Pacto Verde y los de la Ley de Restauración de la Naturaleza? ¿Están a favor, de verdad, los que exigen a nuestros productores que satisfagan requisitos que no piden a los de fuera? ¿Están a favor de las cooperativas agrícolas los que firman acuerdos comerciales que suponen la invasión en nuestros mercados de fruta y verdura de mala calidad, producida a miles de kilómetros de distancia? (Aplausos). ¿Los que se jactan de estar defendiendo Mercosur están a favor de las cooperativas? ¿De verdad? ¿Los que prohíben explorar y explotar nuestros recursos están a favor de las cooperativas? Y, por supuesto, lo último, los de la izquierda, los del caso PSV, el mayor escándalo de una cooperativa de vivienda social, que estafaron a más de veinte mil cooperativistas obreros, ¿están ustedes a favor, de verdad, de las cooperativas? (Aplausos).

Ustedes lo que quieren es un individuo aislado, sin dimensión comunitaria, sin familia, sin anclajes, sin ámbitos de relación naturales y, por eso, les molestan tanto las cooperativas y quieren atentar contra su independencia, que es ―ya se lo he dicho antes―, según sus propios principios fundacionales ―que usted ha olvidado, no le pasaron eso en el esquema―, su razón de ser. Ustedes quieren todo bajo su bota, desde el Tribunal Constitucional hasta el aula de un colegio; desde el Consejo General del Poder Judicial hasta las redes sociales; desde Televisión Española hasta las cooperativas, todo; y, siendo esto grave, lo más grave es que, en un contexto de precariedad rampante, ustedes hacen oídos sordos a las necesidades del sector.

El futuro de la economía social a ustedes les preocupa bien poco; solo están interesados en que las cooperativas estén alineadas con sus monsergas y con sus sermones; y si Manolo, Rocío, Inés y Pedro se quedan sin trabajo, a ustedes les parece bien; y si los hijos de Linares, de Béjar o de Tomelloso tienen que emigrar, a ustedes les parece bien; y si la burocracia asfixia a una modesta cooperativa de vivienda, a ustedes les parece bien; y si se hunde una cooperativa, en definitiva, a ustedes les parece bien, porque, para ustedes, lo único importante en las cooperativas es que sean inclusivas, que tengan sus cuotas, que tengan sus comisiones, sus planes de igualdad, sus puntos violeta y todo aquello que se les vaya ocurriendo por el camino. Y el problema, señorías, es que el camino se recorre andando, y ustedes han caminado muy poco, han caminado muy poco. Porque resulta que exigen a la cooperativa de estuquistas de Villabajo lo que no exigen a la cúpula del Partido Socialista, a la cúpula de SUMAR o a la cúpula de Podemos; lo que no exigen a las redacciones de sus medios de cabecera. Exigen a estas cooperativas que tengan unos planes, unas comisiones, unas fórmulas y unos protocolos para detectar el acoso o para detectar las agresiones que ustedes no tenían en sus partidos, y si los tenían qué mal funcionaban. (Aplausos). No pueden acabar con el machismo en el PSOE, no pueden acabar con el machismo en SUMAR, no pueden acabar con el machismo en Podemos; en ninguno de sus periódicos de la ciénaga mediática que les rodea pueden acabar, porque cada semana son nuevos casos de periodistas, y, sin embargo, le piden a Perico y a Maite, que se dejan la piel en algo que redunda en beneficio de sus vecinos, que ellos sí, ellos tienen que tener un plan, una comisión y no sé qué otros disparates más. Ellos sí; ustedes no, pero los demás sí; siempre es así.

No sé si ustedes se han dado cuenta, pero mucho de lo que se tramita en esta Cámara son modificaciones legales propias de una nación rica, de una sociedad sin problemas. Está tan bien el edificio ―parece que piensan― que vamos a pintar las paredes de colorines para que sea más bonito. Y no, es que el edificio no solamente no está bien, es que lleva tiempo tambaleándose su estructura; es que está en un riesgo tan evidente de colapso que no sé cómo ustedes pueden seguir enfrascados en sus chorradas y sus futilidades. Sean conscientes, de verdad, hay una España real que acampa fuera de la ideología de género, que acampa fuera de la SER, que acampa fuera de los debates autorreferenciales de la izquierda progre, que acampa fuera de Lavapiés y de Gracia, fuera de sus repúblicas de bajas emisiones, que es una España laboriosa, solidaria y enraizada, a la que sus obsesiones ideológicas le importan un bledo.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Hernández. En turno de fijación de posiciones, en primer lugar, por el Grupo Parlamentario Vasco, (EAJ-PNV), tiene la palabra la señora Sagastizabal Unzetabarrenetxea, por un tiempo de siete minutos. Cuando quiera.

Idoia (GV (EAJ-PNV)) Sagastizabal Unzetabarrenetxea

PNVDiputada.Página 14Vídeo

Gracias. Buenos días. Según la Comisión Europea, la economía social está formada por una variedad de empresas, organizaciones y entidades jurídicas que comparten el objetivo de priorizar a las personas, producir un impacto positivo en las comunidades locales y perseguir una causa social por encima del lucro. En octubre de 2023, el Consejo de la Unión aprobó un acuerdo político en relación con la recomendación sobre el desarrollo de condiciones marco para la economía social, que lo que persigue es fomentar el acceso al mercado laboral y la inclusión social, orientando precisamente a los Estados miembros sobre cómo promover los marcos políticos y reglamentarios facilitadores de la economía social y las medidas que faciliten su desarrollo. Esto es lo que hace este proyecto de ley, actualizar la estrategia de la economía social, actualizando el marco normativo del sector, ajustando un modelo eficaz a las nuevas circunstancias económicas y sociales, facilitando la labor de las entidades del sector y reduciendo la incertidumbre jurídica que pudiera existir, clarificando, además, el ámbito de aplicación objetivo de las entidades que integran el ecosistema de la economía social y respondiendo así a las necesidades de las personas más vulnerables. En Euskadi, las empresas de economía social, y en particular las cooperativas, son un pilar fundamental en el desarrollo económico y social. La Euskadi actual no se podría entender sin la aportación que ha realizado el modelo cooperativista; un movimiento, por lo tanto, desde nuestro punto de vista, a impulsar y a desarrollar, si cabe, aún más, y, por eso, mi grupo valora positivamente este Proyecto de Ley Integral de Impulso a la Economía Social, porque conlleva una reforma necesaria, como he dicho, para la economía social, para el movimiento cooperativista y para las empresas de inserción. Dicho esto, es evidente que vamos a votar en contra de la enmienda a la totalidad presentada por VOX, porque realmente, de verdad, es que no hay ni por dónde agarrarla. Alegan que es una reforma cosmética y drásticamente limitada que no responde a las necesidades del sector, sino que prioriza y responde a una agenda ideológica y política. Y esto lo dicen a pesar de que conocen que el texto ha sido negociado precisamente con la mayoría de las entidades del sector, y no creo que estas opinen lo mismo que ustedes, más bien al contrario. Pero lo que más me ha sorprendido es que alegan que esta reforma, abro comillas, «impone cargas burocráticas y conceptos ajenos a la naturaleza del cooperativismo, que alejan al sector de sus principios tradicionales de solidaridad, democracia y autonomía», cierro comillas. Que lo digan ustedes, de verdad, tiene sorna, cuando un día sí y otro también, en esta tribuna precisamente lo que demuestran es que no comulgan para nada con los valores del cooperativismo; revísenlos. Entre sus motivos para presentar esta enmienda, nos hablan también de que tienen un propósito totalitario, que hay un establecimiento de criterios de presencia equilibrada de mujeres y hombres, intervención arbitraria para decretar falsas cooperativas, planes de igualdad como instrumento discriminatorio de intromisión en las empresas privadas, imposición de cargas ideológicas y administrativas, dependencia del sector de las ayudas públicas que puede llevar a la utilización política del mismo… Es que, de verdad, lo cierto es que me cuesta ver que el proyecto contenga algo de lo que ustedes argumentan. A lo mejor es que yo, mi grupo o el resto de los grupos de esta Cámara que lo hemos leído, tenemos un proyecto distinto o es un proyecto de ley diferente. Es que lo digo con ironía.

En definitiva, justificaciones, las de VOX, para presentar una enmienda a la totalidad sin rigor jurídico ni técnico, basada en perjuicios, en principios y en valores que no compartimos y que el Proyecto de Ley de Reforma Integral de la Economía Social, muy a su pesar, no recoge. Es una enmienda que ni tan siquiera contiene propuesta alguna. Fíjense, ustedes achacan al Gobierno traer una ley basada en que responde a una agenda ideológica, y resulta que ustedes hacen lo mismo que lo que achacan: Proponen una enmienda basada también en su ideología; una ideología retrógrada, rancia, no democrática, totalitaria, antifeminista y negacionista climática, y no sigo. (Aplausos). Votaremos en contra de esta enmienda porque, para mi grupo, la tramitación de esta ley, desde luego, es un paso significativo para el apoyo a un sector que ha demostrado, como también ha dicho la vicepresidenta, ser vital para la cohesión social y un desarrollo económico mucho más inclusivo y sostenible, y porque las cooperativas y las empresas de inserción han sido y son fundamentales también para la lucha contra el desempleo, ofreciendo oportunidades laborales a aquellos colectivos más vulnerables. Es necesario, pues, ahondar y avanzar en este modelo de economía, en el que Euskadi, además, es pionero, y votaremos a favor para que este proyecto siga adelante y podamos mejorarlo, quizá, en su fase de enmiendas o en su fase de tramitación.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Sagastizabal. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Salvador i Duch, por un tiempo de siete minutos. Quan vulgui.

Jordi Salvador i Duch

ERCDiputado.Página 15Vídeo

Gràcies, presidenta. Benvinguda, ministra. Avui VOX ens porta una esmena de devolució contra aquesta llei. Són bastant dropos perquè no han portat ni un text alternatiu seriós ni res. Treballar poc. I per què? Per què ens porten aquesta esmena de devolució? Perquè aquesta llei no parla d’especulació ni de beneficis multimilionaris per a uns pocs ni d’explotació. Aquesta llei parla de posar les persones per damunt del capital i això per a les dretes és intolerable. Nosaltres votem. Votarem en contra d’aquesta esmena de devolució perquè sabem que defensem i sabem que volen imposar els bàrbars. L’economia social què és i per què es molesta tant? L’economia social és tot el que les dretes rebutgen: és cooperació, és solidaritat, és democràcia econòmica i no és enriquir quatre grans empreses, sinó crear riquesa col·lectiva, retorn social i dignitat laboral. Aquesta llei no elimina res. Aquesta llei no elimina res, no prohibeix res, no va contra ningú. Dóna eines a qui treballa, a qui en pren sense especular, a qui crea ocupació estable. Però, és clar, la dreta no vol opcions, per això no fa text alternatiu. Vol imposar el seu model únic, el de l’abús empresarial, la precarietat i la submissió al poder econòmic. I aquí és on cal recordar una cosa fonamental: el cooperativisme forma part essencial de l’economia social i ha estat clau en molts països, també al meu, a Catalunya, i arreu. Un model amb una tradició històrica fortíssima al meu país i a la meva classe, que ha garantit drets i feina estable i un teixit econòmic arrelat al territori. I aquest projecte de llei també és un pas per enfortir-lo. Haguéssim pogut fer esmenes, però no, vostès no van d’això. L’economia social és un model que funciona i això els incomoda. Ho diré clar: això no és un experiment ni una utopia, és una realitat. Ja està creant ocupació estable, reduint desigualtats i millorant el teixit productiu local. Aquesta llei modernitza i enforteix aquest sector i ho fa amb sentit comú davant de la precarietat, estabilitat; davant l’especulació, redistribució; davant del «sálvese quién pueda», solidaritat. L’economia social crea feina digna i estable. I aquí ve la gran diferència. I per això els molesta. És una alternativa a l’explotació laboral i contractes escombraries i sous de misèria que defensen aquesta gent. L’economia social, en canvi, genera ocupació de qualitat, incorpora persones amb discapacitat, aturats de llarga durada, joves sense oportunitats. Dóna seguretat i estabilitat. I compte amb aquest detall, les diferències salarials en l’economia social són molt menors. Els sous dels directius no es disparen de manera obscena. Les dretes no diuen res quan el salari que cobra un treballador i el seu executiu pot ser a vegades de 20, 30 i 40 o 50 vegades més; callen. El cooperativisme a les dretes els molesta perquè volen un model on uns cobren 100 vegades més que els altres. L’economia social fomenta la igualtat de gènere i a Vox també els horroritza la igualtat de gènere. Els horroritza. Dades. Dades: les dones cobren un 24 %més a l’economia social que en l’economia mercantil. Hi ha més conciliació, més dones en càrrecs de responsabilitat, menys discriminació i VOX que fa? Res. Res. O pitjor, neguen la bretxa salarial, existeix; neguen la desigualtat, existeix i ataquen qualsevol política que ajudi a les dones a tenir els mateixos drets i oportunitats. És com una obsessió malaltissa.

L’economia social protegeix el territori, però VOX protegeix els oligopolis. Aquí no fan mai res d’esmenes de devolució contra els oligopolis. Són el seu model. Quan sentiu VOX parlar de despoblació o despoblament rural, feu una cosa: mireu el que voten. Mireu sempre el que voten i no el que diuen. Aquí tenim un model que ajuda a les zones rurals com cap altra, que genera oportunitats, que diversifica l’economia i, que fan ells? Intenten carregar-se’l. Enmienda de devolución, sense text alternatiu perquè són uns dropos. L’economia social protegeix sectors claus com l’agroalimentari, els serveis de cures, l’artesania... És una eina per a evitar l’abandonament del territori, però que VOX fa? Protegir els petits no els hi és rendible. Prefereix donar-lo als grans oligopolis deixant morir el teixit productiu social.

Només treballem i treballarem per millorar la llei. Es pot millorar i això crec que hauria de ser un deure de tots, perquè és un text bàsic interessant. Ells només volen destruir-la. Aquesta llei no és perfecta, evidentment, cap llei ho és, però avui el que es vota aquí no és com millorar-la, sinó si la tirem per terra o la deixem avançar i nosaltres ho tenim molt clar: la tirarem endavant. Farem esmenes per reforçar-la, per corregir-ne mancances, per ampliar l’abast. Debatrem, discutirem perquè aquest model mereix ser protegit. Però VOX no vol millorar-la, vol eliminar la perquè no suporten que existeixin alternatives al seu capitalisme salvatge. No suporten cap alternativa al capitalisme salvatge. Aquesta és la realitat. I aquí hi ha dues opcions. Només hi ha dues opcions: o apostem per un model que crea ocupació estable, protegeix drets i fomenta la igualtat, o tornem a donar tot el poder a les grans corporacions perquè segueixin explotant la gent i acumulant beneficis indecents i obscens. Nosaltres ho tenim molt clar. Votarem en contra de l’esmena de devolució perquè aquest projecte de llei representa un pas endavant cap a una economia més justa, més democràtica i més sostenible. I perquè no permetrem que VOX i l’extrema dreta continuï protegint als poderosos mentre les classes treballadores en paga les conseqüències.

Moltíssimes gràcies.

Muchas gracias, presidenta. Bienvenida, ministra. Hoy VOX trae una enmienda de devolución contra esta ley. Trabajan muy poco ―¡menuda pereza!―, porque no han entregado ningún texto con sentido. Este texto no habla de especulación ni de beneficios multimillonarios para unos pocos ni de explotación; esta ley habla de poner a las personas por encima del capital, y esto para las derechas es intolerable. (Aplausos). Nosotros votaremos en contra de esta enmienda de devolución porque sabemos qué es lo que quieren imponer los bárbaros y sabemos qué es lo que nosotros defendemos. ¡¿Por qué les molesta tanto la economía social? La economía social es todo lo que rechazan las derechas: es cooperación, es solidaridad, es democracia económica, y no es enriquecer a unas cuantas empresas, sino crear dignidad laboral, retorno social y economía social. Esta ley no elimina nada, no prohíbe nada, no va contra nadie; da herramientas a quienes trabajan, a quienes emprenden sin especular, a quienes crean ocupación estable. Pero, claro, la derecha no quiere opciones, y por eso no proponen un texto alternativo, sino que quieren imponer la precariedad y la sumisión al poder económico. Y aquí cabe recordar algo fundamental, y es que el cooperativismo forma parte esencial de la economía social y ha sido clave en muchos países, también en el mío, Cataluña, y ha supuesto un modelo para mi país y mi clase que garantiza derechos y un tejido económico arraigado en el territorio. Este proyecto de ley es un paso para fortalecer esto. Se podían haber hecho enmiendas, pero no parece que sea lo suyo: la economía social les incomoda. Lo diré claramente: No es un experimento ni una utopía, es una realidad, ya está creando una economía estable, está mejorando el tejido económico local y está generando oportunidades. Esta ley moderniza y fortalece este sector con sentido común. Ante la precariedad, estabilidad; ante la especulación, redistribución; ante el sálvese quien pueda, solidaridad. La economía social crea trabajo digno y estable, y aquí está la gran diferencia. Por eso les molesta: es una alternativa a la explotación laboral y a los contratos basura y los sueldos miseria que defiende esta gente. La economía social genera ocupación de calidad, incorpora a personas con discapacidad, gente en el paro de larga duración, jóvenes sin oportunidades, da seguridad y estabilidad. Y cuidado con este detalle: las diferencias salariales en la economía social son mucho menores. Los sueldos de los directores no se aumentan de manera obscena, cuando a veces hoy la diferencia entre el salario que cobra un trabajador y su ejecutivo en algunas empresas puede llegar a ser del 20 o 30 %, y ahí callan. El cooperativismo molesta a las derechas, porque buscan un modelo en el que algunos cobren cien veces más que otros.

Y la economía social fomenta la igualdad de género, y a VOX también le horroriza la igualdad de género. Datos: las mujeres cobran un 24 % más en la economía social que en la mercantil, hay más conciliación, más mujeres en cargos de responsabilidad, menos discriminación. ¿Y VOX qué hace? Nada, o, aún peor, niegan la brecha salarial que existe, niegan la desigualdad que existe y atacan cualquier política que ayude a las mujeres a tener los mismos derechos y oportunidades; es su obsesión enfermiza.

La economía social protege el territorio, pero VOX protege los oligopolios. Y, en este sentido, nunca presentan ninguna enmienda contra los oligopolios, porque es su modelo; cuando VOX habla de la despoblación rural, fíjense en lo que votan, no en lo que dicen. Y aquí tenemos un modelo que ayuda a las personas rurales como ningún otro porque diversifica la economía. ¿Y qué hacen ellos? Intentan cargárselo con una enmienda de devolución, sin texto alternativo, porque son unos vagos. La economía social protege al sector agroalimentario, al servicio de las curas, la artesanía, es una herramienta para evitar el abandono del territorio. Pero ¿qué hace VOX? Proteger a los pequeños no es rentable, prefieren dárselo todo a los oligopolios y dejar morir al tejido social.

Solo trabajaremos para mejorar la ley; nosotros trabajaremos para ello, para mejorar la ley, porque se puede mejorar y ese debería ser un deber compartido, porque es algo interesante, pero ellos buscan destruirla. Esta ley no es perfecta, ninguna lo es, pero hoy lo que votamos aquí no es cómo mejorarla, sino si la tiramos por los suelos o la dejamos avanzar, y nosotros lo tenemos clarísimo, queremos que siga adelante. Haremos enmiendas para reforzarla, para corregir las brechas; debatiremos, discutiremos, porque este modelo hay que protegerlo.

Pero VOX no quiere mejorarla, quiere eliminarla, porque no soportan que existan alternativas a su capitalismo salvaje, esa es la realidad, y ahí tenemos dos opciones, y solo hay dos opciones: o apostamos por un modelo que crea ocupación estable y fomenta la igualdad o volvemos a dar todo el poder a las grandes corporaciones para que sigan explotando a la gente y acumulando beneficios indecentes. Nosotros lo tenemos muy claro: votaremos en contra de la enmienda de devolución porque este proyecto de ley representa un paso hacia adelante para una economía más democrática, más sostenible y más justa, y no permitiremos que VOX y la extrema derecha sigan protegiendo a los poderosos mientras las clases trabajadoras pagan las consecuencias.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Moltes gràcies, senyor Salvador. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Martínez Barbero también por un tiempo de siete minutos.

Verónica Martínez Barbero

Grupo SumarDiputada.Página 17Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Señorías de VOX, esta enmienda a la totalidad no solo carece completamente de fundamento, sino que es el mejor ejemplo de su absoluta falta de coherencia. Esta enmienda ―ya lo ha dicho la vicepresidenta segunda― habla mucho más de ustedes y sus obsesiones que de la ley de economía social. El señor Hernández no ha dedicado ―y creo que soy generosa― ni dos minutos de doce a hablar de contenido alguno de la ley porque no la conoce, es evidente. Después de atacar el feminismo, el antirracismo, a las personas LGTBIQA+ y cualquier política que promueva la igualdad, ahora resulta que en su diana está la economía social. Lo cierto es que su estrategia es clara, y además es muy previsible: oponerse sistemáticamente a cualquier medida que favorezca la inclusión, la justicia social y el bienestar colectivo. Claro, el problema es que hoy, en su cruzada contra la supuesta agenda woke, se han situado en un nivel de incongruencia tal que raya lo ridículo, porque, en su afán por destruir todo lo que suene a progreso, terminan atacando modelos tradicionales y arraigados de nuestra economía, como son las cooperativas, que además resultan esenciales para la agricultura y la vida en el mundo rural. Es curioso, fíjense, cuando creen que pueden arrancar unos votos, se ponen un Barbour, unas botas, un gorro y se suben a un tractor, pero qué rápido vuelven a sus hábitos de señoritos para presentar una enmienda a la totalidad a una ley que beneficia especialmente a agricultores, a trabajadores y trabajadoras del campo; sí, su hipocresía es absoluta. (Aplausos). Señor Hernández, si saliese un poco de su burbuja, entendería lo importantes que son las cooperativas para la agricultura y que su enmienda lo único que hace es atacarlas. Han sido y son calve las cooperativas en el campo precisamente para la organización del trabajo, la comercialización de productos y la resistencia de los pequeños productores frente a las grandes empresas; y no solo eso: sin cooperativas no habría supermercados en los pueblos. ¿Quién se habría ocupado de garantizar que los alimentos y demás productos llegasen a Zestoa, en Euskadi, o a Yátova, en el país valencià? Desde luego, no las grandes multinacionales, a las que ustedes defienden continuamente. VOX, los autoproclamados defensores del campo, traicionan a los agricultores con cada decisión que adoptan en este hemiciclo. (Aplausos). Y eso no solo es incongruente; es algo más ―que a ustedes les duele particularmente―, es muy antiespañol, igual de antiespañol que volverse loco por salir en una foto con Trump, que pretende debilitar económicamente a España y a Europa ahogando a nuestros agricultores y a toda la ciudadanía en aranceles.

Por otro lado, tachan ustedes esta norma de agenda ideológica del Gobierno. Si ustedes conocieran mínimamente el ámbito cooperativo, si supieran de lo que hablan con tanta teoría, entenderían que es un modelo basado en dos principios fundamentales, en la gestión democrática y, ¡oh!, el principio de igualdad. Es el propio sector el que afirma que uno de sus grandes valores es que contribuyen a alcanzar objetivos comunes, que no son solo económicos, sino también de carácter colectivo e interés social. Es la economía social, son las cooperativas las que colocan a las personas en el centro, porque sus socias y socios son la parte nuclear de su funcionamiento. Ustedes llaman ideología a lo que no es más que el cumplimiento del mandato constitucional, porque los poderes públicos deben velar ―es una obligación― por la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, conforme al artículo 9.2 de la Constitución. Se lo he dicho ocho veces desde esta tribuna: ¡Léanse la Constitución! ¡Léansela! (Aplausos). Solo leerla; solo, no les pido que la entiendan.

A ustedes les soliviantan especialmente los planes de igualdad en las cooperativas, pero es el sector el que desde hace años nos está pidiendo que regulemos los planes de igualdad cooperativos. Y, ¡oh!, les voy a dar otro disgusto hoy: es que ya existen los planes de igualdad en las cooperativas. El problema es que se han generado a partir de normas que no se adaptan a la estructura democrática y participativa de las cooperativas, y por eso quieren que los regulemos. Bajen de su atalaya, bajen, dejen de tocar de oído, escuchen al sector y a las personas y organizaciones a las que beneficia esta norma. En una sociedad democrática avanzada, en cualquier actividad laboral, societaria o profesional sería impensable que se mantuviesen situaciones de desventaja o de discriminación con el pretexto de la libertad de empresa. Hasta los ideólogos decimonónicos del mercado libre, poco sospechosos de defender políticas woke, temblarían por no establecer unas mínimas normas de justicia y transparencia. Pero, claro, es que esos ideólogos de hace dos siglos son pensadores audaces, al lado de su admirado Javier Milei, que ha convertido Argentina en un experimento de austeridad extrema, con recortes salvajes, privatizaciones sin control y un desprecio absoluto por los sectores más vulnerables. Su seguidismo a Milei es tal que confunden la existencia de instrumentos que aseguren una justa y transparente competencia en el mercado con intervencionismo, y, para dejar clara su confusión, en esta enmienda ustedes defienden a las falsas cooperativas. ¡Defienden en esta enmienda el fraude! ¡Vaya que sí! Lean lo que escriben. Miren, las falsas cooperativas aniquilan los derechos de trabajadores y trabajadoras: se presentan como cooperativas, pero, en realidad, son empresas que imponen condiciones abusivas y los fuerzan a hacerse falsos autónomos para esquivar sus obligaciones fiscales y con la Seguridad Social. (Aplausos). Para quienes trabajan en esas falsas cooperativas no existe el derecho a vacaciones, la indemnización por despido ni las bajas por enfermedad o una cotización justa por jubilación. De verdad, yo los animo a que se paseen en Pontevedra por Porriño, por la calle Gómez Franqueira, para que les cuenten cómo es soportar jornadas de catorce, quince y dieciséis horas despiezando carne en condiciones nada dignas y del siglo XIX. Este es su modelo, es el modelo de Elon Musk, el modelo de la explotación, el de los despidos masivos sin miramientos, el del desmantelamiento de la negociación colectiva, el de la desregulación total para que solo los poderosos salgan ganando. Este es el futuro que defiende VOX, y lo hace por escrito en cada enmienda a la totalidad.

En relación con sus afirmaciones sobre la Ley 44/2007 y las empresas de inserción, sus carencias conceptuales ya se multiplican exponencialmente. Las empresas de inserción son un claro ejemplo de cómo la solidaridad y la justicia social pueden ser herramientas reales para combatir la exclusión. Por eso no les gustan, porque, mientras que VOX pretende enfrentar al pobre con el pobre, las empresas de inserción demuestran que la solución no está en la competición entre los desfavorecidos, sino, al contrario, en crear oportunidades para todas.

Por último, es necesario subrayar, como ya se ha hecho, que este proyecto de ley es consecuencia de un largo y productivo diálogo con el sector. Por eso incorpora sus expectativas y demandas, moderniza y agiliza su funcionamiento, al tiempo que asegura tres principios ―tres, igual si se leen el proyecto se dan cuenta―: la seguridad jurídica, la transparencia y el cumplimiento efectivo del objeto de las entidades de economía social.

Señoría, señor Hernández, esta enmienda es una declaración de intenciones. Defender los intereses de Musk, Milei y Trump no es patriotismo, es servilismo. Señorías de VOX, ustedes se envuelven en la bandera rojigualda más grande que encuentran, pero luego atacan lo que ha hecho verdaderamente fuerte a España: la igualdad, el avance en derechos y la dignidad de todos, todas y todes. Ustedes no son patriotas, no defienden la libertad ni defienden los derechos ni el bienestar de la gente. Ustedes, señorías de VOX, no son más que el miedo al cambio disfrazado de discurso.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señora Martínez. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra la señora Garrido Jiménez por un tiempo de siete minutos también.

Elisa Garrido Jiménez

PSOEDiputada.Página 19Vídeo

Gracias, presidenta. ¡Vaya tela!, señor Hernández, de verdad. Creo que tanto la enmienda a la totalidad de VOX como su intervención desde este estrado son una auténtica falta de respeto a las empresas de la economía social española, a unas empresas que representan el 10 % del producto interior bruto, a más de 50 000 empresas que generan más de 2,3 millones de trabajadores en empleos directos e indirectos. Y es una falta de respeto absoluta porque lo que usted ha hecho aquí ha sido una elegía vacía, una intervención plañidera, nos ha dado un sermón dominical con el que solo ha expresado palabras vacías, vacuidad absoluta y unas frases que lo mismo le valdrían para hablar de la economía social que del tráfico internacional. (Aplausos). Pero, con un poco más de respeto que les tengo yo a ustedes que el que ustedes han mostrado por la economía social, vamos a ver exactamente en qué se sustancia su enmienda a la totalidad, una enmienda a la totalidad de tres páginas para un texto legal de cuarenta y cuatro, lo que deja ya bastante claro la falta de trabajo que hay detrás de esta enmienda, plagada de palabras grandilocuentes, como agenda ideológica, escrutinio injustificado, politizado, injerencia, agenda ideológica, sectarismo, feminismo extremo, totalitarismo, imposición artificial, despotismo, paroxismo. (El señor Hernández Quero pronuncia palabras que no se perciben). ¿Ustedes no hacen política? ¿Qué hacen ustedes? Esto es un Parlamento, aquí estamos políticos que hacemos política y las leyes son políticas; pero lo nuestro y lo suyo, lo suyo también. Lo que pasa es que la suya es la política contra la gente, contra el cooperativismo, contra la economía social. (Aplausos). Yo creo que si alguien se para a leer esa enmienda lo que va a ver es que básicamente VOX lo que quiere es oponerse a todo, a lo que sea, y busca cualquier excusa. Pleno tras Pleno, sus portavoces nos hablan de la falta de técnica legislativa con palabras grandilocuentes del siglo XIX, pero yo le voy a decir cuál es la técnica legislativa de VOX en este caso concreto: Ustedes cogen el proyecto de ley, van al buscador y escriben, por ejemplo, la palabra igualdad: diez resultados, ¡alegría, ya tenemos la enmienda hecha! Eso es lo único que se han puesto a mirar ustedes en la ley de economía social, única y exclusivamente. (Aplausos). De verdad, a mí me daría vergüenza, señor Hernández, presentar esta enmienda, registrarla en el Congreso. Por otra parte, señorías ―ustedes, que hacen manifestaciones tan constitucionales―, ¿qué dice el artículo 35 de la Constitución? El artículo que regula el derecho y la obligación de los trabajadores al trabajo dice que este tiene que ser sin ningún tipo de discriminación por razón de sexo. Lo dice nuestra Constitución. La igualdad está impregnada en la Constitución. Pero a ustedes, que dicen que son constitucionalistas, es lo que más les molesta. Entonces, ¿qué son ustedes? ¿Constitucionalistas o totalitaristas? Yo creo que lo suyo es más el totalitarismo. Pero es que, respecto a cuando se ponen a hablar de ese paroxismo, como ustedes dicen, sobre las comisiones de igualdad ―básicamente, la enmienda de totalidad de VOX, que entiendo que no hayan leído, normal, se basa sobre todo en esta herramienta, en la existencia de una comisión de igualdad―, vamos a ver cuáles son los objetivos de esas comisiones en el proyecto de ley: impulsar la participación y la incorporación plena de las personas socias en todos los órganos sociales, promover y propiciar la corresponsabilidad y la conciliación en la vida laboral, prevenir y erradicar todas las formas de violencia y acoso en el trabajo y promover un ambiente y condiciones de trabajo basados en valores como el respeto mutuo, la igualdad y la valoración de la diversidad: el paroxismo, según VOX. Pues bien, señoría, ¿qué tiene usted en contra de la participación?, ¿qué tiene usted en contra de la corresponsabilidad?, ¿qué tienen ustedes en contra de la conciliación de la vida familiar y laboral? Luego vienen aquí y nos dicen que ustedes defienden la familia. Pero, ¡oh!, es horroroso que haya un órgano con el que se pretenda buscar la conciliación de la vida familiar y laboral en el ámbito de la economía social. ¿Qué tienen ustedes en contra de prevenir y erradicar todas las formas de violencia y acoso en el trabajo? ¿No tienen nada? Pues léanse su enmienda a la totalidad, porque parece que para ustedes eso es el mal. (Aplausos). ¿Y qué tienen ustedes en contra de promover condiciones laborales basadas en el respeto? ¿Qué tiene VOX en contra del respeto? Díganmelo ustedes, porque, si eso es suficiente para devolver un proyecto de ley demandado, pactado y coordinado con las empresas de la economía social, algo tendrán ustedes en contra, ¿no?

Sinceramente, creo que esta Cámara debe tener un mayor respeto por el sector, que debemos ser capaces de hacer debates de mayor calado, sobre todo, técnico, que no se puede venir aquí a hacer un discurso de quince minutos que parece un sermón, en el que no hace más que concatenar conceptos vacuos, que no hablan realmente del proyecto de ley y, como ya han dicho otros portavoces antes de mí, que lo que a VOX le preocupa e incomoda es la esencia misma de la economía social, que sean empresas en las que hay una gobernanza democrática, que haya participación, que los beneficios se reviertan en interés de sus socios o del ecosistema social en el que están insertados; eso es lo que le molesta a VOX. Y vienen aquí y nos dicen que ustedes defienden el campo, que ustedes defienden la ganadería, que ustedes defienden la agricultura. ¿Sí? ¿Y Trump, qué hace respecto a la ganadería y la agricultura española?, ¿la defiende o la ataca? Nos dice que ahora están preocupados nuestros agricultores. Le voy a decir yo de qué están preocupados en mi tierra, La Rioja, donde hay muchas cooperativas agrarias, sobre todo vitivinícolas. ¿Sabe lo que les preocupa? Les preocupan las políticas de sus socios internacionales, que quieren atacar el campo español, que quieren ponernos aranceles, que quieren atacar nuestra capacidad exportadora (aplausos), al segundo país que más exportación tiene, eso les preocupa ahora mismo. Hablen ustedes con los agricultores, con los productores de aceituna, con los productores de aceite de oliva. Les preocupa si van a poder seguir exportando y si su producto va a ser competitivo en Estados Unidos. Esa es la preocupación. ¿Y qué hacen ustedes con eso? Aplauden con las orejas. Van a mendigar fotografías, como si fueran fans de tercera fila intentando sacarse una foto con su ídolo; eso es lo que hacen ustedes. (Aplausos).

Como les he dicho, creo que esta ley merece mucho mayor respeto, que el sector de la economía social merece mucho mayor respeto que el que ustedes han mostrado con esta enmienda a la totalidad, el mismo respeto que entiendo que van a mostrar la mayoría de los grupos parlamentarios votando en contra de su enmienda a la totalidad y trabajando conjuntamente para mejorar el texto normativo y poder dar respuesta a las demandas del sector.

Muchísimas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Garrido. Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra la señora Teniente Sánchez también por un tiempo de siete minutos.

Cristina Teniente Sánchez

PPDiputada.Página 20Vídeo

Buenos días, señorías. Damos la bienvenida a los representantes de la economía social que nos acompañan en esta mañana desde la tribuna. Señorías, señora ministra, la importancia de la economía social en España nos obliga a todos a hacer un debate con rigor, serenidad, responsabilidad y profunda sensibilidad, porque es un debate de enorme trascendencia y sensibilidad hacia las personas, sobre todo, receptoras del contenido de este proyecto de ley. No es un debate para dogmas y discursos vacíos, señora ministra, y quiero comenzar recordando que el Partido Popular no tiene que demostrar nada en cuanto a la voluntad de consenso porque es un firme defensor de la economía social; lo ha sido siempre, históricamente, desde la Ley de Cooperativas, aprobada por el Gobierno del Partido Popular, al consenso respecto a las otras dos leyes que son objeto de esta reforma, pasando por nuestro protagonismo en las grandes reformas que se han producido en la economía social; en la más importante, la de 20115, o en la Estrategia Española de Economía Social. Y en esa rotunda, firme y contundente defensa de la economía social, compartimos la necesidad de un nuevo marco normativo, ajustado a los retos y a las transformaciones en lo económico y en lo social. Son nuevos tiempos y se tiene que reforzar el modelo cooperativo y se debe aportar más seguridad jurídica a los sectores afectados, claro que sí, cómo no vamos a compartirlo, pero, precisamente por eso, porque somos firmes defensores de la economía social, tenemos que decirles a ustedes, señora ministra, que discrepamos de aspectos sustanciales de esta reforma. ¿Sabe por qué? Porque viene a generar nuevos problemas, graves problemas a los sectores afectados, a las empresas y, lo más importante, a los colectivos más sensibles, como es el de la discapacidad. Vean los datos, escuchen, lean los informes con lectura comprensiva porque dicen y advierten de esto. No hemos formulado una enmienda de totalidad porque nuestro compromiso con la economía social nos aconsejaba no hacerlo, en atención y en la búsqueda de los consensos que siempre hemos pretendido en esta materia y también en atención a las reivindicaciones de los diferentes actores de la economía social, como CERMI, ONCE o Cáritas, entidades con las que mantenemos un diálogo fructífero, constructivo y útil, y esta va a ser la postura del Grupo Popular a lo largo de esta tramitación, buscar el consenso para mejorar los defectos graves de esta ley. (Aplausos).

VOX ha formulado una enmienda de totalidad sobre la base de argumentos que son los de siempre. Obviamente, no parece que hayan analizado el texto en su profundidad e inciden en aspectos menos relevantes, y, desde luego, no en los aspectos críticos de esta reforma. El Grupo Parlamentario Popular, con sus ponentes, sí lo ha trabajado. Hemos mantenido reuniones con todos los sectores afectados, y son ellos los que nos han trasladado sus preocupaciones. Pero hay que escuchar a todos, señora ministra, especialmente a aquellos a los que la reforma afecta negativamente. Es lo que hemos hecho, y es lo que no han hecho ni el Gobierno ni ustedes. No lo han hecho, porque, si no, habría cosas que no estarían en la reforma, porque además son muy lesivas y deben ser reconsideradas en la tramitación. Escuche, si no, lo que le dice el Consejo Económico y Social, que considera necesario un debate más pausado respecto a las entidades que deben estar o no en la economía social. Dice usted que no, que no excluyen a nadie. ¡Si les está diciendo el Consejo Económico Social que los están excluyendo! (Aplausos). ¿Cómo que no excluyen a nadie? Al no incluir a unos, los están excluyendo. Y les dice que sea un debate que analice el objeto del servicio público y los efectos —‌entienda, los efectos— que se van a producir sobre las personas afectadas. Pero esto es lo que ustedes olvidan; ustedes deciden quiénes deben estar o no en la economía social. Y eso es un cambio de modelo; es un cambio de modelo excluyente, no inclusivo; es un cambio de modelo lesivo hacia los sectores, empresas y personas afectadas. (Aplausos). La propia Comisión Nacional del Mercado de la Competencia lo resume todo en una frase clave, que también me gustaría que la ministra recordara: Los objetivos sociales deben ser obtenidos a través del fomento de la competencia efectiva, y no a costa de ella. Estamos totalmente de acuerdo con esta afirmación. Nosotros ponemos en el centro del debate a todos, a todos los sectores, a las personas implicadas, y más si estamos hablando de personas con discapacidad. Ahí está nuestra preocupación. Aquí debe estar el centro del debate. (Aplausos). Entiendan, señora ministra, las recomendaciones de estos organismos. Los objetivos sociales deben ser promovidos favoreciendo la competencia, no a costa de ella. Con la nueva configuración jurídica de las empresas sociales y la exclusión de los centros de empleo empresariales transforman el modelo social, convirtiéndolo en un territorio exclusivo y excluyente del tercer sector y esto, sin duda, limitará las capacidades y el impacto en la economía social en nuestro país. Crean un oligopolio y esto no solo tiene una clara afectación a la competencia, sino que saca del paraguas jurídico actual a la mitad del empleo protegido. (Aplausos). Por favor, reflexionen sobre esta cuestión. Y debe ser un debate pausado, como reclama el Consejo Económico y Social, centrado en el servicio público, en la atención de las personas, que no se ha realizado ni con el sector en su totalidad ni con los grupos parlamentarios. Este proyecto de ley viene de la anterior legislatura y ha tenido siete ampliaciones de plazo, ¿y no han tenido tiempo para hacer un debate pausado? No lo han hecho, porque ustedes no negocian con los grupos. Ustedes mercadean los apoyos y después los sectores, las empresas y las personas pagan las consecuencias. (Aplausos). Y no hay diálogo social, es un monólogo continuo.

Este grupo les dice muy claro que el impulso a la economía social no se logra restringiendo el ámbito subjetivo de actuación. Es un gravísimo error, un error mayúsculo, porque el 68,5 % de los centros especiales de empleo en España son empresariales y ustedes, señora ministra ―atienda―, los deja fuera. Señora Díaz, ¿son conscientes de que dejan fuera del paraguas jurídico de la economía social a un total de 1694 centros especiales de empleo? ¿Esto es no generar problemas? ¿Son conscientes de que estos centros emplean a sesenta mil trabajadores con discapacidad? ¿Esto es mejorar la vida de la gente, señora ministra? (Aplausos). ¿Saben que esto pondrá en riesgo a la mitad del actual empleo protegido? ¿Es esto proteger el trabajo decente, señora ministra? ¿Saben que esto afecta al futuro de miles de pymes ante la imposibilidad de competir? ¿Es esto defender el trabajo? Esto está provocando el peor de los costes, que es el coste del desempleo que se va a generar en las personas con discapacidad.

Y luego dicen que tienen que controlar el fraude. Lo que tienen que hacer es reforzar la Inspección, que la tienen tiritando. Eso es lo que tienen que hacer, reforzar la Inspección. Y entiendan ―y ya termino― que, además, esta reforma va en contra de lo que se está haciendo en otros países de nuestro entorno, con otro modelo que no es este, que no es un modelo excluyente, que es un modelo que da protección y que es menos proteccionista, un modelo donde caben empresas impulsadas por entidades sociales, pero también emprendedores independientes e innovadores que cumplen con los requisitos y exigencias de la economía social.

Por lo tanto, les apelamos, por favor, ofreciendo todo el diálogo, a que aborden este debate con rigor, con sensibilidad y con responsabilidad ante la amenaza de expulsar del mercado laboral a miles de personas con discapacidad.

Muchísimas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Teniente. — PROYECTO DE LEY POR LA QUE SE MODIFICA LA LEY 1/2000, DE 7 DE ENERO, DE ENJUICIAMIENTO CIVIL, PARA REGULAR EL PROCEDIMIENTO DE DETERMINACIÓN DE LA EDAD. (Número de expediente 121/000040). —  PROYECTO DE LEY ORGÁNICA POR LA QUE SE MODIFICA LA LEY ORGÁNICA 5/2000, DE 12 DE ENERO, REGULADORA DE LA RESPONSABILIDAD PENAL DE LOS MENORES, COMPLEMENTARIA DE LA LEY POR LA QUE SE MODIFICA LA LEY 1/2000, DE 7 DE ENERO, DE ENJUICIAMIENTO CIVIL, PARA REGULAR EL PROCEDIMIENTO DE DETERMINACIÓN DE LA EDAD. (Número de expediente 121/000041).

Presidencia. Conforme a lo acordado por la Junta de Portavoces, procedemos ahora a sustanciar conjuntamente los puntos del orden del día relativos a los debates de totalidad del Proyecto de ley por la que se modifica la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil, para regular el procedimiento de determinación de la edad, y del Proyecto de ley orgánica por la que se modifica la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal de los menores, complementaria de la ley por la que se modifica la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil, para regular el procedimiento de determinación de la edad. Para la presentación de los citados proyectos de ley, tiene la palabra, en nombre del Gobierno, el señor ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes. Cuando quiera, señor ministro.