Carlos Rojas García
Gracias, señora presidenta. Con su venia. Señor ministro, muy buenas tardes. Volvemos a interpelarle en esta tribuna para que explique el acuerdo de su Gobierno con Junts para delegar las competencias en materia de inmigración, extranjería y fronteras. Seamos claros, señor Marlaska, su Gobierno está cediendo ante el independentismo. Usted lo sabe perfectamente y por eso le llamamos. En la sesión de control de esta mañana no ha aclarado nada, sino todo lo contrario, ha afirmado esto que estamos diciendo ahora: su Gobierno está cediendo ante el independentismo. Señorías, en negociaciones clandestinas y por prebendas políticas se está comprometiendo la seguridad de todos los españoles, atentando contra la unidad nacional. Quiero que nos diga, señor ministro, qué opina usted de esta proposición de ley del Grupo Socialista y Junts. ¿Cómo la ve? Baje a la letra de la ley, examine aquí y ahora, en su respuesta, la exposición de motivos. Explíquenos por qué se han ocultado para hacer este pacto, explique a toda España por qué lo han hecho a hurtadillas, explique cuáles son las cesiones. Díganos cómo ve la propuesta de ley del Grupo Socialista y Junts que quiere delegar, al amparo del artículo 150.2 de la Constitución, la inmigración y la extranjería, que son competencias exclusivas del Estado en razón de su soberanía y que, por tanto, se incluyen en el artículo 149.1. La naturaleza de estas competencias, como usted ha dicho reiteradamente, no es delegable porque está intrínsecamente ligada a la soberanía nacional y, por tanto, la Constitución lo deja claro: no son delegables. ¿Por qué cambian de opinión? ¿Por qué en una negociación a hurtadillas cambian de opinión? ¿Por qué mantiene aquí justo todo lo contrario a lo que decía usted mismo hace seis meses? Eso es lo que ahora le pedimos, señor Marlaska, que se defina, que defina a su Gobierno; que nos hable también del futuro que puede organizar la puesta en marcha de esta proposición de ley de Junts y del Grupo Socialista; las consecuencias que puede tener para todos los españoles en materia de desigualdad, una ley que es claramente injusta. Desgrane usted cómo ve la ley y explíqueselo a todos los españoles, señoría. Porque esta ley, desde nuestro punto de vista, rompe claramente el principio de igualdad, por ejemplo, con otras comunidades autónomas; con todos los españoles ya es claro, pero con otras comunidades autónomas también. Que yo sepa ―quizá usted sabe más y lo puede explicar― a otras comunidades autónomas no se les ha llamado a negociar, no se les ha sentado en una comisión interterritorial para analizar esta futura ley, que, por ende, afecta a todas porque es de una soberanía nacional. Pone en riesgo la seguridad del Estado, señorías, las fronteras, la unidad de acción, la cooperación internacional. Esta ley, como se ha dicho bien esta mañana, deja desprotegidos a los catalanes al retirar a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado de una comunidad que ya presenta altos índices de delincuencia. Olvídese de la lealtad constitucional, señoría, olvídese de eso, porque quien firma esto con el Partido Socialista está fuera de la ley y lo que quiere hacer es destruir la Constitución y destruir España. Empiece por ahí, olvidando que va a tener lealtad constitucional, porque no la va a tener. Y cuando digo que no la va a tener usted, quiero decir que no la vamos a tener el resto de los españoles, porque, si esto toma rango de ley, nos va a afectar a todos. Eso es lo que tiene usted que explicar, más que trazos de brocha gorda con los que se dedica a insultar al Partido Popular o a confrontar políticamente. No, baje a la letra de la ley y explique lo que significa y lo que está pactando el Partido Socialista. Usted lo sabe perfectamente, señor Marlaska, porque con quien pactan es con el prófugo que manda en Junts. Hablemos claro a todos los españoles. Ustedes pactan con un prófugo de la justicia; y ese prófugo, que es el que dicta el camino a Junts y a esos siete diputados, ha declarado, señoría, que, con esta ley, la Comunidad Autónoma de Cataluña pasaría a disponer de un aspecto esencial y determinante de su existencia futura como nación. Más claro el agua. Aquí está el ‘lo volveremos a hacer’. Señoría, ¿le suena? ¿Qué más necesita que le digamos, señor ministro, para que retiren esta proposición de ley? ¿Qué más necesita que le diga? (Aplausos).
Díganos, señor Marlaska, ¿qué broma es esta de acordar que los que no hablan catalán van a tener problemas para quedarse en Cataluña o se asimilan como extranjeros? ¿Qué broma es esta? ¿Qué es lo que está pactando el Partido Socialista con Junts? Control de fronteras, puertos y aeropuertos, tramitar y resolver expedientes de expulsión… Ya están más cerca de volverlo a hacer; claro, con la inestimable ayuda del Gobierno de Pedro Sánchez para vergüenza de todos los españoles. Esta es ni más ni menos, señorías del Grupo Socialista, la semilla que están plantando ustedes. Y, a sabiendas, nos presentan esta vergüenza a todos los españoles.
La delegación de competencias de inmigración y fronteras a la Generalitat es, sin duda, señor Marlaska, la cesión más grave de la historia constitucional, porque supone el desmantelamiento del control de extranjería, del control fronterizo y del control de inmigración, cuando el Gobierno sabe —usted sabe perfectamente— que las fronteras, la política de inmigración y la política de extranjería son políticas de seguridad nacional; no se pueden delegar. Se lo dicen las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, que están ahí fuera no para aplaudir precisamente su gestión, señor Marlaska, sino para decirle que se están equivocando. Queremos que se retrate ahora, en su intervención, señor Marlaska, ante la desvergüenza de su Gobierno de estar dispuesto a delegar esas competencias básicas ante los que se jactan de que lo volverían a hacer, los que quieren destruir el Estado.
Pero, una vez mencionado, señorías, qué es lo que se pacta —q ue ya lo conocemos todos—, habrá que ir a con quién se pacta. Este es un capítulo interesante en el que nos vamos a adentrar, con su permiso, señor Marlaska. ¿Cuál es el árbol que genera el fruto de este acuerdo? Sin duda es un árbol envenenado. Y podríamos recurrir a hacer una analogía con el derecho penal y aquella famosa sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos del año 1961 que desgrana la teoría del árbol envenenado; esa que está ya asentada en todo el mundo del derecho penal. Haciendo la analogía aquí, podríamos decir que cualquier acuerdo contaminado con el que está fuera de la ley es un acuerdo vergonzoso y es un acuerdo indigno. Porque lo que ustedes pretenden, señoría, es que los españoles aceptemos que quien nos marca la ley es el que está fuera de la ley. Dicho de otra manera, quien quiere decir dónde están las fronteras es aquel que se quiere cargar las fronteras. ¿Cómo es esto, señor Marlaska? ¿Qué le parece esto? Porque quien manda en esa formación política con la que pactan —insisto, reitero, se lo vuelvo a recordar— es un cobarde prófugo de la justicia, el señor Puigdemont (aplausos), que es un delincuente prófugo que no quiere ser juzgado por sus delitos. Y ustedes no solo le ríen las gracias, sino que pactan con ellos el futuro de España. Esto es inadmisible, señor ministro.
Hay una resolución dictada por un magistrado del Tribunal Supremo, usted la conoce, que ordena la busca y captura para su ingreso en prisión de Carles Puigdemont i Casamajó como presunto autor de sendos delitos de desobediencia y malversación de caudales públicos, artículo 432 del Código Penal. Usted es magistrado, señor Marlaska, o lo era. ¿Qué significa para usted una resolución judicial? Y para el presidente del Gobierno, ¿qué significa? ¿Es papel mojado una resolución judicial del Tribunal Supremo? ¿Dónde queda para ustedes el artículo 9.1 de la Constitución Española, que nos obliga a ser personas que tengan que estar bajo el dictado de la ley? ¿Ustedes no están bajo el dictado de la ley? ¿Son especiales? Cuando se reúnen con el prófugo de la justicia en Suiza, ¿le preguntan por qué no quiere ser juzgado por el Tribunal Supremo? Le pueden decir que hasta el fiscal general del Estado está siendo investigado por el Tribunal Supremo y que también el ministro socialista que presentó la moción de censura. ¿O es que el prófugo con el que negocian, señoría, tiene alguna condición superior al resto de los mortales que nosotros no conocemos? ¿Tiene algún foro especial o ha sido ungido por alguien especial que nosotros desconocemos? ¿O su privilegio es que manda en una formación política que el presidente del Gobierno necesita para tener un chiringuito Frankenstein que está haciendo daño a todos los españoles? (Aplausos). Es eso, ¿verdad, señor Marlaska? Eso es lo que pasa y esto es vergonzoso. Señor ministro, se le tendría que caer la cara de vergüenza, como jurista, por lo que está viendo, en lo que está colaborando y en lo que está compartiendo con su Gobierno y con su presidente del Gobierno.
Por ese motivo, en lugar de acudir a Suiza a claudicar ante un prófugo y cederle competencias que comprometen a la seguridad del Estado, lo que tendrían que hacer ustedes es exigirle que regresara a España a rendir cuentas ante la justicia y que se someta al imperio de la ley, como lo hacemos el resto de los españoles. No por ser un político que manda en siete votos va a tener más derechos que los demás, señor Marlaska. Por eso, ministro, antes que pactar algo con un delincuente, a cumplir con la ley, que es lo que tiene que hacer el Gobierno.
Usted está en una posición delicada, yo se lo reconozco, y debe tomar una decisión, señor Marlaska, o se enfrenta a su Gobierno y para la ley o dimite y, al menos, le queda un poco de dignidad. Usted ya no tiene otra salida y debe actuar. Usted conoce el derecho, las resoluciones del Tribunal Constitucional y las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea; y, en este caso, no vale el silencio, señor Marlaska, no hay camino de en medio. Usted tiene que tomar una decisión, o se va o se enfrenta a su Gobierno. Usted tiene un problema grave en su Gobierno; su Gobierno es inestable y apenas aguanta unos meses más. Su Gobierno se derrumba, señoría. Su Gobierno está cercado por los casos de corrupción. España necesita ya una convocatoria para que hablemos todos los españoles, porque la dinámica de chantajes en los que su Gobierno está cayendo es ya, sencillamente, inaguantable e inadmisible para todos los españoles. Vivimos en una situación de completa anormalidad. Es un espectáculo lo que está ocurriendo dentro de su Gobierno para tomar decisiones en relación, por ejemplo, con el gasto en Defensa; ahora, cuando toda Europa nos pide que demos un paso adelante. Quieren hacer que parezca normal que un Gobierno pueda sostenerse sin presupuestos, cuando el propio presidente del Gobierno dijo hace un tiempo que esto no era posible. Porque, en realidad, esto es una quimera. Un Gobierno sin presupuestos no puede ofrecer estabilidad. Quieren que parezca normal negociar en Suiza con un prófugo de la justicia que le marca el camino, cuando lo normal es que a un prófugo de la justicia se le detenga y se le lleve ante el Tribunal Supremo. Quieren que parezca normal que el Gobierno de todos los españoles negocie con ese prófugo y ceda las competencias en materia de inmigración y fronteras para que una comunidad autónoma decida quién sale y quién entra en un territorio español o para que los españoles nos sintamos extranjeros en nuestro propio país, señoría. Pues apunte bien, señor ministro, esto que le voy a decir ―acabo―: esto no va a ocurrir, porque vamos a recurrir esa ley, si se pone en marcha, en todos los sitios donde podamos recurrirla y porque vamos a revocarla cuando el Partido Popular llegue al Gobierno, que será pronto. (Aplausos).
Esta ley no tiene futuro, igual que su Gobierno. No tiene futuro. Olvídense y pasen a otra cosa. Muchas gracias. (Aplausos.―Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien!).