Acaba de insultar usted la inteligencia de los policías y los guardias civiles, créame. (La señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, Montero Cuadrado: Ya, ya, ya…).
Una vez desautorizado por el acuerdo del PSOE y Junts, usted tenía dos opciones: una valiente y otra cobarde. La valiente sería presentar su dimisión, pero optó por la cobarde: esconderse cinco días, como Sánchez pero sin carta, y después salió para desmentir el acuerdo.
Señor Marlaska, se lo digo claramente, es usted un cobarde (la señora Mínguez García: ¡Hala! ¡Qué alegría, insultando! ¡Qué fuerte!—Rumores); un cobarde que no se merecen los miles de hombres y mujeres que componen las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.
Señor Marlaska, ahora pacta la política migratoria con aquellos a los que llamaban xenófobos y racistas hasta hace poco tiempo. Torra era el Le Pen de la política española, ¿se acuerda? Junts no tiene como enemigos a los inmigrantes ilegales, no tiene como enemigos las altas tasas de criminalidad que hay en Cataluña, eso no le preocupa; tiene como enemigos a los policías y a los guardias civiles. El objetivo de esta ley es echar a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado de Cataluña, echar al Estado de Cataluña, y por desgracia ustedes se han sumado a este delirio. Echarlos de puertos y aeropuertos, echarlos de Vía Laietana y, ahora, echarlos del control de fronteras. Son ustedes unos peleles en manos de los ultras separatistas. (Aplausos.—La señora Mínguez García: ¡Hala!).
Señorías, cuando más recursos necesita España para luchar contra la inmigración ilegal, ustedes los desvían a un pacto ilegal. Los guardias civiles seguirán en Canarias y en el Estrecho sin lanchas, mientras podrán contratar a miles de mossos. Mientras en Europa se está pidiendo una política de seguridad comunitaria, ustedes la trocean en España. Mientras en Europa se está hablando de una política migratoria común, ustedes levantan nuevas fronteras entre los españoles.
Señor ministro, se lo digo por última vez: quien trocea la seguridad de un país por siete votos no merece estar en el Gobierno. Léase la Cartilla del Guardia Civil. Sea un hombre de honor, haga honor al puesto que ostenta y presente hoy mismo su carta de dimisión.
Muchas gracias. (Aplausos.—Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien!).