Miguel Tellado Filgueira
Gracias, presidenta. Buenas tardes a todos.
En un momento en el que la Unión Europea está señalando como su principal prioridad reforzar las políticas de seguridad y de defensa de sus fronteras, el Gobierno de España está caminando en la dirección contraria. El Gobierno de España está caminando en la dirección de debilitar la frontera sur de la Unión Europea. En Canarias, renunciando al control de los flujos migratorios; en Ceuta y Melilla, con Marruecos dictando cómo y cuándo abren las aduanas, y ahora cediendo las fronteras de Cataluña a los Mossos y retirando a la Policía Nacional y a la Guardia Civil para que algunos puedan usarlas para sus ensoñaciones separatistas. (Aplausos). Europa necesita unas fronteras fuertes y Europa necesita unas fronteras seguras para luchar contra el terrorismo internacional, contra la delincuencia global y contra las amenazas híbridas. En eso debería estar centrada una política migratoria seria de un Estado miembro de la Unión Europea y no en discutir sobre cuál va a ser el nivel de catalán necesario para obtener la residencia.
El Gobierno de Sánchez lleva años renunciando a tener una política migratoria firme en España porque le parece xenófobo querer defender nuestras fronteras. Sin embargo, ahora está dispuesto a cederle la política migratoria a Cataluña a los que ven como un problema a los catalanes que han nacido en Granada o en Segovia. Ese es el Partido Socialista. No quiere el pacto de Estado que le ofreció el Partido Popular para frenar el descontrol migratorio reforzando las fronteras españolas, pero sí quiere un pacto de Estado catalán para levantar nuevas fronteras dentro de España, todo al servicio del delirio separatista, no de los españoles, y mucho menos de los catalanes. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). Los catalanes verán cómo se retiran mossos de las calles de la comunidad para dedicarlos a sustituir en las fronteras a policías nacionales y a guardias civiles que les van a restar al conjunto de Cataluña. Menudo mal negocio para la comunidad con los mayores índices de criminalidad de todo nuestro país. Los catalanes desprotegidos para impulsar el sueño independentista otra vez, pero ahora con la colaboración del Partido Socialista Obrero Español. (Aplausos).
Señorías, que tengamos que traer esta iniciativa al Pleno es la mejor prueba de que vivimos en una anomalía democrática desde que Pedro Sánchez asumió la Presidencia del Gobierno de España. No es normal que tengamos que pedir que se cumpla con la Constitución y no es normal que tengamos que pedir que se cumpla con la legislación vigente. No es normal que tengamos que pedir que se respeten las competencias exclusivas de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. No es normal que tengamos que exigir que el Gobierno ejerza en todo el territorio del Estado sus funciones de control y ordenación de los flujos migratorios. No es normal que tengamos que pedir que se garantice la seguridad de las infraestructuras críticas del Estado: puertos y aeropuertos. Y no es normal que tengamos que pedir al Gobierno que mantenga su competencia exclusiva e indelegable sobre el control de fronteras o las concesiones de asilos o de permisos de trabajo y residencia. Pero estos son precisamente los puntos de nuestra iniciativa que hoy sometemos a votación aquí.
Pedimos que España sea un Estado europeo normal. Aunque no tenga un Gobierno normal, pedimos que España sea un Estado europeo normal, que defienda sus fronteras y que participe en la defensa de Europa. Pedimos que España sea un Estado que defienda a sus fuerzas y cuerpos de seguridad y que no los abandone, como ayer mismo denunciaron los sindicatos policiales y las asociaciones de la Guardia Civil, que se reunieron con el presidente de nuestro partido. Pedimos que tengamos una política migratoria seria y exigente, como defienden el resto de Gobiernos europeos y como acaba de pactar, por ejemplo, el Partido Socialdemócrata alemán. Aprendan ustedes de su partido hermano en ese país. (Aplausos). Y pedimos que las fronteras sean un instrumento para fortalecer a nuestro Estado y no un mecanismo en manos de quienes quieren debilitarlo.
Con el registro de la proposición de ley que el Grupo Socialista firmaba junto a Junts, y a través de su exposición de motivos, el PSOE ha admitido lo evidente ―lo evidente para todo el mundo menos para el Partido Socialista―: que reforzar el control de fronteras es fundamental para tener una sociedad segura y un Estado firme. Ahora la cuestión es si quieren que ese Estado firme sea España o sea la república catalana, como reivindican algunos de sus socios. No se equivoquen, señores del Partido Socialista, les está utilizando para eso. Primero, les hicieron derogar el delito de sedición; después, les obligaron a darles la llave de la caja con el cupo para controlar la Hacienda catalana y desvincularla de la Hacienda del resto de España; hace nada les han exigido la quita de la deuda para poder financiarse fuera y al margen del Tesoro Público; y ahora les piden que la Policía Nacional y la Guardia Civil se retiren de las fronteras de Cataluña. Son socialistas, pero creo que no les tengo que hacer un mapa para que entiendan qué es lo que están persiguiendo. Se lo han dicho ellos, se lo han dicho sus socios, los independentistas: lo volveremos a hacer. Ustedes fingen no escucharlos, pero lo han dicho: lo volveremos a hacer. Y cuando lo vuelvan a hacer ―cuando lo vuelvan a hacer―, el Partido Socialista será cómplice de esa acción inconstitucional. (Aplausos). Pero lo peor, señores del Partido Socialista, es que ¿a cambio de qué? ¿Qué consigue el Partido Socialista a cambio de todas estas cesiones? Han desarmado al Estado español y ni siquiera han conseguido aprobar unos míseros presupuestos. Debería darles vergüenza, señores del Partido Socialista. (Aplausos).
Acabo ya. Señores del Partido Socialista, recapaciten. Recapaciten y vuelvan a las posiciones originales de su partido antes de la llegada de Pedro Sánchez a la secretaría general del Partido Socialista. Recapaciten y apoyen nuestra iniciativa para que España vuelva a la senda de la cordura.
Nada más y muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).