Alberto Catalán Higueras
Muchas gracias, señor presidente. Señorías, muy buenos días. (La señora vicepresidenta, González Vázquez, ocupa la Presidencia). ¿Es España un país seguro? ¿Lo es Navarra? Si le preguntamos al ministro del Interior, al ministerio, incluso también al propio Gobierno de Navarra, nos dirán que sí. Pero la realidad, la cruda realidad, la incuestionable realidad, señor ministro, es que España y Navarra son menos seguras que antes. Y esto es lo que dicen y ratifican los datos. Lo sorprendente es que, cuando se constata esta realidad, ustedes suelen acusar a quien lo hace de generar alarma, cuando lo que realmente genera alarma son las propias cifras. Desde el año 2015, la criminalidad en nuestro país se ha incrementado un 17,1 %, y en Navarra, señorías, se ha disparado un 33,3 %, el doble. Pero es que, además, ¿cómo es posible, señor ministro, que en pocos años hayamos pasado de que se cometan en Navarra 23 932 delitos al año a 35 866, casi 1000 delitos más al mes; unas cifras nunca antes conocidas. En Pamplona los robos con fuerza en los pisos se han incrementado en el año 2024 un 55,6 %. Pamplona y Tudela tienen una tasa de delitos por cada 1000 habitantes superior a 77 y 74, respectivamente, cuando la media de España es del 50 %. ¿Está usted satisfecho con estos datos, señor ministro? Nosotros, no. Según el propio Balance de Criminalidad del ministerio del año 2024, la criminalidad convencional en la Comunidad Foral de Navarra se ha incrementado un 4,5 %; en España prácticamente es la misma que el año pasado. Es muy significativo el incremento del tráfico de drogas ―un 43 % más en Navarra―, el de los delitos contra la libertad sexual ―un 16,7 % más―, el de los delitos de lesiones y riñas tumultuarias ―un 28,4 % más―, la sustracción de vehículos ―un 9,7 % más―. El único delito en el que hemos disminuido ha sido, curiosamente también, la ciberdelincuencia, que ha disminuido un 6,4 %. La percepción ciudadana de seguridad se está deteriorando. Hay localidades en Navarra ―y estoy seguro de que también en muchas partes de España― donde la inseguridad es una preocupación por el incremento de la delincuencia. En otras partes de España, señorías, más de lo mismo. En la última década, todas las comunidades autónomas españolas han incrementado el índice de criminalidad por encima del 15 %, salvo Madrid, que lo ha hecho un 8,7 %, y Ceuta y Melilla, donde ha disminuido un 11,5 % y un 38,8 %, respectivamente; algo, por cierto, muy curioso. Diez comunidades autónomas españolas están por encima o próximas al 20 % de incremento; cinco comunidades autónomas, señorías, están más cerca del 30 que del 25 % de incremento, y dos comunidades autónomas superan este incremento del 30 %. Navarra ostenta una triste realidad, tiene la desgracia de ostentar el primer puesto en criminalidad ―como decía― con un 33,3 %. Navarra es la comunidad española en la que más se ha incrementado la criminalidad en la última década. Señor ministro, ¿está usted de acuerdo y está usted satisfecho con estos datos? Nosotros, evidentemente, no.
Lo que viene a exigir Unión del Pueblo Navarro es que el ministerio y el Gobierno de Navarra asuman sus responsabilidades. Deben actuar y tomar medidas ya. ¡Basta ya de mirar para otro lado! ¡Basta ya de negar la realidad! En lugar de caer en la autocomplacencia, deben escuchar a los profesionales de las fuerzas y cuerpos de seguridad, a los que están a pie de calle. Deben escuchar, también, a los jueces y fiscales, que son los que están juzgando a los delincuentes. Deben facilitar normativas que les permitan actuar con eficacia y eficiencia ante la lucha contra la delincuencia. Los cambios normativos son urgentes. Los delincuentes ya no se conforman con allanar las viviendas, sino que lo hacen, incluso, con los moradores dentro; algo que genera más miedo, más tensión, más preocupación en la ciudadanía.
Hace unos meses, en dos localidades de Navarra, señor ministro, en Corella y en Arguedas, un delincuente reincidente allanó la vivienda de una anciana, pero no se conformó solamente con robarle, sino que, además, se metió en la propia cama en la que estaba descansando la anciana. Ese mismo delincuente reincidente, a las pocas horas, en otra localidad, también allanó otra vivienda de otra anciana, a la que zarandeó para robarle.
Esta es la situación que se está viviendo en algunas localidades de nuestro país, también con denuncias de delincuentes reincidentes, con decenas de denuncias ahora, por ejemplo, de robos en centros sanitarios, como el Hospital de Navarra. Lo que se está evidenciando es que los cambios introducidos en el año 2022 en el Código Penal no han sido suficientes y, por lo tanto, que la multirreincidencia sigue siendo una triste realidad.
Señor ministro, la ciudadanía está harta de comprobar cómo el delincuente entra por una puerta y sale por otra, y hay que acabar con esa impunidad. Estoy seguro de que el ministro hará referencia a la situación de otros países, pero no reconocerá lo que revelan los datos puestos de manifiesto recientemente por Eurostat y su análisis de los últimos diez años. Según la Oficina Estadística de la Unión Europea, el 13,6 % de los ciudadanos españoles ha declarado haber sido víctima de crímenes, violencia o vandalismo en su entorno más próximo a lo largo del año 2023. Con estas referencias, nuestro país se encuentra en el puesto número cinco de los veintisiete países de la Unión Europea, por debajo de Grecia, de Países Bajos, de Bulgaria y de Francia, única y exclusivamente. Hemos pasado del puesto 23.º al 5.º en los últimos años. Por cierto, son porcentajes que también se dan en mayor medida, curiosamente, en las personas con mayor riesgo de pobreza.
España, señorías, sufre una mayor criminalidad en comparación con el resto de los países, como denotan estos datos. Ha subido un tercio en los últimos diez años. Mientras en Europa descendía, en España aumentaba. Pregunten también, por ejemplo, lo que ocurre en ciudades de Cataluña, donde la delincuencia ha sido tal que se ha disparado y son las ciudades donde más delincuencia hay de todo el Estado español. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia).
Es importante actuar, mejorar la eficacia en la vigilancia, en la persecución o en la investigación del delito, con la debida coordinación entre los cuerpos policiales. Es también imprescindible buscar fórmulas que incidan y hagan hincapié en la prevención. Es algo fundamental, por ejemplo, ahora, la concienciación de la sociedad por temas concretos como la ciberdelincuencia. Asimismo, es necesario cubrir las necesidades de plantilla de las fuerzas y cuerpos de seguridad, los del Estado y los de las comunidades autónomas y entidades locales. Hay que dotarlas de los medios materiales y técnicos necesarios para su trabajo y, sobre todo, es necesaria una formación especializada, como vienen demandando ellos.
Otro tema es la necesaria actualización del Catálogo de Puestos de Trabajo de la Policía Nacional; la consideración también a la Guardia Civil y a la Policía Nacional como profesiones de riesgo, como lo son las policías autonómicas de la Comunidad Autónoma vasca, de la Comunidad Autónoma de Cataluña, de la Policía Foral de Navarra o las propias policías locales.
Señorías, los alcaldes lo están reclamando. Hace unos días, el 3 de marzo, la propia alcaldesa en Zaragoza hacía ver esa necesidad y afirmaba: Necesitamos saber cuáles son los planes de Interior, para hacer frente al aumento de la criminalidad. Ese mismo día, 3 de marzo, la Asociación Unificada de Guardias Civiles lanzaba un nuevo y reiterado llamamiento al Gobierno y exigía refuerzos inmediatos, mejoras salariales y medios materiales para hacer frente a la creciente criminalidad en la Costa del Sol. Los agentes denunciaban que la falta de personal y de recursos están poniendo en riesgo su seguridad y la de los ciudadanos.
Esta es la realidad, señor ministro, la triste realidad que el Gobierno no quiere reconocer. Los españoles tienen derecho a que los gobernantes aborden y solucionen los verdaderos problemas que tienen, y la seguridad es uno de ellos. Los gobernantes, señor ministro, están para solventar problemas, no para generarlos, y con los actuales datos y con lo que está pasando en algunas ciudades y comunidades autónomas, y en el caso concreto también de la Comunidad Foral de Navarra, se deben tomar medidas por parte del ministerio y por parte también de los responsables de Interior de las comunidades autónomas, más aún allí donde hay policías autonómicas o Policía Foral en el caso de Navarra. Por tanto, esa coordinación la deberá hacer usted con el Gobierno de Navarra, a través de la Policía Foral y de las policías locales.
Señor ministro, este lunes la directora general de la Guardia Civil afirmaba que España es uno de los veinticinco países más seguros del mundo, una cuestión que nosotros le hemos oído a usted también decir. Pero lo que no decía la directora general de la Guardia Civil es que no somos ni de los diez ni de los quince ni de los veinte ni de los veintidós más seguros, y tampoco decía que en ese índice de la paz del Instituto para la Economía y la Paz, de donde salen esos datos, hay catorce países de Europa que son más seguros que España; repito, catorce países de Europa que son más seguros que España. ¿No cree, señor ministro, que los españoles también tenemos derecho a tener la misma seguridad que el primer país de Europa, el segundo, el tercero, el cuarto, el quinto…, así hasta el catorce?
Muchas gracias.