Ricardo Chamorro Delmo
Muchas gracias, señora presidenta. Buenas tardes, señorías. La soberanía energética es un pilar fundamental para la estabilidad económica, la competitividad industrial y el bienestar de cualquier nación. Lo hemos repetido desde este grupo parlamentario en innumerables ocasiones. La situación crítica que vive Europa, en la que incluso se plantea su rearme y el impulso de su industria militar, hace inviable la vigencia de todas las normativas europeas que han impulsado socialistas y populares desde hace décadas, que han debilitado nuestra autonomía europea, nuestra soberanía nacional, nuestra industria, nuestra competitividad y nuestra seguridad.
La Europa occidental, y España en lo que nos afecta a nosotros, no podrá mantener un modelo social insostenible si no es con un aumento espectacular de nuestra productividad, lo cual es imposible con las políticas fanáticas que hemos sufrido y que han destruido nuestro sistema productivo. Esta ha sido una petición constante del Grupo Parlamentario VOX: la derogación de toda esa normativa ecofanática. Todos los políticos que han impulsado el Acuerdo de París, la Agenda 2030 y el Pacto Verde han facilitado las cosas a los enemigos de Occidente, que no han parado de fortalecerse y crecer gracias a nuestro debilitamiento y a nuestra dependencia.
Ustedes, los políticos que han implantado todas estas políticas, son los mayores traidores a Europa; una clase política que ha hecho el juego a China, a Rusia y a los países emergentes del norte de África, como Marruecos (aplausos), en detrimento de la industria europea, del sistema productivo y de la seguridad de nuestro bloque occidental, a cambio incluso de dinero corrupto o prebendas de esos países terceros, como hemos visto en esos escándalos que han ocurrido en Bruselas. Somos gobernados por personajes como Pedro Sánchez, que hace pocos años decía que sobraba el Ministerio de Defensa y que había que recortar en defensa para dar más presupuesto contra la pobreza y la violencia de género; o por González Pons, del Partido Popular, que firmó un memorándum con el Partido Comunista Chino, en representación del Partido Popular, y colocó a su hijo en la gasística rusa Gazprom. (Aplausos). Por cierto, el prototipo de socialista europeo alemán, el señor Schröder, sucesor de Billy Brandt, que tanto ayudó al Partido Socialista Obrero Español cuando Suresnes y toda su historia, fue nominado para entrar en el consejo de administración de la gasística rusa Gazprom y era presidente de la petrolera rusa Rosneft. Ustedes, políticos del Partido Popular y el Partido Socialista, dan verdadera vergüenza; la misma vergüenza que dan los medios de comunicación que atacan a VOX a derecha e izquierda y olvidan quiénes son los verdaderos traidores a Occidente, al pueblo español y al pueblo europeo. (Aplausos).
Las políticas energéticas implementadas en los últimos años han comprometido la capacidad de España para garantizar un suministro seguro, asequible y estable de energía. La Ley 7/2021, de 20 de mayo, de Cambio Climático y Transición Energética, impulsada por el actual Gobierno y a la que solo votó en contra el Grupo Parlamentario de VOX, ha prohibido la exploración e investigación de los recursos naturales y yacimientos minerales, incrementando nuestra dependencia del exterior. Las estrategias derivadas también de este Pacto Verde, que viene del Acuerdo de París, han generado una dependencia creciente de fuentes intermitentes, encareciendo los costes energéticos y debilitando también la industria nacional y europea. Mientras Europa refuerza su apuesta por la energía nuclear, resulta que España sigue una estrategia de desmantelamiento que pone en riesgo su estabilidad energética y su capacidad productiva. En este sentido, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima establece el cierre de los siete reactores nucleares existentes en España antes de 2035. Esta política del Gobierno de Pedro Sánchez y de todos sus socios contra la energía nuclear es un auténtico suicidio energético, que contradice incluso las premisas de la propia Unión Europea, que ya considera la energía nuclear como elemento indispensable para su transición energética e incluso como una energía verde porque no emite CO2.
El informe Draghi, del que hemos hablado en varias ocasiones, parte de la premisa de que los elevados costes energéticos de la Unión Europea son un lastre para nuestra competitividad general. Para ello, defiende un enfoque que incluye todas las tecnologías disponibles: las renovables, la nuclear, el hidrógeno… Es verdad que, desde nuestro grupo parlamentario y desde nuestro eurogrupo no compartimos muchas de estas recetas de Draghi, porque mantiene un discurso ecofanático que viene de ese Acuerdo de París que nosotros criticamos, pero lo que tenemos claro es que es absolutamente inviable prescindir de la energía nuclear, como quieren hacer este Gobierno y sus socios.
Consideramos, a través de esta moción consecuencia de interpelación, que es necesario revertir las políticas derivadas del Pacto Verde Europeo, priorizando un marco normativo que favorezca la competitividad y la seguridad energética de la nación. (Aplausos). Hay que elaborar un plan nacional de soberanía energética que garantice el aprovechamiento óptimo de los recursos energéticos nacionales, reduciendo la dependencia del exterior al máximo; hay que reconocer la energía nuclear ―reconocer la energía nuclear― como una fuente esencial en el mix energético y promover la extensión de la vida útil de las centrales nucleares existentes; hay que lanzar un plan de reserva de emplazamientos nucleares para la construcción de nuevas centrales y fomentar la rehabilitación de las actuales mediante estudios de viabilidad técnica y económica; hay que eliminar la fiscalidad discriminatoria sobre la energía nuclear, a través de la reducción de la tasa Enresa y la supresión del impuesto sobre la producción de combustible nuclear gastado y residuos radiactivos resultantes de la generación de la energía nucleoeléctrica. Asimismo, hay que promover la supresión de la fiscalidad especial impuesta por las administraciones territoriales sobre la producción de esta energía nuclear; hay que elaborar un plan nacional de agua que contemple la interconexión de las cuencas y la construcción de nuevos embalses para garantizar el suministro de agua en el consumo humano, agrícola y energético, utilizando también los saltos de agua; hay que fomentar el almacenamiento hidráulico por bombeo, aprovechando las instalaciones hidroeléctricas existentes, y hay que proteger el terreno agrícola frente a la especulación derivada de la instalación de macroplantas de energías renovables.
En general, defender nuestra soberanía energética es defender el sentido común en contra de esta locura que nos traen ustedes, populares y socialistas, a Bruselas desde hace décadas. Esperemos que, por fin, haya un cambio y que el sentido común vuelva a Europa y a España.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).